Destiny 2 · Relato web
Tiempos desesperados
Relatos web · Temporada del Alba
Temporada del Alba · 9 de diciembre de 2019
Las emisiones cronométricas atravesaron la superficie de Mercurio y los radiolarios aparecieron por las fisuras que abrieron como heridas por el suelo de la máquina. Chorros blanquiazules de energía de arco tallaron los bordes de un sector circular de más de un centenar de kilómetros de ancho. Muros de llamas cronométricas rompieron las espiras vex, que colapsaron y se partieron en dos a los minotauros que se encontraban en la región.
La Legión Roja vigilaba mientras estas erupciones ardían alrededor de cada máquina, edificio y soldado de los cabal que había dentro del sector. No mostraban señal alguna de pánico mientras el fuego etéreo quemaba el mundo y a sus oponentes vex. En vez de eso, aguardaron, observaron y se movilizaron resueltos alrededor del fenómeno.
La forma circular que cortaba aquellos muros se vio subdividida en tres partes: los soldados de la Legión Roja se miraban a unos a otros desde las murallas cronométricas del pasado, el presente y el futuro lejano de Mercurio.
Bajo tres cielos distintos, tres soles distintos y tres elevaciones distintas de la superficie mercurial que descendía gradualmente, la Legión Roja se puso manos a la obra.
Quizá esta vez ganarían la Guerra Roja.
En algún lugar de las profundidades de las salas de la Vanguardia, en una cámara segura de meditación, tres hechiceros rodeaban a Osiris. Eran una práxica, un tanatonauta y un miembro de la Vanguardia.
"¿Acaso los vex lo han corrompido?", se preguntó Aunor.
"Mi orden solo quiere saber si es él de verdad o alguna clase de simulación vex. ¿Un eco?", dijo Harper, mientras pasaba las páginas de una tabla de datos que llevaba en las manos.
"Hace años que no sales del Bosque", le dijo Ikora a Osiris, la única que se dirigía a él de manera directa.
"Necesito ayuda", replicó Osiris.
"Lo sé", respondió Ikora, apretando las manos tras la espalda. Miraba con intensidad a su antiguo mentor. En sus días en el Crisol, esa mirada inflexible solía ser la última cosa que veían sus adversarios. Aunor miró de reojo a su superiora. Harper tosió y bajó la mirada a la tabla de datos.
"Hace dos años, los guardianes entraron en el Bosque Infinito", prosiguió Osiris. "Me ayudaron a derrotar al Panoptes de la Mente del Eje, lo cual evitó que cayera sobre este sistema un apocalipsis vex.
"Mientras estaban en ello" miró a los hechiceros uno por uno, "algunos guardianes informaron de que habían encontrado un cuerpo en el corazón del Bosque".
Ikora suspiró.
"San-14 nunca regresó de aquella última misión en Mercurio. Al fin supimos por qué. Reaccioné a ello de la única manera que supe".
"¿Convirtiendo Mercurio en un arma del tiempo para los cabal?", inquirió Aunor.
"Se te ve la mar de tranquilo para ser un hombre que ha condenado este sistema a la perdición", dijo Harper.
"Deberías reconsiderar tu carrera en la tanatonáutica, hechicero Harper, si tanto te asusta la muerte ", replicó el exiliado. Asintió con la cabeza a Aunor. "He cometido errores. Y seguiré cometiéndolos. La naturaleza de mi trabajo lo requiere".
"Deberíamos encerrarte", contestó la práxica, pero sin poner pasión alguna en ello.
"A otros los habéis dejado a su antojo. Corren tiempos desesperados, Aunor", dijo Osiris. "Creo que eso ya lo sabéis".
Harper abrió la boca para hacer otra pregunta, pero Ikora le cortó. "Dejadnos un momento".
Aunor agachó la cabeza y Harper se puso firme, pero ambos se marcharon sin hacer preguntas. "El Orador hizo bien en exiliarte", dijo Ikora cuando estuvo a solas con Osiris.
"Todos tomamos nuestras propias decisiones", respondió Osiris. "Como la entrada vex que abriste a la Mente Imperecedera. Una estrategia que fue justo lo que las máquinas no se esperaban. Y sabías que los guardianes cumplirían".
"¿Adónde quieres llegar?".
"Piensas lo mismo que yo. Pero tú has hecho lo que yo nunca he sido capaz de hacer. Has encontrado una manera de coexistir con la Vanguardia e impedir a la vez que los muy atolondrados se ahoguen", dijo Osiris.
"Si crees que esto te va a servir de algo, lo llevas mal".
"El tiempo se ha fracturado en Mercurio. Necesito la ayuda de nuestros amigos mutuos".
"Ya lo sé. Los Encubiertos han explorado tu reloj solar. La Legión Roja campa a sus anchas en una grieta temporal localizada en el pasado, el presente y el futuro de Mercurio". Se acercó un paso más a él, con los hombros tensos. "Si no la contenemos, no se va a quedar así mucho tiempo. La grieta se extenderá por el sistema".
"He creado una red de mitigación en el espacio de los guardianes. Lo tengo todo controlado".
"¡No tienes controlado nada!".
"San se merecía otra oportunidad".
"¡Como Cayde! Como todos los que perdimos en la Guerra Roja".
"Perseguiremos a los cabal por todas las cronologías que han creado en el reloj solar. Nunca podrán sacarle provecho".
"Tienes toda la razón. Porque vas a movilizar a los guardianes. Vas a arreglar esto. Y entonces, tú y yo hablaremos largo y tendido".
"Mercurio debería ser la menor de tus preocupaciones".
"¿Perdona?".
"Dejaremos eso para la charla que tenemos pendiente".
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