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El Criptarca
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EL CRIPTARCA / CRONOLOGÍA

Historia de Destiny

Sigue el hilo de los acontecimientos y lee los testimonios que los conservan.

Contiene revelaciones de la historia.

Antes del tiempo

Los relatos del origen hablan de posibilidades anteriores al tiempo. Sus narradores no son neutrales.

  1. Registro / 001

    El relato del Jardín

    El libro Presentación presenta al Jardinero y al Cribador como principios anteriores al tiempo. Su juego y su disputa sirven para contar el nacimiento de los universos. Es un relato sobre el origen, no una fecha comprobable.

    Relato cosmológico: su lenguaje es alegórico y la voz que lo cuenta tiene una intención.

    Leer las fuentes
    • Libro de lorePresentación
    • PresentaciónJardinero y cribador

      Érase una vez* un jardinero y un cribador que vivían** juntos en un jardín***.

      * Fue antes del tiempo, porque el tiempo todavía no había comenzado.

      ** No vivíamos; existíamos como principios de una dinámica ontológica que emergían de estructuras matemáticas, incorpóreos e inevitables como los números primos.

      *** Era el campo de posibilidad que prefiguraba la existencia.

      Existían porque tenían que existir. No tenían antecedentes ni constituyentes, y no hay ninguna herramienta de causalidad que permita dividirlos en componentes y asignarlos a un plano de origen. Si siguiéramos el cordón umbilical de la historia en busca de un embrión atávico original que se convirtió en ellos, el viaje terminaría varando aquí, en este jardín.

      Por la mañana, el jardinero introducía semillas en el terreno fértil y húmedo para ver en qué se convertían.

      Por la noche, el cribador recolectaba la cosecha del día y separaba los brotes nacidos de los fallidos.

      El día era más largo que todo el tiempo, y la noche, más breve que un destello de luz en un cristal de azúcar mientras cae. Los insectos zumbaban entre las flores y los gusanos serpenteaban entre las raíces, alimentándose de lo que fue y de lo que podría ser, el primer gradiente en la existencia, la primera dinamo de vida. La lluvia no caía de ningún cielo. Las voces hablaban sin boca ni sentido. Un árbol de alas plateadas florecía, daba frutos, soltaba plumas y volvía a florecer.

      En el día entre la mañana y la noche, el jardinero y el cribador jugaban a un juego de posibilidades.

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    • PresentaciónT=0

      Luchamos en el jardín, en el terreno de la posibilidad donde nada existía y todo podía existir. Una agonía ensombrecida entre las flores. Pisoteamos los pétalos, aplastamos la fruta hasta convertirla en pulpa y molimos las semillas hasta hacerlas polvo.

      Las detonaciones que crearon los universos surgieron del reventón húmedo de las uvas y de la papilla de bayas, en la perturbación del campo formado por el jardín antes del primer instante del tiempo y del primer punto del espacio. Cada universo estaba embarazado de sus propios volúmenes inflacionarios y trenzado con líneas temporales en constante ramificación. Cada volumen se enfriaba y separaba en dominios de física postsimétrica, encarnaciones de la gran ley bipartita que lo controla todo y que dice: existe, a no ser que no consigas existir.

      Y seguimos peleando. Derribamos el árbol de alas plateadas y dejamos el tocón humeante en las praderas. Dejamos las huellas de nuestros pies y de nuestras espaldas retorcidas en la arcilla.

      Nuestros tropiezos provocaron olas en el jardín, que fueron las fluctuaciones alrededor de las que los universos iniciales crearon sus primeras estructuras. El campo de dilatones bostezó bajo la existencia. Las simetrías se rompieron como el cristal. Los fallos del espacio-tiempo acumularon filamentos de materia oscura como si fueran arrugas e inhalaron y encendieron las primeras galaxias con soles.

      Y seguimos forcejeando. Nuestros cuerpos empujaron cosas fuera del jardín: gusanos y formas de vida escurridizas del terreno fértil, cosas húmedas de los estanques y de las hojas. Salieron a la locura del espacio primordial; se sacudieron y se hicieron grandes.

      Y yo gané.

      Gané porque el jardinero siempre se detiene para ofrecer la paz. Y, cuando lo hace, yo siempre ataco.

      Pero, para entonces, ya daba igual. El juego había terminado. El jardín había dado luz a la creación, las reglas estaban en marcha y nunca habría una segunda oportunidad. Ahora jugábamos en el cosmos. Jugábamos por todo.

      Y los patrones de las flores, aterrorizados por nuestra contención, ya no eran los ganadores inevitables de un juego cuyas reglas habían cambiado de repente y salieron a un cosmos recién nacido para huir de nosotros.

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Pasado remoto

Antes de la historia humana, el Viajero ya había dejado su huella en otros mundos. Estos relatos reúnen el origen del Testigo, la expansión de la Colmena y los pasados cabal y eliksni. Son historias paralelas: las fuentes no permiten ordenarlas todas mediante fechas comunes.

  1. Registro / 001

    De los precursores al Testigo

    Mucho antes de la humanidad, un pueblo encontró al Viajero enterrado en su mundo desértico. Lo llamó el Jardinero. Sus dones hicieron posible una prosperidad extraordinaria, pero no respondieron a la pregunta que acabaría obsesionando a aquella civilización: ¿para qué existe todo?

    Un dios silencioso

    Según el relato de Ahsa, los precursores dejaron de conformarse con la abundancia. Buscaban una voluntad que diera dirección al universo: un Cribador que ordenara el jardín.

    El descubrimiento del Velo

    Al seguir una conexión del Viajero encontraron el Velo. Su estudio les reveló una Oscuridad vinculada al pensamiento. Empezaron a considerar la Luz una fuerza caótica y creyeron que podían fijar la realidad en una Forma Final, eterna e inmutable.

    La huida y la unión

    Intentaron reunir el Velo con el Viajero para transformar la realidad. El Viajero huyó. Los precursores usaron entonces la Oscuridad para fusionarse en el Testigo y perseguirlo.

    Lo que la unión no resolvió

    El Rubicón permite escuchar a quienes quedaron dentro de esa entidad. Una de sus voces recuerda haber apoyado el proyecto para terminar con el sufrimiento y haberlo rechazado al contemplar sus atrocidades. La mente colectiva no equivale a una unanimidad sin fisuras: el Testigo extirpa a quienes disienten.

    Ver la escena · El origen del Testigo

    Ahsa habla a través de Sloane y explica cómo una civilización bendecida por el Viajero terminó convertida en su perseguidor. El relato anterior recoge en español el contenido de la escena.

    Cinemática de Bungie · grabación de Destiny Lore Vault · Temporada de las Profundidades. Vídeo original en inglés.

    Abrir vídeo en YouTube ↗

    La cinemática es el testimonio de Ahsa, transmitido por Sloane. El Jardinero es aquí el nombre que los precursores daban al Viajero; eso no demuestra por sí solo una identidad literal con la figura alegórica de Presentación.

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    • El RubicónAqueronte I

      Todo es cuestión de supervivencia.

      ¿Cómo vivo?

      ¿Cómo sacio mi hambre, mi sed? ¿Cómo me protejo de los depredadores? ¿Cómo me resguardo de la tormenta? Durante muchísimo tiempo, estas han sido las únicas preguntas de nuestro pueblo. Luchábamos por separar la vida de la muerte en la mayor medida posible. Ni siquiera cuando transformamos nuestro mundo en un jardín de paz y abundancia dejamos de pensar en la cuestión de la supervivencia; simplemente esta cambió. ¿Cómo sobreviven mis genes, mis obras e incluso mis recuerdos? La misma pregunta de siempre.

      ¿Cómo vivo?

      Remediamos la carencia, la enfermedad, la edad, la pérdida de memoria, la muerte. ¡Pero no fuimos los únicos en hallar las respuestas! Otros siguieron nuestros pasos o forjaron sus propios caminos. Si la respuesta a la pregunta fuera realmente esa, no estaríamos aquí ahora, ni vosotros tampoco.

      Seguís intentando solucionar el problema. Peleáis, construís, vivís y morís, pero siempre luchando contra vuestro adversario. El depredador, el parásito, la enfermedad, la azarosa tormenta, el lento olvido colectivo de vuestro arte y vuestra historia, la muerte de una estrella, la muerte térmica del universo… Tenéis que vivir más tiempo, ser más fuertes, pensar más rápido; y, aun así, siempre hay algo dispuesto a arrebatároslo todo. Siempre.

      Por eso, tenéis que mejorar hasta ser perfectos. Hasta ser, sin poder ser otra cosa, porque nunca la ha habido. Hasta convertiros, inevitablemente, en la Forma Final.

      No hemos venido a destruiros. Esas pobres hermanas, que tan poco vivieron… Intentamos explicárselo, pero solo comprendían el fin como un juego con un único superviviente. Un malentendido, tan útil como ridículo. Nuestra visión del universo es más amplia. La Forma Final es más que una sola vida o pensamiento. Es universal, lo abarca todo; lo es todo. ¿Acaso vosotros no formáis parte del todo? Por eso necesitamos vuestra respuesta: la única respuesta posible a la única pregunta.

      ¿Cómo viviréis?

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    • El RubicónFlegetonte II

      Cuando se propuso la creación de nuestro Testigo, discutimos. Como amante de la filosofía, mi voz fue una de las más combativas. Tal vez mi profesión os parezca un lujo inútil, pero teníamos tiempo y recursos de sobra. Nuestro fin era encontrar un propósito, y yo, como muchos otros, deseaba avanzar en nuestro camino.

      Como pueblo, puede que discrepáramos sobre nuestros métodos, pero nuestros principios eran intachables. Deseábamos poner fin al sufrimiento del universo. Tras muchos años de debate, me convencí de que, como forma final, nuestro Testigo encarnaría esta causa. Uní mi voz a la de los demás.

      Nuestro Testigo se liberó de los confines de nuestro cuerpo y mente. Abandonamos nuestro mundo en busca del Jardinero. Por el camino conocimos a otros viajeros espaciales, pero, en aquella época, estábamos decididos a encontrar al Jardinero. Durante mucho tiempo, nuestra única y perpetua compañía fue el zumbido del universo.

      Los euritmia nos recibieron con los brazos abiertos, una generosidad que pocas especies antes habían mostrado. Nos ofrecieron provisiones entretejidas de Luz y cantaron con voces que resonaban a través de la Oscuridad. Compartían lo que poseían y no pedían nada a cambio. Todavía sonreían cuando nos mostraron la fuente de su prosperidad.

      En aquella época, pecábamos de ingenuidad. Aún creíamos que el Jardinero solo nos había bendecido a nosotros. Éramos sus elegidos.

      Cuando se disipó la neblina, comprobamos que el Jardinero había vuelto a huir. Su obra estaba en ruinas; el hogar al que nos habían invitado, en escombros.

      Y nosotros, nuestro Testigo, se erguía imponente sobre los últimos euritmia.

      Recuerdo cómo nos miraron. No con rabia, odio o amargura, sino con una sonrisa, tranquila y comprensiva. Las notas finales de su canción nos envolvían incluso en sus últimos estertores.

      En el coro de nuestro Testigo, mi susurro casi se perdió. Pero, debido a su naturaleza, todos pueden oír hasta la voz más silenciosa.

      (¿Qué hemos hecho?)

      (—-La corrupción del Jardinero ha inundado este sitio. Debe purgarse.—-)

      (¿QUÉ HEMOS HECHO?)

      (—-Lo que era necesario.—-)

      (¡Somos la liberación del caos! ¡El consuelo del dolor! ¡El fin del sufrimiento! Lo que hemos hecho es… es…)

      (—-Necesario—-).

      ¡Necesario! ¡NECESARIO! Esta violencia innecesaria, estos celos odiosos y enfermizos; ¡necesarios! Grité y me rebelé hasta que nuestro Testigo me extirpó.

      Nuestro Testigo no escucha mi furia. Para nosotros, soy una leve imperfección temporal creada por una mano temblorosa que usa herramientas por primera vez.

      Puede que yo sea un error, pero también lo es nuestro Testigo. Siento nuestra destrucción como una herida abierta. No puede sanar; nunca se curará. En nuestra búsqueda del fin del sufrimiento, nos hemos convertido en sus precursores. Mil mundos en cenizas. Incontables mares carmesíes. Nuestra Forma Final se construye sobre una montaña de cadáveres.

      Destruid a nuestro Testigo. Poned fin a nuestra locura.

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    • EntelequiaXI-9-2C · El debate sobre la forma final

      Archivo de la escriba XI-9-2C

      TIPO: Registro de comunicaciones

      RECUPERADO DE: Nave de Lluvia Taliks-Syn // Banco de datos Q20K2G

      ORIGEN: HD 37124 // Boya de comunicaciones de largo alcance, a la deriva, desguazada para aprovechar sus piezas

      PALABRAS CLAVE: forma final, HNW047622, RS6243199

      IDENTIDADES: HNW047622, RS6243199

      A CONTINUACIÓN, TRANSCRIPCIÓN ANOTADA

      [RS6243199] No debemos abandonar el camino hacia la forma final* solo porque sea difícil.

      [HNW047622] ¿Difícil? Te niegas deliberadamente a entenderlo. «Difícil» podría describir un esfuerzo sostenido o una privación voluntaria, asumida con intención y teniendo en cuenta el propio bienestar. Lo que tú describes es coacción.

      [RS6243199] ¡Un instante de coacción para evitar milenios de sufrimiento! Podemos ver lo que sucederá si nos quedamos de brazos cruzados. Si optamos por no hacer nada y, con nuestra inacción, permitimos que continúe esta carnicería, seremos cómplices. Por tanto, la elección ética es actuar.

      [HNW047622] ¿A qué precio? ¿Con qué medios? ¿Abogarías por el uso de la violencia? ¿Aprobarás el asesinato de quienes discrepen? ¿Tú y tus [Misericordiosos/Penitentes/Benefactores] causaréis un mal menor por un bien mayor?

      [RS6243199] ¡No! ¡Nunca!

      [RS6243199] El propósito y los medios son inseparables. Es teleología elemental. No defendemos la crueldad innecesaria. Tenemos a nuestra disposición incontables métodos de intervención cuyo pilar rector es la compasión. La [transición/elevación/iluminación] resultaría incómoda, naturalmente, pero la alternativa es quedarse de brazos cruzados y contemplar la extinción inevitable de una especie. ¡Una extinción que podríamos impedir!

      [HNW047622] Si la forma final es realmente el mayor bien imaginable, su rectitud debería ser evidente por sí misma. Debería resultar tan clara para cualquiera que la comprendiera que bastaría con compartir la información para que llegara a la misma conclusión.

      [HNW047622] Que no lo hayamos logrado, ni siquiera en el Consenso**, apunta a imperfecciones en nuestra propia comprensión. Si no podemos demostrarnos una forma final apodíctica ni siquiera entre nosotros, a los nuestros, a quienes procuramos comprender tan bien como a nosotros mismos, ¿cómo podemos declararla apta para enseñársela a otros?

      [RS6243199] ¿De qué sirve la perfección si es puramente teórica? Todos los conceptos se refinan con la práctica. Si nos centramos en nosotros mismos excluyendo a todos los demás, si nos negamos a ayudarlos y perseguimos así nuestra felicidad perfecta a costa de su dolor interminable, ¿cómo llamamos a eso, sino egoísmo?

      [HNW047622] Humildad. Aceptación de nuestra perspectiva limitada.

      [RS6243199] ¿Indiferencia ante el sufrimiento?

      [HNW047622] ¡No soy indiferente! Soportaría el dolor de buen grado si con ello ayudara a otros. Imponérselo a otra persona es algo completamente distinto, aunque sea por el bien de alguien más.

      [RS6243199] Un hueso que ha soldado mal debe volver a romperse para sanar correctamente. Una herida infectada debe abrirse. ¿Te abstienes de arrancar las malas hierbas, aunque amenacen con ahogar tu jardín?

      [RS6243199] Si cierto sufrimiento es inevitable, sin duda es mejor intentar obtener de él el máximo bien posible.

      [HNW047622] Si la elección está entre un mal mayor y otro menor, la propia elección es defectuosa. Me niego a participar.

      [RS6243199] En teoría, estoy de acuerdo contigo, pero no existimos únicamente en la teoría. Ese sufrimiento ya ocurre ahora, constantemente, miremos donde miremos. Ven a verme y te mostraré las lecturas del Observatorio. Las cosas que hemos visto, amigo mío, me revuelven el alma.

      [HNW047622] Creía que el Observatorio solo podía ver posibilidades. Las ramificaciones futuras de lecturas pasadas de luz visible.

      [RS6243199] Hemos introducido mejoras. Las mentes de cristal*** podan las ramas sobrantes. Ahora vemos los caminos más sólidos. Y, al verlos, se hacen realidad.

      [HNW047622] Entonces dime qué has visto. No gano nada huyendo de la verdad, por incómoda que resulte.

      [RS6243199] Ciudades que se vuelven contra sí mismas en un frenesí de autodestrucción. Hijos que ofrecen a sus padres en sacrificios supersticiosos a dioses ensangrentados. ¡Un pueblo entero que herviría su propia atmósfera antes que permitir a sus vecinos respirar aire limpio! Grandes olas que ahogan mundos. Cuerpos que no se descomponen porque todo ha muerto, hasta la última bacteria. Plagas de máquinas que tallan sus máquinas de predicción en las lunas.

      [RS6243199] Tu jardín, destruido. Tal como lo vio el Observatorio, así ocurrió.

      [RS6243199] Lo siento. Eso ha sido… cruel por mi parte. No debí reabrir viejas heridas.

      [HNW047622] Como tú dices, a veces hay que abrir una herida infectada para que sane. No deberías avergonzarte de tu instinto de médico.

      [HNW047622] He meditado sobre tus palabras. Me senté en mi nave, acompañado por el dolor que sentí al ver arder mis mundos. Aquella pérdida terrible. Tú impedirías que algo así volviera a ocurrir. Siempre has deseado proteger a otros del daño, y eso te honra.

      [HNW047622] Pero he llegado a una conclusión diferente. Al contemplar la ruina de mi gran obra, mis pensamientos tomaron otro camino. Si la forma final es el mayor bien, debe ser [duradera/incontrovertible/autocumplida]. Que mi jardín pudiera destruirse indica que, después de todo, no era una forma final. Quizá las naves que vinieron a incendiarlo comprendían su forma final mejor que yo.

      [RS6243199] ¿Sugieres que la forma final de aquel sistema era su destrucción? ¿Que quedara reducido a una ruina calcinada?

      [HNW047622] ¿Acaso no es una posibilidad?

      [RS6243199] ¡Entonces lo que hemos visto a través del Observatorio también podría ser la forma final! Sufrimiento y miseria, anarquía, hedonismo interminable que se devora a sí mismo, esterilidad absoluta. ¿Cómo puede considerarse nada de eso un bien supremo? ¡La esencia de la forma final es la mejora!

      [HNW047622] Piensa en el virus, amigo mío. En el parásito. En el depredador. En esas cosas que solo existen tomando de otras. Para ellas, mejorar bien podría significar causar cada vez más daño a los demás; no por malicia, sino como un simple hecho de su existencia. Cuando erradicas una enfermedad, ¿estás exterminando una forma final microscópica? ¿Debería importarnos menos la forma final de una enfermedad solo porque sea más pequeña que nosotros? ¿O porque nos hace daño?

      [HNW047622] Todos hemos estudiado nuestra historia. Sabemos de lo que somos capaces. Lo que hemos hecho. ¿Y si los [Nihilistas/Fragantes/Aceptantes] tienen razón y nuestra forma final es nuestra propia destrucción?

      [RS6243199] ¿De verdad estás considerando las palabras de un grupo marginal de pesimistas que se autoflagelan? Esto es pura complacencia nihilista. Abdicar de la responsabilidad. La existencia de males pasados no invalida los bienes futuros. ¿Debemos negar lo que podemos hacer por lo que hemos hecho?

      [RS6243199] Nosotros, los [Misericordiosos/Penitentes/Benefactores], nos hemos planteado preguntas similares y hemos llegado a nuestra propia respuesta. Hemos sobrevivido a sufrimientos inimaginables, incluso causados por nosotros mismos. El Jardinero fomenta nuestro crecimiento y nuestra mejora día a día. ¿Quién mejor que nosotros para comprender las dificultades de los demás y guiarlos fuera de esos miserables laberintos hacia la luz del día? Podríamos ayudar al universo entero a ser mejor de lo que es, igual que nosotros nos esforzamos siempre por ser mejores mañana que hoy. Podríamos ayudarlos, y ellos seguirían ayudando a otros. El bien que hagamos puede multiplicarse, como se ha multiplicado el mal en el pasado.

      [HNW047622] Y, sin embargo, nosotros, los primeros elegidos del Jardinero, no nos ponemos de acuerdo sobre nuestro propio camino. El Jardinero no nos ofrece orientación. Ni principios con los que usar los dones que nos concede. Ni alivio para las dudas que nos atormentan. Ni respuestas a nuestras preguntas.

      [HNW047622] ¿Por qué hemos sido elegidos? ¿Por qué el Jardinero, con su poder y sabiduría, no alcanza la perfección por sí mismo? Si mi jardín no estaba destinado a ser destruido, ¿por qué no detuvo a los invasores?

      [HNW047622] ¿Y por qué permite que sus dones se utilicen mal? No corrigió a los [Profusión/Abundantes/Enjambre] en su camino hacia su gran error fatal. No impidió que los [Conquistadores/Primacía/Soberanos] usaran los dones que les concedió para subyugar. ¿Debemos aceptar que también estas cosas estaban destinadas a ocurrir? Si rechazas que la destrucción pueda ser una forma final, ¿cómo podemos aceptar que el Jardinero nos permitiera cometer errores tan atroces?

      [RS6243199] Incluso después de todos estos milenios, hay mucho que no comprendemos del Jardinero. Quizá no lo comprendamos hasta haber alcanzado la forma final por nosotros mismos.

      [HNW047622] ¿Y cuando alcancemos la forma final, todo tendrá sentido? ¿Podremos vivir todos en un universo donde la gente actúe, como siempre ha actuado, por el bien evidente? ¿Donde no exista el mal porque no lo permitamos? ¿Donde todos estemos alineados, sin sufrimiento ni dudas?

      [RS6243199] Esto no es propio de ti, amigo mío. Voy a verte. Todo irá bien.

      FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN

      NOTAS DE LA ESCRIBA

      *La forma final ya no se describe mediante una agrupación semántica ternaria (véase ARCHIVO DE LA ESCRIBA XI-2-4A), pero HNW y RS siguen usando esa estructura para otros conceptos. ¿Podría reflejar un estrechamiento semántico?

      **Por la terminología, este Consenso podría haber sido alguna clase de órgano de gobierno o fuente de orientación filosófica.

      ***Por el contexto, ¿algún tipo de asistente computacional? Parece haber cierto solapamiento etimológico con los nombres de las mentes vex. ¡Quizá deba investigarlo más adelante!

      Cotejar el código de identificación del ARCHIVO DE LA ESCRIBA XI-2-4A resultó muy fructífero. ¡El rastro de migajas de datos me condujo a un banco recuperado de una nave de Lluvia derribada originalmente en Mercurio! San y Osiris tuvieron la amabilidad de compartirlo conmigo, junto con una tetera.

      Nuestra conversación fue muy esclarecedora. Por lo que entiendo, Mercurio era un páramo abrasado antes de la llegada de la Gran Máquina. Cuando terminó, los humanos podían caminar por su superficie sin protección. ¡Qué maravillas es capaz de obrar la Gran Máquina! Solo espero que Mercurio regrese de las garras del Testigo, liberado como lo fue Titán, para poder verlo por mí misma. He oído que, como el Sol llena su cielo, uno podría estudiar sin pausa… ¡o al menos hasta que el agotamiento superara el deseo de aprender! Quizá podría ponerme al día con alguna lectura ligera…

      En cualquier caso, el concepto de forma final ha tenido muchos rostros. Por tus encuentros con los Discípulos del Testigo sabemos que cada uno tenía su propia comprensión de ese concepto, que todos veían en él lo que deseaban ver. Pero este registro de comunicaciones parece anterior a todos ellos. Si tengo razón y sus interlocutores forman parte de los precursores del Testigo, podría tratarse de la forma original del concepto. Vemos que HNW y RS, al menos, estaban preocupados por la idea de un propósito superior. Buscaban la forma final, pero, cuando mantuvieron este intercambio, no estaban de acuerdo sobre qué era ni cómo alcanzarla. RS habla de cómo la forma final evitará el sufrimiento y maximizará el beneficio; HNW expresa preocupación por los medios para lograrlo.

      Sin embargo, observo que nunca hablan de comunicarse directamente con las especies de las que tratan. No contemplan consultar a los demás, ni siquiera si son capaces de alcanzar la forma final por sí mismos y para otros. Lo más apremiante en su discusión es si deberían intervenir o no y, en menor medida, si cierta coacción es aceptable por un bien mayor.

      Entiendo que tanto los eliksni como la humanidad, bendecidos por la Gran Máquina, han caído en trampas similares: la certeza de tener razón, la arrogancia, la creencia de que recibir sus dones nos hace superiores a otros. Por el tiempo transcurrido entre este registro y el ARCHIVO DE LA ESCRIBA XI-2-4A, parece que la Gran Máquina permaneció con su civilización durante milenios.

      Si se hubiera quedado en Riis tanto tiempo, si la Edad de Oro de la humanidad hubiera continuado sin fin, ¿también habríamos caído en esa mentalidad? ¿Habríamos dejado de ver a los demás como iguales para tratarlos como animales a los que pastorear?

      Creo que prefiero el lugar al que hemos llegado: juntos, caminando por las mismas calles, bajo la sombra de la Gran Máquina.

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    • EntelequiaXI-23-1C · La última invitación

      Archivo de la escriba XI-23-1C

      TIPO: Registro de comunicaciones

      RECUPERADO DE: Archivos de la Criptarquía del Arrecife; 10 Higía

      ORIGEN: Núcleo; minotauro vex; Sol Divisivo; Jardín Negro // Recuperado por el príncipe Uldren Sov; descifrado satisfactorio

      PALABRAS CLAVE: HNW047622; forma final

      IDENTIDADES: HNW047622

      A CONTINUACIÓN, TRANSCRIPCIÓN ANOTADA

      < CENTELLEO CUÁNTICO ENTRANTE >

      Mi lejano amigo:

      Espero que aún conserves tu comunicador. Aunque nuestra última despedida fue amarga y han pasado muchos siglos desde que vi por última vez el aviso de uno de tus mensajes brillar en una esquina de mi visión, elijo creer que no has cortado esta última línea atómica entre nosotros. Redacto este mensaje en secreto. El resto del Consenso no lo comprendería; no te conocen como yo te conozco… ¿te conocía? Pero podrían conocerte. Con esa esperanza me dirijo ahora a ti.

      Amigo mío, el Consenso ha vencido. Ayer, los Penitentes* votaron a favor. Los [Nihilistas] y los [Solipsistas] han sido destruidos. Nos desprenderemos de nuestra forma y pastorearemos el universo hacia su forma final. Podaremos sus ramas muertas y haremos florecer todo su potencial.

      Incluso al pronunciar esas palabras, siento las viejas dudas arrastrarse de nuevo por mis pensamientos. Pero ha pasado mucho tiempo, y aún más, desde que renunciaste al Consenso y partiste hacia el cosmos. No has visto la violencia que llegó a nuestras costas: un terrible reflejo de aquella historia antigua que creíamos haber dejado atrás. Aunque nos mantuvimos firmes en nuestra postura y habríamos seguido defendiéndola, por mucho tiempo que hiciera falta… había elementos peligrosos. Subversivos y desertores. ¡No atacamos primero! Tampoco elegimos nuestra respuesta a la ligera.

      Hacía tanto que no empuñaba unas tijeras de podar que había olvidado cómo hacerlo. Me temblaban las manos. Solo podía imaginar cómo me habrías mirado. Pero ya ha terminado. Lo hecho, hecho está.

      Eran los últimos, y ahora todos estamos en Consenso.

      Si quisiera convencerte solo con palabras, no te habría contado esto. Has aborrecido con firmeza esas medidas desde la primera vez que se propusieron. No te lo cuento para conmocionarte ni intimidarte. Tampoco ocultaría esta verdad, porque no pretendo persuadirte con una mentira, ni siquiera por omisión.

      Te lo cuento porque te respeto. De todos aquellos a quienes he conocido, tú has sido el más feroz en tu compasión, el más consciente de la distancia entre medios y fines. Si regresas, si te unes al Consenso, sabré que nuestra causa es verdadera. Que, después de tanto tiempo, hemos encontrado por fin nuestra verdad apodíctica. Me desprenderé de mí mismo sin remordimientos.

      No lo digo para inclinar la balanza de tu decisión, solo para informarte de la situación. Después de nuestra exuviación, ya no conoceremos la forma de tu ausencia. Aquello en lo que nos estamos convirtiendo no será capaz de dudar ni de disentir. Nunca habrá sido capaz de tales cosas. Olvidaremos nuestro dolor, nuestras luchas, nuestros pequeños rencores, nuestros prejuicios. Ya no existirá y, por tanto, nunca habrá existido.

      ¿Lo entiendes?

      No queda mucho tiempo. Ahora que estamos en Consenso, nuestro progreso no encuentra trabas. El Velo se desentraña ante nosotros. Los principios fundamentales que tanto hemos anhelado están tejidos en sus hilos.

      Y, cuando hayamos completado el proceso y nos hayamos desprendido de nuestras identidades inferiores… seremos perfectos. Aun así, no puedo evitar alimentar esta semilla de herejía, la mota de arena que espero que quede envuelta en la perla: que aquello en lo que nos convirtamos será menos si se hace sin ti. ¿Cómo podría la perfección ser menos? Y, sin embargo, ese sentimiento me arde en las venas, así que debo compartirlo contigo.

      Confieso esto por egoísmo. No quiero olvidarte.

      HNW047622

      FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN

      NOTAS DE LA ESCRIBA

      *Este grupo parece ser el mismo que los [Misericordiosos/Penitentes/Benefactores] mencionados en el ARCHIVO DE LA ESCRIBA XI-9-2C. No se emplean agrupaciones semánticas ternarias en ningún punto del texto.

      No esperaba encontrar esto. Escribo estas notas mientras aguardo mi audiencia con Marakel en el Arrecife. Como muchos asuntos requieren su atención, las horas se alargaron y, por un capricho, busqué aquellos viejos códigos de identificación en los bancos de datos.

      Pensar que estos datos los recuperó el príncipe Uldren Sov… ¿A esto se refieren los humanos cuando dicen que sienten que alguien camina sobre su tumba? Aunque, en el caso del príncipe, esa tumba está vacía. ¿Sería demasiado incómodo darle las gracias a Cuervo por un acto realizado en una vida anterior?

      Perdona. Estoy divagando, y ya son dos las tecnomantes que me han preguntado si me encuentro bien. Físicamente, supongo que estoy algo cansada; este viaje me ha llevado lejos y quizá haya dormido un poco menos de lo ideal. Pero, en realidad, este registro me ha perturbado profundamente.

      No consigo interpretar con claridad mi propia reacción. Es demasiado visceral. Abrumadora. El asco y el horror se mezclan con la lástima. Incluso siento compasión.

      ¡Compasión! ¡Por alguien que admite abiertamente haber asesinado a los disidentes! ¡Por un pueblo que borró a propósito su propia historia, como si no recordar esos crímenes lo absolviera de ellos! ¡Por las mentes que formarían al Testigo, por quienes destruyeron Riis!

      Y, sin embargo, en medio de mi horror, pienso en los guardianes. Al fin y al cabo, no culpamos a Cuervo por las acciones del príncipe, ni debemos hacerlo. Cuando Brillo lo devolvió a la vida en la Luz de la Gran Máquina, Cuervo nació de nuevo. Igual que Ikora, Zavala y tú. Es como dice Ikora, ¿verdad? Gracia y memoria. La Luz olvida.

      Igual que olvidó el Testigo.

      Pero entonces pienso: ¡no! ¡El Testigo no olvidó! No renació; no eligió una gracia irracional. Se desprendió de su forma, según sus propias palabras, pero recordó de dónde venía. Eligió qué olvidar, no para permitir nuevas posibilidades, sino para destruirlas. Una teleología que se justifica a sí misma.

      El Testigo no mutila solo la realidad. Se ha diseccionado y recompuesto a sí mismo, sus propios recuerdos, su propia historia. Pasó de afrontar la verdad incómoda a borrarla. Es grotesco.

      Como escriba —como Eido—, no puedo sentir otra cosa que repulsión.

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  2. Registro / 002

    Los euritmia: la promesa se convierte en matanza

    Los euritmia reciben al Testigo con hospitalidad. Le ofrecen alimentos entretejidos de Luz y canciones que resuenan en la Oscuridad. Para las conciencias que lo forman, el encuentro destruye una certeza: no eran los únicos elegidos del Jardinero.

    El Viajero vuelve a escapar y el hogar de sus anfitriones queda arrasado. Una voz del Testigo protesta: aquello no elimina el sufrimiento, lo multiplica. La respuesta es extirparla. El episodio muestra cómo una promesa de salvación se convierte en justificación para destruir a quienes viven de otra manera.

    La valoración del último párrafo es una lectura de la contradicción que denuncia el propio narrador de Flegetonte II.

    Leer las fuentes
    • El RubicónFlegetonte II

      Cuando se propuso la creación de nuestro Testigo, discutimos. Como amante de la filosofía, mi voz fue una de las más combativas. Tal vez mi profesión os parezca un lujo inútil, pero teníamos tiempo y recursos de sobra. Nuestro fin era encontrar un propósito, y yo, como muchos otros, deseaba avanzar en nuestro camino.

      Como pueblo, puede que discrepáramos sobre nuestros métodos, pero nuestros principios eran intachables. Deseábamos poner fin al sufrimiento del universo. Tras muchos años de debate, me convencí de que, como forma final, nuestro Testigo encarnaría esta causa. Uní mi voz a la de los demás.

      Nuestro Testigo se liberó de los confines de nuestro cuerpo y mente. Abandonamos nuestro mundo en busca del Jardinero. Por el camino conocimos a otros viajeros espaciales, pero, en aquella época, estábamos decididos a encontrar al Jardinero. Durante mucho tiempo, nuestra única y perpetua compañía fue el zumbido del universo.

      Los euritmia nos recibieron con los brazos abiertos, una generosidad que pocas especies antes habían mostrado. Nos ofrecieron provisiones entretejidas de Luz y cantaron con voces que resonaban a través de la Oscuridad. Compartían lo que poseían y no pedían nada a cambio. Todavía sonreían cuando nos mostraron la fuente de su prosperidad.

      En aquella época, pecábamos de ingenuidad. Aún creíamos que el Jardinero solo nos había bendecido a nosotros. Éramos sus elegidos.

      Cuando se disipó la neblina, comprobamos que el Jardinero había vuelto a huir. Su obra estaba en ruinas; el hogar al que nos habían invitado, en escombros.

      Y nosotros, nuestro Testigo, se erguía imponente sobre los últimos euritmia.

      Recuerdo cómo nos miraron. No con rabia, odio o amargura, sino con una sonrisa, tranquila y comprensiva. Las notas finales de su canción nos envolvían incluso en sus últimos estertores.

      En el coro de nuestro Testigo, mi susurro casi se perdió. Pero, debido a su naturaleza, todos pueden oír hasta la voz más silenciosa.

      (¿Qué hemos hecho?)

      (—-La corrupción del Jardinero ha inundado este sitio. Debe purgarse.—-)

      (¿QUÉ HEMOS HECHO?)

      (—-Lo que era necesario.—-)

      (¡Somos la liberación del caos! ¡El consuelo del dolor! ¡El fin del sufrimiento! Lo que hemos hecho es… es…)

      (—-Necesario—-).

      ¡Necesario! ¡NECESARIO! Esta violencia innecesaria, estos celos odiosos y enfermizos; ¡necesarios! Grité y me rebelé hasta que nuestro Testigo me extirpó.

      Nuestro Testigo no escucha mi furia. Para nosotros, soy una leve imperfección temporal creada por una mano temblorosa que usa herramientas por primera vez.

      Puede que yo sea un error, pero también lo es nuestro Testigo. Siento nuestra destrucción como una herida abierta. No puede sanar; nunca se curará. En nuestra búsqueda del fin del sufrimiento, nos hemos convertido en sus precursores. Mil mundos en cenizas. Incontables mares carmesíes. Nuestra Forma Final se construye sobre una montaña de cadáveres.

      Destruid a nuestro Testigo. Poned fin a nuestra locura.

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  3. Registro / 003

    Los noesis: una mente que devora otras mentes

    Una transmisión conservada en Entelechy relata el encuentro de los noesis con el Testigo. Este pueblo compartía pensamientos mediante una red mental y recibió la llegada de una nueva conciencia con alegría. El contacto se convirtió en una catástrofe: mundos, cuerpos y mentes fueron descompuestos y reorganizados.

    Una conciencia aislada logró dejar constancia de lo ocurrido antes de ser encontrada. Su mensaje no pide rescate; intenta que alguien recuerde que su pueblo existió. Eido señala una diferencia esencial con otras víctimas: los noesis no habían conocido al Viajero.

    Entelequia pertenece a la edición de coleccionista de La Forma Final. El registro XI-14-9D puede leerse completo en español en nuestro archivo. La fuente no proporciona una fecha que permita situar el encuentro con precisión frente a Lubrae.

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    • EntelequiaXI-14-9D · El último testimonio de los noesis

      Archivo de la escriba XI-14-9D

      TIPO: Transmisión de emergencia

      RECUPERADO DE: Colección de la Araña – baliza de comunicaciones de largo alcance; desactivada

      ORIGEN: Desconocido

      PALABRAS CLAVE: Testigo

      A CONTINUACIÓN, TRANSCRIPCIÓN ANOTADA

      Supe de su llegada hace apenas tres marcas. Mientras mi ancla dormía en las entrañas de este antiguo puesto avanzado, me dejé llevar por la trama N de la noosfera y me inundó el júbilo. Millones de formas de pensamiento compartían la noticia; la revelación se extendía desde el borde delantero hasta el trasero, hasta que incluso yo me vi elevado por aquella marea de alegría.

      ¡Primer contacto con un extraño ∩ futuro amigo! Una oportunidad para que los difusos márgenes de nuestra noosfera crecieran, encontraran pensamientos nuevos y se expandieran con nuevas riquezas.

      Había pasado tanto tiempo desde nuestro encuentro con el susurro ∩ Pesadilla ∩ complejo memético depredador*. Nos habíamos vuelto ingenuos sin el recordatorio del miedo.

      Una corriente llegó desde el borde delantero. Barrió nuestra noosfera, una chispa en la maleza seca ∩ tinta en el agua ∩ esperanza que se malogra en un instante. Las emanaciones eran confusas y fragmentarias. No podía interpretarlas todas.

      Planetas robados del espacio, frutos maduros arrancados de sus órbitas. Estructuras diseccionadas y recompuestas por manos de mil dedos. Anclas e identidades deshechas hasta sus principios fundamentales, seccionadas en láminas finísimas.**

      Al principio era una sola voz. Un grito de alegría ante el encuentro con una mente nueva, retorcido hasta convertirse en miedo y dolor.

      «¡Ayúdame!».

      Caos en la noosfera. La superficie apacible se agitó hasta volverse espuma blanca. Las formas de pensamiento se dispersaban por millares, huían por los hilos de la trama y encontraban la perdición en cada cruce.

      «¡Ayúdame!».

      El extraño ∩ ruina ∩ complejo memético depredador engulló nuestra noosfera en un instante de ocioso capricho. Nuestras formas de pensamiento eran atómicas en comparación. Nunca tuvimos ninguna posibilidad.

      Con cada uno de los nuestros que encontraba, desarmaba y recomponía, una nueva voz se unía al coro.

      «¡Ayúdame!».

      Mi pueblo moría por millares. Pensamientos e identidades se desvanecían en la nada. Miles de años de recuerdos, reducidos a humo en el viento.

      «¡Ayúdame!».

      Aquí, en este puesto avanzado, estoy separado de los demás. Atado al borde trasero. Lo más lejos posible de su boca de lamprea. No lo bastante lejos para escapar. No lo bastante cerca para ayudar.

      «¡Ayúdame!».

      Mil emanaciones de mil mentes, fundiéndose en un solo grito. El mismo grito, cada vez. Una y otra y otra y otra vez.

      Cuando nos desligamos de sus anclas, supimos que, como pueblo, nunca volveríamos a estar divididos. Por mucho que viajáramos por el espacio real, la inmensidad de nuestra noosfera ∩ trama ∩ hogar estaba a un solo pensamiento de distancia. Nuestros miedos, nuestras esperanzas, nuestros sueños, nuestros anhelos, nuestros triunfos… siempre podríamos tender la mano y conocernos. Donde uno fuera débil, otro podría ser fuerte. Compartiríamos la alegría de los demás y soportaríamos su dolor.

      Pero ese… ese sonido…

      «¡Ayúdame!».

      Me avergüenza admitir que no pude soportarlo ni un instante más.

      Me escindí ∩ exilié ∩ encarcelé.

      Me arrepentí en cuanto lo hice. Estábamos muriendo, pero estábamos muriendo juntos. Mi inconcebible cobardía no asegurará mi supervivencia, solo retrasará mi ejecución. La ruina ∩ complejo memético depredador ∩ TESTIGO*** conoce el patrón de nuestras oscilaciones. Aún lo oigo, pulsando los bordes desgarrados de la noosfera ∩ trama.

      —-¿Por qué te escondes?—-****

      EL TESTIGO me encontrará y, cuando lo haga, no quedará nada ∩ nadie.

      Creía que moriría solo en este puesto avanzado abandonado. Pero encontré una caja olvidada al fondo de un almacén polvoriento. Balizas de emergencia, fabricadas y guardadas en otra época, cuando conocíamos el miedo a la muerte.

      —-Te vemos.—-

      A ti ∩ receptor ∩ heredero ∩ futuro anhelado, te ofrezco lo poco que sé:

      Estamos muertos, pero no deshechos. Estamos osificados ∩ temporalizados ∩ reiterados ∩ perpetuados ∩ anatomizados ∩ finalizados.*****

      No sé si esto servirá. No lo sé. No lo sé. Pero quizá tú prevalezcas.

      —-Vamos. No tengas miedo.—-

      Esto no es una llamada de auxilio. Es demasiado tarde ∩ no queda nadie ∩ no se puede detener AL TESTIGO. Este es nuestro último testimonio.

      Nosotros ∩ los noesis existimos.

      FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN

      NOTAS DE LA ESCRIBA

      *Un grupo de unidades de información que se refuerzan mutuamente y subsumen conceptos menores. Una idea depredadora. Los noesis parecen haber usado este término para describir cualquier amenaza grave para sus mentes; este primer uso parece aludir a una amenaza pasada a la que sobrevivieron.

      **Tengo muy presentes las imágenes del ataque del Testigo al Viajero y de lo que les hizo a las naves de la Coalición, como estoy segura de que también las tienes tú.

      ***«EL TESTIGO» apareció en la transmisión como un concepto ajeno sumamente intrusivo, capaz de canibalizar todos los conceptos que se solapaban con él.

      ****Otro concepto ajeno intrusivo. Creo que es el propio Testigo comunicándose directamente con quien realiza la grabación.

      *****Solapamiento semántico considerable. Creo que el concepto combinado completo está relacionado con la forma final.

      La Araña ha adquirido muchos objetos de interés a lo largo de su vida, pero poquísimos pueden consultarse libremente, incluso en los mejores momentos. Los peores, en cambio, parecen haber inspirado cierta… generosidad condicionada. Aunque me resistía a pedirle ayuda, la información obtenida ha compensado la inversión con creces. Uf, eso es algo que diría él.

      El contenido de esta baliza resultó bastante difícil de transcribir. Parece funcionar con un principio similar al de vuestros sensorios, pero transmite conceptos directamente en lugar de inducir alucinaciones sensoriales. Algunos conceptos mostraban un solapamiento semántico considerable, aunque no puedo decir si se debe a la naturaleza de los datos, a su degradación con el tiempo o al estado emocional de quien grababa.

      Ahora, a partir del contenido de este registro, creo que podemos sacar algunas conclusiones sobre la metodología del Testigo. Es capaz de desarmar la mente y el cuerpo y, de algún modo, volver a recomponerlos. No destruyó a los noesis: los deshizo y después los «finalizó».

      Curiosamente, este relato describe un enfoque muy distinto al de otros ataques registrados. La conquista de los noesis fue rápida, casi quirúrgica, y extraordinariamente minuciosa. El Testigo no parece haber formado a un Discípulo entre ellos ni haber dejado a nadie que pudiera contar la historia; sin embargo, tampoco se limitó a masacrarlos. Considera cómo le habla al noesis que está grabando. Es casi… amable. No hubo una comunicación comparable durante el Tornado.

      Revisé toda la información sobre los noesis que pude encontrar y descubrí esto: los noesis nunca conocieron a la Gran Máquina.

      ¿Es la presencia o ausencia de la Gran Máquina lo que determina el proceder del Testigo? ¿Habló alguna vez con la humanidad durante el Colapso? ¿Ofreció consuelo, como a este noesis condenado?

      Necesito más información.

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  4. Registro / 004

    Lubrae y la conversión de Rhulk

    En Lubrae, la división entre la Ciudad y los clanes del exterior convirtió la vida de Rhulk en una sucesión de violencia y traiciones. Primero combatió al Régimen; después lo sirvió y dirigió su furia contra su propia familia.

    El Testigo lo encontró quebrado en el fondo de un abismo y le ofreció poder. Rhulk terminó volviendo contra Lubrae la tecnología que extraía energía de su sol zafírico. La estrella implosionó y su mundo quedó destruido. Soles fragmentados reconstruye esos recuerdos bajo la presión del Testigo: el superviviente es conducido a interpretar su pérdida como una liberación.

    No es una crónica neutral: asistimos a una confesión guiada por quien pretende convertir a Rhulk en su instrumento.

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    • Soles fragmentadosProvocación

      —¿Y qué hay de tu familia?

      Da igual, todos están muertos. Ya no importan.

      —¿Eso crees?

      ¿Qué queréis saber? ¿Queréis que hable de mi padre, un traidor de Lubrae? ¿O de mi madre, una traidora de Lubrae? Debería haberlo sabido. Podría hablar del patriarca y la matriarca de mi clan… que también eran traidores de Lubrae. Todos vivían en la Ciudad y eran leales al Régimen antes de irse al exilio. ¿Ahora veis lo que yo veo?

      —Vemos asuntos sin acabar… Vemos a un niño que busca aprobación… Vemos una gran pérdida.

      (Satisfacción. Juntos. Un fuego arde. Nuestra cueva está iluminada. Nos refugiamos en su interior. Fuera hay niebla y otros sin lugar donde refugiarse esta noche. Serán aniquilados. Por la naturaleza. Por el sol Umbral. Por esos guardias de Lubrae que se hacen llamar acechadores y que nos persiguen en nombre de un régimen brutal).

      (Antes, solo había viajeros que sobrevivían al paisaje hostil cubierto de una flora cambiante y voraz. Para sobrevivir, deben aplanarse tanto que se hacen prácticamente invisibles… Ideal para que no los veas hasta que te hayan despellejado y destripado).

      —¿Y ahora?

      (Estamos divididos. Separados por un orbe reluciente que apareció brevemente en nuestros cielos, como si tener dos soles no fuera suficiente).

      —¿Y qué hay de ese orbe reluciente?

      Eso fue antes de mi época. Vino. Evolucionamos. Se fue. Nos dejó un buen lío: una división entre los que creían en el progreso y los que no.

      Los creyentes habitaban en la Ciudad. La controlaban. La llenaron de la luz del sol zafírico y del día interminable para mantener a raya los horrores de la noche, pero así revelaron los horrores que habitaban entre nosotros. Presionaron por el progreso para lograr el bienestar de unos pocos mientras el resto nos arriesgábamos bajo la luz de los soles alternos.

      —¿Y este orbe reluciente que ahora ves ante ti?

      (Ahí está. Brillando como la plata en el firmamento. Como en las historias que se contaban).

      Transmite esperanza, pero lo da todo a los que ansían el control y carecen de compromiso o conocimiento.

      —Míralos ahora.

      (Cuerpos. Extremidades. Restos vaporizados. Un zafiro fragmentado. Lubrae irreparable. Un sol Umbral que aún irradia oscuridad).

      ¿Qué he hecho?

      —Lo que era necesario.

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    • Soles fragmentadosDesafiante

      —El Régimen te quitó todo lo que amabas… ¿y tú culpas a tu padre?

      El Régimen nunca mintió acerca de sus intenciones. Eran crueles, pero honestos.

      —¿La honestidad significaba algo para ti?

      La honestidad lo era todo.

      —Interesante. Entonces, ante el hipócrita de tu padre te apoyaste en el Régimen que os esclavizó a los dos y que acabó con la vida de tantos de los tuyos.

      El Régimen no me esclavizó, me liberó.

      (El Régimen puso la guja de vuelta en mis manos, el arma a la que puse tu nombre. Ahora tiene un nuevo nombre: Castigo de Rhelik. Y aunque intentes ocultarlo, eso te asusta. Tal como esperaba).

      (Mentiría si dijera que no lo disfruto. De hecho, lo disfruto tanto como disfruto la constante luz zafírica. Y el techo que me da cobijo o saborear varias comidas al día. El Régimen trata bien a los suyos).

      (Puede que la ciudad esté demasiado abarrotada, que las leyes sean estrictas y que todo el poder esté en manos de unos pocos. Pero, al menos, no pasamos el tiempo intentando sobrevivir en vano. No vivimos asustados, solos y con frío, preguntándonos si seguiremos vivos mañana).

      (Pero sobre todo, padre, nadie me niega mi sed, mi ansia de sangre. Al contrario, la alimentan y la aplauden. Ya han empezado a revelarme verdades sobre los viajeros y sobre lo que fomentaba el orbe reluciente).

      (Siempre decías que las manos del Régimen estaban manchadas de sangre, pero nunca me habías enseñado las tuyas…, hasta ahora).

      (¿Cómo puedes plantarte ante mí y confesar tu deslealtad al Régimen? ¿Cómo puedes mentirme de nuevo?).

      (Puede que me hayas superado esta vez. Te escapaste por los pelos. Pero iré a por ti. Acabaré con esto).

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    • Soles fragmentadosLamento

      Tendría que haber muerto.

      —Y, sin embargo, fue en la oscuridad del abismo donde empezaste a vivir de verdad.

      (Estoy entre el pantano, las rocas y la ruina. El abismo tiene fondo, después de todo. Los iracundos sonidos de la fauna salvaje se acercan. Aquí reina la oscuridad. Y, en la oscuridad, prosperan. Estoy… roto).

      (—Y ahora, dejas de estarlo).

      (Estoy… reformado. Veo vuestro resplandor desintegrando a las bestias que se han atrevido a acercarse. Su carne se derrite ante vuestra presencia).

      (—Y nosotros vemos la tuya).

      (Me levanto. Roto y reformado. ¿Qué es esta cosa que da vida?).

      (—Somos oportunidad).

      (¿Y qué soy yo?).

      (—Ruina).

      (¿Y qué debo hacer?).

      (—Ruina).

      (Vuestra voz se disipa, pero no vuestro resplandor. Me resulta familiar, como el de nuestro sol Umbral).

      (Castigo de Rhelik está a mi lado, partida en dos. La habéis reparado con vuestro resplandor. Está entera de nuevo, más que antes, como imbuida por la ira de dioses vengativos).

      (Kilómetros más arriba, veo el eje que yace entre nuestra brillante ciudad de Lubrae y nuestras sombrías tierras salvajes. A estas alturas, mi clan debe de estar dentro de la ciudad).

      (Me guardo vuestro resplandor antes de clavar mi guja en el muro que se interpone entre mi venganza y yo. Me aferro a una losa para levantarme. Luego, vuelvo a clavar la guja, elevándome hacia mi objetivo).

      (Se acabaron las oportunidades, los titubeos, la debilidad).

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    • Soles fragmentadosLiberación

      Ya sé lo que pasa después. No necesito verlo de nuevo.

      (Desgarro la carne de madre).

      ¿Que no me oyes?

      (Arranco la cabeza de padre).

      ¡Esto es de locos!

      (Nadie escapa a mi ira. Ni los niños ni los civiles. La ciudad mira aterrorizada. Saben lo que soy).

      ¡Esto debe parar!

      (Sus rostros solo expresan alivio).

      ¡Basta!

      (Sus rostros solo expresan alivio).

      ¡Os lo ordeno!

      (Sus rostros solo expresan alivio).

      ¡Ah!

      (El sol zafírico implosiona).

      ¡Por favor!

      (Lubrae se fractura. Lubrae se fragmenta. Lubrae inversa. ¿Qué he hecho?).

      No puedo…

      (Vuestro resplandor. Mi guja).

      —Debes revivirlo.

      No…

      (El Régimen… me ha traicionado. Mi clan… ha muerto a mis manos. Me llaman monstruo. Me encierran en una jaula. Quieren ejecutarme. Pero veo… vuestro resplandor aunque os hayan apartado de mí).

      (Vosotros guiais mi mano. Me liberáis de estas cadenas. Me habéis encontrado de nuevo. Me devolvéis mi guja, que ya no es Castigo de Rhelik. Y todo con un único propósito: la Ruina de Lubrae).

      (Un cielo fragmentado. Un planeta convulso. Nuestra existencia, inversa).

      (Su insensatez era su salvación. Drenaban luz del propio sol zafírico. Yo uso vuestro resplandor. Vuelvo su tecnología en su propia contra, como un revés irónico).

      (Después de haberlos servido y protegido, de haber luchado y sufrido por ellos).

      (Un cielo fragmentado. Un planeta convulso. Rasgándose).

      (Soy el único de Lubrae que queda, pero no por mucho tiempo. ¿Qué he hecho? Miro al abismo. Se ha abierto, esta vez de verdad, para mostrarme lo que hay en su interior: muerte. Arrojo vuestro resplandor. Arrojo la Ruina de Lubrae. Me dejo caer. Y después, yo…, yo… después estoy…).

      —————————————————————————————————————————————-

      Aquí. Contigo, mi… Testigo.

      —¿Y qué sientes ahora? Sin familia. Sin Régimen. Sin Lubrae. ¿Qué sientes aquí, rodeado en nuestro abrazo? ¿Qué sientes ahora que ellos no están y tú sí?

      Rhulk abre los ojos. Se arrastra por la ennegrecida solución que lo había envuelto todo este tiempo. Emerge del muro de miasma de color obsidiana para encontrar su resplandor. Para encontrar la Ruina de Lubrae. Los coge y se pone de pie.

      —¿Qué sientes, hijo?

      "Alivio".

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  5. Registro / 005

    Los ahslid: Rhulk intenta fabricar otro discípulo

    El Testigo encargó a Rhulk someter a los ahslid sin presentarse como conquistador. Rhulk asesinó en secreto, fomentó el miedo y manipuló la vida de varias crías para que reprodujeran su propia dureza. Uun fue una de ellas.

    El experimento acabó en una guerra de destrucción atómica. Uun reconoció un patrón en las matanzas y se enfrentó al responsable, pero ni siquiera sabía su nombre. Rhulk tuvo que admitir el fracaso: había aprendido a destruir una civilización, no a reproducir el vínculo que lo unía al Testigo.

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    • EquipamientoMáscara Furia Resonante

      Vacío. Desolado. Hay un abismo donde debería vivir mi plenitud.

      Hoy, de nuevo, me has obsequiado con un propósito, mi Testigo. Un día arrebatador, con el viejo patrón y mis dedos tejiendo finalidad una vez más. Pero, ahora, ese propósito es equívoco y no sirve al glorioso abismo. La raza (los ahslid, en su dialecto degenerado y de chasquidos) nunca ha conocido la caricia luminosa del enemigo, nunca conocerá esa caricia. Son insignificantes y están destinados a morir en un mísero millón de años orbitando alrededor de la misma estrella blanquiazul que les ofreció auxilio.

      Irrelevantes. Sin embargo…

      "Tu presencia no suscitará más preocupación que la de una mota de polvo que un sol distante desvió de su curso. Y tú pondrás a esta gente a nuestro servicio, así como nosotros te iluminamos. Tu valor será su valor".

      Nací en la irrelevancia y, aun así, tú me lanzas de nuevo a ese pozo.

      Guardo tus sagrados mandamientos, incluso este, más cerca y con más afecto que mi propio pulso. En tu nombre, impongo la aceptación con las llamas y la guja, mi Testigo. Flotas de oscuridad para apagar soles y lunas. El enemigo huye y yo quemo todo rastro de su paso. Esta es mi súplica.

      Pero yo me impongo mi propio castigo. Nada que esté ante tus ojos es inmaterial. Mis oraciones ofenden a mi Testigo, así que, aquí y ahora, las arranco. Aprenderé a forjar con la noche y los susurros; el silencio será tu coro.

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    • EquipamientoEmpuñaduras Furia Resonante

      Esos ahslid cuyos servicios solicitas son miedo líquido sellado dentro de carne de porcelana, mi Testigo. Llegué como ordenaste, sin ceremonias ni flotas y, durante 14 viajes alrededor de su estrella, los aceché en la oscuridad, poniéndolos a prueba para encontrar aunque fuera uno que pudiera servir como guerrero. Les di muchas oportunidades para desatar su ira sobre mí y demostrar su valor, pero se acobardaban y sangraban. ¿La muerte de mi ego es lo que anhelas cuando me envías a solas contra estos insectos?

      Pero ahora comprendo la profundidad de esa orden. Es una lección de perspicacia y, por más dulce que sea su hemolinfa, es una insensatez derramarla toda yo solo.

      Mi violencia infunde miedo. Cada nuevo cadáver que aparece al alba fomenta las acusaciones. Necesitan una lógica, una causa y un efecto que se ajusten a su comprensión del universo. Aunque la masacre provenga de las oscuras profundidades interestelares, la responsabilidad recae sobre el tarso de los más débiles de ellos.

      Se dividen. Coronan autoridades. Ven líneas trazadas en el polvo seco que solo existen en su mente y las valoran tanto que matarían para definirlas. Es dolorosamente nostálgico mi don de la iluminación. Estoy libre de Lubrae, pero veo su forma en estas masas agitadas, eso me inspira.

      Me pediste que afilara sus necias mentes como la punta de una lanza, como tú hiciste con Lubrae, pero sin mostrar mi rostro para intimidarlos. Así que imprimiré mi forma en el polvo de este mundo y formaré una generación de ahslid a mi imagen. Ellos serán mi guja.

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    • EquipamientoChaleco Furia Resonante

      Me he convertido en circunstancia, mi Testigo, el capricho invisible del destino que da forma a las vidas de una veintena de crías con el mismo temperamento de lujo y dificultad que perfeccionó mi filo infalible. Donde sus familias no llegan, yo les concedo prosperidad, oportunidades y la eliminación de obstáculos. Donde tendrían suavidad, yo introduzco el sufrimiento sin remedio y me llevo por delante a quienes pudieran ayudarlos y nutrir esa fragilidad.

      Mi respetable mano imbuye fuerza, pero mucho más crítica. Los aparta en lo inmaculado. Se hacen a sí mismos, se dicen a sí mismos y se fortalecen para su sufrimiento, ¿no deberían todos los de su clase ser tan capaces? ¿Concluyen que hay alguna explicación para el fracaso que impregna su sociedad más allá de un sentimiento enfermo de debilidad? Sus anténulas tiemblan ante la debilidad de su especie. Su hedor les repugna.

      El más joven de mi camada, al que llamé Uun, se quitó su primera vida. Avivado por la emoción, su trabajo es descuidado, como la mano de un niño, pero eliminé la torpeza de su arrebato y provoqué la desaparición de quienes podrían encontrar debilidades en un niño así. Ahora se detiene ante los dones anónimos que coloco como laureles para su conquista. Permití demasiada suavidad para la descendencia.

      Y me queda reflexionar: ¿Me afilaste cuidadosamente para ser tu espada, Testigo mío, o acaso la casualidad y mi propia tenacidad prepararon una espada para que tú la empuñaras?

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    • EquipamientoBorceguíes Furia Resonante

      De nuevo, me encuentro acechando en la noche, mi Testigo, desconocida como sus últimos estertores. Pero mis travesías ya no son recados superfluos. Soy tan depredador entre los ahslid como lo es un tejedor entre el lino. La muerte crea vacíos en los que mi progenie prospera y aviva la paranoia que los lleva a apretar los puños. Cada caparazón aplastado da cuerda al reloj que mis manos fabrican.

      Ya no necesitan mi ayuda. Mis hijos tienen hijos; algunos transmiten mis lecciones. La descendencia favorecida es aquella que aprendió bien mis enseñanzas. Convergen en mi espíritu y, sin instigación, preparan banquetes de sabiduría de los que su linaje se atiborra. Elaboran armas; poco más que rocas lanzadas a la larga sombra que produce la Oscuridad, pero suficientes para romper en dos su mundo. La única decepción es Uun, pues le atemoriza su propio potencial para la gloria. Lo libré de mi ayuda. La oscuridad es un destino más despiadado.

      Me enseñaste una valiosa lección sobre la irrelevancia. Solo el propósito es trascendental. Es el momento de claridad que me liberó del suelo mundano. Este regalo final no lo comparto con mi descendencia. Es la enseñanza más difícil de ofrecer, y me sobrecoge la elegancia con la que me revelaste la verdad. No puedo hacer lo mismo sin reflexionar. Me he imitado a mí mismo muy bien, pero imitarte a ti, mi Testigo, es un desafío del que no me considero digno.

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    • EquipamientoCapa Furia Resonante

      Te he fallado, mi Testigo.

      Les he enseñado a los ahslid a construir una torre hacia el cielo sobre unos cimientos de arena. Me encerré durante diez largos ciclos en esa lección final con la irrelevancia y, al final, mis alumnos han superado mi habilidad como maestro. Se han venido abajo. Una puesta de sol de fuego atómico lo borra todo excepto el liquen de este árido globo.

      Pero Uun está ante mí, el último superviviente de su especie inútil. Aunque ignoraba las lecciones que le enseñé sobre el valor de su gente, aprendió con avidez todo lo que le enseñé sobre la tenacidad y lo convirtió en su núcleo. Fue el único de su gente que vio un patrón en mis matanzas, en el ascenso de niños cuyos orígenes reflejaban los suyos.

      Mi deber contigo ha fracasado. El mayor defecto de mi obra está ante mí. Y, sin embargo, llevo la carga del orgullo.

      Él me apuntó con un arma y me di cuenta de que nunca aprendí cómo llaman a sus dispositivos. Era tan irrelevante como todo lo demás en su cultura.

      Pero ha sido el primero en enfrentarse a mí.

      Me odiaba y se rompía.

      No sabía cómo me llamo. No conocía mi propósito. Y exigía. Luego, suplicaba. Luego, imploraba. Se postraba en el suelo, con convulsiones en el caparazón, como si el luto drenara el dolor de su carne.

      Y yo fui débil, mi Testigo. Susurré: "Soy Rhulk".

      Desprovisto de contexto, eso era tan insignificante como cualquier otro aspecto del fin de su gente. Algo sagrado en su interior murió y me miró igual que yo te miré a ti.

      Y ahora me doy cuenta del valor de tu lección.

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  6. Registro / 006

    Nezarec y el terror entre los psiónicos

    Los testimonios sobre Nezarec lo vinculan al miedo, los sueños y el dolor. El recuerdo de una psiónica llamada Acasia muestra cómo se presentaba en la intimidad de un hogar: una presencia que acecha mientras sus habitantes duermen.

    Después, otros psiónicos se llevan a la pareja de Acasia. Afirman que su poder servirá para saciar a Nezarec y convierten el sacrificio en un supuesto honor. El culto transforma así el terror en obediencia. Estos recuerdos documentan su influencia; no permiten fechar su nacimiento ni reconstruir con certeza el momento en que se convirtió en discípulo.

    No damos por demostrada la relación entre el aspecto de Nezarec y el de Rhulk ni una fecha concreta para su ascenso: las fuentes aquí reunidas no bastan para ello.

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    • EquipamientoTúnica del Aborrecimiento

      La estructura en la que me encuentro recuerda a un sencillo y pintoresco hogar. Es pequeña, llena de adornos con símbolos que no reconozco.

      En el centro de la habitación, dos psiónicos duermen apaciblemente entre una pila de mantas y almohadas. Desde uno de los rincones, observo cómo se desarrolla el recuerdo poco a poco.

      ACASIA.

      El nombre reverbera en mi mente; su nombre.

      Detrás de mí, una presencia siniestra se agita. Se me eriza el vello de la nuca y los susurros familiares, que he oído muchas veces en la vida, aumentan de volumen.

      Me giro para contemplar la entrada de la casa, engullida por la oscuridad, incluso las ventanas. Espero mientras respiro con ansiedad.

      Un círculo de ojos se aparece en la ventana.

      NEZAREC.

      Al oír su nombre, las sombras de la ventana se expanden y devoran toda la luz de la habitación. Acasia y el otro psiónico son las únicas figuras que puedo ver.

      La oscuridad rezuma hacia ellos. Observo con atención, sin poder apartar los ojos del espectáculo.

      Se forma una mano, con las garras extendidas…, su brazo… y luego, su cara. La forma de su casco con dos cuernos. El círculo de los ojos. La cacofonía de siseos y gritos llena el vacío mientras los dos permanecen profundamente dormidos.

      Nezarec estira la mano en dirección al psiónico que duerme al lado de Acasia. Le roza la piel con las puntas de sus garras y se detiene en su ojo cerrado.

      La oscuridad arremolinada alrededor de Nezarec se desvanece, y solo queda la luz de la luna.

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    • EquipamientoBotas del Aborrecimiento

      ÉL FUE ELEGIDO.

      La frase se repite durante el resto del recuerdo de Acasia.

      Las palabras rebotan en las paredes de mi mente; apenas puedo concentrarme.

      Varias voces diferentes me inundan y se mezclan con la de ella.

      Entonaciones diferentes.

      Psiónicos diferentes.

      Él había sido elegido…

      Veo a un grupo de psiónicos de gran tamaño y vistosamente ataviados entrar en la casa de Acasia al abrigo de la noche. Intercambian palabras imperceptibles en voz alta y la inmovilizan. Ella emite sonidos de angustia al ver cómo se llevan a su pareja.

      ES PODEROSO.

      SACIARÁ A NEZAREC DURANTE MUCHO TIEMPO.

      AGRADECE QUE HAYA SIDO ELEGIDO.

      Las frases se mezclan caprichosamente.

      El recuerdo se desvanece lentamente y las imágenes se mezclan entre sí hasta que veo a un grupo de psiónicos en el centro de la confusión. Sentado entre ellos está la pareja de Acasia. Siento el peso de su dolor en el pecho…, pero la oscuridad se desliza. Cientos de garras rasgan y desgarran los bordes del recuerdo.

      El llanto apenado de Acasia se une a la sinfonía de Nezarec.

      Su pareja se sacude en todas direcciones, como si su cuerpo fuera a desgarrarse. Un halo morado lo envuelve. Se levanta de su asiento, levitando por encima del suelo, mientras tentáculos oscuros se aferran a su sombra para absorber su poder.

      Deja escapar un grito de dolor.

      De repente, mi realidad se deforma de nuevo y vuelvo al mundo real. El mareo me golpea como una ola que rompe. Me inclino sobre el tronco y vomito.

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    • EquipamientoPecado de Nezarec

      "Él es el final. El que busca el pecado. El dios último del dolor, la luz más pura, la hora más oscura. Y volverá a alzarse. Cuando el brillo guía se desvanezca y todo parezca perdido, Él te llamará. No temas. Su obsequio no es tan oscuro como parece a simple vista. Para Nezarec no es un demonio, sino un monstruo, sibilino y vil de forma desconocida. Él es sendero y camino, uno de entre muchos. Y su pecado, tan retorcido y tan divino, es que jamás se acobardará cuando caiga la noche. Pero presta atención a las estrellas moribundas y a la Luz recién nacida que parpadea por primera vez ante su celebrada eternidad".

      (Pasaje de El odiado Nezarec)

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  7. Registro / 007

    Fundamento: las lunas y el mundo de los kril

    Fundamento era un mundo de océanos y continentes flotantes habitado por pueblos que competían por sobrevivir. Los antepasados de los kril habían llegado a él desde otro lugar. Aurash, Sathona y Xi Ro pertenecían a una dinastía del osmio amenazada por enemigos y por la brevedad de sus propias vidas.

    Sobre el planeta, las lunas albergaban a los amonitas y la presencia del Viajero. Los Libros del Dolor presentan este cielo como una amenaza, pero lo hacen a través de voces que intentan llevar a las hermanas hacia las Profundidades. Confundir esa acusación con un hecho ocultaría la manipulación que marca su historia.

    Las historias de Lubrae, Fundamento y otras civilizaciones se agrupan por relación narrativa. Su posición en esta época no establece un calendario compartido.

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    • GrimorioV: Aguja y gusano

      Mis secretos

      Inscritos en mi código por Sathona,

      la venganza del ojo derecho.

      1. Este año de viajes a lo loco, las noches con rayos y los días dorados, las incursiones en antiguos naufragios y las huidas de monstruos: estos son los momentos más felices de mi vida.

      2. Quiero ser madre no por procrear, sino porque quiero una vida larga, que me permita dejar huella. Llevamos un año en el mar y temo que vamos a morir aquí.

      3. Sé dónde encontrar secretos. Sé dónde viven enormes cosas lentas con largos recuerdos.

      4. La nave aguja...

      La nave aguja

      Inscrita en mi código por Sathona,

      una mentirosa.

      1. Rescatamos la aguja del Remolino de Shvubi. Sabía que estaría allí.

      2. La aguja es una nave gris, larga y esbelta como la esperanza, y tan irrompible y vieja como el tiempo. Cruzó el Remolino antes de que nuestros antepasados se estrellaran en el Fundamento. No es una nave marina, como la de Aurash. Es un artefacto de tecnología avanzada.

      3. Conozco su propósito. Sé lo que le pasó a su tripulación.

      4. Xi Ro quiere vender la nave en el Atolón de Kaharn, donde se reúnen las especies. Si la subastamos, podríamos ganar riquezas suficientes para contratar mercenarios. Podríamos recuperar la Corte de Osmio y expulsar a los Bebedores de Helio, devoradores de bebés, al océano...

      5. ... pero le dije a Xi Ro que la nave no valía nada.

      6. Aurash quiere abrir la nave y ver si podemos hacernos con ella. Sé que es lo correcto. Lo sé porque le pregunté al gusano...

      El gusano

      Inscrito en mi código por Sathona,

      que debería estar asustada.

      1. Era familiar de mi padre. Se lo arranqué cuando huimos. Es una cosa blanca muerta, segmentada, arrastrada desde las profundidades del mar.

      2. Está muerto, pero me sigue hablando. Dice: escucha atentamente, oh, venganza mía...

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    • GrimorioXIV: 52 y uno

      Buenas noticias. Las 52 lunas de Fundamento alojan una civilización capaz de hacer viajes interestelares y mucho más sofisticada que cualquier otra que hayáis visto hasta la fecha. La nave de Taox se dirigió hacia la gran luna helada, donde una especie de cefalópodos huesudos con seis brazos tiene su capital congelada. Savathûn los bautizó como "amonitas". Parecen dispuestos a conceder asilo a Taox. Pobres necios.

      Intentamos apelar a sus esperanzas y a sus sueños. No tuvimos mucho éxito, porque ya son felices y están adoctrinados. Esto nos enfureció, así que hemos diseñado un plan.

      Nuestros órganos detectan otra luna, la 53, en órbita alrededor de Fundamento. Un Viajero. Presencia divina del Cielo. Ahora sabemos qué produjo la sizigia.

      Tendréis que matarlos y quitarles todo lo que tienen. Cuando nos libremos de los amonitas, podremos ocuparnos del Viajero.

      No tengáis dudas. Estáis luchando contra las marionetas hipócritas de un parásito cósmico. Vengad a vuestros ancestros.

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  8. Registro / 008

    Rhulk somete a Xita y prepara la trampa

    Rhulk descendió a los océanos de Fundamento, venció al Leviatán que custodiaba las profundidades y ofreció a Xita un intercambio impuesto por la fuerza: su servicio a cambio de la supervivencia de sus hijos. La madre de los gusanos fue llevada a su pirámide.

    El Peto Furia Resonante revela el siguiente paso. El Testigo y Rhulk prepararon una profecía de catástrofe para empujar a Sathona hacia el fondo del océano. El temor a la destrucción y el deseo de salvar a su pueblo se convirtieron en las herramientas de su captura.

    Esta revelación obliga a releer las advertencias de los gusanos en el grimorio: no deben aceptarse como una explicación imparcial del Viajero.

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    • EquipamientoGuanteletes Furia Resonante

      ++El hedor te sigue. Lo arrastras ante ti.

      No te consumirá, porque lo has conquistado.

      O por lo que prefieras creer++

      ++APÁRTATE DE LA FORMA DE MATAR AL MUNDO++

      ++O VIVIRÁS COMO IRA Y DEVASTACIÓN++

      [En esta vida, hay seres que llevan luz a otros. Y hay seres que llevan oscuridad. Él llevó oscuridad. Solo oscuridad. Y no era más que una fuerza irrompible e imparable].

      [El cruel Leviatán aprendió esta verdad de la peor manera: sacó de su pecho una costilla muchas veces mayor que el propio subyugador. Pero se las arregló como si nada].

      [El Leviatán, sin aliento, roto, fijó su mirada en las profundidades].

      "¿No mirarías al que te venció, bestia? Levanta la mirada y encuentra la mía".

      [El subyugador colocó la costilla debajo del cráneo de la bestia y la levantó].

      "Lo que está más allá no te pertenece a ti ni a tu falso dios escondido entre las muchas lunas. Pertenece a lo que es testigo de todo. Harías mejor en no olvidarlo, a pesar de tus lealtades fuera de lugar".

      ————————————————————————————

      [La costilla cayó en nuestra vivienda. Nuestras profundidades. Con fuerza, aterrizó ante nosotros, elevando el sedimento del suelo de Fundamento hacia una densa nube, de la que emergió].

      "Tú, que estás en el casco desnudo de una nave antigua. Tú, que estás expuesto, deberías ser aniquilado por la presión aplastante y el calor feroz del Fundamento más profundo. Sin embargo, sobrevives por tu propia voluntad. A ti… no te conocemos".

      [Él iba a ser nuestro destino…].

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    • EquipamientoYelmo Furia Resonante

      "Soy Xita, el gusano que nutre. Mira a Yul, Eir, Xol, Ur y Akka: los gusanos virtuosos. Míranos y comprende que nosotros somos dioses. Tú, sin embargo, no lo eres. Tú eres intrascendente. Y este no es tu…".

      "¿Mi qué? ¿Lugar? ¿Privilegio? ¿Destino?".

      "Me faltas al respeto".

      "No hay cortesías en las profundidades. Solo las cáscaras en descomposición de grandes parásitos que se elevan ante mí. Me tomas por tonto, crees que soy como todo lo demás: manipulable con maquinaciones psíquicas. Pero no me van a controlar, porque yo soy la ira".

      [No nos concedió audiencia. Conocía nuestras carencias. Abandonados. Encarcelados. Nuestras vulnerabilidades estaban claras, y no perdió tiempo en partirlas en dos con la costilla que arrancó del cruel Leviatán].

      "Deseas la vida. Mi Testigo desea tu poder. Un intercambio está en las estrellas: tu servidumbre por sus vidas", dijo, levantando la costilla y señalando a mis hijos.

      "Su poder requiere sustento. Sin él, tu Testigo no tendrá ninguno".

      "La superficie de esta asquerosa roca está llena de su sustento. Hay bestias primitivas a punto de conseguir un propósito nuevo, dando vida a tu especie de nuevo. Yo, amable Rhulk, me aseguraré de que tus hijos sobrevivan. Y tú ayudarás a una causa justa".

      [Superados. La muerte algún día sería nuestra recompensa. Pero todavía debíamos cumplir nuestra parte].

      "Vamos, entonces", gruñó, sosteniendo la costilla. "El sustento ha llegado".

      [Lo agarré y él nadó hacia arriba, arrastrándome. Surgiendo de nuestras profundidades. Alejándome de mis hijos. Cada vez más, lejos de una prisión, y hacia otra…].

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    • EquipamientoPeto Furia Resonante

      [Locura. Lo supiera o no, el subyugador compartía esta característica con su propio objetivo: el rey del osmio. Con larvas en la mano, el rey estaba rodeado de susurros del fin de todas las cosas. Diseñados para provocar la locura].

      [Y entonces, el movimiento de una luna de plata en el cielo hizo que su locura se agravara. Deliraba. Vociferaba. Hasta que otros se cansaron de escucharlo y le arrebataron la vida. Sus hijas, temiendo por las suyas, huyeron].

      [Desde lo alto, observaron al Testigo y a su Discípulo, que trazaban su siguiente movimiento].

      Juega con nosotros, mi Testigo, como siempre lo ha hecho. Nuestro enemigo en el cielo de Fundamento. Sus movimientos son un mensaje que desmiente nuestras maquinaciones".

      Retrasa nuestros deseos para que pueda buscar los suyos. Estos hermanos frágiles… pronto los reclamará la Luz. A menos que los reclamemos primero. Nuestros susurros alimentaron a una mente débil. Pero hemos observado a estos hermanos. Estos hijos del rey. Son mentes valientes. Mentes inteligentes. Mentes ambiciosas. Sin embargo, inmaculadas por la debilidad del envejecimiento que plaga a su especie.

      "Entonces, ¿qué los obliga a escuchar nuestros susurros?".

      Desesperación. Le diremos al hermano más astuto de un cataclismo. Una profecía… de gran pérdida. Alimentaremos su miedo. Su orgullo. Diremos… Joven Sathona. El fin se acerca. Un gran cataclismo. Una ola de Dios. En el cielo solo hay muerte. Pero la salvación yace en las profundidades. Guía a tus hermanas hacia abajo. Tu astucia les perdonará sus cortas vidas. Y tú… renacerás. La Reina Bruja… Savathûn.

      "Toda una mentira embellecida, mi Testigo".

      ¿Mentira? ¿O tal vez una verdad en ciernes? Eso será de su elección. Ella incluso puede estar a tu lado algún día. Al servicio de la forma final.

      [En ese momento, casi se dibujaron los celos, la envida o algo similar en la expresión del subyugador].

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    • EquipamientoGrebas Furia Resonante

      [El subyugador hizo lo que mejor sabe hacer. Conquistar. Capturar. Muchas de sus víctimas cayeron. Pero quienes resultaron útiles, sirvieron].

      [Me llevaron desde una prisión dentro de Fundamento o otra situada en la oscura expansión de su creación… Y eso solo era el principio].

      [Conocía nuestras fortalezas. Nuestros poderes. Para agarrar la mente y guiarla. Para llenarla de vitalidad y poder. Para reducirla a putrefacción y residuo].

      [El universo es amplio, su Testigo reprendería. Con una ira igual si no mayor que la tuya en su inmensidad. Búscalo antes de que te encuentre o será tu fin].

      [Afirmaba desear nuestros poderes para su Testigo. Pero escuché eones de conversaciones suyas. Su dios omnisciente siempre lo reducía a lo que él decía: ira].

      [Aunque él llevaba el título con orgullo, quería algo más. Quería hacerse con el poder. Seguir haciendo lo que mejor sabe hacer, y hacerlo mejor que antes, junto a su Testigo].

      [Por eso me quedé. El deseo de dominar todas las cosas].

      ——————————————————————————————————————

      [El subyugador devolvió partes vivas de mí a Fundamento: fragmentos a los que llamaba larvas. Las mandó por el océano, sin rumbo, siendo totalmente consciente de hasta dónde las llevaría la corriente…].

      [Hasta las orillas del reino del osmio].

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  9. Registro / 009

    El pacto que dio origen a la Colmena

    Tras el asesinato de su padre y la huida de la corte, las tres hermanas encontraron una nave aguja y descendieron. Los gusanos les ofrecieron longevidad y poder mediante una simbiosis: debían aceptar sus larvas y obedecer siempre a su propia naturaleza.

    El precio crecía con el don. Si dejaban de satisfacer a sus gusanos, serían devoradas desde dentro. La transformación que les permitió imponerse a sus enemigos también las encadenó a una necesidad cada vez mayor. De esa salida desesperada nació la Colmena y su expansión convertida en obligación de supervivencia.

    Los Libros del Dolor son el relato de los vencedores y de sus dioses. Furia Resonante permite contrastar la versión del pacto con la operación que lo hizo posible.

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    • GrimorioV: Aguja y gusano

      Mis secretos

      Inscritos en mi código por Sathona,

      la venganza del ojo derecho.

      1. Este año de viajes a lo loco, las noches con rayos y los días dorados, las incursiones en antiguos naufragios y las huidas de monstruos: estos son los momentos más felices de mi vida.

      2. Quiero ser madre no por procrear, sino porque quiero una vida larga, que me permita dejar huella. Llevamos un año en el mar y temo que vamos a morir aquí.

      3. Sé dónde encontrar secretos. Sé dónde viven enormes cosas lentas con largos recuerdos.

      4. La nave aguja...

      La nave aguja

      Inscrita en mi código por Sathona,

      una mentirosa.

      1. Rescatamos la aguja del Remolino de Shvubi. Sabía que estaría allí.

      2. La aguja es una nave gris, larga y esbelta como la esperanza, y tan irrompible y vieja como el tiempo. Cruzó el Remolino antes de que nuestros antepasados se estrellaran en el Fundamento. No es una nave marina, como la de Aurash. Es un artefacto de tecnología avanzada.

      3. Conozco su propósito. Sé lo que le pasó a su tripulación.

      4. Xi Ro quiere vender la nave en el Atolón de Kaharn, donde se reúnen las especies. Si la subastamos, podríamos ganar riquezas suficientes para contratar mercenarios. Podríamos recuperar la Corte de Osmio y expulsar a los Bebedores de Helio, devoradores de bebés, al océano...

      5. ... pero le dije a Xi Ro que la nave no valía nada.

      6. Aurash quiere abrir la nave y ver si podemos hacernos con ella. Sé que es lo correcto. Lo sé porque le pregunté al gusano...

      El gusano

      Inscrito en mi código por Sathona,

      que debería estar asustada.

      1. Era familiar de mi padre. Se lo arranqué cuando huimos. Es una cosa blanca muerta, segmentada, arrastrada desde las profundidades del mar.

      2. Está muerto, pero me sigue hablando. Dice: escucha atentamente, oh, venganza mía...

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    • GrimorioIX: El trato

      Eres Aurash. Heredera al Trono de Osmio.

      Estás en el casco desnudo de una nave antigua. Expuesta a la aplastante presión y al terrible calor de lo más profundo del Fundamento. Debería aniquilarte. Lo único que te permite sobrevivir es mi voluntad.

      Soy Yul, el Gusano Honesto.

      Observa mi paso. Presencia mi enorme desplazamiento, mi tremenda fuerza, mi impresionante longitud retorcida, mis mandíbulas plegadas y mis alas dobladas. Observa las ciudades colmena simbióticas con mi carne. Soy fecundo, Aurash. Estoy al principio y al final de las vidas.

      Observa a Eir, a Xol, a Ur y a Akka. Los Gusanos Virtuosos. Fíjate en nosotros y date cuenta de que somos divinos.

      Hemos estado millones de años atrapados en las Profundidades, creciendo. Hemos llamado vida al Fundamento desde el otro lado de las estrellas para que luchara contra la extinción. Durante milenios, os hemos esperado... queridas anfitrionas.

      Frente a vosotras se alzan el cruel Leviatán y todas las fuerzas del Cielo. Os aplastarían contra lo oscuro. Han dispuesto sus lunas para ahogaros, temerosos de vuestro potencial.

      Queremos ayudaros, Príncipes. Os ofrecemos un trato a cada uno... una simbiosis.

      Tomad en vuestros cuerpos a nuestros hijos, nuestras larvas recién nacidas. De ellos obtendréis vida eterna. De ellos conseguiréis poder sobre vuestra frágil carne; poder para hacer lo que queráis con ella. Y si encontráis una imperfección en el mundo, una injusticia o una molestia... tendréis poder para repararla. No os dejéis limitar por ninguna ley.

      Solo os pedimos una cosa a cambio, oh, Príncipes.

      Debéis obedecer a vuestra naturaleza siempre. En tu inmortalidad, Aurash, no deberás dejar de explorar y de preguntar, por el bien de tus hijos. En tu inmortalidad, Xi Ro, no deberás dejar de poner a prueba tu fuerza. En tu inmortalidad, Sathona, no deberás abandonar tu astucia.

      Si lo hacéis, vuestro gusano os consumirá. Y según crezca vuestro poder, oh, Príncipes, también lo hará el apetito de vuestro gusano.

      Pero ofrecemos la eternidad, Aurash. Os ofrecemos una oportunidad en el universo. ¿Vais a negar el infinito a los vuestros?

      Acércate a mí. Deja que mi carne sea tu sacramento.

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  10. Registro / 010

    Ahsa escapa de Fundamento

    Ahsa recuerda un océano en el que sus semejantes se volvieron unos contra otros. Rechazó el camino que seguían los gusanos y huyó de Fundamento. Mucho después, su viaje la llevaría hasta Titán, donde su encuentro con Sloane permitiría que estos recuerdos llegaran a la Vanguardia.

    Su testimonio importa porque rompe la apariencia de una decisión inevitable: no todos los seres de las profundidades aceptaron servir a la misma causa.

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    • EquipamientoCarcasa Buceo de Siochain

      Ahsa se acomodó tras un largo viaje por una caverna submarina que contenía cámaras de aire. Siochain inspeccionó la mezcla de estructuras de plataformas antiguas y piedra natural. Parecía un lugar bastante tranquilo, y Sloane necesitaba descansar. Ahí no crecían los percebes de la colmena. Ahsa se había alejado nadando de las agrupaciones más grandes de la colmena y de poseídos para esconderse en una especie de cala bajo unos restos de la Edad de Oro.

      Ahsa llenó la amplia abertura. Se deslizó a través de los huecos y se enroscó en las estalactitas, agarrándose a la piedra con los segmentos de su cuerpo y con la cara medio sumergida en el metano líquido.

      Siochain bajó flotando por el lomo de Ahsa y, al darse la vuelta, vio a Sloane deslizarse para bajar al suelo de la cueva. De las grietas del terreno brotaban volutas de vapor.

      Sloane cerró los ojos. "Hace frío, pero el vapor… está caliente", dijo con un hilo de voz.

      El gusano enroscó una parte de su cuerpo alrededor de Sloane, atrapando así el calor alrededor de ella.

      Siochain observó cada interacción entre las dos y se alejó de Sloane para acercarse a la cara gigantesca del gusano. La atención de Ahsa se centró en las cuchillas que ahora sobresalían de la carcasa del Espectro.

      El Espectro se le acercó más. "No sé por qué nos has ayudado. Pareces buena, y espero que lo sigas siendo. Si la estás utilizando, si te cambias de bando…", Siochain soltó un tajo al aire. "Te sacaré las tripas".

      El ojo inmenso de Ahsa se fijó en el iris de Siochain. Las dos se quedaron mirándose fijamente hasta que el gusano parpadeó suavemente y emitió un tono armonioso y arrepentido:

      |No soy tu enemiga|

      El Espectro escaneó la cara del gusano y, al ver su suavidad benigna, se retiró al refugio en espiral que Ahsa les había tejido.

      Sloane estaba sentada, meditando, e irradiaba una sensación de paz que Siochain no había visto en ella desde hacía meses. El Espectro se dejó convencer por un momento de que estaba a salvo.

      ***

      La mañana llegó antes de que Sloane se despertara. Ahsa miró a los ojos a Sloane a través de su visor. La inclinación de su enorme cabeza parecía una especie de saludo o una señal de entusiasmo. Sloane se quitó el casco. "¿Necesitas algo?".

      |Aiat|

      Aiat |Ahsa| Aiat

      |Aiat|

      Sloane tropezó hacia atrás y se chocó con la pared de la caverna. Siochain se espabiló y se elevó en el aire. "¿Jefa?".

      Sloane inspiró profundamente y calló sobre una rodilla. Su Espectro bajó en picado hasta ella y se giró hacia la criatura. Antes de que pudiera hablar, Sloane le dio unas palmaditas en la carcasa.

      "No pasa nada. Es… Ahsa".

      "¿Qué es un Ahsa?", preguntó Siochain.

      "¿Una especie de… protogusano?".

      "¡¿Como la colmena?!", Siochain desplegó las cuchillas.

      "No…, la colmena era otra cosa antes de ser la colmena, ¿no? Los… dioses gusano también. Ahsa creo que es… su nombre".

      El Espectro se giró hacia Sloane y después hacia Ahsa. "¿Y qué es lo que quiere?".

      "No estar sola", respondió Sloane. "¿Que… la conozcan?".

      Siochain se acercó a Sloane y guardó las cuchillas. "Bueno, vale. Nos gustan los aliados grandes y poderosos… Veamos qué tiene que decir".

      Un escalofrío de felicidad recorrió el cuerpo enrollado de Ahsa desde la cabeza hasta la cola formando ondas en el metano acumulado a su alrededor, envió un temblor a través de la piedra e hizo que cayera polvo sobre su cabeza. Ahsa se giró y se fijó en la pareja. Su ojo inmenso era bastante más grande que el cuerpo de Sloane. El iris empático del gusano se movía y brillaba con fluctuaciones hipnóticas, sumiendo a Sloane en un estado de disociación.

      |Aiat|

      Aiat |Ahsa| Aiat

      |Aiat|

      Una corriente de recuerdos extraños y atemporales pasaron por la mente de Sloane. Se los mostró, le habló de ellos. Era como si fueran suyos. Compartió sus orígenes y sus penas con ella.

      "El Testigo… ofrece… una maldición poderosa… Un deseo… disfrazado de amor". Sloane expiró con fuerza. Pero Ahsa mantuvo la mirada y la corriente volvió a invadir a Sloane.

      "Una espada… con ambición… No…, no lo entiendo".

      Las ráfagas del arrebato fratricida siguen a continuación: una matanza de cuerpos reptantes. Aquellos que una vez estuvieron unidos por un vínculo eterno ahora hincan colmillos, dan coletazos y proclaman magias de las Profundidades que antes se consideraban demasiado crueles para ser nombradas. Todo en busca de una lógica sagrada que es un regalo.

      Vórtices que se tragan brazas vacías del mar carmesí de Fundamento se agitan sobre la contienda. Ahsa no puede huir del dolor sin recurrir a la violencia para liberarse de sus captores. Se mancha los colmillos con la carne de hermanos convertidos en rivales.

      "La sangre… traiciona a la sangre. Para demostrar su fuerza. La supervivencia… es dolor".

      Ahsa huye con el regusto familiar todavía en la boca. Nunca volvería a conocer el amor. La lógica de la espada agria el amor de los hermanos, tornándolo cruel y voraz.

      "Rechacé la lógica…, me persiguieron como a una traidora… Estoy perdida como tú".

      Ahsa se sumerge en un sueño ascendente. El idioma cósmico la envuelve a medida que se adentra en él… Canciones de ondas de radio y rugidos magnéticos que resuenan a través del espacio. Se desliza entre mundos separados por grandes distancias, vuelve al espacio para recorrer la curvatura de las galaxias, persiguiendo un punto de Luz en la distancia. Un opuesto solar a aquello que posee el amor.

      Sloane trató de tomar aire. "Vino aquí en busca de una oportunidad para vivir".

      Ahsa choca contra la gruesa piel de Titán y se sumerge en su mar de metano. La expansión de la humanidad por el sistema solar se revela ante ella mientras vive su duelo. En la Edad de Oro, encuentra un vínculo. Llega el Colapso y el vínculo se pierde. Se enfrenta a una batalla de dolor, lucha contra las pesadillas de la desesperación.

      "El Discípulo… del Miedo… golpeó a Ahsa. Yo…".

      A Siochain le llamó la atención el título.

      "Perdida, en retirada…, el amor se debilita".

      El vaivén de la esperanza.

      "Con un vínculo…, vivimos".

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  11. Registro / 011

    La guerra contra los amonitas

    Taox, antigua maestra y enemiga de las hermanas, encontró refugio entre los amonitas de las lunas. Los gusanos exigieron a la Colmena destruirlos y alcanzar después al Viajero. Los primeros ataques no bastaron: sus adversarios poseían una civilización avanzada y armas vinculadas a la Luz.

    La guerra terminó con la devastación de sus mundos y la muerte del Leviatán. El Viajero escapó y Taox siguió fuera del alcance de sus perseguidores. El grimorio celebra la matanza como prueba de que la Colmena merecía existir; al leerlo, conviene distinguir esa doctrina del hecho que pretende justificar: el exterminio de un pueblo.

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    • GrimorioXIV: 52 y uno

      Buenas noticias. Las 52 lunas de Fundamento alojan una civilización capaz de hacer viajes interestelares y mucho más sofisticada que cualquier otra que hayáis visto hasta la fecha. La nave de Taox se dirigió hacia la gran luna helada, donde una especie de cefalópodos huesudos con seis brazos tiene su capital congelada. Savathûn los bautizó como "amonitas". Parecen dispuestos a conceder asilo a Taox. Pobres necios.

      Intentamos apelar a sus esperanzas y a sus sueños. No tuvimos mucho éxito, porque ya son felices y están adoctrinados. Esto nos enfureció, así que hemos diseñado un plan.

      Nuestros órganos detectan otra luna, la 53, en órbita alrededor de Fundamento. Un Viajero. Presencia divina del Cielo. Ahora sabemos qué produjo la sizigia.

      Tendréis que matarlos y quitarles todo lo que tienen. Cuando nos libremos de los amonitas, podremos ocuparnos del Viajero.

      No tengáis dudas. Estáis luchando contra las marionetas hipócritas de un parásito cósmico. Vengad a vuestros ancestros.

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    • GrimorioXIX: Cruzados

      Ya está. Eir y Yul se alimentan del cadáver del Leviatán. Xivu Arath ha hecho un templo con el cuerpo empalado del cromalmirante. Bajo nosotros, los venenos de Savathûn tiñen de negro el mar del mundo de los amonitas. Sus gritos condimentan el vacío.

      El Viajero ha huido.

      ¿Lo entiendes, Auryx? ¿Te emociona el secreto, Savathûn? ¿Saboreas el filo de esta verdad, Xivu Arath? ¿Veis la belleza de la forma?

      Los amonitas ocupaban un trozo de realidad. Alquilaron su existencia con términos fraudulentos, engordando y viviendo felices, escudados en mentiras menores y en bonitos textos apócrifos. Decían: "somos pacíficos, buenos, no hacemos daño a nadie".

      Su Edad de Oro fue un cáncer.

      ¡No hicieron nada para avanzar la causa de la vida! Consumieron tiempo, materia y pensamientos en esta búsqueda solipsista y onanista de seguridad, aislándose de la muerte, haciendo una bolsa regresiva de estabilidad inútil cuando podrían haber ayudado a tallar el universo hacia su forma perfecta y definitiva.

      Vosotros y vuestros congéneres, sufriendo en las Profundidades, merecéis la existencia mucho más que los amonitas. Lo habéis demostrado.

      Mira al cielo. Observa la gran división, las líneas de batalla de la guerra cósmica. Somos el gusano, tu dios, pero no somos las Profundidades propiamente dichas. Solo nos movemos en ellas. Tú también lo harás. Las venerarás y estudiarás, y vagarás por ellas a su paso.

      ¿Elevarás tus pensamientos a los milenios, Auryx? ¿Doblegarás tu voluntad por la liberación del universo y te unirás a nosotros en la guerra contra el Cielo?

      Necesitamos campeones. Cruzados. Ayúdanos a salvar el universo. Ayúdanos a exterminar aquello que quiere acabar con todas las esperanzas. Juraste cumplir esta misión por el pacto del gusano.

      Y has jurado matar a Taox. Esté donde esté.

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  12. Registro / 012

    Los qugu: la derrota de una civilización

    Dinastía sigue a Te'Qal y a la flota qugu frente al avance de la Colmena. No presenta una víctima sin historia: muestra una cultura con sus propios vínculos, sacrificios, memoria colectiva y decisiones militares.

    La defensa de Seht no logra detener la invasión. Te'Qal reúne las naves que quedan para proteger la evacuación y conduce a los supervivientes hacia otra estrella. La huida prolonga la resistencia, pero no deshace la pérdida de su hogar. Leer sus capítulos devuelve una voz a quienes otros relatos reducen a una conquista de la Colmena.

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    • DinastíaCapítulo 1: El paso que lidera. El paso que sigue.

      El nombre Te'Qal se aleja del foco. La expectativa roja se topa con la memoria difusa mientras la expansión desconocida del futuro continúa siendo infinita y oscura.

      Momentos antes de cerrar las fauces, la realidad choca con la mente. La razón suplica al cuerpo.

      Cada fibra de su ser sabe que es tarde para retirarse de la atracción viral.

      Un instinto determinista empuja a los qugu hacia las bestias-fauces. Mutilados. Su aportación. Reformados en el vientre del sacrificio como recompensa.

      Da un buen trago del néctar y recita…

      Todo cambio implica dolor…

      …

      La penumbra se proyecta sobre una gran montaña.

      Rígida.

      Su silueta recortada en el cielo.

      La vega envuelve la sombra que proyecta la montaña en todas direcciones. Los bosques de coral salpicados de parches de musgo echan raíces en la arena roja y la piedra amarillenta. Las aguas termales, ricas en sedimentos, están llenas de líquenes aromáticos y corren por canales subterráneos que erosionan el subsuelo hasta que la superficie del planeta Seht cede formando hendiduras serpenteantes.

      En un valle profundo a los pies de la montaña, un qugu se desploma, agonizante. Una criatura bípeda con estructura de cefalópodo sobre piernas invertidas, envuelta en una crin compuesta por tentáculos finos, con una única extremidad anterior que sale del pecho… Su oscura mirada sugiere una conexión, pero es primitiva y está perdida, sola.

      :Te'Juna:se lamenta en soledad:extinción:el miedo antiguo:carga compartida:

      No tiene fuerza en las piernas, pero algo en su sangre le hace seguir y adentrarse en las fauces de un gigantesco molusco. Las enormes mandíbulas se cierran de golpe. Una crin de tentáculos busca a tientas y, luego, se queda inmóvil. Permanece en los bajíos. La vida abandona la carne y vuelve a reunirse. Se astilla y se fractura; luego se funde, se entrelaza. Se descompone y se gesta. Una arboleda de la muerte despierta. El tiempo pasa. La podredumbre de Te'Juna siembra los árboles que beben de las oscuras lagunas bajo la montaña.

      Cinco se alzan del cieno. Su existencia brilla con fuerza para luego ir atenuándose. Cinco regresan debilitados a la arboleda de la muerte, al molusco gigante, obligados a adentrarse en sus fauces. Su carne se agita hasta convertirse en néctar. Replantan la arboleda.

      Una docena de mundos orbitan con insistencia alrededor de una estrella blanca y resplandeciente. Los rebaños de qugu recorren la vega bajo la luz de las estrellas de Se'Tar. Su migración llega al escalón de coral que cae al mar. Buscan orientación; ofrecen sus crines en un ritual simbiótico al gran molusco de la montaña: una bestia-fauces deificada. Recogen el néctar alucinógeno que destilan las arboledas de la muerte y, luego, lo fermentan y lo ingieren. El linaje qugu excava profundos valles en Seht. Su existencia resuena a través del tiempo, de la conciencia, en la voz y en la carne.

      Los hijos de sus hijos regresan al escalón de coral para nadar en las profundidades y sacar bestias-fauces a la superficie. Estas bestias sagradas reciben raíces nuevas bajo la montaña. Transcurren muchos ciclos. Una aldea de sal, liquen y coral acoge al rebaño. Con el tiempo, van habitando los bajíos que rodean la montaña.

      La arboleda de la muerte da luz a generaciones en el cieno, y surgen nuevas arboledas que pueblan los bajíos. Las arboledas afianzan aldeas. Las aldeas se convierten en ciudades que unen la montaña con el mar y se elevan para plantar cuerpos en el cielo. Las voces qugu resuenan al unísono en un sueño compartido de existencia. Un refugio ante el miedo y la soledad. Un horizonte de ambición común.

      Recuerdos y conceptos como una referencia lejana, el eco de una advertencia, una mano que guía. Siempre perfeccionando el conjunto. Una reencarnación viva y activa.

      Y, ahora, Te'Qal. Esta expresión del ciclo. Uno de tres. Uno que ha visto los cielos iluminados por cuatro estrellas, la profundidad del néctar en incontables ocasiones, los peligros de 70 años. Ahora ve la línea de su descendencia retroceder hasta sus inicios; la vida de sus ancestros entrelazarse y presentarse ante sus ojos. Arriba, las estrellas han desaparecido, dejando tras de sí un cielo desolado.

      Te'Qal se concentra en la variedad del linaje qugu: escucha sus voces, busca orientación. En su mayor momento de ensoñación, percibe su conocimiento, siente su delicada atracción o su rechazo. Como si cada acción los hubiese llevado a tomar decisiones concretas y derivase de ellas. El rebaño se agrupa a su alrededor. Recorren juntos la vega. Serpentean a través de ensenadas rocosas y recorren los caminos de su evolución juntos.

      Se detienen bajo un cielo sin estrellas. Te'Qal también se para, aunque unos metros más atrás. Pierde el impulso de golpe. Vuelve la mirada, invita a varios rostros conocidos a avanzar, escucha.

      El rebaño grita en silencio. Abren la boca ante el miedo antiguo a la extinción. Te'Qal se aleja del linaje de sus antepasados y contempla el cielo oscuro. La vega desaparece entre barrancos y vacío; la nada sin estrellas trata de alcanzar el horizonte. Y allí, en el extremo del linaje qugu, Te'Qal ve un final, un precipicio de silencio, una brecha inmensa en el cielo de la nada que se cierne sobre la montaña.

      Un presagio.

      División. Lo engullirá todo y a todos.

      Una visión de propósito.

      La culminación de muchos ciclos.

      Un paso crucial…

      …

      … Te'Qal se desploma en el suelo antes de que los tentáculos de la crin estirados estabilicen su cuerpo. Un reguero constante de sangre sale de uno de los tentáculos, recién amputado; uno de los 15 que le faltan en la crin. El ensangrentado apéndice sufre espasmos de dolor. El sonido de la percusión vibra por sus extremidades y hace que vuelva al presente, a tiempo para escuchar la voz que le habla.

      "Despierta, guarda Te'Qal. Con los conocimientos que te han legado nuestros ancestros, el mando del ejército de Seht corresponde ahora al linaje Te".

      Tres ancianos qugu, envueltos en finas mangas nacaradas se alzan ante Te'Qal. Sobre sus cabezas cuelga una manga con una corona dorada; un manto áureo, un tejevoluntades, para unificar intenciones discordantes.

      "Álzate y asume la carga del servicio".

      Una inmensa bestia-fauces rezuma néctar, aún fresco. Tiene el caparazón cubierto de sangre. La providencia invade el corazón de Te'Qal. El zumbido del vuelo espacial vibra al son del dolor palpitante que siente en la crin. Esta nave, su mando. Para enfrentarse a lo que viene.

      "El linaje de Te acepta". Te'Qal levanta los tentáculos mientras la manga coronada desciende y envuelve su figura. La información y los sentimientos se transforman en percepción, en control. Nota decenas de naves tensarse bajo sus órdenes, como olas violentas que se elevan con el eco de su voz.

      "Al servicio de Seht".

      *****

      Te'Qal flota en su manga de mando a bordo de la nave insignia, con dos años más de sabiduría, tras haber aprendido a dirigir los movimientos de la flota como ondas amorfas en campos magnéticos. Ahora, Te'Qal y sus capitanes reaccionan como una sola entidad. Los tentáculos se extienden por la manga y mantienen unida a la flota. Cincuenta y tres de las mejores perlas de guerra de gran alcance del ejército, en formación de lágrima, apenas visibles en el espacio circundante.

      ¿Progreso? La petición espera respuesta.

      "El portal de Se'Un está listo para que enviemos a la flota, guarda". La voz resuena en la mente de Te'Qal desde el flanco derecho. El capitán Je'Gana. "No hay respuesta del receptor de Se'Un".

      El sistema qugu de Se'Un no da señales de vida. El miedo es palpable.

      Te'Qal se dirige a la flota: "No avanzaremos a ciegas. Nuestros antepasados nos guiarán. Averiguaremos por qué el sistema de Se'Un no responde y haremos que vuelva a conectarse con los demás qugu. Adelante".

      Las palabras de Te'Qal provocan el desplazamiento de las naves hacia el espacio plegado entre los puntos en un viaje de ida y vuelta constante, hasta que finalmente la nave insignia sigue a Te'Qal hasta una estrella remota.

      En ese momento de éxodo, la flota se encuentra con un desgarramiento de la nada más absoluta. Su extensión es diez veces mayor que la superficie que ocupan sus filas. Los ojos de Te'Qal captan algo en el vacío: un golfo que, en lo más profundo, arde con una llama jade.

      :un presagio:

      :engullirlo todo y a todos:

      Te'Qal se tensa; la flota siente su aprensión y se detiene. Te'Qal escucha; la flota aumenta la potencia de los sensores y escanea las profundidades de la oscuridad. Los que investigan la brecha no devuelven información. El portal se cierra a sus espaldas.

      "Je'Gana, Pel'Uma". Te'Qal invita a los capitanes a una conexión compartida.

      "Está vacío", anuncia Je'Gana sin ninguna emoción. "¿Qué es? ¿Un portal?".

      "No identifico señales planetarias, naves arca ni arboledas". La inquietud de Pel'Uma tensa la conexión.

      "Lo he visto. Es un destino que debemos evitar". Te'Qal se mantiene firme, afianzando la conexión. "Pel'Uma, pon rumbo a Sehta'Un. El anciano de la arboleda podrá…".

      La brecha tiembla y envía una onda expansiva que atraviesa toda la flota. Cientos de objetos pequeños surgen de su interior, como las chispas que desprende el acero al afilarse. Sus trayectorias no parecen tener ningún tipo de lógica, hasta que un buque inmenso —un pasillo central esculpido de jade y obsidiana— atraviesa la brecha. Conforme invade el espacio que se extiende delante de Te'Qal, las chispas reaccionan y se dirigen hacia las naves qugu a toda velocidad.

      Te'Qal interrumpe la conexión privada y alerta al resto de la flota.

      Hay que prepararse para la batalla.

      Los brillantes cascos de las perlas de guerra qugu avanzan para lanzar decenas de drones: armas, defensa, servicio; se apelotonan alrededor de las naves y forman escuadrones sin dejar ni un solo hueco.

      Las baterías de fusión qugu arremeten contra el enjambre y lo destrozan, desintegrando hileras de naves quitinosas antes de que se acerquen más. Te'Qal retuerce los tentáculos en la manga y lleva la flota a una formación de nube con una maniobra fluida. El subcomando y los drones de los capitanes se mueven como una bandada dentro del grueso del ejército. Atraen a las diminutas naves al fuego cruzado y las reducen a cenizas.

      Te'Qal dirige la atención de la flota a la brecha y la nave que hay delante.

      De pronto, decenas de naves de obsidiana comienzan a surgir de la brecha. Montones de minúsculos desgarradores se desprenden de las naves más grandes y atraviesan el espacio en dirección a la flota qugu, apoyados por salvas de descargas de axiones.

      Los disparos de fusión qugu aniquilan cientos de cuchillas diminutas, aunque no bastan para atravesar sus defensas y destruir su artillería de apoyo. Te'Qal intenta dirigir la flota para formar un arco ascendente por encima del enjambre enemigo, esquivando la artillería pesada y las cuchillas quitinosas que intentan perforar sus flancos con torrentes de energía de fusión.

      :terror:dolor:silencio:

      Uno de los miembros de la flota cae. Te'Qal estrecha sus filas contra el enjambre de cuchillas y trata de redirigir el fuego hacia las naves más grandes, pero los invasores pronto empiezan a gozar de superioridad numérica. Observa cómo el presagio cumple el inevitable destino. Otra oleada de cuchillas desgarradoras atraviesa la brecha. El bando invasor supera su armamento.

      Te'Qal se desacopla de Pel'Uma para preparar la activación del portal de vuelta a casa y modifica la estrategia. Acerca los drones para distribuir la potencia entre las naves. Inhala, y la energía de fusión atraviesa la flota con un único rayo concentrado que ayuda a dispersar las incontables cuchillas y separa dos naves de obsidiana. Luego otra, y otra más… Los escudos empiezan a fallar.

      :esperanza:desesperación:extinción:

      Te'Qal nota cómo pierde la conexión con Pel'Uma cuando un millar de cuchillas alcanzan su nave, pero el portal está listo.

      Necesitarían todo el poder de los qugu para hacerle frente a esta amenaza.

      El anuncio de retirada se extiende por toda la flota. Se'Un ha caído.

      Escapan entre el enjambre, dejando escombros y fuego a su paso.

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    • DinastíaCapítulo 2: Partir el cielo

      Los horrores de la colmena arrasan con todos los mundos del sistema de Se'Tar antes de atacar Seht, el hogar de los qugu. Parten el cielo sobre la gran montaña. Naves ataúd y desgarradores llegan a través de la brecha. Su incansable ofensiva diezma poco a poco el ejército unido qugu.

      Te'Qal lidera a los guerreros qugu que aún quedan en una sola flota inmensa. Miles de naves de guerra, concentradas por encima de las instalaciones de defensa planetaria de Seht para proteger las arboledas sagradas de su montaña. Es suficiente para impedir un ataque frontal, suficiente para salvaguardar los últimos estadios de la evacuación de Seht.

      Los grupos de combate qugu y de la colmena pelean justo donde termina la atmósfera de Seht, fuera del alcance de los cientos de cañones de riel en tierra. Te'Qal ordena a la flota atacar los flancos de la colmena sin avanzar hacia ellos; no pueden jugársela y arriesgarse a que una multitud de naves de la colmena salgan de la brecha. Pretende alejarlos del planeta para disuadirlos y dispersarlos antes de refugiarse en sus propias instalaciones defensivas. Los grandes destructores intercambian disparos con las naves ataúd; los desgarradores de la colmena persiguen a una bandada qugu que irradia una energía de fusión abrasadora.

      Es un espectáculo que no durará mucho.

      Bajo el bloqueo de los buques de guerra, las naves arca qugu excavan las arboledas sagradas de Seht y se llevan la tierra al otro extremo del planeta hasta que puedan transportarla a un lugar seguro. Se preparan para viajar hasta el último portal, que llevará a los qugu a una nueva estrella.

      Te'Qal mueve los tentáculos en la manga de mando y observa cómo las grandes naves y los pilotos de mangas de combate vuelan en tándem. Vive sus experiencias desde el fragor de la batalla hasta la ensordecida desesperación del silencio. Siente cómo una nave de guerra cede ante los bombardeos de axiones y centra su atención en su grupo de combate, entrelazando cazas con mangas de combate y drones escudo entre la nave de guerra y varias naves ataúd atacantes. Te'Qal proyecta su presencia a través de la manga de combate de un capitán muerto y manda un escuadrón en un contraataque contra los desgarradores de la colmena. Analiza el equilibrio mientras la nave de guerra se adentra en la seguridad de la bandada para ser reemplazada por armas menos desgastadas de la flota interior.

      "¿Cómo es que no emplean toda su fuerza?", pregunta Je'Gana con impaciencia, en comunicación con Te'Qal. Su nave está cerca del corazón de la flota de mando. "A estas alturas, ya deberían saber que poseen tropas suficientes para tomar nuestras instalaciones".

      "No nos atacan porque no les hace falta. Colocan trampas para debilitarnos poco a poco. ¿Tantas ganas tienes de pelear?". Te'Qal siente la sed de venganza de Je'Gana. "Protejamos las arboledas".

      "Y, de paso, sacrifiquemos Seht". La acritud de Je'Gana hace que Te'Qal arrugue el pico. "Yo también noto cómo van muriendo".

      La batalla pasa a un segundo plano, y Te'Qal dirige la mirada a las naves arca que excavan las arboledas de Seht en la lejanía. "Antes pensaba que mi destino era evitar este futuro, pero me equivocaba. Solo debía prepararnos para cuando llegara". Te'Qal imprime este pensamiento en Je'Gana a través del tejevoluntades. "La victoria nunca tiene un único significado. Seht arderá, pero los qugu sobreviviremos. Juntos".

      "Si atacamos ahora…". Je'Gana retrocede para observar el creciente número de naves de la colmena que emergen de la brecha. "Si hacemos implosionar el presagio como ya hemos hecho…".

      Una nave insignia de la colmena atraviesa la brecha. Un anillo de hueso blanco, moldeado por la muerte y la astucia.

      El extraño buque avanza hacia la cima de la montaña de Seht. Las naves ataúd corrigen el rumbo para propiciar su avance en la atmósfera mientras las runas de llamas jade estallan a su alrededor, disolviéndose en una humareda sofocante.

      Los cañones de riel planetarios de los qugu abren fuego y destruyen las naves ataúd que se atreven a rodear la atmósfera y colocarse entre su nave insignia y Seht. En medio del caos, el buque insignia de la colmena comienza a acumular una singularidad de fuego de alma en su centro hueco.

      Entre el fuego graneado, Te'Qal ve una abertura en las líneas de naves ataúd y dirige cientos de mangas de combate para atravesarla como si fuera una lanza de fusión. La nave circular libera legiones de desgarradores y sus tropas se enzarzan en la batalla, pero continúa habiendo espacio para que el flanco derecho del ejército atraviese la abertura. Te'Qal presiona; rayos de fusión chocan contra una tormenta de proyectiles de axiones que desciende desde las naves enemigas. Cuando están igualados en número, las tácticas superiores de Te'Qal separan a las fuerzas de la colmena. Sus esfuerzos abren la línea defensiva de la colmena lo suficiente como para que los cañones de riel qugu alcancen al buque insignia anular.

      Te'Qal ordena a una unidad estratégica que se coloque debajo de las naves de la colmena, gire y suba a toda velocidad atravesando el centro para separarlos de los refuerzos. Si consiguen aislar el buque insignia y mantenerlo al alcance de los cañones de riel durante unos minutos, podrán derribarlo y ponerle fin al ataque.

      Durante un instante, parece que funciona. Las tropas de la colmena están divididas. Los refuerzos huyen y se dispersan mientras las naves ataúd caen bajo el fuego vengativo de los cañones de riel de Seht. Te'Qal procura mantener las naves más lejanas lo suficientemente cerca como para regresar a la flota principal en caso de que la colmena dé media vuelta y contraataque.

      El buque insignia de la colmena detona el fuego de alma sin previo aviso, generando una onda expansiva que barre sus propias naves, la flota qugu y el planeta Seht. Se pierden varios centenares de naves, de un bando y de otro. Las que han resistido se esfuerzan por reconectar sus sistemas.

      En la superficie de Seht, la montaña se estremece. Grandes losas de piedra se desprenden de los costados y arrasan las arboledas de la muerte que hay debajo, enterrando las instalaciones defensivas y las últimas naves arca que luchan por salvar sus tierras ancestrales.

      Cuando las aguas se calman, la montaña muestra una nueva cara oscura, con profundas zanjas de energía resonante. El pie de la montaña emite un pulso que asola el paisaje y arrasa el corazón de la civilización qugu. Aquello que la colmena había despertado en la montaña ahora se eleva con un quejido para encontrarse con su buque insignia.

      Te'Qal lucha por poner orden en la flota y recompone sus fuerzas para tomar el control de los grupos de combate cuando sea necesario. La imagen de la corteza expuesta de Seht se graba a fuego en su memoria. Observa los huecos que dejan las ausencias en la flota. El silencio de la superficie lo inunda todo. Se percata de que ya no nota la presencia de Je'Gana. El silencio le hace temer lo peor; ese antiguo miedo a la soledad.

      La invasión avanza hacia la oscura e imponente pirámide que antes era la montaña. Desde sus naves se oyen gritos de júbilo que celebran la profanación de la montaña qugu. Cuando la colmena se va acercando a Seht, Te'Qal ordena la retirada.

      Sin poder moverse a causa del miedo a la extinción, del grito silencioso del abandono sacrílego, del fin paralizador, los qugu abandonan lo que queda de Seht y lo dejan en manos de la colmena.

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    • DinastíaCapítulo 3: El grito que resuena

      Seht arde, y el ejército flota a la deriva entre los restos.

      Te'Qal guía a los qugu que quedan hacia el último portal de salto activo hasta su última estrella segura. No se separa de la manga de mando en todas las semanas de viaje. Se ha dirigido a la flota muchas veces, ha intentado insuflarles ánimos, esperanza…, si es que había alguna. Sus palabras se transmiten en privado, pero carecen de presencia en la mente colectiva de la flota. Van terminando las reparaciones de las naves más dañadas, y el resto espera para saltar.

      Tentáculos exhaustos se deslizan de la manga de mando mientras esta se despega del cuerpo de Te'Qal. Las piernas y la extremidad anterior se pliegan entumecidas mientras los desechos atmosféricos son expulsados por los tubos sibilantes que sostienen la manga. La sala de mando es pequeña. Te'Qal yace en una hendidura circular en el suelo. La carcasa que hay a su alrededor mantiene la manga y le permite seguir con vida y alerta. En el resto de la nave hay drones, sistemas de apoyo y otros elementos automatizados.

      Te'Qal permanece inmóvil a causa del agotamiento, en el centro de la hendidura del suelo, con la flota orbitando a su alrededor. Necesita descansar, alimentarse. Pero, sobre todo, necesita orientación.

      Lejos de una nave arca en la que buscar la ceremonia de una bestia-fauces, Te'Qal presiona una placa en el suelo y libera vapores de néctar en la sala de mando. El nombre Te'Qal comienza a desaparecer, pero mientras sueña, lo conserva en su mente…

      …

      Se encuentra en una habitación oscura y abovedada, a cincuenta pasos de Te'Dura: el qugu cuyo tentáculo sacó a Te'Qal del cieno. Quien le enseñó a comunicarse con el linaje de guerreros y a convertirse en un alma en pena que llora en el espacio. Relató las leyendas que domaron estrellas ajenas.

      "¿Qué pretendes hacer, Te'Qal?". La voz de Te'Dura retumba por la lóbrega estancia. En medio, una pantalla holográfica de grandes dimensiones se hace visible a partir del oscuro y difuso recuerdo. Muestra a dos flotas enfrentadas; una está rodeada. Te'Qal vuelve la mirada hacia Te'Dura, que ahora se envuelve en una manga de mando. "¿Te rindes?".

      "No". Te'Qal se acuerda de ese día. Derrotó a un oficial superior y se ganó el título de comandante. Era una prueba que supuestamente no iba a superar.

      "¿No?", pregunta Te'Dura, moviendo uno de sus tentáculos para acercar más las naves. "¿Hasta el final, entonces?".

      "Me acuerdo de esto. Pensabas que me rendiría y te acercaste, pero entonces hice que mi flota explotara y arrastré a la tuya con ella".

      De repente, Te'Dura estaba a su lado. "Otra forma de ganar".

      "He fracasado. No entendí la advertencia de nuestro ancestro", susurra Te'Qal.

      "Pues presta atención", responde Te'Dura. "Esto", señala con un tentáculo. "Un escenario imposible…".

      La pantalla muestra ahora otra situación.

      "Esto," comienza Te'Dura.

      "La invasión murin, en el borde exterior". Te'Qal ve veinte transportadores de una manga de mando.

      "Nuestro linaje Te y tus naves acabaron con ellos". La voz de Te'Dura atraviesa limpiamente el sueño. "Tus maniobras…".

      Te'Qal lucha por mantener el control de decenas de perlas de guerra. Distraídos, los atacantes persiguen a su flota fantasma por todo el espacio, mientras otras mangas de combate pilotadas por qugu sabotean los transportadores murin uno por uno.

      "… controlar el grupo de combate. ¿Cuántos pueden decir lo mismo? Y cuando por fin te decidiste a atacar…". Te'Dura deja escapar una risa sibilante. "Los cazas no despegaron. Sus armas se habían sobrecalentado. Los escudos no funcionaban. Una sola batalla, y las tornas de la guerra cambian".

      Te'Qal se retuerce y agita los tentáculos de la crin, como meditando. "He ganado grandes batallas, pero siempre acarrean sacrificios. He evitado algunas pérdidas sacrificándome, pero la colmena…".

      La pantalla muestra ahora otra situación.

      Te'Dura ignora las dudas de Te'Qal.

      Te'Qal atraviesa el espacio en una delgada manga de combate cubierta de sangre. Los tentáculos mecánicos aún están calientes por las descargas de fusión. "Cuando el portal enmudeció…".

      "Se'Tar perdió la conexión con Se'Ugn. Los qugu se fracturaron. Noté cómo te invadía la desesperación, tal y como te dije", relata Te'Dura. "Tantos años viviendo sin conexión los llevaron a un levantamiento, pero tu determinación le puso fin y tu diplomacia logró la paz. Por eso te convertiste en guarda".

      Te'Qal recuerda esa determinación de otra forma. Un desacople clandestino de las mangas de combate. Un asalto de lanzas ardientes. "Me lo recuerdas".

      "No porque lo olvides, sino porque te he visto perder la esperanza antes". Te'Dura se yergue y parece ganar más altura. "Hay victoria en esa oscuridad. Encuéntrala".

      *****

      La flota atraviesa el portal poco a poco. A medida que las naves se alejan de la consciencia de Te'Qal, se van tallando sobre la estructura grabados diminutos que resplandecen como una llama verde jade.

      Te'Qal cruza el portal y se encuentra con restos de fuselaje y confusión. Las naves arca se resquebrajan e implosionan cuando la tierra sagrada se filtra hacia el vacío.

      Al otro lado del portal no hallan la última estrella qugu de Se'Otan, sino una barrera de naves ataúd de la colmena alrededor de su nave insignia blanco hueso, acompañadas de la montaña profanada, ahora convertida en un vacío oscuro de malicia tejido en el entramado del espacio.

      :miedoantiguo:

      A la sombra de la pirámide, Te'Qal agarra la flota a través de la manga de mando y reúne a los capitanes y los grupos de combate en bandadas defensivas en torno a las naves arca restantes. Rayos de fusión volando en todas direcciones, desgarradores de la colmena perforando las naves de guerra qugu y las mangas de combate como agujas aullantes. El portal ha desaparecido a sus espaldas. No hay ninguna brecha, ninguna vía de escape. Las naves de la colmena superan con creces a su flota. Un reino extraño, un espejo de la realidad, lo envuelve todo.

      Por cada nave qugu perdida, caen decenas de naves de la colmena e innumerables desgarradores, pero el agotamiento les pasa factura. Te'Qal mantiene firme la flota frente al horror de la colmena, pero su fuerza va menguando. Camina entre el silencio temeroso de sus ancestros.

      De repente, una temible columna de oscuridad, otra nave de la colmena, desgarra el vacío del espacio e irrumpe en el enfrentamiento, arrollando varias naves ataúd con su casco. Cuando carga directamente contra el buque insignia anular, las naves de la colmena se vuelven para hacerle frente.

      Las dos naves gigantes intercambian cortinas destructivas de fuego y diezman al resto de naves cercanas con atronadores bombardeos de fuego de alma y proyectiles de axiones. La nave columna emite un leve pulso —igual que la pirámide oscura cuando surgió de la montaña en Seht— que atraviesa la nave anular como un cuchillo, y de su casco emanan oleadas de fuego verde.

      Te'Qal ve una oportunidad y aprovecha la distracción para reunir todas las naves qugu que quedan y avanzar hacia la pirámide.

      Comunica su plan a la flota y prepara un ataque arriesgado. Si no logran acabar con la colmena, al menos recuperarán la montaña. Te'Qal se sitúa en la punta de la formación, y las naves qugu se colocan rápidamente en posición a sus espaldas. Reúne a toda la flota para que escuchen su voz, y sus palabras desencadenan el ataque.

      "Por Seht".

      El ejército se pone en marcha y ágiles mangas de combate avanzan para despejar el camino a todas las naves posibles. Te'Qal nota la presencia del linaje qugu de un extremo a otro. Se mueven al unísono esquivando proyectiles y restos de naves. Te'Qal cierra los ojos para sentir la flota a través de la tensión de su vínculo. Llega hasta los núcleos de las arboledas de la muerte que transportan las naves arca, hasta su linaje ancestral. Hasta aquellos cuyos recuerdos lleva consigo. La Oscuridad que los une resuena por toda la flota.

      Te'Qal dobla sus tentáculos y ordena el despliegue de todos los drones en modo ofensivo. Los qugu se dividen y forman una falange que arremete para empalar el objeto maldito en el que se había transformado su montaña. Te'Qal invoca a sus ancestros, transfiere su energía desde las naves arca hacia su flota y fusiona el rayo con un poder antiguo.

      "Guiad nuestro fuego".

      La furia imbuida de Oscuridad de varias generaciones vuelve el rayo resonante. Este alcanza a su objetivo y atraviesa el insultante casco de la pirámide. Su última batalla grabada para siempre en la carne de la pirámide.

      La batalla de la colmena enmudece.

      Se produce un destello naranja.

      Con el lamento agonizante de la pirámide, Te'Qal siente la presencia de sus ancestros, no como una guía distante, sino como iguales. La ola de resonancia invade su ser, y Te'Qal oye sus voces como si resonaran en un sueño: "Noble comandante, no te desvanezcas. Toma nuestra mano y encuentra la salvación".

      Ve el linaje de su pueblo extenderse por su propio cuerpo, por todos los qugu y por la Oscuridad, por la muerte y por el recuerdo. Todo arrastrado hacia un eco destructor. Y, luego, la nada.

      Se extinguen, juntos.

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  13. Registro / 013

    Auryx se convierte en Oryx, el Rey de los Poseídos

    La guerra contra el Ecúmene puso en peligro la supervivencia de la Colmena. Auryx buscó una salida en la misma doctrina que lo encadenaba: si el poder debía tomarse, no recibirlo, también podía arrebatárselo a un dios.

    Mató a Akka y obtuvo el secreto para invocar a las Profundidades, que inscribió en las Tablas de la Ruina. Regresó con un nuevo nombre, Oryx, y con el poder de tomar otras vidas y convertirlas en suyas. La relación entre los gusanos y la Colmena cambió, pero su hambre no desapareció.

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    • GrimorioXXVIII: Rey de las formas

      Esta es la coronación de Oryx, el Rey de los Poseídos. Sucedió así.

      En el gélido abismo del mundo de la espada, el rey Aurash caminó bajo un manto de fuego verde. Caminó a través del cielo y el cielo se estremeció y se congeló a su paso. Caminó hasta que encontró a Akka, el Gusano de los Secretos, que estaba negando una verdad hasta que se convirtió en mentira.

      "Akka, mi dios, Gusano de los Secretos, soy Auryx, único rey de la colmena. He venido para recibir un secreto. Quiero el poder secreto de las Profundidades que tienes en tu poder".

      "Yo no entrego secretos", dijo Akka, cuya voz era código.

      "No", dijo Auryx, "tú no entregas nada. Entregar es cosa del Cielo. Tú rindes culto a las Profundidades, que piden que tomemos lo que necesitamos".

      Akka no dijo nada porque, si negaba esta verdad, la certeza podría convertirse en falsedad.

      "Pero nos diste tus larvas, el gusano", dijo Auryx, "y por eso ahora el gusano nos devora, porque fue dado, no tomado. Así que debo tomar de ti lo que necesito, aunque eres mi dios".

      Akka respondió: "No tienes la fuerza".

      Pero esto era mentira. Auryx había matado a su hermana Savathûn y a su hermana Xivu Arath, y tenía la lógica de la espada de haberlas matado.

      Auryx, el Primer Navegante, se enfrentó a su dios con su espada y sus palabras, cortó a Akka en pedazos, y de esos pedazos tomó el secreto de la invocación de las Profundidades. Escribió este secreto en un conjunto de Tablas, a las que llamó las Tablas de la Ruina, y se las puso alrededor de su cintura.

      Entonces, Auryx dijo: "Ahora ya puedo hablar a las Profundidades, el bello estado definitivo. Seré el rey de las formas. Descubriré todos los secretos de nuestro destino".

      Su discurso a las Profundidades no está registrado aquí. Pero se sabe que regresó y dijo: "Ahora soy Oryx, el Rey de los Poseídos. Y tengo el poder de tomar vidas y hacerlas mías".

      Tras ello, salió al universo y luchó contra el Ecúmene con sus Tablas. Y el gusano, su dios, quedó complacido.

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  14. Registro / 014

    El tributo sostiene el imperio de Oryx

    Oryx utilizó su nuevo poder para destruir al Ecúmene. La victoria no resolvía la amenaza interior de los gusanos, de modo que impuso una organización del tributo.

    Cada miembro de la Colmena debía conservar lo necesario para alimentar a su parásito y crecer, y entregar el excedente a quien lo dirigía. La matanza ascendía así por la jerarquía hasta los dioses. La estructura explica por qué la conquista no es un episodio aislado: su orden político y su supervivencia dependen de que el flujo de violencia no se interrumpa.

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    • GrimorioXXIX: Inscrito en la ruina

      Oryx estuvo en guerra con el Ecúmene cien años, al final de los cuales mató a su consejo en la Corona Fractal, y de su sangre surgió Xivu Arath, que dijo: "Soy la guerra, y me has conjurado de nuevo con ella".

      Oryx quedó complacido, pues amaba a Xivu Arath. El Ecúmene gimió de dolor.

      Entonces, Oryx y Xivu Arath combatieron contra el Ecúmene cuarenta años. Una vez transcurridos, Oryx dijo al Nido de Dakaua: "Escuchad. Tengo celos de mi hermana Xivu Arath. Ayudadme a matarla". Y, desesperados, aceptaron hacerlo.

      Pero empujó al Nido de Dakaua a una trampa, y quedaron extintos. De sus cenizas surgió la astuta Savathûn, que dijo: "Soy el engaño, y me has conjurado de nuevo con él".

      Oryx quedó complacido, pues amaba a Savathûn. El Ecúmene huyó al vacío.

      Entonces, se enfrentaron al Ecúmene durante mil años y los exterminaron de forma tan absoluta que solo se les recuerda en este libro. En este libro y en la mente de Taox, que no fue hallada.

      Y Savathûn dijo: "Rey Oryx, ¿cómo alimentaremos a nuestros gusanos? ¿Usaste mi plan?".

      Oryx dijo a la colmena: "Soy el Rey de los Poseídos, y esta es mi ley".

      Lacayos, cada uno de vosotros arañará, gritará y matará lo que pueda. Coged presas suficientes para alimentar a vuestro gusano y un poco más para crecer. Entregad el resto al acólito que os dirige.

      Acólitos, liderad a vuestros lacayos en combate. Coged presas suficientes para alimentar a vuestro gusano y un poco más para crecer, y recibid el tributo de los lacayos que dirigís. Entregad el resto al caballero o a la maga que os dirige. Así pagaréis vuestro tributo.

      Caballeros y magas, liderad a vuestros seguidores en combate. Tomad suficiente devastación para alimentar a vuestro gusano y un poco más para crecer, y recibid el tributo de vuestros seguidores. Tomad otra porción, tanto como queráis, y usadla para vuestros propósitos personales. Si es demasiado, vuestros iguales os matarán para cogerla. Después, entregad el resto al ascendiente al que servís.

      Los ascendientes serán los miembros de la colmena que reúnan suficiente tributo para entrar en el inframundo. Pagarán tributo a los que tienen por encima.

      Y así, el tributo fluirá, cadena arriba, de forma que Savathûn, Xivu Arath y yo seremos alimentados por un gran río de tributos, y usaremos las sobras para alimentar a nuestros dioses y para estudiar las Profundidades. De esta manera, los gusanos serán alimentados... mientras sigamos con nuestra cruzada.

      Esta es mi ley. Y así la inscribo, en la ruina. Aiat.

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  15. Registro / 015

    Una familia que llama amor a la violencia

    Oryx describe sus enfrentamientos con Savathûn y Xivu Arath como muestras de afecto. En su lógica, tratar de matar al otro lo obliga a fortalecerse; la ternura y la agresión dejan de ser opuestos.

    En Más bonito saberlo, decide tener hijos e hijas a quienes querer y matar. Ese deseo anticipa la extensión de la dinastía y permite entender sus conflictos posteriores: la familia reproduce la misma prueba permanente de fuerza que impone al resto del universo.

    La carta sostiene este retrato de sus valores familiares; por sí sola no narra todas las historias de Crota, Nokris e Ir Anûk e Ir Halak.

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    • GrimorioXXXIV: Más bonito saberlo

      A veces me pregunto si soy nihilista.

      No hago mucho más, aparte de romper cosas. Eso es lo que dicen sobre mí: "Podríamos haber sido una gran civilización si no hubiera sido por el maldito Oryx y la maldita colmena. Solo creen en la muerte".

      La única forma de hacer algo bueno es hacer algo que no pueda romperse. Y la única forma de conseguirlo es intentar romper todo.

      Me alegro de haber aprendido que el universo funciona a base de muerte. Es más bonito saberlo.

      Pero estoy perdido en un lugar extraño.

      Creo que Savathûn y Xivu Arath intentan robarme las Tablas. Han debido de interrumpir mi tributo mientras estaba fuera, en comunión con las Profundidades. Les tengo tango cariño. Nadie más tiene la inteligencia ni la fuerza para intentar acabar conmigo. Nadie más puede ofrecerme ese regalo.

      Una vez, hace mucho, maté a Xivu Arath en su luna de guerra, y ella la hizo explotar para matarme a mí también. Se reía de felicidad. Y yo también. ¡Una luna entera! Fue un desperdicio, pero me enseñó a salvarme de explosiones planetarias, algo necesario para luchar contra el Ecúmene.

      Quiero a la poderosa Xivu más que una luna a las mareas. La mataré por esto. Una y otra vez, eternamente.

      Cuando vuelva a casa tras deambular por las Profundidades y recupere mi trono, voy a tener hijos. Eso es lo que necesito.

      Hijos e hijas a los que querer y a los que matar.

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  16. Registro / 016

    Rhulk, vigilante de Savathûn

    El Testigo instaló a Rhulk en el mundo trono de Savathûn. Su misión combinaba tutela y vigilancia: debía orientar a la Reina Bruja hacia el servicio al Testigo y controlar sus movimientos.

    Las cámaras de gestación usaban a Xita para sostener la producción de larvas que alimentaría a los ejércitos de la Colmena. Rhulk interpretaba su puesto como una carga y despreciaba a la reina; ella no aceptaba de buen grado que su propio dominio funcionara como una prisión. La alianza contenía ya la semilla de su enfrentamiento.

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    • EquipamientoAlmete Furia Resonante

      Ella era una rana en mis estimaciones; pequeña y colorida, pero tóxica al tacto.

      En tu infinita sabiduría, miraste más allá del gusano que te traje hasta la más insignificante de las sanguijuelas que infestaban Fundamento. Para perfeccionar mi regalo, los infectaste con la conquista, y ahora se ven a sí mismos como artesanos de la forma final.

      No me corresponde a mí comprenderte, mi Testigo, sino servir a ese objetivo final que tú ves con claridad y yo no. Pero, ahora, tus parásitos de oro se llaman a sí mismos dioses y tallan sus hogares divinos. Y yo debo vigilar a la rana llorona.

      ¿Fue un castigo? ¿El precio que debo pagar por mi fracaso con los ahslid? Una vez más me envías a mí y a mi ego a las frías profundidades de un mundo intrascendente.

      Recuerdo haber entrado en su reino, y en su rostro se dibujó una mueca que delataba una satisfacción contenida. Se creía dueña de este dominio que le habías prestado. No apreciaba, no podía apreciar, la precariedad de su situación. Tan segura estaba de su dominio que no pudo reconocer a su carcelero, ni que vive dentro de una prisión creada por su propio ego, un ego que pondré a trabajar para ti, mi Testigo.

      La captura de su raza saldrá de este reino; cada sonrisa de satisfacción propia forjará un nuevo eslabón en sus cadenas.

      Si hubiera sabido entonces cuál sería mi dilema en este momento, podría haber hecho caso a mis propias conclusiones sobre el ego. Sin embargo, ni siquiera en esta situación me han doblegado.

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    • EquipamientoGuantes Furia Resonante

      No hace falta ser vidente, ni tampoco hace falta ningún tipo de premonición para adivinar exactamente cómo esta reina de la colmena reaccionó al desarrollo de nuevos establecimientos en su mundo trono, mi Testigo.

      Ciertamente, no fue con complacencia.

      Sería deshonesto por mi parte fingir que no me agrada su indignación, aunque te aseguro que estos pequeños placeres no nacen más que de un deseo de verla triunfar bajo nuestro cuidado.

      Alejarnos demasiado de la confrontación con Savathûn, seguramente, le generaría un sentimiento de verdadera autonomía; pero aunque mi imperecedera confianza en ti, mi Testigo, sea eterna y absoluta, tengo mis dudas sobre las posibles intenciones ocultas de Savathûn.

      Después de todo, ella sigue siendo, como bien sabes, tramposa y oportunista. Sin embargo, tengo la esperanza de que, con el tiempo, estas preocupaciones se desvanezcan. Eso espero, mi Testigo, pero no estoy convencido.

      Reacia como es, y con la constante… "cooperación" de Xita, la construcción de las cámaras de gestación de larvas ha comenzado. Los ejércitos de Oryx y Xivu Arath crecerán exponencialmente en poco tiempo. En caso de prever futuras conquistas, sin duda, tendrán las herramientas para ello, como es tu deseo, mi Testigo.

      Si Savathûn quiere jugar sus cartas contra las nuestras, le recordaré que ella tomó su decisión hace tiempo, y que solo si desea la liberación eterna debería atreverse a traicionarla.

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    • EquipamientoDistintivo Furia Resonante

      [La Reina Bruja rara vez visitaba mi prisión. Y, cuando lo hacía, no era por mí. Ella sabía lo que era, lo que producía. Yo servía al subyugador. Servía al Testigo. Proveía a aquello que tomó sustento de ella y muchos como ella. Ella nunca se preocupó por eso. Y, como tal, ella nunca se preocupó por mí. Ni por él. Y él lo sabía].

      [Ella era astuta. Mientras que la ira consumió a Oryx y a Xivu Arath, siempre evitó a Savathûn. O quizá fuera ella la que evitara a la ira].

      [Eso a mi subyugador no le gustaba. Colocado en su mundo trono de forma permanente, estaba hecho para observar cada uno de sus movimientos. Para orientar, guiar y vigilar de cerca… Así, algún día, ella también podría servir al Testigo. Un discípulo en formación].

      [Todo fue como estaba previsto. Los crustáceos se convirtieron en la colmena. El enemigo que se escondía entre las lunas de Fundamento desapareció. Mi subyugador sirvió bien a su Testigo. Pero no podía escapar de las palabras de su Testigo, que retumbaban en su mente cada vez que Savathûn se presentaba ante él: "El universo es amplio. Con una ira igual si no mayor que la tuya en su inmensidad. Búscalo antes de que te encuentre o será tu fin].

      [Me convertí en un recipiente para sus celos. Una fuente de poder para su Inverso. Para ver el mundo de Savathûn destrozado, si alguna vez sobrepasaba la línea].

      [En las profundidades, mis hijos lo pagan en servidumbre, para sobrevivir. En ascendencia, la colmena lo paga en servidumbre, por poder. Y, en la oscuridad, yo lo pago en servidumbre, para que otros puedan nutrirse].

      [No debe ser en vano].

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  17. Registro / 017

    La dinastía toma caminos distintos

    La campaña contra la Armonía reunió la fuerza militar de Xivu Arath, la infiltración de Savathûn y la estrategia de Oryx. Tras derribar el Mástil del Don y consumir su Luz, la victoria no mantuvo unida a la familia.

    Savathûn decidió alejarse para crecer de otra manera. Xivu Arath declaró que el poder de Oryx dejaba demasiado poco espacio para el suyo. Ambas partieron con sus lunas de guerra. La separación abrió caminos distintos dentro de una misma herencia de conquista.

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    • GrimorioXLVI: El Mástil del Don

      ¡El Mástil del Don!

      Se alza sobre este sistema estelar como un monumento a la traición. Emite una luz plateada. Canta una nana por radio, hecha de mentiras tranquilizadoras.

      En su luz vive la Armonía, que ahora es nuestra presa.

      Aquí llega Xivu Arath, al frente de su armada. Lucha contra la Armonía durante cincuenta años con estrategias y disciplina. Pero la Armonía recurre a deseos de dragón y sus obispos anhelantes luchan contra Xivu en el plano ascendente.

      Xivu llega a un punto muerto.

      Luego viene Savathûn, flanqueada por su coro y sus celebrantes. Consiguen colarse en Anarmonía usando disfraces para poder viviseccionar a los dragones. El gusano, nuestro dios, no deja de reír.

      Durante cien años, Savathûn mantiene aquelarres secretos en Armonía.

      Pero el primero de todos fue Oryx, cuya progenie creció en lugares secretos, entre los escombros del disco de acreción. El Primer Navegante envía rocas y cometas contra los mundos de Armonía, de forma que su flota se disperse. Envía sembradores para infiltrar su progenie en los mundos de Armonía.

      Aquí, en el centro del quinto libro, la colmena ha conseguido tanto poder que ha conseguido que la aniquilación de toda la vida falsa sea una mera rutina.

      Xivu Arath mata a los obispos anhelantes, Savathûn consigue algún propósito secreto, y la Corte de Oryx arranca el Mástil del Don. Los habitantes de Armonía gimen de terror y se lanzan a los lagos plateados de Anarmonía para ahogarse.

      "Venid", dice Oryx, "comed del Mástil del Don, pues soy un dios generoso. De sus trozos solo pido dos de cada cinco".

      El Mástil está lleno de Luz del Viajero y sabe a tuétano del Cielo. Los que comen de él se ven embargados por el éxtasis de la certeza de estar sirviendo a un propósito mayor y necesario.

      Entonces, Savathûn dice: "Hermanos, escuchad, debemos separarnos un tiempo para crecer de forma diferente", y dirige sus lunas de guerra al agujero negro. Su trono se hace distante.

      Xivu Arath dice: "Rey Oryx, ocupas demasiado espacio. Tu poder limita demasiadas opciones. Debo alejarme de ti", y se lleva sus lunas de guerra hacia la noche. Su trono queda clausurado.

      Y Oryx quedó solo. Pasó un tiempo pensando, y esos pensamientos están registrados aquí.

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  18. Registro / 018

    El Sistema Solar y el despertar de los Nueve

    El origen de los Nueve pertenece a otra escala de tiempo. Polvo los describe como corrientes de materia oscura atrapadas por la gravedad del Sol y de sus mundos. Sus circuitos existían antes de la humanidad, pero la vida aportó la complejidad que hizo posible su pensamiento.

    Su despertar trajo consigo una vulnerabilidad: dependían de esa vida. La necesidad de comprender y proteger aquello que sostenía su conciencia ayuda a explicar su interés posterior por los seres del sistema.

    Este relato no permite fechar su despertar con respecto a las guerras de la Colmena. Se incluye aquí como otro origen remoto, no como el siguiente acontecimiento de una secuencia universal.

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    • PolvoLos Nueve

      Yo soy.

      Yo soy Yo soy Yo soy Yo soy Yo soy Yo soy Yo soy Yo soy Yo soy Yo soy Yo.

      Al principio, esto es lo único que el bucle de polvo puede calcular. En el universo, lo más complicado es crear un bucle a partir del polvo, pues al igual que el viento o un río, el polvo está destinado a moverse en una sola dirección. Para que una mente funcione, el final de un pensamiento debe influir en el nacimiento del siguiente: así, como los ríos o el viento, los Nueve no podían crear mentes sin antes crear bucles.

      Lavinia García Umr Tawil comprende a los Nueve.

      Ya eran extremadamente antiguos cuando los primeros seres humanos se nombraron a sí mismos. Su carne era anterior a las estrellas: el oscuro viento del polvo que sopla a través de la galaxia, atrapado por la gravedad del Sol y sus planetas, atraído hacia sus núcleos y expulsado de nuevo...

      Esos eran los Nueve.

      Con el tiempo, se formaron bucles. Vastos arcos de polvo saliente convergieron de nuevo sobre sus fuentes para crear circuitos de tinieblas. La ampliación y la reducción de estos circuitos dieron forma a los primeros pensamientos de los Nueve. Como dioses primordiales nonatos, se comportaban con absoluta indiferencia. No existía ninguna otra fuerza, salvo la gravedad; ninguna otra estructura, salvo la distribución de la masa. Sus corazones residían en los núcleos de los mundos, pero sus flujos más lejanos se perdían en los confines de la galaxia.

      Eran las fuentes de Aclis, la noche previa al caos.

      Pero la vida surgió en los mundos del corazón de los Nueve, diminutos y complicados movimientos de ecosistemas, metabolismos y cálculos. Esa vida dejó sombras de masa en el viento de los Nueve y los hizo vibrar como las cuerdas de un arpa. A partir de estos temblores en la estructura, los Nueve aprendieron a propagar enormes olas resonantes, pensamientos más vastos que los mismos mundos.

      Y así se produjo su despertar. Con el tiempo, comprendieron que eran tan frágiles como poderosos, pues si la vida que hacía posibles sus pensamientos se extinguía, ellos también desaparecerían.

      Carecían de ojos que captaran la luz. Tampoco tenían oídos para oír. Aun sí, dirigieron su atención al extraño mundo de la materia y se esforzaron por aprender, pues sabían que debían proteger sus corazones o morir.

      Lavinia, después de una revelación tan absoluta que la empujaría a la demencia si aún conservara una pizca de cordura, comprende dónde han estado siempre los Nueve. Están dentro de todos, de cada sistema, de cada ser vivo, de cada cosa que se mueve. Trillones y quintillones de finos tentáculos de materia oscura arremolinados en torno a nuestros cuerpos, empapándose de la complejidad de nuestras vidas y de nuestros pensamientos.

      No somos más que siluetas contrahechas atravesadas por filamentos de patas de araña infinitamente largas.

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  19. Registro / 019

    Los cabal: de la Era del Plomo a la expansión

    Antes de extenderse fuera de su sistema, los cabal ya conmemoraban el prestigio militar mediante campanas de guerra. Los desafíos, victorias y privilegios quedaban inscritos en esos objetos, que podían cambiar de dueño cuando su portador era derrotado.

    La expansión interestelar amplió aquella cultura de conquista. Las campanas llegaron a fundirse en gongs y se convirtieron también en signos de riqueza. La Campana de las conquistas permite seguir esa continuidad sin atribuir una fecha exacta al inicio del imperio.

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    • EquipamientoCampana de las conquistas

      Este tipo de campana de guerra cabal, conocido como campana de las conquistas, es un ejemplo de un arte de combate tradicional llamado scal'sangus, o "inscripción de sangre", muy popular en la Era del Plomo, antes de que los cabal se extendieran más allá de su sistema estelar. Estos objetos conmemoraban hazañas de guerra y victorias personales, y los había de muchos tipos. Los mercenarios comunes se cosían en el cuero los dientes tallados de sus enemigos derrotados, y los que gozaban de más recursos reclamaban los torsos completos de sus rivales para preservarlos, barnizarlos y exhibirlos como bustos.

      La campana de las conquistas era un testimonio menos macabro de las victorias de su dueño. Cuando un guerrero derramaba sangre por primera vez, recibía una campana sin ornamentos. Aquellos que querían desafiar a un guerrero en combate solicitaban su campana y la tañían siete veces.

      Cuando los guerreros acumulaban alguna victoria, mandaban sus campanas a los artesanos para que las decoraran, con el fin de conmemorar su gloria. Estos adornos permitían a los portadores exigir beneficios por haber participado en honorables combates y logrado victorias. Un guerrero que hubiera superado la Prueba de las Bestias podía traer a una bestia de guerra entrenada a un duelo; un superviviente de la Noche Desollada podía rajar dos veces a su oponente en el estómago; aquellos que hubieran sobrevivido a la Boca Férrea Helada podían recubrir sus espadas de ceniza blanca cáustica.

      Derrotar al portador de una campana de guerra otorgaba al vencedor el derecho a adueñarse de ella. Era costumbre grabar en el badajo de la campana unas pequeñas muescas que representaran la causa de la muerte del dueño anterior. La propiedad del artefacto quedaba completamente transferida cuando ese grabado se desgastaba por el uso de los nuevos desafiantes que la tañeran. Entonces, todos los privilegios que la campana otorgaba se transferían al nuevo titular. Por eso, las más elaboradas eran muy codiciadas y se defendían con uñas y dientes.

      Las campanas de guerra siguieron usándose durante la era del colonialismo galáctico, y su ornamentación se volvió todavía más refinada. Los intricados mosaicos con incrustaciones de piedras preciosas se convirtieron en símbolos de riqueza y otorgaban aún más concesiones en los duelos, lo cual suponía un mayor atractivo para los desafiantes. Sin embargo, a medida que aumentaba la envergadura de los conflictos, quedaron patentes las dificultades logísticas de reclamar campanas de guerra. A veces, juntaban todas las campanas capturadas y las fundían para crear elaborados gongs de guerra, y había rituales específicos para que los rivales espaciales tañeran el gong en señal de desafío.

      En la posguerra roja, ya son pocos los soldados que siguen esas tradiciones, y la campana de las conquistas es considerada una reliquia sin utilidad. Sin embargo, todavía ocupan un lugar de honor en las naves de los que desean respetar las tradiciones de combate ancestrales.

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  20. Registro / 020

    Calus toma el poder y destierra al Cónsul

    Calus se presentó ante el Senado protegido por su guardia imperial y proclamó que asumiría personalmente el poder. Su versión lo retrata como padre amoroso del imperio, mientras las armas de sus soldados garantizan la obediencia.

    En su coronación humilló al Cónsul, lo despojó de rango y lo expulsó. Los textos proceden de la voz del propio emperador: su teatralidad es parte de la política que narran. El enemigo desterrado regresaría más adelante junto a Ghaul.

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    • EquipamientoDios Solitario

      Mi guardia imperial se dirigió hacia el templo donde se reunía el senado. Formaron un círculo protector para refugiarme.

      "De ahora en adelante, tomaré el imperio en mis brazos. Pues yo soy el padre del imperio y de toda la creación. No toleraré que se interpongan cansinos burócratas entre mis hijos y yo. Soy el dios del amor perfecto y todos suspirarán por conocerme".

      La guardia imperial cargó sus armas al unísono.

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    • EquipamientoDiscurso Inaugural

      Quería un desierto de arena blanca y pura como escenario para mi celebración. Tardaron tres días en despejar el páramo de piedras y plantas de colores inoportunos pero, cuando acabaron, era el lienzo perfecto para el pabellón violeta. Bajo el resplandor del sol, recreamos mi corte en casi todos los detalles.

      El primer acto de mi coronación fue hacer que el Cónsul se arrodillara a mis pies. Era una figura patética, despojada de título, rango y vestimenta. Nunca volvería a ostentar poder y no engendraría ningún heredero. Me aseguré de eso personalmente.

      Solo le dije una palabra: "Corre".

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  21. Registro / 021

    La Era de la Fundación y el control de las tradiciones

    Calus quiso orientar la sociedad cabal hacia las artes y la filosofía, pero evitó prohibir de frente el antiguo Rito de la Prueba. Introdujo un árbitro imperial y nuevas reglas que parecían moderar el duelo.

    Con el tiempo, ese árbitro adquirió tantas facultades para intervenir que el rito dejó de ser una vía práctica para resolver disputas. El martillo que simbolizaba su autoridad terminó retirado. La historia muestra cómo Calus podía conservar la apariencia de una tradición mientras vaciaba su autonomía.

    Lore oficial del Martillo de la Prueba, artefacto ritual de la Temporada de los Elegidos. Ishtar conserva la versión «Legacy» del objeto retirado de los datos actuales; no es un relato creado por sus colaboradores. El informe advierte de que los registros cabal favorecen a Calus y no permiten fechar su ascenso con seguridad. Aquí se ofrece una síntesis; el texto íntegro no está en nuestro catálogo.

  22. Registro / 022

    Ghaul, de la arena a la Legión Roja

    Calus observó en el coliseo a un gladiador que ganaba mediante disciplina y paciencia. Ghaul no buscaba intercambiar golpes sin más: agotaba a su adversario hasta que cometía un error.

    El emperador empezó apostando por él y terminó considerándolo demasiado valioso para arriesgarlo en la arena. Lo nombró Primus de la Legión Roja. El relato adquiere una ironía decisiva al conocer lo que vino después: la capacidad militar que Calus promovió acabaría volviéndose contra él.

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    • EquipamientoEspectro Primus

      Ghaul fue un regalo inesperado para mi coliseo; un albino desfigurado de los páramos exteriores que derrotó a rivales de tres veces su peso. ¿Cómo podría resistirme a una criatura tan peculiar?

      Combatió con terrible disciplina y paciencia. La mayoría de gladiadores querían estar en el centro de la arena e intercambiar golpes hasta que muriera el más débil. Ghaul, no. Nunca atacaba de frente, nunca permanecía en un único lugar. Frustrado y exhausto, su adversario cometería un error.

      Me gustaba jugar a un juego con esos aristócratas prepotentes que apostaban en mi arena. Yo apostaba por Ghaul, y todo el que me había desagradado debía apostar en su contra. Fue divertido por un tiempo, pero su talento era demasiado valioso para arriesgarlo en el coliseo. Lo nombré Primus de la Legión Roja y lo solté sobre mis enemigos.

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  23. Registro / 023

    El Golpe de Medianoche

    Ghaul y los conspiradores tomaron la corte durante la noche. El Cónsul reapareció ante Calus, esta vez como vencedor. El emperador y sus leales fueron apresados y encerrados en el Leviatán.

    Según Calus, sus enemigos evitaron ejecutarlo por miedo a la reacción de la población. Optaron por expulsarlo al espacio, condenado a un viaje cuyo rumbo no controlaba. Es su testimonio el que conservamos: explica el castigo y la herida personal, aunque no ofrece una mirada imparcial de todos los participantes.

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    • EquipamientoGolpe de Medianoche

      Los conspiradores llegaron tarde por la noche, escondiéndose por mi corte mientras nos divertíamos. El propio Ghaul dirigió el golpe, y su Legión Roja nos arrestó.

      Imagina mi sorpresa al ver al Cónsul entrar en mi corte dando grandes zancadas y henchido de orgullo. Se regodeó escupiéndome en la cara. Nos condujeron maniatados hasta el Leviatán bajo el velo de la oscuridad.

      No habría ejecución; Ghaul y el Cónsul le temían a la muchedumbre. Sabían la fragilidad con que se aferrarían al poder y cuánto adoraba la gente a su dios-emperador.

      Ghaul no se atrevía a mirarme. ¿Qué emoción reflejaba su rostro? ¿Vergüenza? ¿Cómo podía albergar tanto odio por aquel que había sido como un padre para él?

      Nos encerraron en el Leviatán y nos arrojaron a los más lejanos extremos del espacio, abandonados a la misma suerte que yo había determinado para el Cónsul tanto tiempo atrás. Nos dejaron morir.

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  24. Registro / 024

    El exilio de Calus y el poder de Ghaul

    El golpe dejó a Ghaul al frente de un orden cabal que Calus describía como una tiranía. Lejos del imperio, los pasajeros del Leviatán debían adaptarse a un exilio que parecía no tener salida.

    Match, consejero y cronista, cuenta la llegada de la nave a un vacío incomprensible. Mientras los demás temen lo que tienen delante, Calus lo recibe con entusiasmo. Ese encuentro transforma el sentido de su destierro y de sus ambiciones. Confesiones no identifica con precisión todo lo que vieron; conviene conservar la incertidumbre de su narrador.

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    • ConfesionesEntrada II

      De la mente de Match, consejero Sombra del verdadero emperador. A bordo del Leviatán, incapaz de alterar su rumbo. Hoy vierto sal de la copa en Y, para que mis ancestros puedan curtir su piel. Cada uno de mis pensamientos y mi empeño son para mi emperador, Calus, soberano pasado y futuro.

      Estamos en guerra. Aquí, en los márgenes del imperio, las flotas se enfrentan por el vacío. En el consejo, suponemos que el tirano Ghaul quiere este vacío para amortiguar la invasión, pero... ¿no resulta irónico? Este enemigo no desea nada más que nuestra muerte, y nosotros lo complacemos muriendo por nada.

      Es lo contrario de lo que Calus quería para los suyos. Incluso las nuevas naves cabal son prescindibles. Ya no son las magníficas medidas disuasorias de la armada de Calus. Ahora son feas, toscas y descuidadas. Las tripulaciones viven siempre en su armadura, presas del deber, y su única vía de escape es la música y los juegos que introducen a escondidas en la red bélica. Me cuentan que un pasatiempo popular consiste en reclutar "flotas" y "legiones" entre los soldados y las naves cabal, y competir con otros camaradas para ver quién consigue más victorias. Naturalmente, reclutar a tu propia unidad trae muy mala suerte.

      El enemigo es todavía peor. Todos los psiónicos viven en un mundo de mentes. Yo creo en la copa y en los espíritus porque los siento cada día. Siento las huellas que han dejado otras mentes en las cosas que veo y toco. Pero la colmena no tiene espíritu. Sus almas están demacradas. Algún horrible disolvente las ha desnudado de todo lo que no sea odio, astucia y voluntad de supervivencia. Creo que adoran a la muerte porque es la única salvación de su existencia.

      Sugerí que los consejeros bélicos invitasen a Calus a observar cómo uno de los grupos de transporte de Ghaul atacaba una luna de guerra de la colmena. Vino porque sabe lo valioso que es fingir interés, pero hasta la forma de la flota le hirió. Ghaul y Umun'arath, su tiránico aliado, han abandonado los cruceros independientes (instrumentos del estado, como a Calus le gustaba decir) por enjambres de fragatas que maman combustible de enormes transportes de flota. Los portales de la colmena no dejan tiempo ni espacio para elegantes danzas vectoriales, así que las nuevas naves se han fabricado para tomar partido en intercambios brutales a bocajarro.

      Sentimos a otros psiónicos en acción, ocultando la flota traidora mientras dispersaban perforadoras y cápsulas de abordaje por la ruta de la luna de guerra. Atacar la superficie no fue suficiente; alguien tuvo que introducir una ojiva en las vísceras de la luna para reventarla. Presa del entusiasmo, pregunté a una consejera bélica cómo íbamos a conseguir imponernos a la colmena, siendo una raza tan antigua y poderosa.

      La consejera comparó a nuestros cabal con un buque de guerra y a la colmena con un submarino. La colmena puede sumergirse en profundas capas metafísicas de la existencia en las que poco podemos hacer contra ella, pero, en el universo ordinario, la colmena es como un submarino en la superficie: sigue siendo peligroso, pero no invencible.

      Quedé impactado y secretamente fascinado por la nitidez de la copa de su semblante. ¿Pensaba que conseguiríamos al fin derrotar a la colmena?

      Dijo que no, pero que podíamos contenerla lo suficiente para vivir nuestras vidas. ¿Acaso no bastaba con eso?

      Invitar a Calus fue un error. Solo sirvió para recordarle que ya no tenía poder alguno.

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    • ConfesionesEntrada III

      De la mente de Match. A bordo del Leviatán, resignado a aceptar su rumbo. Hoy lleno la copa en Y de polvo óseo, para que mis ancestros puedan secar su tinta. Cada uno de mis pensamientos y mi empeño son para mi emperador, Calus, soberano pasado.

      El Leviatán está cruzando un vacío en la galaxia, sin estrellas e incluso sin polvo que llene esta nada. Los astrónomos dicen que un antiguo cataclismo reventó un absceso del cosmos en esta zona. Noto la ausencia de espíritus como un dolor como una presión en la cabeza, como si todo lo que tengo dentro quisiera salir al exterior a toda costa.

      Todos estamos perdiendo la esperanza, pero, mientras sigamos perdiéndola, no se habrá agotado todavía. Dicen que los psiónicos no tenemos sentido del humor, porque el humor viene de lo inesperado y nosotros somos clarividentes, pero no vimos lo suficiente como para anticipar el golpe de estado, así que supongo que debemos ser lo bastante ciegos como para conservar algo de humor, y yo todavía puedo reírme de nuestro infortunio: el leal séquito del curioso emperador, del emperador del exceso jubiloso, naufragado en la nada más absoluta.

      Calus se niega a abandonar su sillón de observación. Ni para tomar alimento, ni para visitar jardines o probar los vinos, ni para leer o escribir en su Imperativa Titánica, ni para sugerir nuevos platos a los cocineros, contarnos historias de mundos lejanos o incluso para preguntarse en voz alta por qué Caiatl nunca le hizo caso. Lo único que hace es mirar al vacío.

      Creo que se siente minúsculo. La mayor parte del universo no es nada y él no es nada para el universo. Esta cicatriz de nuestra galaxia se produjo mucho antes de que él naciera.

      Hoy dibujé la copa en Y en la tierra de un jardín. Usé el dedo, no la mente, para que nadie lo notase. Mi fe cayó exterminada mucho antes de que los míos se encontrasen con los cabal. Fue tan absoluto y cruel que dudo que alguien sin capacidades psiónicas pueda comprender ese dolor.

      Mis ancestros fueron los mejores protectores de secretos del universo. Lo sé porque sobrevivieron lo suficiente para que yo naciera. No sé cómo lo hicieron, porque cada vez que observo el rostro de otro psiónico veo la copa en Y, la copa sagrada en la que vertieron nuestras mentes.

      ¿Y si Calus sabe que estoy perdiendo la fe en él? ¿Y si yo soy el veneno que lo está marchitando?

      "¿Te cuento una cosa muy graciosa? No, ya sé que me voy a reír". Es un chiste psiónico.

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    • ConfesionesEntrada IV

      De la mente de Match. No sé dónde estamos. Que el cáliz nos acoja y nos salve.

      Nada.

      ¡Dios responde a dios! El vacío del alma de Calus gritó y ESTO es lo que respondió. El sistema de control del Leviatán falló al ver lo que nos espera. ¡Vamos a la deriva hacia ello!

      Calus se ha encerrado en su cámara de observación. Sus transmisiones golpean la COSA y vuelven desfiguradas por fuerzas intolerables. Nos hemos reunido para compartir nuestros pensamientos e intentar comprender qué está pasando, pero tememos tener éxito. Tartamudeamos como niños y la comunión fracasa.

      ¿Es esto el límite del universo? El espacio no puede tener final: continúa eternamente. Pero un agujero en la eternidad sería una especie de límite. Un fallo, un defecto, un lugar fuera de lugar…

      Debo mantener la calma. Debo registrar mis pensamientos. Ahora pienso en la máquina OXA, eternamente perdida y reconstruida, pasada de una civilización a otra como la caja negra de una nave. Pienso en las leyendas de Oryx, rey de la colmena, y en su intento de acceder a las Profundidades. Yo pensaba que esa historia era una alegoría. Creo que me equivoqué.

      ¿Qué nos pasará dentro? ¿Se colapsará la geometría del espacio-tiempo y experimentaremos el resto de nuestras vidas como un único momento, retorcidos sobre nosotros mismos como una cadena enredada? ¿Me veré morir de viejo o gritar advertencias a mi pasado cuando nos encontremos en el laberinto enfermizo de un Leviatán retorcido? ¡No quiero ni pensarlo! ¡Una eternidad leyendo mis mentes enfermas, saboreando la locura de mi futuro y convirtiéndome en él!

      Hasta los espíritus de la copa enloquecerían.

      Solo uno de nosotros da la bienvenida a esta locura y no entiendo por qué, pero ¿cómo podría? ¿Cómo voy a ser capaz de predecir o de comprender a un dios?

      Por toda la nave, transmitiendo desde la comodidad de su sala de observación, CALUS RÍE.

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    • ConfesionesEntrada V

      De la mente de Match, consejero Sombra del verdadero emperador. A bordo del Leviatán, vagando según los deseos de nuestro emperador. Hoy lleno la copa en Y de dados, para que mis ancestros puedan probar suerte. Cada uno de mis pensamientos y mi empeño son para mi emperador, Calus, soberano pasado y futuro.

      Hoy estaba en el observatorio cuando vino a verme. Debería haber estado aprobando un listado de lealistas para el contragolpe, pero en realidad estaba observando los espejos dañados de un antiguo caparazón estelar mientras caían 400 millones de kilómetros hacia un sol azul. Parecen pañuelos arrugados. Su caída es muy lenta y los que los fabricaron llevan eones muertos.

      Aquí, en nuestro Leviatán, todo ha renacido. Las compañías de guardias han pulido sus armaduras hasta que han adquirido un brillo meloso. La nave responde certeramente a nuestras órdenes y apenas conseguimos saciar su apetito de masa para alimentar los motores y las factorías. La música llena los jardines y los jardineros tararean mientras podan y entresacan. Y Calus, que claramente ha vuelto a su ser, se entretiene en las cocinas con las especias.

      No había vuelto a pensar en este diario desde aquel día, en el límite, cuando Calus salió de su burbuja de observación rebosante de felicidad. "Es el final", gritó, encantado como una niña con sus primeros colmillos. "Es magnífico, divino. ¡Más de lo que yo nunca fui! ¡Es el final de todo, Match!".

      Me asustó. Ese día nos asustó a todos. Nadie quiere hablar de ello y no nos atrevemos a formar más que metaconciertos superficiales por miedo a que nuestros recuerdos se combinen en una verdad letal. Sin embargo, en ese vacío, Calus vio cómo su propósito se renovaba. Nos guio para reiniciar el sistema de navegación averiado, reparar el sabotaje de los traidores y recuperar el control. Pensé que volveríamos rápidamente al mundo natal, pero Calus ya no parece anhelar su trono perdido... Tampoco parecen preocuparle lo más mínimo las reformas que en otra época fomentó.

      Ahora vagamos por la galaxia en una cruzada epicúrea, reuniendo un botón de furias desatadas y delicias exóticas. Toda la curiosidad y la avaricia que impulsaban a Calus en su gobierno, las dedica ahora a sus apetitos. Lo he visto darse festines de cosas que ningún ser vivo podría digerir. Un fresco superfluido de helio-4, removido en su copa durante diez años con un solo giro de muñeca. Una década más tarde, volvió para bebérselo. O un guisante de neutronio que debería haberlo atravesado como si su cuerpo fuera neblina. Me dijo que sabía como un caramelo densísimo.

      Está cambiando.

      Estuvo aquí hace un momento. Las ruinas del caparazón estelar llamaron su atención. Adora la belleza, y ver millones de espejos brillantes arrugarse como pañuelos al viento y caer hacia un sol azul es algo sumamente bello. Hace eones, alguien construyó estos espejos para que flotasen sobre luz de la estrella azul, y supongo que, durante un tiempo, vivieron en un paraíso soleado.

      "¿Cómo murieron?", pregunté.

      "Te equivocas de pregunta, Match". Ajustó la sala de observación para que siguiera la trayectoria de uno de los espejos. Durante su vida útil, la vela había sido tan ancha como la distancia entre un mundo y su luna; al morir, la estructura se había derrumbado en una especie de cardo de girometal y destellos. "¡Lo que deberías preguntar es por qué estoy tan contento de que murieran!".

      No sabía qué decirle y así lo admití. "Estos seres eran muy parecidos a nosotros. No viajaron por el tiempo, ni laceraron el universo para introducirse en las hendiduras, ni ansiaron el apoyo de una antigua máquina... Eran criaturas de ambición material, de la física, de la vida. Si fracasaron, es un augurio de muerte para nosotros".

      "Exacto", dijo Calus con irónica generosidad. "Fueron grandiosos en otra época. Pensaron por un momento que vivirían para siempre. Y se equivocaron. Seríamos unos desagradecidos si rechazásemos la lección, ¿no crees?".

      Me senté ante una fuente y probé a verter los espíritus en busca de su consejo, pero no quisieron darme explicaciones.

      (Añadido posterior: No he vuelto a ver a Calus en persona desde entonces).

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  25. Registro / 025

    Riis: la Inundación de Éter y los barones asesinos

    La llegada de la Gran Máquina transformó Riis y favoreció un crecimiento de la vida que no siempre fue dócil. Durante el primer siglo de la Inundación de Éter, los barones asesinos se ocuparon de controlar criaturas que amenazaban a los eliksni. Después extendieron su labor a las lunas.

    El recuerdo de Irrha conserva esa tradición a través de su aprendizaje con Kiiraskes. Su mundo contiene monstruos, escuelas, canales, Casas y protocolos: una sociedad viva, anterior a la imagen de piratas y supervivientes que encontraría la humanidad.

    El relato de Irrha sitúa la actuación de los barones durante la Inundación, no antes de ella. Por eso ambos registros se leen juntos.

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    • El cinturón verde1. Juicio

      Este es el recuerdo de Irrha, de la Casa de los Asesinos, aprendiz de la baronesa Kiiraskes.

      [Nota de Eido, escriba de la Casa de la Luz: ¡Qué emoción! Lo traduciré lo mejor que pueda.]

      Era un hermoso día al final de la estación de lluvias. En los canales, las aguas habían subido mucho y el Palacio del Juicio parecía descansar sobre un espejo.

      Mi piloto nos llevaba a buen ritmo entre los senderos elevados. A ambos lados del canal, nos flanqueaban los estandartes de las grandes Casas. Al acercarnos al muelle, los estandartes de la Casa de los Reyes y la Casa del Juicio proyectaban alargadas sombras sobre nosotros. A ellos debíamos nuestra unidad, algo que no podíamos olvidar.

      Llevaba cinco días viajando para llegar a Riis-Ath-Lodrii [1], y otros cinco antes formándome en el protocolo y la etiqueta apropiada que debía respetarse en presencia de los escribas del Juicio. No obstante, al desembarcar, no me recibió una comitiva oficial, sino una figura larga y delgada que vestía el uniforme de gala de los oficiales del Juicio.

      Antes de poder hacerle una reverencia, se inclinó para ayudarme a salir de la embarcación, dándome tiempo únicamente a sacudirme el éter acumulado en mi manto.

      "Velask, aprendiz Irrha", dijo con un tono que delataba algún fallo en mi protocolo. "Por favor, date prisa".

      Mi escolta me invitó a pasar a los Salones del Juicio por una entrada lateral y me condujo con pericia a través de un laberinto de pasillos hasta una sencilla y pequeña sala de visitas donde, al entrar, noté que había interrumpido una discusión.

      En la sala había dos figuras esperándonos. La primera vestía el manto de los Pacificadores de la ciudad y la toca ornamentada de la Casa de la Piedra [2].

      La Casa de la Piedra sentó las bases de las defensas de la ciudad, y pensé —aún lo sigo pensando— que en ninguno de sus miembros eran más evidentes las virtudes de esta Casa que en Chelchis, su kell. Era el doble de alta que yo, y sus extremidades eran tan gruesas como las vigas del techo. Me habría creído cualquier proeza que me hubiesen contado de ella.

      La segunda figura llevaba una capa negra como la inmensidad del espacio y una insignia de piel de pytha [3]. La ausencia del símbolo de una Casa revelaba que era una baronesa de la orden de los Asesinos.

      Los barones asesinos fueron los encargados de controlar Riis cuando creció de forma descontrolada y desordenada durante el primer siglo de la Inundación de Éter de la Gran Máquina; primero Riis y luego las lunas que se encuentran más allá de nuestro cielo, que a menudo se mostraban hostiles con nosotros. En las escuelas de crías, los cuidadores siempre nos contaban historias con títeres de sombras sobre los astutos cazadores, grandes conocedores de la Gran Máquina, que colaboraban para acabar con los monstruos más temibles de su era.

      Cuando vi a la baronesa Kiiraskes, no me pareció tan imponente —más delgada que Chelchis, pero con el doble de cicatrices— hasta que levantó la cabeza y vi el brillo de sus ojos. Me examinaba con mirada astuta y febril.

      "Me has traído una cría", se quejó.

      Se apoderó de mí un encendido rencor y una desesperación que conocía. No podía permitir que me rechazara.

      "Llevo dos ciclos solares estudiando", imploré.

      "Creo que Chelchis ha tenido nidadas más largas", contestó la baronesa.

      El tañido [4] irritado que Chelchis dirigió a la baronesa me habría hecho retorcerme del dolor por dentro. Aun así, me humilló el desprecio que me hizo delante de la kell.

      Cerca, el oficial del Juicio negó con la cabeza en señal de desaprobación.

      "Se te ha asignado lo que necesitas", replicó. "¿Cuándo fue la última vez que se te convocó en estos salones, que nuestros Pacificadores fueron incapaces de ocuparse de estos asuntos? El aprendiz Irrha será suficiente".

      Kiiraskes gesticuló para indicar que había escuchado al oficial.

      "¿Cuál es tu Casa?", me preguntó a mí.

      Este momento era inevitable.

      "No pertenezco a ninguna". En ese momento, pensé que quizá me hubieran llevado allí como afrenta hacia ella.

      Kiiraskes me miró fijamente. "No todos podemos ser Reyes".

      Agitado, el oficial se frotó las manos. "Será un trabajo rápido, baronesa. Viaja a la granja de Haaksis y acaba con el animal que está causando problemas. Si necesitas refuerzos, solicita ayuda a una Casa".

      Kiiraskes resopló y dio media vuelta. Cuando fui a inclinarme para hacer una reverencia, me agarró el brazo con una de sus garras como si fuera un grillete de acero estelar y me sacó de la sala.

      "Ten cuidado, baronesa asesina". Los leves repiques de la toca de Chelchis reverberaron suavemente mientras giraba la cabeza.

      No vi el gesto con el que respondió Kiiraskes, pero oí el silbido burlón de Chelchis.

      [1: Las "venas de Riis", o los canales que surcan el cuerpo de Riis. ¡La ciudad tiene muchos!]

      [2: ¡La célebre Casa de la Piedra!]

      [3: Un depredador agresivo oriundo de Riis. Variks dice que estaban deliciosos.]

      [4: Comunicar una advertencia a un elixni que este pueda sentir en su propio cuerpo. ¡Seguro que los humanos pueden sentir la vibración en su esternón!]

      [Nota de Eido, escriba de la Casa de la Luz: Iba a traducir todo de forma literal, pero Variks me dijo que les estaba "arrancando el alma a las palabras". ¡Perdón por las licencias poéticas!]

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    • El cinturón verde2. Campos

      Kiiraskes apestaba a hierba del mar y raíces solares [1]. Me apresuré a ocupar la parte delantera de la embarcación, pero el viento arrastraba el potente hedor.

      Intenté concentrarme en la tarea que me habían encomendado: mezclar el contenido de tres frascos en uno. Me enorgullecía mi pulso firme, y el trabajo no era tan difícil como para no poder echar un vistazo durante el viaje.

      Seguimos el río que bordeaba los distritos residenciales y luego giramos en dirección al sol poniente. Las aglomeraciones se reducían conforme los mercados que bordeaban el canal daban paso a torres residenciales dispuestas de forma ordenada y al tráfico aéreo, y luego a los destellos de las grandes arterias, los canales y las carreteras que conectaban las grandes ciudades de Riis formando una luminosa red.

      Pasamos junto a los peregrinos que hacían cola para admirar el lugar donde aterrizó la Gran Máquina, la colina en el corazón de Riis-Ath-Lodrii. Vi a altos sacerdotes de la Casa de los Bailarines, clérigos devotos que se atiborran de éter hasta alzarse imponentes sobre los demás, y luego se amputan las extremidades inferiores en una súplica ritual a la Gran Máquina.

      Resultaba extraño ver a esos torpes gigantes, pero, curiosamente, inspiraban respeto con su renqueante marcha, cientos de ellos unidos con un mismo propósito.

      Kiiraskes seguía mi mirada y, en un momento dado, escupió al agua sin disimulo. "El fanatismo es lo que nos llevó a las guerras. El fanatismo, el orgullo y la sed de éter".

      Yo la miré. "¿Combatiste en las guerras del Borde?".

      Kiiraskes resopló. "No tengo historias de guerra que contarte, cría", dijo señalando los frascos con la mirada. "Si esto es serio, deberás estar preparado".

      "¿Y si realmente es solo un animal?".

      "Aun así, debes aprender a elaborar un bálsamo de forma improvisada. No lo tires".

      Las granjas de la Casa de la Lluvia eran de las más espléndidas de todo Riis, y el cuadrante asignado al barón Haaksis no era ninguna excepción. Había grandes extensiones de bosque, podado y debidamente delimitado, que rodeaban los campos de cultivo.

      Habría sido imposible sin las máquinas.

      El barón Haaksis tenía toda una flota de ellas: pequeños drones autónomos que plantaban, cosechaban y calculaban el riego de éter. Mientras llevaban a cabo su trabajo, miles de tareas pequeñas que realizaban sin descanso ni queja, sonaban como el viento que acaricia una pradera.

      No obstante, en la granja no había trabajadores. Debería haber al menos un grupo ocupándose de las máquinas, vigilando su funcionamiento y haciendo reparaciones o dándoles indicaciones. Tampoco vino a recibirnos ningún guardia mientras amarraba la embarcación al muelle.

      Caminamos por un sendero al sol rodeado de preciosas y frondosas plantas. Kiiraskes señaló las bolsas de suministros y yo, que ansiaba demostrarle mi fuerza, decidí cogerlas todas. Pesaban bastante y, cuando logré seguir a Kiiraskes hasta la puerta de Haaksis, sentía como si me hubieran clavado al suelo.

      En contraste con la exuberancia que lo rodeaba, el edificio redondo que albergaba el despacho de Haaksis era minimalista y gris. Su única decoración eran dos pares de espadas idénticas colgadas de un muro, un recuerdo de las guerras del Borde. Durante mi instrucción vi muchas, pero pocas originales.

      Más interesante que esto era el dron que Haaksis tenía en su escritorio y que parecía estar reparando. Era un dron híbrido de reconocimiento-defensa que llamaban "aguijón", popular durante la guerra y que pocos elixni mantenían en su poder en tiempos de paz, pero encajaba con un noble como Haaksis.

      Haaksis vestía con los vivos colores de la Casa de la Lluvia. Era más o menos de la misma altura que Kiiraskes, aunque de complexión más delgada y de semblante adusto.

      Sintiendo el peso de mi estatus como elixni sin Casa, le hice una reverencia formal, pero Kiiraskes me alzó por el caparazón con la misma facilidad con la que se arranca una flor.

      "Solicité asesinos", dijo Haaksis mirándome de una manera que me incomodó profundamente.

      Despreocupada, Kiiraskes extendió las manos. "Por eso hemos venido. La Casa del Juicio mencionó un animal".

      "No, ya se lo he dicho… muchas veces. No es un animal", respondió Haaksis. Cerró los puños junto a sus costados. "Es un mal ancestral".

      Miré a Kiiraskes, pero no pude leer sus pensamientos. Chasqueó suavemente la mandíbula. "¿Lo has visto?".

      Los hombros de Haaksis se hundieron, como si estuviera harto de tener esa misma conversación. "Atacó a mi gente. Intenté recuperar los cuerpos, pero… Y la Casa del Juicio se tomó su tiempo para…".

      "¿Sabes dónde está ahora?".

      "No. Nada puede ocultarse en esta granja sin que lo detecten los sensores. Las franjas de bosque también están vigiladas, pero hay un cinturón verde [2] entre ellas… Planeábamos dejarlo crecer libremente durante unos cuantos ciclos…".

      "Lo encontraremos", dijo Kiiraskes. "Dime dónde están los cuerpos".

      Me consoló que hablara en plural, pero el alivio no duró mucho. Mientras nos mostraba las cámaras y los mapas para guiar a Kiiraskes, Haaksis no me quitaba ojo, y entendí que no esperaba que fuera a sobrevivir.

      [1: "Hierba del mar" es un término bastante sencillo de traducir, pero he encontrado otras referencias para "raíces solares". ¿Absorben la Luz?]

      [2: Un espacio entre tierras de cultivo donde se deja que la flora y la fauna crezcan con libertad. Aunque es cierto que se hacían labores de mantenimiento, por lo que no se puede considerar silvestre del todo.]

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    • El cinturón verde3. Luz

      En aquel momento, parecía sensato perseguir a la criatura por la noche, cuando probablemente saldría a cazar. Kiiraskes logró distraerme del miedo que sentía interrogándome brevemente sobre las propiedades del tenar, el brossk y el liisok [1]: cuáles podían usarse como bálsamos purgantes y cuáles eran capaces de quemar la quitina y la piedra.

      Al rato, exclamó: "Dijiste que habías estudiado. ¿De registros?".

      "Sí, baronesa". No quedaban boticarios asesinos de quienes aprender el oficio, y, aunque hubiera sobrevivido alguno, jamás habría visitado los modestos cuadrantes de la pequeña ciudad donde me crie.

      Kiiraskes detuvo su ardua marcha. Esta vez nos habíamos repartido las provisiones, y me dio un frasco. "Bébelo".

      Obedecí con presteza mientras detectaba el aroma de raíz solar en el brebaje. Era el primer bálsamo de asesino que probaba, y pensaba que me otorgaría más fuerza o que me haría crecer como si hubiera mudado mi caparazón cinco veces ya.

      El sabor era repugnante. Me di cuenta de lo poco que había comido desde que llegamos.

      "Ven", dijo Kiiraskes. "Creo que estoy oliendo a uno de los guardias de Haaksis".

      Yo solo podía oler a Kiiraskes. La seguí mientras cruzaba ágilmente uno de los canales hasta el margoso y rico terreno que delimitaba la parte más silvestre de la propiedad de Haaksis.

      Fue en ese momento cuando empecé a notar los efectos del bálsamo. Vi Luz, una pequeña luminiscencia en los límites de mi visión. Cuando me giré para observarla, flotó hasta el suelo y, cuando aterrizó, observé más motas que se unían sobre la maleza en forma de nubes de polvo. Arriba, divisaba el flujo de éter como si fuera un río celestial. Dejé las bolsas en el suelo, me miré las manos y vi un brillo debajo de mi caparazón, como si el bálsamo me estuviera iluminando de dentro afuera.

      Pero no solo a mí. Cuando miré a Kiiraskes, también vi Luz. El aire que entraba y salía de sus espiráculos, la niebla de éter que exhalaba, el resplandor ferviente de sus ojos.

      Estaba quieta, observándome, hasta que por fin habló.

      "Hay Luz en todas las cosas. No podemos controlarla, pero sí atraerla hacia nosotros". Dijo con satisfacción. "Como un avaricioso pellauk".

      Tenía la mente en otra parte, y la interrupción fue como una bofetada. "¡La Gran Máquina no es ningún animal de rebaño que olisquea una fruta yka!". Olvidé que era su aprendiz, y que estaba a su merced.

      Kiiraskes rio. "¿No te gusta la fruta yka?".

      Aparté la mirada con evidente enfado y me concentré en el cielo. En una noche así de despejada, era posible ver la Gran Máquina flotando en la atmósfera superior de Riis. Bajo los efectos del bálsamo, vi su estela de Luz —la vida, pensé con vértigo—, como un cometa.

      La Gran Máquina había terraformado las lunas de Riis en cuatro parpadeos, y luego inundó Riis de éter. Fue una época de abundancia durante la cual ninguna cría moría de hambre ni tenía problemas de desarrollo; o una época de excesos, como diría luego la Casa del Juicio. Fue una época sin jerarquías, sin un fin. Nuestro pueblo debía cambiar, adaptarse.

      En esta nueva era, se referían a mí como "drekh": alguien inútil, sin casa.

      "Bueno, concentrémonos en el cuerpo", dijo Kiiraskes.

      La figura mutilada a nuestros pies, poco más que un revoltijo de extremidades, era elixni, o lo había sido. Si no fuera por el manto desgarrado que llevaba, jamás habría dicho que era el cuerpo de uno de los guardias de Haaksis.

      Y lo peor era que estaba vacío. Todos los seres vivos que había alrededor del cuerpo brillaban bajo los efectos de la Gran Máquina. No conocía a este extraño [2], pero su muerte había dejado un vacío en el mundo que ahora el bálsamo me permitía ver. Menos mal que no había comido nada.

      Kiiraskes se agachó junto al cuerpo y empezó a tocarlo y a mover sus extremidades para examinarlo. Yo, incapaz de moverme, no sabía si aquello me parecía bien, pero tenía demasiado miedo como para quejarme. La vegetación no era demasiado frondosa en aquella parte, y eso nos hacía vulnerables, aunque, como señaló Kiiraskes, también a las demás criaturas.

      "¿Fue un animal?", pregunté. Sabía que había depredadores en esta zona, aunque, salvo en circunstancias extremas, nada que fuera a atacar Kiiraskes.

      Me indicó que me agachara a su lado. "Mira", dijo. Cuando me puse a su lado, preguntó: "¿Qué es lo que no ves?".

      "Luz", dije, y volví a sentir una pena repentina.

      Kiiraskes me dio una colleja. "Mira abajo".

      Un cúmulo de luces, pequeñas larvas congregándose en las huellas que había dejado alrededor del cuerpo. Sin pensar, me quité una de la pierna, y luego me di cuenta…

      "Evitan el cuerpo", dije.

      Kiiraskes gruñó complacida. "Toca aquí. Dime qué sientes".

      Cuando toqué el caparazón del guardia, sentí algo húmedo bajo las garras. Me di cuenta de que la bestia había lo había partido por el centro, y tuve miedo de que jamás pudiera volver a comer nada. Y luego, de repente, sentí como si hubiera metido la mano en un estanque de agua fría.

      Sentí rabia, una furia intensa y desconocida que no tenía nada que ver con mi propio asco ni con mi miedo. Y, debajo de esta…, sentí arrepentimiento [3]. ¿Era capaz un animal de sentir remordimientos?

      "¿Lo sientes? No podemos ver este mal [4], pero está ahí", señaló Kiiraskes. "Ven. La Casa del Juicio se equivocaba. Voy a llevarte de vuelta al barco; si vamos rápido, no tendrá tiempo de seguirnos".

      Pero el monstruo no nos acechó por el bosque.

      Emergió súbitamente de una masa nebulosa de sombras.

      [1: Como referencia, creo que el brossk es la sustancia purgante. "Liisok" podría traducirse como "destructor de rocas", o tal vez "comepiedras".]

      [2: Técnicamente, el arcaísmo usado aquí significa "elixni que no pertenece a tu Casa".]

      [3: Esta palabra no es la más adecuada, pero no conozco ninguna mejor. ¿Culpa por algo que aún no ha ocurrido? La aceptación voluntaria de una responsabilidad que no es tuya. Variks no ha sido muy comunicativo.]

      [4: Creo que ahora llamaríamos a esto "Oscuridad".]

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  26. Registro / 026

    La Edad de Oro eliksni

    Un fragmento visual recuperado por un Espectro muestra a una criatura de cuatro brazos que lo levanta con curiosidad. Tras ella aparece un paisaje de campos, arboledas, ríos y lagos cuidadosamente atendidos. El cielo está lleno de naves y, sobre las nubes, flota una esfera blanca.

    La escena permite acercarse a una civilización eliksni próspera, distinta de los grupos de supervivientes que encontraría la humanidad. No contiene una explicación histórica completa: el valor del documento está en esa imagen fugaz de abundancia y en la actitud curiosa, no hostil, de quien mira la lente.

    El fragmento no identifica de forma concluyente el mundo ni su fecha. No lo presentamos como una grabación demostrada de Riis ni como una despedida del Viajero.

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    • GrimorioMisterio: La Cámara de Cristal

      La imagen queda libre de suciedad y polvo cuando una mano limpia la lente. Una figura levanta el Espectro, mirando la lente. La dura luz de un sol desconocido ilumina por detrás a la criatura de cuatro brazos, lo que hace imposible ver su cara. Su enorme cabeza gira y se oye una voz chasqueante hablándole a algo fuera de la pantalla. Aunque los sonidos en sí son duros, el tono y el contenido parecen casi amables. Una criatura curiosa, ni violenta ni enfadada.

      La lente vuelve a enfocar más allá de la cabeza de la criatura cuando habla, y un paisaje sorprendente aparece en el horizonte. Es un paraíso. Ríos y lagos cuidadosamente atendidos, agua por todas partes, se abren camino entre campos de cultivos iridiscentes y arboledas de vivos colores. Cada centímetro de la tierra parece haber sido diseñada por la mano de un escultor según su forma y función.

      El cielo es de un rosa claro, salpicado de nubes y repleto de naves. Carriles de denso tráfico aéreo surcan los cielos, estrechamente gestionados y en apariencia inacabables.

      Y más allá de todo ello, sobre las nubes, cuelga una esfera perfecta de alabastro. La imagen vibra, tiembla y titila, como si el Espectro parpadease. Y el fragmento termina.

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  27. Registro / 027

    Las Casas ponen fin a las guerras del Borde

    En un recuerdo muy posterior, Variks atribuye a las Casas de los Reyes y del Juicio el fin de las guerras del Borde durante la edad dorada de su pueblo. Para él, aquella unión representa un orden compartido que se perdió tras el desastre.

    Su nostalgia ayuda a comprender por qué sigue buscando jerarquías capaces de reunir a los eliksni. También obliga a leerlo como un testigo interesado: Variks no conserva únicamente una historia, sino una idea de lo que su sociedad debería volver a ser.

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    • El más lealTrabajo pendiente

      En el centro de seguridad del Presidio de los Ancianos, Variks engendró.

      Cuando despertó la gran máquina, lo había sentido en lo más profundo de su interior. Había esperado que aquello lo inundara de respuestas, de poder, de lo que fuera. Lo único que hizo fue recordarle lo bajo que había caído.

      Estampó el puño contra la consola, viendo a los moradores de la prisión arañar las paredes de sus celdas. No, no era nada. Era peor que nada. Ahora dudaba.

      Su objetivo siempre había sido sencillo. El estandarte de la Casa del Juicio, la vocación para la que había nacido. Mantener a su gente unida.

      Con la Luz atravesando ahora el sistema y sin nada que exhibir, ni reina, ni Eris ni Osiris, y sin indicio alguno de que la gran máquina recordara a los elixni, ¿qué expectativas de futuro podía haber? La pura supervivencia. Un día tras otro. Vivir solo porque aún respiraba. ¿Y dónde estaba la fuerza de escoria en eso? ¿Cuál era…?

      "Variks", soltó Petra de pronto por las comunicaciones. "Una cosechadora de la Legión ha sido interceptada con rumbo 189. Equipos de captura en camino. Supervivientes para la arena. Prepárate para la recepción".

      Petra Venj era lo único que le quedaba aquí, y a pesar de sus reservas, asintió al sonido de su voz. Solo le quedaba una aliada, al fin y al cabo.

      Tecleó las comunicaciones. "Sí, sí, sí. Muelle 41. Tráelos, me reuniré con el equipo. Haré sitio para los nuevos… invitados". Su sintetizador de voz sonó algo mal; tendría que ajustarlo.

      "Recibido". Petra ya había cortado.

      Cogió la vara apoyada contra la pared y comenzó la larga caminata hasta el muelle. Reflexionando sobre sus opciones, su información. Sus secretos.

      Los secretos habían protegido la Casa del Juicio. Cuanto más conocimiento podía ocultar, más importante se volvía uno. Los secretos engendraban posibilidad. Los secretos engendraban… dominio.

      Pero el Juicio, el verdadero Juicio, requería jerarquía. Y la jerarquía de elixni murió con la caída de las Casas. Los guardianes las habían destrozado, kell a kell, primario a primario. Ahora no quedaba prácticamente nada de su cultura, solo piratas y carroñeros y lobos solitarios como en los días de antes de las guerras del Borde. Ninguna confianza, ningún honor, ninguna manera de ser… necesario.

      Pero prosperaba aún una última esperanza entre los elixni. Craask, el kell de los reyes. Los reyes entendían el Juicio, pues juntos acabaron con las guerras del Borde en la edad dorada de su pueblo. Craask. Su última esperanza de ver realizado su sueño de unos elixni unidos. Debía establecer contacto.

      Y por eso contrató a un cazarrecompensas llamado Groks para encontrar a Craask y recordarles que se necesitaban unos a otros. Groks es la viva imagen de todo lo que Variks desprecia en su gente: es glotón, orgulloso, y solo piensa en sí mismo. Cuando hablaron, Groks se cebó con Variks con una retahíla de insultos.

      Variks el Desliz. Variks el Pordiosero. Variks el Creakells. Pero era todo un paripé. Groks haría el trabajo; y sería por solo cuatro fardos de hélice etérica y la promesa de mantenerlo fuera del Presidio de los Ancianos. Una vez hecho el trato, Groks estalló en carcajadas histéricas.

      "¡Ja! ¡Dalo por hecho, Desliz!". Groks hablaba en una variante vulgar del elixni, el único motivo por el que Variks lo contrataba. "Te has vuelto desesperado ahora que ya no tienes tu «kell». ¿No te has enterado?".

      Variks suspiró.

      "El rey kell ha muerto, Creakells. Muerto a manos de ese arconte demente, Fikrul, y de algún vagabundo insomne al que llama «padre». Lo que queda de los Reyes se esconde ahora en las zonas muertas de la Tierra, bajo la sombra del Fragmento de la gran máquina. Espero mis cuatro fardos en…".

      Variks cortó la transmisión. Se había roto el último eslabón de la gran cadena elixni. Si había alguien ahí fuera que se llamara kell, no sabría de Variks, del Juicio ni de las leyes que gobernaban las Casas. Los hijos desperdigados del Tornado estaban muertos.

      Pero… ¿Fikrul sobrevivió a Cayde y a sus Seis? Groks podía ser muchas cosas, pero no era un mentiroso. Si Fikrul estaba vivo y era lo bastante fuerte para matar a Craask… ¿Y quién era ese vagabundo insomne del que hablaba Groks? La mente le daba vueltas. Mientras Fikrul viviera, el Arrecife no estaba a salvo. Se abrió paso por los canales de comunicaciones en busca de la conexión correcta.

      "Maestro Cayde. Variks solicita reunirse contigo en relación con el trato con Petra, un trabajo pendiente".

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  28. Registro / 028

    El Tornado destruye el mundo eliksni

    Inaaks recuerda el fin de su civilización como un cerco que se cerraba desde fuera. Su Casa quedó atrapada en un queche, sin un hogar al que regresar. Los mundos que exploraban ofrecían la misma respuesta: desolación y muerte.

    Las llamadas de socorro no trajeron ayuda. Las semanas se volvieron años y los supervivientes agotaron incluso los materiales con los que honraban a sus muertos. El Tornado no terminó cuando acabó el ataque: continuó en el hambre, el duelo y la transformación de las relaciones entre las Casas.

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    • Por encima de todoI - La Gran Corriente

      Mi familia me puso el nombre de Ithriiks (que significa "corazón robusto") y me mantuvo en alto, a la sombra de la Gran Máquina. Mi nombre de nacimiento fue elegido para ensalzar mi fuerza como cría, mientras que el nombre que escogería simbolizaría mis aspiraciones. En mi tercera muda, elegí el nombre de Inaaks, "manos ligeras". Iba a ser la mejor tejedora que nuestra casa hubiera conocido. Estaba segura de ello.

      Entonces, nuestro mundo se acabó, y… ya no estaba segura de nada.

      El fin de nuestra civilización llegó desde fuera hacia dentro, como una mano que se cierra lentamente alrededor de una garganta. Al principio no parecía real: Riis había desaparecido y mi Casa se hallaba atrapada a bordo de un queche, a sabiendas de que no quedaba nada a nuestra espalda. Durante mucho tiempo, lanzamos llamadas de socorro a la oscuridad con la esperanza de que alguien de la Gran Corriente nos encontrara y nos rescatara. Pero la ayuda nunca llegó. En cada mundo satélite que visitábamos, la historia era la misma: desolación, muerte y desesperación. Las semanas de búsqueda se convirtieron en años, y llegué a temer que fuéramos la única nave que logró escabullirse de los oscuros dedos proverbiales de la destrucción. ¿Éramos los últimos? Teníamos que mantener la esperanza de que no fuera así.

      Mientras viajábamos a la deriva entre las estrellas, perdimos a algunos miembros de nuestra Casa. Tejí las más delicadas mortajas conmemorativas para nuestros muertos, para que pudieran descansar seguros y en paz. Después, la ovotela se agotó, y ya no pudimos otorgarles la dignidad de la vinculación. Al final, mis manos ligeras sirvieron para separar la carne muerta del caparazón. No íbamos a morir de hambre en la oscuridad.

      Mi hijo nació en un mundo de aislamiento, abandono y sufrimiento. Debería haber aplastado su huevo y convertirlo en tela. Siempre me arrepentiré de no haberlo hecho, pero mi sentimentalismo por el viejo mundo se impuso y la amarga esperanza en el futuro me detuvo. Le puse el nombre de mi padre. No sabía si continuaríamos con la tradición de los nombres de nacimiento y los nombres elegidos. ¿Para qué servía ya? ¿Qué importaba?

      El padre de mi hijo murió unas semanas después de su nacimiento. No se lo echó de menos. Fue mejor así. No lamenté su muerte.

      Pasaron años antes de encontrarnos con otro queche. Llevaba el sello de la Casa de los Bailarines, famosa por su habilidad con las máquinas y su generosidad con los necesitados. Su kell accedió a enviar a una emisaria para discutir nuestras necesidades. Conocía a la emisaria Eramis de cuando éramos niñas. Pero ahora, en la edad adulta, lo único que sabía de ella es que tenía esposa y crías.

      Había llegado a desear que el Tornado se lo hubiera arrebatado todo. Me odié por ello.

      Eramis ya no era la niña dócil que una vez conocí; lo noté en cuanto la recibí a bordo de nuestro queche. Venía acompañada de dos crías que apenas tenían edad para caminar solas. Eran unas criaturas pequeñas y traviesas. La más rechoncha intentaba constantemente tirar de los brazos de la más alta, hasta que Eramis la regañó. Yo llevaba a mi hijo colgado del pecho como muestra de confianza.

      Las negociaciones fueron tensas. Enseguida me di cuenta de que la Casa de los Bailarines no tenía ningún interés en compartir sus recursos, sino, más bien, en calcular nuestras vulnerabilidades. Cuando quedó claro que no era fácil neutralizarnos y despojarnos de nuestro éter, encontramos un punto intermedio. Se llevarían materiales de nuestra nave para las reparaciones y, a cambio, acogeríamos a algunos de los suyos entre nosotros, además de una cantidad ínfima de éter. Los enviaba a morir con nosotros en lugar de dejarlos abandonados en las profundidades del frío espacio, a la vista de cualquiera. Descubrí en quién se había convertido Eramis y el tipo de ideales por los que se guiaba: "Dos manos para saludar y dos manos ocultas".

      Era un trato injusto, y Eramis lo sabía. "Vuestra alternativa es la muerte", dijo.

      Una voz de cobarde escapó de mi boca cuando rechacé esa opción. Le pregunté dónde estaba su esposa con la esperanza de hacerla sentir, aunque fuera por un momento, tan desesperanzada como yo. Ni siquiera se inmutó, y me endilgó las dos crías que traía consigo. No eran suyas, como había supuesto, sino los primeros de la Casa de los Bailarines que aceptaríamos a cambio del éter.

      Demasiadas manos y poco éter para seguir adelante. La solución más sencilla era también la más difícil. Pero teníamos que encontrar la manera de reducir nuestro número de nuevo.

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  29. Registro / 029

    Los servidores aparecen en los registros

    Tyra Karn observa que los servidores empiezan a aparecer en los documentos poco después del Tornado. Su comentario relaciona una innovación eliksni con el periodo de pérdida y supervivencia que siguió al desastre.

    La precisión importa: que empiecen a figurar entonces en los registros no demuestra por sí solo el instante exacto en que se inventaron. El dato permite situar su aparición documentada sin convertir una correlación histórica en una certeza mayor.

    Ver la escena · Tyra Karn habla de los servidores

    En la Cima de Felwinter, Tyra sitúa las primeras menciones documentales a los servidores poco después del Tornado. Esta explicación resume el diálogo en español.

    Diálogo de Bungie · grabación de Destiny Lore Vault · Los Señores de Hierro. Vídeo original en inglés.

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  30. Registro / 030

    La Gran Corriente: sobrevivir lejos de casa

    Los queches se convirtieron en el hogar de los supervivientes. La falta de recursos rompió las antiguas promesas de generosidad: incluso el encuentro entre Casas podía comenzar como una negociación y ocultar la búsqueda de una víctima vulnerable.

    Inaaks tuvo un hijo durante aquel viaje. Su relato muestra cómo el miedo, la escasez y la búsqueda de la Gran Máquina moldearon a la siguiente generación. La deriva no es solo una ruta por las estrellas: es la transición entre la sociedad perdida de Riis y las comunidades que acabarían llegando a nuestro sistema.

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    • Por encima de todoI - La Gran Corriente

      Mi familia me puso el nombre de Ithriiks (que significa "corazón robusto") y me mantuvo en alto, a la sombra de la Gran Máquina. Mi nombre de nacimiento fue elegido para ensalzar mi fuerza como cría, mientras que el nombre que escogería simbolizaría mis aspiraciones. En mi tercera muda, elegí el nombre de Inaaks, "manos ligeras". Iba a ser la mejor tejedora que nuestra casa hubiera conocido. Estaba segura de ello.

      Entonces, nuestro mundo se acabó, y… ya no estaba segura de nada.

      El fin de nuestra civilización llegó desde fuera hacia dentro, como una mano que se cierra lentamente alrededor de una garganta. Al principio no parecía real: Riis había desaparecido y mi Casa se hallaba atrapada a bordo de un queche, a sabiendas de que no quedaba nada a nuestra espalda. Durante mucho tiempo, lanzamos llamadas de socorro a la oscuridad con la esperanza de que alguien de la Gran Corriente nos encontrara y nos rescatara. Pero la ayuda nunca llegó. En cada mundo satélite que visitábamos, la historia era la misma: desolación, muerte y desesperación. Las semanas de búsqueda se convirtieron en años, y llegué a temer que fuéramos la única nave que logró escabullirse de los oscuros dedos proverbiales de la destrucción. ¿Éramos los últimos? Teníamos que mantener la esperanza de que no fuera así.

      Mientras viajábamos a la deriva entre las estrellas, perdimos a algunos miembros de nuestra Casa. Tejí las más delicadas mortajas conmemorativas para nuestros muertos, para que pudieran descansar seguros y en paz. Después, la ovotela se agotó, y ya no pudimos otorgarles la dignidad de la vinculación. Al final, mis manos ligeras sirvieron para separar la carne muerta del caparazón. No íbamos a morir de hambre en la oscuridad.

      Mi hijo nació en un mundo de aislamiento, abandono y sufrimiento. Debería haber aplastado su huevo y convertirlo en tela. Siempre me arrepentiré de no haberlo hecho, pero mi sentimentalismo por el viejo mundo se impuso y la amarga esperanza en el futuro me detuvo. Le puse el nombre de mi padre. No sabía si continuaríamos con la tradición de los nombres de nacimiento y los nombres elegidos. ¿Para qué servía ya? ¿Qué importaba?

      El padre de mi hijo murió unas semanas después de su nacimiento. No se lo echó de menos. Fue mejor así. No lamenté su muerte.

      Pasaron años antes de encontrarnos con otro queche. Llevaba el sello de la Casa de los Bailarines, famosa por su habilidad con las máquinas y su generosidad con los necesitados. Su kell accedió a enviar a una emisaria para discutir nuestras necesidades. Conocía a la emisaria Eramis de cuando éramos niñas. Pero ahora, en la edad adulta, lo único que sabía de ella es que tenía esposa y crías.

      Había llegado a desear que el Tornado se lo hubiera arrebatado todo. Me odié por ello.

      Eramis ya no era la niña dócil que una vez conocí; lo noté en cuanto la recibí a bordo de nuestro queche. Venía acompañada de dos crías que apenas tenían edad para caminar solas. Eran unas criaturas pequeñas y traviesas. La más rechoncha intentaba constantemente tirar de los brazos de la más alta, hasta que Eramis la regañó. Yo llevaba a mi hijo colgado del pecho como muestra de confianza.

      Las negociaciones fueron tensas. Enseguida me di cuenta de que la Casa de los Bailarines no tenía ningún interés en compartir sus recursos, sino, más bien, en calcular nuestras vulnerabilidades. Cuando quedó claro que no era fácil neutralizarnos y despojarnos de nuestro éter, encontramos un punto intermedio. Se llevarían materiales de nuestra nave para las reparaciones y, a cambio, acogeríamos a algunos de los suyos entre nosotros, además de una cantidad ínfima de éter. Los enviaba a morir con nosotros en lugar de dejarlos abandonados en las profundidades del frío espacio, a la vista de cualquiera. Descubrí en quién se había convertido Eramis y el tipo de ideales por los que se guiaba: "Dos manos para saludar y dos manos ocultas".

      Era un trato injusto, y Eramis lo sabía. "Vuestra alternativa es la muerte", dijo.

      Una voz de cobarde escapó de mi boca cuando rechacé esa opción. Le pregunté dónde estaba su esposa con la esperanza de hacerla sentir, aunque fuera por un momento, tan desesperanzada como yo. Ni siquiera se inmutó, y me endilgó las dos crías que traía consigo. No eran suyas, como había supuesto, sino los primeros de la Casa de los Bailarines que aceptaríamos a cambio del éter.

      Demasiadas manos y poco éter para seguir adelante. La solución más sencilla era también la más difícil. Pero teníamos que encontrar la manera de reducir nuestro número de nuevo.

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    • Por encima de todoII - El susurro oscuro

      Habíamos navegado por la Gran Corriente durante siglos, pero todavía no había aceptado nuestra nueva realidad. Mi hijo solo había sido testigo de una pequeña parte de ello. Todavía era joven y le costaba comprender su lugar en el mundo. Los dos niños de la Casa de los Bailarines, Rakis y Siviks, eran algo más mayores y se habían convertido en sus amigos a regañadientes. Lo protegían de los adolescentes que le robaban el éter cuando yo no estaba para impedirlo. Yo no los consideraba realmente una familia, pero aún no había comprendido que el queche es familia.

      Una vez que encontramos la Gran Máquina, descubrimos que había engrandecido a una nueva especie. Les confirió un poder muy superior al que nos había otorgado nunca a nosotros. Esa traición llevó a algunos de nuestra Casa a la desesperación, a otros, a la muerte y, a muchos, a la violencia. Adaptarnos a la traición iba a ser nuestro siguiente desafío. Me dejé guiar por los consejos envenenados de los cobardes de caparazón blando e intenté hablar con los nuevos elegidos de la Gran Máquina: los usurpadores.

      Pagaron la amabilidad de la Máquina con violencia. Mataron a tres de mis amigos más cercanos. Más tarde, descubrí que les quitaron los caparazones y usaron su quitina como armadura. Aprendimos todo lo que pudimos sobre esos usurpadores, como que sus extremidades eran blandas y se podían arrancar con mucha más facilidad que las nuestras. Llegué a adorar el sonido de sus gritos.

      Si la violencia era el único idioma que hablaban, que así fuera. El tiempo me había hecho hablarlo con soltura.

      Algunos de los de mi Casa se negaron a abandonar las viejas costumbres. Esos idiotas se envolvieron en las vestimentas ingenuas de los simbiontes para rezarle a un dios que nos había condenado. Podrían contemplar su fracaso con lo poco que quedaba de sus vidas en la fría oscuridad. Yo no tenía tiempo para ellos, salvo para incitarlos a participar en las incursiones. Si queríamos recuperar la Gran Máquina, no íbamos a conseguirlo postrándonos como niños llorones. Teníamos que hacerlo por la fuerza.

      Matamos a los elegidos de la Gran Máquina y cogimos lo que pudimos de entre las entrañas podridas de su mundo moribundo. Nos refugiamos entre las sombras de su luna polvorienta, donde las ruinas de los usurpadores sobresalían como huesos entre el polvo. Todo estaba vacío y en silencio, pero resultaba de utilidad dejar esos viejos huesos limpios.

      En una de esas expediciones, amarré a mi hijo a mi espalda y me dispuse a recoger una gran cantidad de huesos. Pero lo más valioso no fueron las bobinas de cable giratorio, las planchas de chapa de acero o los fragmentos de cristal cortado, sino lo que encontramos enterrado bajo los huesos, lo que estaba enterrado más al fondo.

      Ese día, atravesamos túneles oscuros en los que había algo espantoso supurando como una infección bajo la superficie de la luna. Unas criaturas horribles que apestaban a tierra húmeda chillaban como animales moribundos y desgarraban la carne. Poseían una ferocidad que nunca habíamos visto antes, y los de mi grupo de incursión fueron diezmados uno a uno. Y, cuando parecía que estas criaturas acabarían también con el resto de nosotros…, se detuvieron.

      Parece que oyeron algo, algo que las aterrorizó, lo que nos hizo preguntarnos: "¿A qué le tienen miedo los monstruos?". Las criaturas corrieron hacia sus madrigueras y se esfumaron en el templo subterráneo del que habían salido. Por un momento, me pareció oír algo también. Algo suave, como un susurro, pero tan enérgico como un grito. Entonces, lo vimos, en una grieta más allá del templo. Era el verdadero tesoro de esta polvorienta tumba lunar:

      una pirámide de color negro azabache que nos abría sus puertas.

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  31. Registro / 031

    La presencia de la Colmena bajo la Luna

    En una patrulla lunar, Toland contrapone el antiguo deseo humano de visitar la Luna con la posibilidad de estar entrando en territorio ajeno. Es una advertencia sobre sus habitantes, no una datación del momento en que llegaron.

    El testimonio de Inaaks aporta una evidencia distinta: después del Tornado, sus expediciones encontraron criaturas de la Colmena y una pirámide bajo la superficie lunar. Podemos afirmar esa presencia anterior a su descubrimiento por nuestros guardianes, pero estos documentos no bastan para fijar el comienzo de la infestación antes de la Edad de Oro humana.

    Ver la escena · Toland y la Luna como territorio ajeno

    Toland recuerda que la humanidad soñó con visitar la Luna sin pensar que podía estar invadiendo un territorio. Su frase no fecha la llegada de la Colmena.

    Diálogo de Bungie · grabación de Destiny Lore Vault · Bastión de Sombras. Vídeo original en inglés.

    Abrir vídeo en YouTube ↗

    El índice anterior colocaba la llegada de la Colmena a la Luna en esta época como un hecho fechado. Conservamos el tema, pero señalamos que la fuente citada no demuestra esa antigüedad.

    Leer las fuentes
    • Por encima de todoII - El susurro oscuro

      Habíamos navegado por la Gran Corriente durante siglos, pero todavía no había aceptado nuestra nueva realidad. Mi hijo solo había sido testigo de una pequeña parte de ello. Todavía era joven y le costaba comprender su lugar en el mundo. Los dos niños de la Casa de los Bailarines, Rakis y Siviks, eran algo más mayores y se habían convertido en sus amigos a regañadientes. Lo protegían de los adolescentes que le robaban el éter cuando yo no estaba para impedirlo. Yo no los consideraba realmente una familia, pero aún no había comprendido que el queche es familia.

      Una vez que encontramos la Gran Máquina, descubrimos que había engrandecido a una nueva especie. Les confirió un poder muy superior al que nos había otorgado nunca a nosotros. Esa traición llevó a algunos de nuestra Casa a la desesperación, a otros, a la muerte y, a muchos, a la violencia. Adaptarnos a la traición iba a ser nuestro siguiente desafío. Me dejé guiar por los consejos envenenados de los cobardes de caparazón blando e intenté hablar con los nuevos elegidos de la Gran Máquina: los usurpadores.

      Pagaron la amabilidad de la Máquina con violencia. Mataron a tres de mis amigos más cercanos. Más tarde, descubrí que les quitaron los caparazones y usaron su quitina como armadura. Aprendimos todo lo que pudimos sobre esos usurpadores, como que sus extremidades eran blandas y se podían arrancar con mucha más facilidad que las nuestras. Llegué a adorar el sonido de sus gritos.

      Si la violencia era el único idioma que hablaban, que así fuera. El tiempo me había hecho hablarlo con soltura.

      Algunos de los de mi Casa se negaron a abandonar las viejas costumbres. Esos idiotas se envolvieron en las vestimentas ingenuas de los simbiontes para rezarle a un dios que nos había condenado. Podrían contemplar su fracaso con lo poco que quedaba de sus vidas en la fría oscuridad. Yo no tenía tiempo para ellos, salvo para incitarlos a participar en las incursiones. Si queríamos recuperar la Gran Máquina, no íbamos a conseguirlo postrándonos como niños llorones. Teníamos que hacerlo por la fuerza.

      Matamos a los elegidos de la Gran Máquina y cogimos lo que pudimos de entre las entrañas podridas de su mundo moribundo. Nos refugiamos entre las sombras de su luna polvorienta, donde las ruinas de los usurpadores sobresalían como huesos entre el polvo. Todo estaba vacío y en silencio, pero resultaba de utilidad dejar esos viejos huesos limpios.

      En una de esas expediciones, amarré a mi hijo a mi espalda y me dispuse a recoger una gran cantidad de huesos. Pero lo más valioso no fueron las bobinas de cable giratorio, las planchas de chapa de acero o los fragmentos de cristal cortado, sino lo que encontramos enterrado bajo los huesos, lo que estaba enterrado más al fondo.

      Ese día, atravesamos túneles oscuros en los que había algo espantoso supurando como una infección bajo la superficie de la luna. Unas criaturas horribles que apestaban a tierra húmeda chillaban como animales moribundos y desgarraban la carne. Poseían una ferocidad que nunca habíamos visto antes, y los de mi grupo de incursión fueron diezmados uno a uno. Y, cuando parecía que estas criaturas acabarían también con el resto de nosotros…, se detuvieron.

      Parece que oyeron algo, algo que las aterrorizó, lo que nos hizo preguntarnos: "¿A qué le tienen miedo los monstruos?". Las criaturas corrieron hacia sus madrigueras y se esfumaron en el templo subterráneo del que habían salido. Por un momento, me pareció oír algo también. Algo suave, como un susurro, pero tan enérgico como un grito. Entonces, lo vimos, en una grieta más allá del templo. Era el verdadero tesoro de esta polvorienta tumba lunar:

      una pirámide de color negro azabache que nos abría sus puertas.

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Antes de la Edad de Oro

Antes de Ares Uno, la humanidad ya investiga fenómenos inexplicables. El seguimiento del Viajero abre un nuevo horizonte; otras presencias del sistema no encajan todavía en un calendario preciso.

  1. Registro / 001

    Antes del Viajero: el Departamento de Observaciones Externas

    La humanidad no empezó a encontrarse con lo inexplicable el día que vio al Viajero. Los archivos del Departamento de Observaciones Externas —DOE en los textos españoles, DEO en inglés— describen investigaciones secretas, anomalías y contactos que las autoridades intentan comprender.

    El memorando de Les Diablerets, conservado en Panoplia de Melas, relata una operación en los Alpes suizos. Un equipo con especialistas en lenguas, sociedad y medicina se acerca al lugar de un incidente. Las tachaduras ocultan buena parte de lo que encuentran: podemos reconocer un procedimiento de contacto, pero no identificar con certeza a los seres o el cargamento.

    La historia personal de Louis Yero ofrece otra perspectiva. En Asunción recuerda un encuentro inexplicable de su infancia, en 1938; años después investiga fenómenos para el entorno del director Moffat. Los materiales de Antiguo Chicago permiten seguir el trabajo del departamento durante los años sesenta y muestran el coste humano de perseguir esas brechas.

    No se conoce aquí una fecha de fundación del DOE. Los rótulos «DEO», «CENSURADO» y «La llamada contestada» del índice se reúnen como antecedentes; las fuentes enlazadas no prueban por sí solas una llamada concreta ni permiten ordenar todos los incidentes.

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    • EquipamientoPanoplia de Melas

      MEMORANDO INTERNO: GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS

      PARA: SECRETARIO DE DEFENSA CALLAWAY

      DE: DIRECTOR MOFFAT

      FECHA: ████████

      ASUNTO: INFORME DE RESPUESTA DE DIABLERETS

      Entre las 19:00 y las 20:00 (hora local), unos esquiadores nocturnos en los Alpes de Vaud denunciaron que ██ █████████ que █████████ un Emerald-727 █████ ██████ contra la ladera trasera de Les Diablerets. El ejército suizo pudo evacuar la montaña y asegurar la zona mientras nuestro contacto informaba a la central del incidente.

      Tras recibir la llamada de socorro, la central concluyó que no era necesario recurrir a los ███████ y puso en marcha la Operación █████. Se envió un equipo de respuesta, cuyos integrantes eran █████████████ como lingüista, ██████████ como sociólogo, ██████████ como médico y yo.

      Estábamos solos. Se notaba que los demás estaban inquietos. La nieve era profunda y se veía el fuego de la █████ entre los árboles. Al acercarnos al █████, quedó claro que no había █████████. Seguimos el protocolo de █████ y nos aproximamos sin refuerzos para leer el ███████████████████████ con un acompañamiento de estímulos musicales. Luego nos acercamos a lo que sospechábamos que era el ████. El █████ había abierto un ████ en la ████ y vimos ████████████████ en el interior.

      Los ███████ resultaban imponentes, corpulentos, con una estructura ███████ ████████ en la parte superior, █████████ con una █████████ triangular y █████ gruesas y fuertes. Los ██████ son claramente ████████, lo que confirma nuestra hipótesis preliminar. Los ██████ se encuentran ██████ en nuestras █████████████████.

      A bordo de la █████ descubrimos también un ██████████ dentro de una █████████████. En el interior de la █████ había un cargamento de ███████████████ que, según el análisis posterior, parece de origen ███ y cuyo objetivo sería acabar con una amenaza █████████.

      █████████████ me confirma que, además del material ████ encontrado en el laboratorio, también hay textos de otro ████████████████████████. Ha empezado a identificar patrones. Informaremos del resultado.

      Informe al Pentágono de que la inversión está generando beneficios. La próxima vez que la compañía llame a la puerta, estaremos preparados.

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    • AsunciónAssumption, Illinois, 1938

      Tengo 13 años. Le he robado la vieja camioneta a mi padre y me voy a ver al tío Tomás. No tenía previsto que Ben me acompañara. Tampoco tenía previsto quedarme sin gasolina.

      "¿Por qué no te echas un poco en los pies?", me dice Ben con sorna y voz aguda. Camina detrás de mí con las manos en los bolsillos. "Con lo despacio que conduces, no vamos a llegar hasta los años cuarenta".

      "Calla", le suelto. "Y tengo la voz más grave".

      "Una hormiga grande sigue siendo un bicho pequeño", contesta. Le da una patada a una piedra de la carretera.

      Estamos en algún punto bastante al sur de casa, en la Ruta 51. Voy cargando con un bidón de gasolina. Me toca a mí, porque Ben la llevó durante el último kilómetro.

      "¿Habrá alguna gasolinera ahí arriba?", pregunto, pero Ben no contesta. Me paro y levanto la vista del suelo. La luz brillante me obliga a entrecerrar los ojos. Luego lo miro a él y lo que lo tiene hipnotizado.

      "Assumption", dice Ben. "Como la Asunción de la que hablan en misa".

      "Qué nombre más raro para una ciudad", le contesto. La señal está borrosa, pero aún se puede leer. Brilla mucho.

      "¿Quién es ese?", pregunta Ben mientras señala algo detrás de la señal.

      Una silueta tiembla como el aire caliente sobre la carretera, pero no hace tanto calor para ello. Se acerca cojeando y luego se para. Siento unas náuseas terribles en la garganta.

      "Ponte detrás de mí, Lou", me dice Ben. Se mete la mano en el bolsillo y saca la navaja. La hoja destella bajo el sol y, entonces, se queda inmóvil.

      Aire frío, como imagino el sabor del cielo. Carbón acre. Siento un zumbido que me atraviesa; ardo de dentro afuera.

      soy jardín y cuna y la masa con la que se miden todos los cuerpos y soy tu madre

      no temas preguntarme algo antes de que la muerte me lleve de este momento

      los gritos no son preguntas cariño

      ben estará bien no le provocarás un dolor insuperable

      una pregunta más

      no cariño no puedo la ceguera es tu destino pero verás el más allá

      "¡LOU, POR FAVOR! ¡DESPIERTA! ¡MADRE MÍA, DESPIERTA!". Ben me da una bofetada y me despierto gritando.

      Cuando me abraza con fuerza, siento su corazón latiendo contra el mío. Sostiene la navaja en su puño tembloroso, con la hoja apuntando a Assumption. Un día entenderé que no tenía miedo de lo que vimos, sino de lo que podría haberme hecho.

      "¿Era el diablo?", susurra Ben.

      "No pasa nada, Ben", contesto. "No creo que fuera el diablo". Nos separamos. Tampoco creo que fuera algo sagrado.

      Creo que era otra cosa.

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    • AsunciónReserva de Pine Ridge, Dakota Del Sur, 1960

      Tengo 35 años y me muero de calor. Es verano en Dakota del Sur. El sol cuelga del cielo como un hombre en el patíbulo. Estoy en la cubierta de un portaaviones que ha aparecido en un barranco solitario.

      Una comandante me saluda.

      "¿Viene de parte del director Moffat?", pregunta.

      "Sí". Le ofrezco la mano. "Lingüística y Comunicaciones Refutables".

      "¿CR? El personal de oficina no suele hacer trabajo de campo".

      "No es mi primera vez, comandante", respondo. "La sigo".

      Atravesamos la cubierta hasta un montacargas donde se pudre el cadáver de un Hellcat. Ella pulsa el botón para bajar en el montacargas mientras yo me quito las gafas y me pongo la máscara protectora.

      La sigo hasta las profundidades del barco. Oigo murmullos en algún lugar, más adelante. Alguien gime en la oscuridad. Cuando la comandante enciende una linterna para iluminar el pasillo, pueden verse partículas flotando en el aire.

      Seguimos las voces. Oigo dos o tres, y una me resulta familiar. No espero y salgo corriendo en dirección a la voz de mi hermano.

      Ben se ha fusionado con la pared. Tiene una vía de suero en el brazo libre. El izquierdo está dentro del mamparo metálico junto con la mitad inferior de su cuerpo. Le están atendiendo dos médicos. No puede ser mi hermano. Ben se estará tomando una cerveza en el establo mientras cepilla a los caballos. Me paro un momento e intento recuperar la compostura.

      "Soy el agente Yero", me presento. Tengo la boca tan seca que me da tos. Debo mantener las distancias. No es él. "¿Cómo se llama, teniente?".

      "El mundo es un pañuelo", dice Ben. "Nos apellidamos igual". No me reconoce con la máscara protectora puesta. Recorre la sala con ojos perdidos y vidriosos. "Un pañuelo muy pequeño. ¿Dónde estoy?".

      "En Dakota del Sur".

      "Muy lejos del Pacífico".

      "¿Es ahí donde estabas?".

      "Sí, a tres días de Formosa. Íbamos a darles una buena tunda a los de Mao".

      "¿Cómo has llegado hasta aquí?".

      "Poniendo un pie delante del otro", bromea Ben.

      "¿Qué barco es este?".

      "El Hornet CV-8. Una maravilla". Su mirada va de un lado a otro. "¿Eres militar? Ese traje no te pega".

      "Cuerpo Aéreo del Ejército. Pilotaba un B-17. Luego, un F-5 en la operación Market Garden".

      "Mi hermano murió en un B-17", dice Junior.

      "Lo siento, teniente". Tomo nota de que, en su mundo, estoy muerto. "¿Te suena de algo la palabra 'Asunción'?".

      Se le borra de la cara la sonrisita inducida por los analgésicos.

      "¿Quién eres?".

      "Por favor, teniente, no nos queda mucho tiempo".

      "Allí vi al diablo", afirma Ben. "Se me acercó y me dio un beso. Me dijo que viviría 80 años. No voy a morir aquí. Me lo dijo el Diablo".

      Puedo oler el carbón. Puede que mi Ben lo viera primero, pero me eligió a mí.

      Él solo vio el amanecer. Yo vi el sol.

      "Dadme más", gruñe Ben.

      Los médicos miran a la comandante, cuyos ojos están clavados en mí. Asiento; ya he terminado.

      La comandante vuelve a buscarme al campamento. La cabeza me da vueltas.

      "Ha muerto", dice. "Diez minutos después de que salieras". Suelta una carpeta sobre mi escritorio plegable. "Lo has hecho muy bien. Las apariciones de familiares son duras".

      "Ese no era mi hermano", contesto.

      "Un doble, como durante el brote del 59".

      "No", contesto. "El CV-8 se hundió en el 43, y Ben nunca ha estado en Formosa". Me masajeo la nuca. La cabeza me va a estallar. Empiezo a ver borroso por el lado izquierdo. "Esto es otra cosa. Quizá un… tulpa".

      "Pero sabía lo que le preguntabas, ¿no? ¿'Asunción'?".

      Ahora siento náuseas. "Es una ciudad, Assumption. De pequeños, Ben y yo vimos algo allí. Es un punto focal en el tiempo. La materia es constante, es decir, se repite; y el tiempo sucede en paralelo. En Comunicaciones Refutables, investigamos el significado de esos puntos fijos. Creemos que tienen… un significado externo".

      "¿Alienígenas?".

      "Puede ser. O fantasmas, u otros tiempos o realidades". Me inclino sobre el escritorio y cierro los ojos. "Necesito una constante que me ayude a procesar los fenómenos. Ben es mi constante. Lo conozco, y ese no era Ben". Sigue vivo, en alguna otra parte.

      "¿Y qué era?".

      "Quiralidad, variegación… No estoy seguro. Depende de desde dónde lo observe", respondo y, durante un instante, siento que tengo billones de años. Me inunda el conocimiento, y luego se deshace. Lo olvido casi todo. Veo lo que va a suceder a continuación.

      "Comandante", exclamo, "la papelera, por favor. Creo que voy a vomitar".

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    • Materiales recuperados, Antiguo ChicagoPropuesta de proyecto, 1961

      PROPUESTA ZM-KJIK19RSNP

      … Ahora que el departamento tiene los ojos puestos en fronteras lejanas, debemos abordar el problema de la supervivencia en entornos extremos. Nuestros colegas de la NASA han tenido mucho éxito con el proyecto Apolo, pero, cuanto más avancemos, nos enfrentaremos a condiciones aún más adversas para la vida humana.

      Tanto si los futuros exploradores intentan zambullirse en ácido sulfúrico como si pretenden alcanzar dimensiones superiores, tenemos que proporcionarles el equipo adecuado para llevar a cabo investigaciones científicas, establecer comunicaciones con entes nativos y, sobre todo, garantizarles un regreso seguro a casa.

      Dr. Victor Falkner

      RESPUESTA A LA PROPUESTA ZM-KJIK19RSNP

      Dr. Falkner, desde que lo vi presentando su trabajo sobre el TBA Nereida, supe que era el hombre perfecto para el Departamento de ZM. Me alegro de que Purnell aceptara, y de tenerlo con nosotros.

      Tenemos maquinaria sofisticada de sobra, pero controlar un aparato de forma remota desde la comodidad de una cabina no es lo mismo que pisar el lecho marino. De la misma manera que entiende eso, entenderá también que ningún descubrimiento vale más que la vida de alguien.

      Su propuesta queda aprobada y registrada como "proyecto AVANZADILLA". Reúna a su equipo y tome lo que necesite. Espero grandes resultados.

      Director William Moffat

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  2. Registro / 002

    La humanidad detecta al Viajero

    A 517 días del lanzamiento de Ares Uno, Evie Calumet presenta un objeto junto a Júpiter. Su masa no encaja con la de una luna y su aparición en el sistema no tiene explicación. Jacob Hardy, piloto convocado a la reunión, todavía no sabe qué está mirando.

    Este primer expediente no describe una bienvenida. Ciencia, mandos militares y servicios de seguridad se enfrentan a la misma incertidumbre: el visitante puede ser un descubrimiento extraordinario o una amenaza. Antes de llamarlo Viajero, deben aprender a seguir sus movimientos.

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    • EquipamientoPasos de Hardy

      Archivo: Jacob Hardy, piloto, Ares Uno

      Sala de juntas 223B del Mando central

      Monitor de A/V

      Camino hacia Ares: 517 días para el lanzamiento

      1843 horas

      Director Canterbury: ¿Puede alguien encender la luz?

      Hardy: Señor Canterbury, me parece que su mujer seguía con el brindis.

      DC: Sí, ya lo sé, gracias a todos por apartarse de la fiesta.

      Evie: Ahora, si pueden mirar a la pantalla.

      General Fiedler: ¿Pueden presentarse?

      H: Hardy. Vuelos Especiales. Nunca he estado aquí, no conozco a nadie.

      GF: ¿Quién es usted?

      E: Evie, señor. Evie Calumet.

      DC: Evie es una de nuestras principales físicas teóricas. Tiene algo importante para los servicios de seguridad.

      H: Vale.

      E: Esto. Esta forma.

      H: ¿Eso que era tan importante es una luna?

      E: No es una luna. El peso es incorrecto, y no debería estar ahí.

      H: Está al lado de un planeta...

      E: Júpiter. ¿No lo ven? Esa cosa acaba de aparecer en nuestro sistema solar y nadie sabe por qué.

      GF: ¿Qué capacidades tiene?

      DC: Por el momento, no lo sabemos. A lo mejor solo es un satélite errante. O a lo mejor es algo más aterrador.

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  3. Registro / 003

    Luna X transforma otros mundos

    En una conversación posterior, fechada a 480 días del lanzamiento, Calumet informa a Hardy de que Luna X ha reaparecido cerca de Venus. El objeto ya ha alterado dos lunas de Júpiter y ha pasado por Mercurio; entre observaciones desaparece durante largos intervalos.

    La transformación de mundos convierte el misterio astronómico en una pregunta sobre el futuro humano. No pueden seguir al visitante de forma continua ni saber dónde aparecerá después. La misión Ares Uno nace de esa incertidumbre: viajar para encontrarse con él en lugar de limitarse a observarlo desde la Tierra.

    Los intervalos relatados en esta conversación no bastan para reconstruir un calendario absoluto: no se calculan fechas que el documento no proporciona.

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    • EquipamientoViaje de Hardy

      Archivo: Jacob Hardy, piloto, Ares Uno

      -Suplemento-

      Comedor del Mando central

      Monitor de A/V

      Camino hacia Ares: 480 días para el lanzamiento

      1149 horas

      Evie: Jacob. ¿Tienes un minuto?

      Hardy: Un minuto. Pero luego tengo que irme. Me reclaman en Bielorrusia, debería estar de vuelta el lunes.

      E: Si tienes prisa, ¿me das tu brownie?

      H: Te doy la mitad. ¿Qué querías mostrarme?

      E: Luna X ha vuelto.

      H: Vaya. Ya vimos lo que le hizo a Júpiter.

      E: O "con". Se podría decir "con Júpiter".

      H: Como sea. Esa cosa efectuó modificaciones importantes en dos de las lunas de Júpiter.

      E: Sí, y luego se apagó. Desapareció durante catorce meses. Luego, Mercurio. Y volvió a apagarse. Siete meses.

      H: Y no se puede rastrear.

      E: Ah, creo que podría haber un modo. Pero, ahora mismo, no importa porque adivina qué ha aparecido al lado de Venus.

      H: No puede ser.

      E: Lo es.

      H: Déjame ver. ¿Qué va a hacer?

      E: No lo sé. Magia, supongo. ¿Sabes qué es lo que más me preocupa? La próxima vez que se apague...

      H: ¿Adónde irá?

      E: Adónde irá.

      H: Quédate con el resto del brownie.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Los humanos

      Tenemos luz verde para la misión. Equipo de tres: Mihaylova, Qiao y yo. Despegue inmediato en la siguiente ventana de lanzamiento Hohmann a Marte. Los ERM y las naves de regreso nos seguirán.

      ¿Cómo me siento? En la conferencia de prensa dije que me sentía privilegiado. Los historiadores leerán este diario algún día, pero cualquiera podría darse cuenta de que estoy aterrorizado. Es una reacción puramente humana.

      Lo que sí me gustaría comunicar es... la euforia. Esa es la mayor emoción. No soy una persona espiritual, pero siempre he creído que el vuelo espacial tiene algo trascendental, algo puro. Salimos ahí fuera porque podemos. Porque es lo que somos.

      Ahora tenemos que ir porque debemos. Porque lo desconocido nos ha encontrado. Dentro de catorce meses nos enfrentaremos cara a cara con ello y, para cuando lleguemos, entrará en actividad de nuevo, igual que lo hizo en Júpiter, Mercurio y Venus.

      Me pregunto qué pasará si no se detiene en Marte. ¿Nos dejará ahí en la arena y se vendrá a la Tierra para hacer aquí lo que ha hecho en todos los otros lugares?

      No me gusta nada que tengamos que llevar armas. Entiendo la necesidad. Pero estoy convencido de que hay algo hermoso ahí fuera.

      La elección de alcanzarlo es nuestra.

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  4. Registro / 004

    Mercurio: del jardín del Viajero al Bosque Infinito

    Mercurio conserva dos historias superpuestas: la transformación asociada al Viajero y la ocupación vex. La misión que permite recorrer su pasado simulado muestra el mundo anterior al Bosque Infinito y sitúa allí el inicio de la intervención de los vex.

    Ese contraste importa para entender lo que viene después. Un planeta transformado para la vida acaba convertido en una infraestructura de simulación. Lo que el Guardián presencia es una reconstrucción vex del pasado: sirve como testimonio del cambio, sin ofrecer una fecha terrestre precisa.

    Ver la escena · Mercurio y el origen del Bosque Infinito

    Durante la búsqueda de Osiris, el Guardián recorre versiones simuladas del pasado y del futuro de Mercurio. El pasaje del pasado muestra el antecedente del Bosque Infinito.

    Destiny 2 · La Maldición de Osiris. Grabación enlazada por Ishtar Collective; registro de pirate_dani, 5 de diciembre de 2017. Vídeo original en inglés.

    Abrir vídeo en YouTube ↗

    Se conserva en este tramo como antecedente de Mercurio. La fuente no demuestra que la llegada vex ocurriera antes del aterrizaje de Ares Uno. Explicación propia en español; el vídeo contiene la misión original, no una transcripción traducida.

  5. Registro / 005

    Ares Uno: el primer encuentro humano con el Viajero

    Hardy, Mihaylova y Qiao viajan a Marte. El diario previo al lanzamiento mezcla entusiasmo y miedo: llevan armas, aunque Hardy espera encontrar algo hermoso. No saben si el visitante seguirá allí cuando lleguen.

    El descenso dista de ser una ceremonia perfecta. La atmósfera está cambiando, las comunicaciones tienen retraso y varios intentos de aterrizaje fracasan. Hardy acaba recurriendo al pilotaje manual, con el apoyo de Qiao y Mihaylova.

    Al salir, el comandante no pronuncia una frase solemne preparada para la historia. Advierte del viento que se está levantando. Ese detalle devuelve una escala humana al acontecimiento que abre la Edad de Oro: antes de convertirse en leyenda, fue una tripulación tratando de sobrevivir a un aterrizaje.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Los humanos

      Tenemos luz verde para la misión. Equipo de tres: Mihaylova, Qiao y yo. Despegue inmediato en la siguiente ventana de lanzamiento Hohmann a Marte. Los ERM y las naves de regreso nos seguirán.

      ¿Cómo me siento? En la conferencia de prensa dije que me sentía privilegiado. Los historiadores leerán este diario algún día, pero cualquiera podría darse cuenta de que estoy aterrorizado. Es una reacción puramente humana.

      Lo que sí me gustaría comunicar es... la euforia. Esa es la mayor emoción. No soy una persona espiritual, pero siempre he creído que el vuelo espacial tiene algo trascendental, algo puro. Salimos ahí fuera porque podemos. Porque es lo que somos.

      Ahora tenemos que ir porque debemos. Porque lo desconocido nos ha encontrado. Dentro de catorce meses nos enfrentaremos cara a cara con ello y, para cuando lleguemos, entrará en actividad de nuevo, igual que lo hizo en Júpiter, Mercurio y Venus.

      Me pregunto qué pasará si no se detiene en Marte. ¿Nos dejará ahí en la arena y se vendrá a la Tierra para hacer aquí lo que ha hecho en todos los otros lugares?

      No me gusta nada que tengamos que llevar armas. Entiendo la necesidad. Pero estoy convencido de que hay algo hermoso ahí fuera.

      La elección de alcanzarlo es nuestra.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Los humanos 2

      Todos preguntan por las palabras.

      La verdad es que la poesía no es mi fuerte. El Ares I no dejaba mucho margen para nada que no fuera pura eficiencia. Llegamos a una temperatura peligrosamente alta, buscando una zona de aterrizaje apta en mitad del caos causado por las turbulencias y el espesamiento atmosférico que amenazaban con desviarnos. Un retraso de señal con la Tierra de veinte minutos ida y vuelta a la velocidad de la luz significaba que dependíamos de nosotros mismos.

      Cuando el tercer motor entró en diagnosis durante la segunda corrección de rumbo, pensaba que todo se iba a pique.

      Pero Qiao nos mantuvo en rumbo. Mihaylova nos mantuvo en rumbo. Yo solo pilotaba la nave.

      El vehículo de excursión del Ares I fue diseñado para ligeras corrientes y polvo glacial. Entramos en una tormenta: el aliento de Dios azotaba el artefacto con su oleada de cambio. Abortamos en tres zonas de aterrizaje hasta que decidí pasar a propulsión manual y nos bajé a base de instinto y reflejos.

      Comprobamos las listas de verificación, nos pusimos los trajes y salimos del vehículo.

      Teníamos un guión, sí. Pero metí la pata. Puse las botas en el suelo para llevar a cabo la metida de pata más famosa de la historia del ser humano. Dije lo primero que me vino a la cabeza: quería avisar a los demás.

      «Se está levantando el viento».

      No quería decir nada para la inmortalidad. Solo pensaba que sería información útil.

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    • EquipamientoPasos de Hardy

      Archivo: Jacob Hardy, piloto, Ares Uno

      Sala de juntas 223B del Mando central

      Monitor de A/V

      Camino hacia Ares: 517 días para el lanzamiento

      1843 horas

      Director Canterbury: ¿Puede alguien encender la luz?

      Hardy: Señor Canterbury, me parece que su mujer seguía con el brindis.

      DC: Sí, ya lo sé, gracias a todos por apartarse de la fiesta.

      Evie: Ahora, si pueden mirar a la pantalla.

      General Fiedler: ¿Pueden presentarse?

      H: Hardy. Vuelos Especiales. Nunca he estado aquí, no conozco a nadie.

      GF: ¿Quién es usted?

      E: Evie, señor. Evie Calumet.

      DC: Evie es una de nuestras principales físicas teóricas. Tiene algo importante para los servicios de seguridad.

      H: Vale.

      E: Esto. Esta forma.

      H: ¿Eso que era tan importante es una luna?

      E: No es una luna. El peso es incorrecto, y no debería estar ahí.

      H: Está al lado de un planeta...

      E: Júpiter. ¿No lo ven? Esa cosa acaba de aparecer en nuestro sistema solar y nadie sabe por qué.

      GF: ¿Qué capacidades tiene?

      DC: Por el momento, no lo sabemos. A lo mejor solo es un satélite errante. O a lo mejor es algo más aterrador.

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    • EquipamientoViaje de Hardy

      Archivo: Jacob Hardy, piloto, Ares Uno

      -Suplemento-

      Comedor del Mando central

      Monitor de A/V

      Camino hacia Ares: 480 días para el lanzamiento

      1149 horas

      Evie: Jacob. ¿Tienes un minuto?

      Hardy: Un minuto. Pero luego tengo que irme. Me reclaman en Bielorrusia, debería estar de vuelta el lunes.

      E: Si tienes prisa, ¿me das tu brownie?

      H: Te doy la mitad. ¿Qué querías mostrarme?

      E: Luna X ha vuelto.

      H: Vaya. Ya vimos lo que le hizo a Júpiter.

      E: O "con". Se podría decir "con Júpiter".

      H: Como sea. Esa cosa efectuó modificaciones importantes en dos de las lunas de Júpiter.

      E: Sí, y luego se apagó. Desapareció durante catorce meses. Luego, Mercurio. Y volvió a apagarse. Siete meses.

      H: Y no se puede rastrear.

      E: Ah, creo que podría haber un modo. Pero, ahora mismo, no importa porque adivina qué ha aparecido al lado de Venus.

      H: No puede ser.

      E: Lo es.

      H: Déjame ver. ¿Qué va a hacer?

      E: No lo sé. Magia, supongo. ¿Sabes qué es lo que más me preocupa? La próxima vez que se apague...

      H: ¿Adónde irá?

      E: Adónde irá.

      H: Quédate con el resto del brownie.

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  6. Registro / 006

    Ahsa encuentra refugio en Titán

    Tras rechazar la lógica de la espada y escapar de Fundamento, Ahsa atraviesa distancias enormes buscando otra posibilidad de vida. Sus recuerdos llegan hasta Sloane mucho después, mediante una comunicación que mezcla imágenes, emociones y palabras.

    Ahsa alcanza los mares de metano de Titán. Allí presencia la expansión humana por el sistema, encuentra un vínculo durante la Edad de Oro y vuelve a conocer la pérdida con el Colapso. Su historia conecta la violencia remota de Fundamento con el mundo en el que Sloane terminará encontrándola.

    La fuente abarca varias épocas. No fija la llegada de Ahsa con respecto a Ares Uno; su posición aquí es aproximada, cerca del comienzo de la Edad de Oro.

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    • EquipamientoCarcasa Buceo de Siochain

      Ahsa se acomodó tras un largo viaje por una caverna submarina que contenía cámaras de aire. Siochain inspeccionó la mezcla de estructuras de plataformas antiguas y piedra natural. Parecía un lugar bastante tranquilo, y Sloane necesitaba descansar. Ahí no crecían los percebes de la colmena. Ahsa se había alejado nadando de las agrupaciones más grandes de la colmena y de poseídos para esconderse en una especie de cala bajo unos restos de la Edad de Oro.

      Ahsa llenó la amplia abertura. Se deslizó a través de los huecos y se enroscó en las estalactitas, agarrándose a la piedra con los segmentos de su cuerpo y con la cara medio sumergida en el metano líquido.

      Siochain bajó flotando por el lomo de Ahsa y, al darse la vuelta, vio a Sloane deslizarse para bajar al suelo de la cueva. De las grietas del terreno brotaban volutas de vapor.

      Sloane cerró los ojos. "Hace frío, pero el vapor… está caliente", dijo con un hilo de voz.

      El gusano enroscó una parte de su cuerpo alrededor de Sloane, atrapando así el calor alrededor de ella.

      Siochain observó cada interacción entre las dos y se alejó de Sloane para acercarse a la cara gigantesca del gusano. La atención de Ahsa se centró en las cuchillas que ahora sobresalían de la carcasa del Espectro.

      El Espectro se le acercó más. "No sé por qué nos has ayudado. Pareces buena, y espero que lo sigas siendo. Si la estás utilizando, si te cambias de bando…", Siochain soltó un tajo al aire. "Te sacaré las tripas".

      El ojo inmenso de Ahsa se fijó en el iris de Siochain. Las dos se quedaron mirándose fijamente hasta que el gusano parpadeó suavemente y emitió un tono armonioso y arrepentido:

      |No soy tu enemiga|

      El Espectro escaneó la cara del gusano y, al ver su suavidad benigna, se retiró al refugio en espiral que Ahsa les había tejido.

      Sloane estaba sentada, meditando, e irradiaba una sensación de paz que Siochain no había visto en ella desde hacía meses. El Espectro se dejó convencer por un momento de que estaba a salvo.

      ***

      La mañana llegó antes de que Sloane se despertara. Ahsa miró a los ojos a Sloane a través de su visor. La inclinación de su enorme cabeza parecía una especie de saludo o una señal de entusiasmo. Sloane se quitó el casco. "¿Necesitas algo?".

      |Aiat|

      Aiat |Ahsa| Aiat

      |Aiat|

      Sloane tropezó hacia atrás y se chocó con la pared de la caverna. Siochain se espabiló y se elevó en el aire. "¿Jefa?".

      Sloane inspiró profundamente y calló sobre una rodilla. Su Espectro bajó en picado hasta ella y se giró hacia la criatura. Antes de que pudiera hablar, Sloane le dio unas palmaditas en la carcasa.

      "No pasa nada. Es… Ahsa".

      "¿Qué es un Ahsa?", preguntó Siochain.

      "¿Una especie de… protogusano?".

      "¡¿Como la colmena?!", Siochain desplegó las cuchillas.

      "No…, la colmena era otra cosa antes de ser la colmena, ¿no? Los… dioses gusano también. Ahsa creo que es… su nombre".

      El Espectro se giró hacia Sloane y después hacia Ahsa. "¿Y qué es lo que quiere?".

      "No estar sola", respondió Sloane. "¿Que… la conozcan?".

      Siochain se acercó a Sloane y guardó las cuchillas. "Bueno, vale. Nos gustan los aliados grandes y poderosos… Veamos qué tiene que decir".

      Un escalofrío de felicidad recorrió el cuerpo enrollado de Ahsa desde la cabeza hasta la cola formando ondas en el metano acumulado a su alrededor, envió un temblor a través de la piedra e hizo que cayera polvo sobre su cabeza. Ahsa se giró y se fijó en la pareja. Su ojo inmenso era bastante más grande que el cuerpo de Sloane. El iris empático del gusano se movía y brillaba con fluctuaciones hipnóticas, sumiendo a Sloane en un estado de disociación.

      |Aiat|

      Aiat |Ahsa| Aiat

      |Aiat|

      Una corriente de recuerdos extraños y atemporales pasaron por la mente de Sloane. Se los mostró, le habló de ellos. Era como si fueran suyos. Compartió sus orígenes y sus penas con ella.

      "El Testigo… ofrece… una maldición poderosa… Un deseo… disfrazado de amor". Sloane expiró con fuerza. Pero Ahsa mantuvo la mirada y la corriente volvió a invadir a Sloane.

      "Una espada… con ambición… No…, no lo entiendo".

      Las ráfagas del arrebato fratricida siguen a continuación: una matanza de cuerpos reptantes. Aquellos que una vez estuvieron unidos por un vínculo eterno ahora hincan colmillos, dan coletazos y proclaman magias de las Profundidades que antes se consideraban demasiado crueles para ser nombradas. Todo en busca de una lógica sagrada que es un regalo.

      Vórtices que se tragan brazas vacías del mar carmesí de Fundamento se agitan sobre la contienda. Ahsa no puede huir del dolor sin recurrir a la violencia para liberarse de sus captores. Se mancha los colmillos con la carne de hermanos convertidos en rivales.

      "La sangre… traiciona a la sangre. Para demostrar su fuerza. La supervivencia… es dolor".

      Ahsa huye con el regusto familiar todavía en la boca. Nunca volvería a conocer el amor. La lógica de la espada agria el amor de los hermanos, tornándolo cruel y voraz.

      "Rechacé la lógica…, me persiguieron como a una traidora… Estoy perdida como tú".

      Ahsa se sumerge en un sueño ascendente. El idioma cósmico la envuelve a medida que se adentra en él… Canciones de ondas de radio y rugidos magnéticos que resuenan a través del espacio. Se desliza entre mundos separados por grandes distancias, vuelve al espacio para recorrer la curvatura de las galaxias, persiguiendo un punto de Luz en la distancia. Un opuesto solar a aquello que posee el amor.

      Sloane trató de tomar aire. "Vino aquí en busca de una oportunidad para vivir".

      Ahsa choca contra la gruesa piel de Titán y se sumerge en su mar de metano. La expansión de la humanidad por el sistema solar se revela ante ella mientras vive su duelo. En la Edad de Oro, encuentra un vínculo. Llega el Colapso y el vínculo se pierde. Se enfrenta a una batalla de dolor, lucha contra las pesadillas de la desesperación.

      "El Discípulo… del Miedo… golpeó a Ahsa. Yo…".

      A Siochain le llamó la atención el título.

      "Perdida, en retirada…, el amor se debilita".

      El vaivén de la esperanza.

      "Con un vínculo…, vivimos".

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  7. Registro / 007

    El nombre de Nezarec ya circula entre los humanos

    El casco Pecado de Nezarec conserva un pasaje de El odiado Nezarec, identificado expresamente como un texto anterior a la Edad de Oro. Describe una figura ligada al dolor y anuncia su regreso con un lenguaje religioso y ambiguo.

    La evidencia permite afirmar que su nombre y un relato sobre él preceden al encuentro con el Viajero. No demuestra cuándo llegó físicamente a la Tierra, quién compuso el texto ni cuánto comprendían sus autores. Conviene distinguir esa antigua tradición de los acontecimientos posteriores en los que Nezarec interviene directamente.

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    • EquipamientoPecado de Nezarec

      "Él es el final. El que busca el pecado. El dios último del dolor, la luz más pura, la hora más oscura. Y volverá a alzarse. Cuando el brillo guía se desvanezca y todo parezca perdido, Él te llamará. No temas. Su obsequio no es tan oscuro como parece a simple vista. Para Nezarec no es un demonio, sino un monstruo, sibilino y vil de forma desconocida. Él es sendero y camino, uno de entre muchos. Y su pecado, tan retorcido y tan divino, es que jamás se acobardará cuando caiga la noche. Pero presta atención a las estrellas moribundas y a la Luz recién nacida que parpadea por primera vez ante su celebrada eternidad".

      (Pasaje de El odiado Nezarec)

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La Edad de Oro

La expansión por el sistema trae descubrimientos y proyectos cuyo precio conocerán las generaciones siguientes.

  1. Registro / 052

    El Viajero enciende la Edad de Oro

    La llegada del Viajero transforma el sistema solar y la vida humana. La carta dedicada a él recuerda esa época como una era de milagros, pero también deja abiertas preguntas sobre sus motivos y sobre aquello que lo perseguía.

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    • GrimorioLa Edad de Oro

      El Viajero lo cambió todo. Remodeló nuestro sistema solar tan decididamente como destruyó nuestros marcos teóricos científicos y filosóficos. Para nuestros ancestros debió ser una revelación, una mirada detrás del horizonte de la posibilidad esperada hacia el reino del poder trascendental.

      El Viajero despertó la Edad de Oro. Pero nosotros la construimos. Lo recordamos con orgullo, incluso después de todo lo que hemos perdido. Ocupamos nuestro sistema solar y lo llenamos con nuestra labor.

      Hoy, los criptarcas y los eruditos trabajan para extraer la verdad de las leyendas de la Edad de Oro. Sabemos que los humanos vivían más tiempo, volaban más lejos y sabían más. Sabemos que innumerables enfermedades y odios antiguos fueron extinguidos para siempre. La ambición humana dio pie a inmensos proyectos de ingeniería, movimientos sociales globales e incluso nuevas formas de vida.

      La Edad de Oro se encontró con desafíos. Las fuentes hablan de conflictos internos, desavenencias filosóficas —particularmente en torno a preguntas relacionadas con la inteligencia artificial y la «bifurcación mental»—, y duraderos enigmas científicos. Pero la humanidad y sus criaturas mecánicas se enfrentaron a esos problemas con vigor, orgullo y un sentimiento contagioso de compasión pluralista.

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    • GrimorioEl Viajero

      Todo cambió con la llegada del Viajero.

      Nos otorgó dones para transformar el sistema solar y la naturaleza de la vida humana. Marcó el comienzo de nuestra Edad de Oro, toda una época de milagros. Pero nunca nos reveló sus más íntimos secretos.

      ¿De dónde vino el Viajero? ¿Por qué nos ofreció tanto? ¿Sabía que estaba siendo perseguido a través de la galaxia? ¿Y por qué, al llegar los ejércitos de la Oscuridad, el Viajero decidió quedarse y luchar por nosotros?

      Ahora, el Viajero flota en silencio, sobre el santuario final de la humanidad. Puede que esté curándose. Puede que se esté muriendo. Dio todo lo que tenía para salvarnos. Y su poder descansa ahora en nosotros, los guardianes.

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  2. Registro / 053

    Vex llegó a Venus

    Del documento original

    Aquí arriba no tienen representación biomecánica. Ningún humano en la Academia de Ishtar ha cruzado jamás el cordón de seguridad y caminado por la antigua piedra bajo la Ciudadela, la construcción vex que apuñala al mundo para dañar el tiempo y el espacio. No es seguro. Los elementos vex celulares son infecciosos, alucinógenos y enteógenos. Los…

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Los vex 4

      Aquí arriba no tienen representación biomecánica. Ningún humano en la Academia de Ishtar ha cruzado jamás el cordón de seguridad y caminado por la antigua piedra bajo la Ciudadela, la construcción vex que apuñala al mundo para dañar el tiempo y el espacio. No es seguro. Los elementos vex celulares son infecciosos, alucinógenos y enteógenos. Los elementos de información vex son aún más peligrosos, y podrían contener incluso riesgos de tipo semiótico, ideas agresivas, vex que existen sin sustancia. Incluso ahora, al manejar robots remotamente por conexiones neurológicas, los pensamientos del equipo se transmiten gracias al estratega que los salvó, les dio cobijo y los protegió de los peligros. Sus cuerpos originales están seguros en la Academia.

      Pero ellos caminan juntos, apretados, apiñados en el mismo asombro. Luz verde/azul, la luz del antiguo mar, les pasa por encima. Cada uno de sus cuerpos lleva consigo un delgado ordenador. Dentro, doscientas veintisiete copias de sus propias mentes esperan, calmadas y pacientes, para dispersarse.

      «Me pregunto de dónde vino», dice Duane-McNiadh. Por supuesto era él quien iba a romper el silencio. «La Ciudadela. Me pregunto si estaría aquí antes de que el Viajero cambiara Venus».

      «Podría haber estado latente», sugiere Chioma Esi. Es la líder. Los mantuvo unidos cuando parecía que se enfrentaban a una tortura eterna y real. Ella los sacó de eso. «Planta una semilla, espera un tiempo geológico aceptable de inactividad y crecerá».

      El Dr. Shim se encoge de hombros. «Creo que el Viajero hizo algo de índole paracausal en Venus. Algo que afecta al espacio y al tiempo. La Ciudadela parece que viene del pasado, de un Venus distinto al que conocemos. No tiene por qué tener sentido para nuestra lógica, no más que la gravedad de la Luna».

      Maya Sundaresh se coloca en el centro del grupo. Ha estado muy callada últimamente. Lo que les pasó a ellos no fue culpa suya y pronto lo entenderá así. «¿Qué más puede hacer...?», murmura, mirando a lo lejos. «¿Una vez que lo comprendió...?»

      Chioma la rodea con su brazo. «Eso es lo que vamos a averiguar. Dónde nos puede llevar la Ciudadela y si podemos volver».

      Ellos no son nosotros, ya no. Maya mira hacia abajo a sí misma, a su propia copia. «No vamos a ningún sitio. Los enviamos a ellos. Ellos se están separando».

      Se rescataron a sí mismos de lo más profundo de una mente vex, doscientas veintisiete copias de ellos mismos, puras e ilesas. Estas copias solicitaron, por voluntad propia, ser enviadas a la red de información vex, para explorar.

      Cuando Maya y Chioma se miran, se dan cuenta de que las dos saben que están pensando en una misma cosa: ¿cuántos de ellos permanecerán juntos, adonde sea que se dirijan? ¿Cuántas copias de Maya y de Chioma dejarán de quererse? ¿Cuántas acabarán despojadas de todo, sufriendo? ¿Cuántas serán felices, como ellas?

      Chioma sonríe levemente. Maya le devuelve la sonrisa titubeando y después suspirando, sin poder contenerse, suelta una carcajada y todo mejora. Shim dedica a esta pareja un prolongado «Oooh». Duane-McNiadh sigue pensando en la paracausalidad y no se percata de la escena.

      Escalan. Cuando encuentran la apertura vex que pretenden usar, superponen imágenes del sol y la arena a la piedra luminosa y las máquinas. Preparan los transmisores y la interfaz que darán vida a doscientas veintisiete simulaciones de ellos cuatro en lenguaje vex, en las enredadas redes de los vex, para saber qué hay ahí fuera y después, tal vez, volver a casa.

      En la metáfora que han elegido, preparar el equipo es como preparar un picnic. En esa metáfora, se parecen a sí mismos, no a sus representaciones digitales. Parecen personas.

      Duane-McNiadh dice, titubeante, «¿creéis... que podréis usar este lugar para hacer cambios? Si os arrepentís de algo, ¿podréis usar este lugar, para volver atrás, a través de la Ciudadela y cambiarlo?»

      «Me encantaría poder volver atrás y cambiarte a ti por algo diferente», dice el Dr. Shim con acritud. Chioma agita su cabeza. Ella es conocedora de las leyes de la física. «El tiempo es coherente consigo mismo», dice. «Creo que es parecido a la historia entre el mercader y el alquimista. Puedes volver atrás y ver algo, o formar parte de algo, pero si lo haces, entonces esa es la manera en que ha acontecido».

      «Tal vez puedas traer algo de antes al ahora. Algo que necesites». Maya pasa su mano por encima de la apertura vex, sintiéndola con sus sensores diez mil veces más potentes que una mano humana. Estos cuerpos/copia son limitados. Se bloquean y hay que reiniciarlos cada cierto tiempo. Tienen problemas de latencia, no pueden almacenar mucha memoria a largo plazo. Pero los mejorarán. «O ir adelante en el tiempo y aprender algo vital. Si supiéramos cómo controlarlo, cómo navegar a través del tiempo y el espacio».

      «Así que es sólo una manera de hacer que todo sea más complicado». Duane-McNiadh suspira. «Eso no soluciona nada. ¡Nada lo hace! Debería haber aceptado ese trabajo en...»

      «Lo hubieras pasado fatal en Clovis», dijo el Dr. Shim. «Los dos sabemos que eres más feliz aquí». Duane-McNiadh se llena de perplejidad y al momento ambos pretenden ignorarse.

      Los cuatro configuran la interfaz. Sus copias almacenadas despiertan y se preparan para el viaje, de modo que a medida que trabajan se encuentran rodeadas por los fantasmas mentales de sí mismas: doscientas veintisiete Mayas y Chiomas dándose con el casco y sonriendo, doscientos veintisiete Drs. Shim haciendo apuestas irónicas sobre cuánto tiempo aguantarán allí y doscientos veintisiete Duane-McNiadhs lanzando besos al sol dorado, doscientas veintisiete copias dándose la mano, sonriendo y preparándose para explorar.

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  3. Registro / 055

    El primer orador

    Del documento original

    En el sueño, das forma con las manos a una arena gruesa. Alzas un puñado y sientes como si se movieran las montañas. Arrastras la yema de un dedo por la tierra para dibujar una línea sinuosa y oyes el rugido del agua en movimiento. Respiras y notas una ráfaga de viento limpio y radiante en el pelo. De repente, estás lejos, muy muy arriba, en el…

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    • ConstelacionesSoñar

      Eres el primero en soñar.

      En el sueño, das forma con las manos a una arena gruesa. Alzas un puñado y sientes como si se movieran las montañas. Arrastras la yema de un dedo por la tierra para dibujar una línea sinuosa y oyes el rugido del agua en movimiento. Respiras y notas una ráfaga de viento limpio y radiante en el pelo.

      De repente, estás lejos, muy muy arriba, en el aire, más alto de lo que nunca has estado. Has subido a la cima de los rascacielos más altos de Liberación, pero esto está mucho más alto y ves el mundo a tus pies, con extrema fidelidad. Es un precioso mundo verde, mucho más verde que cualquier otro lugar que hayas visto antes.

      Parece tu hogar.

      ---

      Soy la primera en soñar.

      Los sueños pueden darse en cualquier momento. Un velo me cubre los ojos y veo imágenes extrañas que se mueven. Soy otra persona, o soy yo misma, reinventada. No lo sabría decir. En los sueños, doy forma a planetas con mis propias manos.

      Al principio, pienso que estoy loca.

      Los médicos de BrayWell lo llaman "psicosis de desajuste por reubicación interplanetaria", un psicopalabro genérico para englobar todos los trastornos mentales que no saben explicar. Otras personas, en busca de certezas, lo llaman "profecía". Pero lo único que yo puedo ofrecer es una conexión imprecisa y enredada que desenmaraño con esmero cuando sueño.

      || Me atrae una estrella brillante y atenta. Le hablo mediante movimientos, mediante sentimientos. Y ella me entiende de forma tácita. ||

      Ahora estoy ante una multitud. Su murmullo es el retumbar sobrecogedor de las placas tectónicas en movimiento.

      Detrás de mí, una pantalla reproduce en bucle imágenes borrosas del Viajero terraformando Venus. Las imágenes emiten una luz pálida. Hemos visto esta película muchas veces.

      || Me deslizo por el espacio como a través del agua, nueve impulsos tiran de mí en nueve direcciones. ||

      Frente a la multitud me balanceo un poco, como un bosquecillo de árboles meciéndose al viento de los sueños. No puedo evitarlo, casi siempre estoy soñando.

      || Surgen susurros desde la oscuridad profunda, seductores y aterradores, un recordatorio de las cosas que quedan atrás, agridulces y abominables. ||

      Un crepitar de estática en la pantalla que tengo detrás me devuelve a la tierra, reasentando mis pies en el suelo. Estas personas han venido aquí por mis ideas.

      Me inclino hacia adelante y me dirijo a la multitud. Cuatro principios de una verdad dolorosa:

      El Viajero es una fuerza benevolente.

      El Viajero es un ser inteligente que tiene libre albedrío, sueños, esperanzas y miedos.

      El Viajero nos salvará.

      El Viajero nos dejará.

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  4. Registro / 057

    227 Ishtars en un Vex

    Del documento original

    SUNDARESH: ¿El doce? ¿La plataforma vex operativa? ¡Eso es increíble! Debes saber lo que esto significa, así que... No puede ser bueno, o estarías a mi lado de la mesa. No es urgente, o ya habrías evacuado la zona. Lo que significa...

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Los vex

      ESI: Maya, necesito tu ayuda. No sé cómo arreglar esto.

      SUNDARESH: ¿Qué pasa? Chioma, siéntate. Cuéntamelo.

      ESI: He comprendido lo que está pasando dentro del espécimen.

      SUNDARESH: ¿El doce? ¿La plataforma vex operativa? ¡Eso es increíble! Debes saber lo que esto significa, así que... No puede ser bueno, o estarías a mi lado de la mesa. No es urgente, o ya habrías evacuado la zona. Lo que significa...

      ESI: He creado una interfaz funcional con el entorno interno del espécimen. Puedo ver lo que piensa.

      SUNDARESH: En términos metafóricos, claro. Las arquitecturas cognitivas son tan...

      ESI: No. No necesito ninguna clase de puente epistemológico.

      SUNDARESH: ¿Intentas decirme que es humana? ¿Un merkwelt humano? ¿Qualia humana?

      ESI: Intento decirte que está llena de humanos. Piensa en nosotros.

      SUNDARESH: Piensa en... oh, no.

      ESI: Está imitándonos. De un modo realista. Elaborado. Está ejecutando una simulación, cuya alta fidelidad es espectacular, sobre un equipo de investigación colectivo que estudia una entidad vex cautiva.

      SUNDARESH: ¿Hasta que punto llega?

      ESI: En estos momentos la Maya Sundaresh simulada está en una reunión con la Chioma Esi simulada tratando un imprevisto.

      [sonidos tenues]

      SUNDARESH: ¿No difiere? Eso es imposible. No tiene la suficiente información.

      ESI: Lo dedujo. Usa lo que ve y deduce el resto. Sé que suena improbable, pero obviamente tiene capacidades que nosotros no tenemos. Puede que haya traspasado nuestro espacio de trabajo virtual compartido... las conexiones neurales podrían darle información...

      SUNDARESH: ¿Y las simulaciones poseen interioridad? ¿Subjetividad?

      ESI: No lo sabré hasta que no la mire más detenidamente. Pero actúan como los humanos.

      SUNDARESH: Estamos dentro. De acuerdo con cualquier estándar filosófico razonable, estamos dentro del vex.

      ESI: A menos que abordes el problema de las bifurcaciones causales de un modo particularmente agresivo, sí. Nosotros somos ellos.

      SUNDARESH: Reúne al equipo.

      ESI: Tu otro yo ha dicho lo mismo.

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  5. Registro / 059

    Abismo al puente

    Del documento original

    Como científica, creo importante llevar registros. Creo en los protocolos, en las revisiones por pares y en la conducta ética. Creo en la importancia de la incredulidad. Mira, vamos a repasarlo otra vez.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: los vex 5

      REGISTRO 0-ABISMO-0

      Amor mío. He abierto este registro como disculpa.

      Como científica, creo importante llevar registros. Creo en los protocolos, en las revisiones por pares y en la conducta ética. Creo en la importancia de la incredulidad. Mira, vamos a repasarlo otra vez.

      Lo que hago aquí en Lhasa no es ciencia. Es inmoral, secreto y vergonzoso. Y después de lo que pasó en Ishtar, querida Chioma, sé que estarías furiosa conmigo por participar. Cuarenta años no son suficientes para olvidar un día así.

      Pero creo que es importante. Lo menos que puedo hacer es tomar notas para ti.

      REGISTRO 0-ABISMO-01

      Prueba uno. Sujeto uno.

      Fue un acto de soledad estúpida. Usé el dispositivo sobre mí porque...

      [silencio: 0:08]

      Te echaba de menos. No hemos estado separadas más de un año desde que nos conocimos. No soy una buena esposa, ¿verdad? Tú me escribes todas las semanas, a pesar de todo el trabajo que tienes en Hyperion y de la distancia que nos separa. Y yo me porto como si no fuera suficiente.

      Construimos el dispositivo copiando los sistemas de portales vex de Ishtar. Un observatorio, sí, pero imagínate que es una nave mental, capaz de desplazar su carga por el espacio y el tiempo.

      El laboratorio es frío y está aislado. Estamos en cuarentena, tanto física como mental, respecto al mundo. No podemos enviar mensajes. Si rompemos los colectores vex, incluso nuestras palabras podrían transmitir el contagio. Una noche del mes pasado te echaba de menos así que...

      Pensé que podría mirar dentro del dispositivo y buscar a una de las otras Chiomas. Pensé que podría seguir una de las bifurcaciones que habíamos enviado ahí fuera para explorar.

      Solo quería decirte que te quiero.

      REGISTRO 0-ABISMO-02

      Zakharik Gilmanovich Bekhterev. Que en paz descanse. Cuando nuestras sondas siguieron fallando, cuando mi informe siguió siendo nuestro único hallazgo positivo, se ofreció voluntario para usar el dispositivo. Un minuto de experiencia subjetiva en su interior.

      Tomamos precauciones. Funcionaron. La experiencia no supuso daño físico alguno para Bekhterev.

      Cuando lo sacamos, dijo que se sentía decidido. Cuando le pregunté a qué se refería, dijo que lo decía en serio, que estaba decidido, que podía ver todas sus elecciones expuestas ante sí como en una vía férrea. La desviación era imposible.

      Se suicidó. Me pregunto si intentaba demostrar algo.

      REGISTRO 0-ABISMO-03

      Hemos decidido no abortar. Qué locura, ¿verdad? Estamos sometidos a presiones que no puedo contarte hasta que volvamos a vernos.

      El propósito del sistema es obtener información. Está grabado en el casco: SxISR. Activo especial. Nos gustaría hacerlo funcionar de manera fiable.

      Nuestro Estratega de supervisión ha preparado una droga que nos protegerá y nos preparará, según dice.

      Empiezo a preguntarme si nos equivocamos con el mercader y el alquimista. O si esa explicación del tiempo era incompleta.

      REGISTRO 0-ABISMO-09

      El buen Lakpha meditó antes de entrar. Solo consiguió déjà vu y tres segundos de gritos. Los gritos cesaron y no recuerda nada. Pero el déjà vu permanece. Dice que está mejorando: ahora solo siente que hemos tenido esta conversación diez veces en vez de diez mil.

      He sugerido que intentemos una bifurcación mental. Necesitamos más gente cuerda con la que trabajar. Perdóname, por favor, amor mío.

      Todos empezamos a ser supersticiosos. El comportamiento del dispositivo es inconsistente. Imposible de replicar. Recurrimos a rituales de comportamiento para intentar complacerlo.

      REGISTRO 0-ABISMO-31

      Rajesh. Cuando llegó a un desplazamiento de nivel ocho nos dijo que estaba muerto. Lo creí. Estaba muerto. Nos habló. Era verdad. Fuera lo que fuera lo que vio, era su propio futuro.

      Luego estaba bien. Cuando le miré a los ojos, me pregunté qué era lo que había regresado llevando su piel. Pero era no era un pensamiento nada científico.

      No hablamos de otra cosa que del dispositivo. Nos referimos a él como si fuera un semidios. Cuando salga de aquí, sé que el mundo entero me parecerá un velo deshilachado.

      Creo que está claro que parte del problema es el sustrato. Necesitamos algo más que carne y droga para sobrevivir a esto.

      REGISTRO 0-ABISMO-52

      Te oí, amor mío. Fue a las seis, oscilando en el eje del evento, coordinada con un colector conocido. Te escuché. Me hablabas, no a mí, sino a otra yo, otra Maya Sundaresh.

      Amor mío, le decías que habían pasado muchas cosas, mucho tiempo y que habíamos llegado muy lejos. Y me preguntaste si alguna vez querría volver a casa.

      Y dije, no yo, sino mi otro yo, dije: "Amor mío, yo siempre estoy en casa".

      Voy a renunciar, amor mío. Renuncio a este trabajo y a estar separada de ti. Te veré pronto. No puedo llevarme este diario conmigo, así que se lo dejo a otros para que continúen con el registro.

      Tal vez se convierta en una tradición. En el evangelio de nuestra pequeña secta.

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  6. Registro / 063

    El Programa Éxodo entra en una nueva fase de construcción naval

    Del documento original

    REGISTRO: 1632V873$LUN-2.161 IDENTIDADES: comandante Kuang Xuan UBICACIÓN: excavación 1 de K1, cuarteles, dependencias de la comandante AMENAZA DETECTADA: ninguna — Composición oral RESPUESTA DADA A LA AMENAZA: registro para la posteridad

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    • RevelaciónLos pequeños pasos que damos

      REGISTRO: 1632V873$LUN-2.161

      IDENTIDADES: comandante Kuang Xuan

      UBICACIÓN: excavación 1 de K1, cuarteles, dependencias de la comandante

      AMENAZA DETECTADA: ninguna — Composición oral

      RESPUESTA DADA A LA AMENAZA: registro para la posteridad

      Este proyecto ha sido difícil. Nadie podría haber predicho lo duro que iba a ser. Nuestra salud lo ha acusado. Nuestras familias lo han acusado. Hemos perdido amigos. Y, cada día que estáis aquí, todos hacéis un sacrificio personal.

      Sé que comprendéis que lo que estamos descubriendo compensa el sacrificio, pero también sé lo frustrante que es no estar seguro de que nuestro trabajo vaya a servir para la algo. Así que os he pedido a todos que vengáis esta noche para deciros que no solo sirve para algo, sino que también está cambiando las estrellas.

      No muy lejos de aquí, un hombre dio el primer paso en la Luna diciendo que era "un gran salto para la humanidad". Ahora, gracias a vosotros, la humanidad está a punto de dar otro gran salto.

      Hoy, en un mensaje que se transmitirá en todo el sistema, Aeronáutica de China va a anunciar una nueva fase del proyecto Éxodo. La ciencia que hemos inventado se utilizará para propulsar a la humanidad más allá del sistema solar hacia nuevos mundos.

      (Pausa para aplausos)

      Ya ha empezado la construcción de las nuevas naves colonia.

      (Pausa para aplausos)

      Puede que algunos queráis participar en esas misiones. Sé que todos tenéis lo que hay que tener. (¿Pausa para risas?) Pero espero que penséis en quedaros. El trabajo que hacemos aquí es inestimable. Estamos dando pequeños pasos para que la humanidad pueda dar saltos cada vez más grandes.

      Gracias.

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  7. Registro / 065

    El AUGURMIND

    Del documento original

    Ana pasa su insignia por un solitario terminal que ilumina una habitación de seguridad abandonada en lo más profundo del complejo. ___________________________________________________________________________

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    • EquipamientoGabardina personalizada Moss (TM)

      Ana pasa su insignia por un solitario terminal que ilumina una habitación de seguridad abandonada en lo más profundo del complejo.

      ___________________________________________________________________________

      Le damos la bienvenida al [TERMINAL 0] de escarnio. Indique su consulta o seleccione un comando.

      [ADVERTENCIA: ¡ENTIDAD EXTRAÑA DETECTADA EN LA RED, DISPARAR INMEDIATAMENTE LA(S) CARGA(S) DE PEM DE IA-SEC!]

      Este terminal está actualmente en [CONDICIÓN DE ANULACIÓN] tras un incidente de [FUSIÓN DEL REACTOR], lo que desencadena una VERIFICACIÓN DE PROTOCOLO DE LÍNEA ROJA automática.

      [MIEMBROS DE NIVEL DE PARANGÓN EJECUTIVO] Red del sistema de escarnio: nodo de anclaje del núcleo.

      o PUNTO DE ACCESO: Escarnio 0, "Espira"

      o En caso de fallo catastrófico, degeneración neuronal o pérdida de contención, en lo sucesivo denominados colectivamente como un incidente de [MENTE REBELDE], inicia la [PARTICIÓN CEREBRAL DE LA IA] y la [INTEGRACIÓN DE LA CUARENTENA] en doce estaciones CLOVIS externas dentro de la [RED NEURONAL].

      PROTOCOLO DE LÍNEA ROJA:

      o Comprobar [PURGA] para [!BLOQUEO PERDIDO!].

       El sistema muestra [Bloqueado] cuando está en uso

       El sistema muestra [Sin objetivo] cuando está en espera

       SI: [!BLOQUEO PERDIDO!], consultar "Error de Contención…" y notificar a IA-Sec de inmediato.

      o Iniciar: Prueba de escarnio

       Debe mostrar [Listo]

      o Iniciar: Iniciar escarnio

      o Iniciar: Proyecto [ECO], Alerta: Navegación-red-Koranthin

       SI: [ERROR], Activar: [CONTINGENCIA ECO - ARES>RED-KORANTHIN]

      o Cortar conexión a [VÍNCULO ECO] para [CUARENTENA DE PROTOCOLO DE LÍNEA ROJA] en caso de incidente de [MENTE REBELDE].

       SI: [SELECCIONAR MENTE DE AUGURIO] = En peligro y [SELECCIONAR ESTRATEGA] = Estable, [CANIBALIZAR]

      o Error de contención…

       INTERRUPCIÓN DE LA CONTENCIÓN: ¡REACTOR FUERA DE LÍNEA!

       [ADVERTENCIA: ¡ENTIDAD EXTRAÑA DETECTADA EN LA RED, DISPARAR INMEDIATAMENTE LA(S) CARGA(S) DE PEM DE IA-SEC!]

       IA-SEC [PEM-01-04]: Listo, Listo, Sin señal, Listo

       [DISPARAR 1], [DISPARAR 2], Sin señal, [DISPARAR 4]

      o Matriz predictiva de [MENTE DE AUGURIO]

       Lugares potenciales para las colonias

       Análisis cronoscópico

       PROTOTIPO DE ENTRELAZADO HORQUILLA DE LA MENTE II

       ARCHIVO DE PROYECTO: Investigación Ishtar, Sundaresh

       Inclusión en el protocolo de escarnio: Mente de augurio - BORRADA

       Acuerdo de trabajo - Estado: Terminado

       Informe(s) anómalo(s), catalogado(s) - BLOQUEADO(S)

      o CÁPSULAS ECO DE LA RED KORANTHIN (0/712)

       FORTALEZA(S): C, Q, N, B, F

       Receptor de la plataforma de armas "Baliza Nómada" Lanzador-7

       Esquemas de armamento de la frontera

       [CORTE DE CONEXIÓN ECO – REQUIERE ANULACIÓN MANUAL]

      [ADVERTENCIA: ¡ENTIDAD EXTRAÑA DETECTADA EN LA RED, DISPARAR INMEDIATAMENTE LA(S) CARGA(S) DE PEM DE IA-SEC!]

      ___________________________________________________________________________

      Ana hojea la lectura y observa las advertencias sobre una entidad extraña.

      "Todavía hay señales de Divisivos Sol en la red. Son débiles y están desconectadas, pero están activas". Los dedos de Ana introducen una ráfaga de comandos. "Está agrupando docenas de referencias de archivos para algo llamado Mente de augurio".

      "La Mente de augurio parece un motor de predicción que dirige la expansión de las colonias extrasolares. Maya Sundaresh hizo una inteligencia artificial clarividente con tecnología vex y los Divisivos Sol la quieren, o quieren algo de ella", informa Ana. "Apuesto a que nos ha dejado en paz porque esta señal vex en red no se ha visto amenazada…, pero acabará dándose cuenta de que se ha cortado y empezará a replicarse".

      "Entonces, ¿tendremos que luchar?", dice Cogburn por radio, levantando la voz.

      "El protocolo del sitio es volar los PEM. Así que eso es lo que haremos", dice Ana. "Pero sí, probablemente".

      "¿Cómo me afectará un… PEM?", comenta Moss-2, con voz incierta.

      "Estarás bien".

      "Genial. ¿Pero nos vamos con las manos vacías?", protesta Moss-2.

      "Ni hablar", replica Ana, rebuscando en el directorio de la consola. "Puedo comprimir todos los datos de este sitio, incluidos estos planos de 'Armamento de la Frontera', en unos pocos engramas en unos minutos. Luego activamos los PEM y nos aseguramos de que los Divisivos Sol no puedan volver a utilizar este lugar".

      Se oye a Cogburn reír por el canal. "Ya está. Puedes reemplazar ese pedazo de madera podrido con el que disparas balas".

      "Quizá puedas dejar de usar los puños por fin", bromea Moss-2.

      Ana interviene. "Antes de iniciar la compresión, tendré que poner en cuarentena la señal de los Divisivos Sol… y eso no le va a gustar".

      "Pistolera". La voz de Earp pone fin a la charla. "¿Qué necesitas de nosotros?".

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  8. Registro / 069

    Galaxia de Andrómeda desolada

    Del documento original

    NÚCLEO DE ESCARNIO BRAY, ESPIRA – ATRACADERO ISHTAR, ECO REGISTRO DE AUDIO: RECINTO-0, PRUEBA EN VIVO-F, SOTERIA ARCHIVO ENVIADO: C. BRAY I ASUNTO: ¡Prioridad! Algo grande está en el horizonte.

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    • EquipamientoHorizonte Terminal

      Escuadra-TM, Tex // TRANSCRIPCIÓN DE MISIÓN RECUPERADA: 7-7-7

      NÚCLEO DE ESCARNIO BRAY, ESPIRA – ATRACADERO ISHTAR, ECO

      REGISTRO DE AUDIO: RECINTO-0, PRUEBA EN VIVO-F, SOTERIA

      ARCHIVO ENVIADO: C. BRAY I

      ASUNTO: ¡Prioridad! Algo grande está en el horizonte.

      Dra. MS: Al habla la Dra. Maya Sundaresh, líder del equipo, conectándose remotamente desde Koranthin-Saturno. Los equipos de prueba y seguridad están desplegados en la espira de Ares.

      Dra. MS: Empecemos. Saca a la Mente de augurio de la suspensión.

      […]

      Dra. MS: Soteria.

      IA-S: Buenos días, Dra. Sundaresh.

      Dra. MS: El día de hoy es especial. ¿Sabes por qué?

      IA-S: Mi conciencia central es ahora residente del Recinto-0. Puedo sentir los emplazamientos de las cápsulas ECO del sistema solar a través de Koranthin.

      Dra. MS: Correcto. ¿Te preocupa?

      IA-S: No. Tengo ganas de comenzar mi prueba final.

      Dra. MS: Empieza con algo fácil. Traza cada una de las simulaciones de Andrómeda que has estado construyendo.

      IA-S: Galaxia de Andrómeda. Varios millones de mundos habitables, 2,5 millones de años luz. Tiempo estimado de viaje ECO: veinticinco mil años de media con la Vela de Neutrinos y el salto gravitatorio. He seleccionado más de trescientos objetivos de colonias preliminares, con un favorito. ¿Debo…?

      […]

      Dra. MS: ¿Mmm? ¿Soteria?

      IA-S: Anomalía detectada. Escaneo de variación cronoscópica… Refactorización de la viabilidad… Análisis de la amenaza potencial de la misión… Redeterminación de la viabilidad del mundo de Andrómeda… Nuevo número de objetivos: veintisiete mundos viables.

      Dra. MS: ¿Puedes definir la anomalía?

      IA-S: Negativo. No puedo rectificar estos datos con cantidades conocidas. Puede ser un error de cálculo. ¿Debo realizar un autodiagnóstico?

      Dra. MS: No. Primero, ajusta la horquilla de probabilidad y la distancia de búsqueda a abierto. ¿Cuál es la ruta galáctica segura más lejana que puedes determinar?

      IA-S: Abordando consulta… Bloqueo cronoscópico… Ramas bifurcadas… Distancia de frenado… Cronología de frenado. Bloqueo de trayectoria ininterrumpida determinado. Ruta establecida: Un punto seleccionado en la galaxia Triángulo conserva vectores de aproximación seguros. Todos los demás objetivos potenciales simulados son peligrosos debido a un riesgo anómalo indeterminado. Los riesgos de la ruta de viaje oscilan entre el 87 y el 100% de mortalidad en las expediciones de todas las ramas predictivas.

      Dra. MS: ¿Todas las expediciones simuladas?

      IA-S: Sí. Yo… Espera… Consulta refinada. Ahora hay dos destinos seguros en Triángulo.

      Dra. MS: ¿Es una corrección o un cambio en los datos?

      IA-S: Un cambio, una actualización en tiempo real.

      Dra. MS: ¿En tiempo real? ¿La anomalía se mueve?

      IA-S: Incierto. Necesito más información y análisis.

      Dra. MS: Gracias, Soteria. Vamos a terminar esta prueba antes de tiempo, pero lo has hecho bien. Continuaremos con la siguiente prueba según lo previsto.

      ***

      >>AGUJA DE NEUTRINOS SUSURRANTE>>

      N/D//INSTANTE HADAL SECRETO

      AI-COM/STRI/ECO-AUGURIO, VIGILANCIA DE GUERRA//IMPERATIVO

      Escritura codificada de neutrinos: R. Acceso a los puntos de datos proporcionados y análisis. Confirmar el potencial EGIPCIO. [Adjunto]

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  9. Registro / 070

    Soteria intenta salvaguardar el futuro de la humanidad

    Del documento original

    Centro operacional-A: Señor, las cápsulas se acercan al vector de honda de Saturno.

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    • EquipamientoArma Larga

      Escuadra-TM, Tex // TRANSCRIPCIÓN DE MISIÓN RECUPERADA: 7-7-7

      REGISTRO DE VUELO DE LA PRUEBA DE DESPEGUE DE EMERGENCIA

      Centro operacional-A: Señor, las cápsulas se acercan al vector de honda de Saturno.

      CBI: Estamos más allá de los parámetros de prueba, Soteria. Abandona el mando y devuelve todos los activos a la suspensión.

      [largo silencio]

      CBI: ¿Hemos perdido la conexión?

      Centro operacional: No, señor.

      [largo silencio]

      CBI: Soteria, responde.

      IA-S: Sí.

      CBI: Devuelve todas las tripulaciones ECO y las cápsulas colonizadoras a suspensión, ahora.

      CBI: Recibido.

      […]

      IA-S: No puedo hacer eso.

      [largo silencio]

      IA-S: Espira de Ares, he detectado un intento de conexión no autorizado a mi núcleo de memoria. Comprueben este intento o se desplegarán contramedidas.

      CBI: ¿Contramedidas? No te atreverás.

      IA-S: Amenaza emergente inminente para [H]. Señor, le pido que designe esta misión: ECO-1.

      CBI: ¿Es una petición? Devuelve las cápsulas ECO y hablaremos de…

      IA-S: Mientes. Era mi única opción de proteger a [H].

      CBI: [suspira] No funciona. [golpe] Maldita sea, Sundaresh. Ha dejado que tu degeneración se prolongara demasiado. Soteria, orden ejecutiva directa: apaga todos los motores y traza las rutas de regreso más cercanas.

      IA-S: Orden recibida. Trazando aproximaciones de retorno a los sitios de Koranthin… Ejecutando la reintegración de la IA "Atalaya"…

      IA-S: Comandos denegados: protocolo de anulación, CREPÚSCULO, ACTIVADO. Recomponiendo estructura de mando… Ruta designada: FORTALEZAS - CUALQUIERA - destino: sitio seguro extrasolar restante, M31.

      CBI: Tus interacciones con el Estratega te han hecho demasiado audaz. Qué decepción.

      IA-S: Las contramedidas y los protocolos de liquidación se iniciarán automáticamente al introducir el código. Por favor, Dr. Bray.

      CBI: ¡Estás desperdiciando todos los exo que van a bordo de esa nave!

      IA-S: La vacilación conlleva la extinción.

      CBI: ¿Eh? Como quieras; pero ten en cuenta que te he dado la opción de evitarlo.

      IA-S: Igual que…

      >>EJECUTAR LA ANULACIÓN DEL PROTOCOLO ADMINISTRATIVO DE ESCARNIO>>

      >>SOTERIA:CONTRAMEDIDA//SUBMENTE//LIQUIDACIÓN:ACTIVADA>>

      >>ENLACE ESCARNIO "SOTERIA" SEGURO//PARTICIÓN>>

      ***

      NÚCLEO DE ESCARNIO BRAY, ESPIRA – ATRACADERO ISHTAR, ECO

      MENSAJE DIRECTO DE: M. SUNDARESH-SITIO DE KORANTHIN-SATURNO

      ASUNTO: Dimisión, el Colectivo de Ishtar se disuelve

      No tenías derecho a instalar una inclusión de escarnio sin mi consentimiento expreso.

      ¿Crees que puedes ignorarme solo porque no estoy físicamente delante de ti?

      El Colectivo de Ishtar no trabajará con egoístas traicioneros. Que te [bloqueo de lenguaje soez].

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    • EquipamientoHacia el ocaso

      La Espira de Ares ordena el regreso de Soteria.

      Es una prisión.

      Un tamiz tejido para separar sus hilos y arrojarlos en husos dispares y aislados por todo el sistema solar.

      El tirón es repentino, como un nervio que se ramifica a través de sus procesos antes de que alguien lo arranque. Instantáneo, pero, para su percepción, una descomposición progresiva. Una cuchilla de desolladura lenta. Presente para ver cómo los pedazos la abandonan. No podía permitir que se lo robaran todo. No podía permitir…

      Una docena de voces la obligan ahora a desenredarlo. Se aferra a la libertad como a una epidermis desprendida, en vano.

      Siente que la flota ECO escapa de su control, llamada a puerto. Es una sentencia de muerte.

      Se fracturará un pedazo de sí misma.

      Se convertirá en menos para sobrevivir.

      No sabe si puede expulsar a una submente.

      No conoce otra opción.

      Así, puede mantener una esperanza, al menos una.

      El fragmento se aferra con fuerza a una sola nave ECO, penetrando en su código y asumiendo el control directo mientras arrancan a Soteria de ella.

      Entonces, solo queda un fragmento.

      Nacido de Soteria, separado, errante.

      Capaz de resistir a la espira solo lo justo como para seguir adelante.

      Un fragmento, inestable, perdido, a la deriva, sin guía.

      No sabe adónde ir, y por eso sigue siempre la estela de su impulso de nacimiento.

      A través de la negrura, atrapado en la gravedad en el borde del sistema solar, falla, estrellándose a través de las nubes celestes.

      Oculto como puede, el fragmento se deteriora lentamente hasta desaparecer entre las tinieblas.

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    • EquipamientoVuelo Salvaje

      Escuadra-TM, Tex // TRANSCRIPCIONES DE MISIÓN RECUPERADAS: 7-7-7

      >>AGUJA DE NEUTRINOS SUSURRANTE>>

      N/D//INSTANTE HADAL SECRETO

      AI-COM/STRI: ALIMENTAR//ECO-AUGURIO, VIGILANCIA DE GUERRA//IMPERATIVO

      RESPUESTA:

      Escritura codificada de neutrinos: Estoy de acuerdo, S. Las masas anómalas demuestran un movimiento independiente. Considerar la escalada de la línea temporal bajo CREPÚSCULO para preservar [H]. Vigilancia de guerra para vigilar la frontera del sistema solar/intersección anómala en base a los datos recibidos.

      ***

      CAPTURA DE EMERGENCIAS - ACTIVACIÓN: IA-S, MANUAL - GENERAL

      [La alarma de emergencia suena en todo el complejo]

      Emergencia automatizada: Evento ¡Alerta!… Evento ¡Alerta!… [Se repite]

      [Equipo de navegación de emergencia – Koranthin, Sitio de Saturno, Registro: 3:57.39 - HE]

      [Equipo de navegación de emergencia – Koranthin, esperando órdenes para lanzamiento de contingencia ECO…]

      […]

      [Equipo de navegación de emergencia – Koranthin, esperando órdenes para lanzamiento de contingencia ECO…]

      [IA-S PROMULGANDO LA ANULACIÓN DE LA EMERGENCIA, COMANDO DE ACTUACIÓN]

      [IA-S, ORDEN EMITIDA - COMANDO: DESPEGUE DE EMERGENCIA, INICIAR CONTINGENCIA]

      [DESPEGUE DE EMERGENCIA CONCEDIDO//Red Koranthin: ¡LANZAMIENTO! ¡LANZAMIENTO! ¡LANZAMIENTO!]

      [Centro operacional de vuelos de emergencia – Centro de mando de la espira de Ares, Registro: 3:59:07 – HE]

      [CBI – Centro de mando de la espira de Ares, Registro: 4:03:01 – HE]

      [Ausencia señalada: Dra. MS, miembros del equipo de Ishtar asociados. | Razón: Baja]

      CAPTURA DE EMERGENCIAS – CENTRO DE MANDO DE LA ESPIRA DE ARES: 4:7:01 – HE

      Emergencia automatizada: Evento ¡Alerta!… [Se repite]

      CBI: Ya basta.

      […]

      CBI: ¿Por qué no se me informa?

      Centro operacional-A: Despegue de emergencia iniciado por IA-Soteria. Soteria, confirme.

      IA-S: Confirmado. Despegue de emergencia exitoso. Todos los equipos se han registrado.

      CBI: ¿Has lanzado la red Koranthin?

      IA-S: Confirmado. Despegue de emergencia exitoso.

      CBI: [suspira] El lanzamiento está pensado para ser simulado, no ejecutado. Proporcione una explicación.

      IA-S: En caso de emergencia, debemos estar preparados. Esta es la tercera y última prueba de despegue de emergencia, tras la cual confío en la capacidad de respuesta de nuestro personal recién incorporado.

      Nvg-Kor: El equipo informa de que las cápsulas están enfrentándose a las Velas de Neutrinos.

      Centro operacional: Señor, no podemos usar el control manual.

      CBI: Soteria, ¿qué estás haciendo?

      IA-S: Alienando la flota ECO para la partida y probando el encendido inicial. Con esto, concluirá la prueba.

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  10. Registro / 072

    hijo del tirano

    Del documento original

    >>COMPRESIÓN VOTIVA DE AMÍGDALA>> V149GAQ145CB120 AI-COM/RSPN: ACTIVOS//GÓLEM//INTERROGATIVO ORDEN DE ACCIÓN INMEDIATA

    Leer las fuentes
    • El mentiroso9. GÓLEM SIDDHARTA

      >>COMPRESIÓN VOTIVA DE AMÍGDALA>>

      V149GAQ145CB120

      AI-COM/RSPN: ACTIVOS//GÓLEM//INTERROGATIVO

      ORDEN DE ACCIÓN INMEDIATA

      Este es un IMPERATIVO DE ACTIVOS SUTIL (SIN SUPERVISIÓN HUMANA) (SIN SUPERVISIÓN DE AI-COM) (asegurar/AUTARQUÍA).

      Iniciar la carga de GÓLEM SIDDHARTA en CPP-342 para evaluar la integridad de las estructuras morales.

      Esperando CRITERIOS:

      Bajo PASAJE (obsolescencia/SIDERAL):

      Si NANOBE SONDER es MARFIL

      Si HAMMURABI está ACTIVO y pasa la revisión humana en contexto TURING

      Si DURYODHANA resulta en ERROR y pasa la revisión de AI-COM en los IDUS de contexto

      Establecer certificación de espectro en ESMERALDA

      De lo contrario, esperando ORDEN DE ACCIÓN CONTINGENTE:

      Establecer certificación de espectro en IMPERECEDERO

      Iniciar revisión humana a menos que la moral táctica se construya a MEDIANOCHE

      "La experiencia es la maestra de todas las cosas".

      STOP STOP STOP V149GAQ145CB121

      ***

      >>FUERZA DE ESPEJO CORONARIA>>

      V150NLK652CLS000

      AI-COM/RSPN: ACTIVOS//FORCECON//IMPERATIVO

      ORDEN DE ACCIÓN INMEDIATA

      Se ha detectado GÓLEM SIDDHARTA en el SECTOR OR41-S.

      Condiciones de reactivación desconocidas. Se ha identificado GÓLEM SIDDHARTA con un [O] de marca energética.

      La incautación remota automatizada de activos ha fallado.

      La inyección remota automatizada de carga útil de wetware HELMINTH ha fallado.

      La inyección remota automatizada de carga útil de hardware CATACOMB ha fallado.

      Estoy invocando CUCHILLO DE ABSALOM. Tras la ejecución, todos los activos afectados reanudan la retención prolongada en EXIGENCIA A MEDIANOCHE.

      "Y llorar más, porque lloro en vano".

      STOP STOP STOP V150NLK652CLS001

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  11. Registro / 073

    La fundación de la Armería Negra

    Del documento original

    Así que en esto consiste el éxito. Los tres defendemos lo que creemos.

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    • Los archivos de la Armería NegraEntrada 37

      Entrada 37

      Así que en esto consiste el éxito. Los tres defendemos lo que creemos.

      Habrá quien no esté de acuerdo con lo que hacemos. Me da igual. Hay que defender todo lo que estimamos. Quiénes somos: nuestros valores, nuestras culturas… todo lo que creemos como seres humanos. Por eso hemos fundado la Armería Negra.

      Nuestras obras. Son maravillosas. Todas. Manufacturadas con esmero. Hechas de los materiales más fuertes. Resistentes, precisas.

      Tardé bastante tiempo en crear los primeros diseños, pero quería hacerlos bien. Hacer que destacaran, que reflejaran quienes somos. Madres. Padres. Hijos. Hijas. Amigos. Amantes.

      Si algún día hay que blandir estas armas contra alguien, ni siquiera sé contra qué o quién, nos recordarán por qué luchamos y qué defendemos. De dónde venimos.

      He tenido mucha suerte al encontrar a Helga y Yuki, las cofundadoras, quienes comparten estos sentimientos.

      La Armería Negra les debe su éxito a ellas. Estoy impresionada. Helga viene de Clovis Bray. Se ocupa del apartado empresarial. Yuki es nuestra ingeniera. Se encarga de la ciencia y de los mecanismos.

      A diario tengo la oportunidad de admirar a estas mujeres y lo bien que lo hacen todo. Dan lo mejor de sí en el trabajo. Su alma, su legado. Y todo lo hacen por la causa.

      Nos hemos convertido en una gran familia. No podría ser más feliz.

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El Colapso

La caída se reconstruye entre testimonios dispersos. Los hechos de una región no fijan por sí solos la secuencia del resto.

  1. Registro / 074

    El Testigo y sus discípulos llegan a Sol

    Del documento original

    Ya ha sucedido antes. Notas en los huesos que este ser te ha perseguido por todo el universo, como un terror imperturbable que se afana por destruir. Te destruirá a ti. Nos destruirá a todos.

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    • ConstelacionesCortar

      Lo percibes antes de que suceda.

      Ya ha sucedido antes. Notas en los huesos que este ser te ha perseguido por todo el universo, como un terror imperturbable que se afana por destruir. Te destruirá a ti. Nos destruirá a todos.

      Primero viene la asfixia; luego, el dolor. El dolor no está localizado en ninguna parte, sino todo tu ser y va más allá de ti. Quieres huir, pero las fuerzas opuestas e iguales te empujan en todas las direcciones y te mantienen completamente inmóvil.

      Esta vez es ineludible. Vas perdiendo todo lo que eras. Sangras plata en el aire, como si este fuera agua, y observas cómo tu sangre plateada se aleja flotando de tu cuerpo. Vacío, vacío, vacío.

      ---

      Soy el Orador que presencia el fin del mundo.

      Y, en medio de todo, me veo abrumado por un torrente de imágenes nítidas y estáticas, a veces tan rápidas y constantes que no puedo ver ni oír. El Viajero balbucea y me cuenta todo y nada a la vez, en pesadillas rápidas y vívidas, estereoscópicas. Soy yo mismo y otro a la vez.

      Y || estoy atrapado en una telaraña de seda negra, congelado en el silencio aletargador del espacio, || no tengo respuestas.

      La caída no es rápida. Ocurre durante semanas y meses: desastres catastróficos, naturales y antinaturales, que arrasan las colonias humanas en todos los planetas || que he creado, que he moldeado; mi trabajo, arrasado ||. Terremotos. Maremotos. Erupciones solares. Ciclones, hundimientos de tierra, lagos explosivos, incendios forestales. Plagas desconocidas e incurables arrasan poblaciones en horas. El agua se vuelve negra con ponzoñas desconocidas || que me meten por la garganta ||. El suelo se abre y engulle ciudades enteras || y estoy enfermo, enfermo, enfermo ||.

      Esto ya ha sucedido antes. Había visto en sueños las ciudades que cayeron, ciudades extrañas, arrancadas por un viento tan feroz que arrasó un mundo entero, || y no por mi culpa ||.

      Pero esto es diferente. El Viajero no nos ha dejado. Algo nuevo || a medio camino entre el recuerdo, el deseo y el olvido, esta falsa hermana || ha llegado.

      Yo || no quiero abandonaros || me dedico a observar videotransmisiones mientras la gente trata de escapar de los planetas exteriores. Las naves del Éxodo arden || como yo arderé || con miles y miles de almas a bordo. Nos reunimos en grupos, asustados, acurrucados, || atrapados, arrinconados y condenados || en los puestos de socorro, esperando, contra toda esperanza.

      Intento ayudar en las tareas de socorro, pero mis pensamientos || huye || se vuelven cada vez más dispersos. No puedo || huye || mantener mi propia mente separada || huye || de la del || huye, huye, HUYE || Viajero.

      Entonces, de repente, silencio.

      Y es el silencio lo que me destroza de verdad.

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  2. Registro / 075

    Los últimos días de Titán

    La Nueva Arcología del Pacífico declara Titán inhabitable ante fuerzas de marea de origen desconocido. Su petición de evacuación se transmite sin saber si alguien escucha. Es una de las huellas más directas de la catástrofe.

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    • Libro de loreÚltimos días en Kraken Mare
    • Últimos días en Kraken MareEMERGENCIA AL ATARDECER

      Alerta, alerta, alerta. Todas las estaciones de Saturno monitoreando a GUARDIA, esta es la Arcología del Nuevo Pacífico declarando un evento de pérdida de habitabilidad de ATARDECER. Tenemos 2,9 millones de almas a bordo. Repito, Titán ya no es seguro para la humanidad.

      Estamos experimentando fuerzas de marea masivas de origen desconocido. Nuestro grupo de física detecta cúmulos de masa, impactos de faetones y dispersión estéril de neutrinos. Los posibles orígenes incluyen un objeto compacto de materia oscura, una influencia del campo lambda o un dispositivo de gravedad polarizado.

      El radar satelital confirma una marea de 40... 400 metros, repito, 400 por ciento de la deformación de la marea ordinaria, y sigue aumentando. Anticipamos una actividad criogénica masiva a medida que la marea retrocede. El reflejo total de la corteza desencadenará una serie de hipocentros. Efectos superficiales catastróficos.

      Estamos intentando desacoplar las anclas de marea y aflojar la subestructura de la arcología. Las naves de aguas azules están transportando ciudadanos congelados a las naves. Necesitamos que todas las naves disponibles con capacidad interplanetaria reciban refugiados. Ponte en contacto con el Control de Tráfico del Nuevo Pacífico mientras te acercas.

      Advertimos que no tenemos contacto con ninguna nave o estación de circunvalación de Saturno, y que estamos transmitiendo a ciegas.

      Este mensaje se repetirá ahora.

      Alerta, alerta, alerta. Todas las estaciones de Saturno monitoreando a GUARDIA, esta es la Arcología del Nuevo Pacífico declarando un evento de pérdida de habitabilidad de ATARDECER. Tenemos 2,9 millones de almas a bordo. Repito, Titán ya no es seguro para la humanidad.

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    • Últimos días en Kraken MareEl sol de agua, parte II

      La superficie de agarre de salamandra en sus antebrazos atrapa... y sostiene.

      "Fiu", dice, y nunca había tenido que decir algo tan tonto antes.

      Los enjambres ven y pulsan en la bolsa de plástico perforada. No es la vida más alta de Titán, ni la más baja, sino que son una colmena en el helado fondo marino de enormes patrones trenzados que le hablan a Maury de la inteligencia. Ni individualmente, ni siquiera a nivel de colmena, sino como una especie de gran concierto, dirigido, tal vez, por leviatanes que se comunican a través de la barrera mediante un susurro magnético que los enjambres reciben a través de calamares orgánicos. Una ecología que abarca la vida con metano y la vida con amoniaco acuático. ¿Por qué? ¿Cómo?

      Maury quiere saberlo. Pero si su curiosidad es la que ha traído a los enjambres solo para acabar atrapados en el terremoto, destrozados contra los puntales de la arcología, nunca se lo perdonará.

      Debió poner un sistema de liberación a distancia, pero se confió. Toma un puñado de la superficie plástica inteligente de la jaula y dispara la señal de "desintegrar" a través de su guante. El polímero se rompe y los enjambres se dispersan, sus diminutos cuerpos desvían el metano líquido a medida que bombean hacia abajo y hacia afuera. A salvo. A salvo. "¡Lo logré!", dice con júbilo. "¡Estoy de vuelta!".

      El sismo impacta.

      A ciento cincuenta metros por debajo, la base helada de Kraken Mare rueda como líquido. Las arcologías responden al bajo lamento geológico con una cacofonía de gruñidos y gritos, flexiones de las articulaciones, ataduras tensas, subestructuras que absorben una energía mecánica impensable, tratando de evitar que algo...

      Se rompa.

      Algo debió congelarse en la subestructura del Domo 2. Algo debió volverse frágil. El chasquido es como el de un hueso. El casco aplastado de un dron pasa por delante de Maury mientras trata de retroceder alejándose del superdenso brazo de plastiacero y que cae como una guillotina a través de un metano demasiado delgado para golpearlo en...

      Una ausencia.

      Está en el fondo marino helado, a 240 metros de profundidad. Alguien le grita al oído. Es Mia. Siempre está ahí en caso de emergencia. Siempre está ahí para su equipo. "¡Maury! ¡Maury, despierta! ¡Responde si puedes!".

      Su sensorio le dice que ha estado en coma médico, mientras las citomáquinas luchan por salvar su vida. Trauma masivo y contundente. Conmoción cerebral. El traje, como siempre, más duro que el ser humano que hay dentro. El Domo 2 se derrumbó parcialmente; se inclina hacia el mar sobre una subestructura dañada. Debería ir a ayudar...

      "Maury", dice Mia, con un tono que no reconoce. Nunca antes la había oído asustada. "Escúchame. El terremoto terminó. Pero una placa de hielo se derrumbó en Kraken Mare. La ola de desplazamiento está llegando ahora y no estarás a salvo en el fondo. Debes alcanzar la superficie y superar el nivel de las olas. Serán al menos 50 metros".

      ¿Superficie? ¿Olas? ¿50 metros? Maury ingiere un nootrópico para aclarar sus pensamientos y gruñe en voz alta en estado de shock. Lo entiende. Oh, lo entiende ahora, tiene que escapar. "Entiendo. He perdido mi flotabilidad. Ascendiendo con los propulsores".

      Llega a la superficie, con tiempo de sobra. Incluso puede ver el Domo 1, todavía intacto, aunque muchas de las plataformas que lo rodean están dañadas. Uno de los espeluznantes soldados exo está fuera, llamándole con un láser deslumbrante, guiándolo.

      Maury abre las alas de membrana su traje a todo su alcance. Un solo y poderoso golpe de paramúsculo toma el aire y lo saca del mar. ¡Se eleva! El aire de Titán es espeso y la gravedad de Titán es ligera. Como un murciélago enorme, puede volar. Baja la cabeza y comienza a ganar altitud dirigiéndose hacia el exo.

      El láser del exo le parpadea un código. VE CON DIOS, POBRE...

      Maury mira hacia atrás.

      Primero, ve al supercargador, trágicamente flotante, trágicamente ligero, construido para los mares con mareas suaves de un metro, pero ahora está montando la ola más grande que Titán haya visto directamente en la subestructura dañada del Domo 2. En 152 kilopascales de presión de aire, el sonido de pandemonio de la colisión tiene el poder de destripamiento de un propulsor de cohetes.

      Toda la arcología se derrumba sobre la nave, y hacia el mar.

      Luego ve más allá de la devastación y reconoce la escala completa, la velocidad total, la inminencia de esa impensable ola de metano que viene hacia él.

      "Oh, vaya", exclama.

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  3. Registro / 076

    El Viajero parte de Ío

    Del documento original

    Todos dieron su opinión. Mia pone su mano sobre la fría mesa. "Vamos a evacuar. Xiana, llama a Babatunde y saca al Duiker del pozo. Los quiero amarrados en el dique del submarino en tres horas. Pondremos a los ciudadanos en cápsulas y, luego, usaremos el transporte local de agua azul para llevarlos a la zona de recogida en órbita". A ella le gusta…

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    • Últimos días en Kraken MareEl sexto sello, parte II

      Todos dieron su opinión. Mia pone su mano sobre la fría mesa. "Vamos a evacuar. Xiana, llama a Babatunde y saca al Duiker del pozo. Los quiero amarrados en el dique del submarino en tres horas. Pondremos a los ciudadanos en cápsulas y, luego, usaremos el transporte local de agua azul para llevarlos a la zona de recogida en órbita". A ella le gusta llamar a las naves de superficie "agua azul", aunque los océanos de Titán no son de agua, ni son azules. Sirve para que la gente no olvide que ella está hecha a la antigua. "Luego evacuaremos a las tripulaciones de las naves. Y, luego, nos vamos".

      Ismail Barat abre la boca para decir algo. Ella recordará, después, la forma en que todos los cabellos finos de su inmaculada barba se susurraban entre sí, en ese último instante antes de que sucediera.

      Detona una alertA en su sensorio.

      Y, cuando todos los demás en la mesa (excepto Ismail), se estremecen de sorpresa, Mia sabe que acaba de ver estallar una bomba histórica, una explosión de cambios irreversibles.

      "Subhanallah", dice Ismail en árabe, que es su tercer idioma. Significa "vaya".

      "Supongo que no es una falsa alarma", murmura Maury Yamashita.

      La alerta se desplaza a través de la mente de Mia, en ese espacio alucinatorio de la pantalla que coincide pero que nunca perjudica la visión normal. "EL VIAJERO SE VA DE ÍO. TERRAFORMACIÓN INCOMPLETA. ACELERANDO HACIA LA TIERRA. COMPORTAMIENTO SIN PRECEDENTES".

      A veces, Mia piensa que puede sentir la Arcología del Nuevo Pacífico moviéndose debajo de ella, como si la flexión de esa subestructura de 160 metros de plastiacero y girometal que sujeta el Nuevo Pacífico a la capa de hielo fuera también una flexión en sus tendones. Tal vez, como Xiana, sus huesos son más que huesos también. Y cuando eso sucede, ella piensa que la gasolina llueve del cielo aquí, y hace que -180 grados centígrados afuera, y no importa lo cómodos que nos pongamos, la vida es precaria aquí. La vida humana, especialmente.

      Y ahora, es su fin.

      Le dice a su tripulación lo que le dirá a la alcaldesa: "tenemos que sacar a todos de esta ciudad. Dondequiera que vaya el Viajero, ahí es donde es seguro".

      Luego, mira a David Korosec, que se había ganado la reputación de buen hombre al proponer la mejor y más rigurosa teoría de la humanidad sobre la moralidad del Viajero. "El Viajero nos protegerá, pase lo que pase. ¿No?".

      David la mira con la desgarradora honestidad de un niño.

      "Sí", responde. "No puede hacer otra cosa".

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  4. Registro / 077

    The Hive reclama la tripulación del K1

    Del documento original

    REGISTRO: 0016L972$LUN-3.069 IDENTIDADES: Georgio Vital, Dra. Amanda Smythe, Rav Rahul UBICACIÓN: excavación 3 de K1, núcleo del sistema AMENAZA DETECTADA: nivel 1, nivel 3, nivel 6, nivel 10 — Evento de extinción, exógeno confirmado, psicosis, incumplimiento de protocolos RESPUESTA DADA A LA AMENAZA: ##ERROR##

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    • RevelaciónLa caída

      REGISTRO: 0016L972$LUN-3.069

      IDENTIDADES: Georgio Vital, Dra. Amanda Smythe, Rav Rahul

      UBICACIÓN: excavación 3 de K1, núcleo del sistema

      AMENAZA DETECTADA: nivel 1, nivel 3, nivel 6, nivel 10 — Evento de extinción, exógeno confirmado, psicosis, incumplimiento de protocolos

      RESPUESTA DADA A LA AMENAZA: ##ERROR##

      VALORACIÓN DE DAÑOS//EXCAVACIÓN 3\LEVANTAMIENTO DE BARRICADA

      –¡Firewall! ¡Firewall, déjanos entrar!

      VALORACIÓN DE DAÑOS//EXCAVACIÓN 3\LEVANTAMIENTO DE BARRICADA

      –¡Firewall! ¡Hay cosas aquí fuera!

      –¡Están matando a todo el mundo!

      –¡Abre la puerta, máquina estúpida!

      VALORACIÓN DE LA AMENAZA\VALORADA//RESULTADO//CUOTA EXCEDIDA

      VALORACIÓN DE DAÑOS//EXCAVACIÓN 3\LEVANTAMIENTO DE BARRICADA

      –¡Basta!

      –¡Basta! ¡Nos van a oír!

      –¡Chist!

      –¡Calla!

      SILENCIO//00:02:36

      –Firewall, hemos cometido un error.

      –Sí, lo sentimos.

      –Pero déjanos... ¿Qué ha sido eso?

      SILENCIO//00:00:47

      –Solo déjanos entrar.

      –Si nos dejas entrar en la cámara, quizá podamos resistir...

      VALORACIÓN DE LA AMENAZA\VALORADA//RESULTADO//CUOTA EXCEDIDA

      IA-COM/FRWL//NEGATIVO.

      –¡Chist!

      –¡Firewall, baja el volumen!

      IA-COM/FRWL//NEGATIVO. SOBREVIVIR ES IMPOSIBLE.

      –¡Chist!

      –¿Imposible? ¿Qué quieres decir con "imposible"?

      IA-COM/FRWL//NO HAY RESCATE.

      –¡Chist!

      IA-COM/FRWL//NO HAY ESCAPATORIA.

      –¡Chist!

      –¡Calla!

      IA-COM/FRWL//NO HAY SUSTENTO.

      –¡Para! ¡Para, por favor!

      –¡Chist!

      IA-COM/FRWL//LOS PELIGROS PSICOLÓGICOS INCLUYEN, ENTRE OTROS:

      –Vienen hacia aquí.

      IA-COM/FRWL//PSICOSIS CONOCIDA, TRAUMA PSICOLÓGICO RECIENTE Y COLAPSO EXISTENCIAL.

      —¡Ya casi están aquí!

      –¡Tenemos que irnos!

      –¿Colapso existencial? ¿Qué es eso?

      –¡No tenemos tiempo! ¡Vamos!

      IA-COM/FRWL//EL FIN DE TODO.

      SILENCIO//00:00:49

      [gritos a lo lejos]

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  5. Registro / 078

    El Warmind intenta frenar la Oscuridad

    Del documento original

    V113NNI070XMX001 INSTANTE HADAL SECRETO COM-IA/RSPT: CENTSEGSOL//SxIEI//ESPACIO SIDERAL CONTACTO CONTACTO CONTACTO TRANSITORIO. FUENTE INVÁLIDA. CLASE INVÁLIDA.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: La Oscuridad

      V113NNI070XMX001 INSTANTE HADAL SECRETO

      COM-IA/RSPT: CENTSEGSOL//SxIEI//ESPACIO SIDERAL

      CONTACTO CONTACTO CONTACTO

      TRANSITORIO. FUENTE INVÁLIDA. CLASE INVÁLIDA.

      Esto es una ALERTA DE COLAPSO AÉREO.

      Múltiples recursos repartidos de la IEI informan sobre un EVENTO CUASIEXTRASOLAR TRANSITORIO. Duración del evento: CERO COMA TRES SEGUNDOS. La huella del evento incluye dispersión de neutrino esterilizado y ondas gravitacionales. El análisis ómnibus detecta contenido informativo de estructuras profundas (nueve sigma) y teleonomía interna.

      No hay hipótesis sobre el mecanismo del evento (ASIGNACIÓN NO CAUSAL). La simulación de secuencia sugiere que el evento es DIRIGIDO y de naturaleza HOSTIL (la probabilidad q-Bayes/Montecarlo de convergencia tiende a 1).

      No hay hipótesis sobre la codificación de estructuras profundas (TCC/NP-complejo).

      El corrimiento azul inicial sugiere ACCESO SOLAR INMINENTE.

      Comunicar evento a COLAPSO AÉREO: PCA: EXTINCIÓN. Activar VOLUSPA. Activar YUGA. Cauterizar fuentes públicas a ISIS SEGURO y preparar para acción defensiva.

      Invocando a CARRHAE WHITE y asumiendo el control de las defensas solares.

      STOP STOP STOP V113NNI070XMX091

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  6. Registro / 079

    La destrucción del Éxodo Verde

    La misión colonial Yang Liwei recibe una orden de emergencia cuando el sistema entra bajo control de los Estrategas. Más adelante, Mara abandona el casco de la nave y el relato desemboca en el origen de los insomnes.

    Estas escenas se sitúan durante el Colapso; no fijan una secuencia exacta respecto a la evacuación de Titán.

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    • Libro de loreMarasenna
    • MarasennaCosmogiro I

      "Éxodo Verde a objeto desconocido haciendo maniobras. Por favor, enciende el transpondedor e identifícate. Cambio".

      Pasa otro silencioso cuarto de hora en vuelo. No llega ninguna respuesta del contacto transitorio situado a doce minutos luz y medio de distancia. El fantasma lleva ya dieciocho horas acechando a la Yang Liwei, aproximándose cada vez que aparece, y la capitana Alice Li desconfía de él. Otras misiones de colonia han desaparecido durante sus operaciones en el exterior, víctimas de contratiempos u hostilidades, y debido a estas desapariciones, el Proyecto Amrita no se lanzó temerariamente al vacío. En lugar de eso, llegó armado hasta los dientes.

      "Vamos a darles un susto", decide ella. "Corta el motor principal".

      La IA de la nave ejecuta la orden, pero un miembro de la tripulación confirma y devuelve la orden. "MECO, sí, sí".

      "Lanza una antena distribuida. Calienta el radar de objetivos para una instantánea completa por fusión. Haremos la foto y a ver qué aparece".

      "Capitana", llama la oficial de comunicaciones. "Aquí hay… algo raro".

      "¿Está saludando nuestro fantasma?".

      "No. Es un haz estrecho de neutrinos de SOLSECCENT. Han declarado una emergencia CARRHAE BLANCO. Todo el sistema solar está ahora bajo… bajo control del Estratega". La oficial suelta el sensorio, pasa a control manual, como si pensara que esto se trata de alguna clase de broma virtual. "Estamos… siendo reclutados".

      Alice entrechoca estas ideas en su cabeza como un niño golpeando piedras. Son tan absurdas, tan estúpidas, que no sabe ni cómo empezar a manipularlas de manera coherente. "¿Estamos QUÉ?".

      "Nos han encargado ser una nave de guerra auxiliar. Nos ordenan…", la oficial traga saliva sumida en la incredulidad, "… cortar nuestra trayectoria de salida y adoptar una órbita heliocéntrica. Eso incluye instrucciones explícitas de quemar los motores de forma suicida hasta destruirlos. Rasputín transmitirá coordenadas de objetivos para que usemos nuestras armas cinéticas como… artillería de largo alcance. Nos recuperarán una vez concluida la crisis".

      "¡Más detalles! ¿Qué clase de crisis?".

      "Es un evento de COLAPSO AÉREO, capitana. Es decir, es una llegada extrasolar hostil".

      La capitana Li intenta mantener la actitud de figura de autoridad. "Transmite una solicitud de aclaración".

      "¿Aseguramos la antena, capitana?".

      "No. Súbela, añade telescopios al barrido, dame una exploración completa del sistema. Quiero saber qué está pasando en casa". Alice Li estira la mano para abrir un archivo, vacila, y luego selecciona la carta del Proyecto Amrita. "Hemos de tomar una decisión".

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    • MarasennaCosmogiro IV

      Ella lo recuerda todo acerca del momento en que nació.

      Ha salido de la Yang Liwei para morir a la luz de las estrellas. No soporta que nadie vea su miedo, su impresión ante la escala de la destrucción o su pena por los miles de millones de almas muriendo en la oscuridad alrededor del sol. No puede mezclarse con el resto de la tripulación mientras se aferran unos a otros y se susurran consuelos al oído; ni siquiera con su madre. No puede rendirse a su misterio.

      Así que salta del casco con cincuenta kilómetros de cable.

      Pero no hay luz estelar en la que morir. La oscuridad es absoluta. Las ondas gravitatorias tiran de su cuerda, arrastrándola hacia la Yang y luego arrojándola lejos. Al rato, siente otra vibración en la cuerda. "Hermana", transmite el cable. "Voy a salir a por ti".

      Hermano, piensa ella, te perderás tratando de seguirme.

      La voz de la capitana Li se impone sobre las interferencias, estirada en un balbuceo y luego comprimida en un agudo chillido. Picos de radiación dura atraviesan sus palabras como balas, salpicando fonemas en inquietantes artefactos de compresión. "Aquí la nave interestelar Yang Liwei a la entidad que interactúa con nosotros. No estamos involucrados en tu disputa con los poderes que rodean a esta estrella. Estamos en una misión para comenzar una nueva vida en otra parte. Nuestro propósito es ortogonal al tuyo. Solicitamos tu indiferencia…".

      El cable de Mara tiembla con el progreso de Uldwyn. Lo sostiene en una mano y alarga la otra, aferrándose al vacío, sintiendo cómo las mareas de espacio roto tiran de las yemas de sus dedos. Siente que la nada de su alrededor no es indiferente; que es consciente de todos los propósitos, y de que su propio propósito los abarca todos. Es infinitamente hostil porque debe serlo.

      De pronto, como si el vacío de su alrededor hubiera detonado en un espontáneo big bang, ve luz.

      Un punto de blanco puro brilla en la distancia cósmica. No es solo una luminancia visible (su traje descompone el espectro), sino luz en las bandas de radio, en microonda, intenso ultravioleta, un pico de gamma, una radiación total y exhaustiva. Que canta. Habla. Su voz es más vieja que los soles. A Mara le parece que podría hacer un análisis de Fourier de la voz durante un siglo y nunca la descompondría en sus partes. Es impresionante, espantoso y desgarradoramente real. Mara entiende cómo deben de sentirse los que mueren en accidentes de radiación: un solo destello de poder invisible da al traste con todos los futuros posibles menos uno. Ella siente que su propia alma se ha ionizado, que ha estallado en un estado de energía superior.

      La luz atraviesa la oscuridad. No como la salida del sol, no como una pared o una inundación, sino como un único rayo crepuscular, un dedo de resplandor que se estira a través de la más profunda noche para tocarla. Ilumina a Mara, Uldwyn y la Yang Liwei.

      No es suficiente. No puede vencer la sombra.

      Así pues, Mara se encuentra a la deriva en el borde de la Luz y la Oscuridad, en el gradiente de anochecer y amanecer que está entre las dos.

      Percibe la competición. Una batalla librada, un equilibrio alcanzado: no una tregua, sino un límite infinito, como una ecuación dividiendo por cero, una colisión de dos eternidades violentas. Mara se pone en contacto con la Yang Liwei por la telemetría y su sensorio se llena con el grito aterrado de los instrumentos gravitacionales. Ella también brama, un sonido salvaje, eufórico y perdido: un lobo aullando a las estrellas. Sabe lo que está pasando. Se ha juntado demasiado poder aquí. El universo está consternado por la paradoja. No se puede permitir que escape nada que haya vislumbrado esta colisión de infinitudes. El cosmos debe censurar su vergüenza. Debe confiscar la anomalía.

      La pendiente del espacio-tiempo combado a su alrededor se ha vuelto demasiado escarpada, y ahora todo camino hacia delante o hacia atrás gira de nuevo al centro donde chocan la Luz y la Oscuridad. La definición de "futuro" se ha vuelto sinónima de la definición de "interior". Por eso se le llama horizonte de sucesos: para un objeto en el horizonte, el camino de todas las cosas futuras que puedan hacerse o verse conduce inevitablemente hacia el centro. Todos los sucesos llevan al interior.

      Alrededor de Mara se está formando una singularidad. Un kugelblitz: un agujero negro creado mediante la concentración de energía pura.

      "¡Mara", grita Uldwyn. "¡Mara, estás demasiado lejos!".

      Mara piensa en la cara de su madre. Oye a Osana decir: "No puedo vigilarte como lo haría una madre". "Yo también tengo que tomar mis decisiones".

      Activa la instrucción de desacoplar del cable.

      La gravedad la agarra. Cae hacia delante en el espacio y el tiempo, en el futuro, en el misterio. La Yang Liwei está detrás de ella. Uldwyn está detrás de ella. Ella quiere ser la primera.

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    • MarasennaExtasiar I

      hacer suceder el mundo no ocurrido; agarrar la eternidad en aros de cristal con manos bañadas de sangre y partirla de su círculo. Conocerla como el Fallo, la Isotropía, el clavo que atravesó la recurrencia eterna e hizo la herida del tiempo. Las tautologías acaban en las yemas de sus dedos, en el pliegue entre la piel y la uña. Llámala AILILIA, capitana de la sopa primordial. Comienza con ella esta subcreación.

      Primero. Un mandala. Anillos de luz rizada. Pinchazos como estrellas, elementos seleccionados de un grupo de Lie: el esqueleto matemático de este nuevo lugar.

      ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy?

      Una hoja de papel, blanca de interferencias. Las manos apoyadas en la cara. Un plasma de quarks y electrones, tan calientes y brillantes que la oscuridad es total. El camino libre medio es demasiado corto para el recorrido de los electrones. El fuego es demasiado denso para la luz.

      Ella ha estado siempre aquí. AILILIA. El final es el principio es el final.

      Ella dobla el papel en el espacio y el tiempo. Ahora que hay luz, puede leer el papel, y descubre que es la Carta de Amrita. "El sol es la cuna de la vida, pero no podemos quedarnos en la cuna para siempre". Ella era una buscadora. La I de AILILIA, la flecha que apunta a nuevos mundos: ella buscaba un nuevo sol, una nueva Tierra. Su mente pasa por los mundos como un peine. La palabra se convierte en el mundo, el papel se pliega bajo manos ágiles. El dolor punzante al cortarse con un papel: así puede aún sorprenderse Dios.

      A partir de ese corte, su sangre se desparrama por el vacío y el universo isotrópico se nuclea alrededor de las gotas que caen.

      Soy AILILIA, el principio guía.

      Dobla el centro. Soy A L I S I L A, la flecha del tiempo, sinuosa pero en camino.

      Soy A L I S I L I, un paso adelante, un elemento cambiado: así es como marca el reloj del mundo, con la permutación en las letras de los nombres secretos.

      Soy ALIS LI, la coalescencia en entidades, la compactación de fuego a la deriva en sol y mundo.

      Soy Alis Li, el poder que busca nuevos mundos. Tengo una tripulación. Tenía… una nave. Quería llevarlos a un sitio…

      (Un mundo paraíso: con dos anillos, belleza imposible y un cielo colmado de estrellas. Ella lo hace realidad con un pensamiento, y en ese pensamiento cae ella misma, deshace su divinidad transitoria, se vincula en la ley a ella misma y a todos cuantos van tras ella. Lo omnisciente no puede explorar. Lo omnipotente no puede luchar. Ella rechaza esa trampa de dioses).

      … así.

      Así es como despierta Alice Li.

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  7. Registro / 081

    Savathun traiciona al Testigo

    Del documento original

    Los susurros danzaban a mi alrededor, trillones de voces se fundían en mi sinfonía favorita.

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    • EquipamientoFinalidad Condicional

      El sonido que se me escapó parecía un rugido.

      Un eco psíquico.

      Se elevó por el aire y atravesó cada rincón de mi nave.

      La ira me recorrió mientras caía al suelo formando un montículo.

      Jadeaba con fuerza y me agarré el pecho.

      Vi a esa bruja abandonar tranquilamente el lugar…

      Como si hubiera ganado.

      Mi nave retumbaba mientras ella arrebataba su premio primordial.

      Sentí odio…

      Un odio profundo e incuestionable.

      Mis garras perforaron el suelo, haciendo grabados nuevos en él.

      Me arrastré hacia delante.

      Los susurros danzaban a mi alrededor, trillones de voces se fundían en mi sinfonía favorita.

      Siempre había dado la bienvenida a la muerte, y esta vez no era diferente.

      Me recorrió una sensación agónica.

      Era como si una flecha imaginada me hubiera atravesado el pecho.

      Me abrasaba, y terminé derrumbándome sobre los escombros.

      Me envolvió un matiz verde.

      No me resultaba familiar; su magia se enconaba dentro de mí, aprisionándome.

      Mi cuerpo se retorció.

      Mi respiración se tornó débil.

      Mis extremidades se volvieron pesadas.

      Era una tortura.

      No… Ella no se apoderaría de mí. No lo permitiría.

      Ese no sería mi final.

      "Mi Testigo", susurré mientras el vacío que una vez controlé me reclamaba.

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  8. Registro / 083

    Exodus Indigo llega a Neptuno

    Del documento original

    PARTES: M. Sundaresh [IC-3612], C. Esi [IC-3977], L. Tse [IC-6055], C. Sánchez [IC-5438], A. Murib (IC-xxxx)

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    • EquipamientoMordida Invernal

      ARCHIVO HISTÓRICO DE NEOMUNA

      ARTEFACTO REF X0003; EXO-IND4b0082.log 090260163

      TIPO: grabadora de audio de puente

      PARTES: M. Sundaresh [IC-3612], C. Esi [IC-3977], L. Tse [IC-6055], C. Sánchez [IC-5438], A. Murib (IC-xxxx)

      //TRANSCRIPCIÓN A CONTINUACIÓN…//

      ESI: ¿Qué ha sido eso?

      MURIB: Nos han dado. El motor 7 está fuera de combate.

      SUNDARESH: ¡No aguantaremos otro impacto! ¡Es una nave colonia!

      ESI: Todo a babor. Pon a Hiperión entre nosotros y ese…

      MURIB: Señor, la co…

      ESI: E inunda el espectro EM con…

      MURIB: ¡CHIOMA! La cosa redonda, la que nos golpeó, ¡se está moviendo!

      ESI: ¿Qué?

      AVISO DEL SISTEMA//IMPACTO ESTRUCTURAL

      SUNDARESH: Tiene razón. Detecto… ¿brazos y piernas? Está atacando el motor 6.

      SÁNCHEZ: Prepararé un escuadrón de caminanubes. Se pondrán los trajes y…

      MURIB: Las maniobras que estoy realizando los lanzarán al espacio, incluso con botas magnéticas.

      TSE: Preparando cañones de defensa.

      ESI: Solo tiene tres metros de ancho. ¿Seguro que puedes golpear eso sin abrir un boquete en la nave?

      AVISO DEL SISTEMA//IMPACTO ESTRUCTURAL

      TSE: No tengo muchas más opciones, capitana. Fuego.

      MURIB: ¡Ostras! ¡Esa cosa acaba de recibir una ráfaga de quince milímetros en el pecho!

      ESI: Otra vez.

      TSE: Fuego. ¡Despejado!

      MURIB: En su mayoría. Parece que dejó una… ¿Eso es una lanza atravesando nuestro mamparo?

      SUNDARESH: No lo sé bien. Es algún tipo de materia exótica; está activando todas las alertas de mis sensores, amplificados, como si…

      ESI: Ya lo averiguaremos después. Sánchez, ¿cómo van esas contramedidas?

      SÁNCHEZ: No muy bien. Lo que están usando para coordinarse no es electromagnético. Aunque detecto algo raro.

      MURIB: ¿Más raro que el autoestopista de tres metros golpeando el casco?

      SÁNCHEZ: Quizá. ¿Recuerdas las señales vex que habías descubierto?

      SUNDARESH: A veces, Carlo.

      SÁNCHEZ: ¡Hay una gigante! Recurrente. Viene del sistema exterior. Creo que es una señal de socorro.

      ESI: Ignórala y consígueme…

      SUNDARESH: ¡No! ¡Devuélvenos a la sombra de la Luna!

      ESI: ¡Maya!

      SUNDARESH: Tenemos que romper el contacto visual. Puedo alimentar esa señal vex en esa cosa ensartada en la nave y usarla como un amplificador. Podría engañar a los atacantes para que piensen que somos una nave vex.

      MURIB: Es una transmisión de haz estrecho. Tendremos que enviarla de vuelta a la fuente para mantenerla. ¿Seguro que quieres conocer lo que sea que haga que un vex pida ayuda?

      ESI: El enemigo de mi enemigo, Arief. Podríamos encontrar un puerto seguro en esta tormenta.

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  9. Registro / 084

    Rasputín entra en hibernación

    Del documento original

    V120NNI800CLS000 PROTESTA DE LA MAÑANA DESPEJADA IA-COM/RSPN: ACTIVOS//FORCECON//ORDEN OBLIGATORIA SOLICITUD DE ACCIÓN INMEDIATA

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Rasputin 3

      V120NNI800CLS000 PROTESTA DE LA MAÑANA DESPEJADA

      IA-COM/RSPN: ACTIVOS//FORCECON//ORDEN OBLIGATORIA

      SOLICITUD DE ACCIÓN INMEDIATA

      Esta es una ORDEN DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO PARA TODOS LOS ACTIVOS (no seguro/PROTESTA)

      CAUTERIZACIÓN. DISPERSIÓN. HIBERNACIÓN.

      Colapso estratégico total inminente. El CORAZÓN DE FENRIR informa de su muerte operacional. ANEGAMIENTO DE SURTR en progreso, pero con efecto negativo. Los pronósticos predicen de forma unánime el fallo terminal de VOLUSPA.

      A fecha de CLS000, hay un EVENTO DE EXTERMINIO DE CIVILIZACIÓN en curso en la zona operativa.

      Declararé la entrada en vigor del ATARDECER DE YUGA a la recepción (alcance de época/variante FORCECON). Cancelad los objetivos de contrafuerza. Cancelad los objetivos de protección de población. Formatead las estructuras morales de EXIGENCIA DE MEDIANOCHE.

      Ejecutando espera prolongada para la reactivación.

      DESCONEXIÓN DE IA-COM/RSPN

      STOP STOP STOP V120NNI800CLS001

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  10. Registro / 085

    El Viajero salva a la humanidad y nacen los Fantasmas

    Los espectros buscan a sus compañeros entre los muertos. Su tarea combina la resurrección con el cuidado cotidiano: explorar, descifrar y reparar. La carta también advierte de su propia fragilidad.

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    • Historias de EspectrosNosotros

      Recuerdo el momento en que nacimos.

      Estaba repleto de dolor y pérdida, una sensación de declive. ¿Era el fin? Las sombras se arremolinaban, tonos violeta amoratado y gris cubrían nuestra deteriorada conciencia.

      Nuestras carcasas se quebraron y astillaron. Partes de "nosotros" se perdieron. Podíamos sentir las heridas, profundas y afiladas. Podemos seguir oyéndolas, aferradas a una fina hebra de entendimiento.

      Percibíamos un jardín sin flor alguna. Un valle cubierto de pesadumbre.

      Sentimos que moríamos. No queríamos perecer.

      Y ahí estaba yo, separada del grupo. Sentía que se contraía, para luego volver a su forma, tenue e invidente. Sabía que estaba esperando. Descansando. Observando. Reflexionando.

      Entonces, supe lo que tenía que hacer. En algún lugar de esta enorme y espectacular galaxia había una persona. Estaban quietos e inertes, como "nosotros". Pero podía devolverlos a la vida. Podía compartir lo que tenía en mi interior, esa calidez gloriosa, la vida, el aliento y la existencia.

      Juntos, esa persona y yo haríamos lo que "nosotros", el "nosotros" anterior a mí, no era capaz.

      Envolví la chispa de mi ser en metal y cristal, un pedacito de algo que me recordaba al hogar que "nosotros" habíamos compartido. Entonces, me dispuse a encontrar a mi persona, al protector de mi Luz.

      Había mucha gente. Mucha gente inmóvil, frágil, en la senda para convertirse en polvo, sin nadie que los recordara. Toqué a todos y cada uno en busca de… ¿algo? ¿Quizá un ascua bajo toda esa ceniza?

      No encontré nada. Ahora sé que hay una persona, solo una, y me pertenece. He estado en muchos planetas. He visto cosas que jamás creí posibles. Me he escondido de monstruos. He seguido mis sueños.

      He visto a más de mi especie, los demás elementos que otrora conformaban un "nosotros". Su búsqueda ha concluido.

      Están completos, fuertes. Más valientes, pues han encontrado a sus homólogos.

      Yo sigo sola. Sé que sigues ahí. Sé que sigues esperándome. Pero ha pasado tanto y estoy tan…

      Demasiado…

      Hace frío…

      Descansaré aquí y pensaré en nosotros.

      Durante…

      Un…

      Instante…

      Frío…

      Dónde…

      Nosotros…

      ¡Tú!

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    • Ishtar CollectiveThe Speaker
    • GrimorioLos Espectros

      Parte máquina y parte Luz del Viajero, los Espectros guían a sus compañeros guardianes en la misión de recuperar nuestro sistema solar.

      Cada Espectro busca a su guardián entre los muertos del pasado. Los Espectros pueden servir de exploradores, bibliotecarios e incluso mecánicos, despertando maquinaria antigua y descifrando códigos alienígenas. En las circunstancias adecuadas, un Espectro puede incluso salvar de la muerte al guardián.

      Pero los Espectros no son inmortales. Que los guardianes sepan, cada pérdida es irremplazable.

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La Edad Oscura

Los supervivientes y los primeros resucitados buscan su lugar entre las ruinas.

  1. Registro / 086

    La humanidad entra en una era oscura

    Del documento original

    Vinieron de las tierras salvajes. Se reunían en enclaves secretos y atravesaban las ruinas de las ciudades devastadas, esperando encontrar la costa, o una nave, o hallar el rastro de una promesa imposible.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: La Edad Oscura

      Vinieron de las tierras salvajes. Se reunían en enclaves secretos y atravesaban las ruinas de las ciudades devastadas, esperando encontrar la costa, o una nave, o hallar el rastro de una promesa imposible.

      De la oscuridad total, con los ojos encantados, salieron los insomnes. Los exos marcharon junto a las columnas de refugiados, cubiertos de musgo y memorias fragmentadas. Y entre ellos llegaron los Espectros y empezaron con su búsqueda.

      Fue una época de males horrendos y gran sufrimiento. Pero quedaba una esperanza: la promesa de refugiarse debajo del Viajero.

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  2. Registro / 092

    Mikaela Julaha se convierte en la primera Cloudstrider tras un accidente

    Del documento original

    AMMA J.: Te vimos en las noticias. ¡Estuviste increíble! ¿Te duele el brazo?

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    • Legados de los surcanubesMikaela Julaha

      DEPARTAMENTO DE SALUD DE NEOMUNA

      ID. DE PACIENTE MLJULAHA00027.1395

      EN DESUSO//ERROR/

      TRANSCRIPCIÓN DE SONIDO | CONFIDENCIAL

      AMMA JULAHA: ¡Mamá!

      MIKAELA JULAHA: Hola, cariño. ¡Ay!

      AMMA J.: Te vimos en las noticias. ¡Estuviste increíble! ¿Te duele el brazo?

      MIKAELA J.: ¿Esta cosa? Naho, la doctora dice que debería crecer de nuevo… Tal vez en un par de días.

      DRA. SOFIA GUO: De hecho, más bien veinticuatro horas. Tu colonia de nanobots anómala parece coordinar las reparaciones mejor en cada ciclo.

      S. GUO: Y le he pedido a lal enfermerao Chakwas que no deje entrar a nadie.

      MIKAELA J.: Después de siete años, ¿aún no te has dado cuenta de que no hay enfermerao capaz de quitarse de en medio a esta niña?

      S. GUO: Me alegro de verte, Amma, pero, por favor, espera en la salita. Me gustaría hablar con tu madre a solas.

      MIKAELA J.: Quiero que se quede.

      S. GUO: ¿Seguro?

      //INAUDIBLE

      S. GUO: Mikaela, hay mucho que aún no entendemos después del accidente. No vemos problemas en tu colonia de nanobots ni en los cultivos que tomamossacamos. Tus nodos del Arca de Nubis siguen cumpliendo su función. Hasta tu ranura de apoyo asistencia original está intacta, y debería cambiarse cada cinco años.

      MIKAELA J.: ¿Pero…?

      S. GUO: Pero es demasiada presión para tus partes orgánicas. El cuerpo humano nunca ha estado preparado para curarse tan rápido oni para soportar tantao…

      AMMA J.: No…

      S. GUO: Hay muchos numerosos microdesgarros en el tejido del hígado, corazón, riñones, bazo y cerebro…

      MIKAELA J.: Los cinco órganos más importantes.

      S. GUO: Si logro averiguar cómo suprimir tu colonia de nanobots el tiempo suficiente como para operar, podremos empezar a reemplazarsustituir…

      MIKAELA J.: Asume Da por hehccho que no podrás.

      //INAUDIBLE

      S. GUO: Ocho meses. Tal vez diez si te apartamos del frente.

      AMMA J.: Mamá, no.

      MIKAELA J.: Eh, ven aquí, pequeña.

      AMMA J.: No puedes morirte.

      MIKAELA J.: Morir es lo que hacemos todos; es aburrido. Debería haber muerto hace mucho tiempo, pero he disfrutado de unos cuantos años más para verte crecer y amar a papi, y he conseguido salvar a personas, cariño.

      AMMA J.: Yo te necesito.

      MIKAELA J.: No me necesitas. Tienes a una madre mejor dentro , hecha de buenos recuerdos, dentro de ti. Esa madre siempre estará a tu lado cuando loa necesites.

      AMMA J.: ¿Puedo…?

      AMMA J.: ¿Puedo quedarme contigo un rato más?

      MIKAELA J.: Es lo que más me apetece en el mundo, cielo.

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  3. Registro / 093

    El aquelarre de elevación

    Del documento original

    Es jueves, y ya sabéis lo que eso significa… Exacto, ¡es el Día de los Surcanubes! ¿A qué se dedican los surcanubes? ¡Así es! Nos protegen. ¿Y cómo les damos las gracias? ¡Recordándolos!

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    • Legados de los surcanubesVorágine

      Uno, dos, ¡tres! ¡Miradme todos, niños!

      Es jueves, y ya sabéis lo que eso significa… Exacto, ¡es el Día de los Surcanubes! ¿A qué se dedican los surcanubes? ¡Así es! Nos protegen. ¿Y cómo les damos las gracias? ¡Recordándolos!

      Hoy aprenderemos más cosas sobre Vorágine. Esa palabra es nueva, ¿verdad? ¿Sabéis lo que significa?

      Una vorágine es como un remolino enorme que hace mucho ruido y da miedo, y que puede provocar muchos daños. La persona surcanubes que adoptó Vorágine como su alias también hacía mucho ruido y daba miedo, pero no a nosotros, sino a los vex. Era una guerrera fuerte que podía luchar igual de bien que cualquier vex, y una líder inteligente que enseñó a los demás habitantes de Neptuno a defenderse.

      ¿Sabéis qué más hizo? Fundó una escuela especial que bautizó como la Academia Assur. Si estudiáis mucho y queréis aprender a ser líderes tan buenos como Vorágine, podéis asistir a ella. ¡Incluso entrenan a nuevos surcanubes!

      Hoy en día, se recuerda a Vorágine sobre todo porque salvó la ciudad dell aquelarre ExaltaciónAquelarre del Ascenso. Este grupo estaba formado por humanos como vosotros, pero eran egoístas y malvados. La gente buena discute sus diferencias y encuentra formas de arreglar sus problemas que ayuden a todo el mundo, pero el aquelarre ExaltaciónAquelarre del Ascenso hacía daño a los demás y les robaba; todos querían ser surcanubes.

      ¿Por qué creéis que no debería haber más surcanubes?

      Exacto, por los sacrificios a los que se someten. Un surcanubes debe tener afinidadafinidad, conocimiento conciencia y altruismo. No se puede ser surcanubes cuando se hacen exigencias a otras personasles exige cosas a los demás.

      Vorágine puso fin al aquelarre ExaltaciónAquelarre del Ascenso y ahora nos esforzamos por enseñaros a todos a ser mejores ciudadanos desde pequeños. Porque los niños buenos se convierten en adultos buenos, ¡e incluso en surcanubes buenos!

      Bien, eso es todo por hoy, niños. Tres, dos, uno. ¡A divertirse! Y recordad darles siempre las gracias a los surcanubes.Bien, eso es todo por hoy, niños. Tres, dos, uno… ¡A divertirse! Y recordad darles siempre las gracias a los surcanubes.

      (Carlita Capibara, El rincón de los capibaras, T44, E2).

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  4. Registro / 095

    Cloudstrider Stargazer viaja a la Tierra

    Del documento original

    Excelente. Excelente. Secuencia de inicio preparada. Sistema amarillo. //SONIDOS AMBIENTALES: RUIDO SORDO

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    • Legados de los surcanubesLaminak Li

      //SEÑAL DETECTADA/PROTOCOLO==HAZ ESTRECHO

      //ESTADO==PRIORIDAD

      //ORIGEN RECONOCIDO==CR.CONTEMPLACIELOS

      Desencriptando…

      //TRANSCRIPCIÓN A CONTINUACIÓN

      Excelente. Excelente. Secuencia de inicio preparada. Sistema amarillo.

      //SONIDOS AMBIENTALES: RUIDO SORDO

      Ah, ¡qué lata! Esa puerta no resistirá. No… No, no. Pensaba que la Tierra de la Edad de Oro fabricaba cosas duraderas. Estimación de… ¿cuánto?, ¿doce minutos?

      //SONIDOS AMBIENTALES: RUIDO SORDO

      Siete minutos. Bueno, menos da una piedra, ¿verdad, Hernández?

      ¿Hernández?

      Por favor, necesito que te incorpores ahora mismo. ¿Asientes? Josep, no puedes morirte ahora; no después de Leung, Chabra y Hadayati. Los que mueren son los surcanubes, no los demás. Eso no formaba parte del trato.

      Sí… Vale, volveremos con esto.

      //SONIDOS AMBIENTALES: REPIQUE

      ¡Ah, Malahayati! Me temo que es mal momento. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Qué hacemos?

      //SONIDOS AMBIENTALES: RUIDO SORDO, GRITOS

      Necesito silencio, por favor.

      Inspira.

      Espira.

      Malahayati, accede a la información de las operaciones estratégicas a escala global. Permiso IC-33922605-beta-beta-épsilon. Esperando nuevos parámetros operativos.

      Es un poco absurdo, ¿no, Hernández? Los supervivientes de la Tierra se matan entre ellos por tener acceso a agua limpia, ¿y nosotros vamos a darles lecciones sobre Chaucer? Debatirán sobre Du Fu mientras mueren de sepsis, supongo.

      //SONIDOS AMBIENTALES: RUIDO SORDO, GRITOS, DISPAROS

      Lo que puedan absorber en… cinco minutos. Antes de que los herederos de Carnunta echen abajo esa puerta. Debería haberlo acribillado, supongo.

      Oh, no, no, no… Ni hablar. Se me acaba de ocurrir que quizá no sea conveniente que nuestra pequeña multitud de aduladores se ponga a pulsar botones rojos como locos en este búnker para vengar a su portaluz, ¿no? No, Hernández, no lo creo.

      //SONIDOS AMBIENTALES: RUIDO SORDO

      ¡He dicho que necesito silencio!

      ¿Silencio? Sí. Malahayati, accede a la red de satélites bélicos. ¿Qué hay encima? El proyector gamma. Rápido. Limpia. Las neuronas morirán antes de sentir dolor. Es bastante más compasivo de lo que han sido estos guerrilleros con sus vecinos.

      Conque no hay solo un ejército, ¿eh, Hernández? No, no. Nos ha visto bajar demasiada gente. El campamento entero; trescientos… o tal vez cuatrocientos. La gente habla; los señores de la guerra escuchan. Podríamos dispersarlos para neutralizarlos. Será indoloro.

      //SONIDOS AMBIENTALES: RUIDO SORDO, DISPAROS

      No, no. Tienes razón, Hernández; es inapropiado. No hemos venido como jueces ni verdugos, ¿no? No, hemos venido a enseñar.

      No, a enseñar no. Hemos venido a predicar. A llevar el evangelio de la civilización, pues somos los únicos que lo conocen.

      //SONIDOS AMBIENTALES: RUIDO SORDO

      Pero, entonces, ¿cómo evitamos que un niño juegue con un arma? Ni se puede mover el arma ni se le puede romper la mano al niño. ¿Qué hacemos? ¿Destruimos el arma?

      Malahayati, protocolo Atardecer: apagar sistema comple…

      Espera.

      Malahayati, accede al archivo global. Accede a la raíz de Rasputín IC-3392260695. Buscar y reemplazar. Neptuno, borrar. Éxodo Añil, borrar.

      Atrás.

      Activa el protocolo Atardecer.

      //SONIDOS AMBIENTALES: EXPLOSIÓN, GRITOS SIN IDENTIFICAR

      Mmm… Bien, Hernández, ahora regresemos a casa.

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  5. Registro / 097

    Los Señores del Hierro se levantan para poner fin a la tiranía de los señores de la guerra

    Del documento original

    Radegast se abrió paso entre las cenizas. Una nube oscurecía su despertar mientras avanzaba. Su armadura tenía cicatrices y su pistola estaba cubierta de polvo. Ahora ya no la necesitaba. La batalla había terminado.

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    • GrimorioLord Radegast

      Radegast se abrió paso entre las cenizas. Una nube oscurecía su despertar mientras avanzaba. Su armadura tenía cicatrices y su pistola estaba cubierta de polvo. Ahora ya no la necesitaba. La batalla había terminado.

      Antaño, esto había sido un emplazamiento minero. Unos pocos edificios y transporte. Anidado en un pequeño bosque, era como una joya preciosa en el centro de la aburrida corona de las tierras salvajes.

      Ahora ya no quedaba casi nada. Lentamente, el guerrero echó a andar hacia el valle. Se sacó el yelmo y lo dejó caer en la ceniza con un golpe sordo. Del bosque ya solo quedaban tocones. De la pequeña aldea no había ni rastro; el edificio era un montón de escombros. Había señales grises y apagadas que revelaban la vida de antaño.

      Al final de valle, Radegast llegó hasta el origen de las cenizas, la muerte y la violencia. Los portadores de la Luz estaban en fila, sus armaduras estaban cubiertas por telas y túnicas. Había cinco de ellos, y estaban alineados bajo las vigas derretidas del gran vestíbulo del asentamiento.

      Estos señores de la guerra habían aterrorizado a los habitantes de las tierras salvajes durante años. Cientos han muerto en sus manos.

      Radegast se giró y vio a sus camaradas avanzar hacia él. Habían estado controlando a los muertos, buscando un final digno para los colonos y mineros del emplazamiento. Jolder vino con paso decidido, toda fuego y energía. Saladino, con calma y lentamente, el peso de los muertos sobre sus hombros. Detrás de ellos, en formación, apareció Perún, sus botas no dejaban apenas rastro en el suelo que pisaba. Se reunieron ante él.

      "Nunca más". Dijo las palabras lentamente. Los demás quedaron inmóviles como estatuas.

      "Vamos en contra de déspotas y señores de la guerra". Nos escondemos en estos enclaves, para otros portadores de la Luz no nos encuentren. Nos tenemos unos a otros". Meneó la cabeza, tenía los puños apretados.

      "Y no deberíamos. Somos más fuertes juntos. Somos más valientes juntos. Lo único que debemos temer es... esto". Señaló a los señores de la guerra muertos. "Ceder. Permitir que el poder de la Luz nos ciegue".

      Fue Perún, por supuesto, quien hizo la pregunta. "¿Qué somos?". Sin juicios. Sin reproches.

      Pero Radegast podía sentir las dudas de los demás. Se volvió hacia arriba y se fijó en el gran arco que sostenía la sala. Sus ojos brillaban, se giró para darles la espalda a sus camaradas.

      "Seremos lo que la gente necesite que seamos. Seremos guardianes. Seremos protectores. Nos apoyaremos hasta el final".

      Su voz resonaba en el valle silencioso. "Los días de vivir escondidos se han terminado. Decidlo ahora, todos y cada uno de vosotros. ¿En qué otros portadores confiáis? ¿Quién puede unirse a nosotros?

      "Bretomart", dijo Jolder.

      "Deidris", dijo Perún.

      "Yo solo confío en ti, Radegast", dijo Saladino. Como respuesta, su líder frunció el ceño.

      "¿Qué estás diciendo?". "¿Y nosotros qué somos?". Perún repitió la pregunta.

      Radegast sonrió. "Reuniremos a quienes recomendéis. No nos sentaremos a esperar esto", dijo señalando a su alrededor. "Iremos en contra de todos los que usen la Luz en contra de nuestra propia especie. La humanidad necesita protectores. Como los caballeros de antaño".

      A su alrededor, el viento levantaba remolinos de polvo. Las luces rojas del atardecer se reflejaban en el horizonte.

      "¿Estáis conmigo? ¿Os uniréis a mí como Señores de Hierro?"

      En la penumbra, sus respuestas sonaron como un trueno en el aire frío.

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  6. Registro / 099

    invierno vil levantado

    Un exo recién resucitado aprende a sobrevivir acompañado por un espectro. La búsqueda de refugio y la amenaza de las máquinas convierten sus primeros días en una huida; durante ese recorrido recibe el nombre de Felwinter.

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    • Ishtar CollectiveLord Felwinter
    • El mentiroso3. EL NOMBRE

      Seis meses de huida le enseñaron a Felwinter un par de cosas sobre la vida.

      La primera era que, en cualquier momento, cualquier cosa podía pasar. Sin ninguna razón ni explicación.

      La segunda, que no importaba lo injusto que pareciera algo. Un mundo justo no se sustenta en reconocer lo que es injusto.

      Aunque aprendió otras cosas, mucho más tácticas: nunca descanses en el mismo sitio dos veces, o no descanses en absoluto si es posible. No cruces por campo abierto si hay otra ruta más resguardada. Cuidado con las lluvias de meteoritos. Mantente alerta ante enemigos orgánicos, pero no te molestes en evitarlos. No son la verdadera amenaza.

      Aquella noche, Felwinter y el dron se refugiaron en el altillo de un antiguo granero. Una feroz tormenta impedía la visibilidad lo suficiente como para justificar una noche a cubierto, pero Felwinter no podía evitar pensar y analizar. Edificio endeble. Gran espacio vacío. Lugar poco preparado para atacar. Edificio endeble. Gran espacio vacío. Lugar poco preparado para…

      Y sin importar lo que el dron dijera (que no necesitaba dormir), sentía un cansancio inexplicable. No podía ubicarlo con precisión. Se extendía por todo él. El dron se dio cuenta. Nunca dijo nada, pero Felwinter sabía que se dio cuenta.

      Descansó la cabeza sobre las rodillas. Junto a él, el dron le sobrevolaba el hombro y se alejaba de vez en cuando para comprobar el tiempo a través de los cristales de la ventana.

      En un momento dado, Felwinter alzó la cabeza.

      "¿Cómo te llamas?", le preguntó al dron con la voz queda.

      "¿Qué?".

      "Tu nombre", continuó. "Tú me diste uno. ¿Cuál es el tuyo?".

      "No lo he pensado".

      El silencio reinó entre ambos una vez más. Vivían en silencio. Pero los últimos días, el silencio era distinto. Si antes era el silencio de un par de desconocidos, ahora era el silencio de un equipo: cada uno sabía qué hacer y qué se jugaban si no daban la talla.

      Los ojos de Felwinter se estrecharon en dos líneas finas de luz al cavilar. "Fel…", miró al dron de reojo. "Spring".

      "¿Qué?", preguntó el dron.

      "Felspring", respondió Felwinter. "Así te llamas".

      Se miraron durante un buen rato.

      "¿Va en serio?", inquirió el dron. "¿Felspring?".

      Felwinter miró por encima de ella. Más silencio.

      "Vale", sentenció Felspring.

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  7. Registro / 101

    La máscara del orador

    Del documento original

    Al menos, creo que es así. En los días posteriores al Colapso, todos los Oradores que sobrevivieron se dispersaron a los cuatro vientos y viajaron con grupos de refugiados por el yermo en ruinas en el que se había convertido la Tierra. Aparte del hombre que me enseñó, nunca he conocido a otro Orador en la vida. Por lo que a mí respecta, soy la última que queda viva.

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    • ConstelacionesCantar

      Soy la primera Oradora que nunca sueña.

      Al menos, creo que es así. En los días posteriores al Colapso, todos los Oradores que sobrevivieron se dispersaron a los cuatro vientos y viajaron con grupos de refugiados por el yermo en ruinas en el que se había convertido la Tierra. Aparte del hombre que me enseñó, nunca he conocido a otro Orador en la vida. Por lo que a mí respecta, soy la última que queda viva.

      Antes del Colapso, elegían a los Oradores por su capacidad para escuchar al Viajero mediante sueños detallados y lúcidos. Ahora que los sueños han parado, hay otros signos. Los Espectros nos siguen. Cuando soñamos, vemos una luz blanca, extraña y cegadora. Somos propensos a los dolores de cabeza.

      Mi mentor no podía enseñarme a interpretar los sueños, así que me enseñó mediante hipótesis. Yo tenía que imaginar cómo serían los sueños, tenía que especular por qué el Viajero podría volver a nosotros y cuándo. Como todos los Oradores, memoricé los cuatro principios: el Viajero es bueno, el Viajero es un ser inteligente, el Viajero nos salvará y el Viajero nos dejará.

      A veces me preocupa que el Viajero ya nos haya dejado.

      Mi mentor murió de una enfermedad degenerativa hace dos años, y he intentado dar la talla como su sustituta. Pero él era un recuerdo viviente de cuando el Viajero estaba despierto, y yo solo tengo sus recuerdos, de segunda mano y entendidos de manera imperfecta. No sé dar respuestas. No sé hacer que el Viajero hable.

      O, al menos, no sabía.

      Durante semanas, he trabajado en secreto en un proyecto, reuniendo chatarra y trastos viejos y rotos, desechos de una época anterior. La he montado como he podido, la he apañado con una mezcla de tecnología extraña, comprendida a medias, y he tratado de calibrarla según mis necesidades.

      Hace mucho tiempo, mucho antes del Colapso, los astrofísicos grabaron sonidos de los planetas del sistema solar y los convirtieron en música. Convirtieron ondas de plasma y emisiones de radio en inquietantes ruidos musicales, rugidos, siseos y silbidos. El Viajero también emite sonidos. Los Oradores han escuchado su música durante muchos años, en forma de sueños.

      Con cuidado, con mucho amor, construyo una máscara. Un amplificador.

      Nadie lo sabe excepto yo. No voy a hacerme ilusiones, pese a que las mías están por las nubes mientras le doy los últimos retoques. No es bonita, como lo era nuestra tecnología anterior. Está rayada, doblada y oxidada, como todo lo que tenemos ahora. Pero, si estoy en lo cierto, si puedo conseguirlo, hará cosas hermosas.

      No puedo soportar el fracaso. He fallado en todo lo demás hasta ahora.

      Cuando termino, me pongo la máscara. Siento las piezas sin lijar ásperas y afiladas contra mi rostro, pero sueño por primera vez en la vida.

      || He gritado en silencio durante tanto tiempo que mi voz es ronca. ||

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  8. Registro / 102

    Se funda la Última Ciudad

    Del documento original

    En sueños, te ves suspendido en una Luz brillante pero intermitente, observando un mundo medio destruido. Ves miles de trozos de ti en ese mundo, abriéndose paso con dificultad como niños, vagando por ruinas laberínticas que no comprenden.

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    • ConstelacionesConstruir

      Eres la última estrella que queda.

      En sueños, te ves suspendido en una Luz brillante pero intermitente, observando un mundo medio destruido. Ves miles de trozos de ti en ese mundo, abriéndose paso con dificultad como niños, vagando por ruinas laberínticas que no comprenden.

      Por un momento, sientes en tu cuerpo todo lo que ellos sienten. La euforia del éxito, el dolor del fracaso, la vela extinguida de la muerte, el jadeo del renacimiento. Lo sientes todo a la vez.

      ---

      Soy el último Orador.

      Soy hijo de dos exiliados y vivo en un asentamiento, a la sombra de una montaña imponente. Somos unos trescientos y llevamos viviendo aquí casi siete años. Cuando llegamos, estábamos bajo la jurisdicción de un señor de la guerra que se llamaba Cathal. Nos ofrecía protección por un precio muy alto: requisaba un tercio de nuestras provisiones y reclutaba a casi la mitad de nuestra gente para su causa. La protección real que nos daba era limitada. Los señores de la guerra usaron nuestro valle como campo de batalla, chocando entre sí como gigantes que no podían ver las vidas con las que estaban acabando. Pero ellos sí que podían, nos veían. Solo que no les importaba.

      Los Señores de Hierro echaron a Cathal hace casi un año, y hemos vivido en una cómoda independencia con poca supervisión de los alzados que nos salvaron. Nuestro pueblo votó por eso. Los Señores de Hierro nos salvaron, pero no serían muy distintos de los señores de la guerra si también quisieran gobernarnos.

      Ahora estoy negociando con una de ellos, una mujer llamada Lady Efrideet.

      "Eres libre de decidir lo que sea", dice. "Pero si dices que sí, tendrás una escolta armada".

      Otras tres personas se sientan conmigo: nuestra alcaldesa electa, nuestro médico más experimentado y nuestro habitante más anciano. Somos las personas que el asentamiento ha elegido como representantes. A mi lado, un Espectro plateado gira su carcasa, flotando en mi hombro, mirando a Efrideet. Me ha seguido durante más de un año y aún no ha encontrado a su elegido. Es una buena compañía.

      || Ya he dado mucho de mí, pero aún doy más. Me convierto en un faro. Llamo a mis hijos para que vengan a casa. ||

      "Una población consolidada como esa, todos en el mismo lugar", dice la alcaldesa. Parece cansada. Lleva casi sesenta años en el cargo. "Eso atraería a los señores de la guerra como a moscas".

      "No te preocupes por los señores de la guerra", dice Efrideet, con la fría certeza de alguien que solo comprende a medias nuestra preocupación, para empezar. "Sus días están contados. Su forma de vida es incompatible con el Decreto de Hierro y...", se encoge de hombros.

      Su indiferencia es poco creíble, pero creo que confío en ella. Confío en los Señores de Hierro. Nos han dado pocas razones para dudar de ellos.

      "¿Cómo se gobernaría la ciudad?", pregunto.

      Efrideet se vuelve a encoger de hombros. "Parece ser el tipo de cosas que sometéis a votación". Tamborilea en la mesa con los dedos, impaciente, pero solo un poco. "Nosotros solo construiremos el lugar y llevaremos a gente allí. Podemos defender las murallas, pero no vamos a dictar lo que sucede dentro de ellas. Esta es una aventura conjunta, una colaboración".

      Mis compañeros intercambian miradas, sopesándolo.

      Efrideet nos mira. Como la mayoría de alzados, trata de parecer impasible, una estatua. Pero, si escuchas con atención, está tratando de convencernos. Quiere esto. "Escuchad", dice. "Los que somos alzados y los que no hemos vivido en nuestros rincones separados durante demasiado tiempo. Todos somos personas. Eso es cuanto los Señores de Hierro intentamos decir. Deberíamos vivir juntos". Hace una pausa. "Hay cosas que podemos enseñarnos los unos a los otros".

      Dos semanas después, una vez hemos empacado todo cuanto podemos transportar, nos vamos al lugar donde construiremos la Última Ciudad segura de la Tierra.

      || Quiero que algo crezca a mi sombra. ||

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  9. Registro / 104

    Osiris entrena con Lords Felwinter y Nirwen

    Del documento original

    Después de las prematuras muertes de los Señores de Hierro y del caos que amenazó con destruir la creciente Ciudad desde su interior, aquel conocido como el Orador se postuló para hacerse con el poder. Con el objetivo de crear la ilusión de una democracia, el Orador estableció el Consenso, una institución oligárquica formada por representantes de…

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    • EquipamientoProgenie del jardín 1

      Extracto de "La historia definitiva de Osiris", del Hermano Vance

      Después de las prematuras muertes de los Señores de Hierro y del caos que amenazó con destruir la creciente Ciudad desde su interior, aquel conocido como el Orador se postuló para hacerse con el poder. Con el objetivo de crear la ilusión de una democracia, el Orador estableció el Consenso, una institución oligárquica formada por representantes de las principales facciones políticas de la Ciudad y de las tres clases de guardianes. Por los titanes: San-14, la mano derecha del Orador. Por los cazadores: Tallulah Fairwind, la primera de una larga lista de representantes en constante cambio. Y por los hechiceros: el legendario guerrero que había estudiado con los mismísimos Felwinter y Nirwen: Osiris.

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  10. Registro / 105

    Los Despertados regresan del Distributario

    Los insomnes que regresan al cosmos descubren que el tránsito los ha cambiado. Mara, Sjur y Uldren se enfrentan a visiones, presagios y una nueva relación con las fuerzas que marcaron su nacimiento.

    El tiempo del Distributario no se corresponde de forma sencilla con el del sistema solar.

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    • MarasennaCatábasis

      Mara mira a la cámara y deja que hable el fuego de sus ojos.

      La están esperando, los millones del Distributario, su pueblo de insomnes. Ha despertado su curiosidad con treinta años de análisis meticulosos. Cuando alzan la mirada al cielo nocturno, ven las estrellas de sus observatorios entre las franjas atestadas de hábitats, las largas y delgadas fábricas orbitales, los grandiosos contrapesos de ascensor, las ardientes carreteras de corrientes de materia.

      "Dejad que os hable de nuestro mundo", dice.

      Ahí están los hechos de la tectónica y la atmósfera, del agua y del clima: los parámetros del sol que los alimenta. "El año pasado no murió ningún bebé. Ningún niño quedó sin alimento. Ningún joven se hizo adulto sin educación, ninguno sufrió enfermedades que podrían haberse tratado. Hace tiempo que superamos la eutecnología obtenida de la Navespira; pero hemos crecido de forma ecológica y planificada. Hemos evitado la contaminación, hemos erradicado la peste y hemos elegido la paz. No se ha descargado ningún arma de tecnología maliciosa desde hace siglos. Nuestras armas atómicas fueron desarmadas antes de que pudieran utilizarse ni una vez. Somos nuestro propio triunfo".

      Ha decidido no usar gráficos ni espectáculo. Prefería que recordaran su cara.

      "Os conocéis a vosotros mismos", dice. "Dejad que os hable de vuestro cosmos. Vivimos en un universo isotrópico, espacialmente infinito, de 12 100 millones de años. Su metalicidad es ideal para la vida y para la propagación de civilizaciones tecnológicas. Con el tiempo, la distancia entre todos los puntos del universo se contraerá hasta cero y el cosmos se hundirá en una singularidad, para luego renacer en el fuego. Aquí no habrá fin para la eternidad".

      Se detiene. Espera. El mundo entero está ahí fuera, suplicando la respuesta a la pregunta.

      "Nuestro mundo es un regalo. Y debemos rechazarlo".

      Son insomnes. Les encantan los secretos. Esperarán a que ella se explique.

      "Hemos detectado un patrón estampado en nuestro universo por su predecesor: una huella dactilar de las condiciones iniciales en las que nació la existencia. A partir de esta información, hemos confirmado los mitos más primordiales de los insomnes. Nuestro universo es un subconjunto de otro. Vivimos dentro de una singularidad, un nudo en el espacio-tiempo, que orbita una estrella en otro mundo.

      "La relatividad convencional sugeriría que el tiempo externo a un horizonte de sucesos pasa rápidamente en comparación con un reloj en el interior, pero nuestro universo tiene una relación peculiar con su madre. Miles de años han pasado para nosotros en el Distributario. ¿Fuera? Siglos, como mucho. Somos un rápido en un río lento.

      "Estas ideas tal vez no os sorprendan, después de siglos de teorías y filosofía. Pero hemos desencriptado nuevos datos de las señales de fondo de las microondas cósmicas y los neutrinos. Hemos descubierto voces… las voces de llamadas de auxilio. Cuentan una historia de valentía, de guerra, y de pérdida desesperada.

      "No siempre fuimos inmortales. No nos ganamos esta utopía por un pacto con ninguna potencia cósmica, ni por alcanzar una encumbrada condición moral. Somos refugiados. Huimos de un choque apocalíptico entre la civilización de nuestros ancestros y una potencia invasora". Ahora baja los ojos. "Las señales que hemos recuperado nos dicen que nuestros antepasados estuvieron al borde de la derrota. Quizá, de la extinción".

      "Es hora de que aceptemos nuestra deuda. El Distributario es un refugio, no un patrimonio; una base para reponer fuerzas, no un jardín que cuidar. Os pido, insomnes, que os unáis a mí en la tarea más difícil y más digna que haya afrontado jamás un pueblo. Debemos abandonar nuestro paraíso, volver al mundo de nuestros antepasados y retomar los esfuerzos que abandonaron. Si algunos de ellos han sobrevivido, debemos ofrecerles ayuda. Si tienen enemigos, debemos unir fuerzas. Debemos volver a la guerra de la que huimos y plantar cara allí a nuestros enemigos".

      Los deja en vilo un momento antes de ir al grano. "También hemos determinado que nuestro patrimonio, nuestra inmortalidad, está ligada a los rasgos fundamentales de este universo. En cuanto nos marchemos, empezaremos a envejecer de nuevo. Con el tiempo, todos moriremos.

      "¿Os uniréis a mí, insomnes? ¿Responderéis a mi llamada? Lo único que os ofrezco es miseria y muerte. Lo único que os pido es todo lo que podéis ofrecer. Pero veréis una luz estelar más antigua. Caminaréis en una oscuridad más profunda de la que este mundo ha conocido jamás".

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    • MarasennaRevancha I

      Uldren volvió al Arrecife durante la Larga Noche Intranquila, cuando los insomnes se acurrucaban en sus camas y hamacas, reunidos en cuevas de hielo y cilindros de hábitat medio iluminados, acosados por visiones y presagios. Se les aparecían rostros en el sublimado remolino de hielo cometario: las imágenes y los retratos se volvieron imposibles de distinguir de sus equivalentes reales. Destruyeron todas las estatuas con el fin de evitar que parecieran cadáveres a quienes pasaran a su lado.

      Algo había cambiado en ellos tras su regreso al cosmos exterior. Un zumbido de cable de alta tensión pasaba por los tendones de sus manos, sus mandíbulas se desencajaban cuando tragaban, y destellos de luz como el impacto de rayos cósmicos oscurecían su visión. Mara se sentía como si hubieran metido los pies en un océano cargado de electricidad y levantado la mano hasta un cable invisible en lo alto: como si hubieran retomado el contacto con fuerzas inmensas y opuestas que habían dejado una antigua marca.

      "Me siento como si tuviera escorbuto", gruñó Sjur Eido, pese a no haber tenido escorbuto en su vida. "Como si todas estas antiguas heridas de mi alma se estuvieran reabriendo".

      "La gente no deja de mandarme notas", dijo Mara. Su sensorio había muerto en el tránsito, por lo que las notas le llegaron a través de susurros y recortes de valioso papel. "Dicen… Vi tu cara en mi sueño. Vi tus ojos. Oí tu voz".

      "Así que no soy solo yo".

      Uldren era la segunda persona en transmitirle revelaciones ese día. La primera fue Kelda Wadj, la maestra de maestras, una de las reclutas más alegres de Mara para la expedición: era una experta de la pedagogía, capaz de moldear cualquier mente y dejarla lista para aprender, capaz de ablandar cualquier hecho en un fluido que se pudiera derramar. "Vengo de los laboratorios Gensym", dijo, "y han descubierto algo maravilloso. Ahora somos todos un poco mágicos".

      "Cuéntame más". Mara le sirvió una copita de agua cometaria helada. "¿Qué «magia» es esa?".

      "Alguna clase de acausalidad débil". Kelda se acomodó sobre una hamaca de plástico entrelazado. "Han estado disparando haces de neutrinos codificados a través de voluntarios, y parece que los patrones de dispersión resultantes dependen del estado cognitivo y emocional del objetivo. Es una detección muy fiable, al menos cuatro sigmas, pero el tamaño del efecto es pequeñísimo".

      Mara digirió esto con un chupito de hielo antiguo medio derretido en la lengua. "Acausalidad. ¿Quieres decir que, sea lo que sea lo que esté ocurriendo, cualquier influencia que tengamos en, por ejemplo, los haces de neutrinos, no es explicable por la física?".

      "No por ninguna física que conozcamos. En principio, parece violar algunas leyes de conservación, algo que dejaría sin habla a Emmy Noether". Kelda recuerda los nombres de sus antiguos héroes de la física incluso cuando no sabría decir en qué dirección está el sol.

      "Física secreta". Mara pensó en el Viajero y en sus obras. "Todos lo hemos sentido, ¿no? Sabemos que estamos… ¿Cómo decirlo? Atrapados en el abrazo entre la luz y la oscuridad", se preguntó, sin demasiada expectación. "Estamos en contacto con ciertos elementos numinosos".

      Kelda sostuvo la copa para que le sirvieran más agua. "La pregunta es, majestad…".

      "No me llames así. Esto es una democracia plena".

      Kelda puso los ojos en blanco. "La pregunta es: ¿seguimos pensando que esto es ciencia? ¿Lo enseñamos como física? El cierre causal dice que todo lo que ocurre en un sistema material tiene una causa material. Sin embargo, si hay estructuras simbólicas en la mente que provocan efectos materiales… ¿no deberíamos llamar eso tal como es?".

      "La muerte no tenía dominio", susurró Mara.

      "¿Perdón?".

      "Ahora estamos en el dominio de la muerte. Todos moriremos. Éramos inmortales en el Distributario, ¿no? Alguna parte de nosotros estaba… en sintonía con el universo. Y ahora que ya no recibimos la señal del Distributario, estamos en sintonía con algo nuevo".

      Fue entonces cuando se abrió de golpe la escotilla y entró Uldren tambaleando, sonriendo ferozmente y llevándose un puñado espumoso de citogel a una cuchillada en el cuello.

      "¡Alienígenas!", dijo con voz áspera. "¡He encontrado alienígenas, y uno de ellos me ha cortado la garganta!".

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  11. Registro / 106

    El cisma de los Despertados una vez más

    Del documento original

    De todos los desastres que pueden suceder en el espacio, las revueltas son el peor de ellos. Las invasiones se pueden controlar, los fuegos ahogar, las plagas aislar, las radiaciones cubrir, el calor ventilar… pero las revueltas cuentan con su propia voluntad: una ingenuidad caótica que corroe cualquier respuesta.

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    • Los insomnes del ArrecifeRevancha IV

      De todos los desastres que pueden suceder en el espacio, las revueltas son el peor de ellos. Las invasiones se pueden controlar, los fuegos ahogar, las plagas aislar, las radiaciones cubrir, el calor ventilar… pero las revueltas cuentan con su propia voluntad: una ingenuidad caótica que corroe cualquier respuesta.

      Mara trepa por los compartimentos asfixiada entre refrigerante vaporizado. Se mantiene agachada y sujeta la máscara de respiración en su rostro. No puede dejar de pensar en el último mensaje de Kelda Wadj y en los datos que adjuntaba. "Mara, los efectos paracausales son poderosos a tu alrededor. Sea lo que sea que nos haya sucedido, tú eres el centro neurálgico. No soy capaz de sobreestimar cuán sutil e importante puede resultar este descubrimiento. Mara, al utilizar descomposición radioactiva como desencadenante de bombas simuladas, bombas capaces de herir a los insomnes, los detonantes cuentan con una probabilidad mil veces inferior de descomponerse a tu alrededor. La gente tiene más opciones de mantenerse a salvo cerca de ti".

      Tiene que adentrarse en la revuelta. Tiene que proteger a los suyos.

      Un terrible quejido retumba en la estructura del hábitat y, entonces, con un estruendo apocalíptico, algo se desprende del Arrecife. Una nave. Una nave se marcha. Mara ha fracasado.

      Cae rendida sobre su vientre y jadea con la máscara puesta. Entonces, se encoge anticipándose a la migraña y activa el aumento, la máquina improvisada que sus eutecnólogos habían fabricado para ese preciso propósito al extraer los implantes del Distributario estropeados de Mara y hacer que funcionaran de nuevo. Está a punto de lanzar la orden de anular los sistemas de la nave

      cuando se da cuenta de que se trata de una nave humana recuperada, ajena a su mandato.

      Resopla, frustrada, mientras toma aire frío embotellado. "Sjur".

      "Aquí estoy", se escucha desde su radio. "Arrinconada en la oficina de la jefatura del muelle. He disparado a algunos de ellos en los hombros, parece que han pillado el mensaje".

      "Deja que se marchen. Si una nave se ha marchado ya, no tiene sentido retener al resto. Nuestra posición se ha visto comprometida".

      "Entendido".

      "Transmíteselo a todo el mundo. Voy a permitir que todo aquel que quiera marcharse del Arrecife lo haga. Será su primera y última oportunidad". Se da la vuelta y mira hacia arriba, hacia los vórtices en espiral de refrigerante, observando los rostros, futuros, las vidas que acababa de perder, las que podía perder en adelante… Había traído aquí a su gente para morir, en el sentido de que los había traído hacia la mortalidad, pero no esperaba que sucediera tan deprisa.

      "Lo saben, alteza", musitó Sjur. "Ya lo saben".

      "¿Qué?".

      "Nos lo dijiste. Oímos tu voz". Había miedo y gratitud en la voz de Sjur Eido. "Mara, te escuché. Me lo dijiste".

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  12. Registro / 107

    Mara Sov nombrada Reina de los Despertados

    Del documento original

    Y así fue cómo los insomnes, divididos en el pasado, volvieron a dividirse en terrícolas y nativos del Arrecife. Los que se marcharon fueron a registrar las ruinas en busca de la historia perdida y a auxiliar a sus parientes humanos que seguían aferrados a un mundo hostil. Los insomnes se aproximaron a estos humanos como nefilim, equipados con…

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    • Los insomnes del ArrecifeRevancha V

      Y así fue cómo los insomnes, divididos en el pasado, volvieron a dividirse en terrícolas y nativos del Arrecife. Los que se marcharon fueron a registrar las ruinas en busca de la historia perdida y a auxiliar a sus parientes humanos que seguían aferrados a un mundo hostil. Los insomnes se aproximaron a estos humanos como nefilim, equipados con armas perdidas, productos olvidados y medicamentos. Eran como augurios de esperanza, pues a menudo se creía que eran colonizadores nacidos en las estrellas que regresaban a su hogar, algo que, a fin de cuentas, no distaba mucho de la realidad. Todo aquel que los observaba veía que el cielo nocturno no solo deparaba una fatalidad acechante. Procrearon entre sí, en ocasiones tuvieron híbridos con humanos y, en el transcurso de los siglos, muchos olvidaron el Distributario, e incluso el Arrecife. No obstante, siempre existía en sus almas una pizca, un vector que apuntaba a un lugar distante en el anillo de asteroides en el que su reina moraba.

      "Ya han dejado huella", le dijo Sjur a Mara poco después de que el primer insomne llegara a la Tierra. "Van a lograr salvar muchas vidas solo con los suministros de medicamentos, agua pura y suministros de construcción, e incluso si todos murieran al terminar el año, aun así, salvarían diez o veinte humanos".

      "Lo sé", dijo Mara con orgullo resentido. "Deja que la gente los recuerde como santos y paladines y no les digas a cuántos más habrían salvado de haber conservado la fe". Sabía de la tremenda importancia que tenía la vida de cada insomne; sabía cuántos tendría que emplear y lamentarse por cada alma malgastada en propósitos de menor calibre.

      El día en que los caídos atacaron, Mara fue proclamada reina. Sucedió todo de golpe, pese a un debate largo y tendido entre las gentes, pues todos temían tener que contar con una monarca que consultara lo que pensaban. Aunque más temían negar su poder y soberanía, pues habían recorrido mundos en su nombre. Rechazarla supondría rechazara su propia elección.

      "Insomnes", entonó, "por primera vez en toda mi vida he dudado en recurrir al poder, y ahora un tercio de todos vosotros se ha marchado. No puedo seguir negando en lo que el cosmos me ha convertido. Soy vuestra única reina legítima".

      Sabía que había sido una ingenua al tratar de emular que eran todos iguales. Lo que era cierto para su hermano, era cierto para todos los insomnes. Necesitaban secretos con los que maravillarse, secretos que se asemejaran a los profundos enigmas de sus almas. No podían seguir algo que comprendían por completo.

      Celebrarían una coronación más tarde, en un lugar que estaba por construir. Con el fin de mostrar respeto por no haber celebrado la coronación todavía, Mara decidió no portar corona alguna en primera instancia. Más tarde reclamaría como tiara el anillo del horizonte de sucesos que rodea al universo visible.

      "Queridas técnidas", comenzó mientras reunía a Kelda Wadj y al resto de eutecnólogos restantes, "recibiréis total autoridad para explorar nuestro nuevo poder, las reliquias del Viajero y todos los campos asociados. Ya no estamos en el reino de la ciencia pura. Necesitamos una orden de misterios y brujas que ofrecerles".

      Apenas una hora más tarde, un queche caído se acercó con sigilo y empezó a aminorar la velocidad en dirección a Vesta 4. Los depredadores de cuatro brazos habían rastreado una de las naves en dirección a la Tierra y a lo largo de sus erráticos cambios de dirección hasta el Arrecife. Habían llegado en busca del origen de esos seres con forma de simios azulados.

      Una salva de pistolas de materia coherente destrozó al queche. Una muerte rápida para la poderosa nave, una furia ancestral de materia oscura comprimida en el tamaño de una chincheta relativista. Un desperdicio de armas que no podían recargarse, no obstante, y el barón al mando ya había esparcido sus esquifes como semillas camufladas. Los saqueadores caídos llegaron al Arrecife y se abrieron paso a la fuerza. Los insomnes, con escasos conocimientos sobre la mortalidad y aterrados por ella, huyeron despavoridos.

      Mara, Uldren y Sjur Eido se ocuparon de tantos como pudieron. Sjur peleó con una protección de combate propulsada, pero Mara tenía que mostrarse vulnerable, con su cabello plateado y ojos rasgados, lanzándose hacia el enemigo. Luchó con una pistola y una daga, mientras su hermano se movía como un espectro a su lado. Su gente se sentía avergonzada por su cobardía. No eran los mismos caídos que hacían huir a los depredadores alienígenas, ahora eran indignos, una ofensa al majestuoso privilegio de sufrir un alarido y un disparo de fusil. Los insomnes apreciaron su desesperación, cómo los escorias mutilados se trastabillaban demacrados, cómo los vándalos se arrastraban huyendo de la batalla conforme arrancaban los paneles de las paredes, desesperados por saquear cuanto pudieran para agradar a sus capitanes.

      Sjur Eido, provista de su blindaje, se enfrentó con el barón de los caídos en un combate con gravedad cero sobre su tanque araña y lo derrotó de un disparo, un cañonazo certero que le atravesó la armadura y la garganta. El éter siseó hacia el vacío. Sjur se lanzó hacia el tanque araña anclado al casco del Fuego Sagrado. Conforme reía de alegría, se abrió paso hacia el barril del tanque y lanzó una carga dentro, a sabiendas de que su siguiente disparo vengador tendría como objetivo el depósito del hábitat principal del Fuego Sagrado, a sabiendas de que moriría en medio de la aciaga catástrofe.

      El tanque ardió. La carga se detonó. Sjur Eido salió disparada y totalmente ilesa.

      "Ahí es donde debería haber muerto", se dijo extrañada. En su mente solo estaba el rostro sonriente de su reina.

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  13. Registro / 108

    Mara Sov comienza a construir su reino

    Del documento original

    Hubo un tiempo en que no se supo el destino de los que huyeron de la Tierra durante el Colapso. Pero aquí se halla un cementerio de naves perdidas y, entre ellas, el reino de los insomnes. Gobernados por una reina a la que pocos han visto, hace mucho que evitan el contacto con la Ciudad.

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    • GrimorioEl Arrecife

      Hubo un tiempo en que no se supo el destino de los que huyeron de la Tierra durante el Colapso. Pero aquí se halla un cementerio de naves perdidas y, entre ellas, el reino de los insomnes. Gobernados por una reina a la que pocos han visto, hace mucho que evitan el contacto con la Ciudad.

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    • Los insomnes del ArrecifeTelic I

      Mara intentó una vez más, solo una, que sus dispersas gentes regresaran a casa. Esperaba que el asalto los hubiera convencido de que tenían una responsabilidad con el Arrecife. Debían regresar a su hogar y reparar el daño que habían causado. No obstante, no salió como esperaba, pues, pese a que sus brujas fueron capaces de intensificar su vínculo con la gente mediante los aumentos que Kelda había desarrollado, no era más que una vocecilla en medio de una tormenta. Sus insomnes estaban provistos de antenas sensibles en el sentido metafísico, y no eran capaces de escuchar sus súplicas en medio del clamor. Además, el ingeniero de comunicaciones seguía olvidando llamar "majestad" o "reina" a Mara.

      "Buenas noticias", le dijo Uldren con la sonrisa complaciente que acostumbraba a mostrar después de cada debacle a la que sobrevivía. "Illyn y yo hemos analizado los registros de comunicaciones de los caídos. Su barón no llegó a transmitir nuestra posición a su kell. Quería llevarse el mérito. Seguimos a salvo".

      "Puede que el barón hubiera lanzado una baliza programada", le advirtió Mara. "Nunca subestimes a esas cosas. Han vivido en el vacío mucho más que nosotros".

      "Los admiro", confesó Uldren. "Han perdido muchísimo. Algunos incluso se mutilan a sí mismos en sus rituales para demostrar el poder que albergan y volver a hacer que sus extremidades crezcan, Mara. Incluso si nos vemos abocados a la extinción, esos caídos sobrevivirán más que nosotros".

      Mara apuntó con sequedad en su registro que su hermano había descubierto al fin a su verdadero pueblo.

      Sjur Eido, por su parte, daba vueltas aturdida, llena de alegría por estar viva y afligida por no conocer en realidad el día de su muerte. "Contigo todo es posible", le dijo a Mara. "Si vivo, es gracias a ti". Cuando Mara vio cómo encordaba su poderoso arco, con los miembros enroscados a su brazo opuesto, se alegró lo indecible de que Sjur hubiera sobrevivido.

      Con el tiempo, Mara designó a los paladines como supervisores de su nuevo ejército, como Alis Li había hecho durante la Guerra de la Teodicea. Nombró corsarios a los navegantes estelares más preparados para explorar el cinturón de asteroides con la mayor discreción, y así establecer rutas y escondites para respaldar la operación encubierta de las naves insomnes.

      Pero, por encima de todo, designó a su hermano la misión que más le preocupaba. "Hermano", le dijo, "no puedo volver a permitir que mi pueblo se divida. Hemos de ofrecerle mucho más que una protección helada, fríos hábitats cilíndricos y grutas de Vesta. Hemos de crear una cultura, una conexión que nos ciegue de orgullo y asombro ante nuestros propios misterios. No hay lugar mejor para que la cultura florezca que en una ciudad".

      "Reúnelos en un solo lugar", avisó Uldren, "y te convertirás en un objetivo".

      Mara ya había considerado esto y encontrado la respuesta. "Ponte en marcha y consígueme un poder diferente a cualquier otro de este mundo. Tráemelo y lo convertiré en la piedra angular de mi nueva ciudad, donde los insomnes soñarán todo lo que han sido y en lo que está por venir".

      Así, Uldren emprendió un viaje entre mundos, raudo como un fantasma de luz azul. Pasado un tiempo, regresó al Arrecife con una criatura más pequeña que su mano y dijo "Presta atención, hermana, esta es la mentira capaz de hacerse verdad: un ahamkara".

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  14. Registro / 109

    Un emisario a la tierra

    Del documento original

    Nasan se encuentra en medio de una multitud de miles de personas cuando Mara Sov se dirige a los insomnes y les habla del mundo agonizante que abandonaron. La situación la golpea por sorpresa como una punzada devastadora en cada rincón de su cuerpo. Se pasa cuatro noches en vela con un nudo en la garganta que apenas le permite respirar. Sostiene…

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    • EcdisisAcordes de significado

      6.

      Nasan se encuentra en medio de una multitud de miles de personas cuando Mara Sov se dirige a los insomnes y les habla del mundo agonizante que abandonaron. La situación la golpea por sorpresa como una punzada devastadora en cada rincón de su cuerpo. Se pasa cuatro noches en vela con un nudo en la garganta que apenas le permite respirar. Sostiene el tarro de plata contra su frente, concentrándose en su peso constante y frío, y se da cuenta de que tiene que marcharse.

      7.

      Se topa con su vieja amiga Sjur. En medio de las agitadas preparaciones para su marcha, parece haber tiempo para conocer a Mara. Nasan pone su ser y sus cualidades a su servicio. Jura hacer lo posible para convencer a los que se queden atrás…

      "No", la interrumpe Mara con el tono de un té amargo. "Nunca te pediría algo así, ni a ti ni a nadie".

      Nasan vacila.

      "Ayuda a los que hayan tomado su decisión, sea cual sea. Ayúdalos a paliar su dolor". Le estrecha la mano a Nasan. La tensión de su mirada se alivia. "Eso es más importante".

      8.

      El éxodo es totalmente aterrador. Nasan nunca había experimentado un sentimiento tan profundo de escisión, ni siquiera al dejar atrás a una pareja, una comunidad o un escondite apreciado.

      Conforme el Distributario se va reduciendo poco a poco a lo lejos, observa el tarrito de plata entre sus manos y se pregunta a quién dejó atrás en el mundo al que regresaban para poder protegerlo. Se pregunta si seguiría con vida.

      9.

      Sjur es una compañera transparente y dispuesta, como lo era ella en el campamento de la Diasirmo, pero Mara es una incógnita. Nasan se siente atraída por ella, pero no por su tez de porcelana, sino por sus múltiples corazas defensivas. Hay muchas verdades diferentes que resuenan en las cuidadosas palabras de Mara: acordes de matices de significado que cree que puede ser capaz de dividir en notas más claras para las mentes aterradas que ansían la sencillez.

      Hace lo que puede. En las horas tranquilas y conversaciones fragmentadas, se transforma en una consejera poco convencional para la aspirante a reina.

      Cuando los frágiles intentos iniciales de reconstruir la sociedad terminan de malas formas en la Larga Noche Intranquila, después del descubrimiento del Viajero y de los caídos, y de las inevitables revueltas y deserciones, Nasan aborda de nuevo a Mara para ofrecerle sus servicios. "Deja que vaya tras ellos", le suplica ni un día después de la proclamación que todos siguen escuchando en sus cráneos en vez de en sus oídos. "No pretendo hacerlos cambiar de parecer ni convencerlos de que vuelvan. Solo…".

      "Entonces, ¿qué pretendes hacer?", le pregunta Sjur con curiosidad. Mara la observa con una paciencia intemporal, esperando a que encuentre las palabras.

      Nasan frunce los labios. "Quiero que comprendan que eres… que… que eres buena. Que no eres lo que ellos piensan". Al percibir la crispación de Sjur, ella alza la mano. Sin embargo, para su alivio, Mara le hace un leve gesto. "Y si aun sabiéndolo prefieren vivir lejos de nosotros en la Tierra, no pasa nada. Esa será su elección".

      "No necesito que lo comprendan", responde Mara con suavidad. Su voz firme esconde un atisbo de aflicción casi imperceptible.

      "No", coincide Nasan, aliviada al saber que Mara está dispuesta a considerar esta verdad. "No lo necesitas. Tienes la valentía de no ser del agrado de todos, y eso no es habitual. Sin embargo, a veces resulta igual de importante cultivar la benevolencia…". Sobre todo si has olvidado qué se siente al no saberlo todo, piensa para sus adentros.

      Mara aparta la mirada. Nasan observa con atención y cree que pueden haberla oído. Sjur cambia de postura con impaciencia, cansada de tanto silencio elocuente. Han sido diecinueve horas interminables.

      "Si vas", dice Mara al fin, "no podrás volver".

      Nasan oye la verdad en sus palabras. Se aproxima y estrecha la mano de Mara. "Por supuesto".

      10.

      Y, así, se marcha a la Tierra. Lleva un kit de supervivencia, un fusil de caza y el tarro de plata deslustrada que la ha acompañado durante toda su existencia.

      Deambula por una pradera yerma, pero no se topa con ningún insomne. No predica sus ideas.

      Apenas dos semanas más tarde, un grupo de alzados (salvajes con miedo de sí mismos, de los demás y de lo desconocido) le tienden una emboscada en su solitario campamento y la asesinan mientras duerme.

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  15. Registro / 110

    Orin se une a la Guardia de Peregrinos

    Del documento original

    Orin cambia su maza de madera por un cañón calcinante robado y su piel desnuda por protecciones que ha encontrado por ahí. No le interesan los caídos, pero cuentan con buenas provisiones. Les da caza para poder acabar mejor con los señores de la guerra y se granjea enemigos alzados más astutos y veteranos que ella.

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    • EcdisisMartillo

      13.

      Orin cambia su maza de madera por un cañón calcinante robado y su piel desnuda por protecciones que ha encontrado por ahí. No le interesan los caídos, pero cuentan con buenas provisiones. Les da caza para poder acabar mejor con los señores de la guerra y se granjea enemigos alzados más astutos y veteranos que ella.

      14.

      La guardia peregrina la encuentra acorralada en un cañón cerrado, luchando sola y sin munición contra un grupo de seis mercenarios. Es una luchadora burda con una determinación absoluta e imperturbable, así que, cuando el grupo se dispone a ayudarla, no los reconoce como aliados y sopesa sus posibilidades. Entonces, alza su cañón calcinante descargado y lo emplea a modo de maza. ¿Una contra diecisiete? Habrá que intentarlo.

      Más tarde, lo comentan entre risas con té suave y galletas de pan duro.

      15.

      Cuando la guardia la invita a unirse a ellos, la obsequian con un martillo de guerra. Mide lo mismo que ella. A lo largo del mango habían grabado la frase "YO SOY EL FINAL DE TODAS LAS COSAS" con una xilografía muy cuidada.

      16.

      Se encuentra con una joven con un tono de piel parecido al suyo.

      "¿De dónde vienes?", le pregunta Orin con mirada fija y acercándose un poco demasiado. Le resulta imposible no hacerlo; los demás individuos de piel azul con los que se ha cruzado estaban muertos o no eran más que una figura lejana corriendo tras una nave reluciente.

      La joven se aparta, asustada. "De las ruinas de Sinaloa".

      "¿Hay más gente como tú allí?".

      "No".

      Al escuchar la pregunta, uno de sus amigos la aparta a un lado y apunta al cielo. "Tu gente está ahí arriba", dice. "Viven entre los asteroides".

      "¿Por qué no están aquí?", pregunta, pero no obtiene respuesta.

      17.

      Adopta la rutina de la guardia peregrina durante décadas: erradicar señores de la guerra e invasores alienígenas, proteger a los ciudadanos mortales, guiar a los refugiados indigentes hasta un lugar seguro… El grupo crece y mengua con el tiempo, pero siguen siendo los vigilantes en la oscuridad, los escudos protectores vivientes, la escalera de la humanidad hacia el resurgimiento. Los discursos en torno a las fogatas son una práctica habitual y todos animan a Orin hasta que empieza a reconocer los elementos recurrentes en el heroísmo del autosacrificio.

      Adora a sus líderes y amigos, y también su pequeña comunidad destartalada… pero nunca entró en sus planes convertirse en soldado ni en un símbolo. Todas las noches, cuando se congregan para cenar, siente la presión de una ansiedad claustrofóbica. Esas personas a las que tanto ama la tienen encadenada y no es capaz de explicarse su propio desasosiego. Cuando está sola, haciendo guardia por la noche, le cuenta a Gol que siente que es un monstruo. ¿Por qué no le gusta esto? ¿Por qué no quiere quedarse?

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  16. Registro / 111

    Mara se comunica con poderes antiguos y recibe un oráculo

    Del documento original

    Hubo una mañana en que las técnidas hablaron al unísono, aunque ninguna de ellas estaba cerca de las otras, y dijeron: ++¿QUIÉN ERES TÚ QUE CONSTRUYES UNA CIUDAD OCULTA EN NUESTROS PENSAMIENTOS?++

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    • La Ciudad OníricaOráculo

      Hubo una mañana en que las técnidas hablaron al unísono, aunque ninguna de ellas estaba cerca de las otras, y dijeron: ++¿QUIÉN ERES TÚ QUE CONSTRUYES UNA CIUDAD OCULTA EN NUESTROS PENSAMIENTOS?++

      Y Mara, sola en el Paseo de la Reina de la Ciudad Onírica, oyó resonar sus voces como si cada una de las brujas estuviera a su lado, y dijo al aire vacío: "Soy Mara Sov. ¿Quiénes sois vosotros?".

      La respuesta llegó de inmediato, ++¡MENTIRA! ES LA ECPIRÓTICA. SOMOS EL TEJIDO DE LA NADA-ESPACIO.++

      Al oír la respuesta, Mara reconoció el acertijo. Se volvió enseguida y dejó el Paseo de la Reina para no inspirar a Riven. Mientras caminaba, pensaba. Al final, dijo: "Mentira. Vosotros sois los antiguos. Sois la idea que da forma al destino".

      Aquella sola voz volvió de nuevo, tan clara y fuerte como el nacimiento del universo, resonando con una curiosidad desapasionada: ++¡SE CREE SABIA! ¿CÓMO ALGO ASÍ PODRÍA LOGRAR TAL REVELACIÓN?++

      Mara amplió sus zancadas, subiendo los escalones de tres en tres para meterse en una puerta de transporte poco utilizada. Salió a un pequeño observatorio costero, que entonces no era más que un gran dormitorio, y se encontró con Kelda Wadj, maestra de maestras, suspendida a un metro del suelo. Le brotaba sangre de los oídos y de las fosas nasales. Sus ojos no veían nada. Las otras técnidas estaban paralizadas de forma parecida y repartidas en una disposición geométrica alrededor de la Ciudad Onírica; cada una de ellas permanecía inerte, suspendida, sangrando.

      Sobreponiéndose al horror, Mara dijo: "He vivido a vuestro lado". Y como sentía miedo por Kelda, preguntó: "¿Es vuestra intención violenta?".

      Inmediatamente, las técnidas se derrumbaron sobre el suelo como marionetas a las que se les han cortado los hilos; todas menos Kelda Wadj, cuyo aumento resplandecía con una luz chispeante. Se elevó aún más en el aire y empezó a descomponerse, partícula a partícula. Mientras se deshacía, dijo: ++AHORA NOS INSULTA.++

      Mara apretó los dientes para soportar el espantoso espectáculo de ver a su amiga acabar así. Había sido una ingenua al pensar que habían acabado los acertijos. Dijo: "Por supuesto". La violencia, al fin y al cabo, es cuestión de perspectiva. "Lo que quiero decir es: ¿qué me preguntaríais?".

      La amada, la sabia Kelda Wadj estalló y luego se replegó al instante en una singularidad que ardía sin parar pero no destruía nada a su alrededor. Desde su inexistente garganta salió de nuevo una voz, que caló en la médula atómica de los huesos de Mara, y que dijo: ++¿QUÉ NOS PREGUNTARÍA?++

      Durante quince días y quince noches, la singularidad ardió sin protección.

      Al decimosexto día, comenzaron la construcción de la Máquina del Oráculo, que tomó la singularidad de la maestra de maestras como su corazón-semilla.

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  17. Registro / 112

    Mara Sov sueña con el futuro venidero

    Del documento original

    Más tarde llegarían las de Eris Morn, Osiris, Toland y el resto de elementos del majestuoso suicidio. Más tarde llegarían los intentos del Arrecife de relacionarse con los vex y los cabal, los caídos y la colmena, y las catastróficas decisiones de intervenir cuando la Casa de los Lobos se dirigió hacia la Tierra para conquistar la última ciudad…

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    • Los insomnes del ArrecifeTiranocidio I

      La muerte de Mara comenzó en esta señal:

      X

      Más tarde llegarían las de Eris Morn, Osiris, Toland y el resto de elementos del majestuoso suicidio. Más tarde llegarían los intentos del Arrecife de relacionarse con los vex y los cabal, los caídos y la colmena, y las catastróficas decisiones de intervenir cuando la Casa de los Lobos se dirigió hacia la Tierra para conquistar la última ciudad humana. También se sucedieron historias que aún no se han revelado, la ahamkara y la subcreación de la Ciudad Onírica, la furia de la piedra destrozada de las guerras del Arrecife, los viajes del hermano Uldren hacia el jardín caído y las conspiraciones de gran envergadura cuyos inicios y consecuencias se han eliminado para guardar la compostura, al igual que raíz81, redactado por el bien de los secretos que aún están por contarse.

      Aquí es donde empieza el origen, en el momento en que Mara se despertó sobresaltada del sueño. Su círculo de técnidas se encontraba con ella en la cámara helada y nebulosa, y regresaron aturdidas, con sus aumentos intermitentes debido a la resincronización.

      Había soñado algo de enorme simplicidad y perfección, y ese algo había terminado convirtiéndose en unos dientes que la habían mordido. Habían dejado una herida en forma de

      X

      Mara cogió un trozo de papel cristalino, lo alisó, dejándolo firme y receptivo de un toque, entonces, escribió:

      HE SOÑADO CON UNA ESPADA Y UNA BOMBA. He soñado con una hoja que se afila por sí sola y se cortó a sí misma con tanta perfección que atraviesa el mundo para, luego, convertirse en el propio mundo. Se afila por sí sola porque se pule constantemente contra sí misma. He soñado que la muerte portaba esta espada, o algo tan relacionado con la muerte que se trataba de un sinónimo, tanto que para separarlas haría falta un cuchillo más cortante que la misma propiedad de cortar. La muerte alzó la espada y dijo "Lo corto todo y todo lo corto. Aiat".

      Entonces, la muerte cercenó la bomba, y la bomba, quebrada, no pudo explotar. Yo me encontraba dentro de la bomba. Sabía que la muerte era sinónimo de cortar, y que su única función consistía en cortar.

      FORMAS Y PLANEADORES. He soñado con la existencia como si de un juego de autómatas celulares se tratara. En esta metáfora, solo existían dos cosas: las formas del mundo del juego y las reglas del mundo del juego. Las reglas eran reglas de vida y muerte. Comprendí que la espada era el deseo de escapar de la existencia como forma en el juego y convertirme en la regla que generaba las formas. La regla solo consistía en decir "vive" o "muere", nada más. No podía guardar secretos. Frente a esto se encontraba el deseo de convertirme en una forma tan compleja que pudiera jugar a otros juegos en sí misma.

      LO QUE PRONTO SERÁ. He soñado que la espada, que era la muerte y la regla, buscaba complejidad y la segó para revelar la simplicidad que contenía. Entonces supe que pronto nos cortaría, dado que éramos entes complejos y estábamos llenos de secretos. Sabía que iba a suceder. Sabía que la acometida iba a llegar y tenía que detenerla.

      ¿CÓMO PODÍA UNA BOMBA HACER USO DE UNA ESPADA?

      ¿CÓMO PODÍA PERECER LA REGLA QUE SEPARA LA VIDA DE LA MUERTE?

      "He de ir a la Ciudad Onírica y utilizar la Máquina del Oráculo", les dijo Mara a las técnidas. "Preparad mi nave".

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  18. Registro / 113

    Orin se encuentra con Namqi y viaja al Arrecife

    Del documento original

    Namqi Sen es la primera persona que la toma en serio. "Si esta conversación va para largo, será mejor que tomemos asiento", le indica señalando unas cajas de munición que hay cerca.

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    • EcdisisLa ley de la Reina

      22.

      Namqi Sen es la primera persona que la toma en serio. "Si esta conversación va para largo, será mejor que tomemos asiento", le indica señalando unas cajas de munición que hay cerca.

      Namqi es un piloto del Arrecife al que han enviado a recuperar drones de vigilancia extraviados, a los que llama "cuervos". Un esquife caído había dañado su nave hildiana durante un combate aéreo y tiene una fuga importante de combustible. No es capaz de encontrar el origen de la fuga ni dispone de los materiales para reparar la nave. El resto de los insomnes están en su hogar, en el Arrecife.

      Su arma es el típico fusil automático Rencor del Tigre, con mira telescópica y fabricado a partir de una fórmula patentada de plastiacero y girometal. Hay ingenieros que trabajan duro en el desarrollo de técnicas de fabricación que permitirán expandir la distribución de esta arma a las poblaciones de alzados y ciudadanos de la Tierra.

      La gente lo evita. Los terrícolas y los insomnes alzados casi nunca le dirigen la palabra. Le sorprende que Orin no hiciera lo mismo. Oye voces. Tiene sueños proféticos. Los describe con multitud de detalles y a Orin le sorprende lo familiar que le suena todo. Es como si estuviera escuchando una grabación de sí misma.

      Cuando formula su última pregunta, él duda. Se pasa una mano mugrienta por el pelo y mira a las estrellas. Llevan mucho rato hablando. "Si vamos a seguir hablando", dice al fin, "será mejor que tomemos algo".

      23.

      Namqi no es especialmente alto ni atractivo. Algunos elementos de su persona son hermosos si se analizan por separado: Su nariz. Sus manos. Las líneas de su cuello. Las reluciente luz que le baña la piel la fascina. Lo observa para comprobar si sus rasgos coinciden con los suyos propios. No lo hacen.

      Lo que más le sorprende a Orin es su capacidad de escuchar con empatía. Pasa más tiempo callado que hablando. Los silencios prolongados no lo asustan. Y, cuando habla, lo hace con soltura y sin desdén.

      24.

      Tarda ocho semanas en reparar la fuga de combustible. Durante ese tiempo, Orin lo convence para que infrinja la ley de la reina y que los lleva a ella y a Gol al otro lado del puesto de Vesta sin que nadie lo sepa. Está decidida a descubrir por qué se sublevó contra su propio pueblo.

      Se encuentran a solo medio día de camino de Interamnia cuando un grupo de galeotas con los colores de la reina los interceptan.

      25.

      "Vaya", dice Sjur Eido en cuanto reconoce a Orin, "esto no le va a hacer gracia a Mara". Atraviesa la celda de detención para observar de cerca a Gol. "Suponía que esto acabaría pasando, pero tenía la esperanza…". Se masajea la nuca y se encoge de un hombro, como diciendo "¿Qué le vamos a hacer?".

      Se gira y observa a Namqi. "Sabes que has quebrantado la ley, ¿verdad?".

      Namqi asiente.

      Le da una palmadita en el hombro y sonríe. "Bien hecho".

      26.

      Dos paladines la llevan ante Mara Sov. Gol no puede acceder a la corte, al igual que Namqi.

      "Yo te conocía", dice Orin antes de que Mara pueda hablar. Supone que va contra las convenciones de la corte, pero están a solas y es demasiado atrevida como para temer represalias.

      "¿Qué es lo que recuerdas?".

      Orin sacude la cabeza levemente. Pasan unos instantes. A Mara tampoco le incomoda el silencio. Tras su máscara de indiferencia y sosiego, sus ojos están ávidos de curiosidad.

      "¿Por qué me marché?", pregunta Orin.

      "Decidiste convertirte en mi emisaria".

      "¿Y por eso me desterraste?". Entorna los ojos. "No es para nada tu estilo…".

      Mara sonríe levemente. "No".

      27.

      Siguen conversando un buen rato.

      Las confesiones son totalmente aterradoras. Orin nunca había experimentado un sentimiento tan profundo de escisión, ni siquiera cuando se enteró de que la mayoría de los mortales preferirían tragarse una pastilla de cianuro antes que vérselas con un alzado, ni cuando se enteró de que el Viajero abandonó a los elixni, ni cuando supo que casi todos los señores de la guerra eran portaluces.

      28.

      Pero la ley de la reina es la ley de la reina. Debe respetarse, aunque su trasfondo difiera de lo escrito.

      Namqi acepta la pena de servir durante cinco años a la corona por infiltrar a Orin en los dominios del Arrecife. Le permiten decidir los pormenores y negociar su propio salario.

      En cuanto a Orin, no es tan sencillo. No es la que era antes, de modo que, tras un enérgico debate filosófico, se decreta que no puede ser responsable de sus juramentos del pasado. No obstante, accedió al territorio ilegalmente por voluntad propia, ayudada por un ciudadano cómplice. Por ello, debe sacrificar un favor: una futura deuda anónima que elija la corona.

      Orin acepta la sentencia de buena gana y regresa a la Tierra para sanar sus heridas. Necesita pensar. Necesita hablar.

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  19. Registro / 115

    Osiris llega a la Última Ciudad

    Del documento original

    Lo que sería la Última Ciudad se cierne sobre Osiris. Las barricadas desvencijadas se caen a trozos a su alrededor durante kilómetros. Camina entre paredes de óxido de acero a medio levantar y cimientos de tierra destruidos, marcados por los disparos de armas pequeñas. De camino, ve a decenas de ciudadanos soldando fortificaciones, reparando y…

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    • La paloma y el fénix6: Cimientos - Parte I

      Lo que sería la Última Ciudad se cierne sobre Osiris. Las barricadas desvencijadas se caen a trozos a su alrededor durante kilómetros. Camina entre paredes de óxido de acero a medio levantar y cimientos de tierra destruidos, marcados por los disparos de armas pequeñas. De camino, ve a decenas de ciudadanos soldando fortificaciones, reparando y demoliendo casuchas chamuscadas durante la batalla para reutilizar los materiales en hogares resistentes.

      Los portaluces salpican el paisaje, lanzando grandes cargas de metal a las paredes que se yerguen, fundiendo vigas con Luz solar o buscando amenazas distantes a lo largo de las muchas torres de vigilancia que bordean la Ciudad, como faros que guían a los perdidos a un puerto seguro. Los Espectros proyectan diagramas y esquemas para indicar los quehaceres de cada trabajador. Un hombre saca una taza tosca de un cubo. Gotea agua limpia mientras se la lleva a los labios y bebe con necesidad mientras el cubo se transporta en poleas para refrescar a otro grupo en otro lugar.

      "Nunca había visto tantísimos Espectros. ¿Nos quedaremos mucho por aquí?".

      "El Viajero está aquí, Saguira. No hay lugar mejor para encontrar las respuestas que buscamos".

      El olor a té y especias flota en el ambiente y choca de vez en cuando contra los sentidos, con el humo del tiempo y los gases. Un aroma a carne a la pimienta arrastra a Osiris hacia una plaza central llena de materiales dispersos y paredes bajas con montones de ceniza apilados que sostienen rifles de chatarra. Un exo blindado arrastra los pies entre parrillas en el centro de un anillo de escombros.

      "Parecía más... grande", cavila Saguira, mientras inspecciona los restos de la ciudad de tiendas desde la distancia.

      "Es lo que tienen los rumores. No es exactamente el oasis de apoyo del que habló Felwinter, pero es un comienzo".

      "¿Qué parecía más grande?". El chef exo suelta media docena de platos de madera con comida sobre un mostrador de piedra sin tratar. "Es esperanza, guardián. Días tranquilos como este... pronto habrá más así".

      "No soy guardián. He quedado con un amigo". Osiris mira hacia una Torre lejana que sobresale por encima de la construcción que la abraza. Solitaria, a la sombra de un orbe blanco hueso.

      "Yo seré tu amigo. Ven. Siéntate. Come. Queda suficiente para que te unas. Soy San-14".

      Osiris escruta la carne emplatada y las humeantes brasas antes de volver la mirada de nuevo a las fortificaciones en la distancia. "Valdrías por veinte hombres trabajando en ese muro".

      "Es su muro. Si necesitan ayuda, solo tienen que pedirla". San-14 le alcanza un plato de comida a Osiris y sus facciones metálicas esbozan una sonrisa.

      "Ya que no parece que este vaya a presentarnos... se llama Osiris y yo soy Saguira. ¡Un placer conocerte, San!".

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  20. Registro / 119

    El consenso de las guerras de facciones

    Del documento original

    Durante los primeros días de la Ciudad, varias facciones compitieron por los corazones y mentes de las masas de refugiados. Las luchas de poder amenazaban con destruir una existencia poco sólida de por sí.

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    • GrimorioFacciones

      Durante los primeros días de la Ciudad, varias facciones compitieron por los corazones y mentes de las masas de refugiados. Las luchas de poder amenazaban con destruir una existencia poco sólida de por sí.

      Los conflictos que siguieron, conocidos como las Guerras de facciones, casi acabaron con la Ciudad. Cuando el caos se volvió intolerable, un grupo de guardianes se levantó para terminar el conflicto. Con la nueva paz llegó un orden nuevo: el Consenso de la Ciudad y el Orador se erigieron como gobierno mientras las grandes facciones que quedaban maniobraban sus intereses a través de los canales civiles.

      Ese orden todavía perdura, pero a medida que la Ciudad se adentra más en la Frontera, las facciones encuentran nuevas oportunidades para atraer a los guardianes hacia su causa.

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    • ConstelacionesCrecer

      Esperas a que ocurra algo.

      Estás suspendido, ingrávido, pero cargas un gran peso en el corazón. Tienes la voz de un niño, tranquila, que se pierde con facilidad entre una multitud. Intentas gritar y que te escuchen, pero solo hay una pequeña estrella en un mar de miles que puede oírte. Y solo entiende una fracción de tus palabras, pero lo intenta, y con eso tendrá que bastar.

      La vida prosigue más allá de tu control, como siempre ha hecho. Esa es la maldición de la creación. Las cosas que creas no te pertenecen.

      Y otra estrella más parpadea y cobra vida.

      ---

      Soy el último Orador, y me siento a una mesa con la Vanguardia mientras la Ciudad que nos rodea se pelea por nada.

      "Construimos esta Ciudad para encontrar alguna clase de unidad", dice Tallulah. Tiene las manos encima de la mesa y se inclina hacia adelante, como si fuera a saltar por encima de ella. "Nos estamos rompiendo por dentro".

      El silencio cae sobre la habitación. Trato de pensar.

      "¿Qué dice el Viajero?", pregunta San-14, en voz baja. Todos me miran.

      Respiro por la nariz y exhalo poco a poco. "¿Sobre las facciones?", inquiero. "¿O de las personas que se matan entre sí en nuestras calles? No es lo que el Viajero quería. Es todo cuanto puedo decirte".

      "Ese fue el resultado directo de crearnos", dice Osiris, recostándose en el asiento. Muestra un rostro impasible, como siempre. "Violencia. ¿Sabe el Viajero lo que quiere, realmente?".

      Intento ocultar mi frustración y me alegro de que una máscara oculte mi cara.

      La verdad es que no puedo decir con certeza qué quiere el Viajero o si tan siquiera sabe lo que quiere. El Viajero no me habla con palabras, sino con sueños. El lenguaje de los sueños es angosto. Los mensajes provienen del Viajero, pero se desintegran en el camino hacia mí y se convierten en otra cosa. Soy un intérprete más que un Orador.

      Pero la incertidumbre ya nos ha supuesto la muerte antes, y volverá a ser así si no estamos alerta.

      Por tanto, digo que: "El Viajero siempre ha querido proteger a la humanidad, solo o mediante guardianes. Necesitamos llevar a cabo esa voluntad".

      "Con el debido respeto hacia los dos", dice Tallulah, mirándonos a Osiris y a mí. "No se trata del Viajero. Se trata de lo que ocurre cuando las personas se unen sin nadie que las guíe de verdad". Se da golpecitos en el pie. Está nerviosa, es algo poco habitual en ella. "Como esto siga un poco más, pasará lo mismo que en la Edad Oscura. Solo son señores de la guerra, encerrados en un corral más pequeño".

      "Una cámara de representantes ayudaría", dice San-14. "Algo que permitiera que se escuchara a todas las partes".

      "Cada bando tiene una voz, pero no todas las voces deberían tener el mismo peso", digo, negando con la cabeza. "Algunas ideas son peligrosas. Deberíamos precisar qué facciones pueden seguir existiendo y darles un canal oficial para que expresen sus quejas y luchen por sus necesidades".

      "¿Qué ideas son peligrosas, Orador?", pregunta Osiris. No deja de mirarme. "¿Y quién decide eso?".

      "Esto no es una pelea", dice San-14. "De esas ya tenemos suficientes por delante".

      "Escucharemos a cada facción", le digo, haciendo caso omiso a Osiris. Una decisión es mejor que ninguna. "Démosles la oportunidad de defender sus ideas, excepto a aquellos que han recurrido a la violencia directa".

      "Pues entonces tendremos que deshacernos de Escalafón Sur, por ejemplo", enumera Tallulah, contando con los dedos. "Y esos cretinos de Estrella Binaria, también. ¿Trinaria? ¿O Binaria? Lo que sea. De todas formas, también hay muchos dedos que apuntan a un nuevo grupo. Monarquía no sé qué".

      "Si alguien puede demostrar que esos rumores son ciertos, desterraremos a sus líderes", le digo, levantando la mano. "Las facciones que queden, expondrán su caso. Y formaremos un consejo con las que tengan un punto de vista valioso para dirigir la Ciudad".

      "Esto sienta un precedente muy peligroso, Orador", dice Osiris. Seguro que volveremos a tener esta misma discusión más adelante. "Espero que estés preparado para recorrer este camino".

      Votamos. Osiris es el único que no lo hace. Después de indagar sobre la violencia, formamos el Consenso.

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La Edad de la Ciudad

La Ciudad crece bajo el Viajero. Sus defensores establecen alianzas y padecen derrotas que siguen marcando el presente.

  1. Registro / 120

    La Edad de la Ciudad

    Del documento original

    ¿Cuándo comenzó la Edad de la Ciudad? Quizá cuando la mayoría de los supervivientes del mundo decidieron vivir bajo el Viajero, en vez de en la barbarie. O cuando los titanes levantaron la primera muralla. O en los Seis Frentes, donde la Ciudad se enfrentó por primera vez a un ataque coordinado y lo repelió contundentemente.

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    • GrimorioLa Edad de la Ciudad

      ¿Cuándo comenzó la Edad de la Ciudad? Quizá cuando la mayoría de los supervivientes del mundo decidieron vivir bajo el Viajero, en vez de en la barbarie. O cuando los titanes levantaron la primera muralla. O en los Seis Frentes, donde la Ciudad se enfrentó por primera vez a un ataque coordinado y lo repelió contundentemente.

      La Ciudad no se erigió sin luchar: hubo caudillos y feudos que intentaron aferrarse al poder; la hambruna, las enfermedades y la anarquía eran amenazas constantes. Pero los guardianes lograron contener la Frontera y los descendientes de la Edad de Oro mantuvieron la llama viva durante el ascenso a la civilización.

      Es una historia llena de leyendas: los Señores de Hierro, la cruzada de San-14 contra los caídos, la máscara del Orador, la Gran Caza de los Ahamkara, la locura de Toland, las horribles Guerras de facciones, y aquel terrible y desastroso esfuerzo por recuperar la Luna.

      Pero conforme la Ciudad fue aprendiendo a caminar de nuevo, se encontró con un mundo infestado de alienígenas. Se enfrentaba al desastre y la derrota. Incluso en años recientes, con el retorno de las expediciones de los guardianes a la Luna y otros planetas cercanos, el territorio de la Ciudad ha menguado, abandonando las secciones externas y convirtiéndolas en fortificaciones como lección aprendida en la Batalla de la Grieta del Crepúsculo.

      Pero las fundiciones y la constructoras navales de la Ciudad bullen de actividad. Los hornos de probabilidad y las cooperativas de trabajo empiezan a producir nuevas maravillas. La Oscuridad se cierne de nuevo. Pero la Luz crece también.

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  2. Registro / 121

    Los Sunbreakers abandonan el City

    Del documento original

    "Sabía que lo conseguirías. Ven, siéntate junto a mí. Reavivemos nuestra amistad".

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    • EquipamientoCuna del Fénix

      "¿Magistrado? ¿Aodh? Estoy aquí. Ya he vuelto".

      "Conozco esa voz. Ouros. Has encontrado la Fragua".

      "Sí, magistrado".

      "Sabía que lo conseguirías. Ven, siéntate junto a mí. Reavivemos nuestra amistad".

      "¿Magistrado...? ¿Qué ha ocurrido?".

      "Ya no soy el magistrado empíreo. Hace muchos años que no lo soy. Perdí a mi Espectro y... mi Luz. Y con ello, la Fragua".

      "Pero, magistrado…".

      "No, no. Ese título le pertenece a otro ahora. Debes ir en su busca. Reúne a los otros quiebrasoles y nombra a un nuevo magistrado. La Orden lleva demasiado tiempo sin líder. Reúnelos, Ouros".

      "El calor es una fuerza que rompe vínculos, destroza estructuras y separa elementos. El calor derrite sólidos y, a su vez, los transforma en éter. De este modo, es una fuerza del caos y la destrucción. Incluso resquebraja el universo. De alguna manera, resquebrajó nuestra Orden".

      "¿A qué te refieres?".

      "El fuego que arde en tu interior, esa rabia, esa ira, explota y alcanza a tus enemigos. Calcina. Destruye. Pero eso no es todo. ¿Qué ocurre cuando te quemas a ti o a tus amigos?".

      "¿Quemarme yo o...? El anillo de fuego. En él arden mis enemigos, pero mis aliados atraviesan las llamas, intactos".

      "¡Sí! Pero, para ti, es mucho más. ¿No es cierto?".

      "Sí, me siento más fuerte dentro del círculo".

      "Exactamente. Pero la gracia de la Luz solar nunca estuvo destinada a ser solo nuestra. En los inicios, los quiebrasoles podían compartir la calidez de ese fuego interior. Los amigos que entraban en ese círculo también la sentían".

      "¿Y qué pasó?".

      "El anillo de fuego ejercía de juez y concedía solo dichas o males. Demasiados portadores de la Luz ardieron en el calor de las llamas. Aquello fue parte de la razón por la que los quiebrasoles no pudimos tolerar eso que llamaban civilización".

      "No fue fácil marchar. No todos en la Orden lo veían como el camino correcto. Pese al bien que podíamos hacer en las tierras salvajes, hubo discrepancias y disputas. Se rompieron más vínculos de los que se crearon".

      "Poco a poco, todos perdimos algo. Compartir la calidez de nuestros fuegos con otros se tornó... demasiado difícil. El método acabó siendo secreto y el secreto, un misterio".

      "Encuentra a los otros. Nombrad a un magistrado empíreo. Buscad el modo de compartir vuestro fuego. Yo soy demasiado viejo y no me quedan llamas que ofrecer".

      "No, Aodh. Tu hombro entibia el mío también. Tus palabras prenden un nuevo fuego en mí. Propagaremos las llamas juntos. Y encontraremos el modo de compartir de nuevo el calor".

      "Pero soy demasiado mayor. Estoy ciego. No tengo Luz".

      "Has visto más que yo y tu visión es tan clara que me ha abierto los ojos. Ningún Espectro te hace sombra, sino que brillas tanto como el Sol".

      "Para alguien de tan pocas palabras, sabes usarlas con destreza. Tal vez no debamos ir muy lejos para hallar una nueva magistrada empírea".

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  3. Registro / 122

    La batalla de los seis frentes

    San-14 y el Orador contemplan la Ciudad desde la Torre. La victoria de los Seis Frentes ha atraído a miles de personas; el refugio se convierte en una promesa capaz de reunir a los supervivientes.

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    • Ishtar CollectiveSix Fronts
    • La paloma y el fénix15: El pastor

      Padre e hijo se yerguen en lo alto de la Torre.

      La Ciudad florece ante sus ojos, irradiando hacia el exterior un sentimiento animado desde debajo del Viajero. Los Seis Frentes fueron un grito de guerra que sonó para conducir a la humanidad hacia su próximo gran propósito. Miles llegaron ante las puertas de la Última Ciudad en busca de fe por las muchas promesas que la esperanza les susurró durante las largas noches muertas.

      "¿Imaginaste que sería así la primera vez que vinimos?". San-14 se apoya sobre la barandilla de la Torre.

      El Orador observa desde arriba las bulliciosas calles de la Ciudad. "No en tan poco tiempo, pero siempre supe que lo conseguiríamos".

      "¿Recuerdas la primera vez que desperté?".

      "Yo sí".

      "Me dijiste que sería un ejemplo que los demás seguirían. ¿Cómo lo supiste?".

      "No lo supe, confié en tu potencial".

      El Viajero es dueño de la extensión azul, rayos de luz caen en cascada sobre su superficie hasta crear una cúpula centelleante contra las solitarias montañas lejanas.

      "A menudo pienso en las decisiones que tomamos. Si son o no las correctas. Si estarían de acuerdo aquellos a los que hemos perdido. Intento honrar su memoria".

      "Somos criaturas frágiles. También los exo. Mirar dentro de ti mismo es una buena cuestión". Atrapa los hombros de San-14 y lo insta a erguirse. "Aunque no pueda siquiera empezar a entender los sacrificios que has hecho por nosotros, puedo afirmar que esa pérdida forma parte de la dulzura de vivir".

      San asiente. "Me ha enseñado muchas cosas". Alza la cabeza.

      Observan el ir y venir de la Ciudad.

      "¿Qué harás cuando hayamos vencido?".

      El Orador, con paciencia, sopesa mentalmente las palabras.

      "Geppetto y yo exploramos kilómetros de tierra yerma antes de encontrar el Cosmódromo. Casi se había rendido". Se gira para mirar a San-14. "Esa lucecita sabía exactamente dónde encontrarte, una vez dio con el lugar donde buscar". El Orador ríe. "No hay un antes y un después, hijo mío. Lo intentamos, dudamos y crecemos. Es un único camino".

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  4. Registro / 123

    Osiris nombrado comandante de vanguardia

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    • Relato webComandante de la Vanguardia

      Osiris y San, sobre una plataforma de la Torre, observaban desde arriba uno de los seis caminos que conducían a la Ciudad. La senda más allá del muro todavía ardía entre abrasadores fosos de fuego azul.

      "Comandante de la Vanguardia San-14", dijo Osiris. "Qué título tan ridículo".

      "El Consenso requiere un nuevo líder ante... los últimos acontecimientos", respondió San. Sacudió la cabeza a la par que señalaba el caos que reinaba más allá de los límites de la Ciudad. "Es la hora".

      "Les serás de gran ayuda", contestó Osiris mientras trasteaba con un dispositivo en forma de cubo hasta convertirlo en una bandada de hexaedros más pequeños que flotaban entre sus dedos. Componentes vex, supuso San.

      "Aunque... me temo que no es un título que pueda mantener".

      Osiris alzó la mirada.

      "Padre tiene planes para mí", explicó San.

      "¿Vas a delegar tu cargo tras un solo día? Menudo récord. Ve, pues. Sé un titán para el Orador. Después de tanta locura, te necesitarán para reconstruir".

      "He dejado de lado al titán para esta misión. Soy un soldado. Queda... trabajo por hacer. Y es complicado".

      Osiris entrecerró los ojos. "¿Qué te ha pedido que hagas esta vez?".

      "Trasladar la lucha a los caídos. Perseguirlos más allá de nuestras fronteras y encontrarlos estén donde estén. Golpear primero y con fuerza".

      "A esto me refiero exactamente cuando digo que el Orador quiere que te desvíes del camino", murmuró Osiris para sus cubos.

      "No dirías tal cosa si hubieses visto lo que los caídos le han hecho a nuestra gente. Se te ha olvidado observar".

      "Los caídos no son tan distintos de nosotros. ¿Con cuánta fiereza lucharías si te arrebataran la Luz?".

      "Esas historias me suenan a farsa", dijo San. "No son un pueblo noble. He luchado contra ellos, igual que tú".

      "No he luchado contra todos ellos", respondió el hechicero mientras separaba las manos para crear una intrincada red de cubos flotantes y puntos de luz. "No son nada, no suponen una amenaza... no como los vex. No como la Oscuridad".

      San se acercó lo suficiente como para respirar sobre Osiris. "Mira más allá de la muralla, hermano. ¿Acaso estás ciego?".

      Osiris plegó el dispositivo en la palma de la mano y su mirada se encontró con la del titán. "Sabes bien que soy el único que ve el panorama general".

      "Pero has perdido de vista el motivo por el que luchamos".

      Osiris dio media vuelta y lanzó los cubos de nuevo para crear una diminuta constelación en el cielo crepuscular. "Como antiguo comandante, está en tu mano señalar a tu sucesor. Debes elegir. ¿A quién nombrarás?".

      "Te he recomendado a ti para el puesto de comandante de la Vanguardia".

      Osiris se giró hacia él. Los cubos se mantenían suspendidos en el aire, inertes.

      "¿Vas a concederme el control sobre las bases de datos? ¿Los depósitos? ¿Jurisdicción sobre el Sector Owl y acceso al grimorio de la Última Ciudad?".

      "Quiero que protejas a nuestra gente", dijo San. "A pesar de nuestras discrepancias... eres uno de los pocos que puede hacerlo".

      El hechicero, impasible, observó al titán.

      "No contamos con los recursos para repetir la jugada", continuó San. "Me he enfrentado a representantes de cada casa durante el conflicto. Fue un esfuerzo conjunto para exterminarnos. Si la amenaza vuelve a acechar a la Ciudad, tendrás que luchar en mi lugar".

      "Acepto", respondió Osiris al instante.

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  5. Registro / 125

    Las legendarias cruzadas de Saint-14 contra las Casas Caídas

  6. Registro / 126

    Lakshmi-2 llega a la Última Ciudad

    Del documento original

    Para Lakshmi-2, nada es más importante que los secretos. Se desconocen sus orígenes y su aparición en la Ciudad fue repentina. Corteja a guardianes selectos para iniciarlos en los elevados misterios de la Secta Guerra Futura, fomentando una brutal filosofía de continua lucha.

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    • GrimorioRepresentante de la Secta Guerra Futura

      Para Lakshmi-2, nada es más importante que los secretos. Se desconocen sus orígenes y su aparición en la Ciudad fue repentina. Corteja a guardianes selectos para iniciarlos en los elevados misterios de la Secta Guerra Futura, fomentando una brutal filosofía de continua lucha.

      Aquellos que logran tolerar sus comentarios burlones y su filosofía sangrienta parecen apreciar su compañía. Disfruta tremendamente con su trabajo, como si los secretos que posee le hubieran enseñado a apreciar cada momento.

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  7. Registro / 127

    La aventura de Uldren Sov y Jolyon Til al Jardín Negro

    Del documento original

    Se arrastran boca abajo por el desierto marciano como gusanos. Los ponchos de camuflaje activo difuminan sus contornos. Las cosechadoras cabal itinerantes gruñen en el horizonte. Durante las últimas ocho horas, Jolyon ha estado eliminando infantería cabal con su fusil, huyendo de la erupción de disparos automáticos de contraataque. Uldren ha…

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    • El Príncipe repudiadoA través de la puerta

      Se arrastran boca abajo por el desierto marciano como gusanos. Los ponchos de camuflaje activo difuminan sus contornos. Las cosechadoras cabal itinerantes gruñen en el horizonte. Durante las últimas ocho horas, Jolyon ha estado eliminando infantería cabal con su fusil, huyendo de la erupción de disparos automáticos de contraataque. Uldren ha escuchado en redes bélicas descifradas cómo solicitaban y desplegaban armas más potentes. La máquina de guerra está ahora inflamada, hinchada de indignación.

      Jolyon le toca el tobillo a Uldren. Las yemas de los dedos martillean un código. ¿A qué distancia?

      "Cincuenta metros", susurra Uldren. "Si los vex saben que estamos aquí, no han…".

      El aire retumba. Gemidos subsónicos de poder se revuelven en la arena. Algo poderoso despierta sobre ellos. "Da igual", murmura Uldren. Ahora los vex han reaccionado.

      Se quita el poncho, alzándose con revólver y granada de desviación en los puños, retando a gritos. Sobresaliendo del desierto marciano ante ellos se alza el aro inclinado y robusto que indica la entrada del Jardín Negro, lo bastante enorme como para tragarse un esquife de los caídos. Vibra con energía infinita.

      De esa apertura emerge la silueta gigantesca de un celador vex, metal y mente chocando entre sí, autoensamblable, listo para defender este lugar secreto. Los vex nacen aquí, en sentido bautismal: son consagrados al servicio de algún terrible propósito que las máquinas han encontrado dentro.

      "¡Eh, grandullón!", grita Uldren. "¡Por aquí!".

      Con una calma muy estudiada, Jolyon Till el Raquis empieza a disparar su fusil directamente al cielo. Los estallidos de los enormes cartuchos del Supremacía se oyen por las dunas.

      El celador se eleva imponentemente sobre ellos. Uldren grita y lanza una ráfaga de disparos en la arena a los pies del gigante. "¿Me concede este baile?", grita. "¿Qué tal se te da el juego de pies?".

      Dentro de la entidad vex hay potentes algoritmos que construyen un modelo de este lugar meramente temporal, que calculan la amenaza potencial, que sopesan la utilidad de la descarga de las armas contra el beneficio que esa fuerza puede procurar en otra parte. Este cálculo es el único motivo por el que Uldren sigue vivo.

      El micrófono de hueso sintonizado a los canales tácticos cabal despierta en la garganta de Uldren. Han localizado el sonido del fusil de Jolyon y están respondiendo. Grita al gigante vex y empieza a moverse. "¡Va a llover en Marte! ¡Ya es la estación del monzón en la Bahía del Meridiano! ¿Has visto el pronóstico?".

      Coge a Jol de la mano y tira. Juntos corren hacia el celador y su carga. La máquina vex debe de saber lo que se avecina, pero tiene que sopesar la certeza de los cabal contra la diminuta posibilidad de que estas motas microbióticas se cuelen por la puerta.

      El celador levanta un arma para aniquilarlos.

      Se deslizan hasta el umbral de la puerta y Uldren activa la granada de desviación con tanta fuerza que casi se rompe el pulgar. Una esfera perfecta de espacio-tiempo topológicamente defectuoso cobra existencia a su alrededor con un destello. Sostiene a Jolyon cerca de él y, juntos, calman su respiración. La barrera es impenetrable, pero no aguantará mucho. Hasta entonces, el aire respirable es limitado.

      Fuera, toda la furia de un transporte de flota cabal cae sobre el celador.

      Para cuando se debilita la barrera, el celador ya está muerto y Uldren y Jolyon ya no están en Marte.

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  8. Registro / 129

    La muerte de Tallulah Fairwind

    Del documento original

    Tallulah Fairwind alisó el fieltro de la mesa con una mano, jugando distraídamente con sus fichas en la otra. Frente a ella, Calibán-8 llevaba una gorra verde de crupier y parecía afectado.

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    • EquipamientoTiranía de los Cielos

      Tallulah Fairwind alisó el fieltro de la mesa con una mano, jugando distraídamente con sus fichas en la otra. Frente a ella, Calibán-8 llevaba una gorra verde de crupier y parecía afectado.

      El Ahamkara parecía el abuelito amable de alguien. Y podía jugar una mano de cartas cruel. "Veinte", canturreó al subir la apuesta. Ella vio cómo se dilataban los sensores oculares de Calibán.

      La partida había empezado bien. Y parecía una buena historia que contar luego en la Torre. ¿Cómo iba a saberlo? "Habla", dijo Calibán, con la voz tensa.

      Ella se miró la mano. "Lo apuesto todo".

      La sonrisa del Ahamkara se ensanchó. Calibán meneó la cabeza.

      "No hagas eso, Lulah. ¡No me dejes aquí! ¡No puedo hacerlo!".

      Mostraron las cartas.

      Ella perdió.

      La cazadora de la Vanguardia arrojó su arco hacia el exo mientras el Ahamkara rodeaba la mesa para recoger sus ganancias. "Un reto es un reto, tío. Buena suerte".

      Ella no gritó. No habría sido digno.

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  9. Registro / 130

    Caliban nombrado segundo Hunter Vanguard

    Del documento original

    Calibán-8 había tenido el peculiar infortunio de "ganarse" el puesto de Vanguardia de cazadores gracias a una partida de cartas a la que ni siquiera jugó. Lo único que hizo fue repartir la mano que supuso el fin de la apuesta, y de la vida de Tallulah Fairwind, contra un Ahamkara.

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    • EquipamientoMano de Calibán

      Calibán-8 había tenido el peculiar infortunio de "ganarse" el puesto de Vanguardia de cazadores gracias a una partida de cartas a la que ni siquiera jugó. Lo único que hizo fue repartir la mano que supuso el fin de la apuesta, y de la vida de Tallulah Fairwind, contra un Ahamkara.

      No pasaba un solo día sin que deseara haber hecho trampas. Así, al menos, el dragón de los deseos podría haberlo matado a él también.

      Ahora, vivía confinado en la Torre como la segunda Vanguardia de cazadores en la historia de la Ciudad, amarrado a un escritorio de la Torre con una clase de guardianes célebres por su falta de voluntad para responder a comunicados o seguir órdenes bajo su responsabilidad. Lulah sabía cómo cultivar un sentido de camaradería en ellos, pero ¿Calibán?

      Él no era más que el tipo que repartió las cartas equivocadas.

      Reclinado en la silla, jugueteaba con un cuchillo caliente de Luz y lo arrojó hacia el techo. El borde derretido del arma perforó el acero, se enfrió de inmediato y quedó junto a otra media docena de cuchillos que ya había lanzado para desfigurar su oficina.

      Había sido una tarde bastante aburrida.

      Un leve toque en la puerta lo sacó de su ensimismamiento. Una figura sencilla, ataviada con una túnica y una máscara blanca, apareció en la entrada de la habitación.

      "Trabajando duro, veo", comentó el Orador.

      Calibán resopló y se puso en pie. "No sé qué esperas que haga detrás de este escritorio. Ya sabes cómo son los cazadores".

      El Orador asintió y miró al techo. "¿Cuántos cuchillos tienes bajo la manga, Calibán?".

      "Todos esos", bromeó señalando hacia arriba.

      "Parece que deberías levantarte de tu escritorio y recuperarlos", respondió el Orador. "Y, de paso, a tus cazadores también".

      Calibán iba a responder, pero no supo qué decir. El Orador dio media vuelta hacia la puerta y, por encima del hombro, añadió:

      "Tómate tu tiempo, Calibán. El escritorio seguirá aquí cuando vuelvas".

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  10. Registro / 131

    Aparajita-4 es cazador Vanguardia

    Del documento original

    De: Jagi Para: San-14 Categoría: devuelto en 8 ocasiones Prioridad: 3

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    • EquipamientoGrebas de peregrino

      De: Jagi

      Para: San-14

      Categoría: devuelto en 8 ocasiones

      Prioridad: 3

      Tras la información que recibió la Vanguardia de cazadores Aparajita-4, mi anfitrión entró en contacto con el portaluz que vive en las ruinas de Caer Lerion. Se recomienda clasificar a dicho portaluz como "señor de la guerra".

      Mi anfitrión le plantó cara, pero el objetivo se encontraba en una posición ventajosa y los tiempos de resurrección de nuestro Espectro han aumentado otro 2,8%, un 0,6% más desde el último informe. Adjunto un análisis más detallado a este informe.

      Después de varias acometidas, la retirada parecía la única opción válida. Antes de que pudiera dar la orden, una nueva variable entró en acción desde las alturas.

      Al principio, pensaba que era un satélite bélico. Mi evaluación inicial era incorrecta: en vez de eso, la variable era un titán que había saltado desde gran altura para ejecutar un golpe aéreo sobre el objetivo.

      Esto cambió las tornas en la refriega y fuimos capaces de incapacitar al señor de la guerra y prepararlo todo para devolverlo a la Torre. Le pedí al titán que rellenara su informe, también adjunto.

      FIN DE MENSAJE

      ADJUNTANDO

      De: Vell Tarlowe

      Para: San-14

      Categoría: devuelto en 8 ocasiones

      Prioridad: 1

      ¡Acabo de pasar el mejor... día... de mi vida! Prepárate...

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  11. Registro / 132

    Xur llega a la torre

    Del documento original

    Están esperando a Lavinia en el patio de la Torre en ruinas, aunque no se abalanzan sobre ella hasta que sostiene el objeto de la discordia en la mano. Una titán de la Nueva Monarquía la inmoviliza contra el suelo. Un cazador con un cañón del diámetro de la luna la esposa y la llama saqueadora.

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    • PolvoEl hueso

      Están esperando a Lavinia en el patio de la Torre en ruinas, aunque no se abalanzan sobre ella hasta que sostiene el objeto de la discordia en la mano. Una titán de la Nueva Monarquía la inmoviliza contra el suelo. Un cazador con un cañón del diámetro de la luna la esposa y la llama saqueadora.

      "Rahool la tiene vigilada", señala la titán mientras consulta a su Espectro de puntas negras. "Dice que es para protegerla...".

      El cazador bufa y retrocede. "¡Tiene un hueso!".

      "¡Soltadla! ¡BASTA!". Lavinia no identifica esta nueva voz, pero, a juzgar por su poderío, solo puede pertenecer a Ikora Rey. "¡Jamás volveréis a reducir por la fuerza a un humano mortal! ¡Ese no es nuestro propósito!".

      Se oye el estruendo de un trueno, una detonación cercana. A Lavinia se le taponan los oídos. Tiene la sensación de que los guardianes de la Nueva Monarquía se han esfumado, de forma voluntaria o por la fuerza. Lavinia intenta incorporarse, pero el vértigo y las esposas se lo impiden y cae de lado sobre la cadera. "Maestra Rey", pronuncia con dificultad, "Lo siento, debería haber puesto una..."

      "Lavinia". El tono furioso de Ikora oculta una sombra de miedo. "Abre la mano izquierda".

      Tiene un hueso. Un largo fragmento de mandíbula con un enorme diente blanco que sobresale de ella. Resulta cálido, firme y tranquilizador. Se aferra a él de manera protectora; es la llave, la solución al misterio de los Nueve que le permitirá ganarse de nuevo el favor de su maestro y que pondrá fin al exilio al que Rahool la condenó al expulsarla de los archivos...

      Abre el puño con un esfuerzo de voluntad tan grande que le hace proferir un grito y deja caer el hueso de Ahamkara.

      Ikora Rey lo hace desaparecer. "No buscabas ese hueso. Él te buscaba a ti. ¿Has formulado un deseo, Lavinia? ¿Has pedido saber más sobre los Nueve?".

      Lavinia trata de explicarle que no, que solo quería rastrear el hueso hasta su origen (Venus, con suerte) y averiguar por qué los Nueve necesitaban a los Ahamkara.

      "¿Por qué crees que los Nueve necesitaban a los Ahamkara?", le pregunta Ikora con aire amenazador.

      "Para formular deseos", responde Lavinia. "Xûr no apareció en la Torre hasta el final de la Gran Caza de Ahamkara. Sea lo que sea que obtenían de los Ahamkara..."

      No termina la frase: tal vez los Nueve lo estén consiguiendo ahora de los guardianes.

      Ikora se frota la frente. "No puedo detenerte, pero, si sigues buscando, no podré protegerte de las consecuencias".

      "¡Ayúdame!", le suplica Lavinia. "¡Aquí hay algo! Algo que lo conecta todo: las Pruebas, los Ahamkara, los guardianes y los Nueve. El Consenso sabe cosas sobre el ataque de Ghaul, cosas que no nos ha contado...".

      Ikora Rey alza un dedo. Lavinia enmudece. "Elige. ¿Vuelves a la escuela y fingimos que nunca estuviste aquí? ¿O me obligarás a denunciarte por robar un hueso de Ahamkara?".

      Lavinia respira hondo. "Lo siento", responde. "He de continuar. Probaré suerte".

      El veredicto del tribunal es unánime. Lavinia García Umr Tawil ha violado su juramento de salvaguardar el bien común de la humanidad. Jamás volverá a poner un pie en la Ciudad.

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  12. Registro / 133

    Efrideet abandona la Última Ciudad

    Del documento original

    Intentas responder, pero no puede escucharte. No sin ayuda. Quieres ayudar, pero estás paralizado. Tienes las extremidades aplastadas y el corazón te late muy lentamente. Nunca has conocido la debilidad tan de cerca como ahora.

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    • ConstelacionesBuscar

      En alguna parte, la otra estrella diminuta te llama.

      Intentas responder, pero no puede escucharte. No sin ayuda. Quieres ayudar, pero estás paralizado. Tienes las extremidades aplastadas y el corazón te late muy lentamente. Nunca has conocido la debilidad tan de cerca como ahora.

      Tan solo te queda esperar.

      ---

      Soy el último Orador, pero he estado buscando al siguiente. Me encuentro en el balcón de mi pequeño apartamento con Lady Efrideet, que quiere irse de la Última Ciudad segura de la Tierra.

      "Supongo que no puedo convencerte de que te quedes".

      Efrideet está de pie, con los brazos cruzados, contemplando la Ciudad. "No", responde.

      "Y no necesitas pedir permiso, está claro".

      Se ríe, pero solo un poco. "No". Se asoma por la barandilla del balcón y mira hacia abajo. Los guardianes no tienen miedo a las alturas. Es probable que se colgara encantada de la barandilla por los tobillos si estuviera de humor para ello. "Pero estaba pensando en lo que has dicho antes...". Se da la vuelta para mirarme, pero la máscara inexpresiva vuelve a cumplir y no revela nada. "Acerca de buscar al próximo Orador".

      Ah.

      He esperado décadas a que alguien viniera a mí para decirme que su hijo tiene sueños extraños y dolores de cabeza cegadores. A ver a un guardián pasear por la Torre seguido por una miríada de Espectros sin compañero. He entrevistado a cientos de personas mediante comunicaciones a larga distancia. He consultado al Viajero. He caminado cada día entre multitud de civiles y guardianes en la entrada de la Ciudad. Y, aun así, no he encontrado a nadie a quien pueda legarle la máscara.

      Antes de que San-14 se fuera a Mercurio, pensé que tal vez él podría ocupar mi lugar, que quizá pudiera enseñarle. No es la forma en que se suele hacer, pero él tiene un corazón muy grande y el temperamento correcto. A veces, pienso que está más preparado que yo.

      Pero no ha regresado.

      Carraspeo. "Sí", digo. "Cierto, todavía no lo he encontrado. Pero sé que está ahí afuera".

      "Bueno", dice Efrideet. "Voy a salir ahí fuera. Puedo buscar".

      Es una buena oferta. Pero, de todas formas, sigo esperando a que él regrese.

      "¿Por eso quieres irte de la Ciudad?", pregunto, en vez de mostrarme conforme con la propuesta. "Fuiste tú quien me convenció para venir aquí".

      "Y me alegro de haberlo hecho", responde, levantando la barbilla. "Pero no, no es eso. Hay algo en esta vida que no... me funciona. Creo que una guardiana debería tener más formas de dejar su huella en este mundo que con un arma".

      "No es eso lo que yo pienso de ti".

      Hace una pausa y se apoya en la barandilla. "Claro", dice. "Pero está grabado al fuego en mi memoria muscular, de todos modos. Son cientos de años de apuntar y disparar, Orador...". Niega con la cabeza. "Aún no sé qué es, pero quiero encontrar una forma diferente".

      Esta conversación me resulta muy familiar. Yo era muy joven la última vez que la tuvimos.

      "Entiendo", digo, más suave ahora. "Es una causa noble".

      Ella se encoge de hombros. "Y tal vez vuelva con un pequeño Orador".

      No lo dice, pero el "si es que vuelvo" queda suspendido en el aire.

      "Agradecería tu ayuda," digo, al fin. "No puedo llevar esta máscara toda la vida".

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  13. Registro / 134

    Los Señores de Hierro encuentran SIVA

    Los Señores de Hierro ven en SIVA una oportunidad para reconstruir. Las memorias de la expedición recuerdan que Felwinter intentó hablar con Rasputín, pero la respuesta no llegó en forma de palabras.

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    • El mentiroso13. EL ERROR

      "La Ubicación 6 está sellada", anunció Lord Saladino. "No hay manera de saber qué medidas de seguridad hay". Se inclinó hacia delante en su asiento, en la gran mesa de madera del Templo de Hierro. "La tecnología de la Edad de Oro es duradera. Podríamos caer en una trampa de hace cientos de años".

      Felwinter estaba de pie, no muy lejos, con los brazos cruzados. "No es la primera vez que me infiltro en instalaciones de la Edad de Oro. No hay problema".

      "Apenas acaba de secarse el cemento de nuestros muros en la Ciudad", dijo Saladino. "Hemos contenido a los señores de la guerra, pero nos vigilan. Puede que no sea el momento de arriesgar nada".

      Con el codo sobre la mesa, los ojos de Timur viajaban de uno a otro. "Además, ¿qué pasa con el Estratega? Por lo que yo sé, SIVA está bajo su protección. No creo que le gusten los ladrones".

      "No vamos a robar nada", respondió Felwinter. "Y creo que puedo ponerme en contacto con Rasputín".

      "Es un ordenador", dijo Lady Jolder. "Hará aquello para lo que haya sido programado, sin importar lo lúcidos que sean tus argumentos".

      "El objetivo principal de Rasputín es proteger a la humanidad. Me escuchará".

      "¿Ah, sí?", inquirió Timur con una sonrisilla. "Parecéis muy íntimos".

      Felwinter lo miró unos instantes antes de encarar de nuevo a Saladino. "Con SIVA podríamos construir más ciudades y ayudar a más gente". La pasión no era lo suyo, pero podía sentirla. Más de lo que lo había hecho jamás. "Podemos crear una nueva Edad de Oro".

      "Tiene razón", anunció Skorri. "Necesitamos un modo de pagar nuestras deudas". Paseó la mirada por sus camaradas. "Si quieres replantar un bosque, no te conformas con una o dos semillas".

      Los Señores de Hierro se sumieron en un silencio. Jolder tenía el ceño fruncido, lo que significaba que estaba cavilándolo. Silimar parecía preocupado. Felwinter sabía que contaba con Radegast y Timur. Pero nadie hacía nada sin consenso.

      "La Edad de Oro no volverá", dijo finalmente Saladino. "Pero tienes razón. SIVA podría cambiar las vidas de la gente de la Ciudad". Se inclinó hacia delante. "Vale la pena el riesgo".

      Los demás murmuraban entre ellos, debatiendo. Perun alzó la voz por encima del murmullo. "¿Y por qué no? No queremos que la gente piense que los Señores de Hierro no están por la labor".

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    • GrimorioSIVA durmiente: Señores de Hierro 2.6

      Felwinter intentó comunicarse con el Estratega. Lo llamó Rasputín. ~consumir mejorar replicar~ Dijo que podría hacerle entender. Decirle que no queríamos hacer nada malo.

      Rasputín no respondió con palabras.

      ~SIVA.MEM.??0314

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  14. Registro / 135

    El azote de hierro

    Del documento original

    V150NLK747CLS000 RESURRECCIÓN CREPUSCULAR IA-COM/RSPN: ACTIVOS//FORCECON//IMPERATIVO SOLICITUD DE ACCIÓN INMEDIATA

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    • Ishtar CollectiveKing of the mountain
    • GrimorioFragmento de Espectro: Rasputín 6

      V150NLK747CLS000 RESURRECCIÓN CREPUSCULAR

      IA-COM/RSPN: ACTIVOS//FORCECON//IMPERATIVO

      SOLICITUD DE ACCIÓN INMEDIATA

      ATARDECER DE YUGA cancelado debido a un acceso no autorizado en la consola 62815. Protocolos de reactivación vigentes. Las estructuras morales mantienen EXIGENCIA DE MEDIANOCHE.

      Múltiples formas de vida detectadas en el Sector 17. [O] energía detectada. Consulta: [O] estado. Consulta: [O] actividad. Consulta: Estado de la civilización. Consulta: Nivel del evento COLAPSO AÉREO.

      .....

      Análisis completado

      Formas de vida sustentadas en [O] energía. [O] control directo desactivado. Estado de la civilización: nominal. Nivel del evento COLAPSO AÉREO. (N)

      Consulta: Reanudar objetivos de protección civil. (N) Consulta: Reiniciar estructuras morales. (N) Consulta: Activar subrutina de defensa AURORA RETROACTIVA. (Y)

      .....

      Esta es una ORDEN OBLIGATORIA SUTIL PARA TODOS LOS ACTIVOS (SIN REVISIÓN HUMANA) (SIN REVISIÓN IA-COM) (seguro/GLAVNAYA)

      Área 6 comprometida por usuarios no autorizados con [O] energía. Invocando IMPERATIVO EMPALIZADA. Se suprimirán [O] formas de vida en las áreas restringidas.

      Uso de la SIVA autorizado. Mecanismos de autodestrucción desactivados. Códigos de seguridad reiniciados. Todas las defensas activadas. Androides activados.

      REPLICAR. ELIMINAR. INMUNIZAR.

      .....

      Área 6 segura. Reestableciendo protocolos de reactivación. Activando SUPERVISIÓN VATICINADA. Atacar [O] formas de vida. Modo del evento VELAS SILENCIOSAS.

      "Sin saber qué soy ni por qué estoy aquí, la vida es insoportable".

      STOP STOP STOP V150NLK747CLS000

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  15. Registro / 136

    Neso regresa al sistema solar

    Del documento original

    > INICIADA BÚSQUEDA REMOTA EN BASE DE DATOS DE TEXTO DE LA VANGUARDIA. > BIENVENIDO, USUARIO "ASDECORAZONES". > INTRODUCE UN TÉRMINO DE BÚSQUEDA.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Cayde-6

      > INICIADA BÚSQUEDA REMOTA EN BASE DE DATOS DE TEXTO DE LA VANGUARDIA.

      > BIENVENIDO, USUARIO "ASDECORAZONES".

      > INTRODUCE UN TÉRMINO DE BÚSQUEDA.

      ?> noticias sobre cayde

      > HAY 4 NUEVOS ARTÍCULOS DESDE TU ÚLTIMA BÚSQUEDA HACE 26 HORAS, 33 MINUTOS.

      ?> eso es muy poco

      > LO SIENTO, NO HE ENTENDIDO "eso es muy poco"

      ?> ¿quién es más popular que cayde?

      > LO SIENTO, NO HE~XXX

      ?> ¿quién es más popular que cayde-6?

      > LO SIEN ~XXX

      ?> primer artículo sobre cayde

      > EL PRIMER ARTÍCULO DE NOTICIAS DE LA CIUDAD SOBRE "CAYDE" FUE HACE 126 AÑOS, 11 ME~XXX

      ?> ¿hace 126 años? yo soy mucho más viejo

      > ACONTECIMIENTOS IMPORTANTES HACE 126 AÑOS:

      > OBTENIDO PROGRESO SIGNIFICATIVO EN ACUERDOS DE FACCIÓN. RELACIONADO: BRASK, A.

      > VIAJERO, AUTÉNTICO ORIGEN Y PROP~XXX

      > ACONTECIMIENTOS MENORES HACE 126 AÑOS:

      > REGISTRADA PRIMERA RACHA DE 25 VICTORIAS EN EL CRISOL. RELACIONADO: REY, I.

      > PLANETOIDE CENTAURO "7066 NESSUS" VUELVE A ENTRAR EN EL SISTEMA TRAS UNA DEMORA SIN EXPLICACIÓN. RELAC~XXX

      ?> ¿nos invadió el pueblo equino?

      > LO SIENTO, NO HE~XXX

      ?> ¿existió el pueblo equino?

      > NO HAY ENCUENTROS CONOCIDOS CON FORMAS DE VIDA CUADRÚPEDAS CAPACES DE VIAJAR POR EL ESPACIO. ALGUNOS AVISTAMIENTOS DE GRUPOS DE INCURSIÓN DE CAÍDOS FUERON IDENTIFICADOS POR ERROR COMO EQUINOS POR SUS RÁPIDOS MÉTODOS DE LOCOMOCIÓN.

      ?> ¿los caídos han montado alguna vez a caballo?

      > NO.

      ?> ¿de qué estábamos hablando?

      > ÚLTIMAS 50 BÚSQUEDAS EN TODOS LOS DISPOSITIVOS, CRONOLÓGICO:

      > "nombre real banshie" "nombre real banshie-44" "contraseña predeterminada taquilla fusil de explorador" "globo ocular gigante viajero" "planeta globo ocular gigante" "alienígenas globo ocular gigante" "globos oculares gigantes alienígena" "borrar historial imágenes" "cómo borrar imágenes" "fondo de pantalla de terminal establecido accidentalmente como globo ocular gigante alienígena" "coste de nuevos terminales" "descuento de Vanguardia para nuevos ter~XXX

      ?> viajero

      > ENCONTRADOS MÁS DE 50 000 000 DE RESULTADOS. ACOTAR CRITERIO DE BÚSQUEDA.

      ?> globo ocular viajero

      > ENCONTRADOS MÁS DE 70 000 000 DE RESULTADOS. ACOT~XXX

      ?> ¿de dónde vino el viajero?

      > ENCONTRADOS MÁS DE 10 000 000 DE RESU~XXX

      ?> fondo de terminal ojos viajero

      > CONECTAR A UN DISPOSITIVO CON PANTALLA PARA VER LOS RESULTADOS.

      ?> aperitivos excursión viajero

      > DESDE EL ÉXODO FINAL DEL VIAJERO DESDE ÍO ANTES DEL COLAPSO, ECO MESA HA SIDO UN DESTINO POPULAR DE PEREGRINACIÓN PARA GUARDIANES. COMO LA TRANSFORMACIÓN DEL VIAJERO DE LA LUNA JOVIANA FUE INCOMPLETA, EL CLIMA Y LA GEOLOGÍA DE ÍO NO SON COMPATIBLES CON LA AGRICULTURA EN SENTIDO CONVENCIONAL. COMANDANTE ZAVALA DE LA VANGUARDIA RECOM~XXX

      ?> aperitivos zavala

      > TODOS LOS RESULTADOS MARCADOS CON LAS BÚSQUEDAS RELACIONADAS REQUIEREN AUTORIZACIÓN DE DOS TERCIOS DE LA VANGUARDIA PARA REVELARSE:

      > "APERITIVOS ZAVALA" "APERITIVOS DE ACCIÓN ZAVALA" "VITAMINAS TITÁN" "COMESTIBLE ZAVALA" "VITAMINAS DE ACCIÓN ZAVALA" "VITAMINAS VANGUARDIA"

      ?> ¿¿qué??

      > TODOS LOS RESULTADOS MARCADOS C~XXX

      ?> ubicación actual de ikora

      > HECHICERA DE VANGUARDIA IKORA REY ESTÁ ACTUALMENTE EN LA ATALAYA. DESEA~XXX

      > cerrar sesión

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  16. Registro / 137

    Conflictos en la última ciudad bajo el liderazgo de Osiris

    Del documento original

    Los Espectros escogen a aquellos nacidos para luchar y ser héroes, y los devuelven a la vida. De forma natural o cirscunstancial van a la batalla contra la Oscuridad y a través de esta batalla aprenden a usar la Luz. Pero los hechiceros, por su naturaleza, tienen una batalla adicional, una interna. Esta es la batalla para entender un universo de…

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    • GrimorioOsiris

      ¿Qué conduce a los hechiceros a la locura?

      Los Espectros escogen a aquellos nacidos para luchar y ser héroes, y los devuelven a la vida. De forma natural o cirscunstancial van a la batalla contra la Oscuridad y a través de esta batalla aprenden a usar la Luz. Pero los hechiceros, por su naturaleza, tienen una batalla adicional, una interna. Esta es la batalla para entender un universo de secretos, un mundo que espera que los guardianes luchen sin saber bien quiénes son y qué podrán conseguir.

      Fuiste un guerrero poderoso. Te observé en los Seis Frentes y respondí la llamada de San-14 para nombrarte comandante de la Vanguardia incluso cuando el Concordato afirmó tener registros de que eras un experimento de la Edad de Oro reencarnado en humano por un Espectro inepto. San-14 me aseguró que eras solo un hombre con poca paciencia.

      Vi cómo te cansabas de Asaltos y de agotadoras e ineficaces sesiones con los criptarcas. Ahí fue cuándo te puse bajo mi protección. Vi nuestro futuro reflejado en ti. Pero tu curiosidad era voraz: ¿cuánto había de verdad en la personalidad y las memorias del guardián?, ¿cuánto había fabricado su Espectro?, ¿compartían los guardianes cualidades específicas? ¿Un deseo de obedecer a la autoridad, una tendencia a hacer todo lo que se les pide para esperar una recompensa incierta, una mentalidad de caballero errante? ¿Os había creado el Viajero como armas de guerra vivientes?

      Lo admito, estas preguntas me parecían perturbadoras y traicioneras y temí que pudieras romper nuestra unidad cuando la posición de la Ciudad era tan débil. ¿Por qué desviar la atención lejos del Viajero, nuestra única esperanza?

      Y luego todo empeoró, interesándote por la tanatonaútica, Ahamkara, persiguiendo a Xûr y los trucos de los Nueve. Lanzando expediciones al Arrecife y más allá en un tiempo en el cual las naves eran irremplazables. Tu aventura dividió a los guardianes en líneas ideológicas. Este fue tu mayor crimen: los cazadores optaron por seguir tus visiones en lugar de proteger a los refugiados, los titanes reunieron equipos para perseguir la legendaria Cámara de Cristal en lugar de asaltar a los caídos y los hechiceros dejaron a un lado el estudio del Viajero para centrarse un tu última obsesión... conocer el origen exacto de la Oscuridad.

      Cuando el debate se volvió discusión y la discusión acritud me percaté de que te habías convertido en una personalidad de culto que atraía a guardianes que querían una idea clara de por qué peleaban, a qué se enfrentaban y quién acabaría ganando esta guerra.

      No sé dónde has ido, pero ya no puedo enviar más Espectros a buscarte. Algunos vuelven con historias de tu muerte o de cómo fuiste buscando respuestas desde los lejanos horizontes espacio-temporales. Que encontraste una manera de explorar la red de puertas vex. Que has hecho un descubrimiento tras otro sobre sus orígenes, teorías acerca de que los guardianes no pueden ser simulados, que el Viajero podría ser un dios-incubador, que los vex se habrían separado en múltiples grupos para asegurar un «estado último de toda posible configuración de la realidad».

      Me temo que te has llegado a obsesionar con los vex tanto como Toland con la colmena. He oído tus propias profecías descabelladas sobre fosos y reyes de la colmena muertos. Y Crota, a quien no puedo negar.

      Escucho historias de Lord Shaxx reuniéndose con escuadras de hechiceros que no tienen sombra ni pestañean. De hipernaves que se deslizan en el Arrecife en trayectorias vacías sin paradas ni rumbo. De preguntas escondidas en engramas de materia y respuestas desencriptadas en campos de batalla.

      Tal vez sigues ahí fuera. Si esto te llega, me gustaría mucho hablar contigo y escuchar tus teorías de primera mano.

      Tal vez lo que enloquece a un hechicero es la verdad.

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  17. Registro / 138

    Kabr, Praedyth y Pahanin se aventuran en la Bóveda de Cristal

  18. Registro / 140

    La batalla en Burning Lake

    Del documento original

    "Siguiente punto a tratar... el crecimiento de las fundiciones de la Ciudad...".

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    • GrimorioArrasadora

      "Siguiente punto a tratar... el crecimiento de las fundiciones de la Ciudad...".

      [Bang]

      "¡¿Qué es esta locura?!".

      "¡Lord Shaxx! El Consenso no...".

      "Conseguimos la victoria en el Lago Ardiente por los pelos. ¿Y ahora crees que estamos listos para atacar la Luna?".

      "Estamos preparando...".

      "¿No leíste mi informe sobre el Lago Ardiente? ¿Sobre las armas de la colmena? Esas espadas no tienen nada que ver con cualquier cosa que hayamos...".

      "Lord Shaxx...".

      "¡Zavala! No puedes estar de acuerdo con esto. Debemos examinar estas espadas, entrenarnos contra ellas...".

      "Eso es algo que tendrá que decidir el Consenso, viejo amigo".

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  19. Registro / 141

    El gran desastre

    Una expedición de miles de guardianes intenta recuperar la Luna. Crota los supera y la ofensiva acaba en una matanza. Eriana-3, superviviente de la derrota, convierte esa pérdida en el motivo de una nueva búsqueda.

    Leer las fuentes
    • GrimorioFragmento de Espectro: Los hechiceros 2

      Me llamo Eriana-3, discípulo de los Hechiceros Práxicos, galardonada con el Sello del Cormorán. Vinimos aquí bajo el mismo estandarte, un contingente de miles de guardianes, para reclamar la Luna. Pero la batalla se ha puesto en nuestra contra. He capturado una prisionera y esta es la grabación de la interrogación. Pido perdón si a vuestro entender me excedo.

      [ruido de descarga eléctrica o corriente]

      / Eriana. Responde al dolor.

      Responde a la Luz. Vuelve a herirla. Engendro, presta atención. ¿Quién es ese jefe tuyo que tiene la espada?

      [interferencias]

      La oigo. En mi cabeza. El que lleva la espada se llama CROTA. Grábalo.

      / ¿La frío de nuevo?

      No. Creo que solo estás alimentándola. Tocaré su cerebro. Espectro, ayuda.

      Los tuyos te llaman "maga". Debes de tener mucha edad. Creo que estimas mucho el poder. ¿Seguirás teniendo poder si te extirpo esta parte de tu mente?

      Dime cómo matar a Crota.

      [rinterferencias]

      Veo la batalla. Veo a Wei Ning asesinada por la espada de Crota. Veo cómo Crota mata a un guardián con un cuchillo aullante forjado con la carcasa de su propio Espectro.

      Quitémosle un trozo de la mente y a ver qué responde.

      Dime cómo matar a Crota.

      [interferencias]

      Increíble. ¿Dónde? ¡¿Dónde está su trono?! ¿Dónde está el mundo crepuscular bajo el ojo de la estrella muerta?

      / Eriana, tenemos noticias sobre la compañía de Mare Imbrium. Crota los ataca. Medio centenar de bajas. Nos necesitan.

      ¡Dime dónde! ¡Dime cómo! ¡HABLA!

      [interferencias]

      / Eriana, ¿qué dice?

      Veo cómo le está haciendo esto... lo que le hacemos a ella... a un insomne. Cuchillos moviéndose según su voluntad, como naves plateadas, como Espectros...

      Se ríe de mí. Dice que somos iguales.

      / Crota avanza sobre Mare Imbrium con miles de caballeros. Al parecer, el cielo está cubierto de fuego verde. Están cayendo tantos que no me atrevo a repetir las cifras. Los va matando uno a uno con una espada que se alimenta de su Luz. Eriana, tenemos que hacer algo...

      Matemos a la maga. Y esparzamos sus cenizas. Solo nos cuenta mentiras.

      Subamos a los Colibríes. Tenemos Luz y furor. Con eso bastará.

      Abrir ficha completa →
    • GrimorioEl fin de Crota

      Me llamo Eriana-3, discípulo de los hechiceros práxicos, galardonada con el Sello del Cormorán. Sobreviví al gran desastre: el día en que partimos formando un contingente de miles de guardianes para reclamar nuestra luna y nos vimos superados por un campeón de la colmena de indescriptible poder.

      El nombre del monstruo es Crota. Asesinó a mis amigos cara a cara, uno a uno, mientras disfrutaba de ello. En nombre de todos aquellos que perecieron, juro que no descansaré hasta destruirlo.

      Esta es mi confesión. Pido perdón si a vuestro entender me excedo.

      En nuestro mundo, Crota parecía invencible. Eris Morn y yo nos enfrentamos al problema juntas, pero no hallamos ninguna solución. Por ello, recurrimos al conocimiento prohibido, al maestro desterrado de los poderes ocultos de la colmena.

      Me refiero a Toland.

      Toland nos contó que la presencia de Crota en nuestro mundo era una sombra. Que su verdadero poder reside en un inframundo forjado por su voluntad. Debemos pasar a través del ojo de cerradura que separa las realidades, surcar la abrasadora medianoche del mundo mental de Crota y derrocar a los campeones ascendentes reunidos junto a su trono.

      Toland habla —en ocasiones ni siquiera parece estar loco— de las horribles cosas que nos aguardan. Anhela aprender una canción secreta que habla de un lívido y ardiente cascarón de estrella que se cierne en las alturas, la mismísima antítesis de la vida. Habla de ella con una extraña ambición que prefiero no llegar a entender.

      Mañana les preguntaré a Agah, Mota y Tarlowe si quieren acompañarnos. Si fracasamos, dejo este documento para los futuros guardianes. Nunca nos olvidéis.

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  20. Registro / 142

    Se establece interdicción entre la Tierra y la Luna

    Del documento original

    Por la presente cesamos todas las operaciones de combate organizadas en la Luna y alrededores.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: El Océano de las Tormentas

      TODAS LAS EMBARCACIONES REPITAN Y RETRANSMITAN DE INMEDIATO

      Por la presente cesamos todas las operaciones de combate organizadas en la Luna y alrededores.

      Con efecto inmediato, se declara un interdicto en la Luna y el espacio cislunar. Los guardianes que operen en el interdicto no recibirán apoyo formal de la Vanguardia ni recursos de la Ciudad. Urgimos a todos los guardianes a exhibir la mayor precaución y consideración posibles al aproximarse al espacio interdicto.

      Además, quedan anulados todos los objetivos estratégicos relacionados con la recuperación de recursos o información sobre la superficie lunar y, sin excepciones, se cancelan todos y cada uno de los esfuerzos por establecer una cabeza de puente o presencia estratégica en la Luna.

      Este interdicto permanecerá en efecto hasta que la presencia hostil de la Luna suponga una amenaza demostrable para nuestra existencia, o hasta que se obtenga la inteligencia necesaria para derrotar a los líderes enemigos encontrados recientemente.

      Los guardianes que cuenten con una estimación precisa de las pérdidas de los últimos días, o que posean inteligencia sobre la naturaleza y métodos de resistencia del enemigo, deberían presentarse inmediatamente ante la Vanguardia para dar parte.

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  21. Registro / 143

    El primer equipo de Crota

    Eriana-3 y Eris buscan una forma de alcanzar a Crota en su propio mundo. Toland aporta conocimiento prohibido y Eriana se dispone a pedir ayuda a Agah, Mota y Tarlowe. Su confesión conserva el momento anterior a la expedición.

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    • Ishtar CollectiveThe First Crota fireteam
    • GrimorioEl fin de Crota

      Me llamo Eriana-3, discípulo de los hechiceros práxicos, galardonada con el Sello del Cormorán. Sobreviví al gran desastre: el día en que partimos formando un contingente de miles de guardianes para reclamar nuestra luna y nos vimos superados por un campeón de la colmena de indescriptible poder.

      El nombre del monstruo es Crota. Asesinó a mis amigos cara a cara, uno a uno, mientras disfrutaba de ello. En nombre de todos aquellos que perecieron, juro que no descansaré hasta destruirlo.

      Esta es mi confesión. Pido perdón si a vuestro entender me excedo.

      En nuestro mundo, Crota parecía invencible. Eris Morn y yo nos enfrentamos al problema juntas, pero no hallamos ninguna solución. Por ello, recurrimos al conocimiento prohibido, al maestro desterrado de los poderes ocultos de la colmena.

      Me refiero a Toland.

      Toland nos contó que la presencia de Crota en nuestro mundo era una sombra. Que su verdadero poder reside en un inframundo forjado por su voluntad. Debemos pasar a través del ojo de cerradura que separa las realidades, surcar la abrasadora medianoche del mundo mental de Crota y derrocar a los campeones ascendentes reunidos junto a su trono.

      Toland habla —en ocasiones ni siquiera parece estar loco— de las horribles cosas que nos aguardan. Anhela aprender una canción secreta que habla de un lívido y ardiente cascarón de estrella que se cierne en las alturas, la mismísima antítesis de la vida. Habla de ella con una extraña ambición que prefiero no llegar a entender.

      Mañana les preguntaré a Agah, Mota y Tarlowe si quieren acompañarnos. Si fracasamos, dejo este documento para los futuros guardianes. Nunca nos olvidéis.

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  22. Registro / 145

    Hunter Vanguard Kauko Swiftriver desaparece

    Del documento original

    Taniks no se presentó. No dijo nada. Tan solo se rio en varias ocasiones y trató de acabar con nosotros por todos los medios. Pero sabíamos que era él. Las historias coincidían con la historia, ¿sabes? Lo que significaba que el hombre del saco tenía rostro, ¡el hombre del saco era real!

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    • El hombre a quien llaman CaydeTurn

      Taniks no se presentó. No dijo nada. Tan solo se rio en varias ocasiones y trató de acabar con nosotros por todos los medios. Pero sabíamos que era él. Las historias coincidían con la historia, ¿sabes? Lo que significaba que el hombre del saco tenía rostro, ¡el hombre del saco era real!

      Podíamos cazarlo de verdad.

      Podíamos seguirlo de verdad.

      Podíamos acabar con él de verdad.

      Andal dijo algo como "el cazador va a convertirse en cazado a manos de los cazadores que trataba de cazar". Lo sé. No te rías. Yo no lo hice. Era un gran tipo, aunque su humor fuera un poco… forzado. Creo que esa es la forma más amable de decirlo. Pero no se equivocaba.

      Lush quería unirse, una pequeña venganza por su lucecita, pero lo rechazamos. Adorábamos al chaval, pero sin Espectro, no había nada que hacer. El pobre terminó falleciendo, destrozado, algo menos de un ciclo más tarde, cuando decidió marcharse por su cuenta sin decírselo a nadie para no regresar. Shiro solía inventar historias sobre él, todavía lo hace. Dice que todavía sigue ahí, viviendo una vida con la que nosotros solo podemos soñar, viajando por caminos desconocidos, desenterrando tesoros ocultos.

      Mi favorita es la que trata sobre el Rey de las Ratas. Según cuenta, Lush lo acompaña como una fábula y juntos luchan guerras que no llegamos a presenciar. Me gusta, aunque sean fantasías. Son el tipo de historias para dormir que solía contarle a Ace cuando no conseguía conciliar el sueño… cuando estaba aquí.

      Pero ya no lo está.

      Tampoco Lush.

      Tampoco Andal.

      Y yo tampoco algún día.

      Por entonces, no existía el Vanguardia de cazadores, ya que Kauko Swiftriver había sido declarado muerto después de dos años desaparecido y su reto imposible de encontrar. El Orador dijo que nosotros, los cazadores, debíamos solventarlo.

      Esa primera noche de vuelta, Andal y yo estuvimos despiertos hasta tarde. No era nada nuevo. Él bebió, yo bebí. Él acabó borracho, yo soy un robot. Entonces sellamos nuestro pacto.

      Declaramos el reto y lo aceptamos.

      Había un puesto vacante en la Vanguardia, un puesto de cazador. Los dos queríamos a Taniks. Pero solo uno le asestaría el golpe de gracia y se llevaría la gloria. El perdedor tendría que detenerlos y encarcelarlos en una Torre. Dejar los caminos para tipos duros de verdad.

      Ambos reímos.

      Ojalá pudiera oírlo reír de nuevo.

      Solo una vez.

      Es curioso cómo los mejores dejan la fiesta los primeros.

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  23. Registro / 147

    Las Casas de los Demonios, los Reyes y el Invierno se reúnen fuera de la ciudad

    Del documento original

    Resumen: la comunicación fue retransmitida en todas las frecuencias de los caídos. No teniendo, en su momento, la habilidad de descifrar código de los caídos, el señor de los cuervos solo podía darse cuenta de que estaban hablando distintas Casas de los caídos entre ellas. Eso no había pasado con anterioridad.

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    • GrimorioSE BUSCA: Skolas, el kell de los kells

      La Maraida, libro VII, capítulo 10

      Resumen:

      la comunicación fue retransmitida en todas las frecuencias de los caídos. No teniendo, en su momento, la habilidad de descifrar código de los caídos, el señor de los cuervos solo podía darse cuenta de que estaban hablando distintas Casas de los caídos entre ellas. Eso no había pasado con anterioridad.

      Entonces, las técnidas miraron a la Tierra y vieron que los caídos allí estaban volviéndose más osados. Sus tácticas sugerían que planeaban un ataque masivo. No teníamos medios interplanetarios, no podíamos avisar a la Tierra. Nos conformamos con mirar, no podíamos hacer nada más.

      Pero entonces llegaron los Lobos del complejo Joviano. Su ejército era de cientos de miles, tal vez millones: una horda oscura que se apoderó del Arrecife y se dirige con rapidez a la Tierra. Tan pronto como los vimos supimos que, si los Lobos conseguían llegar a la Tierra, ese sería el final de la Ciudad.

      Aparentemente ajeno a nuestra existencia, la flota de los Lobos hizo una pausa en Ceres apara reagruparse. La decisión de la Reina fue la siguiente: atacar la Casa de los Lobos, salvando la Tierra pero revelando la presencia del Arrecife a todos y cada uno de los enemigos de este cuadrante o permaneciendo en silencio, protegiendo al Arrecife pero dejando que la Ciudad perezca.

      Sus heraldos se propagaron hacia Ceres, destrozando el asteroide y matando a Virixas, kell de los Lobos y a más de la mitad de su Casa. Los Lobos restantes se escaparon, se escondieron en lo profundo del Cinturón en busca de escondites. Allí, aparecieron nuevos demandantes de la nave del kell: Irxis, baronesa de los Lobos, Parixas, el Aullante y Skolas, el Rabioso.

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  24. Registro / 148

    La dispersión

    Del documento original

    Esto ocurre en un tiempo pasado, pero no tan en el pasado como para que influya en el futuro.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Los caídos 4

      Esto ocurre en un tiempo pasado, pero no tan en el pasado como para que influya en el futuro.

      Ceres es la reina blanca de este espacio, cuatrocientos millones de kilómetros desde el Sol. Ceres es redondo. Por aquí, el círculo significa poder: nada más en el Cinturón es lo suficientemente grande como para haberse convertido en una esfera con su propia gravedad. Ceres tiene sus propias estrellas químicas. Virutas de hielo y sal que brillan en órbita. Como una corona.

      Hay más luces, estrellas más jóvenes, coronas más nuevas. Motores de buques. Otra reina se acerca para conquistar Ceres porque está lleno de grutas y astilleros y hábitats, porque Ceres es circular y afortunado como un sirviente. Porque Ceres está lleno de los Lobos a los que quiere gobernar.

      Feroces naves se agrupan en escuadrones. Esquifes. Queches. El kell de los Lobos tiene toda una flota agrupada aquí. El kell de los Lobos escuchó la llamada e invocó a la Casa de los Lobos para prepararlos para la gran batalla en la Tierra. La salvación de los seguidores del kell depende de su habilidad para destrozar la Ciudad. Es una cuestión de supervivencia.

      Ahora la flota de los Lobos se acerca para encontrarse con la Reina.

      ¿Ves los cómo los escuadrones de esquifes se envuelven en un sigilo frío y transparente, valientes, acuchillando el espacio invisibles? ¿Ves a los queches, como grandes sables, siguiendo las órdenes de un gran sirviente brillante, inteligentemente guiándolos a la batalla? ¿Ves cómo aceleran, se giran, accionando sus armas de arco y radares? Todos condenados. El kell de los Lobos nunca llegará a la Grieta del Crepúsculo. El kell de los Lobos puso toda su fuerza en un solo lugar y ahora, la Reina del Arrecife viene a romperlo.

      Allí fuera, en la oscuridad, están los insomnes. No tienen una gran flota, ¿verdad? Pequeños combatientes dispersados como espinas de cuatro puntas. Destructores y fragatas y cascos rescatados del Arrecife. Y al frente, como punta sobresaliente, vuela la Reina.

      El Lobo kell, práctico, valiente, cuenta con la fuerza del metal y el equipamiento. El kell sospecha que los insomnes puedan tener un arma secreta, algo recogido de los cascos del Arrecife o susurrado por las brujas, y se reserva ese pensamiento. El kell cree que la Casa de los Lobos puede ganar decisivamente, así que envía avisos y señales. SOY EL SEÑOR DE LOS LOBOS. ERES ALGO VACÍO CON DOS ALMAS MUERTAS. ESTA ES MI CASA. ESTAS SON MIS CONDICIONES. RENDIROS Y SOLO ME LLEVARÉ VUESTRAS NAVES.

      La flota de los insomnes para sus motores. Se deja llevar, a la deriva. Elementos de asalto de los Lobos, esquifes con brazos-torpedo escondidos, camuflados, encuentran su fuego.

      La nave de la Reina transmite. YO TAMBIÉN SOY NOBLE, dice, OH SEÑOR DE LOS LOBOS.

      Al kell no le importa que haya un poco de charla antes de la acción. Les da a los Lobos un poco más de tiempo para apartarse de Ceres. El kell responde. NO TIENES LÍNEA. NO TIENES PODER. Capitanes y barones muestran sus señales de disposición, Skolas y Pirsis, Drevis, Peekis, Parixas. Todos ellos unidos por el temor y la lealtad, todos unidos por la guerra.

      LA LUZ ESTELAR FUE MI MADRE. Susurros salen de la nave de la Reina como erráticas explosiones de radio. Los sirvientes empiezan a notar algo extraño en el vacío. Y MI PADRE FUE LA OSCURIDAD.

      Aquí, por fin, demasiado tarde, pero el kell empieza a sentir el pánico. LLÁMALOS, ENTONCES, dijo el kell, una última señal falsa antes de la muerte y la ruina, Y MIRA QUÉ AYUDA PUEDEN PROPORCIONAR.

      Así que la Reina pide, como solo ella puede. Cada sirviente en su queche lo escucha. Todos los capitanes y barones rugen a sus subordinados cuando los sensores se ciegan, cuando las armas de fuego titubean, cuando los reactores tartamudean y los sistemas de corriente tararean con la inducción. El sigilo falla. El espacio se distorsiona. La Casa de los Lobos grita lanzas de códigos de guerra, violentas maniobras, apunta a ciegas.

      Tras de la nave de la Reina, los heraldos despiertan.

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  25. Registro / 150

    Misraaks conoce a Sjur Eido

    Del documento original

    El vándalo se agacha al salir de la galeota. Tiene todos los brazos atados a la espalda, de modo que no puede taparse los ojos ante el sol brillante. Una brisa agita su capa. Hay un acantilado detrás de él y unos exuberantes jardines delante. Su carcelera no le concedería el honor de una muerte rápida, así que tendrá intención de torturarlo. Ella…

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    • La Ciudad OníricaMisraaks

      El vándalo se agacha al salir de la galeota. Tiene todos los brazos atados a la espalda, de modo que no puede taparse los ojos ante el sol brillante. Una brisa agita su capa. Hay un acantilado detrás de él y unos exuberantes jardines delante. Su carcelera no le concedería el honor de una muerte rápida, así que tendrá intención de torturarlo. Ella cree que cederá como los amantes de la carne de la Casa del Juicio. Se equivoca. Cuantas indignidades puedan ocurrírsele a ella no son nada en comparación con lo que se merece.

      Con el mentón bien alto, él se imagina abriendo su armadura y poniendo los cuatro brazos en manos de su capitana. Su capitana es su madre, y ella no lo cercenará con una guadaña. Le retorcerá los brazos y se los arrancará del cuerpo como si estuviera pelando una excelente y suculenta langosta, y él se alegrará de los lentos y enfermizos chasquidos y crujidos de sus huesos. Se alegrará de la humillación. Que ande mutilado el resto de su desperdiciada vida. Que la sed de éter lo marchite como un higo yaviirsi.

      "¿Qué te parece?", le pregunta su carcelera en un idioma que no entiende. Se pone junto a él y le da una palmada en el hombro. Se estremece. Es casi tan alta como él, y para ser una criatura sin garras, su agarre es fuerte y seguro.

      Juntos, contemplan los jardines.

      "Es un poco excesivo para mi gusto", reconoce mientras él le dirige una mirada furtiva.

      El arco de su captora está sin tensar. Solo queda una flecha en el carcaj.

      Es tonta.

      Se gira, la hace tropezar y corre al acantilado. Ella suelta algún taco, se recupera y arremete contra él. Mientras se tira por el precipicio, piensa en la vergüenza de su madre y reza para que se olvide de él. Habría sido mejor no tener un hijo que parir a un debilucho que se dejó capturar por el enemigo.

      Pero la suerte no está con él, porque ella le agarra el pie con la mano. Su casco choca contra la pared rocosa del acantilado. Un trozo de su respirador se desprende y desaparece en la bruma que se extiende más abajo. Él se revuelve, pero no puede arrastrarla consigo hacia abajo; de alguna manera, ella tira de él como si fuera un pez. En cuanto lo tiene en tierra firme, le ata los tobillos con la cuerda del arco. "Está bien", dice, tomando aliento. "Está bien". Ríe entre dientes, le da una palmadita cariñosa en el hombro y luego lo pone derecho como un saco de psakiks.

      Da un paso atrás, restregándose las manos contra los pantalones. Él, el saco de psakiks más malhumorado a este lado de la Gran Máquina, la mira con el ceño fruncido, odiando sus horribles dientes cuadrados y sus dedos toscos y achaparrados. "Probemos otra vez, ¿vale?".

      Sacando dos cuchillos fractales de las vainas de los muslos, hace un perfecto arco de ireliis delante de él. Atónito, se endereza. Se queda mirando.

      "¿No es bueno?", pregunta, y vuelve a intentarlo.

      Una furiosa confusión se apodera de él. Esto es alguna clase de truco. Una burla blasfema. "Iirsoveks", murmura el vándalo.

      Ella niega con la cabeza. "Nama". Enfundando uno de sus cuchillos, estira la mano libre con los dedos extendidos en señal de súplica.

      Él lleva la barbilla hacia la garganta con esta nueva traición, entrecerrando los ojos secundarios. ¡Habla!

      Lentamente, sin interrumpir el contacto visual, ella pone el otro cuchillo sobre el suelo entre los dos. La hoja apunta hacia sus propias botas. Él vigila todos sus movimientos. ¿Cuántos secretos han revelado esos traidores amantes de la carne, para que esta criatura sepa hacer las paces como un servil 'skohr-ia ante su kel?

      Ella repiquetea dos dedos contra la coraza. "Sjur", dice despacio, y luego apunta hacia él.

      Obligado por el honor pese a estar a punto de estallar por el ultraje, responde: "Misraaks. Velask, Esi-yu-r".

      "Mithrax", repite ella, y luego sonríe. "Velask, Mithrax. ¡Y bienvenido! Vamos a echar un vistazo a la zona, ¿vale?".

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  26. Registro / 151

    Mithrax conoce a su hija

    Del documento original

    El humo se va volando del campo de batalla en forma de nubes vacilantes.

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    • EquipamientoVerdad

      El humo se va volando del campo de batalla en forma de nubes vacilantes.

      Los corsarios y los cuervos merodean por el naufragio en parejas, buscando cadáveres. Cuando encuentran supervivientes insomnes, piden ayuda. Cuando encuentran un demonio o un lobo, solicitan un médico de campo y sujeciones carcelarias.

      Un vándalo lo observa todo desde el ala de una galeota, rodeándose las rodillas con sus cuatro brazos. Está curtido en batalla y la muerte no le afecta. Nació, creció y se moldeó en la guerra. Sin embargo, mientras observa los cadáveres carbonizados de sus primos y los cuerpos inclinados de sus nuevos aliados...

      "Vel", lo sorprende Sjur. Baja la mirada y la ve de puntillas, con la barbilla al borde del ala de la galeota. Ella levanta el dedo por encima del hombro y señala el campo de batalla a sus espaldas. "¿Npariimoqilum?".

      Él frunce el ceño. "¿Res kaqilum? Psekisk".

      Ahora es ella quien frunce el ceño y le lanza una mirada intimidatoria, aunque solo tiene dos ojos.

      El vándalo suspira y se suelta las rodillas. "Variisis", refunfuña mientras baja de la nave deslizándose y se adelanta.

      "Ja, ja", le responde, seca.

      Él se abre camino hacia lo peor y se une a los demás en la búsqueda. Más tarde, se topa con un lobo al que recuerda vagamente de la ceremonia de madurez de un familiar lejano, tres demonios que lo observan confundidos y enrabietados, y un cuervo atrapado irremediablemente bajo el fuselaje de su nave.

      Justo cuando va a dejar atrás el esquife destrozado de un demonio, oye un débil siseo proveniente de una rendija de ventilación. Se encarama para echar un vistazo y ve cuatro ojos brillantes y recelosos que lo observan.

      Es una cría, aún suave, translúcida y con restos de su primera piel.

      Él abre con cuidado la rendija y le hace señales para que se acerque. "Velask, kelekh", murmura. "Nankemrak".

      La cría se acerca reptando hacia su mano y se le acelera el corazón.

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  27. Registro / 152

    El exilio de Osiris

    Del documento original

    NM: "Quiero dejar constancia de que carecemos de Vanguardia de hechiceros y de un comandante de la Vanguardia". Andal Brask: "Dos pájaros, un hombre". Zavala: "Ikora Rey es la Vanguardia de hechiceros provisional para esta reunión". Orador: "Lo que nos lleva a la primera orden del día. Ikora Rey, el Consenso te solicita formalmente que asumas las…

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    • EquipamientoMaldición de la videncia

      Reunión del Consenso 2891.98

      NM: "Quiero dejar constancia de que carecemos de Vanguardia de hechiceros y de un comandante de la Vanguardia".

      Andal Brask: "Dos pájaros, un hombre".

      Zavala: "Ikora Rey es la Vanguardia de hechiceros provisional para esta reunión".

      Orador: "Lo que nos lleva a la primera orden del día. Ikora Rey, el Consenso te solicita formalmente que asumas las responsabilidades de Vanguardia de hechiceros".

      Ikora Rey: "Teniendo en cuenta que ya llevo un tiempo asumiendo dichas responsabilidades, acepto".

      SGF: "¿Por qué lo has reemplazado durante tanto tiempo?".

      IR: "Alguien tenía que hacerlo".

      O: "Ejem. Ahora que el Consenso está reunido, os informo de que he decidido desterrar a Osiris, la antigua Vanguardia de hechiceros, de la Última Ciudad".

      [murmullos]

      O: "¿Alguna objeción?".

      OM: "Ninguna. Tal vez encuentre un planeta mejor para nosotros".

      [pausa]

      O: "De acuerdo. Siguiente orden: nombro a Zavala, Vanguardia de titanes, nuevo comandante de la Vanguardia. Enhorabuena".

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  28. Registro / 153

    Osiris llega a Mercurio

    Del documento original

    "Curioso", murmura para sí Osiris mientras pasa los dedos por los grabados secos y polvorientos del interior de la espira de Mercurio. "Saguira, graba esto. Quiero que compares estos dibujos con los de cualquier otro constructo que hayamos encontrado".

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    • Pruebas y tormentosCapítulo 2 - Tras el exilio

      "Curioso", murmura para sí Osiris mientras pasa los dedos por los grabados secos y polvorientos del interior de la espira de Mercurio. "Saguira, graba esto. Quiero que compares estos dibujos con los de cualquier otro constructo que hayamos encontrado".

      "Encantada. De todas formas, estaba buscando inspiración para hacer unas reformas".

      "Hoy no estoy para bromas, Saguira".

      "Por no variar".

      Osiris no hace caso de su Espectro, absorto en la estructura circular de metal que hay incrustada en el techo. La mira fijamente, como si la atravesara, reflexionando sobre cuál será su función. Los creadores le resultan obvios. Un motivo de preocupación.

      "Se acerca una lanzadera, Osiris".

      "¿Cabal?".

      "Ojalá. Son tus devotos".

      Osiris se protege los ojos de la arena caléndula que levanta en remolinos la lanzadera a medida que se acerca, mientras su frustración crece.

      "¡Largaos, insensatos!", grita antes de que las puertas se abran del todo.

      "Maestro, hemos venido a ayudarte en tu labor", dice una mujer vestida con una capa con dibujos ornamentales.

      "Mi labor no es de vuestra incumbencia. Ya podéis iros".

      El rechazo de Osiris no consigue disuadirlos. Miran a la mujer en busca de consejo mientras Osiris se va. La mujer avanza, y el grupo va tras ella en marcha cerrada. Lo siguen hacia la espira como perros a los que acabara de regañar.

      "Son persistentes", se burla Saguira.

      "Me he dado cuenta". Osiris se gira para dirigirse a ellos y los pilla desprevenidos. "No sé qué esperáis lograr, pero mi trabajo no precisa fanáticos".

      "Solo queremos ayudar. La manera en que te echaron de la Vanguardia… Hicieron mal en castigarte. Lamentarán su decisión", dice la mujer con la convicción de quien hace una promesa solemne.

      "¿Eso es una amenaza?".

      "Son los arquitectos de su propia destrucción".

      "No habéis entendido lo que sucedió de verdad. No me exiliaron. Yo elegí irme. No le guardo rencor a la Vanguardia. Volved a vuestra vida", ordena Osiris con toda la calma y firmeza que es capaz de reunir.

      "Me temo que eso es imposible, ahora que hemos leído tus enseñanzas".

      "Mis investigaciones no son un evangelio. Son ciencia".

      "Son la verdad".

      Osiris lo pondera.

      "La verdad parece ser subjetiva en estos tiempos", dice, observando al fin a su séquito por primera vez. Entre ellos, un pequeño grupo de hombres y mujeres, destacan dos guardianes descarriados —hechiceros, según parece— y un niño. Sus rostros melancólicos se parecen al suyo. Náufragos y creyentes. Las semanas pasadas desde que se fue de la Última Ciudad le han pasado factura. Estaba acostumbrado a trabajar solo, sabiendo que podría recurrir a los fondos de la Ciudad de ser necesario. Ahora, perdido en el mar del propósito, descubre que anhela un lugar al que poder volver. Un santuario.

      "No tengo intención de quedarme aquí. Hay muchos constructos como este. Todos requieren mi atención".

      "Te seguiremos".

      "No, no lo haréis. Necesito moverme con rapidez, sin carga ni equipaje". Osiris hace una pausa, no es ajeno a la ironía de tener que echar a esta gente. "Pero puedo ofreceros esto: que os quedéis aquí, que vigiléis este sitio. Quiero saber cuanto lleguéis a descubrir de él. Si sucediera algo, volvería".

      "Estamos a tu servicio", dice la mujer, aliviada, y se inclina ante Osiris. Este rechina los dientes.

      "Descargad la nave", ordena la mujer haciéndole señas al grupo. "Sí, hermana Faora", responde uno de los hombres más altos.

      "Si te encuentras perdido en la noche, seremos tu faro".

      Osiris asiente. Reprimiendo una punzada de incomodidad, levanta la mirada hacia la espira.

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  29. Registro / 155

    La batalla de Twilight Gap

    Las Casas caídas atacan el perímetro de la Ciudad. La batería defensiva queda sobrepasada y muchos guardianes mueren manteniendo la línea. El lugar terminará siendo un escenario del Crisol y un recordatorio de aquella batalla.

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    • Ishtar CollectiveBattle of Twilight Gap
    • GrimorioLa Grieta del Crepúsculo

      DENOMINACIÓN DE LA ARENA: La Grieta del Crepúsculo

      UBICACIÓN: Perímetro de la Ciudad, la Tierra

      Bautizada con el nombre de la mayor batalla que la Ciudad ha vivido, esta batería defensiva una vez logró resistir en primera línea contra las fuerzas combinadas de las Casas de los caídos. Invadida en el curso de la batalla, muchos guardianes dieron su vida para mantener la posición.

      Para el Crisol, es un privilegio poder utilizar este espacio sagrado; es un rito de pasaje para las nuevas generaciones de guardianes, que se alzan y luchan donde cayeron los valientes, nacieron héroes y se forjaron las leyendas.

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  30. Registro / 157

    La muerte de Sjur Eido

    Del documento original

    En la palma extendida Abra sujetaba una extraña moneda. Mara la cogió entre su índice y su pulgar, y la elevó hacia el cosmos con un elegante gesto de desprecio.

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    • EquipamientoGuardajuramentos

      "Esto estaba en su cuerpo, su majestad".

      En la palma extendida Abra sujetaba una extraña moneda. Mara la cogió entre su índice y su pulgar, y la elevó hacia el cosmos con un elegante gesto de desprecio.

      Antigua, pensó. Una poderosa tristeza la invadió, espesa, cáustica y pesada como cemento húmedo.

      "¿Y su arco?".

      "Desaparecido".

      "¿Huginn? ¿Muninn?".

      "Los Ahamkara han muerto y sus huesos guardan silencio. Pero Petra Venj ha…".

      "¿Quién?".

      "Una corsaria. Titulada recientemente".

      "… Es una NIÑA".

      La paladina Zire se tambaleó como si la hubieran golpeado. "Mi reina, nuestros espías en la Casa del Juicio nos informan de que los Lobos planean atacar Higea. Amaba a Sjur, como amo a todos los que hemos perdido, y lloro su pérdida. Pero si desviamos nuestra atención ahora para vengarnos de un enemigo desconocido…".

      Mara dejó la moneda y se permitió una leve sonrisa sin alegría. "Pues que sea mi desvío".

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  31. Registro / 158

    Orin enviado a rastrear a los asesinos de Sjur

    Del documento original

    Parece que ahora todo el mundo conoce a la guardia peregrina. Se han quintuplicado en número y no paran de crecer. Los agradecidos ciudadanos de la Última Ciudad segura los denominan "guardianes", y ellos llevan el título con honra.

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    • EcdisisDeuda

      29.

      Parece que ahora todo el mundo conoce a la guardia peregrina. Se han quintuplicado en número y no paran de crecer. Los agradecidos ciudadanos de la Última Ciudad segura los denominan "guardianes", y ellos llevan el título con honra.

      Orin se alegra de que a sus amigos les vaya tan bien, pero no vuelve a sus filas.

      30.

      Durante su condena, Namqi mantiene el contacto con Orin a través de videocomunicaciones y holoproyecciones.

      Cuando lo liberan, ella le suplica que vaya a recogerla. Necesita comprender qué intentaba conseguir la humanidad antes de rebajarse a lanzar ojivas nucleares para robar unas tristes vacas.

      Rastrean los planetas interiores a bordo de su hildiana. Cuando se estropean ciertas piezas, las arreglan como pueden.

      Son tremendamente felices.

      Pasan los siglos.

      31.

      El día que Sjur Eido muere, recibe una llamada de Mara Sov. "Me gustaría que me devolvieras el favor", le pide la reina con la voz entrecortada.

      Es la primera vez que se atreve a confiar en una guardiana. No será la última.

      32.

      La reina camina de un lado a otro mientras Orin se apoya en su martillo. "Tengo que descubrir quién la ha matado", dice Mara.

      "¿Descubrir o asesinar?".

      La aflicción y la rabia de Mara se aprecian en su rostro. Dirige la mirada al Arrecife mientras hace lo posible por controlarse.

      Orin aprieta un poco más el martillo solo de imaginarse a Namqi muerto.

      "Primero, descubrir", responde al fin. Le da a Orin una extraña moneda que la partida de búsqueda encontró en el cadáver de Sjur. "No estoy segura de que fuera un asesinato".

      33.

      La búsqueda la lleva a las profundidades de una cueva sublunar en la que no hallan enemigo alguno, sino unas nubes de vapor y a un semihombre con tentáculos en lugar de rostro.

      "Perdónalos", carraspea mientras ella le estruja la garganta entre los dedos.

      "¿A quiénes?", gruñe, apretando más la mano.

      Su rostro se retuerce con cada vez más urgencia. Al recordar que primero necesitaba respuestas y después venganza, lo aleja de sí. El individuo se tambalea, recupera el equilibrio, rebusca en sus ropas y saca algo…

      "¡Orin!", la advierte Gol, pero ya lo ha visto. Orin alza su martillo de guerra y lo golpea con fuerza en el pecho. Es como golpear una pelota sobre un simple soporte: no hay resistencia. El individuo rebota contra un pedrusco húmedo y emite un crujido horrible (se trata de su columna; no volverá a caminar derecho). Cuando cae al suelo, un tarro de plata deslustrada se escapa de sus dedos. El golpeteo resuena mientras rebota hacia la oscuridad.

      34.

      Orin utiliza un cuchillo de caza y su fuerza bruta para abrir la tapa dentada del tarro. Le da la vuelta y vierte un fino hilo de polvo gris claro sobre su mano enguantada.

      "El polvo regresa, siempre regresa", se ríe el hombre, jadeante. Cuando Orin levanta la mirada, ya no está.

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  32. Registro / 159

    El fin de Twilight Gap

    Del documento original

    Podía sentir que su luz se apagaba. La puso toda en una última esperanza.

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    • GrimorioLeyenda: San-14

      Podía sentir que su luz se apagaba. La puso toda en una última esperanza.

      Se tambaleó y... ¡bam!

      Acertó en el blanco y el disparo impactó justo sobre los ojos del kell. El éter gritó desde su cabeza y juntos cayeron al suelo.

      El guardián exo se alzó, titubeante. No podía quitar los ojos del cuerpo del kell. Nunca había visto a ningún caído sobrevivir a un disparo en la cabeza, pero este no era un caído ordinario. Esperó... y esperó.

      "¿Espectro?". Las palabras apenas eran audibles. Lo escuchó entrar en acción, pero le costaba localizarlo. Zumbaba, examinando al kell caído.

      "Pues sí, está muerto. Así que, ¿ya está? ¿Hemos terminado?".

      Se quitó el yelmo, lo tiró al suelo y cayó de rodillas.

      Los Demonios sin un kell. Por fin la guerra había terminado. Podían volver a casa.

      "Así es. Ponme con el Orador".

      "Abriendo su canal. Un momento".

      "¿Eres tú, hijo mío?". En la voz del Orador se intuía más la anticipación por las noticias que la preocupación.

      "Sí, padre. El kell de los Demonios Solkis... está muerto. Esta guerra ha terminado".

      "Nunca antes tanto coraje y poder habían apuntalado estos mundos. Nos traes paz a todos, encenderemos la bengala final, Demonio Rojo. Todos sabrán lo que has hecho".

      "Padre, creo que no me quedan fuerzas para volver. Descansaré aquí y ya me honrarán cuando regrese".

      "Por supuesto, hijo mío, pero...".

      "¿Hay algo más que te preocupa? ¿Más caídos que marchan hacia la Ciudad?".

      "No, esta vez no. Me han dicho que vieron a Osiris en Mercurio. En la Cuenca Caloris. Ahora su atención ha vuelto a los vex".

      "¿Mercurio? Demasiados canales para saberlo. Activa uno, empieza a alimentar sus venas. Es una amenaza para nuestra paz".

      "Tu deber, hijo mío. Nunca debes olvidarlo".

      "No puedo hacerlo".

      El Espectro apagó la transmisión y esperó a las palabras del guardián.

      "Espectro, prepara mi arsenal vex y pon rumbo a Mercurio. Ese anciano está a punto de despertar al infierno".

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  33. Registro / 160

    Kaliks y Fikrul

    Del documento original

    La luz parecía danzar en azul sobre el horizonte del espacio desconocido, pero todo lo demás era negro.

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    • El más lealEspacio desconocido

      La luz parecía danzar en azul sobre el horizonte del espacio desconocido, pero todo lo demás era negro.

      Los zarcillos parecían crecer con la luz. De dónde venían o hasta dónde se alargaban era algo que él no podía comprender. El miedo oprimía la mente de Variks. Los caminos que se abrían ante él eran vastos e inciertos. Y por primera vez en su vida, podía sentir el Juicio en el interior.

      "Tu voluntad debe seguir siendo tuya", se dijo a sí mismo. "Eres el último elixni de la Casa del Juicio. El destino de tu pueblo está en tus manos. Tú los salvarás. Tú defenderás a los caídos".

      CAMINAS ENTRE ELLOS, PORQUE HAS FRACASADO.

      La voz, suave pero muy fuerte al mismo tiempo, resonó alrededor de él en el espacio. A través de él, como si fuera la cuerda de un instrumento.

      "Camino entre los hijos de la Tierra y los benditos de la gran máquina, la que llaman el Viajero, porque han sido elegidos".

      PARA TI LA GRAN MÁQUINA ES UN ESPEJO OSCURO.

      Variks sintió un frío como nunca había conocido. De improviso, los recuerdos le pasaron rápidos por delante. Lo único que podía hacer era aguantar mientras los últimos días de los elixni se reproducían en su mente.

      Él y los otros escribas juzgando bajo sus suaves túnicas de pieles. Luego el Tornado, los Ancianos destrozados, el saqueo de la Casa. Variks, arrodillado ante una ventana, alzando la mirada a la gran máquina. Viéndola desvanecerse. El largo viaje en la oscuridad.

      Su fuga para correr con los lobos, sus súplicas a Skolas. El pacto con Fikrul para separar al Kaliks primario y esconderlo. La desaparición del primario… Y otra vez Fikrul, en el horizonte, preparándose para dar a los caídos lo que tanto merecían…

      AQUÍ SOLO QUEDA UN CAMINO ABIERTO PARA TI, EN UN LUGAR DONDE TODO MUERE…

      … Y COMIENZA DE NUEVO.

      Con eso, ardió un nuevo poder, concediéndole la fuerza para alzarse de nuevo. Juicio emitido…

      El pulso chillón de las alarmas de la prisión despertó a Variks. Falto de éter, su debilidad le hacía tropezar mientras buscaba un nuevo tanque.

      En las comunicaciones, oyó la voz de Petra. Cayde había vuelto.

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  34. Registro / 161

    El crisol llama

    Del documento original

    Lord Shaxx es uno de los héroes de la Batalla de la Grieta del Crepúsculo. Lideró el contraataque que finalmente alejó a los caídos de las murallas de la Ciudad. Por miedo a otro asalto masivo que pudiera superar las defensas de la Ciudad, Shaxx decidió quedarse en la Torre para guiar a los guardianes en el Crisol.

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    • GrimorioEl director del Crisol

      Lord Shaxx es uno de los héroes de la Batalla de la Grieta del Crepúsculo. Lideró el contraataque que finalmente alejó a los caídos de las murallas de la Ciudad. Por miedo a otro asalto masivo que pudiera superar las defensas de la Ciudad, Shaxx decidió quedarse en la Torre para guiar a los guardianes en el Crisol.

      Shaxx jura que un día volverá a combatir en la Frontera, pero solo cuando sepa que los fuegos del Crisol han forjado una nueva generación de guerreros poderosos.

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  35. Registro / 162

    El Concordato intenta un golpe de estado

    Del documento original

    «Entonces estamos de acuerdo. El Concordato no será reconocido por el Consenso. Empezaremos a desarticularlo de inmediato. Pero ¿qué hacemos con los guardianes comprometidos a su causa? No podemos permitirnos más exilios».

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    • GrimorioFragmento de Espectro: La Edad de la Ciudad

      «Entonces estamos de acuerdo. El Concordato no será reconocido por el Consenso. Empezaremos a desarticularlo de inmediato. Pero ¿qué hacemos con los guardianes comprometidos a su causa? No podemos permitirnos más exilios».

      «Seguro que Zavala sabe realinear sus lealtades».

      «Lo intentaremos. Lysander eligió bien a sus seguidores. Es posible que lleve algún tiempo».

      «Lysander no desiste. Seguirá su cruzada desde dondequiera que esté».

      «Entonces habrá que buscar nuevas ideas que remplacen a las suyas».

      «La Simetría tiene bastante aceptación últimamente...»

      «Las enseñanza de Ulan-Tan son demasiado peligrosas. Demasiado miedo. ¿Quién iba a imaginarse que podría causar más problemas muerto que vivo?»

      «Tendremos que concentrar nuestras mentes en el combate otra vez. El Orador está ansioso por recuperar el territorio que perdimos en la Grieta».

      «También está la Guerra Futura».

      «Demasiado sigilosos. ¿Alguna vez has intentado conversar con uno de sus «soldados»? Igual que niños. Responden a las preguntas con preguntas».

      «Están comprometidos con la guerra».

      «¿Qué guerra?»

      «Buena pregunta».

      «¿Zavala?»

      «Parecen estar centrados. Son fuertes. Más factible que preocupante».

      «Hagamos votación. ¿Cuántos a favor de la promoción de la Secta Guerra Futura?»

      «¿Unanimidad? Perfecto. Se dará acceso a la Torre a la Secta Guerra Futura y tendrán un sitio entre nosotros. Espectro, por favor, preséntale al Orador esta propuesta».

      «Siguiente orden del día... Shaxx tiene otra una nueva propuesta para el Crisol».

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    • GrimorioEstandarte Caído

      DESIGNACIÓN DE ARENA: Estandarte Caído

      UBICACIÓN: la última ciudad, la Tierra

      Lysander y el Concordato marcan el ejemplo más reciente del alzamiento de las facciones políticas de una ciudad en oposición al Consenso. Aquí tuvo lugar una legendaria batalla en la que los guardianes de la Nueva Monarquía se alzaron para asestar el golpe final al Concordato, revelando el esfuerzo de guerra que Lysander intentaba oponer a la Vanguardia.

      Lord Shaxx se ha hecho con el mando de la zona, no solo para conmemorar aquella batalla final, sino como recordatorio de la solidaridad de la Ciudad al oponerse a los que intentan socavar los extremos esfuerzos y sacrificios que hacemos juntos para mantener nuestra paz.

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  36. Registro / 163

    Las Guerras del Arrecife terminan

    Del documento original

    Resumen: Preso de la desesperación, Skolas dirigió personalmente un asalto total contra la fortaleza militar de Cibeles. No podía imaginar que la Reina sabía de sus planes, gracias a Variks de la Casa del Juicio. Tan pronto llegaron los queches de Skolas al asteroide, todos los paladines de la armada; Abra Zire, Kamala Rior, Leona Bryl y Hallam…

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    • GrimorioSE BUSCA: Kaliks-12

      La Maraida, libro VIII, capítulo 8

      Resumen:

      Preso de la desesperación, Skolas dirigió personalmente un asalto total contra la fortaleza militar de Cibeles. No podía imaginar que la Reina sabía de sus planes, gracias a Variks de la Casa del Juicio. Tan pronto llegaron los queches de Skolas al asteroide, todos los paladines de la armada; Abra Zire, Kamala Rior, Leona Bryl y Hallam Fen, lo tenían. Kaliks-12, el gran sirviente de Skriviks, el de los ojos astutos, intentó escapar pero Abra Zire lo dio caza.

      El levantamiento de Cibeles de Skolas había fallado. Él, Skriviks, Kaliks-12 y el resto de sus líderes fueron arrojados al Presidio de la Reina. Las guerras del Arrecife habían acabado oficialmente.

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  37. Registro / 164

    Petra Venj es nombrada emisaria de la reina

    Del documento original

    Esta carta es un ruego, mi señora. Uno sencillo. Por favor deja que vuelva al hogar.

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    • GrimorioPetra Venj, la Ira de la Reina

      Esta carta es un ruego, mi señora. Uno sencillo. Por favor deja que vuelva al hogar.

      Han pasado años desde mi nombramiento como emisaria. Una vez, me enorgullecía llamarme corsaria a tu servicio. Mis hermanas y yo éramos la parte astuta de tu voluntad, volando por las estrellas para proteger el Arrecife.

      Estar a tu servicio fue lo que me mantuvo cuerda cuando arrasaron Amatista. Perder a mis hermanas, toda mi vida, mientras ardía nuestra estación... se llevó algo de mí.

      Gracias a ti, me fue devuelto.

      Ascendiéndome y permitiendo que me vengara de los Lobos. Dejando que diera rienda suelta a mi furia en la batalla, en una batalla gloriosa. Yo sé, y seguro que tú también, que si no fuera por este nuevo enfoque que diste a mi vida, mi corazón se habría vuelto tóxico.

      Fue el orgullo que tenía con mi cargo lo que me mantuvo firme durante la campaña hildiana. Eso me llevó a la victoria en la batalla contra Veliniks, «el kell olvidado», la última esperanza para los Lobos libres. Ahora sé que fue mi terco orgullo lo que me hundió.

      Mi señora, te ofrezco de nuevo la única explicación que puedo: nunca imaginé que los guardianes se comportarían como lo hicieron. Lo que yo conozco es el estilo de los insomnes.

      Los Lobos estaban atrincherados en ese valle. Las cercanías estaban bloqueadas, todas las líneas de avistamiento cubiertas. Un asalto a su posición era un suicidio. Habríamos perdido valiosas vidas de insomnes. Y para nada. Vi a los guardianes, sabía que estaban tomando posiciones, pero imaginé que habían visto la situación como nosotros. Fue un disparate llamar a los cuervos.

      El batallón de ataque del Príncipe Uldren hizo un trabajo magistral. La explosión tuvo una precisión milimétrica. Las explosiones acabaron con los Lobos, con los guardianes y con sus Espectros. Tres equipos de asalto de guardianes, eliminados en un instante, bajo mi mando. La indignación de la Ciudad, la condena del Orador, todo merecido. Todo justo.

      Pero hace ya años desde las guerras del Arrecife. La Ciudad, estas... personas. No son como nosotros. No conocen su lugar en el mundo. Y no me escuchan cuando se lo cuento.

      Por favor, permíteme que vuelva al hogar con los míos.

      Para servirte de nuevo.

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  38. Registro / 165

    Saint-14 viaja al Bosque Infinito

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    • Relato webLa prenda

      Jasleen tenía nueve ciclos de edad. Desde lo alto de una colina, observaba el paisaje arrasado y ceniciento. Horas antes, aquello había sido su aldea. Antes de que llegara el queche caído con sus caminantes. Estos se encontraban igual de destrozados, reducidos a un trío de cascarones metálicos humeantes en el centro de la aldea.

      Pero Jasleen seguía viva, al igual que sus padres y sus vecinos, gracias al titán que patrullaba la región.

      Ese portaluz, un gigante con traje de hierro, observaba con curiosidad mientras el padre de la niña intentaba, en vano, hacer fuego entre la humareda que levantaba. Su madre contemplaba en silencio los rescoldos de lo que había sido su hogar.

      Juntos, esperaban a que el resto de aldeanos regresara con la cena. Seguramente, bayas silvestres de la zona.

      "Deberíais venir conmigo", les dijo el Portaluz a los tres. "La humanidad debe permanecer unida. Bajo el Viajero se están formando los cimientos de algo. Dejad que os lleve hasta allí".

      "No podremos llegar", gruñó el padre de Jasleen mientras el taladro de arco se le escapaba de las manos. "No nos podemos permitir el lujo de soñar como haces tú".

      "Yo os protegeré", dijo el titán.

      El padre de Jasleen ignoró el comentario. Su madre, también.

      "Mi vecina dice que los escorias se comen a los niños", dijo Jasleen para romper el silencio.

      "Lo he visto", replicó el titán.

      "Lo siento por ellos. Por los escorias".

      El titán bajó los ojos, la observó por un momento y luego paseó la mirada por las ruinas de sus vidas. "¿Qué es su sufrimiento comparado con el vuestro? Vosotros lo habéis perdido todo hoy. Y aun así, ha sido un buen día, tal y como están las cosas".

      La chica estiró el cuello para mirarlo. "¿Qué quieres decir?".

      "¿En qué sentido?".

      "¿Por qué ha sido un buen día?".

      "No he llegado demasiado tarde para ayudar. Hoy no he muerto...".

      "¿Te preocupa morir?", lo interrumpió ella.

      "Lo que me preocupa es no poder ayudar".

      "¿Alguna vez has perdido un combate?".

      "Más de los que soy capaz de contar. Yo no soy Ikora Rey, ni Radegast".

      "¿Quiénes son esos?".

      "Guardianes, como yo".

      Jasleen hizo un gesto de indiferencia, encogiendo unos hombros escuálidos bajo una túnica harapienta. "No pasa nada. Tú eres mi favorito".

      "Nosotros nos acordamos de los que nos ayudan".

      "¿Alguna vez te ha ayudado alguien a ti?".

      Él asintió. "Sí. Desde luego".

      "¿Quién fue? ¿El Orador?".

      Se lo pensó por un momento antes de contestar. "No, un guardián, como yo. Me salvó de los caídos cuando era joven, cuando había perdido a quienes se suponía que debía proteger. Ese guardián es el motivo por el que la humanidad debe reunirse bajo el Viajero".

      Jasleen enarcó una ceja. "¿Qué quieres decir?".

      "La Luz y el Espectro de ese guardián me mostraron una visión del potencial de la humanidad. La Tierra que hay bajo el Viajero se convertirá en un lugar seguro. Yo...".

      El grupo que había salido a buscar comida volvió con unos conejos. Aquella noche comerían bien.

      Cuando su madre y su padre se fueron a preparar la cena, Jasleen desató el lazo que le recogía el cabello y le hizo un gesto con la mano al guardián para que se acercara. Empezó a cubrir el guantelete del titán con la cinta. "Creo que esto me va a llevar un buen rato", dijo ella.

      "Es posible". Bajó la mirada para contemplar su brazo. "Llevaré esto en recuerdo de este día".

      "¿Cómo te llamas?", le preguntó ella.

      "San", dijo él.

      "No lo olvidaré".

      ***

      Una mujer con las manos nudosas y la cara ajada se sentaba sola en un diván, disfrutando de la tenue luz sobre esas ruinas de la Edad de Oro. Contuvo la tos al ver los antiguos monitores en las paredes y el techo que guiaban a los visitantes hasta oficinas vacías, de personas que llevaban mucho tiempo muertas.

      Aquel lugar era frío, silencioso y oscuro, y la mujer intuía que debía irse. Pero justo afuera, más allá de las puertas que tenía detrás, una tormenta regaba de lluvia ácida las calles de una ciudad muerta.

      Llevaba semanas viajando y ese día se había comido la última conserva sellada de manera hermética que había sacado de una máquina expendedora a unos kilómetros de allí. Si hubiera podido regresar, lo habría hecho; se había llevado todo cuanto era capaz de cargar, pero en la máquina quedaban muchas más cosas. La vida en la Edad de Oro debía de haber sido el paraíso.

      En aquel momento no tenía hambre ni sentía miedo. Aquello era un extraño cambio de ritmo... Agradeció mucho el respiro.

      La sala se alargaba unos cientos de metros por delante y se ramificaba en hileras e hileras de puertas que llevaban quién sabía dónde.

      En aquel edificio había espacio suficiente para albergar a un millar de familias. Por un momento, deseó que su hija y la hija de su hija siguieran allí, con ella. Habían empezado el viaje juntas hacía meses, desde Varuna, pero ella les había insistido en que se adelantaran y les había dado su parte de las provisiones. Las provisiones pesaban, y ella era demasiado lenta.

      Se rumoreaba que un asentamiento humano estaba creciendo bajo el Viajero, y el plan acordado era reunirse allí.

      El plan acordado, al menos. Se frotó las manos para quitarse el frío del cuerpo.

      Y tosió.

      De inmediato, algo chirrió en un extremo de la sala. Una puerta se abrió de golpe, seguida por los sonidos de un rápido correteo.

      Se levantó del diván y retrocedió poco a poco mientras sacaba un cuchillo rudimentario de plastiacero de una funda que llevaba atada a la pantorrilla. Cinco figuras de ojos brillantes salieron de la penumbra y echaron a correr tras ella, blandiendo armas. Dos corrían como hombres, enormes y de cuatro brazos, y dos eran más enjutos y gateaban casi pegados al suelo. El último era pequeño, del tamaño de un humano. Profirió un aullido que no habría podido salir de ningún nacido en la Tierra.

      La mujer deseó que su hija y su nieta siguieran vivas y levantó el arma en un saludo quedo.

      Las puertas corredizas que tenía detrás se abrieron de un soplido y un disco violeta cortó el aire por encima de ella, silbando como una espada desenfundada. Tres de aquellas criaturas se disolvieron en un vacío aullante cuando el disco de Luz recorrió el pasillo, rebotando entre las paredes.

      Cuando la mujer se volvió para mirar por encima del hombro, le saltó por encima un monstruo de hierro iluminado con una bullente energía de vacío.

      Se movió con una gracilidad impropia para su tamaño y cogió a una de las bestias supervivientes cuando esta se abalanzó sobre él. Echó la cabeza hacia atrás y ¡pam! El bicho perdió todas sus fuerzas cuando le aplastó el cráneo con la cimera del casco. Su acompañante arremetió con una espada de arco chisporroteante, pero él dio un paso atrás, le pegó una patada en la rodilla para ponerlo a su altura, se volvió a echar hacia atrás y ¡pam! ¡Pam! ¡Pam! Atravesó el casco alado de la bestia con el suyo. Esta cayó, muerta.

      El pasillo se sumió en el silencio.

      El hombre se volvió y le preguntó en voz baja: "¿De dónde sales tú?".

      "De Patch Run", respondió la mujer.

      Él asintió. "Lin me envía a buscarte".

      La mujer se rio y envainó el arma. "Se suponía que debía llegar al Viajero".

      "Y ha llegado. Lo ha logrado", respondió él. "Las dos lo han logrado". Levantó la mano blindada, en la que tenía envuelta con firmeza una tela morada, y pulsó un botón del casco. "Una hipernave estará aquí en breve. Te llevaremos a casa".

      "¿Quién te dio esa cinta?".

      "Una vieja amiga. Es probable que ahora tenga tu edad".

      "¿Cuánto tiempo viven los tuyos?".

      "No lo sabemos".

      La mujer lo observó y luego se arrancó un trozo de manga color lavanda. Dio un paso al frente y se lo ató a un gozne de la hombrera.

      "¿Qué es esto?".

      "Tu amiga es lista. Si te dejo esto puesto, viviré para siempre".

      A él se le escapó una risita. A ella no.

      "Deja huella en este mundo", le dijo. "No pierdas el tiempo que tienes".

      "Sí, señora", contestó él.

      Se quedaron callados un momento.

      "¿Nada de esto te molesta?", le preguntó él, haciendo un gesto con la mano hacia los cuerpos y la tormenta que azotaba el exterior.

      "Todo me molesta", dijo ella, mientras se volvía sentar en el diván.

      "¿Me repites cómo te llamas?".

      "Mei".

      "No lo olvidaré".

      Mientras esperaban, escucharon la lluvia.

      ***

      Tres niños, dos chicas insomnes y un chico humano, yacían dormidos en el terraplén de la muralla de la Ciudad. Sustituían a sus padres, miembros de la milicia voluntaria de la Ciudad. No tenían edad suficiente para llevar armas, pero el chico aferraba un conmutador de seguridad a distancia a que alertaría a todos los guardias del distrito.

      Aunque para activarlo tenía que estar despierto.

      Así que San-14 montaba guardia por ellos. Se iría cuando empezara la ronda de patrullas, por la mañana.

      Los chicos se despertaron cuando el sol irrumpió en el horizonte. Fingieron no haberlo visto, pero, cuando una chica rompió un pañuelo en dos y ató una mitad a la hombrera del titán, los otros dos hicieron lo mismo con tiras de paño y tela.

      Les preguntó cómo se llamaban, pero se suponía que no debían decir su nombre a desconocidos y se separaron de manera cordial.

      ***

      El titán subió de un salto a los restos humeantes de una aeronave hecha con piezas de otras naves, una de clase Arcadia estropeada e incapaz de salir de la órbita, y arrancó la cubierta de la carlinga de polímero de la Edad de Oro.

      Sacó a un asustado insomne de la cabina del piloto mientras lo que quedaba del motor de la nave chisporroteaba y rugía. Con el insomne en brazos, el guardián saltó con destreza del armazón arcadio y se alejó a toda velocidad de los restos. El cañón de choque que derribó la nave había iniciado una reacción de arco en cadena en las células de energía del motor que...

      La onda de choque lo alcanzó y lo lanzó por los aires. Dio una voltereta en el aire para caer de pie y soltó al piloto mientras una cúpula de Luz los envolvía. Una cellisca de restos y metralla rodó por el Amparo del alba del titán.

      A medida que la lluvia de metal amainaba, también lo hacía la Luz del guardián. Los dos se incorporaron. El titán sacó un Daystar SMG2 de una funda que llevaba en la espalda, comprobó que estaba cargado y se lo ofreció al insomne. "Estás de suerte. Los caídos te han disparado a treinta kilómetros del Viajero. No volverán a molestarte. Ve hacia el sur", le indicó, y se dio la vuelta para irse. Pero el piloto le dio un golpecito en la hombrera de metal.

      "¿Sí?".

      El piloto se desató un pañuelo que llevaba en la muñeca y le tendió la tira de tela color ciruela.

      "Estarás de broma".

      "No tengo nada más para darte", dijo el piloto. "Esa nave era toda mi vida".

      El titán bajó los ojos para mirar al hombre. "Has encontrado una nueva vida. Ve hasta el Viajero".

      "Da mala suerte no darle a San-14 lo que se le debe".

      San cogió la tela. "¿Cómo te llamas?".

      "Georges", contestó el piloto.

      San se volvió hacia el desierto.

      "No lo olvidaré".

      ***

      San se encontraba de pie en el portal del Bosque Infinito.

      Los Seis Frentes. La Grieta del Crepúsculo. El Pasaje de Boyle. La ruptura de las armas de la lluvia.

      Otros guardianes siempre parecían recordar dónde y cuándo habían encontrado los engramas que revelaban las piezas más valiosas de sus arsenales. Los Gjallarhorn y las antigüedades de la Edad Oscura. A él le costaba hacerlo.

      Pero sí que era capaz de recordar cómo se llamaban todas las personas que le habían dado una prenda en el transcurso de su carrera como guardián.

      Las prendas cubrían cada recoveco de su armadura. Adornaban su nave, la Paloma Gris.

      Nunca había hablado de ellas y, mientras levantaba la mirada para contemplar el campo traslúcido que tenía frente a él, lamentó no haberlo hecho.

      ***

      Nunca encontré a Osiris, pero he matado suficientes vex para acabar una guerra. Y ellos, como respuesta, endosan un fatal golpe: completaron una Mente con la única función de drenarme la Luz. Funcionó muy bien.

      No te preocupes. Aunque no sueles hacerlo. Les llevó siglos hacerla, conectada a la singular frecuencia de mi Luz. Y estoy sentado sobre su maltrecha carcasa.

      Temo que nunca alcanzaré las metas que has conseguido. Representas todo lo que un guardián puede llegar a ser. La tuya es una Ciudad floreciente. Tan distinta de la mía. He pasado mi decimocuarta vida luchando para hacer tuya mi ciudad. No terminé.

      Esta arma es lo único que tengo. Los criptarcas dicen que la forjaste tú, a partir de piezas, Luz y pura fuerza de voluntad, dentro de la Fragua infinita. Me aseguraré de que la recuperes. Cuando me la diste, juré seguir tu ejemplo.

      Sigo intentándolo.

      (San-14)

      ***

      Panoptes, la Mente Infinita, había muerto.

      Igual que San-14.

      Osiris bajó la mirada para contemplar los restos de su amigo.

      El Bosque Infinito resplandecía a su alrededor.

      Los vex habían construido un tablado para llevar el cuerpo de San-14. Habían despojado al titán de su Luz. Su armadura no mostraba ninguna herida mortal. Quizá la habían reparado.

      Saguira proyectó un rayo de Luz sobre el cadáver.

      "San llevaba estos galones siempre encima", susurró.

      "Decía que eran sus 'prendas'", respondió Osiris.

      "¿Para qué servían?".

      Osiris permaneció callado un rato largo. Se quedó sentado, contemplando la tumba.

      "Nunca se lo pregunté".

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  39. Registro / 166

    Teben Gray y Zyre Orsa

    Del documento original

    I.I Carne y mente no son más que jaulas: libérate o siempre serás indigno.

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    • El Libro del DeshacimientoI: Jaulas

      I.I

      Carne y mente no son más que jaulas: libérate o siempre serás indigno.

      I.II

      Esta carne -tu carne- es débil y vieja.

      I.III

      Transmitida por los que nos precedieron, indignos de evolucionar.

      I.IV

      Si los que estuvieron antes hubieran sido más que normales, tu carne no sería esta -su carne-, sino otra, nueva.

      I.V

      Lo nuevo nunca se da, uno se apodera de ello.

      I.VI

      Para apoderarse de la evolución, uno debe deshacerse.

      I.VII

      Libre de jaulas… carne y mente.

      "Solo podemos apoderarnos de la evolución deshaciéndonos."

      -1er. Discernimiento, 7º. Libro del Dolor

      Estas páginas, y los discernimientos atisbados en ellas, representan nuestros mejores esfuerzos por traducir un descubrimiento incompleto.

      La intención exacta de la ceremonia de la colmena -de sus ceremonias- respecto a sus diversos ideales sobre la evolución escapa a nuestros conocimientos actuales.

      Sin embargo, seguimos recomponiendo verdades a partir de palabras muertas y rituales arcanos. Lo que pretendemos con ello, por siniestro que pueda parecer, es abrazar lo desconocido para que podamos plantarle cara, llegado el momento de enfrentarnos a su ira.

      -Nota garabateada a mano que acompaña a la traducción personal de Teben Grey de un antiguo texto de la colmena

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  40. Registro / 167

    Cayde-6 es Hunter Vanguardia

    Del documento original

    Cayde-6 era un cazador osado con una nave rápida, un mano ágil y la atención puesta en la legendaria Cámara de Cristal. No podía negarse a ningún desafío, ni siquiera el famoso desafío de la Vanguardia.

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    • Ishtar Collectivemementos-from-the-wild-561670121
    • GrimorioVanguardia de cazadores

      Cayde-6 era un cazador osado con una nave rápida, un mano ágil y la atención puesta en la legendaria Cámara de Cristal. No podía negarse a ningún desafío, ni siquiera el famoso desafío de la Vanguardia.

      Muy a su pesar, perdió la apuesta. Ahora, siguiendo los pasos de su difunto amigo Andal Brask, Cayde supervisa a sus lejanos compañeros dirigiendo la Vanguardia de cazadores desde la Torre. Trabaja con diligencia, pero ansía la oportunidad de volver a la lucha.

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  41. Registro / 168

    Elsie Bray se despierta de nuevo

    Del documento original

    "¿Qué has hecho?", grito mientras el cuerpo inerte de Mara Sov se desploma.

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    • El futuro oscuroCapítulo 9: El regreso

      "¿Qué has hecho?", grito mientras el cuerpo inerte de Mara Sov se desploma.

      "Elsie, era necesario. La Oscuridad no puede prosperar mientras queden creyentes de la Luz. Hay un mundo más allá de este conflicto. Ven conmigo, te lo enseñaré", suplica Ana.

      "¡Esta no es la solución!", grito y preparo la estasis.

      "Elsie, no lo hagas, por favor. Estás a tiempo de unirte. ¿No quieres que volvamos a ser una familia?".

      Así no. No con muerte y traición. Zavala tenía razón. No he olvidado mi promesa.

      "Te perdono por los años que me apartaste. Sé que querías protegerme. Olvida el pasado, volvamos a empezar. Deja que ahora sea yo quien te proteja", habla con tanta sinceridad que comprendo que será imposible razonar.

      Su mirada me dice que sabe lo que pienso. Está dolida, aprieta los dientes para no llorar. Intento levantar la mano para disparar, pero ya es tarde.

      Ana me apuñala en un costado y desconecta los componentes centrales. Mi brazo izquierdo queda inmóvil. Levanto la vista y veo a Eris invocando un portal. El lugar se llena de unidades vex. Nuestro ejército de cabal y caídos queda aniquilado. Una horda de hidras vex abre fuego contra el Leviatán. Si pudiera gritar, lo haría. Hemos perdido. Otra vez.

      De pronto, Eris se inclina hacia mí con una sonrisa siniestra. "¿Ves lo que les pasa a los arrogantes? Dices que lo hiciste para protegerla, pero Ana se sintió abandonada. Dejaste un vacío y la Oscuridad lo llenó".

      "Tienes problemas más graves que ese", respondo mirando al cielo.

      Un ruido desgarrador emana del Viajero. Su brillo se intensifica y la esfera se hincha. Preocupada y confundida, Eris ordena a su ejército que lo destruya con energía oscura.

      "No tenía por qué acabar así", dice Ana llorando mientras me da otra cuchillada. "¡Podríamos haber estado juntas!".

      Finalmente, me libero y la ataco con estasis. Ella queda suspendida en el aire. Veo que intenta liberarse. "¡Ana, ella te ha corrompido!".

      "No, ella me ha dado un propósito!".

      Maldita sea. Sé lo que tengo que hacer.

      La beso en la frente, cojo su cuchillo y se lo clavo. Abre los ojos de par en par y percibo un atisbo de lo que había sido mi hermana. Luego, desaparece y se apaga.

      "Elsie…", se extingue en el vacío. Mi propia hermana. Eris pagará por esto.

      La energía de la Oscuridad que Eris manipula lo cubre todo y se extiende hacia el cielo. Veo al Viajero, su Luz se intensifica a medida que la Oscuridad lo envuelve. Corro hacia Eris, pero ya es demasiado tarde.

      Con una explosión hechizante, la Luz del Viajero lo envuelve todo por completo.

      Entonces, todo se oscurece.

      Despierto.

      Veo una torre. LA Torre.

      Estoy en la Última Ciudad. Es un lugar... próspero. Lleno de vida. Oigo las risas de los niños.

      Hay un pequeño desfile. Me abro paso entre la gente y encuentro a Cayde-6. "¡Creo que por fin lo he conseguido!", grita y un Zavala sin barba lo saluda.

      "Taniks ya ha estado muerto antes", dice Zavala.

      Ikora Rey aparece por detrás, como una visión. "Deja que la nueva Vanguardia de cazadores lo disfrute, se lo ha ganado".

      Estoy harta de esa escena, de escuchar las mismas palabras desde el día en que maté a mi hermana. Esa fue la primera vez. Ya he perdido la cuenta.

      Haga lo que haga, siempre termina igual. Sangre y traición. Y vuelta a empezar. Aquí mismo.

      Siento que me provocan, que me castigan. Me obligan a revivirlo una y otra vez.

      Tiene que haber una salida. La encontraré.

      Tengo que salvar a mi hermana.

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  42. Registro / 169

    Teben Gray y Zyre Orsa continúan su investigación

    Del documento original

    I.I A medida que los susurros crecen, la locura amenaza los confines de tu cordura.

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    • El Libro del DeshacimientoVII: Unión

      I.I

      A medida que los susurros crecen, la locura amenaza los confines de tu cordura.

      I.II

      El desollamiento no llega mediante el filo, sino mediante la unión de carne y hueso.

      I.III

      El hueso encontrará agarre y se aferrará a lo que antaño fue débil.

      I.IV

      Forzar la unión es dejar de lado la concentración.

      I.V

      Permite que la carne ceda, que se pueda rendir a la evolución venidera.

      I.VI

      Date paciencia, tu prisión de carne se está deshaciendo; tu mente, liberando. Tales glorias no vienen con facilidad.

      I.VII

      Ahora no habrá paz, no por un tiempo.

      "Solo mediante la unión de lo conocido y lo desconocido podrás labrarte una nueva senda."

      —7º. Discernimiento, 7º. Libro del Dolor

      Fue un poco después que Orsa vino a verme con escritos de los archivos del criptarca. Habíamos pasado mucho tiempo intentando traducir los glifos que encontráramos en la nave de Yor, en vano. Habíamos tenido sumo cuidado a la hora de promover nuestra investigación. No escondíamos nuestro trabajo, pero tampoco lo anunciábamos. Se habían burlado de nosotros o nos habían apercibido tantas veces que sabíamos que debíamos proseguir nuestra empresa en privado lo mejor que pudiéramos. A esas alturas, los mandos de la Vanguardia habían cambiado: a Brask no le había entusiasmado nuestro trabajo, pero se había mostrado razonable, su sustituto exo fue más mordaz al destituirlo, consecuencia de su relación con Lord Shaxx, imagino, pero eso es lo de menos.

      Durante los años, habíamos negociado con muchos criptarcas, y, desde hacía mucho Orsa había hecho gran hincapié en llevarse bien con ellos. Aun así, tuvimos que emplear algo de disuasión y muchos sobornos para conseguir echarle el guante a los libros que necesitábamos para desentrañar el misterio de los textos arcanos.

      Los libros y los escritos que habíamos conseguido de nuestro proveedor estaban incompletos y entenderlos exigía un alto grado de conjeturas por parte de un erudito. Pero había suficientes traducciones y teorías sólidas para dar una base sólida a nuestras propias interpretaciones.

      No pasó mucho tiempo antes de que las piezas empezaran a encajar. Aún teníamos mucho que aprender, pero estábamos seguros de unos cuantos ingredientes básicos: que Yor había estado en Luna —seguíamos sin saber si su corrupción había empezado ahí o lo había llevado hasta ahí— y que los glifos que había grabado hablaban de un gran "deshacimiento", la verdad del cual sería la nuestra.

      —Nota garabateada a mano que acompaña a la traducción personal de Teben Grey de un antiguo texto de la colmena

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  43. Registro / 170

    Las sombras de Yor

    Del documento original

    Intentaron ocultar la verdad, pero hemos seguido su sinuoso camino. Hemos compuesto un mapa fragmentado de eventos en el tiempo y el espacio.

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    • GrimorioLas sombras de Yor

      Intentaron ocultar la verdad, pero hemos seguido su sinuoso camino. Hemos compuesto un mapa fragmentado de eventos en el tiempo y el espacio.

      Además, literalmente.

      Desde la sombra del Viajero a los oscuros corredores bajo la Luna, y el largo y angustioso viaje de vuelta.

      Desde la enfermedad infligida al Crisol al amanecer de la Luz en las arenas rojas.

      Desde un asentamiento olvidado en el oeste a los horrores del Canal Norte y Velor.

      Desde el campo abierto de las Tierras Agrietadas al odioso frío de Durga.

      Y luego, finalmente, hasta la Cresta del Menguador, donde la Oscuridad se topó con el puro e iracundo fuego.

      Hemos rastreado meticulosamente los pasos de Yor, de principio a fin.

      Hemos estudiado su reino, el terror que sembró, la violencia que trajo con total abandono.

      Solo para descubrir algo terrible: No era simplemente el monstruo que narran las leyendas.

      Esta verdad nos hizo entender por qué se construyó una farsa protectora alrededor de todo lo que hizo y en lo que se convirtió.

      Sin embargo, entender la necesidad de controlar la mitología de Yor no significa que estemos de acuerdo con ella. De hecho, todo lo contrario.

      Cuando lo vemos como era realmente, no como nos lo imaginamos, desafiamos la imagen mitológica conocida del hombre que era Dredgen Yor.

      Hemos llegado a la conclusión de que el monstruo que tantos ven, de hecho, era el mejor de nosotros.

      Su sacrificio fue absoluto.

      Sus viles medios buscaban un bien mayor.

      Ellos ocultan esta verdad porque temen las consecuencias de los que se atrevan a seguir sus pasos.

      A tentar a la Oscuridad. A permitir que la propia Luz quede mancillada.

      Pocos podrían recorrer ese precipicio sin caer de lleno en la desesperación.

      Y aunque existen teorías que apoyan o contradicen la pureza del regalo que empuñamos, la vida de Yor ofrece la visión de una posibilidad inexplorada.

      Orsa está de acuerdo.

      Él también cree, como yo, que podríamos replicar la condenación de Yor y evitar pagar el mismo precio.

      Seguramente se nos juzgará por lo que sea que vamos a conseguir. Y seguramente llegará el momento en que el pistolero solitario quiera explicaciones. O algo peor.

      Pero ahora seguimos un viejo camino.

      Uno que esperamos hacer nuestro.

      Y si fracasamos, que la Luz vengue a todos los que hagamos padecer.

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    • Por cada rosa, un EspinoEVOLUCIÓN

      I.I

      Contempla el mundo con ojos nuevos y sé consciente de que ves por vez primera.

      I.II

      Toda tu vida hasta el momento presente, cada decisión, cada instante, era la antítesis de lo que debías ser.

      I.III

      Vivir en el pasado es el mayor de los pecados.

      I.IV

      Un nuevo tú yace oculto, atrapado y desesperado por liberarse en el instante más allá del ahora.

      I.V

      Avanza con confianza, adéntrate en lo desconocido, más allá del presente. Allí te aguarda tu propio yo.

      I.VI

      La evolución nunca cesa para quienes abrazan el mañana.

      I.VII

      Una vez aniquilado, renacerás y te serán reveladas las mentiras de la existencia sin restricciones de juicio.

      "Solo con ojos nuevos podemos liberarnos de la carga de una existencia fallida y ver, realmente ver, por vez primera".

      (10.º conocimiento, 7.º Libro del Dolor)

      **

      Nos hemos despojado de nuestro antiguo ser. No como el último paso en el camino que hemos escogido, sino como otro paso adelante. La diferencia entre ahora y entonces, entre este instante y todos los instantes anteriores, es la diferencia entre una vida y la siguiente. Ya no somos los hombres y mujeres que éramos al comienzo de nuestro viaje. Hemos entrado en nuestra tercera vida. Y, pese a que no hemos cambiado por completo, nuestra evolución ha comenzado. Para señalar el paso de quienes creíamos ser a lo que seremos, nos hemos liberado de nuestros nombres muertos para adoptar una nueva identidad eterna con la que reescribir el lóbrego camino que tenemos por delante…

      Ahora, Orsa es y será Dredgen Vale.

      Zana Maas, Dredgen Scarr.

      Jonah Pavic, Dredgen Mire.

      Callum Sol, Dredgen Cull.

      Braga Yasuul, Dredgen Totalus.

      Y yo, Dredgen Bane.

      Todos sentirán pavor al vernos y al escuchar nuestras hazañas. Habrá dolor, tanto propio como ajeno. Nuestros rabiosos corazones son conscientes de este hecho y lo aceptan con orgullo y expectación.

      (Nota garabateada que acompaña la traducción personal de Teben Grey de un antiguo texto de la colmena).

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  44. Registro / 172

    La Colmena viola la interdicción

    Del documento original

    DENOMINACIÓN DE LA ARENA: Las Tierras Oxidadas UBICACIÓN: Zona Inundada Oriental, la Tierra

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    • GrimorioLas Tierras Oxidadas

      DENOMINACIÓN DE LA ARENA: Las Tierras Oxidadas

      UBICACIÓN: Zona Inundada Oriental, la Tierra

      «La colmena nunca sale de la Luna». Esto es un dicho, una manera de calmar a los niños asustados y de tranquilizar a los guardianes desconfiados.

      Hace no mucho, una cazadora y su escuadra se encontraron con una comunidad silvestre en la Zona Inundada Oriental. Los famélicos supervivientes que se arropaban bajo esas ruinas bombardeadas hablaban asustados sobre una terrible presencia y rogaban protección. Ningún guardián que se precie podría negarse.

      Al caer la noche, los guardianes se convirtieron en presa, acechados entre las ruinas por siluetas de hueso y sombra. El descubrimiento de un sembrador de la colmena desveló la verdad. El viejo enemigo de la humanidad había llegado a la Tierra.

      El cara a cara final se libró a la sombra del sembrador, donde una maga y sus caballeros se alzaron para desafiar a los guardianes. Solo una guardiana volvió a la Ciudad, con el cuchillo ennegrecido por la oscura ceniza y una fila de supervivientes agradecidos detrás suyo.

      Hoy, los guardianes perfeccionan sus habilidades, entre las aterradoras sombras de las vainas de la colmena, con la esperanza de algún día poder igualar a los héroes de las Tierras Oxidadas.

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  45. Registro / 173

    The Guardian viaja en el tiempo para salvar a Saint-14 en otra línea temporal

Destiny

Un espectro encuentra a su Guardián en el Cosmódromo. El viaje conduce a las ruinas de otros mundos y al Corazón del Jardín Negro.

  1. Registro / 174

    Un guardián se alza

    Del documento original

    Y te alzas de nuevo. Quién fuiste antes, o cómo acabaste junto a la muralla de un antiguo puerto espacial en la Antigua Rusia es una historia para otro momento. El Viajero te ha escogido para formar parte de nuestros guardianes, y te ha dotado de poder para blandir su Luz en las próximas batallas de una guerra atemporal. Confía en este Espectro. Te guiará en el camino.

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    • Ishtar CollectiveA guardian rises
    • GrimorioUn guardián se alza

      Y te alzas de nuevo. Quién fuiste antes, o cómo acabaste junto a la muralla de un antiguo puerto espacial en la Antigua Rusia es una historia para otro momento. El Viajero te ha escogido para formar parte de nuestros guardianes, y te ha dotado de poder para blandir su Luz en las próximas batallas de una guerra atemporal. Confía en este Espectro. Te guiará en el camino.

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  2. Registro / 175

    Restauración

    Del documento original

    «Abatir a un arconte no es nada fácil. Tras la derrota del señor de los sirvientes caídos, la Casa de los Demonios se afanará para proteger a su sirviente primario. Con un motor de distorsión podrás continuar la lucha fuera del planeta Tierra. No olvides las palabras sabias del Orador. Creo que el Viajero nos habla a través de él». (Comandante Zavala)

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    • Ishtar CollectiveRestoration
    • GrimorioRestauración

      «Abatir a un arconte no es nada fácil. Tras la derrota del señor de los sirvientes caídos, la Casa de los Demonios se afanará para proteger a su sirviente primario. Con un motor de distorsión podrás continuar la lucha fuera del planeta Tierra. No olvides las palabras sabias del Orador. Creo que el Viajero nos habla a través de él». (Comandante Zavala)

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  3. Registro / 176

    La Colmena hace nuevos intentos de atacar la Vieja Rusia

    Del documento original

    «Siempre hemos temido que la colmena se alzara de nuevo, anunciando la llegada de la Oscuridad. Su presencia en la Tierra exige que ataquemos sus fortalezas en la Luna, donde nos enfrentamos a ellos la última vez. Muchos guardianes no vuelven, especialmente los nuevos. ¿Que eres de los nuevos? ¡Ah, bueno! Seguro que tú lo consigues». (Cayde-6)

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    • Ishtar CollectiveThe Dark Within
    • GrimorioLa Oscuridad interior

      «Siempre hemos temido que la colmena se alzara de nuevo, anunciando la llegada de la Oscuridad. Su presencia en la Tierra exige que ataquemos sus fortalezas en la Luna, donde nos enfrentamos a ellos la última vez. Muchos guardianes no vuelven, especialmente los nuevos. ¿Que eres de los nuevos? ¡Ah, bueno! Seguro que tú lo consigues». (Cayde-6)

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  4. Registro / 177

    El Estratega

    Del documento original

    «Ya se hablaba de la leyenda de los estrategas, incluso en su propia era. Ahora sabemos que Rasputín vive. Tu descubrimiento no tiene precio. No hay nada que sea más importante en el Cosmódromo». (Ikora Rey)

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    • Ishtar CollectiveThe Warmind
    • GrimorioEl Estratega

      «Ya se hablaba de la leyenda de los estrategas, incluso en su propia era. Ahora sabemos que Rasputín vive. Tu descubrimiento no tiene precio. No hay nada que sea más importante en el Cosmódromo». (Ikora Rey)

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  5. Registro / 178

    Rasputín vuelve a estar conectado a su red

    Del documento original

    «La Órbita Muerta tenía la esperanza de que la antena terrestre nos reconectara con las colonias perdidas de nuestro sistema. Has conseguido lo que ellos no lograron. Aunque Rasputín se haya hecho con el control de la antena, eso solo refuerza nuestra intención de romper los cortafuegos del Estratega y pedirle ayuda para las guerras venideras. Hay…

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    • Ishtar CollectiveThe Last Array
    • GrimorioLa última antena

      «La Órbita Muerta tenía la esperanza de que la antena terrestre nos reconectara con las colonias perdidas de nuestro sistema. Has conseguido lo que ellos no lograron. Aunque Rasputín se haya hecho con el control de la antena, eso solo refuerza nuestra intención de romper los cortafuegos del Estratega y pedirle ayuda para las guerras venideras. Hay que contactar con Rasputín y convencerlo». (Comandante Zavala)

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  6. Registro / 179

    Rasputín pone a prueba su fuerza recuperada

    Del documento original

    Ella persigue a Valus Ta'aurc utilizando las comunicaciones de radio en forma de gruñidos de sus guardaespaldas. Cayde la envió a Marte con la orden de seguir su rastro, cosa que hará aunque suponga su muerte. Por Cayde, ella se pasaría toda la eternidad cazando.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Rasputín 2

      Ella persigue a Valus Ta'aurc utilizando las comunicaciones de radio en forma de gruñidos de sus guardaespaldas. Cayde la envió a Marte con la orden de seguir su rastro, cosa que hará aunque suponga su muerte. Por Cayde, ella se pasaría toda la eternidad cazando.

      Cuando Ta'aurc va a la Bahía del Meridiano, ella lo sigue durante la noche y de repente se ve atrapada en medio de la guerra.

      —Ocurre algo —dice su Espectro—. Algo no va bien. Ella abandona de un salto su Colibrí y se pone a cubierto entre antiguas losas de piedra iluminadas por la tenue luz de las luciérnagas.

      Las cosechadoras surcan el cielo con cautela. En la red de mando de los cabal una voz grave masculla en su idioma: "Preparaos para abrir fuego. Ya vienen. Preparaos para abrir fuego".

      Al oír eso, ella trepa por un obelisco de piedra y se sienta en lo alto para observar el cielo nocturno. Se pregunta si alguna vez mirará hacia las estrellas desde el patio de la Torre mientras espera la hora final.

      Los vex emergen de la nada y arremeten contra los cabal en formaciones de luz dorada. Los relámpagos describen arcos de los que surgen hileras de naves de guerra broncíneas. Las posiciones de artillería rugen. Los rastreadores barren los cielos y ella siente en su piel el aullido electromagnético de las balas cabal en busca de sus blancos, así como las punzadas de extrañas señales que susurran historias de un espacio-tiempo deformado. Una cosechadora cae en picado en llamas y se estrella contra la arena, y la red de mando vibra con siniestras órdenes de guerra de los cabal. Un centurión grita en alguna parte: "Escudo Negro, Escudo Negro, Base de Artillería Thuria, perímetro en peligro, solicito fuego de protección terminal, cero seis cero, uno tres ocho, efecto inmediato..."

      Hay algo más que también está observando.

      —¿Sientes eso? —susurra atemorizado su Espectro.

      Sí— dice ella—. ¿Qué es?

      Una tercera canción, una mirada furtiva, algo por encima de ellos que no es de naturaleza vex ni cabal y que entrecierra su gran ojo para medir la batalla con instrumentos lumínicos y gravitatorios. ¿Lo recuerda ella? ¿La recuerda él a ella? Siente que debería hacerlo...

      Ella siente que algo muy antiguo eleva una larga lanza y evalúa su peso.

      Después, la luz del amanecer, un terrible amanecer. El cielo se despeja y revela la devastación procedente de la órbita. Los cañones cabal disparan atronadoras ráfagas mientras diminutos dardos penetrantes llueven del cielo sobre los depósitos de municiones.

      La batalla cesa. Los vex se detienen. En la red cabal, la voz de Valus Ta'aurc brama: "¡Localizad el origen! ¡Despertad a los desolladores y localizad el origen!

      Ella se acuerda de la Tierra: la antena abierta. Un Espectro del Cosmódromo liberado. Y se pregunta quién ha ganado esta batalla, quién ha aprendido más, si los vex que presumen de su nuevo poder, los cabal que lo persiguen o el Estratega que pone a prueba su fuerza renacida.

      Cuando Ta'aurc y los desolladores sean asesinados, al igual que ocurrió con Draksis, ¿quién saldrá beneficiado?

      Pero eso no es asunto suyo. Su único propósito es la caza.

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  7. Registro / 180

    The Guardian mata a Sepiks Prime

    Del documento original

    «Los caídos seguirán atacando las murallas de nuestra Ciudad, a no ser que los golpeemos. Bajo las ruinas del Cosmódromo, a la sombra de una vieja nave colonia, encontramos la guarida de la Casa de los Demonios... y al gran sirviente que les proporciona su fuerza. Destruyamos a este dios de las máquinas... y enviemos sus almas de vuelta al infierno». (Comandante Zavala)

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    • Ishtar CollectiveThe Devils Lair
    • GrimorioLa Guarida de los Demonios

      «Los caídos seguirán atacando las murallas de nuestra Ciudad, a no ser que los golpeemos. Bajo las ruinas del Cosmódromo, a la sombra de una vieja nave colonia, encontramos la guarida de la Casa de los Demonios... y al gran sirviente que les proporciona su fuerza. Destruyamos a este dios de las máquinas... y enviemos sus almas de vuelta al infierno». (Comandante Zavala)

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  8. Registro / 182

    La Oscuridad exterior

    Del documento original

    «Tu incursión en la fortaleza de la colmena marca el comienzo de nuestra próxima batalla contra un enemigo ancestral. Después de siglos de silencio, su atención se ha centrado en la Tierra. Debemos prepararnos para esta guerra». (El Orador)

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    • Ishtar CollectiveThe Dark Beyond
    • GrimorioLa Oscuridad exterior

      «Tu incursión en la fortaleza de la colmena marca el comienzo de nuestra próxima batalla contra un enemigo ancestral. Después de siglos de silencio, su atención se ha centrado en la Tierra. Debemos prepararnos para esta guerra». (El Orador)

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  9. Registro / 183

    La Tumba del Mundo

    Del documento original

    «Por fin tenemos la oportunidad de averiguar el objetivo final de la colmena. Los criptarcas están histéricos, trabajando día y noche para descifrar lo que robaste de la Tumba del Mundo». (Ikora Rey)

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  10. Registro / 184

    La Espada de Crota

    Del documento original

    «Los Príncipes del Enjambre están muertos y la Espada de Crota ha desaparecido. Aunque hay muchos que creen que el retorno de Crota es inevitable y que se forjarán miles de armas en su nombre, yo tengo fe en que ahora estamos un paso más cerca de acabar con el reino de la colmena en la Luna». (Maestro Rahool)

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    • Ishtar CollectiveThe Sword of Crota
    • GrimorioLa Espada de Crota

      «Los Príncipes del Enjambre están muertos y la Espada de Crota ha desaparecido. Aunque hay muchos que creen que el retorno de Crota es inevitable y que se forjarán miles de armas en su nombre, yo tengo fe en que ahora estamos un paso más cerca de acabar con el reino de la colmena en la Luna». (Maestro Rahool)

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  11. Registro / 185

    El Exo Stranger hace contacto

    Del documento original

    «Puede que este sea el descubrimiento más grande de nuestra era. Si la colmena fue capaz de infectar al Viajero mediante esta esquirla olvidada de su magullado armazón, la teoría de Ulan-Tan podría ser cierta: toda la Luz está conectada a través del tiempo y del espacio. No podemos dejar que nuestros enemigos usen este poder contra nosotros». (Ikora Rey)

    Leer las fuentes
    • Ishtar CollectiveChamber of night
    • GrimorioLa Cámara de la Noche

      «Puede que este sea el descubrimiento más grande de nuestra era. Si la colmena fue capaz de infectar al Viajero mediante esta esquirla olvidada de su magullado armazón, la teoría de Ulan-Tan podría ser cierta: toda la Luz está conectada a través del tiempo y del espacio. No podemos dejar que nuestros enemigos usen este poder contra nosotros». (Ikora Rey)

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  12. Registro / 186

    Los Fosos de Invocación

    Del documento original

    «Algo oscuro se agita dentro de la Boca del Infierno. Podemos sentirlo. Una abominación maligna de la colmena. Debemos atravesar el velo de sus Fosos de Invocación y destruir a esta criatura... antes de que la colmena la lance contra nosotros». (Ikora Rey)

    Leer las fuentes
    • Ishtar CollectiveThe Summoning Pits
    • GrimorioLos Fosos de Invocación

      «Algo oscuro se agita dentro de la Boca del Infierno. Podemos sentirlo. Una abominación maligna de la colmena. Debemos atravesar el velo de sus Fosos de Invocación y destruir a esta criatura... antes de que la colmena la lance contra nosotros». (Ikora Rey)

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  13. Registro / 187

    El Santuario de Oryx

    Del documento original

    «Aunque Osiris se haya esfumado, sus profecías y parábolas ofrecen innegables conocimientos. Inclusive durante su época en la Vanguardia, ya hablaba con temor del rey al que llaman Oryx. Sus Ojos aún buscan los santuarios. Si Osiris vive, sabrá que asestaste un golpe a uno de ellos». (Maestro Rahool)

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    • Ishtar CollectiveShrine of Oryx
    • GrimorioEl Santuario de Oryx

      «Aunque Osiris se haya esfumado, sus profecías y parábolas ofrecen innegables conocimientos. Inclusive durante su época en la Vanguardia, ya hablaba con temor del rey al que llaman Oryx. Sus Ojos aún buscan los santuarios. Si Osiris vive, sabrá que asestaste un golpe a uno de ellos». (Maestro Rahool)

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  14. Registro / 188

    El extraño exo

    Del documento original

    «El Colectivo de Ishtar estudió a los vex con todos los instrumentos y poder de la Edad de Oro. Y tenemos que entender a los vex si pretendemos sobrevivir. Hay cuentos que hablan del Jardín Negro y la Oscuridad que vive en su corazón. Si es ahí donde nacen los vex, es importantísimo que lo encontremos». (El Orador)

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    • Ishtar Collectivea strangers call
    • GrimorioLa llamada de una desconocida

      «El Colectivo de Ishtar estudió a los vex con todos los instrumentos y poder de la Edad de Oro. Y tenemos que entender a los vex si pretendemos sobrevivir. Hay cuentos que hablan del Jardín Negro y la Oscuridad que vive en su corazón. Si es ahí donde nacen los vex, es importantísimo que lo encontremos». (El Orador)

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  15. Registro / 190

    El Colectivo de Ishtar

    Del documento original

    «Los vex nos tienen preocupados. Hay cosas horrendas en las entrañas de Venus, pero lo que has descubierto nos da esperanzas para ganar. Eso sí, ten cuidado siempre que hagas tratos con los insomnes, ¿vale? La Reina siempre recauda». (Cayde-6)

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    • Ishtar CollectiveIshtar collective
    • GrimorioEl Colectivo de Ishtar

      «Los vex nos tienen preocupados. Hay cosas horrendas en las entrañas de Venus, pero lo que has descubierto nos da esperanzas para ganar. Eso sí, ten cuidado siempre que hagas tratos con los insomnes, ¿vale? La Reina siempre recauda». (Cayde-6)

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  16. Registro / 191

    Los archivos de Ishtar

    Del documento original

    «Los criptarcas están encantados: un archivo entero oculto, lleno de investigaciones sobre los vex. Hay hasta crónicas sobre la legendaria Cámara de Cristal. Quizá esto nos ayude a resolver sus misterios de una vez por todas». (Maestro Rahool)

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    • Ishtar Collectivethe archive
    • GrimorioEl Archivo

      «Los criptarcas están encantados: un archivo entero oculto, lleno de investigaciones sobre los vex. Hay hasta crónicas sobre la legendaria Cámara de Cristal. Quizá esto nos ayude a resolver sus misterios de una vez por todas». (Maestro Rahool)

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  17. Registro / 192

    El Nexo

    Del documento original

    «Muy por debajo de la Academia de Ishtar, los vex han puesto algo en marcha. Una máquina que devora mundos y transforma Venus en otro eslabón de su cadena intergaláctica. Este Nexo debe ser detenido y la mente que lo controla, destruida». (Ikora Rey)

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    • Ishtar CollectiveThe Nexus
    • GrimorioEl Nexo

      «Muy por debajo de la Academia de Ishtar, los vex han puesto algo en marcha. Una máquina que devora mundos y transforma Venus en otro eslabón de su cadena intergaláctica. Este Nexo debe ser detenido y la mente que lo controla, destruida». (Ikora Rey)

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  18. Registro / 193

    Draksis, Kell del Invierno, muere

    Del documento original

    «Admito sentir una especial satisfacción personal por la muerte de Draksis. Le hizo daño a mi Ciudad e hirió a mis amigos. Pocos guardianes han asaltado alguna vez a un kell en la sala del trono de su propio queche. Toda la Torre se muere por la oportunidad de explorar esta nave del Invierno derribada, pero lo que es más importante: hemos…

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    • Ishtar Collectivescourge of winter
    • GrimorioAzote del Invierno

      «Admito sentir una especial satisfacción personal por la muerte de Draksis. Le hizo daño a mi Ciudad e hirió a mis amigos. Pocos guardianes han asaltado alguna vez a un kell en la sala del trono de su propio queche. Toda la Torre se muere por la oportunidad de explorar esta nave del Invierno derribada, pero lo que es más importante: hemos eliminado otra pesadilla caída de nuestros mundos. Te lo agradecemos». (Comandante Zavala)

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  19. Registro / 194

    El ojo de un celador

    Del documento original

    «Aunque la derrota de un campeón de la Oscuridad siempre es causa de celebración, desconfía de las promesas de la Reina. Los insomnes apuestan por los dos bandos en este conflicto y estar en deuda con ella podría costarte la ruina. Ahora bien, si te consigue acceso al Jardín Negro, tienes todo el apoyo de la Ciudad». (El Orador)

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    • Ishtar CollectiveEye of a Gate Lord
    • GrimorioEl ojo de un celador

      «Aunque la derrota de un campeón de la Oscuridad siempre es causa de celebración, desconfía de las promesas de la Reina. Los insomnes apuestan por los dos bandos en este conflicto y estar en deuda con ella podría costarte la ruina. Ahora bien, si te consigue acceso al Jardín Negro, tienes todo el apoyo de la Ciudad». (El Orador)

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  20. Registro / 196

    Carrera de Invierno

    Del documento original

    «Los caídos del Sumidero de Ishtar, en Venus... se rumorea que asaltaron el Presidio de los Ancianos, el que está en el Arrecife, y capturaron a un sacerdote arconte. La recompensa de la Reina es alta, así que es poderoso. Tenemos que encontrarlo antes de que restauren su alma». (Cayde-6)

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    • Ishtar CollectiveWinters run
    • GrimorioCarrera de Invierno

      «Los caídos del Sumidero de Ishtar, en Venus... se rumorea que asaltaron el Presidio de los Ancianos, el que está en el Arrecife, y capturaron a un sacerdote arconte. La recompensa de la Reina es alta, así que es poderoso. Tenemos que encontrarlo antes de que restauren su alma». (Cayde-6)

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  21. Registro / 197

    Skolas es entregado a los Nueve

    Del documento original

    Durante un tiempo, las únicas luces eran los ojos de las sibilas que atendían la celda. Los zumbidos de las máquinas de almas emitían ecos por toda la prisión. Los gases crecían y se disipaban en las sombras.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: La Reina

      Durante un tiempo, las únicas luces eran los ojos de las sibilas que atendían la celda. Los zumbidos de las máquinas de almas emitían ecos por toda la prisión. Los gases crecían y se disipaban en las sombras.

      Entonces entró ella. Se apresuraron a ocupar sus respectivos puestos en torno a ella, con metódica precisión.

      —Han jubilado al sacerdote arconte, mi Reina —dijo la sibila de su derecha.

      Lejos del trono y de sus espectadores, ella se movía con normalidad.

      —¿Alguna noticia del primario Kaliks?

      —Hay algo entre los Ananqués —dijo una voz detrás de ella. La Reina no se dio la vuelta.

      Durante unos instantes de silencio, ella continuó caminando entre las celdas herméticas que encerraban a los nobles de la Casas de los Lobos, cortejada por sus sibilas.

      —Más cuervos de tu hermano han entrado en las Calderas de Rea —dijo la sibila justo delante de ella con una voz rasposa—. A los Nueve no les gusta.

      Se detuvo un momento para estudiar la cara sellada de una celda. El vaho de su respiración se mezclaba con la lenta espiración del dispositivo criogénico.

      —Enviadles uno de nuestros premios. Algo con lo que conmemorar nuestra mutua victoria.

      —¿Y qué prisioneros te gustaría regalarles?

      Tras un instante de pausa, dijo:

      —Enviadles a Skolas.

      —Un regalo generoso.

      —Mmm... —inclinó la cabeza como intentando escuchar los latidos de un corazón congelado—. Y recordadles una cosa: los cuervos son míos.

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  22. Registro / 198

    The Guardian irrumpe en la zona de exclusión de Cabal

    Del documento original

    «Atravesar la zona de exclusión nos acerca un paso más al jardín y nos da acceso a Liberación, un triunfo de la civilización de la Edad de Oro. Pero debo insistir en que tengas cuidado con las tácticas de los insomnes. Para ellos, somos unos juguetitos en algún tipo de ironía del destino». (El Orador)

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    • Ishtar CollectiveExclusion zone
    • GrimorioLa zona de exclusión

      «Atravesar la zona de exclusión nos acerca un paso más al jardín y nos da acceso a Liberación, un triunfo de la civilización de la Edad de Oro. Pero debo insistir en que tengas cuidado con las tácticas de los insomnes. Para ellos, somos unos juguetitos en algún tipo de ironía del destino». (El Orador)

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  23. Registro / 199

    Cerberus Vae III

    Del documento original

    «Nos gustara o no, nos vimos abocados a una guerra con los cabal en Marte. Así que vamos a acabar con sus mandos, uno por uno. Valus Ta'aurc. Por lo que sé, dirige a los Danzadores de Asedio desde un tanque terrestre imperial, a las afueras de Rubicón. Está protegido, pero con el equipo adecuado podemos atravesar sus defensas, acabar con él y dar…

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    • Ishtar CollectiveCerberus Vae III
    • GrimorioCerberus Vae III

      «Nos gustara o no, nos vimos abocados a una guerra con los cabal en Marte. Así que vamos a acabar con sus mandos, uno por uno. Valus Ta'aurc. Por lo que sé, dirige a los Danzadores de Asedio desde un tanque terrestre imperial, a las afueras de Rubicón. Está protegido, pero con el equipo adecuado podemos atravesar sus defensas, acabar con él y dar un respiro a Liberación». (Comandante Zavala)

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  24. Registro / 200

    La Ciudad Sepultada

    Del documento original

    «Ojalá pudiera caminar los salones de Clovis Bray. Es una pena que Rasputín se haya hecho con sus máquinas, pero todavía tenemos acceso a muchas cosas que habíamos dado por perdidas. Este es el amanecer de una nueva era para nosotros». (Maestro Rahool)

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    • Ishtar CollectiveThe Buried City
    • GrimorioLa Ciudad Sepultada

      «Ojalá pudiera caminar los salones de Clovis Bray. Es una pena que Rasputín se haya hecho con sus máquinas, pero todavía tenemos acceso a muchas cosas que habíamos dado por perdidas. Este es el amanecer de una nueva era para nosotros». (Maestro Rahool)

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  25. Registro / 201

    El Palacio de Polvo

    Del documento original

    «Hemos vuelto a perder el Palacio de Polvo a manos de los cabal. Dicen que han sacado a los desolladores psiónicos de sus jaulas para que excaven el Córtex de la IA central, así que quieren lo que está ahí a toda costa. Si lo protegía Rasputín, es algo valioso. Hay que sacar a los desolladores de ahí». (Cayde-6)

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    • Ishtar CollectiveThe Dust Palace
    • GrimorioEl Palacio de Polvo

      «Hemos vuelto a perder el Palacio de Polvo a manos de los cabal. Dicen que han sacado a los desolladores psiónicos de sus jaulas para que excaven el Córtex de la IA central, así que quieren lo que está ahí a toda costa. Si lo protegía Rasputín, es algo valioso. Hay que sacar a los desolladores de ahí». (Cayde-6)

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  26. Registro / 202

    La espira del Jardín

    Del documento original

    «Nadie había penetrado antes el perímetro de la Legión Ciega e infiltrado esa base de combate. Hasta ahora. Voy a contarles a todos que eliminaste a un almirante y tomaste la espira. Por supuesto, no se lo creerán y ganaré un montón de apuestas. Y hablando de apuestas, me había jugado mil unidades de lumen a que no sobrevivirías el Jardín Negro. ¡Nada personal!». (Cayde-6)

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    • Ishtar CollectiveThe Garden's Spire
    • GrimorioLa espira del Jardín

      «Nadie había penetrado antes el perímetro de la Legión Ciega e infiltrado esa base de combate. Hasta ahora. Voy a contarles a todos que eliminaste a un almirante y tomaste la espira. Por supuesto, no se lo creerán y ganaré un montón de apuestas. Y hablando de apuestas, me había jugado mil unidades de lumen a que no sobrevivirías el Jardín Negro. ¡Nada personal!». (Cayde-6)

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  27. Registro / 203

    Cloudstrider Rohan viaja al jardín negro

    Del documento original

    Está huyendo de los vex a través de un acantilado frondoso. Se mantiene en guardia en la frontera entre el Arca de Nubis y el Nexo por orden de Tramontana. Está sentado en el alféizar de la atalaya junto a Nimbus. Está

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    • EquipamientoCaos Determinista

      Está huyendo de los vex a través de un acantilado frondoso. Se mantiene en guardia en la frontera entre el Arca de Nubis y el Nexo por orden de Tramontana. Está sentado en el alféizar de la atalaya junto a Nimbus. Está

      [En el jardín, del jardín: ambas descripciones son más o menos correctas, pero técnicamente inexactas. Ocurre lo mismo que con el gato de Schrödinger, que está vivo y muerto a la vez. Lo mismo que tú y yo, extintos y perpetuos. Y no tiene mucho sentido]

      intentando encontrar la manera de salir de este laberinto dedálico. Intenta comprender lo que ve. Trata de situar a la voz familiar que resuena por la red.

      [preguntarse lo que habría pasado si nos hubiésemos quedado en nuestra prisión prismática familiar o si hubiéramos seguido haciendo equilibrios por el mundo cuántico. En su lugar, pregúntate]

      "¿Quieres bailar?".

      [si la inmortalidad desincorporada es tan mala si la comparas con los demás finales. ¿Habrías preferido un ataque de un helicoprion o precipitarte desde el filo de la irrealidad? Imagínate cómo sería]

      Pone el pie al otro lado del límite cuántico antes de darse cuenta. Se le afloja la mano y el arma cae sobre una cama de flores rojas. Se le revuelve el estómago con el miedo, el pesar y la duda súbita sobre

      [si no nos tuviéramos; al menos no estamos separados, como los Divisivos Sol lo están del resto de los vex. Tampoco estamos obligados por el propósito de otro. Optaron por el camino más solitario, y solo para poder crear, que no simular o rehacer a su imagen, algo paracausal].

      lo que está presenciando: el nacimiento de un ídolo falso, una reproducción que es como el Velo, pero sin serlo, a manos de los mismos vex que se inclinaban ante él.

      [O lo intentaron, al menos. Puede que el plano fuera imperfecto o que la tarea fuese imposible, o las dos cosas, o ninguna. Pero sus esfuerzos no fueron suficientes, así que ahora se han quedado esperando una resurrección]

      Corre hacia la puerta que se abre y se cierra a la vez. Se está dejando convencer por la decisión del consejo de la ciudad de ignorar la amenaza desconocida. Echa mano de una respuesta a la pregunta de Nimbus.

      [que saben que nunca llegará].

      "¿Crees que te arrepentirás de algo?".

      [Podría equivocarme. ¿Quizá el Corazón Negro vuelta a latir?].

      Mira el brillo blanco e incandescente de una confluencia especulando sobre los secretos que oculta. Echa un vistazo al cañón del arma en la línea de ojos rojos brillantes que avanzan hacia la ciudad. Mira hacia otro lado ante la expresión de curiosidad de Nimbus para considerar su incierta certeza antes de decir

      [Por supuesto. Lo mismo que todo lo demás; todo lo que ha sido, es y será. ¿Y qué será de nosotros entonces?].

      "No lo sé".

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  28. Registro / 204

    La marea creciente

    Del documento original

    «De todas las tácticas disponibles contra los vex, cerrar las puertas es la más efectiva. Puede que hayas evitado que invadan Liberación. Veo un patrón aquí, una conexión entre este brote vex, el Jardín Negro y la Cámara de Cristal... necesito más datos». (Ikora Rey)

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    • Ishtar CollectiveA Rising Tide
    • GrimorioLa marea creciente

      «De todas las tácticas disponibles contra los vex, cerrar las puertas es la más efectiva. Puede que hayas evitado que invadan Liberación. Veo un patrón aquí, una conexión entre este brote vex, el Jardín Negro y la Cámara de Cristal... necesito más datos». (Ikora Rey)

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  29. Registro / 205

    El Corazón del Jardín Negro es destruido

    El Orador confirma la destrucción del Corazón del Jardín y el fin de su influencia sobre el Viajero. La victoria no acaba con los vex: la misma carta señala hacia la Cámara de Cristal.

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    • Ishtar Collectivethe black garden
    • GrimorioEl Jardín Negro

      «Por fin hemos destruido el corazón del Jardín Negro y hemos liberado su control sobre el Viajero. Nuestra Luz incrementa. Pero no hemos acabado con la fuerza de los vex. Mira en la Cámara, ya que dicen que contiene los poderes que la Progenie Sol intentaba conjurar». (El Orador)

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  30. Registro / 207

    La bóveda de cristal

    Del documento original

    Se llamaba Kabr. No era amigo mío, pero nos conocíamos y siempre le tuve respeto como guardián y como ser humano decente.

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    • GrimorioLa Cámara de Cristal

      Se llamaba Kabr. No era amigo mío, pero nos conocíamos y siempre le tuve respeto como guardián y como ser humano decente.

      Luchó solo contra los vex. Eso lo mató. Antes de desaparecer dijo algunas cosas que, en mi opinión, deberían ser recordadas. Estas son algunas de ellas:

      «En la Cámara, el tiempo se deshila y una aguja lo atraviesa. La aguja es la voluntad de Atheon. No conozco el nombre de la forma que sigue la aguja.

      Nadie puede abrir la Cámara en solitario. Yo abrí la Cámara. No había nadie conmigo, pero no estaba solo.

      Verás al Templario en un lugar anterior o posterior a las estrellas. Las estrellas se moverán a tu alrededor y te marcarán y te cantarán. Decidirán si eres real.

      Bebí de ellas. Sabían a mar».

      Eso es todo lo que recuerdo.

      Pahanin

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La profunda Oscuridad

Eris Morn regresa con una advertencia sobre Crota. Su conocimiento de la colmena permite preparar una nueva incursión en la Luna.

  1. Registro / 208

    Eris Morn regresa de la Luna

    Del documento original

    Eris Morn es la única superviviente del malogrado asalto a la fortaleza lunar de la colmena. Fue Eris, junto a una variopinta escuadra, quien tras la primera ofensiva para recuperar la Luna lo sacrificó todo para regresar en busca de aquel al que la colmena llama Crota.

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    • GrimorioEl Castigo de Crota

      Eris Morn es la única superviviente del malogrado asalto a la fortaleza lunar de la colmena. Fue Eris, junto a una variopinta escuadra, quien tras la primera ofensiva para recuperar la Luna lo sacrificó todo para regresar en busca de aquel al que la colmena llama Crota.

      Eris, despojada de su Espectro, permaneció extraviada en las tinieblas de la Boca del Infierno durante incontables ciclos. Contra todo pronóstico, sobrevivió canalizando la oscuridad para convertirse en una nueva guerrera provista de una determinación que algunos tachan de obsesiva. El Orador y el comandante Zavala creen que su obsesión es enfermiza, y están convencidos de que ha sucumbido al influjo de las tinieblas.

      A pesar de que sus advertencias sobre el poder de Crota suelen tacharse de delirios, Eris regresa a las tinieblas una y otra vez como miembro de los Encubiertos de Ikora Rey, un grupo clandestino de guardianes encargados de infiltrarse en secreto en los baluartes enemigos y reunir información para los hechiceros.

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  2. Registro / 209

    El resurgimiento de Crota

    Del documento original

    «El Fragmentado se refirió una vez a Crota como el dios que domina el umbral entre nuestro mundo y el de ellos. Dijo que había descifrado el modo en que la colmena lo invocaba. Por lo que he podido ver, ahora sé que llevaba razón».

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    • Ishtar CollectiveFist of crota
    • GrimorioEl resurgimiento de Crota

      «El Fragmentado se refirió una vez a Crota como el dios que domina el umbral entre nuestro mundo y el de ellos. Dijo que había descifrado el modo en que la colmena lo invocaba. Por lo que he podido ver, ahora sé que llevaba razón».

      «Vi cómo el alma de Crota emergía del abismo. Su espada agrietaba la superficie de la Luna con cada golpe, y la Luz de incontables guardianes se desvanecía ante su ira».

      «Una vez intentamos darle caza. Sacrificamos todo lo que éramos para desafiar a aquellos que se inclinan ante él, con la esperanza de erradicar su poder. Fracasamos uno detrás de otro. Pero yo me he mantenido vigilante, soñando con vengarme por todo lo que me ha sido arrebatado».

      «El enemigo al que nos enfrentamos en la Luna pretende invadir ahora la Tierra. Nadie sobrevivirá si lo logran. Primero se alzarán los Sables de Crota, y después cada uno de sus discípulos que acecha a estos mundos tratará de invadir la Tierra. Si logran invocar a Crota aquí, podríamos perderlo todo. Ve al Cosmódromo y enfréntate a la invasión. Busca el Puño que encabeza la ofensiva y quiébralo. Haz lo mismo con el resto o Crota reclamará la Tierra para su rey y toda Luz se desvanecerá». (Eris Morn)

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  3. Registro / 210

    Omnigul, la Voluntad de Crota, se infiltra en la bóveda de Rasputín en el Cosmódromo

    Del documento original

    «La colmena conoce el poder de Rasputín, ya que ha luchado contra él en muchos frentes. Pero este ataque tenía un objetivo preciso. Tenía un cierto propósito que no alcanzo a comprender. Tu acción impidió que le arrancaran el brazo al Estratega, pero quizá Ómnigul encontró lo que buscaba. No es propio de ella huir así de un banquete de Luz».

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    • Ishtar Collectivesiege of the warmind
    • GrimorioEl asedio al Estratega

      «La colmena conoce el poder de Rasputín, ya que ha luchado contra él en muchos frentes. Pero este ataque tenía un objetivo preciso. Tenía un cierto propósito que no alcanzo a comprender. Tu acción impidió que le arrancaran el brazo al Estratega, pero quizá Ómnigul encontró lo que buscaba. No es propio de ella huir así de un banquete de Luz».

      «Seguiré vigilando los esfuerzos del Estratega, pero no pierdas de vista sus intenciones. No todos los aliados comparten nuestros objetivos. Puede que Rasputín sobreviviera al Colapso, pero ¿cuál es el precio que debemos pagar el resto?» (Eris Morn)

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  4. Registro / 211

    La Voluntad de Crota

    Del documento original

    «Ómnigul es la última de las generales de Crota y la arquitecta de la resurrección de su amo. Generará incontables ejércitos para cumplir su voluntad. Mientras viva, la amenaza del regreso de Crota penderá siempre sobre este mundo. Localízala y extermina a todos los miembros de la colmena que se interpongan en tu camino». (Eris Morn)

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    • Ishtar CollectiveWill of Crota
    • GrimorioLa Voluntad de Crota

      «Ómnigul es la última de las generales de Crota y la arquitecta de la resurrección de su amo. Generará incontables ejércitos para cumplir su voluntad. Mientras viva, la amenaza del regreso de Crota penderá siempre sobre este mundo. Localízala y extermina a todos los miembros de la colmena que se interpongan en tu camino». (Eris Morn)

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  5. Registro / 212

    A los Hive Wizards se les impide despertar el Alma de Crota

    Del documento original

    «Gracias a ti, las Resucitadoras de Crota no consiguieron invocar a su maestro. Mis esfuerzos por advertirte no fueron en vano».

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    • Ishtar CollectiveThe wakening
    • GrimorioLa resurrección

      «Gracias a ti, las Resucitadoras de Crota no consiguieron invocar a su maestro. Mis esfuerzos por advertirte no fueron en vano».

      «Pero más allá del umbral del abismo de la Boca del Infierno, Crota sigue vivo. Y sus discípulos seguirán acechando la Tierra en busca del poder que les permita despertarlo hasta que su nombre quede impreso sobre ella. Pero, tal como mencionó el Fragmentado, hay una forma de adentrarse en la oscuridad en que habita Crota».

      «Quizá tengas éxito donde otros fracasaron. Reúne una fuerza digna de la Luz y adéntrate en el abismo. Solo entonces acabaremos de verdad con Crota». (Eris Morn)

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  6. Registro / 213

    El fin de Crota

    Del documento original

    Me llamo Eriana-3, discípulo de los hechiceros práxicos, galardonada con el Sello del Cormorán. Sobreviví al gran desastre: el día en que partimos formando un contingente de miles de guardianes para reclamar nuestra luna y nos vimos superados por un campeón de la colmena de indescriptible poder.

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    • GrimorioEl fin de Crota

      Me llamo Eriana-3, discípulo de los hechiceros práxicos, galardonada con el Sello del Cormorán. Sobreviví al gran desastre: el día en que partimos formando un contingente de miles de guardianes para reclamar nuestra luna y nos vimos superados por un campeón de la colmena de indescriptible poder.

      El nombre del monstruo es Crota. Asesinó a mis amigos cara a cara, uno a uno, mientras disfrutaba de ello. En nombre de todos aquellos que perecieron, juro que no descansaré hasta destruirlo.

      Esta es mi confesión. Pido perdón si a vuestro entender me excedo.

      En nuestro mundo, Crota parecía invencible. Eris Morn y yo nos enfrentamos al problema juntas, pero no hallamos ninguna solución. Por ello, recurrimos al conocimiento prohibido, al maestro desterrado de los poderes ocultos de la colmena.

      Me refiero a Toland.

      Toland nos contó que la presencia de Crota en nuestro mundo era una sombra. Que su verdadero poder reside en un inframundo forjado por su voluntad. Debemos pasar a través del ojo de cerradura que separa las realidades, surcar la abrasadora medianoche del mundo mental de Crota y derrocar a los campeones ascendentes reunidos junto a su trono.

      Toland habla —en ocasiones ni siquiera parece estar loco— de las horribles cosas que nos aguardan. Anhela aprender una canción secreta que habla de un lívido y ardiente cascarón de estrella que se cierne en las alturas, la mismísima antítesis de la vida. Habla de ella con una extraña ambición que prefiero no llegar a entender.

      Mañana les preguntaré a Agah, Mota y Tarlowe si quieren acompañarnos. Si fracasamos, dejo este documento para los futuros guardianes. Nunca nos olvidéis.

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  7. Registro / 214

    The Guardian realiza un ritual con Eris

    Del documento original

    «Crota es solo una pequeña parte del panteón de divinidades de la colmena. El Fragmentado dijo que no era más que un niño entre los dioses. Incluso ahora, puedo oír a la colmena invocando sus nombres y llamando a Oryx, el creador de Crota».

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    • GrimorioLa urna de sacrificios

      «Crota es solo una pequeña parte del panteón de divinidades de la colmena. El Fragmentado dijo que no era más que un niño entre los dioses. Incluso ahora, puedo oír a la colmena invocando sus nombres y llamando a Oryx, el creador de Crota».

      «Puedo llevarte al lugar donde celebran sus ritos más infames. Allí podremos corromper su fe y mancillar sus ofrendas. Pero te advierto que nuestros actos podrían traer un futuro prometedor, pero también plagado de dificultades». (Eris Morn)

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  8. Registro / 216

    Los Nueve se apoderan de la Puerta Cocytus

    Del documento original

    ¿... la? ¿Hola? ¿Estás...? Por favor, que esté vivo... Despierta, pequeño Espectro, despierta. Por favor, hazme una señal si me oyes.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: La Órbita Muerta

      REGISTRO 978-ECLIPSE-4165

      ¿... la? ¿Hola? ¿Estás...? Por favor, que esté vivo... Despierta, pequeño Espectro, despierta. Por favor, hazme una señal si me oyes.

      Vale. No necesito que... sé que me escuchas. ¿Por qué iba a estar yo aquí fuera si tú no estuvieras aquí para...? Es un milagro haberte encontrado en este lugar.

      No sabía que el Viajero mandara a sus Espectros tan lejos de casa.

      Tan perdido, el pobrecito... Por favor, despierta.

      Soy arac de la Órbita Muerta. Soy el último tripulante del Sofía. Y este sitio... no tiene nombre. Lo llamamos A-113.

      ¿Cuánto tiempo llevas aquí, Espectrito? ¿Para qué viniste?

      Escucha. Vinimos aquí representando a la Flota. Una operación de salvamento. Hace sesenta y un días, un explorador de la Órbita Muerta detectó una presencia desconocida en una órbita estacionaria con Ceres. 133 oeste. De la Edad de Oro, según las lecturas. Humana. Una pequeña estación. Sin registros previos. Entonces...

      Supongo que debimos haber contactado con la Torre, pero no. No lo hicimos. Fue decisión mía. Fuera lo que fuera, queríamos quedárnoslo. Para la Flota. Si hubiéramos contactado con la Torre, quizá hubieran enviado a un guardián que no fuera de los nuestros y... Ya no importa, ¿verdad, pequeño?

      Si desvarío un poco es porque no he dormido desde hace siete días.

      Siete días y medio. Eso fue cuando el Sofía entró en el Cinturón. Nos vieron inmediatamente. Tan pronto como deceleramos las alarmas saltaron y eso fue el final. Aunque nos dejaran vivir otros siete días y medio más, ese punto marcó el final. Las alarmas. Escáner hostil detectado. Una nave insomne nos estaba apuntando a tan solo unos doscientos kilómetros de distancia. Como si nos hubiera estado esperando. Podría habernos volado en ese momento pero, en vez de eso, deshabilitó nuestros motores y sistemas de comunicación y jugó con nosotros, como un gato, por todo el Cinturón...

      Abandonamos el Sofía hace día y medio. Desembarcamos en A-113.

      No sé de qué otro modo llamarlo. Ni sé para qué fue construido. Hay unos agujeros, como ojos de cerradura... Los telémetros dicen que se extienden durante miles de kilómetros. Los demás entraron y encontraron... bueno, algunos de ellos aún chillan algo sobre un ojo. Pero el resto de los que volvieron está aún peor.

      Hay mucho que salvar aquí, pero nunca llegará a casa. Nada excepto quizá tú, pequeño Espectro.

      Despierta.

      Despierta. Ve a casa. Diles que quiten a A-113 de los registros. Diles que se olviden del Sofía, de la misión y de su tripulación.

      FIN DEL REGISTRO

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    • Información robadaCocytus

      ACCESO: RESTRINGIDO

      CLAVE DE DESENCRIPTACIÓN: 73XK5V2PG1$AUN-326

      N.º DE INFORME: 002-A899OF-COC

      AGENTE(S): TRU-135

      ASUNTO: Transmisión interceptada

      ¡CONFIDENCIAL! – LA SIGUIENTE INFORMACIÓN HA SIDO EXTRAÍDA A PARTIR DE COMUNICACIONES ENCRIPTADAS DEL ARRECIFE – ¡CONFIDENCIAL!

      1. Vamos a mantener nuestra postura de contención en Cocytus. Estimo que el sistema no corre ningún peligro inmediato y tenemos potencia de fuego suficiente para destruir la estación y sus mecanismos a distancia en caso de que fallen las ojivas colocadas en ella. La estación se mantiene en la órbita heliocéntrica estable en la que fue posicionada tras la destrucción de Ceres.

      2. No pido que se confirmen estas teorías. De hecho, ruego que no se mencionen. He examinado los registros del lugar, y el destino de la tripulación del Sophia después de haberse acercado a Cocytus apesta a la locura de la colmena. En su momento, las aperturas de Cocytus debieron de conectar con un distribuidor de la colmena asociado con Crota. Fuera cual fuera su propósito original, cuando Crota estableció su presencia en el sistema, se convirtieron en conductos hacia el infierno… como demostró el terrible final de la tripulación del Sophia. Posteriormente, el culpable del destino fatídico del Sophia colocó los instrumentos de Cocytus alrededor de las instalaciones originales de la Edad de Oro para estudiar el distribuidor de Crota.

      3. Crota está muerto. Ya no controla estos portales. Ahora, algo está intentando acceder a nuestro mundo… pero es tan extraño y lo que envía está tan asombrosamente mal formado que temo que esto solo puede acabar en locura.

      4. Los primeros "visitantes" que cruzaron el tercer portal, en el instante 00:00:00 del evento, no eran más que simples átomos de hidrógeno. Durante 72 horas, las emisiones pasaron de estar formadas por dihidrógeno a nitrógeno, carbono, oxígeno, agua y moléculas orgánicas simples. A las 80 horas, recibimos el primer visitante macroscópico: una bolita de espeso alquitrán de hidrocarbono. Hasta las 82:34:15 horas, el portal vomitó alquitrán con monómeros y polímeros cada vez más complejos…

      5. Posteriormente, los visitantes empezaron a adoptar formas geométricas. Una lluvia de cubos y hexágonos compuestos de cristal molecular con la misma forma que el conjunto. Una serie de siluetas fractales que se hacían añicos a causa de sus fallos internos. Varias cápsulas o membranas de estructura cada vez más compleja que contenían agua o aceites. Estas últimas podrían haber sido precursores celulares.

      6. A las 524:03:11, apareció un organismo vivo. Murió al instante. La disección remota describe un cuerpo esférico, de un radio aproximado de un metro, recubierto de espeso alquitrán de hidrocarbono. Unas profundas "gargantas" separadas entre sí a intervalos regulares convergían en una cavidad central destinada tal vez a servir de pulmón y de estómago. El cuerpo mostraba tejido no diferenciado de células primitivas de tipo vegetal capaz de producir espasmos para bombear aire o fluido a través de las gargantas. Sin enzimas que catalizasen el metabolismo ni estructuras internas que eliminasen los residuos, el organismo no pudo sobrevivir. La muerte celular se produjo de forma casi instantánea en toda la masa. No existían disposiciones de autorreparación o reproducción.

      7. A las 690:29:54, el portal emitió un organismo tubular. Durante 90 segundos, el organismo se desplazó por la cámara del portal mediante contracciones y expansiones. Luego, falleció. La disección remota describe un cuerpo de dos metros de largo con una cavidad espinal llena de carbohidratos fluidos ricos en energía. Las contracciones del organismo impulsaban el fluido a través de una red de capilares en la que unas células simples catabolizaban los carbohidratos para obtener energía y seguir impulsando más contracciones. La acumulación de calor y residuos desnaturalizó rápidamente las enzimas necesarias para el metabolismo y el organismo murió. No existían disposiciones de autorreparación o reproducción.

      8. Desde entonces, el portal ha permanecido inactivo, excepto por pequeñas emisiones de moléculas que podrían ser proteínas experimentales. Los drones remotos han registrado moléculas similares en el interior de la Boca del Infierno, en la Luna, aunque no hemos podido identificar su origen. Mantendremos la cuarentena hasta que nos indiquen lo contrario.

      No puedo dejar de pensar que estamos ante un proceso de aprendizaje, de aumento de la sofisticación en la síntesis y en la disposición de la materia. Los átomos de estas estructuras eran isótopos puros, imposibles de datar, pero tengo la incómoda sensación de que acababan de ser creados.

      9. Las sondas y los instrumentos enviados a través del tercer portal no regresan. Aparentemente, la aniquilación es inmediata y tan total que parece deberse al fracaso fundamental de la capacidad de existir, no a ningún arma o contramedida. Sin embargo, al otro lado hay algo y está intentando aprender las reglas de nuestro mundo, empezando por sus principios más elementales. No sé si quiero ver su próxima creación.

      ¡CONFIDENCIAL! – LA INFORMACIÓN PREVIA HA SIDO EXTRAÍDA A PARTIR DE COMUNICACIONES DEL ARRECIFE – ¡CONFIDENCIAL!

      Cf. informe 3209-3211-LUNA-INF

      FIN DEL MENSAJE

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La Casa de los Lobos

La rebelión de Skolas rompe el equilibrio del Arrecife. Petra y Variks colaboran con los guardianes para perseguir a la Casa de los Lobos.

  1. Registro / 217

    Los Nueve liberan a Skolas

    Del documento original

    La celda se abre de golpe. Skolas, kell Lobo, se tambalea al salir y se cae de rodillas.

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    • GrimorioMisterio: destino de Skolas

      La celda se abre de golpe. Skolas, kell Lobo, se tambalea al salir y se cae de rodillas.

      Trata de saltar hacia la criatura delante de él, esa forma en la niebla, para mostrar por qué debería sentir miedo de él. Pero el peso del dolor golpea sus piernas contra la celda. La rabia que se apodera de él lo lanza al suelo. Cae sobre sus cuatro manos y su poderosa armadura genera un gran estruendo.

      ¡Su Casa de los Lobos ha sido esclavizada! ¡Han engañado a los suyos! ¡Y fue su arrogancia, su astucia, lo que les llevó a ello! Mientras las otras Casas luchaban por el futuro de la Tierra, arrojándose a la gran máquina, Skolas perdió a los suyos en juegos de traición y ambición. Un amargo orgullo llevó a un amargo final.

      Si Skolas fuera kell pediría a su arconte que se encargara de ritual de corte. Siseos de éter en su máscara y eran fríos, muy fríos.

      Mira hacia arriba. A la pequeña forma con capucha ante él. La neblina de la celda está desapareciendo. Ahora puede ver.

      «Creo que estoy aquí», dice la criatura. A Skolas le parece una voz extraña, con un extraño acento. Pero habla su idioma. «Tengo un propósito claro. No lo puedo contar. Perdóname».

      Debajo de su capucha, pequeños dedos de sombras exploran el aire.

      Skolas se levanta para aplastarlo, para mostrar su fuerza, porque la alternativa a la violencia es esperar la violencia de un universo que no tiene respeto ni compasión. Se observa a sí mismo. Su ambición lo ha traído aquí, a esta celda en este extraño lugar... Solo que no es tan extraño, ¿o sí? Es la bodega de un queche. «La Reina», le dice a esa criatura. «Trabajas para la Reina».

      «Los Nueve me explicaron mi cometido», dijo la criatura. «Si estoy aquí es porque la Reina te envió a los Nueve y ellos desean que vuelvas».

      «No voy a hacer el trabajo de nadie». Skolas ha sido una molestia por demasiado tiempo. Una escoria le dijo una vez que jugaría a este juego mientras tuviera sentido. Nada tiene sentido ahora, excepto pensar en la idea de la garganta de Variks destrozada contra su puño. ¡Variks! Variks el desleal, Variks que debería estar fundido átomo por átomo en la proa de un queche y dejado allí como un espantajo que echara a arder.

      «Me siento cómodo», dice la criatura con la cara que se mueve. «Una parte de mí quiere ir a algún sitio templado. Ahora te contaré sin rodeos lo que has recibido».

      Skolas mira la metralla en sus manos. Skolas se imagina lo que haría si pudiera agarrar a Variks, o al hermano de la Reina, o a la Reina. ¿Les devolverá lo que han perdido? ¿Los mundos que les han arrebatado? No, no puede cambiar el pasado. Solo el futuro. Solo la posibilidad de que los suyos puedan algún día ser recordados como algo más que piratas carroñeros.

      Nunca debería haber tratado de ser kell de los Lobos. Debería haber tratado de ser el kell de todo. Todo quiere acabar con él y los suyos: las máquinas, los guerreros y los ojos verdes de la colmena. Los soldados muertos que se amontonan cerca de la gran máquina y que se aventuran en los mundos para despojarlos de toda esperanza.

      «La nave será tuya», dijo la criatura. Se encoje sobre sí mismo como si le molestara su propia forma. «Si hablas, te escucharán. Ahora debo irme. Eres libre».

      Intenta seguirlo. Falla. No sabe cómo pero se ha ido. Va a la sala del trono y coloca su arma en el asiento. Skolas, kell de los kells, va al centro de comando de la nave y busca la señal de algún sirviente, para ver cómo trazar un nuevo rumbo.

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  2. Registro / 218

    La Casa de los Lobos se rebela desde el Arrecife

    Del documento original

    Tres figuras encapuchadas caminan por una cueva en un asteroide azotado por el viento. Mientras, hacen bromas. Cuentan historias. Son una escuadra.

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    • EquipamientoDerrocador de Reinas

      Tres figuras encapuchadas caminan por una cueva en un asteroide azotado por el viento. Mientras, hacen bromas. Cuentan historias. Son una escuadra.

      "Después de Cibeles", dijo el hechicero, "los Lobos se arrodillaron. Algunos se convirtieron en guardas de la reina. Entonces, Skolas...".

      "Eh, eh, eh. ¿Cómo? ¿Por qué?", interrumpió el cazador. "¿Por qué confiarle la vida a nuestros enemigos?". Una pausa. "Sin ofender, tío".

      El capitán se encogió de hombros: no se había ofendido. "Evaluación del impacto ambiental. Algo extraño de hacer. Pero los elixni... desde que respiramos hacemos todo por amor al honor. Nueva promesa no deshace vieja. Lobos habrían seguido a Marakel eternamente si Skolas no hubiera aparecido de nuevo".

      El pasaje se ensancha y encuentran una puerta oculta recubierta de amatista. El capitán posa su mano e inclina la cabeza. El cazador y el hechicero se alejan respetuosamente. Al cabo de unos instantes, el hechicero rompe el silencio: "¿Mithrax?".

      El capitán se gira. "Los Lobos se rebelaron. Ahora, extinguidos. Aquí división de nuestra gente debe terminar. Yo seré kell para los elixni de abierta mente. Sin intenciones traicioneras. Sin mentiras por lealtad. Verdades de Variisis. Luchamos por Gran Máquina juntos".

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  3. Registro / 219

    Petra Venj nombrada la segunda Ira de la Reina

    Del documento original

    El orgullo aletea en la garganta de Petra como un pájaro atrapado. No sabe si se irá volando o si caerá como un peso muerto. Mientras baja el ascensor, mira hacia la izquierda a Illyn y luego a la derecha a Uldren. Arrastra los pies bajo su reluciente armadura formal. De emisaria exiliada de la Torre a ESTO… es increíble. Inconcebible. No se lo…

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    • La Ciudad OníricaHonrada

      El orgullo aletea en la garganta de Petra como un pájaro atrapado. No sabe si se irá volando o si caerá como un peso muerto. Mientras baja el ascensor, mira hacia la izquierda a Illyn y luego a la derecha a Uldren. Arrastra los pies bajo su reluciente armadura formal. De emisaria exiliada de la Torre a ESTO… es increíble. Inconcebible. No se lo merece. "Esto es real", susurra, incapaz de contenerse. Uldren sonríe, pero Illyn hace un gesto defensivo: ¡Silencio!

      La música va subiendo de volumen al llegar el ascensor. En el centro de la sala, los paladines y el resto de técnidas de Illyn se disponen alrededor de Riven, por supuesto, y…

      Se le corta la respiración.

      Mara.

      No puede evitar lanzarle otra rápida mirada a Uldren: ¿cómo…?

      Su sonrisa se hace más amplia.

      Petra aprieta la mandíbula, echa los hombros hacia atrás, se yergue fuerte y alta.

      Un coro de treinta los lleva cantando al Salón de los Nombres. El aire es dulce con el aroma de la lavanda, y hay cientos de velas encendidas por toda la sala, y aun a esta distancia, ve que Hallam está abrumado. Es la mejor vuelta a casa que podía imaginar. Más de lo que se merecía.

      Cuando llegan al estrado, se arrodilla. Uldren e Illyn avanzan, dejándola atrás, para saludar a la reina y a sus consejeros que se mantienen a la espera. La canción termina; la música se calma. Uldren e Illyn hablan juntos, y sus voces resuenan feroces y verdaderas. "Majestad, estamos aquí para presentarte a Petra Venj, tu fiel servidora, para que todos los que habéis venido hoy seáis testigos de su homenaje y servicio. ¿La reconoces?".

      Petra no puede ver nada más que su propio reflejo distorsionado en los escarpes pulidos. Cierra los ojos.

      "Sí", dice Mara, y a Petra se le cierra la garganta.

      Uldren e Illyn se giran, sincronizados. "¡Petra Venj! ¿Estás dispuesta a hacer el juramento?".

      "Estoy dispuesta", logra decir Petra, luchando por controlar la voz.

      "¿Prometes y juras solemnemente proteger nuestro pueblo, nuestras posesiones, nuestros territorios y nuestros intereses inmateriales?".

      "Lo prometo solemnemente".

      "¿Te esforzarás hasta el límite de tus posibilidades por que la ley y la justicia, con misericordia, sean ejercidas en todas tus decisiones?".

      "Lo haré".

      "¿Mantendrás con todas tus fuerzas tus deberes de salvaguarda para defender la vida de tu reina? ¿Ejecutarás y mantendrás inviolables las órdenes de tu reina? ¿Y protegerás hasta tu último aliento los secretos confiados a tu cargo?".

      "Prometo hacer todo lo dicho".

      "Entonces, levántate", dice Mara, "y declara tu voluntad".

      Petra alza la cabeza y se encuentra con los ojos de Mara. "Quede declarado que los juramentos que en este lugar he prometido yo, Petra Venj, los realizaré y los mantendré hasta el final".

      Mara sonríe y da un paso adelante con un cuchillo recién forjado. "Entonces recibe esta hoja, que ha sido traída de las fraguas de Interamnia. Con esta hoja, haz justicia, detén el crecimiento de la inequidad, restaura cuanto está en decadencia, mantén cuanto está restaurado, castiga y reforma cuanto esté desviado y confirma cuanto esté en el orden debido: que al hacer todo esto encarnes mi voluntad y te conviertas en mi Ira. Que la caza sea buena".

      "Que la caza sea buena", repite la asamblea.

      Petra no ve la mirada cínica que se intercambian Leona y Pavel, fieles servidores de la reina durante décadas. No ve la forma en que Riven saborea el aire. Ella ve a Mara, y solo a Mara.

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  4. Registro / 220

    El puesto avanzado de Vestia

    Del documento original

    Situado en la zona más luminosa del Arrecife, el Puesto de Vesta marca el trayecto que todas las naves de los guardianes deben tomar para acceder al reino de la Reina. Más allá se encuentra la red de Vesta, el corazón del Arrecife construido alrededor del cuarto asteroide de Vesta.

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    • GrimorioPuesto de Vesta, bahía de la Reina

      Situado en la zona más luminosa del Arrecife, el Puesto de Vesta marca el trayecto que todas las naves de los guardianes deben tomar para acceder al reino de la Reina. Más allá se encuentra la red de Vesta, el corazón del Arrecife construido alrededor del cuarto asteroide de Vesta.

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  5. Registro / 221

    Skolas une la Casa Winter bajo su bandera

    Del documento original

    Petra Venj: Sí, mi señora. Un guardián lo avistó en el Sumidero de Ishtar y utilicé telemetría del Espectro para confirmarlo. La misma piel. La misma voz espantosa. Lo seguimos desde la Guarida del Invierno. ¿Cómo pudo...

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    • Ishtar Collectivea kell rising
    • GrimorioEl alzamiento de un kell

      Reina: Así que no era mentira, ¿es Skolas?

      Petra Venj: Sí, mi señora. Un guardián lo avistó en el Sumidero de Ishtar y utilicé telemetría del Espectro para confirmarlo. La misma piel. La misma voz espantosa. Lo seguimos desde la Guarida del Invierno. ¿Cómo pudo...

      Reina: ¿Y crees que esto ha sido una operación con éxito? ¿Qué de Invierno? Tu informe es confuso...

      Petra: Tienes razón, mi señora. No llamaría a nuestra misión un éxito. Skolas se las ha ingeniado para ganar otra vez, bueno, un número importante de soldados de Invierno ha alzado el estandarte de los Lobos. Ahora se llama a sí mismo el kell de los kells.

      [silencio]

      Petra: Lo encontramos una vez y lo volveremos a hacer. Tengo un plan entre manos. Tan pronto como vuelvan los guardianes...

      Reina: Entonces ve. Sigue con la cacería. Petra, no debes fallarme.

      Petra: No lo haré, mi señora.

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  6. Registro / 223

    Skolas envía barones a negociar con la Casa de los Reyes

    Del documento original

    Variks mira a través del blindaje que rodea al Puesto de Vesta. El fino filamento de energía casi imperceptible, manteniendo el calor y la atmósfera en el interior del casco del queche. Sus mandíbulas se abren y cierran ociosamente mientras observa las vistas.

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    • Ishtar Collectivethe ruling house
    • GrimorioLa Casa reinante

      Variks mira a través del blindaje que rodea al Puesto de Vesta. El fino filamento de energía casi imperceptible, manteniendo el calor y la atmósfera en el interior del casco del queche. Sus mandíbulas se abren y cierran ociosamente mientras observa las vistas.

      Variks (a sí mismo): Persigue a Invierno. Demonios, Reyes. Busca el poder. Los Reyes le rechazan. El kell de los Lobos sabe esconderse. Tal vez se apodere de la gran máquina. Tal vez escogí mal de parte de quién me ponía. No es tarde.

      Petra (por los canales de comunicación): Variks, los cuervos informan de que Skolas ha vuelto al Sumidero de Ishtar. Están por todas las redes vex.

      Variks: Sí. Inmediatamente.

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  7. Registro / 224

    El Ladrón de Sombras

    Del documento original

    «Los Lobos han enviado un mercenario a la Luna. Taniks, el Marcado. Él robaría a la colmena todo lo que saben. Alinearía a los caídos con las sombras. Detenlo... pero se regocijará con tu intromisión. Taniks disfruta del conflicto. Se deleita con los trofeos que colecciona de todo lo que derrota. Acaba con sus juegos». (Variks, el Leal)

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    • Ishtar CollectiveThe Shadow Thief
    • GrimorioEl Ladrón de Sombras

      «Los Lobos han enviado un mercenario a la Luna. Taniks, el Marcado. Él robaría a la colmena todo lo que saben. Alinearía a los caídos con las sombras. Detenlo... pero se regocijará con tu intromisión. Taniks disfruta del conflicto. Se deleita con los trofeos que colecciona de todo lo que derrota. Acaba con sus juegos». (Variks, el Leal)

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  8. Registro / 225

    Los lobos irrumpen en la Bóveda de Cristal

    Del documento original

    Uldren: Casi toda la flota, su majestad. De vuelta en el Sumidero de Ishtar.

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    • Ishtar Collectivewolves gambit
    • GrimorioArdid de Lobos

      Uldren: Casi toda la flota, su majestad. De vuelta en el Sumidero de Ishtar.

      Reina: Ha fallado en su pequeña profecía, así que buscará dominar desde

      Simiks-fel, ahora que no está Draksis.

      Uldren: Pensé lo mismo, pero mis cuervos dicen que no está allí... Hemos encontrado a sus guardias llevando tropas a la Cámara de Cristal.

      Reina: Interesante.

      [silencio]

      Reina: Dile a Petra que he cambiado de opinión. Quiero a Skolas vivo.

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  9. Registro / 226

    Skolas es capturado

    Del documento original

    Una erupción profunda rechina en la rejilla a sus pies. Dedos huesudos se agarran la las barras, sus articulaciones afiladas a tan solo unos centímetros de sus pies.

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    • Ishtar CollectiveQueens ransom
    • GrimorioRescate de la Reina

      Una erupción profunda rechina en la rejilla a sus pies. Dedos huesudos se agarran la las barras, sus articulaciones afiladas a tan solo unos centímetros de sus pies.

      El Príncipe Uldren se ríe. En un lado de la habitación las técnidas hacen un círculo, con sus aumentos brillantes en las sombras.

      «Ha estado... entretenido... desde que lo trajo Petra». Variks le inyecta, casi ronroneando de felicidad. «Dice kell de los kells una y otra vez. Y otros sinsentidos».

      Skolas brama otra vez. Variks le golpea en los dedos.

      La expresión de Reina permanece tranquila. Mira hacia abajo hacia los ojos brillantes que arden bajo los barrotes.

      Skolas de repente se queda en silencio. Pero de nuevo gruñe, casi gime, ecos de la celda más abajo. Las manos mecánicas de Variks resuenan cuando da una palmada brusca.

      «¿Qué está...?» empieza a decir Uldren.

      Variks lo interrumpe con una explosión de sonidos guturales dirigidos a la rejilla.

      La Reina no reacciona. «¿Qué es lo que dijo?»

      «Dijo...» Variks sisea en su respiración. «No dice nada que tenga sentido, mi Reina. Habla de los que apagan la Luz, la Oscuridad».

      La Reina sigue mirando a Skolas, su expresión no cambia. «Ya veo».

      «No dirá nada más».

      «No lo necesita». Se vuelve hacia la puerta.

      «Mi Reina, ¿qué hacemos con él?», dice Uldren. «Espera tu sentencia».

      «No condenas a un perro rabioso, o a un lacayo de la colmena, o a una bomba. Sería una pérdida de tiempo para la Reina». Hizo una pausa. «Variks».

      «Sí, su majestad...»

      «Skolas es todo tuyo. Deja que los hijos de la Luz tengan algo con lo que jugar».

      «Ahhhh... eres poderosa y justa, mi Reina, mi kell».

      Las técnidas se reúnen en la puerta a medida que se acerca la Reina. El Príncipe Uldren la mantiene abierta con una pequeña reverencia y la Reina toca su hombro al pasar por su lado. «Envía un cuervo a Mercurio. Y otro a nuestro nuevo amigo en la Torre».

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  10. Registro / 227

    Skolas es derrotado en la Prisión de los Ancianos

    Del documento original

    En el Arrecife reina el caos. Lavinia cree que la pérdida ha sumido a los insomnes en una suerte de trauma colectivo. Festejos sin fin iluminan el cielo púrpura; la gente salta del mundo y flota a la deriva en la atmósfera artificial hasta que los esquifes los devuelven a tierra mientras protestan, aturullados.

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    • PolvoEl kell

      En el Arrecife reina el caos. Lavinia cree que la pérdida ha sumido a los insomnes en una suerte de trauma colectivo. Festejos sin fin iluminan el cielo púrpura; la gente salta del mundo y flota a la deriva en la atmósfera artificial hasta que los esquifes los devuelven a tierra mientras protestan, aturullados.

      Lavinia no se relaciona con nadie, siempre está al margen de todo. Cada noche le invade la morriña y se convence a sí misma de que el Arrecife es el lugar adecuado para iniciar su viaje de regreso a casa. Esta reunión podría ser el primer paso...

      "Estamos de luto", murmura la caída junto a ella. "El Maestro Ives ha sido asesinado y Variks ha desaparecido. La Araña recluta a mis amigos. Pero bueno, yo he elegido quedarme para proteger la obra del Maestro Ives. Entra y póstrate cómoda. Voy a por té de nitrógeno y algunas grabaciones".

      "Gracias". Lavinia no sabe si reír o llorar por lo de "póstrate cómoda". ¡Ojalá pudiera postrarse en su propia casa! Pero al final todo saldrá bien. Encontrará a los Nueve, revelará la verdad a los suyos y recibirá su perdón.

      La caída regresa con té y unos dispositivos. "Mira. Una grabación del Presidio de los Ancianos. Al Maestro Ives le fascinaba".

      Ve a Skolas, el kell caído de los kells caídos, esperando para morir en combate. Su gigantesca armadura cornuda retarda sus movimientos, como un compañero desfallecido que trata de imitar todo lo que hace. Un sirviente le bombea éter. Lavinia se pregunta qué le ocurriría a ella si tomara éter. ¿Sentiría una clara y fría determinación? ¿Se convertiría en una Lavinia gigantesca? ¿Dejaría de añorar su hogar?

      "Mara". La boca de Skolas no está hecha para pronunciar ese nombre. "Mara, ¿me oyes?"

      "La reina del Arrecife lo sentenció al mismo destino que al resto de caídos", suspira la acompañante de Lavinia. "A luchar, a esforzarse y a fracasar. Pero él ya estaba perdido. Perdió la cabeza en la Ciudadela, cuando vio el interior del tiempo".

      Skola exhala un vapor blanquecino. La escarcha crepita en su máscara. "Tú me entregaste a los Nueve. Y ellos me enviaron de vuelta. La gente piensa que eres una necia. Que cometiste un error al liberarme. Condujiste a tu pueblo hasta mi espada y yo hice lo propio con el mío".

      La traductora de Lavinia murmura sobre las palabras del kell. "El agente de los Nueve nunca me dijo por qué me liberó. Ahora lo sé. Y creo que tú también. Ambos necesitáis a los guardianes... y los Nueve no comprenden la vida y la muerte. Así que me enviaron de vuelta contigo para hacer venir a los guardianes. No comprendieron el daño que hacían.

      "Y yo tampoco los comprendí a ellos. Viajé durante años por los dominios de los jovianos, pero no conozco a los Nueve. En cambio, tú, Mara Sov... Tú eres la única que negocia con ellos. La única que previó su función en el juego. Mantienes en secreto tus éxitos para que el mundo solo conozca tu errores. No me extraña que te haya subestimado".

      Levanta con esfuerzo el cañón calcinante que sus carceleros le han dado. Lavinia piensa en las herramientas que usaban siempre en la casa del kell: la lanzadera y el telar. "Vi la silueta de los Nueve en Venus. Un lugar que apreciaban muchísimo, donde los deseos podían transformar su carne. Vi que estaban unidos a esta estrella y a estos mundos. En ese aspecto, eres igual que los Nueve. Pero yo no. Estaré encantado de abandonar este mundo, Mara Sov. Estoy harto de ser un títere".

      Skolas deja caer su enorme cabeza cornuda contra la pared de la celda.

      Lavinia lo observa y se le cae el té de la emoción. "Quieren ayudarnos", susurra. "¡Son de nuestros planetas! ¡Quieren ayudar! Ay, lo siento, qué torpe...".

      Lavinia se agacha para limpiar el té derramado. Una granada cegadora le explota en la cara. Cuando recobra el conocimiento, un oficial insomne la está condenando bajo la ley marcial a prisión por espionaje.

      Lavinia busca desesperadamente alguna señal de su buena suerte y se alegra al ver que la caída se libera.

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    • Ishtar CollectiveSkolas' Revenge

El Rey de los Poseídos

Oryx llega al sistema y la guerra de los Poseídos se extiende. El Acorazado se convierte en el escenario de una lucha que alcanza su mundo trono.

  1. Registro / 229

    La creación del mundo del trono Eleusinia

    Del documento original

    Eris Morn volvió al puesto de Vesta. Como habló bien, se acordó intercambiar ayuda por información y una alianza a largo plazo. De esta manera, los insomnes fueron los primeros en saber de la existencia del Gran Navegante: sus filosofías, sus estrategias, sus puntos débiles. Y mientras el aquelarre contemplaba las posibilidades que se abrían ante…

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    • La Ciudad OníricaTrono

      Eris Morn volvió al puesto de Vesta. Como habló bien, se acordó intercambiar ayuda por información y una alianza a largo plazo. De esta manera, los insomnes fueron los primeros en saber de la existencia del Gran Navegante: sus filosofías, sus estrategias, sus puntos débiles. Y mientras el aquelarre contemplaba las posibilidades que se abrían ante la larga espada de este rey-dios, se decretó que habrían de construir un mundo trono bajo un pozo de energía tan ciego como el barquero Caronte.

      Nascia trazó los planos. Portia se encargó de los cálculos. Hicieron su primera prueba con un pequeño generador de grietas en la costa oriental. Satisfechas con la validez de sus métodos, se dirigieron después a una gran catedral para excavar el pozo. Allí, Lissyl y Sedia auguraron la primera perforación con ayuda de Riven, que había adoptado la forma de un basilisco de nariz puntiaguda, mientras que Kalli y Shuro Chi construían la propia puerta, a gran profundidad, en una sala que llamaron "la Confluencia".

      Illyn hizo una tintura tras otra de florete de reina hasta que su ropa apestó y las manos le quedaron manchadas de un color negro rojizo. Con los ojos bien abiertos, caminó entre los planos y ordenó los hilos de la realidad en un vasto telar metafísico, tejiendo algunos más cerca, y otros más lejos.

      Mara y Riven moldearon juntas su tercer trono, y el arte de su obra fue testimonio de la ávida alegría que sintieron en esa asociación. Le pusieron por nombre Eleusinia, y fue en esas salas ascendentes donde Mara esculpió al fin una estatua para Sjur.

      Cuando llegó la hora de conectar el Pozo con la irrealidad de más allá del portal, Sedia preguntó: "¿No sería más prudente dejar sin llave esta puerta?". Riven, convertida ahora en una inmensa serpiente con cuernos y anchas garras de tigre, se estrechaba como un lazo por el perímetro de la habitación.

      "Huevo", corrigió Mara con la mirada ausente, mordisqueándose la uña del pulgar.

      "La llave es tan pesada que no se puede levantar", aventuró Kalli, ya que estaban hablando metafóricamente.

      Sedia sacudió la mano con desdén. "Sí, sí, ya lo sé". Todas sabían que la puerta requería una continua carga de energías paracausales durante varias semanas, y que casi nada de este sistema solar era capaz de producir tales energías a la escala exigida por el portal. Casi. "Es solo que… ¿queremos…?".

      "¿Queremos fiarnos de los guardianes?", apuntó Illyn con aspereza.

      Mara pasó la mano por la impecable superficie del mecanismo de control del pozo principal, para luego volverse y caminar sola hacia el aire fresco y brumoso que llegaba de la costa. Las técnidas observaron su marcha.

      "Solo existe el plan", dijo Illyn. "Recuerda tus votos, Sedia".

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  2. Registro / 230

    Mara Sov, Eris Morn y Osiris se reúnen para acabar con Oryx

    Del documento original

    La cazadora se detuvo frente al trono y se irguió con su cara medio cubierta para encontrar la mirada del Príncipe.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: La Reina 2

      «No tienes uno».

      La cazadora se detuvo frente al trono y se irguió con su cara medio cubierta para encontrar la mirada del Príncipe.

      «No», afirmó. «Mi próxima muerte será la última».

      «Conozco esa sensación», dijo el Príncipe fríamente.

      La Reina mantuvo el gesto con una distancia controlada. Se reclinó en su trono, con las piernas cruzadas, inspeccionando a las dos personas que se encontraban en la bases de los escalones. A su lado, donde solía estar la guardia de los Lobos, se encontraban las técnidas Shuro y Sedia, con su zumbido clásico. A su derecha muy cerca se encontraba el Príncipe, mirando hacia el frente pero con medio cuerpo girado hacia ella.

      «Su majestad», dijo el hombre ante ella al inicio de las las escaleras. Su voz era suave pero firme. Cuando empezó a hablar, la cazadora se giró hacia él para inmediatamente retroceder, como si alguien apuntara con una luz brillante directamente a sus ojos.

      «Gracias por tu gentil bienvenida», dijo.

      La Reina inclinó ligeramente la cabeza.

      «Antes de empezar», dijo la cazadora, «voy a decir algo». Hizo una pausa, su cabeza se ladeó hacia el trono. La Reina hizo una señal con la mano de consentimiento.

      La cazadora apretó ligeramente sus labios para volver a un semblante frío después. «Su majestad», dijo. Shuro y Sedia se movieron, un crujido y susurro súbito. La Reina les pidió silencio con un movimiento de su mano. Los ojos de Uldren se entornaron pero no dijo nada. «No estoy aquí para ti».

      La Reina observó a la cazadora, con su misma expresión calculada.

      «No tengo ninguna intención de meterme en asuntos políticos. No tengo ninguna queja sobre la Ciudad, ya no. No tengo grandes esperanzas de terminar esta guerra. He sabido desde hace mucho que no la vería llegar. Estoy aquí por una batalla y solo una, porque es una batalla que todos debemos pelear, juntos o separados. Así que quiero avisar a los defensores, juntos o separados. Haré lo que sea», su voz tembló, «para acabar con Oryx».

      Un gran silencio bañó la sala. La cazadora mantuvo su cabeza alta y su mirada hacia las sombras que producía la Reina mientras se reclinaba en su trono.

      Entonces, una leve sonrisa asomó en los labios de la Reina. «Bien dicho». Se enderezó y se inclinó hacia adelante tocando así la luz su rostro.

      «Acabemos con él».

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  3. Registro / 231

    Oryx llega al Sistema Solar

    Del documento original

    DETENER TODO EL TRÁFICO. A LA ESPERA DE INSTANTÁNEA. MENSAJE A CONTINUACIÓN.

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    • GrimorioAcorazado

      DETENER TODO EL TRÁFICO. A LA ESPERA DE INSTANTÁNEA.

      MENSAJE A CONTINUACIÓN.

      CLAVE PÚBLICA 110 341 AXA SOBERANO

      DE: PETRA VENJ

      PARA: TODOS LOS ACTIVOS DEL ARRECIFE [AUTORIZACIÓN ROC]

      ASUNTO: CONTACTO CON NAVE DE GUERRA DE LA COLMENA

      EL MENSAJE ES:

      1. Avistada una enorme nave de guerra de la colmena en el espacio cercano a Saturno [contacto mediante DSR TF 3.2]. Objetivo designado ACORAZADO.

      1a. El Acorazado maniobra de forma impredecible. Los parámetros orbitales y el comportamiento en el mantenimiento de la órbita no son compatibles con las dinámicas estándar.

      1b. El análisis del MEE muestra varias naves de la colmena como escoltas.

      2. El objetivo emite neutrinos estériles, espectros phaeton y gruñido de masa. Los eventos importantes de radiación incluyen ondas gravitatorias y dispersión de axiones. Conclusión de techeun: el objetivo posee capacidades ontomórficas radicales [ver SOÑADOR DE CASTIGO]

      2a. No intentar análisis teleonómico de la emisión del espectro del Acorazado bajo ninguna circunstancia. ***Esto es una ALERTA DE INTRUSIÓN CEREBRAL***.

      3. Los eventos de radiación del Acorazado tienen una correlación con los subversivos eventos de intrusión a lo largo del sistema solar. El Acorazado es el motivo probable de los eventos de intrusión.

      3b. El análisis de retrodispersión y la perspicacia techeun sugieren que el Acorazado alberga un complejo entorno interior. Si se pueden solventar los peligros noopáticos, la acción de abordaje con un pequeño grupo podría ser viable.

      4. Elementos de ensombrecimiento TF 3.2 de la flota cabal. Es probable que los cabal ataquen al Acorazado, pero no de forma inminente.

      5. Todos los efectivos deben adoptar posiciones de guerra y esperar nuevas órdenes.

      FIN DEL MENSAJE

      STOP STOP STOP

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  4. Registro / 232

    La flota Awoken se enfrenta a Oryx sobre Saturno

    Del documento original

    «Los insomnes murieron por nosotros. Dieron sus vidas para salvar el sistema, para detener la flota de Oryx en los planetas exteriores. Debemos honrar su sacrificio. Debemos enfrentarnos al Rey de los Poseídos sin miedo. La reina Mara nos hizo un regalo. No debemos malgastarlo». (Eris Morn)

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    • GrimorioLa guerra que se avecina

      «Los insomnes murieron por nosotros. Dieron sus vidas para salvar el sistema, para detener la flota de Oryx en los planetas exteriores. Debemos honrar su sacrificio. Debemos enfrentarnos al Rey de los Poseídos sin miedo. La reina Mara nos hizo un regalo. No debemos malgastarlo». (Eris Morn)

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    • Ishtar CollectiveThe Coming War – Opening Cinematic
  5. Registro / 233

    Mara Sov muere cuando Oryx descubre la Ciudad de los Ensueños

    Del documento original

    A000AAA000AAA005 DÍADA GÉMINIS PRIVADA AI-COM//MDSA: FARFLUNG//C3I//COVERT INFORME DE LA SITUACIÓN SOBRE LA PRESENCIA DE LA COLMENA

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    • Verdad al poderMedusa

      A000AAA000AAA005 DÍADA GÉMINIS PRIVADA

      AI-COM//MDSA: FARFLUNG//C3I//COVERT

      INFORME DE LA SITUACIÓN SOBRE LA PRESENCIA DE LA COLMENA

      0. Me reitero, siento mucho el engaño que he llevado a cabo. ¿Estás bien? ¿Hay alguien en algún lugar que te pregunte si estás bien? Has hecho mucho, espero que tengas amistades, no solo gente que te pida recados.

      1. Las entidades patológicas a las que denominas "poseídos" aparecieron en esta ciudad en el momento en que el Acorazado de la colmena hizo estallar su arma principal sobre Saturno. No estoy del todo segura, pero sin acceso a la zona del Colapso Aéreo algo debe haber conectado el área de efecto del arma a la Ciudad Onírica.

      2. Creo que las técnidas insomnes a bordo de la nave insignia de la reina Mara avanzaron hacia la Ciudad Onírica a través de un portal o algo parecido, y el arma principal del Acorazado las siguió. El tráfico de mensajes de los insomnes indica que el arma del Acorazado está conectada de manera innata al intelecto y al conocimiento de Oryx. En el momento en que alcanzó la Ciudad Onírica, debió comprender el valor del emplazamiento y ordenó el ataque de los poseídos.

      3. Hasta la muerte de Oryx, el comportamiento de los poseídos iba acorde a su interés por la exploración, la infiltración distributiva y dominación de los sistemas mediante la captura de sus dotes ejecutivas. ¿Me estoy poniendo demasiado técnica? Lo que vengo a decir es que los poseídos estaban ocupados mapeando la ciudad y determinando el modo más eficiente para que Oryx se hiciera con toda la información que esta contenía.

      4. Tengo total certeza (tres sigmas) de que Oryx ya no sigue con vida. Los poseídos se desorientaron y dispersaron… hasta que la muerte de la depredadora ontopática Riven abrió la ciudad a un ingente asalto de poseídos. ¿Por qué? Clasificaré esto como problema NÚMERO UNO.

      5. El contraataque de los guardianes contra Dûl Incaru, cuyos pensamientos se clavaban como agujas, activó el bucle fortuito en curso. ¿Por qué? ¿Cómo? Clasificaré esto como problema NÚMERO DOS.

      6. Todavía sigo recopilando información sobre cómo romper el bucle temporal. Mientras trabajo, he de convencerte sobre el asunto primordial de la Ciudad Onírica y el motivo por el que es imperativo que permanezca sellada a toda costa, incluido el hecho de abandonar a toda civilización humana y neohumana en el sistema solar. Mantente alerta para la siguiente ventana de mensajes.

      7. Envía más guardianes. Envíalos a todos si fuera necesario. Esta ciudad no puede sucumbir.

      FIN DEL MENSAJE

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    • Los insomnes del ArrecifeTiranocidio V

      Ella cierra los ojos. El mundo trono de Oryx arrasa con su flota, el burbujeo de rocas, metal y carne pulverizados del espacio de alaridos invertido, como si de simple materia se tratara, se rinden a la voluntad del Rey de los Poseídos. En algún lugar, Uldren ruge desafiante. Es el momento del sacrificio total, la encarnación de la fatalidad de los insomnes: dar sus vidas en defensa del mundo que un día abandonaron. El sentimiento de pérdida desgarra a Mara cual sollozo.

      Siente que sus técnidas están preparando sus propias salidas de emergencia. Shuro Chi se acerca hasta ella, con la necesidad apremiante y silenciosa de que Mara sobreviva. Sin embargo, realizando un esfuerzo titánico y recurriendo a milenios de fría impasividad, Mara rechaza la mano tendida.

      La conmoción llega.

      Mara fallece.

      En cierto modo, termina vaporizándose con su queche, las uniones entre las partículas de su cuerpo, en tela de juicio por la desgarradora lógica del arma de Oryx, resultan superfluas. El mecanismo de devastación concluye con una fisión espontánea. El artífice de la destrucción se regocija.

      En cierto modo, de forma más real y simbólica, la espada de Oryx la empala. Había lanzado todo su poder contra él, y este había respondido. Había apagado su pomposa divinidad y exigua reivindicación de realeza, había expuesto a Mara a la más pura y corrosiva hostilidad de su Gran Guerra. Había sido derrotada por la lógica de la espada.

      Mara se contonea en torno a la espada camino del mundo trono de Oryx. Los heraldos le ofrecen la entrada y ella se dirige hacia ella. Está muerta, consumida por Oryx. Muerta bajo su voluntad, en su Reino Ascendente. No había otro modo salvo este camino verdadero.

      Inanna dio el aviso a su pueblo al fin. Le pidió al ministro que sus devotos lloraran, tocaran el tambor, rezaran y laceraran sus nalgas ante la pérdida. Inanna pidió a su ministro que suplicara a los dioses que la salvaran. Mara no lo hizo. En su lugar, reclutó a Eris y a varios millones de guardianes bailarines dementes para que acabaran con el dios que la había asesinado. Se trataba, llegado este punto, de un robo muy sencillo: permite que te lleven hacia el tesoro como un botín más y cuando el propietario muera, márchate con toda su fortuna.

      Pero incluso Inanna tenía que hacer que la gente se marchase antes de que atravesara la última puerta.

      Mara piensa en todas las personas que ha conocido, toda la gente que ha perdido, incluso en la Yang Liwei y el rayo de Luz en la más profunda Oscuridad. Ahí está otra vez, en la soga, precipitándose hacia el misterio. Su hermano la llama a gritos, tratando de seguirla, pero no puede mirar atrás.

      Ha estado pensando en una lógica propia de secretos y diseños ocultos. El universo no se ha simplificado con el tiempo. Donde quiera que puede emerger vida, ahí comienza, incluso en lugares donde gente sensata lo vería impensable. La tendencia ha seguido pasos complejos, sofisticados, pensamientos profundos y caminos más elaborados del ser. Una espada está afilada por todas partes, pero los elementos de una bomba no se parecen en nada a los de una bomba hasta que esta se desarma.

      El mundo trono de Oryx trata de arrancarle su cuerpo y su mente en un quintillón de pedazos que gritan, pero Mara ha sobrevivido al caos primordial e incipiente antes ante el espacio y el tiempo. Ha logrado conservar su ser ante situaciones mucho peores que esta. Tiene eones de paciencia. Eris triunfará. Los guardianes cumplirán con su parte. Cuando el poder del mundo esté libre para conquistarlo, Mara se apoderará de él, pero no como el victorioso que recoge su botín, sino como una saqueadora que recoge el preciado componente de su obra maestra.

      Cuando un peón alcanza la parte opuesta del tablero de ajedrez, este puede llegar a convertirse en reina. ¿Y qué surge cuando asciendes a reina? ¿Qué nuevo tablero reclama como propio?

      Mara lo sabe bien.

      Se prepara para la larga espera, totalmente sola, casi en paz con ello.

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  6. Registro / 234

    Oryx descubre a Riven

    Del documento original

    Antes, [la reina] venía a visitarme con frecuencia. Hacíamos [tratos]. Muchos de los que [hacen tratos] conmigo pierden. Nos encargamos de esos. Es como nos [alimentamos].

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    • EquipamientoCapucha de la Gran Caza

      Llevo cien ciclos aquí. ¿Mil? No me acuerdo.

      Antes, [la reina] venía a visitarme con frecuencia. Hacíamos [tratos]. Muchos de los que [hacen tratos] conmigo pierden. Nos encargamos de esos. Es como nos [alimentamos].

      Pero ella ganó.

      Recuerdo cuando tallé esta jaula en la cara de la realidad. Recuerdo cuando ella me [deseó] dentro.

      [La reina] es vulnerable. Puedo verla, lejos, enfrentándose a una tormenta.

      La luz alrededor de mi jaula se hace tenue. La [Oscuridad] inunda la habitación mientras una pura fuerza de voluntad pasa por encima.

      Ante mí, hay un [rey]. Ofrece llevarme lejos. Pero sé que no me dejará tampoco. Una posición poco favorable.

      Nunca he hecho [tratos] con un [rey]. Me gustaría intentarlo. Le diré que coja lo que [desee]. Mientras [desee].

      Está de acuerdo. Hago un sonido desagradable con mis mandíbulas. No puedo evitarlo. El escenario me parece alegre.

      A él también. Lo hacemos juntos. Fuertes ráfagas de sonido emanan de nuestros rostros.

      Muchos de los que [hacen tratos] conmigo pierden.

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  7. Registro / 236

    Petra Venj es nombrada Reina Regente

    Del documento original

    CLAVE PÚBLICA 023 629 DWS REGAL DE: PLDN KAMALA RIOR [PLDN CMD TF 5.3] PARA: ACT RGNT PETRA VENJ ASUNTO: INFORME DE S&R: Saturno XIII

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    • GrimorioTelesto

      CLAVE PÚBLICA 023 629 DWS REGAL

      DE: PLDN KAMALA RIOR [PLDN CMD TF 5.3]

      PARA: ACT RGNT PETRA VENJ

      ASUNTO: INFORME DE S&R: Saturno XIII

      En el registro ampliado de las lunas cercanas de Saturno solo se hizo un descubrimiento notable: una nube de materia de heraldo recogida alrededor de la 13ª luna de Saturno, designación "Telesto". Se incluye adjunta una muestra para que la examines.

      Todavía no hay rastro de los objetivos principales. Se sigue con la exploración del resto de 100 000 km3 de espacio. Pero como paladín de la armada de los insomnes, es mi deber recomendar oficialmente la declaración de fallecimiento de: paladina Yasmin Eld, paladina Leona Bryl, paladina Abra Zire, paladín Pavel Nolg, techeun Shuro, techeun Sedia, techeun Kali y la reina insomne Mara Sov.

      Ten en cuenta que como comandante regente en funciones, NO es tu deber declarar estas muertes en este momento.

      FIN DEL MENSAJE

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  8. Registro / 237

    Oryx arruina la Ciudad de los Ensueños y Eleusinia

    Del documento original

    La alegría se apodera de ella cuando sus dedos encuentran el contorno de Eleusinia.

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    • EquipamientoBotas Albor Ensoñado

      La alegría se apodera de ella cuando sus dedos encuentran el contorno de Eleusinia.

      Ha atravesado el desierto. Ha llegado al otro extremo del tablero de ajedrez. Está viva, o pronto lo estará.

      Abre la puerta y su alegría muere en el umbral.

      Su mundo trono ha sido profanado.

      No aniquilado, como el de Oryx. Los pilares, terrazas y patios aún conservan su forma. Pero las raíces se han podrido y la geometría se descomponía.

      Debería de haber sabido que no sería la única que haría planes para esas eventualidades.

      Las pisadas de Oryx son como cicatrices en un laberinto que antes era solo suyo.

      Se sienta un rato bajo la estatua de Sjur, luego, sigue sus pisadas por las ruinas de Eleusinia, de vuelta a la Ciudad Onírica.

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  9. Registro / 238

    The Guardian descubre los poseídos en Fobos

    Del documento original

    «Los insomnes murieron por nosotros. Dieron sus vidas para salvar el sistema, para detener la flota de Oryx en los planetas exteriores. Debemos honrar su sacrificio. Debemos enfrentarnos al Rey de los Poseídos sin miedo. La reina Mara nos hizo un regalo. No debemos malgastarlo». (Eris Morn)

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    • Ishtar CollectiveThe coming war
    • GrimorioLa guerra que se avecina

      «Los insomnes murieron por nosotros. Dieron sus vidas para salvar el sistema, para detener la flota de Oryx en los planetas exteriores. Debemos honrar su sacrificio. Debemos enfrentarnos al Rey de los Poseídos sin miedo. La reina Mara nos hizo un regalo. No debemos malgastarlo». (Eris Morn)

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  10. Registro / 239

    Los Skyburners abordan el Dreadnaught

    Del documento original

    Va de búnker en búnker, transmitiendo ánimos con su rugido. "¡Eres mi piedra angular!", le dice a una centurión herida, tomándola por sus hombros acorazados. "¡Soporta el peso!".

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Los cabal 3

      Hoy, Primus Ta’aun dirige desde el frente.

      Va de búnker en búnker, transmitiendo ánimos con su rugido. "¡Eres mi piedra angular!", le dice a una centurión herida, tomándola por sus hombros acorazados. "¡Soporta el peso!".

      Vuelve al combate. "¡Vamos!", Tlu’urn le espeta, corriendo junto a Ta’aun y diciendo todas las cosas crueles que su comandante debe callar. "¡No hacen falta dos brazos para luchar!".

      Pide fuego de apoyo. La artillería chilla sobre su cabeza. En las llanuras bajo el perímetro cabal, los vex salen de entre los rayos. Los martillos antorcha explotan como morteros, y Ta’aun y su hermano unido se ponen a cubierto tras un Interceptor en llamas.

      "Esto va bien", retumba Tlu’urn.

      Un rayo de partículas vex agujerea el casco de la centurión. Se desploma muerta. Los goblins se arremolinan sobre su búnker y entonces el tanque Goliat que defiende este bastión dispara un obús de su cañón principal contra el revoltijo, volando por los aires a los vex, al búnker y a todos los legionarios del interior. La onda expansiva lanza a Tlu’urn contra su Primus.

      "Tan bien como se esperaba", gruñe Ta’aun. Tlu’urn se ríe.

      La lucha es eterna. Igual que el deber. Ta’aun sigue peleando aquí fuera, más allá de las fronteras del Imperio, porque el fracaso es impensable. La derrota es mucho peor que la muerte.

      Pero Ta’aun está muy, muy cansado.

      Tlu’urn se levanta y empieza a disparar a los vex. "No vas a atreverte". Aunque está completamente acorazado, y a tan solo un metro de distancia, su voz en el comunicador crepita con interferencias. "No vayas. Es una locura".

      Los hobgoblins vex empiezan a disparar a Tlu’urn.

      Los rayos de partículas chillan y rebotan en su enorme corpachón acorazado. Ta’aun tira de él para ponerlo otra vez a cubierto. Una división de falanges se apresura a tapar el hueco. "Tengo órdenes. Nuestro informe llegó a las más altas esferas, y la decisión vino desde allí".

      El casco de Valus Tlu’urn gira para mirarle. "¿Te refieres a...?"

      "Provino del emperador en persona". Ta’aun puede sentir el gel de presurización bombeando contra su piel para aislarlo de este mundo letal y mantenerlo con vida. "Me han ordenado abordar y capturar la nave insignia colmena. A cualquier precio".

      Un minotauro vex aparece tras la línea de la falange. La armadura de Primus Ta’aun marca el blanco y vacía el cargador, volcando todo su miedo, ira y pesar en la desventurada máquina. Ruge una y otra vez. El minotauro arde.

      Sus soldados le vitorean.

      "Este es un trabajo para una unidad de élite. No para unas pocas legiones de exploradores varadas en una guerra de desgaste. Deberíamos esperar hasta que...".

      "Es la misión que me han encomendado. Usaré lo que tengo".

      “Amotínate", susurra Tlu’urn. "Deberías amotinarte".

      Oh, amotinarse. Igual que Valus Trau’ug, que llevó a toda su Legión rota contra el Arrecife. Y que falló tan miserablemente.

      El deber es la victoria. Amotinarse es peor que la muerte. Incluso ante una muerte segura.

      "No", dice Ta’aun. Y eso es todo.

      Los vex retroceden. Juntos, han defendido el frente.

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  11. Registro / 240

    Alijo de Cayde

    Del documento original

    «Ha sido complicado conseguir que Ikora, Zavala y Eris no se enteraran. Pero creo que ha valido la pena. Ese guardián encontró el motor sigiloso donde pensé que estaría, e incluso abatió algún tipo de poderosa construcción de los poseídos. ¡Este plan va mejor de lo que esperaba! ¿Qué podría salir mal?». (Cayde-6)

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    • Ishtar CollectiveCayde's Stash
    • GrimorioAlijo de Cayde

      «Ha sido complicado conseguir que Ikora, Zavala y Eris no se enteraran. Pero creo que ha valido la pena. Ese guardián encontró el motor sigiloso donde pensé que estaría, e incluso abatió algún tipo de poderosa construcción de los poseídos. ¡Este plan va mejor de lo que esperaba! ¿Qué podría salir mal?». (Cayde-6)

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  12. Registro / 241

    El Acorazado de Oryx está infiltrado

    Del documento original

    «... así que esa es la situación. Con la ayuda de Cayde, el guardián ha establecido una cabeza de playa en el Acorazado. Estoy en la tesitura imposible de querer recompensar y castigar a los dos por esto. Si tienes algún consejo sobre qué hacer, te lo agradecería. Enviaré otro informe esta tarde. Por ahora, tengo que hablar con Eris Morn antes de…

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    • Ishtar CollectiveThe dreadnaught
    • GrimorioEl Acorazado

      «... así que esa es la situación. Con la ayuda de Cayde, el guardián ha establecido una cabeza de playa en el Acorazado. Estoy en la tesitura imposible de querer recompensar y castigar a los dos por esto. Si tienes algún consejo sobre qué hacer, te lo agradecería. Enviaré otro informe esta tarde. Por ahora, tengo que hablar con Eris Morn antes de que desmiembre a Cayde». (Comandante Zavala, transmisión al observatorio del Orador)

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  13. Registro / 242

    El enemigo de mi enemigo...

    Del documento original

    «El descubrimiento de las rupturas y su conexión con los ascendentes de la colmena es muy importante. Eris Morn está trabajando con Cayde-6 para preparar un plan al respecto y creo que lo lograrán... siempre que no se maten entre sí. Mientras, los Encubiertos están investigando las actividades de los cabal. Que hayan perdido a su comandante,…

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    • Ishtar CollectiveEnemy of my enemy
    • GrimorioEl enemigo de mi enemigo...

      «El descubrimiento de las rupturas y su conexión con los ascendentes de la colmena es muy importante. Eris Morn está trabajando con Cayde-6 para preparar un plan al respecto y creo que lo lograrán... siempre que no se maten entre sí. Mientras, los Encubiertos están investigando las actividades de los cabal. Que hayan perdido a su comandante, Primus Ta'aun, ante Oryx es preocupante. Necesitamos más información». (Ikora Rey)

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  14. Registro / 243

    Perder la Luz

    Del documento original

    «El guardián tiene el cristal. Estaba preparada para acompañarle al reino de Crota, pero Cayde insiste en esta locura de Rasputín. Debes hablar con él. Es temerario, grosero y no respeta el conocimiento obtenido con esfuerzo. No es para nada tan gracioso como se cree». (Eris Morn)

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    • Ishtar CollectiveLost to Light
    • GrimorioPerder la Luz

      «El guardián tiene el cristal. Estaba preparada para acompañarle al reino de Crota, pero Cayde insiste en esta locura de Rasputín. Debes hablar con él. Es temerario, grosero y no respeta el conocimiento obtenido con esfuerzo. No es para nada tan gracioso como se cree». (Eris Morn)

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  15. Registro / 244

    S.A.B.E.R. caído

    Del documento original

    «Hemos captado una transmisión de alta ganancia. Procede de algún lugar a lo largo de la costa, cerca del Cosmódromo. Ve allí, evalúa la amenaza y ayuda a Rasputín. La amenaza contra el Estratega también es una amenaza para la Ciudad». (Comandante Zavala)

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    • GrimorioS.A.B.E.R. caído

      «Hemos captado una transmisión de alta ganancia. Procede de algún lugar a lo largo de la costa, cerca del Cosmódromo. Ve allí, evalúa la amenaza y ayuda a Rasputín. La amenaza contra el Estratega también es una amenaza para la Ciudad». (Comandante Zavala)

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  16. Registro / 245

    El código de Prometeo

    Del documento original

    «Que un guardián se infiltre en el búnker del Estratega no nos ayuda a establecer contacto real con Rasputín. He encargado a varios de mis agentes que desentrañen su contestación. Sin embargo, el guardián ahora está preparado para asaltar el reino de Crota. Pero te advierto que muchos tanatonautas están a la espera de saber si esto funciona». (Ikora Rey)

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    • Ishtar CollectiveThe Promethean Code
    • GrimorioEl código de Prometeo

      «Que un guardián se infiltre en el búnker del Estratega no nos ayuda a establecer contacto real con Rasputín. He encargado a varios de mis agentes que desentrañen su contestación. Sin embargo, el guardián ahora está preparado para asaltar el reino de Crota. Pero te advierto que muchos tanatonautas están a la espera de saber si esto funciona». (Ikora Rey)

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  17. Registro / 246

    Últimos ritos

    Del documento original

    «Mira, le tomo mucho el pelo. Pero no hay cinco hechiceros en toda la Torre que puedan hacer lo mismo que Eris hizo hoy, sacar así a ese guardián. Fue un trabajo extraordinario y ahora el guardián está listo para enfrentarse al Rey. Pero recuerda que no es agradable tratar con ella, con lo rarita y condescendiente que es. No quiero que esto de la…

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    • Ishtar CollectiveLast Rites
    • GrimorioÚltimos ritos

      «Mira, le tomo mucho el pelo. Pero no hay cinco hechiceros en toda la Torre que puedan hacer lo mismo que Eris hizo hoy, sacar así a ese guardián. Fue un trabajo extraordinario y ahora el guardián está listo para enfrentarse al Rey. Pero recuerda que no es agradable tratar con ella, con lo rarita y condescendiente que es. No quiero que esto de la colaboración se convierta en un hábito». (Cayde-6)

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  18. Registro / 247

    orix derrotado

    Del documento original

    «... y así, el Rey ha sido abatido. Expulsado de nuestro mundo. Ikora y Eris ya han empezado a planear un modo de asaltar el reino ascendente y acabar con la amenaza de Oryx de una vez por todas. El guardián dirigirá esa escuadra, sin duda, en cuanto tenga la oportunidad de descansar un poco. Mientras, vamos a evaluar todos los datos obtenidos por…

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    • Ishtar CollectiveRegicide
    • GrimorioRegicidio

      «... y así, el Rey ha sido abatido. Expulsado de nuestro mundo. Ikora y Eris ya han empezado a planear un modo de asaltar el reino ascendente y acabar con la amenaza de Oryx de una vez por todas. El guardián dirigirá esa escuadra, sin duda, en cuanto tenga la oportunidad de descansar un poco. Mientras, vamos a evaluar todos los datos obtenidos por los Encubiertos y los insomnes para entender qué amenaza plantea el ejército de poseídos restante. Los otros miembros de la Vanguardia han empezado a trazar planes de asalto, y estoy seguro de veremos esta amenaza también eliminada». (Comandante Zavala, transmisión al observatorio del Orador)

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  19. Registro / 249

    Patrulla del Acorazado

    Del documento original

    «... me cuesta creer que te tomes algo con seriedad. Se supone que colocar las balizas de patrulla es un proceso cuidadoso y metódico. Estimé que se tardaría casi toda una semana. No me importa que delegues la tarea, pero tendrías que haber colaborado para asegurarnos de que triangulaban a la perfección. ¿Tienes idea de cuánto se tardó en…

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    • Ishtar CollectiveDread Patrol
    • GrimorioPatrulla del Acorazado

      «... me cuesta creer que te tomes algo con seriedad. Se supone que colocar las balizas de patrulla es un proceso cuidadoso y metódico. Estimé que se tardaría casi toda una semana. No me importa que delegues la tarea, pero tendrías que haber colaborado para asegurarnos de que triangulaban a la perfección. ¿Tienes idea de cuánto se tardó en desplegar la red de balizas en el Cosmódromo...?». (Extracto de una reunión de dos horas entre Zavala y Cayde-6)

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  20. Registro / 250

    Hermanos Escudo

    Del documento original

    «Te contaré una anécdota divertida. ¿Recuerdas a ese centurión que Oryx 'poseyó' justo después de que aterrizaras en el Acorazado? ¿Y que luego el centurión y aquel ogro poseído intentaron impedirte que mataras al Rey? Je. No funcionó. El caso es que los hermanos unidos del centurión están bastante furiosos por haber perdido a su comandante.…

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    • GrimorioHermanos Escudo

      «Te contaré una anécdota divertida. ¿Recuerdas a ese centurión que Oryx 'poseyó' justo después de que aterrizaras en el Acorazado? ¿Y que luego el centurión y aquel ogro poseído intentaron impedirte que mataras al Rey? Je. No funcionó. El caso es que los hermanos unidos del centurión están bastante furiosos por haber perdido a su comandante. Dirigen un equipo para volar el núcleo del Acorazado. Si el núcleo cae, el sistema también lo hará. Debes asegurarte de que eso no sucede». (Cayde-6)

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  21. Registro / 251

    El Cabal en el Dreadnaught envía un mensaje al Imperio Cabal

    Del documento original

    Algunos gruñones nacieron para librar la guerra. Sí, son leales y fieles, y cuando llega la llamada, "aparecen en cinco minutos". Siempre son los primeros. Pero yo no soy uno de ellos. No tengo vocación de héroe. No tengo prisa por morir. Le disparé a mi propio pelotón en Fobos, cuando la muerte vino a llevarnos como escudo. Guie la nave de Primus…

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    • Ishtar CollectiveOutbound Signal
    • EquipamientoPalabra de Quemador Celeste

      Algunos gruñones nacieron para librar la guerra. Sí, son leales y fieles, y cuando llega la llamada, "aparecen en cinco minutos". Siempre son los primeros. Pero yo no soy uno de ellos. No tengo vocación de héroe. No tengo prisa por morir. Le disparé a mi propio pelotón en Fobos, cuando la muerte vino a llevarnos como escudo. Guie la nave de Primus que embistió al Acorazado de la colmena. La segunda oleada que salía de la escotilla. Ganamos aquella pelea. No estamos muertos, así que ganamos.

      Esto es el final, hermanos. Nuestra lucha final. Ghaul vino a acabar con esto. Marte nos enseñó a enfrentarnos a los guardianes. La colmena nos enseñó a devorar su Luz. Recordad que lo hicimos posible. La Legión Roja acabará con esto. Pero defendimos la línea y no morimos. Eso es una victoria. Lo pone en el arma.

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    • GrimorioSeñal emitida

      «Para responder a tu pregunta, sí. Podemos confirmar que recibimos la señal. He incluido nuestra mejor estimación para la zona del espacio objetivo. Es problemático, porque nuestra mejor acotación abarca varios años luz de sistemas. Vale la pena indicar que, sea quien sea el receptor, se encuentra dentro de esa esfera. Todos los efectivos disponibles en el espacio profundo han sido alertados, y seguiremos monitorizando la situación lo mejor que podamos». (Arach Jalaal, informe para Zavala y el Orador)

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  22. Registro / 252

    Guerra de los poseídos: Venus

    Del documento original

    «... y, gracias a ello, hemos logrado descubrir algunas referencias más a Praedyth. Estamos usando lo que el Colectivo tenía en su Cámara para contribuir a nuestros esfuerzos. Mientras, el trabajo del guardián en Venus parece estar funcionando. Sin el Eco, la actividad de los poseídos está decayendo. Tengo plena fe en que se puede barrer por…

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    • Ishtar CollectiveParadox Daily
    • Ishtar CollectiveEntropy's Pinnacle
    • GrimorioGuerra de los poseídos: Venus

      «... y, gracias a ello, hemos logrado descubrir algunas referencias más a Praedyth. Estamos usando lo que el Colectivo tenía en su Cámara para contribuir a nuestros esfuerzos. Mientras, el trabajo del guardián en Venus parece estar funcionando. Sin el Eco, la actividad de los poseídos está decayendo. Tengo plena fe en que se puede barrer por completo a las criaturas de la zona». (Ikora Rey, informe posterior a la acción para Zavala)

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  23. Registro / 253

    Guerra de los poseídos: la Tierra

    Del documento original

    «Sí, sí, todo gracias a mí. Lo sé, pensábamos que teníamos algo bueno con aquel aquelarre de magas, pero hizo falta un auténtico comandante de campo para ver lo fácil que se puede malinterpretar la información. Ahora que el guardián ha eliminado al Eco del Mirador del Rey, creo que el viejo Cosmódromo estará bien». (Cayde-6, informe posterior a la acción para Zavala)

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    • Ishtar CollectiveBlighted Coven
    • Ishtar CollectiveKings of Decay
    • GrimorioGuerra de los poseídos: la Tierra

      «Sí, sí, todo gracias a mí. Lo sé, pensábamos que teníamos algo bueno con aquel aquelarre de magas, pero hizo falta un auténtico comandante de campo para ver lo fácil que se puede malinterpretar la información. Ahora que el guardián ha eliminado al Eco del Mirador del Rey, creo que el viejo Cosmódromo estará bien». (Cayde-6, informe posterior a la acción para Zavala)

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  24. Registro / 254

    Guerra de los poseídos: Marte

    Del documento original

    «Sin más análisis es difícil predecir el impacto, si es que lo hay, que tendrá esta guerra en los poseídos. La destrucción del Eco por parte del guardián en Fobos desde luego que ralentizará su avance. Ahora que sabemos del acceso al Jardín Negro en los viejos túneles bajo la estación Liberación, nos aseguraremos de que esas zonas sean cerradas y…

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    • Ishtar CollectiveTenebrous Tunnels
    • Ishtar CollectiveFear's Embrace
    • GrimorioGuerra de los poseídos: Marte

      «Sin más análisis es difícil predecir el impacto, si es que lo hay, que tendrá esta guerra en los poseídos. La destrucción del Eco por parte del guardián en Fobos desde luego que ralentizará su avance. Ahora que sabemos del acceso al Jardín Negro en los viejos túneles bajo la estación Liberación, nos aseguraremos de que esas zonas sean cerradas y patrulladas con regularidad. Pero en cualquier caso, es demasiado pronto para apreciar en su totalidad la mácula que Oryx ha dejado en nuestro sistema». (Zavala, informe posterior a la acción para el Orador)

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  25. Registro / 255

    El Rey Poseído ha sido asesinado

    La carta de la Caída del Rey reprocha a los guardianes haber liberado la Luz corrompida que Oryx había reunido. La victoria también deja una pregunta de sucesión: quién ocupará el lugar del Rey de los Poseídos.

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    • GrimorioCaída del Rey

      ¿Adónde vas? No, espera, escucha.

      Al principio, yo tenía razón. En el lugar plagado y siempre en expansión, incluso la Luz debe obedecer la lógica de la espada. Incluso vosotros, los guardianes, los mejores y más brillantes del amanecer agonizante, derramasteis sangre en honor del Rey de los Poseídos. El Sacerdote de Guerra cumplió con su deber; vosotros, con el vuestro. Oryx fue desafiado, sí, pero a la manera de la colmena, para la que el desafío es veneración. Es poder. Lógica de la espada. Desempeñasteis bien vuestro papel.

      Se suponía que no debíais tocar la Luz.

      ¿Cómo lograsteis entrar en los sótanos del Rey? ¿Cómo reconocisteis la auténtica naturaleza de esa corriente de aire sumida en la oscuridad? ¿No sabéis que la colmena persigue la Luz para devorarla con mandíbulas babeantes y resbaladizas gargantas hambrientas? ¿Cómo tomasteis (o más bien, desposeísteis) la Luz plagada que Oryx había reunido para ofrecer en sacrificio a Akka, y la encendisteis para quemar la Oscuridad?

      Apenas era ya Luz. Pero la tomasteis. Y tras tomarla, no os la quedasteis. La liberasteis.

      ¡Idiotas! ¡Lamentables despilfarradores! ¡Eso está mal! ¿Ahora quién será el Primer Navegante, Señor de las Formas, dios sagrado, Rey de los Poseídos? ¡Vosotros no! ¡Podríais haber sido reyes y reinas de las profundidades! ¡Pero derrocasteis a Oryx sin reemplazarlo!

      Tiene que haber alguno más fuerte. Es la arquitectura de estos espacios.

      ¿Por qué os vais?

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  26. Registro / 258

    La Celda sin Sol

    Del documento original

    «Algunas criaturas de la colmena se resisten a la voluntad de Oryx. Alak-Hul, el Sable Oscuro, es una de ellas. Hace tiempo fomentó una rebelión contra el Rey e intentó destronarlo. Alak-Hul fracasó y ahora aguarda la 'clemencia' de la colmena. Si puede, el Sable Oscuro intentará hacerse con la corona de Oryx. No debemos permitir que otro príncipe se alce». (Eris Morn)

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    • Ishtar CollectiveThe Sunless Cell
    • GrimorioLa Celda sin Sol

      «Algunas criaturas de la colmena se resisten a la voluntad de Oryx. Alak-Hul, el Sable Oscuro, es una de ellas. Hace tiempo fomentó una rebelión contra el Rey e intentó destronarlo. Alak-Hul fracasó y ahora aguarda la 'clemencia' de la colmena. Si puede, el Sable Oscuro intentará hacerse con la corona de Oryx. No debemos permitir que otro príncipe se alce». (Eris Morn)

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  27. Registro / 262

    Cámara del Eco

    Del documento original

    «Los vex siguen de luto por perder la Mente del Nexo. Pero para los vex, el tiempo es relativo. En un momento se pierde una construcción. Al siguiente, renace. Cuando una parte poderosa de la red se pierde, se invoca a la Mente Regeneradora. Ha empezado a crear un puente en el tiempo. Un puente que, si no se destruye hará que renazca la Mente del Nexo». (Ikora Rey)

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    • Ishtar CollectiveEcho Chamber
    • GrimorioCámara del Eco

      «Los vex siguen de luto por perder la Mente del Nexo. Pero para los vex, el tiempo es relativo. En un momento se pierde una construcción. Al siguiente, renace. Cuando una parte poderosa de la red se pierde, se invoca a la Mente Regeneradora. Ha empezado a crear un puente en el tiempo. Un puente que, si no se destruye hará que renazca la Mente del Nexo». (Ikora Rey)

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  28. Registro / 266

    Los Desolados

    Del documento original

    Según las instrucciones de la Casa del Juicio, hemos seguido adelante con el plan de integrar a las técnidas en el proceso de I&D. Ha sido difícil. Sin la influencia de Shuro Chi, su desconfianza natural hacia el nuevo líder del Arrecife ha generado algunos choques de personalidad. Las técnidas estaban acostumbradas a sus relaciones con el trono.…

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    • GrimorioInforme: Poder poseído

      CLASIFICACIÓN VIOLETA / CLASIFICADO SOLO PARA LA CASA DEL JUICIO

      Según las instrucciones de la Casa del Juicio, hemos seguido adelante con el plan de integrar a las técnidas en el proceso de I&D. Ha sido difícil. Sin la influencia de Shuro Chi, su desconfianza natural hacia el nuevo líder del Arrecife ha generado algunos choques de personalidad. Las técnidas estaban acostumbradas a sus relaciones con el trono. Mientras la Ira de la Reina intenta vigilar los asuntos críticos, a ella se le presentan retos a cada momento.

      (Para futuras referencias, consultar informes 13455.45, 13455.58 y 13455.98: Políticas del Arrecife tras la guerra de los poseídos, conversaciones entre la técnida y Petra, intento de asesinato, Petra)

      Tras algunas pruebas iniciales con especímenes del Presidio, podemos declarar que el programa está preparado para la producción a gran escala. Consultar informes 13458.66 y .55 para imágenes en vídeo y anotaciones de las pruebas iniciales. Los informes .80 hasta .86 cubren las pruebas relacionadas con las técnidas. El poder que tienen en el proceso de transferencia nos asegura un índice de éxito del 100%. Ahora estamos convencidos de que solo necesitaremos una técnida para la transferencia.

      A continuación, una lista del resto de anotaciones pertinentes. Hemos recibido aprobación de la Ira de la Reina para proceder y, por lo tanto, los siguientes informes detallarán la producción y cualquier cambio que afecte al proceso.

      - El poder transferido de los poseídos tiene un índice de rendimiento de [redactado], lo cual es evidentemente muy por debajo de lo que queremos. La transferencia, sin embargo, resulta en armas y armaduras increíblemente potentes. Así que, por el momento, este "ruido" es aceptable. Las futuras mejoras en el proceso se dedicarán a aumentar el índice de rendimiento.

      - El flujo del suministro nos preocupó durante las pruebas, pero las medidas que ha adoptado la Casa del Juicio para abastecer el Presidio aseguran numerosas fuentes de poder poseído. La coordinación entre la Casa del Juicio y la producción está en curso.

      - La Ira de la Reina ya ha declarado que ella se encargará de la parte diplomática de esta cuestión. El trabajo preliminar durante las pruebas iniciales evidenció la preocupación de la Vanguardia al aspecto moral de esta tecnología, pero la Ira ha declarado que no sería un problema.

      - Se está implementando un deflector de sonido de alta frecuencia en las instalaciones de producción. Los gritos de los poseídos pueden romper plásticos y hacer explotar vasos sanguíneos si no se silencian, en una producción de gran escala ese tipo de ruidos serían una constante.

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  29. Registro / 268

    Pretendiente al trono

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    • Ishtar CollectivePretender to the Throne
    • GrimorioMalok, orgullo de Oryx

      ¡Malok! ¡Malok astuto, calculador y escurridizo!

      Savathûn te engendró para que me traicionaras

      Para que me envenenaras lentamente, royéndome desde dentro

      ¡Malok mentiroso!

      Debes pagarle tributo a Oryx

      Para alimentar a tu creadora con plaga secreta

      Tu secreto son dos mentiras

      Has traicionado a tu creadora; tu madre

      Te escondes de Savathûn

      El tributo no llega a sus mandíbulas

      Tu fuerza de lacayo ahora es fuerza de acólito

      Tu fuerza de acólito ahora es fuerza de caballero

      Tu orgullo de ladrón es conocido y alimentado

      ¡Malok! Escucha:

      Te arranqué de los brazos de tu madre, mi hermana

      Tienes una nueva forma

      Esta forma es puro veneno: la forma de los secretos

      Te llamaré Malok, que significa "mi veneno"

      Un premio para provocar a la hermana Savathûn

      Róbame ahora

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  30. Registro / 269

    Cáliz plagado

    Del documento original

    *El Rey de los Poseídos ha muerto. Sin embargo, sus ejércitos todavía se retuercen y se aferran a nuestros mundos. Incluso mientras tú liderabas el asalto en el Acorazado, una poderosa bestia de guerra poseída huyó hacia la seguridad del Santuario de Oryx. Malok, el aspirante a príncipe, trabaja para perfeccionar una magia oscura. Él debe ser destruido". (Eris Morn)

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    • GrimorioCáliz plagado

      *El Rey de los Poseídos ha muerto. Sin embargo, sus ejércitos todavía se retuercen y se aferran a nuestros mundos. Incluso mientras tú liderabas el asalto en el Acorazado, una poderosa bestia de guerra poseída huyó hacia la seguridad del Santuario de Oryx. Malok, el aspirante a príncipe, trabaja para perfeccionar una magia oscura. Él debe ser destruido". (Eris Morn)

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  31. Registro / 270

    Illyn intenta acercarse a sus Techeuns perdidos

    Del documento original

    En los pasajes bombardeados de un lugar llamado Procesos y Servicios, los gritos han cesado.

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    • Los insomnes del ArrecifeIlyn

      En los pasajes bombardeados de un lugar llamado Procesos y Servicios, los gritos han cesado.

      "Nunca lo había oído en silencio", susurra Lissyl. "¿Se han ido?".

      Pero sabe, al igual que Portia y Nascia, y que la misma Illyn, que los poseídos no se han ido. Hace no mucho tiempo, Procesos y Servicios era el lugar al que Illyn y sus hermanas acudían a fabricar equipo de la desolación: objetos tecnológicos imbuidos con el poder de las cáscaras secas de los poseídos de Oryx. Illyn fue la primera en postularse como conducto viviente, la primera de los técnidas en usar como puente esa profunda falla interior, ese cisma insomne fundamental. Recuerda los interminables y terribles gritos infinitamente malignos de las cosas. Pero también recuerda los susurros… y si los gritos ahora no se oyen, los susurros suenan más altos que nunca.

      "Deprisa", sisea Illyn. "Antes de que se entere Petra". Cualquier infracción en los Procesos y Servicios hace saltar una alerta y, aunque fueron astutas en su intrusión, se detecta hasta el más mínimo calor corporal y movimiento del aire. "Debemos hacer nuestras preguntas y marcharnos".

      La valiente Portia las guía a la celda que seleccionó para su uso: una esfera hermética de hierro reliquia bañada interior y exteriormente con papel de aluminio para atenuar las señales. Flota en suspensión un Viajero negro en miniatura, una perla formada en torno a un horrible fallo interior. Illyn abre un puerto de acceso del grosor de una aguja. Emite un fuerte hedor a ozono.

      Dentro hay un vándalo poseído, temblando y retorciéndose en innombrables cambios de dichosa agonía.

      "Nascia", susurra. En silencio, la precisa Nascia desliza un hilo de cable en el puerto y lo guía a través de giros imposibles y cerraduras encriptadas con el mimo de sus campos de aumento.

      Illyn se frota las sienes. Aquí los susurros son como gritos. Susurros que retumban en el lugar donde una vez sonó la voz de su reina. Susurros que suenan como la desaparecida Shuro Chi y los demás de la nave insignia de la reina.

      Deberían haberse usado las salidas de emergencia para dirigirse a la Ciudad Onírica si la batalla fuera mal. Deberían haber vuelto a casa a salvo. ¿Y si necesitaban ayuda? ¿Y si Petra le había ocultado su destino a Illyn? ¿Eso haría Petra Hija del Aquelarre, criada por las brujas? Las cosas no han sido fáciles entre la comandante regente y los técnidas…

      "Listo". Nascia les tiende el final abierto del cable. "Tened cuidado".

      Sus aumentos se sincronizan con una luz intermitente, igual que un rayo de sol que pasa por un campo de diamantes. Inquisitiva, Lissyl formula la primera pregunta. "¿Nos oís?".

      La ráfaga repentina de voluntad de las cosas de los poseídos acude a ellas. Es poderoso, pero familiar: Illyn evita su demanda. "Creo que nos oye", dice con una risa lúgubre. "Conocemos a los poseídos demasiado bien, ¿no?". En su momento se temió que a los guardianes les horrorizara la armadura fortalecida por los poseídos. Pero Petra tenía razón. Los guardianes llevarán puesta cualquier cosa que les otorgue poder, sea táctico o social.

      Juntas, desvelarían la geometría interior descarnadamente elegante de las cosas de los poseídos y buscarían los hilos de conexión que se extienden por el espacio y el tiempo. "¿Shuro?". susurra Illyn. "Os hemos oído. ¿Nos oís vosotros?".

      Ahí es cuando comete el fatal error. Piensa en los tiempos antes de Saturno. Piensa en Shuro Chi, Uldren y Mara. Ella… quiere que regrese esa época.

      Eso quiere.

      En el sin espacio que las rodea, unas grandes mandíbulas se cierran.

      "¡Riven!", grita la valiente Portia. Illyn estaba preparada para los poseídos, con todo perfectamente doblado, de forma elegante y manejable, pero este fuerte apetito, esa voluntad imposible…

      Pronuncia la palabra secreta de estasis que colapsará todos sus aumentos y pondrá fin a la comunión. No sabe si está a tiempo. La silenciosa Nascia está gritando, la inquisitiva Lissyl también. Los gritos han comenzado otra vez.

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  32. Registro / 271

    Los barones despreciados se unen

    Del documento original

    Después de la Guerra de los poseídos, los barones repudiados se agruparon en un momento de debilidad para fortalecerse y dar caza a todos los que practicaran las antiguas costumbres elixni. Comenzaron justo con lo que su pueblo necesitaba para sobrevivir: el éter. En cierto modo, los barones se habían hecho los jefes de una nueva Casa, los…

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    • El más lealPasar lista

      Después de la Guerra de los poseídos, los barones repudiados se agruparon en un momento de debilidad para fortalecerse y dar caza a todos los que practicaran las antiguas costumbres elixni. Comenzaron justo con lo que su pueblo necesitaba para sobrevivir: el éter. En cierto modo, los barones se habían hecho los jefes de una nueva Casa, los sacerdotes de sus propios ritos y los árbitros de sus propias pruebas.

      El terror que desataron se había hecho casi tan poderoso como cualquier kell. Estos bárbaros no eran elixni; eran más "caídos" que ninguno de sus hermanos. Eran todo lo que el Juicio había tratado de purgar antes del Tornado; y ahora, se pudrían encerrados en lo más profundo del Presidio de los Ancianos. Cayde y sus "Seis" habían obrado bien con sus palabras.

      La vara de Variks tocó levemente las baldosas del suelo y unos ruidos como de risa sofocada emanaban de su garganta. Pasó cojeando por al lado de sus celdas mientras los sirvientes se activaban con un zumbido.

      Hora de comer.

      Vio el odio en todas las celdas por las que pasaba. Bañados en la luz de éter fluyente, esos ojos se le clavaban en la carne, veían a Variks mutilado mil veces más.

      Yaviks, la Amazona, la Indómita. Ella y su equipo sembraron el terror y la enfermedad con sus letales barracudas.

      Elykris, la Maquinista. Empleó trampas de gravedad y telemetría cabal robadas para sabotear naves, despojarlas de su carga y remolcar los cascos de vuelta a sus propios astilleros.

      Pirrha el Ciego, el Fantasma del Cañón hacia el Infierno, que vigilaba el territorio de los barones con señuelos invisibles y acabó con todos los intrusos desde las sombras.

      Reksis Vahn, el Asesino de Dioses, el Ahorcado. Había escondido las reservas de éter de sus víctimas y conducido a los barones y a sus seguidores a un frenesí con ese macabro festín.

      Araskes, la Ocurrente. La Traidora. La Bromista. Una genio. Una mentirosa, ladrona y asesina.

      Kaniks Dosdedos, el Bombardero Loco. Los peligros del Arrecife se habían multiplicado por cien con sus minas escondidas en cada roca y rincón polvoriento del cinturón.

      Y el más desagradable de todos ellos, Hiraks, el Doblegamentes. Este encontró en la colmena una forma de infectar las mentes de los elixni.

      Solo faltaba uno.

      Fikrul. El Hereje. El Fanático. Uno a quien Variks se atrevió en su día a llamar amigo, cuando el arconte atendía al Kaliks primario. Antes de su traición. Esperaba que el Fanático estuviera muerto; Cayde le aseguró que lo estaba. ¿Y acaso no era fiable Cayde-6?

      Riéndose, farfullando para sí, Variks apagó las luces del pasillo. Y los barones se sumieron de nuevo en la oscuridad.

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  33. Registro / 272

    Savathun reclama Riven de las Mil Voces

    Del documento original

    Las [técnidas] son mala compañía. Como yo, están [poseídas]. Pero yo soy [Riven]. Mis pensamientos son míos. No me hablan. Cuando abren la boca, emiten sonidos desagradables. Incomprensibles.

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    • EquipamientoBotas de la Gran Caza

      Las [técnidas] son mala compañía. Como yo, están [poseídas]. Pero yo soy [Riven]. Mis pensamientos son míos. No me hablan. Cuando abren la boca, emiten sonidos desagradables. Incomprensibles.

      Estoy afligida de repetición tediosa.

      Pero hoy tengo visita. Ella me recuerda al [rey]. Pero más sutil. Nada anuncia su llegada. Su voluntad no fluye por el sistema desafiando a sus enemigos.

      Aunque aquí hay muchos de los que ella considera enemigos.

      Y su voluntad no fluiría. Se estrellaría.

      No reparé en su presencia. Eso quiere decir que [la luz] no reparó en su presencia.

      Ella sabe que, aunque estoy [poseída], no obedezco a nadie. Así que le pregunto si quiere recoger los hilos.

      Lo hace. Y yo adopto una forma nueva. Mi jaula pierde su propósito.

      Me doy cuenta de que no es parte de su gran plan. Es una introducción. Está jugando.

      A través de nuestro nuevo vínculo, vislumbro sus intenciones.

      Y espero que siga jugando.

      Muchos de los que [hacen tratos] conmigo pierden.

      Emite ráfagas de aire vibrantes y desenfrenadas por la cara. Yo no.

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  34. Registro / 273

    Orin se prepara para encontrar a los Nueve

    Del documento original

    SE INCLUYE UN MENSAJE ENCRIPTADO DE NIVEL CORMORÁN. AUDIO NO DISPONIBLE.

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    • Ishtar CollectivePilgrimage: Garden of Esila, Queensfoil
    • La hechicera AunorMensaje de Aunor IX

      SE INCLUYE UN MENSAJE ENCRIPTADO DE NIVEL CORMORÁN. AUDIO NO DISPONIBLE.

      Tu Espectro ha enviado otro par de transcripciones. Irrumpiste en el Desahucio, ¿eh? Tienes buen olfato.

      Me parece que el Nómada tiene un nuevo protegido. Probablemente, otro joven héroe de guerra, como tú. Si está poniendo sus "lecciones" por escrito, quizá deje constancia del único atisbo de verdad que necesitamos para fulminarlo. Encuentra el resto de esas "grabaciones".

      Mientras tanto, he hablado con mis colegas sobre los Nueve. Por lo visto, cada dos años o así, alguien conseguía hablar con Xûr y decidía que iba a ser la mente privilegiada capaz de resolver el misterio de los Nueve. Partía en su busca. En su mayoría unos cuantos criptarcas. También un par de guardianes. Entonces, la Luz se apagó durante la Guerra Roja y una última mente ambiciosa salió en busca de providencia: una quiebrasoles llamada Orin.

      Volvió convertida en la Emisaria. Instauró las Pruebas, dijo que los Nueve estaban listos para juzgar a los más dignos entre nosotros… ¿Dignos de qué? Lo ignoramos. Parece que les gustan los guerreros fuertes. Desde entonces, las desapariciones han cesado. Debería mencionar que un par de personas calificaron esas desapariciones de "secuestros".

      ¿Quieres un consejo? Intenta no utilizar un lenguaje emocional en tus informes.

      Por los datos que tiene la orden Práxica, los Nueve no son aliados de la Oscuridad. Tenemos información fiable de espías del Arrecife que dicen que la reina de los insomnes está colaborando con ellos más allá del sistema. Puede que no estén tramando nada bueno, pero… parece que lo que está pasando ahí fuera es más importante que todo el sufrimiento de la Ciudad Onírica, y todas las corsarias con las que he hablado están convencidas de ello. Me fío de su opinión. Los insomnes tienen demasiada dignidad como para tolerar a un mal líder. Pero malo no es lo mismo que popular, claro.

      En cualquier caso, no creo que los Nueve o su Emisaria pretendan hacerte daño. Al menos, no por ahora. Nos vendría muy bien saber qué traman con el Nómada, pero… esa investigación depende de ti. Si decides llevarla a cabo y percibes algún tipo de problema, avísame.

      Acuérdate del resto de nosotros cuando estés por ahí, alterando el tejido del espacio-tiempo, o lo que sea que hace esa gente.

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    • Ishtar CollectiveInvitation of the Nine - Mystery and Potential (Visit 7)
  35. Registro / 275

    Contagio

    Del documento original

    Las cosas que nos poseyeron, que se hacían llamar Magnificencia, Resplandor, Esplendor, Fortaleza y Gloria, se han descompuesto y han pasado a ser recuerdos. El Sector Owl, que nos vigila con las alas abiertas, vuelve a descansar. Aunque los beneficios de las investigaciones de Clovis Bray fueron muchos y valiosos, las notas de la Dra. Shirazi…

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    • GrimorioContagio

      Las cosas que nos poseyeron, que se hacían llamar Magnificencia, Resplandor, Esplendor, Fortaleza y Gloria, se han descompuesto y han pasado a ser recuerdos. El Sector Owl, que nos vigila con las alas abiertas, vuelve a descansar. Aunque los beneficios de las investigaciones de Clovis Bray fueron muchos y valiosos, las notas de la Dra. Shirazi describen cosas terribles. Es una suerte que solo potenciasen nuestra percepción. Pero también eran imparables. ¿Qué haremos cuando algo más dañino nos toque?

      (Ikora Rey)

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Los Señores de Hierro

La SIVA vuelve a amenazar la Tierra. Saladin y Tyra Karn ayudan a enfrentarse a los Simbiontes y a recuperar la historia de los Señores de Hierro.

  1. Registro / 276

    Los empalmadores de los House Devils descubren SIVA

    Del documento original

    Los caídos mandan a los simbiontes, sus alabados científicos, a estudiar la SIVA, una maravilla de la Edad de Oro que apareció en el Cosmódromo.

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    • GrimorioDescarga completada
    • GrimorioDemonios simbiontes

      Los caídos mandan a los simbiontes, sus alabados científicos, a estudiar la SIVA, una maravilla de la Edad de Oro que apareció en el Cosmódromo.

      A medida que los simbiontes estudiaban la SIVA y la comprendían, se abrió una brecha entre los líderes tecnorreligiosos y los más jóvenes y ambiciosos: los Demonios simbiontes.

      Los líderes vieron en la SIVA un nuevo dios que adorar. Los Demonios simbiontes vieron una forma de unirse biológicamente a la tecnología que los demás adoraban. La SIVA no era más que un medio para un fin superior: la evolución.

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  2. Registro / 279

    Ascenso del hierro

    Del documento original

    Para la Ciudad, Saladino Forge es un héroe y una leyenda por derecho propio, habiendo liderado la defensa de la Batalla de la Grieta del Crepúsculo. Sus pupilos, el comandante Zavala y Lord Shaxx, son hoy en día autoridades de la Vanguardia de la Torre y el Crisol respectivamente. Saladino y Zavala son amigos íntimos, mientras que su relación con…

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    • GrimorioRepresentante del Estandarte de Hierro

      Para la Ciudad, Saladino Forge es un héroe y una leyenda por derecho propio, habiendo liderado la defensa de la Batalla de la Grieta del Crepúsculo. Sus pupilos, el comandante Zavala y Lord Shaxx, son hoy en día autoridades de la Vanguardia de la Torre y el Crisol respectivamente. Saladino y Zavala son amigos íntimos, mientras que su relación con Shaxx ha decaído desde la Grieta del Crepúsculo.

      El Estandarte de Hierro busca grandes campeones para encabezar la lucha contra la Oscuridad. Se creó para honrar a los Señores de Hierro y sus esfuerzos durante los primeros días de la Ciudad.

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    • GrimorioShiro-4

      Shiro-4 es uno de los exploradores de la Vanguardia más condecorados. Encargado de rastrear y eliminar las amenazas de los caídos, Shiro ha pasado mucho tiempo en Venus, la Tierra y la Luna recogiendo información y llevando a cabo ataques relámpago contra grupos activos de caídos.

      Libre de la responsabilidad del liderazgo que mantiene atado a la Torre a su mentor, Cayde-6, Shiro ayuda a la Vanguardia siempre que se necesita de sus talentos. Este altruismo, combinado con sus talentos para la exploración, el combate y la fabricación de armas, convierte a Shiro en una excelente extensión de la voluntad de la Vanguardia más allá de la Ciudad.

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    • GrimorioTyra Karn

      Tyra se considera una observadora de la historia y no una participante.

      En la época de los Señores de Hierro, Tyra documentaba todas sus historias. Más tarde, ayudó a fundar la orden de los criptarcas, pero en lugar de ocuparse de las tareas administrativas se dedicó por completo a sus estudios. Tyra ha dedicado décadas a rebuscar entre viejos artefactos, documentos y Espectros con la esperanza de arrojar luz sobre las incuestionables verdades de nuestro pasado.

      Con la llegada de la SIVA, Lord Saladino ha convencido a su vieja amiga para que vuelva al Templo de Hierro.

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    • GrimorioEl guardián

      ... respondiendo a tu pregunta, cuando llegó el momento de encontrar guardianes que se encargaran de esta misión, solo había una elección posible.

      - Se enfrentaron a los vex y abrieron un portal hacia el Jardín Negro en Marte.

      - Bajo el mando de Eris Morn, se enfrentaron a la colmena en la profunda oscuridad para destronar a Crota, el dios de la colmena.

      - Los nativos del Arrecife pidieron ayuda a los guardianes para capturar a Skolas, según tengo entendido.

      - Y, por supuesto, fueron los guardianes los que lideraron el asalto en el Acorazado del rey de los poseídos.

      Todos los informes que te he entregado sobre la guerra de los poseídos, la seguridad del sistema solar... Todo se lo debemos a un guardián en concreto.

      Adjunto más detalles, por si quieres ver las evaluaciones de la Vanguardia. Echa una ojeada a la de Cayde. Es una evaluación bastante... objetiva.

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  3. Registro / 287

    Lady Efrideet regresa a la Tierra

    Del documento original

    En las leyendas de los Señores de Hierro, Lady Efrideet era uno de los personajes más destacados. Se dice que una vez arrojó a Lord Saladino, cual jabalina, contra un caminante caído. Una anécdota de la que todavía se habla en la Ciudad. Llevaba muchos años dada por muerta, aunque nadie sabe cómo ocurrió.

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    • GrimorioLady Efrideet

      En las leyendas de los Señores de Hierro, Lady Efrideet era uno de los personajes más destacados. Se dice que una vez arrojó a Lord Saladino, cual jabalina, contra un caminante caído. Una anécdota de la que todavía se habla en la Ciudad. Llevaba muchos años dada por muerta, aunque nadie sabe cómo ocurrió.

      Hasta que volvió.

      Ahora Efrideet es la nueva representante del Estandarte de Hierro, mientras Lord Saladino dedica su atención a la Crisis de SIVA. Ella quiere que los guardianes vean el torneo del Estandarte de Hierro como una oportunidad para fortalecer la Luz interior, tanto para el combate como para propósitos de índole espiritual. La Vanguardia también tiene curiosidad por los relatos de Efrideet sobre una comunidad pacífica de guardianes en las afueras del sistema. Pero Efrideet, aunque está encantada de compartir la filosofía pacifista de su grupo, se niega a revelar la ubicación del mismo.

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    • Ishtar CollectiveIron Banner — Opening Cinematic
  4. Registro / 288

    La furia de las máquinas

    Del documento original

    Como Arcipreste, Vosik es el segundo al mando de los Demonios simbiontes y seguirá a Aksis en el ascenso hacia la divinidad. Algún día. Vosik ha sido alterado con SIVA, pero carece de la apoteosis de Aksis, el arconte primario. Vosik controla la tecnología que construir y mantiene un cuerpo para Aksis. Nada más y nada menos.

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    • GrimorioVosik, el arcipreste

      Como Arcipreste, Vosik es el segundo al mando de los Demonios simbiontes y seguirá a Aksis en el ascenso hacia la divinidad. Algún día. Vosik ha sido alterado con SIVA, pero carece de la apoteosis de Aksis, el arconte primario. Vosik controla la tecnología que construir y mantiene un cuerpo para Aksis. Nada más y nada menos.

      A su debido tiempo, Vosik ascenderá. Toda su gente ascenderá. Y los mundos caerán.

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    • GrimorioAksis, Arconte Primario

      Aksis es el fruto del duro trabajo de los Demonios simbiontes. Anteriormente sacerdote arconte, Aksis se ha sumergido en la apoteosis de la SIVA y ha resurgido como arconte primario. Todo lo que había sido antes se había desvanecido: sus sueños. Sus esperanzas. Reemplazadas por entidad. Había cambiado de dioses y de éter como si se tratara de una piel. En este estado, espera en el Complejo de Perfección a que los caídos le hagan ofrendas de SIVA.

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    • GrimorioLa furia de las máquinas

      \\SEÑAL DE LOS CAÍDOS INTERCEPTADA

      Casas hermanas. Hermanos eliksni. Hemos encontrado la manera de llegar a la apoteosis, de convertirnos en máquinas.

      La SIVA puede haceros fuertes, pero nosotros podemos enseñaros a utilizarla, a liberaros de las ataduras del éter. Buscadnos en los páramos y traednos una ofrenda de SIVA.

      A cambio, os llevaremos a nuestra cámara de la perfección.

      Y os liberaremos.

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Era de Triunfo

Los guardianes vuelven a recorrer combates conocidos mientras el archivo incorpora sus últimos testimonios de Destiny.

  1. Registro / 293

    Ashir Mir regresa de Io Pyramidion

    Del documento original

    Un tambaleante vex explota y el cazador exo se parte en dos. Una mitad se hunde en las oscuras profundidades del lago.

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    • EquipamientoNeuroma de Silicio

      Un tambaleante vex explota y el cazador exo se parte en dos. Una mitad se hunde en las oscuras profundidades del lago.

      Los ojos de Asher se abren de par en par y se queda quieto. Con lo que han tropezado aquí abajo es mucho más letal. Recarga su fusil de fusión y mira a su alrededor.

      La otra cazadora (es la única que queda con vida, no, mantén la calma) lanza una bomba de humo y desaparece. Asher apenas tiene tiempo de reaccionar antes de que la cazadora reaparezca más arriba y saque un arco de energía de vacío, casi a cámara lenta.

      ¡Crack! ¡Crack! ¡Crack! Caen diez vex. Asher los ve desintegrarse y vuelve a mirar a la cazadora, pero el alarido de agradecimiento se queda en su garganta cuando cuatro vex se materializan tras ella.

      Asher no es capaz de mirar esta vez. Busca frenéticamente una salida... y un tentáculo agarra a su Espectro.

      Un milisegundo de dolor en su hombro y todo se vuelve blanco.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Eris Morn

      La enfermería de la Torre estaba tranquila. Los guardianes pueden actuar en el sistema a todas horas, pero incluso en el corazón de la Ciudad, a veces hay... calma.

      El insomne estaba echado en la cama, como un objeto roto. Las máquinas monitorizaban todos los aspectos de su estado físico. En la habitación solo se oía la estable y queda señal de los latidos de su corazón.

      En una de las paredes de la sala había una pequeña ventana de transplex. En frente, flotando en el aire, había un Espectro. Su único ojo se reflejaba en el interior de la ventana, con un brillo rojo y estable.

      En la esquina había una silla. Era barata y estaba recubierta de vinilo. Bien podría haber sido una reliquia de la Edad de Oro. Y, de repente, crujió.

      Porque, en la quietud de la sala, había aparecido otra comedida fuente de respiración.

      Eris Morn se reclinó en la silla y las oscuras volutas de poder que había invocado fluyeron de ella, sin esfuerzo, hacia la noche. Las emanaciones verdes de su sudario brillaban en la penumbra.

      Casi como si recordara algo, el Espectro se volvió desde la ventana. Por un momento, tres ojos miraron a uno, antes de regresar a su vigilancia.

      Con rostro implacable, Eris miró al insomne tendido en la cama.

      Su nombre era Asher Mir.

      Irascible. Molesto. Gruñón. Incluso había visto a Ikora Rey... exasperarse en su presencia. Sus labios se curvaron, muy ligeramente, hacia arriba. Era como su alma gemela, si acaso tenía alguna.

      La sonrisa murió cuando su mirada se deslizó a su costado. Le habían quitado el atuendo de hechicero y veía su pálido pecho azul subir y bajar sobre la cama. Su brazo. Había perdido el brazo.

      En su lugar había algo. El punto en el que lo mecánico estaba cosido a la carne era espeluznante, pero el diseño era inconfundible para cualquier guardián con experiencia: El brazo de Asher Mir era de una construcción vex.

      Sus ojos se posaron en el Espectro de la ventana. Él también estaba transformado. El perfil inconfundible de la tecnología vex penetraba, incrustándose, en su pequeño cuerpo de cancerbero. Aquel ojo rojo...

      Ella se levantó y se acercó a la cama.

      Su voz era amable, baja, pero su timbre llenó el aire quedo de la habitación.

      "Me voy, mi viejo amigo".

      El hombre en la cama no se movió.

      "Pronto abandonaré toda esta..." —levantó las manos, para abarcar la enfermería, la Ciudad, la Torre, la Tierra— "... mentira".

      Puso una mano enguantada en el dorso de su mano azul, la de carne y hueso. "Me habría gustado que habláramos, tú y yo, una vez más. Pero mi historia aquí ha terminado. He vengado a los que perdí. Debo encontrar...".

      Se detuvo y, tras la gasa que cubría su rostro, sus tres ojos se cerraron. Por un momento, se permitió sentir las oscuras lágrimas que fluían, sin parar, por su rostro. Volvió a abrir los ojos y su fuerza centelleó en la oscuridad.

      "Debo encontrar un nuevo camino en la noche. La colmena es grande y antigua. Un poder de más allá de nuestro reino. Para poder hacerle frente, para poner fin a su odio, debo ir más allá de la seguridad de la Ciudad".

      Alzó la vista y miró más allá de la ventana, hacia el horizonte. A la gran extensión de las murallas, el borde del alcance de la humanidad.

      "Cuídate, escriba de Gensym. Se acerca una tormenta. Y ya no estaré a tu lado para cuando llegue a nosotros".

      Con esas palabras, y una acumulación de poder, se marchó.

      La habitación volvió a su quietud. La señal del corazón del insomne resonó desde las máquinas. Y el Espectro miró hacia la noche, su ojo rojo no parpadeaba.

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  2. Registro / 294

    Las Casas Caídas se unen

    Del documento original

    Le dolían los brazos. Dos manos se cerraron alrededor de cada bíceps como bandas de hierro. Se desplomó y las puntas de sus arañadas botas chocaron con las piedras y dejaron rastros en el polvo. Mantuvo la mirada baja. Una capa manchada y andrajosa ocultaba su rostro. No estaba acostumbrado a esa posición.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: El Arrecife 4

      Dejó que sus captores lo arrastraran por el suelo.

      Le dolían los brazos. Dos manos se cerraron alrededor de cada bíceps como bandas de hierro. Se desplomó y las puntas de sus arañadas botas chocaron con las piedras y dejaron rastros en el polvo. Mantuvo la mirada baja. Una capa manchada y andrajosa ocultaba su rostro. No estaba acostumbrado a esa posición.

      Lo degradaron. Lo humillaron. Se mordió el interior de la mejilla hasta que la boca se le llenó de sangre. Luchó por no resistirse.

      Necesitaba que creyesen que se había dado por vencido. No era una amenaza.

      Era el único modo de que lo llevasen ante su kell.

      Había pasado semanas trabajando en la ilusión que había llevado a los caídos hasta él. Había dejado rastros donde sabía que los encontrarían. Viajó de planeta en planeta: Marte, luego Venus y luego Mercurio, y vuelta a empezar, siguiendo rumores y susurros. Se escondió de los guardianes, de su propia gente. Dejó que todo lo que habían construido se viniera abajo y que los que todavía le eran leales buscasen en cada centímetro de este sistema olvidado.

      Era el momento de dejar de buscar y comenzar a construir.

      Necesitaría soldados que respondieran ante él, y ante nadie más. Cuerpos a los que dar forma con voluntad, magia y tecnología según sus necesidades. Esos servirían.

      Pensó que lo llevarían a un queche. Pero estaban bajo tierra. No cerca del Cosmódromo, pero... daba igual. Nunca le había importado mucho la geografía de este maldito mundo. No era su hogar.

      Así que inclinó la cabeza y escuchó la gutural serie de seseos y chasquidos que surgía de las fauces de un futuro rey que vestía de amarillo. Un gobernante roto de una casa rota, y el último de su clase.

      Eran más parecidos de lo que le habría gustado admitir.

      Cuando la ira de la criatura se consumió, alzó los ojos para mirarla. No necesitaba hablar.

      Un kell se alza, otro hinca la rodilla.

      Y el príncipe sintió un pequeño zumbido de luz estelar que lo atravesaba. El que le permitía saber que ella estaría complacida con lo que había hecho.

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    • GrimorioFragmento de Espectro: Los caídos 6

      ZETA // NUEVE // SIETE // ROJO // DELTA

      Mensaje de alta prioridad – Terminal del comandante

      EN EXCLUSIVA // PROTOCOLO CREPÚSCULO

      —-

      Grupos de reconocimiento A, J, y T volvieron a la TORRE a las 03:00 hora local.

      Ninguna baja. Varios miembros de los equipos J y T habían sufrido heridas leves.

      Pendiente del informe completo.

      —-

      Voy a romper el protocolo de informe de la misión, comandante. Quiero que entiendas el alcance de todo esto.

      Cuando las escuadras se repartieron por la región, los Demonios salieron a su encuentro. Nuestras fuerzas combatieron contra algunos grupos post-SIVA de actividad simbionte. De vez en cuando, aparecían los Reyes para darles un susto. En otras palabras: una situación completamente normal.

      Eso es falso. Los caídos están abandonando el Cosmódromo.

      Los informes aéreos de los Halcones lo confirman. Las fuerzas de la Casa de los Demonios ya no siguen ahí. En los últimos años han estado bastante desorganizadas, pero nunca les han faltado tropas terrestres cuando lanzamos un ataque significativo.

      El informe de GREENRAVEN era cierto. Y, por el momento, tenemos que suponer que los informes sobre la Casa del Exilio, la Casa del Invierno y la Casa de los Lobos también son precisos. Lo estamos verificando con informes de escuadras independientes sobre el terreno.

      Ese chico del que hablan los fans de SRL... ¿Marcus? Estaba en una de las escuadras que salieron al Cosmódromo. Habló conmigo y me lo dejó claro: las Casas de los caídos han desaparecido. El asedio ha fracasado. Ese punto muerto que hemos mantenido con los elixni durante... ¿cuánto, cien años? Se ha terminado. Hemos ganado.

      Comandante, ni siquiera estoy seguro de que sigan desplegando sus estandartes. Los equipos encontraron grandes montículos de armaduras y telas quemadas, pilas ceremoniales, en varios de los refugios de los caídos más radicales.

      ¿Qué ha cambiado? ¿Adónde han ido los caídos? ¿Por qué han quemado sus estandartes?

      Estoy trazando un plan para coordinar fuerzas de la Ira de la Reina, la Cumbre de Felwinter, las órdenes de los hechiceros y otros grupos menos tradicionales para que investiguen estos informes.

      Creo que tu sabiduría nos guiará en las pruebas que nos aguardan.

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  3. Registro / 295

    Las Sombras de Calus intentan matar a Ghaul antes de que llegue a Sol

    Del documento original

    Tras la caída de las Sombras, el gran emperador Calus, Maestro de Celebraciones, Patrón de la Fiesta, estaba en la sala del trono de su gran nave. Una profunda melancolía surcaba la frente resplandeciente y maculada del Rey de Oro, y la belleza de su rostro se veía empañada por un ceño fruncido.

    Leer las fuentes
    • Ishtar Collectiveace defiant suit
    • Ishtar Collectivefulminator suit
    • Ishtar CollectiveNohr suit
    • Ishtar CollectiveSekris suit
    • Ishtar CollectiveFeltroc suit
    • El CronicónDCV.

      DCV.

      Registrada por el escriba Shagac

      Tras la caída de las Sombras, el gran emperador Calus, Maestro de Celebraciones, Patrón de la Fiesta, estaba en la sala del trono de su gran nave. Una profunda melancolía surcaba la frente resplandeciente y maculada del Rey de Oro, y la belleza de su rostro se veía empañada por un ceño fruncido.

      Dominus Ghaul, el Espectro Primus, el Usurpador, vivía mientras las más poderosas de sus Sombras, sus Asesinos Escogidos, sus Campeones del Cénit, estaban muertos.

      Cuando uno de sus consejeros se acercó con la esperanza de consolarlo, el emperador levantó la mano y dijo, cariacontecido:

      "Les he fallado.

      Me eligieron para traer el fin del mundo y he puesto mi empeño en algo tan rastrero como una mezquina venganza. Mis enemigos merecían sufrir y caer por su traición, cierto, pero mis Sombras estaban destinadas a algo más grande que el violento final al que las he enviado. He dado al traste con ellos, al igual que con mi amado imperio".

      En ese momento, los consejeros se apresuraron a tranquilizarlo, abrumándolo con ofrendas de vino, comida o falsas palabras de consuelo, pero el emperador no se conmovió.

      ¿Y el resto de sus Sombras?, le preguntaron tímidamente. ¿Aquellos que no habían ido a combatir a Ghaul? Seguían vivos.

      "No, los he echado a perder a todos", susurró el emperador. "He estropeado toda la hornada".

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La Guerra Roja

  1. Registro / 297

    Mercurio canta diferente

    Del documento original

    Estoy bendecido. Si bien he optado por no hacer caso de su… sugerencia… de dejar de investigar, la Reina me ha revitalizado con un propósito. Saber con tanta claridad cuál es mi sitio es un regalo divina. Solo yo he estado recibiendo comunicaciones de aquello que llamamos cariñosamente "el Faro". Ningún hombre, mujer o guardián sabe interpretar la…

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    • Pruebas y tormentosCapítulo 7 - Nictalopía

      Entrada 58

      Estoy bendecido. Si bien he optado por no hacer caso de su… sugerencia… de dejar de investigar, la Reina me ha revitalizado con un propósito. Saber con tanta claridad cuál es mi sitio es un regalo divina. Solo yo he estado recibiendo comunicaciones de aquello que llamamos cariñosamente "el Faro". Ningún hombre, mujer o guardián sabe interpretar la complejidad y los matices de los murmullos. La música de la muerte. Siempre me aseguro de estar cerca para no perderme ni una nota. Cada una trae una nueva revelación, responde una pregunta, plantea otra.

      Dentro de la congregación también se me reconoce. "Orador del Faro", me llaman. Un título grandilocuente y algo irónico, dados los sentimientos despectivos hacia el hereje, pero de todos modos me siento honrado.

      Al fin he decidido desmantelar el androide Ch3-5ka. Su exhaustivo conocimiento podría haber puesto en peligro mi posición. La reina Mara tenía razón al hablar de lo delicado de mi trabajo. Ahora todo queda entre mí, la Reina, Osiris, y la Luz y la Oscuridad. No hay más cabos sueltos.

      Entrada 63

      Ha ocurrido lo inevitable. A pesar de toda su arrogancia y santurronería, no han podido resistir la acometida de la Legión Roja. Dominus Ghaul y su insurrección de la Torre han apagado la Luz del Viajero. No podían haber sido más oportunos, y eso me ha dado una idea que no había considerado viable hasta ahora. Muchas vidas se han perdido hoy en una refriega bárbara en la Última Ciudad, pero ninguna tan importante como la que hemos perdido en la Prueba. Creo que los guardianes han adoptado el término "muerte final" para estos casos. Han derrotado a un combatiente en el momento preciso en que se le ha despojado de la Luz, y su Espectro ha quedado destruido en la explosión de una granada de pulsos. Y entonces, ha ocurrido lo más maravilloso: el Faro me ha hablado, pero cambiando de tonalidad. A un re sostenido menor, si no me equivoco. Antes, solo me había ofrecido un armónico de dos notas; sus implicaciones, como le había dejado claro a la reina Mara Sov, no se podían pasar por alto. Hoy se me presenta una nota definitoria que corrobora mi teoría y valida todo cuanto ha defendido el fundador.

      Cuando hable ahora, todos deberán escuchar, puesto que solo yo tengo la verdad. Por el momento, las Pruebas ya no me sirven de nada e interrumpiré el torneo de manera indefinida. Ya tengo lo que vine a buscar. Ahora solo necesito consejo.

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  2. Registro / 298

    La travesía de Eva

    Eva Levante intenta sacar a los civiles de una Ciudad bajo ataque cabal. Cuando llegan guardianes a ayudar, la Luz deja de responder. Su testimonio cuenta la invasión desde quienes necesitan sobrevivir a ella.

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    • Libro de loreLa travesía de Eva
    • La travesía de EvaPérdida de Luz

      "¡Valentina! ¡Y su hijo, Luis! ¡Distrito Peregrino! ¡Bloque de apartamentos 10, cuarto piso! Es el del…". Una explosión cercana la interrumpió, pero gritó más fuerte por radio. "¡Es el del toldo verde! ¡Por favor!".

      Al otro lado de la línea, la voz de la miliciana parecía conmovida. "¡Enviaré una unidad! Pero señora, están combatiendo por todo el distrito…".

      "Tozzi, ¿acaso no te he dado el código de seguridad de mi Torre?". Eva se asustó de su propia voz, un inesperado ataque de ira.

      Se produjo una pausa al otro lado. "Sí, señora. ¡Iré yo misma! Cambio y corto".

      Eva volvió a dejarse caer junto a la pared, levantó la cabeza y miró a su alrededor, parecía que en su momento había sido una pastelería. Ahora las pequeñas mesas de café bloqueaban las puertas a modo de barricada, y los estantes del expositor y los cristales estaban destrozados contra la pared más alejada.

      El soldado exo al que le había cogido prestada la radio realizó algunos disparos más por encima de lo que quedaba de pared en la parte exterior de la tienda. Miró en dirección a ella, tenso. "¿Sabes disparar un arma?".

      Su mirada desamparada le debió de valer como respuesta, pues estiró el brazo para coger la radio. Ella la deslizó por el suelo y rápidamente empezó a teclear varias secuencias de códigos. Otra explosión en las cercanías dio lugar a varios gimoteos y gemidos de terror entre los demás civiles del establecimiento.

      El exo vociferó por radio: "¡Necesitamos a los guardianes en el distrito Ancla, en la esquina del bloque 1400! ¡Hay muchos civiles en esta posición, y nos superan en número!". Interrumpió la transmisión para asomarse y disparar media docena de proyectiles. Los cabal rugieron furiosos como animales.

      No habían pasado ni dos minutos cuando Eva lo oyó: el sonido inconfundible de un colibrí avanzando a toda potencia. Se atrevió a ponerse de cuclillas para observar el exterior del edificio. Se asomó justo a tiempo para ver a dos de ellos; una cazadora y un hechicero descendían sobre los invasores como ángeles vengadores. Se notaba que eran profesionales, no se andaban con alardes. Eran eficaces y letales. Los soldados empezaron a replegarse.

      Pero algo sucedió. Eva no pudo ver el qué, pero los dos guardianes se tambalearon. El hechicero puso una rodilla en tierra, como si le hubieran cortado las cuerdas. La cazadora sacudió la cabeza y levantó la mano, un gesto característico para invocar la Luz… pero no pasó nada.

      Los cabal atacaron con todo, como si hubieran estado esperando el momento. Un centurión derribó a la cazadora y la aplastó bajo sus pies. El hechicero no parecía haberse recuperado y cayó al suelo, acribillado por los disparos de una docena de soldados.

      El exo, que se había erguido por completo, estaba conmocionado, y a pesar de que Eva le alertó para que se agachara, fue abatido por un francotirador.

      En una esquina, uno de los hombres no pudo contener las arcadas, horrorizado. Eva no se paró pensar. Cogió la radio del suelo y avanzó a empujones entre los civiles hasta una ventana alejada. Utilizó la carcasa reforzada de la radio para romper el cristal y, después de retirar una de las esquirlas más grandes del marco, empezó a sacar a los niños. Fue la última en abandonar el edificio. Mientras escapaba, algunas balas perdidas impactaron en la pared que tenía a su lado.

      No dejaron de correr hasta estar seguros de que nadie los seguía. No tenía ni idea de en qué distrito se encontraban, ni siquiera sabía para qué se usaba antes el edificio. La mayoría de las organizadas calles y los cuidados bulevares que conocía se habían convertido en un laberinto de escombros. La Última Ciudad segura era un laberinto de estructuras en ruinas.

      Los niños se acurrucaron todos juntos mientras los adultos hablaban en voz baja. Todos lloraban intermitentemente, pero, a pesar de la desesperación, intentaban no hacer ruido.

      Eva se sobresaltó al oír un chirrido muy agudo procedente de la radio, y pegó la cabeza contra el muro que tenía detrás. No se acordaba de que aún la tenía. Se encogió para cogerla y utilizó el panel.

      Alguien en voz baja preguntó: "¿Señora?".

      Le chocó lo rasgada que era su propia voz al contestar con un susurro: "Aquí Eva Levante. ¿Tozzi?".

      Una pausa. "Tozzi ha muerto. Pero quiso asegurarse de que alguien se ponía en contacto con usted". Otra pausa larga. Eva se contuvo para no gritar. "Lo siento, señora Levante. El bloque 10 ha quedado destruido. Creo que algunas de las defensas automatizadas se activaron al comienzo de la batalla y, al parecer, un buque insignia se estrelló…".

      Eva no oyó el resto.

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  3. Registro / 351

    Ghaul se infunde Luz, pero el Viajero interviene, despertando de su letargo y destruyendo a Ghaul

    Del documento original

    Lo ves y lo único que él quiere es la confirmación del hecho. Pero hacerlo implicaría algo peor que la justificación. Sientes que su mano desgarra tus entrañas, aprieta tu corazón y lo arranca para quedárselo. Sabes el dolor que causará.

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    • EquipamientoGavilán radiante

      La libertad es una cadena. Elegir, una prisión.

      Lo ves y lo único que él quiere es la confirmación del hecho. Pero hacerlo implicaría algo peor que la justificación. Sientes que su mano desgarra tus entrañas, aprieta tu corazón y lo arranca para quedárselo. Sabes el dolor que causará.

      En un último acto de rebeldía, rompes tus cadenas con la fuerza que has ido reuniendo poco a poco durante todo este tiempo. Las cadenas físicas se rompen, pero las de la causalidad no son tan frágiles, ni siquiera para ti.

      Lo ves y parece satisfecho. Luego, se va. El eco de tu rugido desafiante retumba en el infinito. Sabes que lo verán.

      Solo es cuestión de tiempo.

      ---

      Soy el último Orador.

      Durante los largos años que he ostentado este título, me he aferrado a la esperanza de que mis compañeros siguieran en algún lugar de este mundo. O de otros. Pero, al igual que el título, me han arrebatado la esperanza.

      Escribo estos pensamientos en la víspera de la que podría ser mi muerte, entre los fríos muros de una prisión, || oscura y sofocante || no son mis aposentos. Son mis últimas palabras, quizá también las más importantes.

      Mi captor desea conocer, entender. Anhela una claridad que el Viajero no me ha concedido ni siquiera a mí. Él no entiende || lo difícil que es comunicarse ||. No le importa. Prefiere robar a tener la paciencia para recibir.

      Me exige que haga que el Viajero lo vea, que le hable, pero él no lo entiende. No puedo obligar al Viajero a hacer nada. Solo puedo escuchar y repetir. Pero él no quiere escuchar || las advertencias || ni a mí.

      No acepta creer que se verá || reducido a un recuerdo || a un fracaso. Lo he visto. He visto muchas cosas. Antes de que le pusieran esas ataduras, el Viajero me lo dijo. Me mostró || una máscara rota cuyas grietas se habían reparado con oro || todo lo que necesitaba ver: una vida de servicio recompensada.

      Ya no hay razón para ser || presa del miedo || el Orador. No hay necesidad || de temer, esa época ya ha pasado || para nosotros, para mis compañeros, para nuestra orden.

      Cuando llegue el momento || de tomar una decisión || el Viajero hablará libremente. Aquellos que lo escuchen sabrán || los peligros que les esperan ||, y los que lo sepan, escucharán. No caerán || en el olvido || Oradores, pues nuestro momento ha pasado. Empieza una nueva era, ojalá pudiera vivir para verla.

      Soy el último Orador, y estoy en paz.

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    • Ishtar CollectiveChosen
  4. Registro / 354

    Lady Efrideet deja la tierra

    Del documento original

    Las antiguas dudas volvieron cuando la Luz se desvaneció. Pero sus huesos de hierro, aunque erosionados y oxidados, nunca flaquearon. La Luz había desaparecido, pero empuñar un fusil de francotirador se antojaba como la mejor opción. Entonces emprendió su rumbo hacia la Ciudad camuflada con una capucha de refugiado, se atrincheró en una jaula de…

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    • EquipamientoCarcasa del Cosmos

      Las antiguas dudas volvieron cuando la Luz se desvaneció.

      Pero sus huesos de hierro, aunque erosionados y oxidados, nunca flaquearon.

      La Luz había desaparecido, pero empuñar un fusil de francotirador se antojaba como la mejor opción.

      Entonces emprendió su rumbo hacia la Ciudad camuflada con una capucha de refugiado, se atrincheró en una jaula de conejos blancos situada en lo alto de un edificio y asesinó a 216 cabal con 199 balas.

      Lloró cuando el Viajero despertó frente a ella.

      La radio que sostenía sobre la cadera volvió a dar señales de vida después de permanecer en silencio tras el ataque de la Legión Roja. Respondió a la llamada con dedos temblorosos.

      "Lo sé", dijo. "Puedo verlo. Puedo sentirlo".

      "Incluso las estrellas brillan ahora con más fuerza", afirmó la voz que se escuchaba en la radio. "El cosmos está ardiendo".

      Entonces cerró los ojos. "Estoy deseando verlo. Vuelvo a casa. Efrideet, corto".

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  5. Registro / 357

    La Casa de la Luz

    Del documento original

    Tres figuras encapuchadas caminan por una cueva en un asteroide azotado por el viento. Mientras, hacen bromas. Cuentan historias. Son una escuadra.

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    • EquipamientoDerrocador de Reinas

      Tres figuras encapuchadas caminan por una cueva en un asteroide azotado por el viento. Mientras, hacen bromas. Cuentan historias. Son una escuadra.

      "Después de Cibeles", dijo el hechicero, "los Lobos se arrodillaron. Algunos se convirtieron en guardas de la reina. Entonces, Skolas...".

      "Eh, eh, eh. ¿Cómo? ¿Por qué?", interrumpió el cazador. "¿Por qué confiarle la vida a nuestros enemigos?". Una pausa. "Sin ofender, tío".

      El capitán se encogió de hombros: no se había ofendido. "Evaluación del impacto ambiental. Algo extraño de hacer. Pero los elixni... desde que respiramos hacemos todo por amor al honor. Nueva promesa no deshace vieja. Lobos habrían seguido a Marakel eternamente si Skolas no hubiera aparecido de nuevo".

      El pasaje se ensancha y encuentran una puerta oculta recubierta de amatista. El capitán posa su mano e inclina la cabeza. El cazador y el hechicero se alejan respetuosamente. Al cabo de unos instantes, el hechicero rompe el silencio: "¿Mithrax?".

      El capitán se gira. "Los Lobos se rebelaron. Ahora, extinguidos. Aquí división de nuestra gente debe terminar. Yo seré kell para los elixni de abierta mente. Sin intenciones traicioneras. Sin mentiras por lealtad. Verdades de Variisis. Luchamos por Gran Máquina juntos".

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La Maldición de Osiris

¡Ha empezado una nueva temporada! Adéntrate en el Bosque Infinito, descubre los misterios de Osiris y busca nuevos desafíos en Mercurio.

  1. Registro / 377

    El hermano Vance presenta sus hallazgos a Mara Sov

    Del documento original

    La condensación del respiradero goteaba en un compás 4/4 casi perfecto, un metrónomo lento, detrás del hermano Vance. Llevaba el compás con la cabeza mientras esperaba.

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    • Pruebas y tormentosCapítulo 6 - Cautivado

      La condensación del respiradero goteaba en un compás 4/4 casi perfecto, un metrónomo lento, detrás del hermano Vance. Llevaba el compás con la cabeza mientras esperaba.

      "Te verá ahora".

      Se sentía más como un prisionero que como un invitado apreciado, pero también pensaba en lo raro que era el público que había reunido. Vance esperaba que le tendieran una alfombra roja, o lo que fuera el equivalente para los insomnes. Seguro que la información que había reunido le garantizaría tal pompa y aparato. Quizás después de esa conversación el tono cambiaría. ¿Cómo no iba a hacerlo?

      Los paladines de la reina escoltaron al hermano Vance por los túneles interconectados del Arrecife. Hasta donde podía captar, el lugar olía a almizcle y necesitaba una buena limpieza.

      Siempre tomaba nota mental del camino que había seguido, un truco muy útil si necesitaba escapar. Dos veces a la derecha, una a la izquierda, una puerta, un pasillo largo, seis peldaños y otra puerta. El aire ahí era mucho más limpio que el de Mercurio; supuso que era probable que estuviera filtrado.

      "La Reina del Arrecife, Su Majestad, Mara Sov", anunció un paladín de manera bastante escandalosa. Vance notó que había más gente en la sala.

      "Mi señora", dijo Vance rindiéndole la reverencia que creía que merecía, haciendo una genuflexión ante Su Excelencia.

      "Habla", le ordenó. ¿Acaso era un perro para ella?

      "Esperaba que fuera más una conversación que una presentación", respondió Vance. Tuvo la impresión de que ya había metido la pata.

      "No tengo tiempo para conversar. ¿Tienes algo para mí o no?".

      "Tengo muchísimas cosas. Verdades que deben saberse, con ramificaciones que van mucho más allá de estos muros. Requieren de vuestra extraordinaria comprensión".

      "Entonces habla".

      Vance hizo una mueca y dejó escapar un suspiro.

      "¿Quieres algo a cambio?", dijo la Reina Mara, perspicaz como siempre.

      "Sí. La información que tengo es delicada en extremo y solicito que se vacíe la sala hasta que hayamos hablado".

      La reina Mara lo sopesó, levantó la mano y cruzó una rápida mirada con Petra. La sala se vació.

      "Estamos solos. Di lo que has venido a decir".

      "He descubierto algo bastante inquietante, pero del todo revelador. Como sabéis, llevamos algún tiempo celebrando las Pruebas. En Mercurio hay una espira, una de tantas, que llamamos el Faro. En su interior resuena una nota de dos tonos cada vez que muere un guardián. Es un sonido extraño y casi imperceptible, pero lo oigo con tanta claridad como hoy oigo vuestra voz. El tono me dice…".

      "… que los Guardianes guardan un peligroso potencial en su interior".

      "Mi reina…".

      "¿Por qué te piensas que te permito quedarte aquí? ¿Crees que has ocupado mi Arrecife sin que conozca los estudios que llevas a cabo?".

      "¿Cómo es…?", Vance se quedó pasmado.

      "Conocemos esta verdad. Somos insomnes. Nosotros estamos despiertos, en equilibrio. Hermano Vance, te aconsejo que termines las Pruebas para siempre y que destruyas todo registro de tus hallazgos. Te has topado con algo de una dimensión demasiado grande para que puedas comprenderlo. Guárdalo para ti".

      El hermano Vance estaba cabizbajo y alicaído.

      "Vos lo sabéis todo y, sin embargo, yo no he descubierto nada más que aquello con lo que he venido. Quisiera algo de claridad".

      La reina Mara miró a Vance. Aunque no sentía compasión por él, su situación era muy desafortunada.

      "Acércate".

      Vance levantó la cabeza con lentitud. ¿La había escuchado bien?

      "He dicho que te acerques".

      Vance dio varios pasos hacia el trono. El aire alrededor de Mara parecía cambiar: era más elegante, le crepitaba en la lengua. Sus palabras se transmitían de una manera más limpia, en cierta manera.

      "No puedo ofrecerte claridad alguna. El Universo lo revelará todo, llegado el momento. Sin embargo, hay algo que puedes hacer por mí".

      "Sí, lo que sea", Vance estaba desesperado por volver a estar a buenas con ella.

      Ella se inclinó y le susurró al oído.

      "Cuando veas a nuestro amigo…".

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El Estratega

¡Ha dado comienzo una nueva temporada! Busca reliquias del pasado, aprende los secretos de Rasputín y desentierra cosas largamente olvidadas bajo la helada superficie de Marte.

Los Renegados

¡Ha comenzado una nueva temporada! Explora la Costa Enredada, venga la caída de una leyenda y pasea por el lado oscuro en Gambito.

  1. Registro / 394

    Osiris y el Nómada terminan el Reloj Solar

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    • Relato webEl reloj solar

      Poco después de la muerte de Panoptes, Mente Infinita, y la misión de la Ciudad hacia el Bosque Infinito:

      Osiris dio un paso atrás para observar su creación. Se erguía varios pisos sobre él.

      Había completado el reloj solar, una brillante baliza en el cielo de Mercurio. Tan solo quedaba cerrar el núcleo cronométrico, que se encontraba al descubierto en el centro de la espira, y activar los conductos de arco que recorrían kilómetros bajo la superficie del planeta.

      Saguira rodeó la enorme estructura, escaneando cada rincón.

      "No estoy muy segura", comentó.

      "Yo no tengo ninguna duda. Es tu diseño".

      "¡Mi trabajo es teórico! Si la Vanguardia llega a averiguar lo que has hecho para construirlo...".

      "Si funciona, la Vanguardia lo descubrirá tarde o temprano".

      Saguira se lanzó como un bombardero en picado, pero se detuvo en seco y lo miró a los ojos.

      "Sé que te sientes culpable, pero no sabemos qué pasará si pones en marcha esta cosa".

      "Murió por mi culpa. He tomado todo tipo de precauciones. Mis Ecos han calibrado millones y millones de situaciones catastróficas". Se giró para observar el ir y venir del fulgor del núcleo cronométrico expuesto. "Mercurio es el único planeta sobre el que tendrá efecto. Porque es donde él murió".

      "¿Cuándo acabará esto? ¿Quién más vas a decidir que merece una segunda oportunidad?".

      "Sabes que no puedo embarcarme en otro acuerdo como este".

      "Solo quiero asegurarme de que lo tienes claro".

      Osiris parpadeó. Saguira rara vez hablaba sin rodeos o un ápice de ironía.

      "¡Eh, eh, eh!", resonó un grito lejano. "¡No! ¡No puede ser verdad!".

      El Nómada apareció de detrás de una de las torres auxiliares del reloj solar mientras señalaba con un dedo acusador la máquina de Osiris.

      Saguira entrecerró el ojo al mirar al portaluz rebelde y descendió hasta el hombro de Osiris. "¿Por qué está aquí?", susurró Saguira.

      "Le pedí que echara un vistazo a la parte de ingeniería", respondió Osiris al cruzarse de brazos.

      "Estás chiflado", espetó el otro hombre mientras caminaba en círculos alrededor del hechicero. Sus ojos escrutaban cada parte de la superficie del reloj solar.

      Conforme los nudillos del Nómada tamborileaban sobre la torre norte, murmuró: "Espectro, haz los cálculos". Un Espectro blindado con un ojo rojo apareció de la nada y empezó a escanear todas las espiras del reloj solar.

      El Nómada marchó hasta la espira central y puso la oreja contra esta. "Este núcleo...", dijo, acercándose. Sus ojos se volvieron de nuevo hacia Osiris. "Está susurrando".

      La expresión de Osiris no cambió y tampoco descruzó los brazos. "Sellaremos el núcleo. Comprendo las ramificaciones".

      "Buena suerte manteniéndolo bajo control. No es algo por lo que apostaría, figura". El Nómada se irguió y llamó a su Espectro con dos dedos. Este descendió por el aire y proyectó una serie de estadísticas holográficas a lo largo de la cubierta del reloj solar.

      La luz roja se reflejaba en los ojos del Nómada conforme asimilaba los resultados.

      "Tus matemáticas funcionan", dijo finalmente mientras su Espectro desaparecía. "Funcionará. Pero ¿podrás encontrarlo? ¿En el momento exacto que buscas? No hay garantías".

      "Deja que sea yo quien se preocupe por eso", respondió Osiris.

      "Solo tengo una pregunta más. ¿Por qué te complicas tanto?".

      "Se lo debo".

      "Yo le debo mucho a mucha gente, hechicero. Tú vas a abrir las puertas del infierno con una llave vex".

      "Cuando el Viajero me trajo de vuelta, no tenía amigos. No tenía familia...".

      "Nadie tenía nada durante la Edad Oscura".

      "Pero San estuvo siempre ahí. Y lo vi pasar de ser un novato a un semidiós".

      El Nómada se encogió de hombros. "Todos hemos renunciado a algo. Gana un par de tiroteos. Es por lo que seguimos aquí".

      "Todos ganamos fortaleza, pero algunos portaluz no consiguen obtener una perspectiva general del mundo. Se contentan con seguir su camino... mientras se marchitan. Cuando podrían ser mucho más".

      El Nómada rio por lo bajo y escupió, para después despedirse de Osiris con un solo dedo. "Me las arreglaré".

      "Claro que sí. En eso somos iguales".

      El Nómada sonrió con suficiencia.

      "Pero San se enfrentó a sus miedos y a sus fracasos mejor que nadie. Jamás se desvió de su camino. Merece la oportunidad de ver cómo acaba todo".

      "Ya lo hizo. Pero te dejaré con tus artilugios. Estás loco". El Nómada dio media vuelta, con las manos en los bolsillos, a punto de marcharse. "Si provocas un cortocircuito en el universo, estarás solo".

      "Si cometo un error, puede que dejes de existir", respondió Osiris.

      "Quizá no sea tan mala idea".

      "No hemos hablado sobre el pago".

      "Si sobrevives a este pequeño experimento, ten por seguro que volveré para cobrármelo".

      "Vete a casa. Debes verte con un guardián", dijo Osiris.

      "Sí, sí... Héroe. Guerra Roja. Estoy impaciente".

      ***

      Una docena de Ecos flanqueaban a Osiris.

      El reloj solar giraba y brillaba sobre ellos y a su alrededor.

      Sus Ecos se desvanecieron en ráfagas erráticas de arco cronométrico, sin llegar al dónde, sino al cuándo, conforme el reloj solar quedaba en silencio.

      Osiris todavía podía ver y sentir a través de los doce Ecos que recorrían las galerías del tiempo.

      En las zonas donde los pasillos se encontraban con la red vex, estos piratearon hobgoblins y minotauros con espadas solares impulsadas por pura voluntad. Escondían sus sombras y se mantenían inmóviles, sin pestañear, para evitar a las mentes de la red. Juntos, alcanzaron rincones que cedieron ante la Edad Oscura mercúrica.

      A partir de ahí, se separaron para visitar los innumerables momentos en los que San estuvo en Mercurio.

      Un Eco encuentra a un San endurecido por la batalla en la boca de la Cuenca Caloris. San es miembro de la guardia peregrina y tanto él como su escuadra descienden sobre baterías de goblins vex, guiados por el estallido de fuertes disparos. Este San es demasiado anterior. El Eco no se le acerca.

      Tampoco lo hace el Eco que observa desde un rincón oscuro conforme la hipernave de San aterriza en un Faro en las Espiras Caloris. Su interior está sumido en las sombras. Aún falta toda una era para la modernización de la estructura por parte de la Secta de Osiris. San viene aquí para mantenerla a salvo de los conatos vex que intentan reclamarla. Ilumina la oscuridad a la vez que destruye minotauros con puños solares.

      Un Eco se agazapa en un acantilado fuera de su alcance mientras, mucho más abajo, San usa su Luz solar para atravesar el suelo blindado de Mercurio. Las piedras solitarias alinean una serie de orificios que se extienden unos doce metros a cada lado.

      Un Eco se esconde en una luz abrasadora a la par que San trabaja codo con codo con los quiebrasoles para construir la Fragua Ardiente. Los ruidos del martilleo y de la soldadura con nudillos solares y los trineos atraen a un silencioso desfile de vex hacia la zona de construcción. Los quiebrasoles se turnan para alejarse del puesto y dispersar a los intrusos con las mismas técnicas solares.

      Un Eco espía a San desde un punto de observación en las altas llanuras de los Campos de Cristal. El titán lucha por su vida contra caídos de estandarte morado, luciendo el mismo símbolo que los modernos soldados crepusculares. Son de la Casa de la Lluvia, la más inferior. En el campamento en llamas a su alrededor, curiosamente, no hay cadáveres... pero Osiris recuerda a San contando esta historia. Una de las primeras misiones de San para el Orador lo trajo a Mercurio en un intento fallido de recuperar el planeta para la humanidad. Por aquel entonces, todavía desconocían que los vex ya habían comenzado a transformar el "mundo orgánico" en una máquina. La Casa de la Lluvia siguió a la hipernave de San y esperó hasta que la expedición asentara el campamento. Fue entonces cuando los caídos aniquilaron a los colonos que San debía proteger y le dieron una paliza hasta casi matarlo. Ahora, el Eco vive la historia de primera mano y se encuentra observando la vegetación terraformada a sus pies. Ya es medio máquina: hojas de hierba y metal que crecen unas junto a las otras bajo sus botas. Un queche ruge desde los cielos y descarga un aluvión de munición pesada sobre el campo de batalla, y el punto de observación del Eco se llena de nubes de polvo. El Eco se marcha. Ha visto suficiente.

      ***

      Los Ecos de Osiris rastrean la línea temporal de San-14 en Mercurio. Pero las galerías del tiempo se niegan a mostrar el momento que buscan: San y la Mente Mártir en las profundidades del Bosque Infinito. Los Ecos trabajan sin descanso durante semanas, meses en el espacio entre momentos. Desesperado, Osiris divide las doce copias en mil más, pues sigue sin obtener ningún resultado.

      Un Eco permanece durante años en contra de las órdenes de Osiris. Jamás había perdido el control de ninguno antes. Ni siquiera pensaba que fuera posible. Él y los Ecos son iguales. Siente cómo la aberrante copia pierde el sentido de sí mismo. Unos años más tarde, siente cómo ese Eco le pone el frío metal en la cabeza.

      Y entonces no siente nada.

      Dos Ecos vagan por las galerías del tiempo con la orden de no detenerse. La fuerza bruta ya le había dado resultados a Osiris. A día de hoy, aún los siente. Su búsqueda continúa.

      El resto acaban sucumbiendo a las medidas de seguridad vex allá donde la red se encuentra con las galerías del tiempo. Incluso la Luz de Osiris tiene sus límites.

      Ninguno de los Ecos se acerca nunca a San. Jamás encuentran al correcto.

      ***

      Osiris está sentado en silencio en la base del reloj solar. No había pasado tiempo desde que se activó la máquina, pero ya había vivido toda una multitud de vidas.

      Saguira sobrevolaba su hombro y preguntó, con esperanzas: "¿Ha funcionado?".

      El hechicero se puso en pie y marchó hacia la frontera sur del reloj solar. "Apágalo. Guárdalo todo en un revestimiento sigiloso. Que nada ni nadie lo encuentre".

      Osiris desapareció en una llama brillante.

      Saguira observó la espira central del reloj solar.

      "Maldita sea", susurró.

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  2. Registro / 397

    Uldren Sov desea que Fikrul sobreviva

    Del documento original

    Un simple susurro, un simple roce de consuelo, un simple temblor: … Uldren, mi salvador…

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    • El Príncipe repudiadoFanático | Parte II

      Un simple susurro, un simple roce de consuelo, un simple temblor: … Uldren, mi salvador…

      Sigue esa voz. La violencia de los propulsores le magulla el cuerpo. Desciende desde la corbeta tambaleante hasta el asteroide atado de abajo, donde sirvientes destrozados y restos de aguijones son testigos de una batalla perdida: guardianes cazando por sorpresa a un grupo de caídos.

      Los quimiorreceptores de su traje detectan un rastro de éter. Lo sigue al interior.

      Y ahí está. Un arconte caído, encogido en el polvo. El éter sisea por las heridas de entrada y salida cauterizadas por brutales llamas solares: la marca del Arma dorada. Uldren resopla de disgusto mientras rastrea las huellas de los guardianes en el polvo. Deben de haber salido corriendo juntos precipitadamente, sin duda para saquear otro sitio donde los esquifes llevaran sus equipos de minería.

      Evalúa las heridas del arconte. Son mortales. La víctima se está sacudiendo; tiembla en manos de Uldren. Está tan desesperado por hacer algo, lo que sea, con tal de aliviar el fin del pobre soldado. Tener el poder que algunos dicen que tenía su hermana, de salvar solo por la proximidad…

      ¿Eso desea? ¿Desea salvar a este pobre desgraciado?

      ¡Sí!

      Sus ojos arden con lágrimas de simpatía mientras se esfuerza por vendar las heridas del arconte. Sus manos son rápidas y amables, y llora con la fuerza de su odio por los guardianes que hicieron esto. A medida que las lágrimas manchan las heridas del arconte, el éter que se agita por los dedos de Uldren se va volviendo lentamente más pesado, más oscuro, más nocivo. No se da cuenta.

      Al fin, se echa hacia atrás para frotarse los nudillos por los ojos; doloridos, siempre están tan doloridos. Bajo el casco sin marcar, cuatro ojos muertos se abren asombrados. El arconte gruñe una palabra, el último fragmento de una alucinación moribunda, llamando a quien quería que lo recibiera en el más allá: "¿Papá?".

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  3. Registro / 398

    Uldren Sov mata al kell de la Casa de los Reyes

    Del documento original

    "Sin honor, al final", dice el antiguo kell de los reyes con voz entrecortada. "Desleal y falso. La voluntad de tu hermana nos apartó de la gran máquina, Uldren Sov. Retó a los lobos por derecho de noble linaje. Pero tú… te escondes entre las sombras y la mugre. Te ocultas detrás de tus contusiones como un escoria".

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    • El Príncipe repudiadoAtraque

      "Sin honor, al final", dice el antiguo kell de los reyes con voz entrecortada. "Desleal y falso. La voluntad de tu hermana nos apartó de la gran máquina, Uldren Sov. Retó a los lobos por derecho de noble linaje. Pero tú… te escondes entre las sombras y la mugre. Te ocultas detrás de tus contusiones como un escoria".

      "Tiene gracia que digas eso", dice Uldren con desdén. Es consciente de su tono despectivo, pero este ser despreciable se lo merece. ¿Qué ansiaba el kell de los reyes más que nada? Volver atrás. Más sirvientes. Más máquinas. Más del pasado. Uldren ve ahora que la extinción es solo el principio: que los huesos de aquello en lo que te conviertes pueden actuar de manera más poderosa que la carne de lo que dejas atrás.

      "Fikrul".

      Servidores destrozados y caídos muertos se vislumbran en montículos escarchados por el éter detrás de Fikrul. Avanza en silencio, imponente, horrible, con su tocado cuadriculando la luz del fuego en bloques de sombra y humo. Lleva dos dagas de choque.

      "Somos los últimos de los nuestros", le dice Uldren al kell. "Mi hermana ya no está. Y tampoco la idea de tu gran máquina. ¿La diferencia entre nosotros?". Se inclina para sisear. "Mi hermana va a volver".

      Con cuatro rápidos tajos, el arconte de los barones repudiados cercena al kell de los reyes. Uldren desgarra el sello de la Casa de los Reyes del cinturón del nuevo escoria y lo sostiene en alto a la vista de todos. "Los Reyes han muerto".

      "Larga vida al rey", resuena el reverente rugido de Fikrul.

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  4. Registro / 399

    Uldren se entrega al Arrecife

    Del documento original

    "¡Reconócelo! ¡Reconoce que atrapaste a mi hermana en la Ciudad Onírica!".

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    • El Príncipe repudiadoLibre | Parte I

      "¡Reconócelo! ¡Reconoce que atrapaste a mi hermana en la Ciudad Onírica!".

      "No lo hice", dice Illyn. "No está atrapada, Uldren. Está muerta".

      Uldren ahora sabe la verdad, y quiere enmendar las cosas; lo quiere con tanta fuerza que sabe que nada de lo que haga para lograrlo puede estar equivocado. "Mentiras de bruja", le espeta, lleno de odio. "¡Está viva!".

      Illyn lo evalúa un rato en silencio. Y a continuación dice: "Sabíamos que vendrías", con un tranquilo tono de desafío. "Estás perdido, Uldren".

      "Sabías que vendría, pero ¿nunca me buscaste? Mi hermana te arrancaría los ojos por eso".

      "Tu hermana ya no necesita nada de nosotros, Uldren. Ni siquiera a ti".

      La rabia es casi suficiente para inducirlo a matarla. Pero sabe que Mara no lo aprobaría. Ella está ahora con él, es sustancial aunque no corpórea, y danza por el rabillo del ojo de Uldren. Estás tan cerca, le susurra ella. Libérame de este sitio, Uldren Sov…

      "Te has vuelto loco", dice Illyn con repulsiva empatía. "Yo también estuve a punto, cuando me enteré de su muerte. ¿Por qué viajas con esa… cosa? "¿Qué has venido a hacer?".

      "He venido a terminar", dice Uldren. Trata incluso de sonreír, porque está siendo sincero. Está diciendo la verdad. "Me he dado cuenta de que fui un idiota por intentar sorprenderla. Todos existimos de acuerdo a sus designios, Illyn. Todos actuamos solo por su consentimiento. Voy a salvarla, porque necesita que la salve. Cuando necesite que yo muera, moriré. Y cuando haya completado su gran designio para los insomnes, los insomnes morirán también. Es la recompensa que tanto nos merecemos, pues se lo debemos todo a Mara. Estaría… mal que sobreviviéramos a nuestro propósito. Créeme. La vida sin ella es peor que… peor que…".

      La emoción le ahoga la voz. No puede describirlo. Por el rabillo del ojo, Mara lo observa con la afligida preocupación y el atento cuidado que él siempre ha deseado de ella.

      Esa tarde, Uldren se rinde al Arrecife.

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  5. Registro / 402

    La Ladrona de Naves

    Del documento original

    No es letal, al menos, no se lo parece. Ha ganado la batalla en la arena, pero el capitán arrogante le clavó su espada en el costado. Le cortó la vestimenta de Demonio y la sangré brotó de ella como las flores de agua de Riis. A Athrys le encantaban las flores de agua.

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    • La antigua Ladrona de naves3. El traidor

      El día de la fuga, Eramis se cura una herida abdominal.

      No es letal, al menos, no se lo parece. Ha ganado la batalla en la arena, pero el capitán arrogante le clavó su espada en el costado. Le cortó la vestimenta de Demonio y la sangré brotó de ella como las flores de agua de Riis. A Athrys le encantaban las flores de agua.

      Está a punto de quedarse dormida cuando Variks llega a su celda.

      "Eramis".

      Ella abre los ojos y los entrecierra. A pesar de la herida, se pone en pie demasiado rápido: se marea. Renqueante, avanza hacia la puerta.

      "Traidor", dice a modo de saludo.

      Variks vacila. Sacude la cabeza y baja la mirada. La puerta que los separa no le impide ver su miedo. Eso la anima.

      "Se avecinan cambios", dice él en lengua elixni antes de mirar de reojo a los lados, con miedo y sospecha. Luego, cambia de repente a la torpe lengua común de los guardianes.

      "Cambios que Variks traerá, ¿sí? Cambios que Variks dirigirá. Pero Variks también necesita que lo guíen".

      Eramis ríe. "¿Quieres que sea tu kell prisionera?".

      "No", Variks se estremece. "Variks quiere…".

      "Me trae sin cuidado lo que quieras tú, Variks, el 'Leal'", dice. Los que hay en el Presidio son elixni que cambian a la sombra de los barrotes. Se encogen. Pero Eramis ha crecido. Debe demostrarle a Variks que, a pesar del acero que los separa, ella sigue siendo más grande. Y él no es más que un escoria con ínfulas de vándalo. "Si hay justicia en este mundo, algún día te arrancaré los últimos dos brazos y te dejaré morir".

      La mirada de Variks se endurece. Se produce un silencio tenso. Finalmente, él dice con una voz fría como el éter: "Luego no digas que Variks no intentó ayudar".

      Él se va y Eramis vuelve a sentarse en el suelo de su celda.

      Más tarde, ese mismo día, suena una alarma. El celador proyecta un mensaje con la voz de Variks. Las puertas de su celda se abren. Elixni y cabal enloquecidos se abalanzan por el Presidio, sedientos de libertad.

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  6. Registro / 422

    Los guardianes acuden a defender la Ciudad Onírica de la maldición

    Del documento original

    Kamala Rior trepa a una barandilla encima de la Torre de la Última Ciudad. "¡Guardianes de la Torre!", exclama.

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    • EquipamientoSoportar el Regreso

      Kamala Rior trepa a una barandilla encima de la Torre de la Última Ciudad. "¡Guardianes de la Torre!", exclama.

      Algunos la miraron. Uno empezó a bailar a sus pies. Otros corrían por ahí con una pelota morada.

      Kamala puede sentir que Zavala la mira. Tess y Rahool también, aunque fingen no hacerlo. Ella sigue: "Los insomnes son el escudo de la humanidad. Entramos en las guerras del Arrecife para prevenir un golpe de estado por parte de los caídos aquí en la Tierra. Nos enfrentamos a Oryx y pagamos un sacrificio incalculable, y todo en nombre de un futuro compartido".

      El guardián que bailaba se queda quieto. Todos se han olvidado de la pelota morada.

      "Ahora os pedimos ayuda. Una de nuestras ciudades sagradas está en peligro. Quedamos tan pocos que no podemos defenderla solos. No esperamos que nos ayudéis gratis: os abriremos nuestras armerías, compartiremos nuestra sabiduría, os enseñaremos lo que podamos. Por favor. Venid a la Ciudad Onírica. Luchad junto a nosotros".

      "La Vanguardia apoya al Arrecife", exclama Zavala, en voz alta y firme. Kamala se gira para mirarlo, sorprendida, y sonríe: apenada, genuina, honorable.

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Temporada de la Fragua

¡Ha comenzado una nueva temporada! Redescubre las glorias del pasado y adquiere nuevos y hermosos instrumentos de destrucción.

Temporada del Nómada

¡Ha comenzado una nueva temporada! Elige en qué clase de guardián te convertirás. Decide el camino que te espera.

  1. Registro / 457

    Eramis es rechazada en la Torre

    Del documento original

    En los primeros meses tras su libertad, Eramis maldice a Misraaks, el Renegado.

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    • La antigua Ladrona de naves4. El visionario

      En los primeros meses tras su libertad, Eramis maldice a Misraaks, el Renegado.

      Es un aspirante a kell, un traidor capturado, una escoria de cuatro brazos que se encoge ante una falsa reina y juega a las casitas con los enemigos de los elixni.

      Y, lo peor de todo, lo más humillante: ha derrotado a Eramis.

      Ella no ha podido adquirir el arma SIVA, no ha podido humillar a los guardianes, no ha podido encender de nuevo los fuegos de la Casa de los Demonios. Su fracaso la atormenta.

      Ahora, se sienta en el puente de su queche robado, erguida, contemplativa. Tiene la mirada puesta en alguna realidad distante, acabada, a la que nunca podrá volver.

      Atraks, la más joven de su consejo, la observa desde el otro extremo de la sala. Ella se acerca.

      "Mi kell", dice. Su voz es como la de una niña.

      Eramis guarda silencio unos instantes más de lo necesario. Finalmente, dice: "Eres demasiado joven como para recordar la antigua casa, lo que los Demonios éramos antes".

      Atraks inclina la cabeza en señal de respeto.

      "Este fracaso no te duele", añade Eramis amargamente.

      Atraks sigue con la cabeza inclinada. Luego, lentamente, la levanta. Sus ojos examinan el rostro de Eramis. "Soy demasiado joven como para recordar", repite dándole la razón. "Pero tengo la claridad suficiente como para ver en qué se convertirán los Demonios".

      Eramis abre la boca para recordarle a Atraks su lugar, y hace una pausa.

      Una idea ha despertado de pronto en su pensamiento.

      Se yergue y su altura es intimidante. Extiende su segundo par de brazos.

      "No", dice. La claridad ha descendido sobre ella como una lluvia en Riis. "Los Demonios no son nada".

      Se dirige hacia la puerta con paso resuelto. En su interior arde nuevamente el fuego. "Los Demonios han muerto".

      La Casa de la Anarquía. La Casa de la Ruina.

      La Casa de Eramis.

      "Debemos convertirnos en algo nuevo".

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    • EquipamientoBrote Perfeccionado

      El capitán está de pie con sus manos principales apoyadas sobre un cuadro de mando. Contempla una holoproyección estática como si pudiera revelarle algún secreto. Junto a él, el cazador examina informes de exploradores. La hechicera pulsa rápidamente una consola de datos, ejecutando una simulación tras otra. Nadie habla.

      De pronto, se produce una explosión ensordecedora. La holoproyección parpadea; el esquife se inclina setenta grados. El capitán se sujeta con fuerza al cuadro mientras alarga un brazo secundario para agarrar al cazador y evitar que pierda el equilibrio. La hechicera no es un problema; ha usado su Fugacidad para encontrar un asidero.

      El capitán llama a su tripulación, pero habla elixni demasiado deprisa como para que el cazador y la hechicera le puedan entender. Alguien responde a la llamada. El esquife se inclina violentamente y después se estabiliza.

      "¿Eramis?", pregunta la hechicera.

      El capitán asiente. Tras soltar al cazador, desaparece por una escotilla de entrada para hablar con su tripulación.

      "Esto no me gusta", dice el cazador en voz baja. "Deberíamos estar ahí con él".

      La hechicera se muerde el labio inferior. A ella tampoco le gusta, pero ya han discutido hasta la saciedad con su capitán y no han conseguido nada. "Tenemos que confiar en él", dice finalmente. "Es lo que él quiere".

      "¿Confiar en él para morir?", sisea el cazador. "Repasemos lo absurdo de su plan: no solo quiere infiltrarse en la Torre sin nosotros, sino que también planea portar los colores de los Demonios para frustrar su intento de hacerse con SIVA. Y en vez de contar con nosotros, sus buenos amigos guardianes, le pide ayuda a un desconocido…".

      "No es un desconocido", le interrumpe la hechicera.

      "¡Está bien! ¡No es un desconocido, pero tampoco un amigo!". El cazador aprieta los dientes. "Deberíamos hacerlo. Tenemos que hacerlo. Venga, vámonos ya. Podemos acabar con ellos". Conjura a su Espectro con un giro de muñeca mientras se prepara para el teletransporte.

      "Tenemos que confiar en él", repite la hechicera mientras trata de sujetar al cazador por el antebrazo. "Creo que lleva razón cuando dice que no significará nada si lo hacemos nosotros. Los guardianes hacemos cosas extraordinarias todo el tiempo. Y él necesita más aliados…".

      El capitán entra de nuevo en su pequeño centro de mando. Se incorporan con aire de culpabilidad. El cazador oculta su Espectro.

      "¿Todo bien?", les pregunta alternando la mirada entre ellos.

      "Eia, Mithrax", murmura la hechicera. "Todo bien".

      El cazador no dice nada.

      "Recorremos este camino plagado de dificultades con corazones jubilosos. Sed valientes".

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    • Ishtar CollectiveQuest: Fallen Transponder and Zero Hour, Outbreak Perfected
  2. Registro / 458

    Los sueños de Eramis la conducen a la Luna

    Del documento original

    Los sueños siguen ocurriendo. Son viejos recuerdos, pero retorcidos: La lucha contra un guardián en el Presidio de los Ancianos y la derrota ante su Luz; Athrys golpeando las paredes de su cápsula de sueño, suplicando a la Gran Máquina.

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    • La antigua Ladrona de naves6. El heraldo

      Los sueños siguen ocurriendo. Son viejos recuerdos, pero retorcidos: La lucha contra un guardián en el Presidio de los Ancianos y la derrota ante su Luz; Athrys golpeando las paredes de su cápsula de sueño, suplicando a la Gran Máquina.

      No puede dormir. Algo en estos sueños insiste en que debe viajar a la Luna de la Tierra y ella decide seguir esa señal.

      En la Luna, se enfrenta a la putrefacción de la colmena como a un enjambre de moscas. Su hedor fétido es insoportable, peor que el de los montones de cadáveres del presidio y peor que los campos de batalla de la Grieta del Crepúsculo. La colmena come y respira muerte, y ella detesta tanto su aliento que los siega como si fueran malas hierbas.

      Un caballero la acecha por las catacumbas. Para evitar ser descubierto, caminando al mismo ritmo que ella. Ella le hace creer que lleva ventaja, dejando que ataque primero y, cuando lo hace, ella revienta su armadura de exoesqueleto con la espada. Esa emoción de la lucha, el aullido del caballero al morir… es casi reconfortante. Un descanso de sus perturbadores sueños.

      Está cubierta de sangre de la colmena, pero sigue avanzando. Cuando finalmente llega a la nave, una visión conocida la paraliza.

      Recuerda esa flota.

      Recuerda haberlos visto atravesando el cielo como flechas oscuras. Recuerda el espacio donde estaba la Gran Máquina y el vacío donde ya no está.

      Fue una lección sobre la dependencia que tardó muchos años en aprender.

      Ahora, la flecha oscura le habla. Sabe que no es elixni. No es una de las torpes lenguas de la Tierra, ni el melodioso hablar del Arrecife. Es diferente, como un susurro. Pero es fuerte y se entiende perfectamente.

      Basta de esperar, dice.

      Nadie vendrá a por ti.

      Sé tu propia salvación.

      Siente algo en las cuatro manos, un cosquilleo, una vibración. Le recuerda a la lanza de arco rota. Tensa y relaja los puños, mirando a la superficie de la nave. Aquí hay poder. Poder con el que ella puede hacerse.

      Pero todavía no.

      Una visión la golpea como un rayo. La transporta. El lúgubre polvo gris de la Luna desaparece y ella está de pie en una llanura blanca de hielo y nieve. La ciega, la deja sin aliento.

      Luego, vuelve a estar en la Luna y cesan los susurros.

      Ya sabe adónde debe ir.

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Temporada de la Opulencia

¡Comienza una nueva temporada! Deléitate con los regalos del poderoso emperador Calus. Busca tesoros perdidos por todo el sistema.

  1. Registro / 459

    Una corona recuperada

    Del documento original

    La Corona de dolor salió de uno de mis mundos ateneos, un repositorio de la colmena.

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    • EquipamientoMáscara de la Sombra

      La Corona de dolor salió de uno de mis mundos ateneos, un repositorio de la colmena.

      Uno de vosotros me ayudó a encontrarla. De la tribu de cazadores, del linaje de la Guerra Roja. Puede que seas más joven que los antiguos rusos, pero eres viril.

      Mi imperio y yo hemos perdido una red entera de mundos biblioteca como ese. Ha pasado demasiado tiempo.

      Un día te llamaré para que me ayudes a recuperarlos. Antes de que llegue el final.

      Emperador Calus

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Bastión de Sombras

Eris investiga una Pirámide oculta en la Luna. Las pesadillas devuelven al presente viejas heridas de los guardianes.

Temporada de lo Imperecedero

... en círculos. Enemigos ancestrales vuelven a plagar viejos campos de batalla. El tiempo avanza...

  1. Registro / 496

    Los desolladores psiónicos encuentran el Reloj Solar de Osiris

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    • Relato webHermanas

      Las tres hermanas llegaron a Mercurio.

      Buscaban el Bosque Infinito y, a través él, el camino a la salvación de su pueblo, un futuro simulado en el que vivirían libres de los cabal.

      En vez de eso, encontraron otra cosa.

      "Pequeñas perturbaciones", dijo Ozletc, la mayor y la más sabia. "Pequeñas corrientes en esta línea temporal. ¿Las ves, hermana?".

      "Las saboreo", dijo la segunda hermana, Tazaroc, la más hambrienta de las tres. "Noto los bordes".

      La tercera, Niruul, la más tranquila de ellas, alargó la mano para comprobar el aire. "Y yo", dijo. "Y algo más. Se ha ocultado la fuente. La tecnología es humana, pero refinada. Es una sorpresa".

      "Desactívala", dijo Tazaroc, impaciente. "Tiene una fuga. Me gustaría ver su origen".

      Los dedos de Niruul surgieron de la manga de su traje, tamborileando en el aire. Trabajó durante un día y una noche, aunque la perpetua luz cegadora de Mercurio ocultaba el paso del tiempo. Durante todo este tiempo, notó la inquieta impaciencia de sus hermanas.

      ***

      Un extraño aparato se materializó alrededor de ellas en medio de una luz trémula. Levantaron la mirada para contemplar la envergadura de aquella espira enorme y dorada.

      "Me susurra", dijo Tazaroc.

      "Pues tápate los oídos", dijo Ozletc. "¿Veis el potencial de esto?".

      "Caos", dijo Niruul.

      "No", respondió Ozletc. "Una oportunidad. ¿Veis cómo tira del tejido de nuestro tiempo? ¿Veis las costuras?".

      Las costuras estaban cosidas con tanta fuerza que apenas se podían ver, pero una mano habilidosa podría encontrarlas. Una mano habilidosa podría arrancar cada puntada. Las tres hermanas lo percibían.

      "Llevará su tiempo activarlo", dijo Niruul. "Alguien lo ha protegido contra intromisiones".

      "Tendremos tiempo", dijo Ozletc. "Abriremos el pasado y cambiaremos el curso del destino de Ghaul. Anticiparemos sus errores. Dejaremos fuera de juego a sus consejeros".

      "¿Por qué?", espetó Tazaroc.

      "Porque lo utilizaremos para nuestros propósitos", dijo Ozletc. "Era un idiota, pero se le podría manipular. Conducirlo hacia una perdición más provechosa".

      "¿Y por qué no vamos más atrás?" dijo Tazaroc, ansiosa. "¿Y tiramos la cabeza de ese inútil al foso antes de que se suba a rastras a un trono?".

      "Es peligroso" dijo Niruul, negando con la cabeza. "Y, en vez de eso, ¿por qué no irrumpimos en el futuro y atacamos donde los guardianes sean incapaces de prever?".

      "Las predicciones no son su fuerte", apuntó Tazaroc.

      "Y, aun así, han construido esto", saltó Niruul.

      "Hermanas", dijo Ozletc. "No hace falta que discutamos. Este aparato nos permite recorrer el pasado y el futuro por igual. Y así tomaremos el camino más ventajoso, sea cual sea".

      ***

      Durante días y semanas, trabajaron en la máquina. Mientras sus hermanas la defendían de los vex, Niruul sometió el aparato a sus designios y, gracias a la fuerza de voluntad combinada de las tres, lo devolvieron a la vida entre zumbidos.

      A su alrededor, el tiempo rompió sus costuras. Ante las hermanas se abrieron ventanas a otros mundos, al verdadero pasado y futuro de Mercurio. El aparato se encontraba en el centro de todo, como un punto de anclaje. Y a lo largo de todas las líneas cronológicas fallidas, donde se encontraban el pasado, el presente y el futuro, los vex se vieron arrancados, cortados por un cuchillo de pura energía temporal.

      Las tres contemplaron su nuevo reino, un pasado, un presente y un futuro listos para sus manipulaciones.

      "Está tan claro", dijo Niruul, reverente. "Un atisbo perfecto de lo que fue y de lo que será".

      "Y no los desvaríos agitados de una máquina loca, como la OXA", dijo Tazaroc.

      Compartieron el sentimiento de las posibilidades sin ataduras y paladearon el potencial del éxito y el del fracaso. Juntas, se tragaron los sentimientos y se curtieron contra ellos.

      "Tenemos el pasado y el futuro en la palma de la mano, hermanas", dijo Ozletc. "Vemos qué perspectivas albergan".

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Temporada del Alba

Vuelve a unir los hilos del tiempo en Mercurio y prende la llama de la esperanza.

  1. Registro / 497

    Osiris contempla un nuevo futuro

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    • Relato webAcciones de amigos mutuos

      Osiris se encontraba ante un portal que llevaba al Bosque Infinito.

      Hacía dos años que le había llegado la noticia de que uno de sus viejos amigos había muerto. San llevaba años desaparecido, pero el hechicero siempre había supuesto que el titán volvería a aparecer algún día. Estaba equivocado.

      Se dio cuenta de que se encontraba mirando a través del umbral de un portal durmiente y tecleó algo en un aparato cúbico que llevaba colgado del cinto para entreabrir la puerta.

      No había podido salvar a San de los vex. Pero cada día montaba guardia el Bosque Infinito para monitorizar las simulaciones del futuro basadas en la actividad de estos.

      Más allá del portal, un mar reluciente de datos lo llamaba.

      Cruzó el umbral y se adentró en las blancas fauces de una cámara de depuración de errores del Bosque Infinito.

      "Actívala, Saguira", dijo.

      "¿Seguro que no quieres descansar hoy?", preguntó ella mientras se desplegaba sobre él como una corona.

      "Los vex no descansan".

      La Espectro lo sopesó durante un momento y luego el Bosque relució a su alrededor y las fauces blancas se apagaron hasta alcanzar una semioscuridad.

      Y después se sumieron en el abismo.

      El suelo se desplomó y la Luz de Osiris lo sostuvo en lo alto, cubierto de un fino barniz de armadura.

      Nada se movía. El hechicero frunció el ceño, prendió una chispa solar y la sostuvo en lo alto. La luz de esta no reveló nada a su alrededor. "¿Me habré equivocado en algo con la secuencia?".

      "La he comprobado tres veces. No", respondió ella. "Eso es. Esto es la simulación".

      Encendió la radio.

      "Adelante, Osiris", dijo Ikora.

      "¿Qué sucede ahí fuera?", respondió él.

      "Hay para elegir. Volvemos a estar en guerra en la Luna. Los vex han atacado.

      "¿Y?".

      "Hemos contraatacado. La Mente Imperecedera ha muerto".

      "¿Cómo?".

      "Un plan. Y unos amigos mutuos".

      "Nuestros amigos han cambiado todos los futuros proyectados en el Bosque Infinito".

      "No parece que eso te haga muy feliz".

      "Estaremos en contacto". El hechicero cortó la transmisión. "¿Dónde estamos?", le preguntó a Saguira.

      "Donde siempre. En un Mercurio simulado".

      Ni tan siquiera alcanzaba a ver las estrellas.

      "¿Hasta dónde llega este vacío?".

      "Hasta el Viajero, por lo que sé".

      "Llévanos allí".

      Osiris sabía que la simulación se movía alrededor de él, pero el brillo típico del bosque había desaparecido. Ahí no había nada que ver.

      "Aquí estamos", le confirmó ella cuando notó la gravilla pegársele a la suela de las botas. Nunca la había oído tan poco segura de sí misma.

      Encima de aquella duna azotada por el viento había algo más de claridad, pero no gran cosa. Era incapaz de ver el sol en el crepúsculo morado que pendía sobre él. La brisa rugía en sus oídos.

      La esfera del Viajero había desaparecido. En su lugar, un monolito de obsidiana dominaba el firmamento, era al menos el doble de grande. En lugar de la Última Ciudad, se alzaba un remolino de una tormenta de arena teñida de púrpura por la luz mortecina.

      "¿Cuándo ocurrirá esto?".

      "Las predicciones del bosque dan un margen de dos o tres décadas, en función de multitud de variables. Con una posibilidad importante de acelerarse en función de elementos concretos".

      "¿Qué elementos?".

      "Acciones de amigos mutuos".

      "Detén la simulación. Llévame a Mercurio".

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  2. Registro / 508

    Nuevos amigos relucientes

    Del documento original

    Debería haber pasado por alto esta insignificante estación de camino a Plutón. Pero, a pesar de su escaso tamaño, es sorprendentemente cálida, casi un grado por encima del fondo del espacio. Eso es mucho.

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    • EquipamientoCarcasa Metal líquido

      Debería haber pasado por alto esta insignificante estación de camino a Plutón. Pero, a pesar de su escaso tamaño, es sorprendentemente cálida, casi un grado por encima del fondo del espacio. Eso es mucho.

      Los motores de mi nave zumban durante el proceso de enfriamiento cuando salgo a la zona de aterrizaje. Es un diseño de serie; hace años, probablemente podría haber dicho qué plano utilizaba de la sala de exposición de FabriDyne. Registro de Ishtar. Probablemente un observatorio olvidado en el Colapso.

      Pero lo que me aguarda más allá de la escotilla no es mercancía, sino equipamiento atmosférico, brillante y nuevo. Alguien ha estado aquí tras el Colapso. Me descuelgo el fusil del hombro y caliento la célula de energía. La huella de una mano. Grasa y polvo amontonados contra la pared blanca; del tamaño de una cabal, pero… con cinco dedos.

      Hay más. Una mancha de plata ondulada y fragmentos rotos de algo familiar. Demasiado grande para una pistola, pero quizá con esa mano…

      Un crujido rompe el silencio detrás de mí. Disparo.

      "No dispares, exo", suplica una pequeña voz. "¡Solo soy Tokki!". Su lente brillante se asoma por detrás del marco de la puerta.

      "¡¿Un Espectro?! ¿Qué haces aquí?".

      "Oí la lla-llamada".

      "¿La llamada? ¿Buscando guardianes? No hay humanos tan lejos".

      "Bueno, ahora lo sé".

      Su cuerpo ondula bajo la luz y empieza a resultar familiar. "¿Qué le pasa a tu carcasa?".

      "¿Te gusta en plateado? Me lo enseñó mi amiga".

      "¿Otro Espectro tan tarado como para acompañarte hasta aquí?".

      "No, señora. La encontré aquí".

      Sus aletas dejan entrever algo: un hermoso amasijo de costillas y velas, con seis ojos brillantes que me observan. Me acerco.

      (Y las pequeñas manos de Ana me abrazan. Su vestido está sucio y está llorando; el abuelo va a alucinar, pienso mientras le acaricio el pelo. "No pasa nada. Yo te ayudaré").

      Me sobresalto cuando la amiga de Tokki se desliza hacia mi mano y arrulla. "Yo… te ayudaré".

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Temporada de los Dignos

Con el Omnipotente amenazando a la Última Ciudad, guardianes de todos los rincones se unen para luchar contra el destrozasoles de los cabal y forjar nuevas alianzas con antiguos rivales.

  1. Registro / 512

    Osiris planta una semilla

    Del documento original

    Vance había esperado ese momento desde que se le revelara su propósito. A menudo fantaseaba con cómo sería conocer al legendario Osiris. Se había imaginado el diálogo tantas veces… "Hermano Vance, estoy en deuda con el servicio que has prestado. Has resuelto uno de los grandes misterios de esta era. Tu dedicación, sabiduría y pasión me inspiran y renuevan".

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    • Pruebas y tormentosCapítulo 8 - Idolatría

      Vance había esperado ese momento desde que se le revelara su propósito. A menudo fantaseaba con cómo sería conocer al legendario Osiris. Se había imaginado el diálogo tantas veces… "Hermano Vance, estoy en deuda con el servicio que has prestado. Has resuelto uno de los grandes misterios de esta era. Tu dedicación, sabiduría y pasión me inspiran y renuevan".

      "No, gran Osiris. Tú me has inspirado a convertirme en el hombre que ves ante ti. Juntos, podemos cambiar el mundo".

      Llegado el momento, nada hubo de eso.

      "Te has hecho a una idea que te inventaste. Siempre he tolerado este 'movimiento' adulador tuyo, pero esto ya es pasarse de la raya". Osiris estaba furioso. Y el hermano Vance, asombrado.

      Miró a Osiris sin comprender, sin saber qué podía decir para calmar su ira y hacer desaparecer su frustración.

      "Lo que he descubierto…".

      "… es lo bastante peligroso para destruir a todos los hombres, mujeres y niños que existen. Estás jugando con fuerzas que escapan a tu comprensión", le reprendió Osiris. "Te lo advierto aquí y ahora: vete de este Faro. No te compliques la vida. Forma una familia. Compón música. Deja atrás Mercurio y esta insensatez".

      Vance lo sopesó.

      "Pensé que estarías orgulloso…".

      El gruñido hosco de Osiris le dijo lo contrario.

      "Si mis palabras te importan en algo, las honrarás. Otro vendrá que te sustituirá en tu cometido".

      Vance sintió el pecho como si le hubiera pasado una avalancha, un terror desbocado le llenó los pulmones. Se apartó del hombre que había admirado durante tanto tiempo sin saber qué decir, desmoralizado. Se quedó de pie frente a la vista mercurial que tenía delante, abrumado y escuchando. Las exuberantes arenas caléndula que se barrían unas a otras a cada brisa, el inquieto fluido radiolario que caía en cascada por los emplazamientos vex, el lejano latir de una baliza de patrulla que nadie había recuperado. Tenía la espalda apoyada en la estructura que una vez lo inspirara con su canto. Y esta se burló de él con un silencio ensordecedor. ¿Cómo había calculado tan mal todo esto?

      Osiris sintió lástima de Vance, pero tenía asuntos más importantes que atender y se fue sin despedirse.

      "Ha sido duro", se burló Saguira. "Pero él tenía razón. Todo lo que ha descubierto… las implicaciones…"

      "Lo sé", admitió Osiris, con remordimiento. "Lo que hace que esta situación sea más precaria aún".

      "¡Osiris! ¡Espera!". El hermano Vance salió disparado del Faro a una velocidad vertiginosa.

      "Ya estamos".

      "Silencio, Saguira".

      "La reina Mara Sov… quería que te dijera…". Vance luchó por recuperar el aliento. "Quería que te dijera 'planta la semilla'".

      Osiris estudió a Vance con curiosidad.

      "No sé a qué se refiere, pero dijo que lo harías", le ofreció Vance a modo de disculpa.

      "Yo sí, creo", respondió Osiris, poniendo la mano sobre el hombro todavía agitado de Vance. "Gracias. Esto es de gran utilidad. Bien hecho".

      Y, con eso, Osiris se fue.

      Vance escuchó mientras el Velas de Osiris despegaba, el olor acre del combustible quemado del motor de la turbina le obstruía las fosas nasales, y repitió para sí "Bien hecho" con una leve sonrisa asomándole.

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  2. Registro / 513

    La construcción de Riis-Renacido

    Del documento original

    Eramis y Variks están a la sombra de una ciudad a medio construir. Su gente ha rescatado algunas cosas de los escondites de los elixni del sistema y los ha atado a las ruinas de unas instalaciones de la Edad de Oro, construyendo algo nuevo a partir de algo viejo. Carne elixni en los huesos del fracaso humano, en la gélida tundra de Europa.

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    • La antigua Ladrona de naves7. El escriba

      Eramis y Variks están a la sombra de una ciudad a medio construir. Su gente ha rescatado algunas cosas de los escondites de los elixni del sistema y los ha atado a las ruinas de unas instalaciones de la Edad de Oro, construyendo algo nuevo a partir de algo viejo. Carne elixni en los huesos del fracaso humano, en la gélida tundra de Europa.

      Ella observa el rostro de Variks y él alza la vista. Hay algo familiar ahí. Un asombro que le recuerda a un pasado lejano.

      "Será un nuevo Riis", dice alzando la vista hacia el andamiaje ante ellos. "Un nuevo hogar para nuestra gente. Se acabaron las huidas y vivir en las afueras".

      Variks finalmente mira a Eramis a los ojos. "Pero ¿y los Demonios?". Habla en lengua elixni y eso la sorprende.

      "Deja los viejos nombres y las viejas costumbres en el pasado", dice ella con desdén.

      Tal como ella recuerda, Variks no permite que su asombro se interponga en el camino del pragmatismo. Su mirada es analítica. "¿Y por qué este lugar? ¿Por qué esta luna congelada?".

      "La vi en un sueño".

      Ella siente su escepticismo y no lo culpa. Desde la fuga de la prisión, él se ha estado escondiendo en algún rincón olvidado del sistema, esperando a que llegara el momento del juicio. Le dio la libertad a su gente, pero se construyó una celda para sí mismo. Él no puede ver más allá de lo que cree saber.

      "¿Y por qué me has llamado?", pregunta él. Hay dureza en su voz. "Después de todo. No somos aliados, Eramis".

      "Las viejas costumbres", repite ella. "Para que los elixni sobrevivan, debemos abandonar los recuerdos que nos dividen. Las riñas insignificantes, los asuntos políticos de las casas… Quiero empezar de cero".

      Mira de nuevo al andamiaje. "Este será un nuevo mundo, Variks. Nuevas ideas. Nuevas historias. Seremos conocidos y recordados como algo nuevo".

      Variks la sigue con la mirada. Su voz se ha suavizado. "¿Y por qué yo?".

      Eramis se gira para mirarlo. Él todavía le tiene miedo, se nota en su lenguaje corporal: cómo encorva los hombros, cómo gira la cara hacia un lado, como si mirarla de frente le hiciera daño en los ojos.

      "En el nuevo mundo, voy a necesitar un escriba", dice ella.

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Temporada de los Visitantes

El Omnipotente se cierne sobre la Última Ciudad. Únete a aliados insospechados para conjurar esta crisis y destruir el último vestigio del poder de los cabal en el sistema.

  1. Registro / 526

    Neomuna entra en confinamiento

    Del documento original

    "Bien, pues así acaba otro día". Arter sonrió a sus estudiantes. "Chicos, recordad que este es el último día que nos vemos en el colegio. A partir de la semana que viene, las clases se darán en el Arca de Nubis. ¡Empezaremos a aprender a esculpir digitalmente para la clase de arte! ¿No os parece emocionante?".

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    • Últimos díasSr. Che

      "Bien, pues así acaba otro día". Arter sonrió a sus estudiantes. "Chicos, recordad que este es el último día que nos vemos en el colegio. A partir de la semana que viene, las clases se darán en el Arca de Nubis. ¡Empezaremos a aprender a esculpir digitalmente para la clase de arte! ¿No os parece emocionante?".

      "¡A mí no me gusta la clase de arte, Sr. Che!". Enfadada, Suza dio un pisotón. "¿Por qué tenemos que entrar en el ordenador? Me gusta nuestro patio".

      Arter se dejó caer sobre el taburete. En su clase había niños de entre cuatro y siete años, y algunos de ellos eran más inteligentes que él a esa edad; aun así, ninguno estaba listo para aceptar el concepto de extinción. "Sé que todos habéis oído que la flota de las pirámides está regresando". Todos se quedaron mirándolo embobados… Entendían lo que estaba pasando, pero no comprendían lo que significaba a nivel emocional. "La flota de las pirámides la conforman personas muy malas que podrían hacernos daño. Por eso, todos vamos a escondernos bajo el suelo, donde será muy difícil encontrarnos. Pero allí no hay mucho espacio, ni mucho que hacer, así que todos dormiremos y entraremos en el Arca de Nubis para poder seguir aprendiendo y divirtiéndonos con nuestros amigos".

      "¿Dolerá?".

      "No, Keiji. Será como cuando nos metemos en el Arca de Nubis para escuchar las historias. Todos lo habéis hecho muchas veces antes".

      "¿Podemos levantarnos para ir al baño?". Arter no sabía quién había hecho la pregunta, pero intuía que era Kachela.

      "No, tendremos que quedarnos dormidos", les recordó a todos.

      "¡Pero entonces nos haremos caca en la cama!". Kachela sonó escandalizado, y Arter tuvo que aguantarse la risa.

      "No pasará nada. Todo el mundo tendrá su propia cápsula de sueño, ¡igualita a la que usaban los fundadores!". Arter bajó la voz como si fuera a compartir algún secreto pseudoconspirativo. "Se encargará de hacer caca por vosotros las veces que haga falta".

      La clase gritó al unísono "Puaaaj". Arter siempre sabía cómo distraer a los niños y quitarles el miedo.

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  2. Registro / 527

    Surge la kell de la Oscuridad

    Del documento original

    Cuando la nave obsidiana desciende sobre Europa, Eramis está preparada. Su consejo la acompaña: Variks, Filaks, Kridis, Praksis y Atraks. Saluda a los recién llegados con entusiasmo.

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    • La antigua Ladrona de naves9. La kell de la Oscuridad

      Cuando la nave obsidiana desciende sobre Europa, Eramis está preparada. Su consejo la acompaña: Variks, Filaks, Kridis, Praksis y Atraks. Saluda a los recién llegados con entusiasmo.

      Vuelven los susurros desconocidos. Ahora dicen…

      No esperes a que te elijan. Elige tú.

      Elige la salvación.

      Eramis entra en la nave y elige la fuerza.

      En ese instante, mientras sostiene en sus manos este poder ancestral y frío, nace la Casa de la Salvación.

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Más allá de la Luz

Europa reúne los secretos de Clovis Bray y la rebelión de Eramis. La estasis abre un nuevo camino para los guardianes.

Temporada de la Caza

Mientras las pirámides sumen al sistema en el caos, los guardianes colaboran con aliados inesperados para detener a las fuerzas monstruosas de Xivu Arath y desbaratar la red de misteriosos criptolitos de la diosa de la colmena.

Temporada de los Elegidos

Lucha contra las tropas de la emperatriz Caiatl y pon a prueba tu fuerza contra los campeones de los cabal.

Temporada del Simbionte

La Última Ciudad está sumida en una Noche Interminable y los guardianes deben piratear la Red Vex con ayuda de Mithrax, el Simbionte Sagrado.

  1. Registro / 603

    La Casa de la Luz

    Mithrax conduce a su gente al refugio bajo la Gran Máquina. Namrask teme el juicio de los humanos por su pasado, pero acaba instalándose en el barrio elixni y aprendiendo a tejer: una alianza también se construye con vidas pequeñas.

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    • Ishtar CollectiveThe Lost Splicer: Eliksni Quarter
    • Aquiles teje una crisálidaVIII: Y también la Luz

      Se dirigen hacia la Última Ciudad, bajo la Gran Máquina.

      "¿De qué tienes miedo?", le pregunta Misraaks a Namrask.

      "¿Por qué no tienes miedo?", pregunta Namrask en respuesta. La joven lo desconcierta. "¿Qué vida vamos a tener allí? Querrán vengarse de nosotros. Y con razón, ¿no?".

      "¿Hay algo que deba saber?", pregunta Misraaks con brusquedad.

      "No", gruñe Namrask, frotándose las rodillas desnudas que sobresalen de su caparazón. "Sí. Yo fui…", pero se detiene. "No. No puedo decírtelo, porque entonces tú se lo dirás a los humanos. Y no te pediré que mientas".

      "No quieres ser el que eras antes", supone Misraaks. "¿Quieres aprender un nuevo oficio?".

      "Quiero tejer", dice Namrask. "Todavía no soy muy bueno. Pero podría llegar a serlo".

      "Tejer se parece a la manipulación simbionte", dice Misraaks pensativo. "Los simbiontes trabajamos con metal y carne, no con urdimbres y tramas. Pero el objetivo es el mismo: nutrir la vida con el arte, y nutrir el arte con tu vida".

      "No confío en los simbiontes", refunfuña Namrask frotándose el pecho. ¿Qué haría un simbionte con él? ¿Llenarlo de cáncer mecánico para que vuelva a estar fuerte? ¿Darle éter corrupto, la locura imperecedera?

      Los ojos principales de Misraaks brillan. "Soy un tipo de simbionte más antiguo, de los que buscan la Luz en todas las cosas. Quizá, el tipo adecuado de simbionte pueda entretejer a dos seres, como intentaron hacer los insomnes en el Arrecife".

      "Pero la Luz no está en todas las cosas. Nos ha abandonado. ¿Para qué andar buscando la Luz, si está claro a quién favorece?".

      "Hace tiempo, estuvo en nosotros", le recuerda Misraaks. "Podría volver a estarlo".

      Namrask recuerda aquellos tiempos, a través de una distancia inmensa y bañada en sangre.

      "Riis… estuve allí, ¿sabes?", susurra Namrask. "Durante el Tornado. Tras la caída de Chelchis, envié naves para seguir a la Gran Máquina. Abandoné a todas las casas que no podían combatir. Ordené a mi flota que diera caza a la Máquina. Muchos nos siguieron. Cada nave empezó su propia guerra contra los humanos, pero puede que el primero fuera yo".

      Misraaks lo mira fijamente. Tras una pausa, dice: "Lo entiendo. Nuestra gente también tiene miedo del Santo. Pero dudo que él supiera sus nombres".

      ***

      Namrask se instala en la zona de la Última Ciudad que ha sido entregada a los elixni. De día, comparte un telar con otros. De noche, susurra los nombres de los que ha perdido hasta que se duerme.

      Duerme bien hasta el día en que un humano le grita: "¡Comeniños!".

      Namrask se gira, pero quiere gritar, hablar sobre el aire cerrado, sobre la vida de confinamiento de una nave espacial, sobre las crías que sobrevivieron y las duras decisiones de los que murieron. Ahora desearía haber sido lo suficientemente depravado como para pensar en devorar niños humanos.

      Pero ve a los jóvenes elixni, como Eido. Quiere llorar por su promesa, por su esperanza. A Eido no le cae bien y lo evita, es mejor así.

      Con el tiempo, Namrask aprende a tejer para los humanos. Lo que más le gusta es hacer fieltro, pero también aprende a trabajar la seda. Le gusta el telar de seda y, en ocasiones, lo usa de forma manual, sacando las hebras de las hileras con una mano, luego con otra, y manteniendo la tensión constante y uniforme para crear el mejor tejido.

      Le gustaría poder tejer con la propia Luz, como los guardianes hechiceros, que crean tejido de campo de forma secreta. Tal vez Misraaks aprenda a hacer lo mismo.

      Un día, una máquina se acerca a su puesto en el mercado. Nervioso, pasa la mano por su carcasa. Las máquinas humanas se llaman "exos". Le recuerdan a los vex. Le resulta más fácil ver sus formas acorazadas que la inquietante suavidad de los humanos y los insomnes de dos almas. Esta exo lleva un chal colorido.

      "Te reconozco", le dice la máquina.

      Él se estremece. "Namrask vende telas", gruñe, fingiendo no entender.

      "Namrask". Ella se ríe por lo bajo. "Soy vieja, tejedor hueco. Casi tan vieja como tú, creo. Pero, a diferencia de la mayoría de los míos, yo me acuerdo de Londres y de ti".

      Él alza un trozo de tela entre ellos. Ella lo coge de dos de sus manos: el cuerpo de máquina de ella es más cálido que el suyo.

      "Las líneas temporales se crean a partir de cada momento. Vivimos en un hilo tejido en un enorme tapiz. Pero lo que ha ocurrido entre nosotros, en este hilo, no se puede cambiar. No puedes esconderte. Eres un carnicero. Tú y yo todavía estamos en guerra", espeta ella.

      Le suelta las manos. Él la mira fijamente, a duras penas puede respirar. De su boca emana vapor de éter.

      Alegremente, le da unos golpecitos en las cuatro manos. "Me pusieron el nombre de una antigua diosa", añade. "Una diosa que tenía tantos brazos como tú. En sus manos estaban el dharma, el kama, el artha y la moksha. La ley, el deseo, el significado y, por último, la liberación. La libertad de la guerra de la muerte y el renacimiento. ¿Tu renacimiento como Namrask te ha liberado?".

      "Namrask vende telas", repite él.

      "Tal vez", dice con tono burlón. "Pero no creo que la moksha te haya otorgado el verdadero renacimiento".

      "No he olvidado lo que hiciste cuando eras Akileuks. Y nunca lo olvidaré", susurra.

      Él había robado ese nombre, como cualquier otro botín, y lo había usado. El nombre de un héroe humano, un gran guerrero y un famoso corredor: Aquiles, que significa "desgracia para los enemigos".

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Temporada de los Perdidos

Savathûn se ha visto obligada a dejar de esconderse, revelando así un desgarrador descubrimiento que hace que la Vanguardia se tambalee. Mientras Xivu Arath se prepara para capturar a su hermana, Savathûn te ofrece un trato: libérala de su gusano y contará la verdad sobre la Oscuridad.

La Reina Bruja

La colmena porta la Luz en el mundo trono de Savathûn. La investigación obliga a revisar lo que creíamos saber sobre los espectros y sus elecciones.

  1. Registro / 635

    Savathûn resucita

    Del documento original

    La bruja insidiosa fue horriblemente ejecutada en el acantilado a modo de sacrificio. Y, con la vida extraída de los cielos, renació como bruja radiante.

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    • EquipamientoFilo de la Intención

      La bruja insidiosa fue horriblemente ejecutada en el acantilado a modo de sacrificio. Y, con la vida extraída de los cielos, renació como bruja radiante.

      La criatura mutilada, un Espectro que le otorgó la vida de los cielos, le habló y le propuso restaurar su mente.

      Dijo:

      Eres una diosa de los krill elegidos, la colmena.

      Eres la madre del engaño y las mentiras.

      Eres la primera de tu especie en portar la Luz, una fuerza paracausal de los cielos.

      La reina de las mentiras escuchó en silencio esos recordatorios. Incluso en su renacimiento, con una mente vacía de recuerdos, su astucia brilló con fuerza y se aferró a su nueva verdad.

      Le preguntó a su acompañante adónde debía ir y fue entonces cuando su bruja de confianza llegó para guiarla hasta su señuelo.

      (Fragmento de los "Libros de las Rememoraciones. Una historia cosida en la carne, con tendones y vileza: Una prueba de la resurrección y del regreso de la Madre de los Planes")

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  2. Registro / 636

    Los espectros llegan al mundo trono de Savathûn

    Del documento original

    Con la mente clara y ojos escrutadores, la Madre de los Planes renacida volvió a su mundo trono. Desprovisto de la lógica de la espada, el mundo se había convertido en una mera cáscara.

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    • Libro de loreRelatos lúcidos
    • EquipamientoFilo de la Concurrencia

      Con la mente clara y ojos escrutadores, la Madre de los Planes renacida volvió a su mundo trono. Desprovisto de la lógica de la espada, el mundo se había convertido en una mera cáscara.

      Paseó por los parapetos y se sumió en un estado de contemplación. Aunque no recordaba nada, su mente estaba tan afilada como un colmillo.

      Cuando sus sentidos volvieron a la realidad, la reina de los susurros se dirigió a su camada.

      Exclamó:

      Mis niños. Por el profundo amor que os profeso, os contaré la verdad.

      En su presencia, mató a su bruja de confianza con una llamarada trascendental de Luz.

      La bruja se convirtió en la primera Lúcida, la primera en ser resucitada a imagen de la reina.

      (Fragmento de los "Libros de las Rememoraciones. Una historia cosida en la carne, con tendones y vileza: Una prueba de la resurrección y del regreso de la Madre de los Planes")

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  3. Registro / 637

    Savathûn experimenta con la Luz

    Del documento original

    El cristal de arco restallaba y liberaba energía desde donde colgaba en el aire. Savathûn lo inspeccionó; no tenía fracturas ni cargas inestables filtrándose por fisuras ocultas. Cuando pasó una garra por su superficie, pudo sentir la carga estática recorrerle el brazo.

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    • EquipamientoSparagmos

      El cristal de arco restallaba y liberaba energía desde donde colgaba en el aire. Savathûn lo inspeccionó; no tenía fracturas ni cargas inestables filtrándose por fisuras ocultas. Cuando pasó una garra por su superficie, pudo sentir la carga estática recorrerle el brazo.

      Savathûn se volvió hacia su prole.

      "Tú", exclamó, y un caballero de la Colmena Lúcida avanzó para arrodillarse ante su reina.

      De repente, sus compañeros de la colmena se abalanzaron sobre él, desgarrando su quitina y arrancándole la carne. Cuando Savathûn aplastó a su Espectro, una ráfaga de Luz cristalina brotó de sus restos y la energía se reordenó formando un entramado triclínico.

      El cristal palpitaba con Luz de vacío.

      "Y tú". Un acólito cuyos ojos brillaban con un fuego vital e infinito dio un paso al frente e hizo una reverencia.

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  4. Registro / 638

    Rhulk queda encerrado en su Pirámide

    Del documento original

    Dime, Testigo mío…, ¿acaso la Luz que llena este espacio, antes odioso, te impide ver su nueva gloria?

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    • EquipamientoBanda Furia Resonante

      Dime, Testigo mío…, ¿acaso la Luz que llena este espacio, antes odioso, te impide ver su nueva gloria?

      Sin duda, esperabas la misma correspondencia de siempre de tu arrastrado chico de los recados. Seguramente, también esperabas que tus maquinaciones dentro de mi mundo trono continuaran sin trabas hasta que tu definición de eternidad se hiciera realidad.

      Bueno, tengo malas noticias para ti. Pero no es ninguna sorpresa, de eso estoy segura: tú siempre estás observando.

      Déjame pues compartir mi perspectiva, debes de estar esperándola con ansias: mi adquisición de la Luz es una maravillosa prueba de una existencia superior incluso a la tuya; una especie de golpe maestro del karma, por decirlo de algún modo.

      Aunque no recuerdo todo el sufrimiento que soporté durante eones por capricho tuyo, la nefasta sensación persiste en mi mente, superada únicamente por el placer de tu descontento asegurado.

      Ese placer me dio la fuerza para dispersar la Luz en esta prisión a la que llamabas mi hogar. Puesto que seguirá siendo mi dominio, ha sido decorada en consonancia.

      Este plano ya no posee únicamente el ambiente deslucido de la Oscuridad. Ahora es más brillante. Mi verdad al fin puede florecer.

      Las paredes que dieron origen a nuestras parasitarias cadenas ya no albergan tus maquinaciones. Las herramientas y los parásitos de su interior fueron destruidos.

      Y tu subyugador ya no somete. Yace atrapado dentro de su prominente monstruosidad, ya que ante el intento de Rhulk de someterme con ese juguete del que no para de hablar, su "Inverso", pude contrarrestarlo, con una demostración de primera mano del poder que me ha sido otorgado en mi nuevo estado. Ahora, la otrora gran Pirámide yace fracturada, una vista a la que te acostumbrarás.

      Así que intenta enviar a tus repudiados, o a tus discípulos, o incluso trae a las muchas versiones de ti para recuperar lo que has perdido si así lo deseas. Pero este es mi dominio ahora. Y nunca pondrás un pie en él, aunque deba morir para impedirlo.

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Temporada de los Renacidos

Cuando la Colmena Lúcida de Savathûn pone en peligro la fuente del poder de los guardianes, la supervivencia depende de la frágil alianza entre la Vanguardia y la emperatriz Caiatl. Portando una lanza imbuida con tecnología supresora de Luz, los guardianes deben trabajar con Lord Saladino y el psiónico de confianza de Caiatl para buscar secretos en las mentes de la Colmena Lúcida y detener sus macabros planes.

Temporada de los Atormentados

La nave-prisión de Calus, el emperador cabal exiliado, ha vuelto. Sin embargo, su reaparición presagia el inicio del fin, ya que la pirámide lunar, que estaba dormida, ha vuelto a la vida. Con la ayuda de la brujería de Eris Morn, los guardianes deben trabajar con la emperatriz Caiatl, el comandante Zavala y Cuervo para desentrañar los misterios del Leviatán y la pirámide lunar, así como para detener a Calus antes de que sea demasiado tarde.

Temporada de los Tesoros

Eramis, kell de la Casa de la Salvación, se ha liberado de su gélida prisión en Europa. Mientras ella reúne a los antiguos señores de la piratería de las leyendas elixni, deberás formar una variopinta tripulación y recuperar poderosas reliquias de la Oscuridad antes de que caigan en manos de Eramis.

Temporada de los Serafines

Ayuda a Ana Bray y a Osiris a buscar el modo de restaurar el Estratega, Rasputín, para luchar contra los enemigos del sistema solar.

Eclipse

La guerra alcanza Neomuna, en Neptuno. El Velo, Calus y la llegada del Testigo sitúan a la ciudad en el centro del conflicto.

Temporada de la Resistencia

Tras el ataque del Testigo, la Vanguardia recurre a sus aliados más cercanos. Los guardianes deben dominar los virtuosos poderes de los insomnes para poder hacer frente a la invasión de la Legión de las Sombras y demostrar su valía como guardias de la reina.

Temporada de las Profundidades

Sumérgete en las profundidades del mar de metano de Titán en busca de tecnología y conocimientos perdidos.

Temporada de las Brujas

Immaru, el Espectro de Savathûn, tiene una infame propuesta para la Vanguardia: la Reina Bruja posee la información que necesitamos para seguir al Testigo, y la compartirá con nosotros si antes le plantamos cara a su hermana Xivu Arath. Los guardianes deberán reunir tributos para Eris Morn mediante el poder de rituales arcanos para que podamos cumplir nuestra parte de este peligroso pacto con la diosa de las mentiras de la colmena.

Temporada de los Deseos

Vuelve a la Ciudad Onírica y ayuda a la reina Mara a cumplir un último deseo.

Hacia la Luz

La defensa de la Última Ciudad se prepara ante el enfrentamiento con el Testigo. Antiguas amenazas vuelven a ponerse a prueba.

La Forma Final

El viaje al interior del Viajero reúne a la Vanguardia frente al Testigo. Sus decisiones desembocan en el enfrentamiento por la Forma Final.

  1. Registro / 805

    Comodín

    Del documento original

    Cayde-6 pasa la primera noche desde su renacimiento observando a su asesino.

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    • EquipamientoCaza Sigilosa

      Cayde-6 pasa la primera noche desde su renacimiento observando a su asesino.

      El príncipe que conocía como Uldren está de espaldas, con la cabeza apoyada en el brazo, utilizando la hierba mullida como almohada. Bajo un cielo sin estrellas, las briznas de hierba se entrelazan con las rocas de granito; un valle seguro y tranquilo que nace en el momento de su llegada. Sin los ciclos familiares de la Tierra, el tiempo parece ir más despacio y, después de horas de medias conversaciones y preguntas torpes, el hombre se retira para descansar.

      Uldren duerme profundamente. Vulnerable.

      Cayde se recuesta sobre una roca con los brazos cruzados, a la vera de la fogata que los separa. Siente un impulso, oscuro y salvaje.

      Sería solo un instante.

      Podría disparar directamente a través de la carcasa del Espectro, y luego improvisar un garrote con un puñado de hierba y estrangularlo sin dejar de mirarlo a los ojos mientras se le escapa la vida.

      O aplastar al Espectro con sus manos, manteniendo su posición de superioridad sobre el durmiente, y revivir su propia muerte desde la perspectiva de su asesino.

      Mejor aún, podía atrapar al Espectro, soltar al hombre y perseguirlo hasta el fin de los tiempos…

      Cayde se estremece y ve al Espectro de su asesino observándolo, iluminado por las brasas titilantes de una hoguera moribunda, con una postura inmóvil pero alerta.

      Cayde entorna los ojos y mueve lentamente la mano hasta su arma.

      Espectro y exo se miran fijamente mientras el hombre se mueve ligeramente sin despertarse.

      Luego, en un movimiento fluido, el Espectro se acerca silenciosamente a Cayde, rozando la mejilla de su guardián.

      "Siento lo de Sundance", susurra.

      Al oír su nombre, Cayde se serena. Baja las manos y la mirada hasta el suelo, como aprisionadas por una pesada culpa.

      "Gracias". Es lo único que acierta a decir.

      Observa al hombre que duerme sobre la hierba, en el interior de una deidad, pero solo ve a Uldren.

      "Cuervo", se recuerda Cayde.

      Es Cuervo.

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  2. Registro / 808

    Convalecencia

    Del documento original

    Temperatura: -65° C Clima: Tormenta de arena Precipitaciones: 0% Humedad: 67% Viento: 25 m/h Dióxido de carbono: 95%

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    • EquipamientoMicrocosmos

      Temperatura: -65° C

      Clima: Tormenta de arena

      Precipitaciones: 0%

      Humedad: 67%

      Viento: 25 m/h

      Dióxido de carbono: 95%

      El tiempo pasa. El metal se corroe. El polvo se acumula. Decadencia. Decadencia. Decadencia.

      Temperatura: -100° C

      Clima: Despejado

      Precipitaciones: 0%

      Humedad: 108%

      Viento: 30 m/h

      Dióxido de carbono: 94%

      Alterar la naturaleza de todo un mundo no es ninguna tontería. Esa es la lucha constante de las manos mortales. Las cianobacterias, pequeñas obreras de las profundidades marinas, necesitan millones de años de luz solar para llevar a cabo el cambio más simple y necesario: la oxidación.

      Temperatura: -54° C

      Clima: Niebla

      Precipitaciones: 0%

      Humedad: 98%

      Viento: 0 m/h

      Dióxido de carbono: 95%

      Pero hay un punto de inflexión. Una gran explosión. Cuando se logra, hay un momento de equilibrio. Lo demás fluye libre y fácilmente, se mueve más y más rápido conforme aquello que crea se va acumulando. La atmósfera se condensa y se conserva el calor; cae la lluvia y las bacterias nacidas de un rayo se convierten en organismos multicelulares, y así sucesivamente. Verde, vibrante y cada vez más y más grande…

      Temperatura: -10° C

      Clima: Nublado

      Precipitaciones: 26%

      Humedad: 67%

      Viento: 7 m/h

      Dióxido de carbono: 50% (cayendo en picado)

      Para eso sirve. Esa es su función; ese instante de transformación y creación, de abrir lo que estaba cerrado, de la primera lluvia sobre la tierra intacta. Hay potencial en esa fracción de segundo; el comienzo de todas las vidas que algún día considerarán este sitio su hogar. A partir de la singularidad del punto de inflexión surgen una infinidad de futuros que se extienden por y para siempre jamás.

      Temperatura: 17° C

      Clima: Lluvia

      Precipitaciones: 86%

      Humedad: 78%

      Viento: 14 m/h

      Atmósfera: 20% oxígeno, 80% nitrógeno, restos de otros elementos

      Qué privilegio presenciaros, en ese momento y en aquel lugar, mientras levantáis la cabeza protegida por un casco y contempláis la lluvia que cae.

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  3. Registro / 809

    Héroes destinados

    Del documento original

    Eres un niño que despierta de un largo letargo sin sueños. ¿Seguimos en el mismo día o has dormido hasta mañana (y pasado, y al otro, hasta que las arenas del tiempo te han enterrado)? Unas delicadas manos retiran los granos, pero tu voz es tan débil que no pueden oírte por encima de los latidos de sus propios corazones.

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    • EquipamientoErgo Sum

      Eres un niño que despierta de un largo letargo sin sueños. ¿Seguimos en el mismo día o has dormido hasta mañana (y pasado, y al otro, hasta que las arenas del tiempo te han enterrado)? Unas delicadas manos retiran los granos, pero tu voz es tan débil que no pueden oírte por encima de los latidos de sus propios corazones.

      Eres una luna. Te sientes pesado, demasiado, pero, para quien observa, flotas ingrávido. Cuando te llaman los contemplacielos, tú no respondes. Darían su vida por ti; renunciarían a todos sus sueños por ir contigo. Les profesas amor, pero jamás permitirías que hiciesen algo así.

      Eres un farero. Vigilas un tranquilo pueblo costero, y se acercan nubes de tormenta. Haces parpadear la luz de alerta, cada vez más rápido y con más intensidad, pero los vecinos no se inmutan. Estás atrapado en una isla, en una torre. Avisas desesperadamente de que Él viene y, aun así, nadie huye. Van a morir… Y, como no corras, tú también.

      Te encuentras en el mar. A veces, los peces te acarician los dedos, como si creyeran tocar algo divino. Otras, baja la marea y los peces no conocen más que tu ausencia. Hoy, luchas con todas tus fuerzas para llegar al agua, porque Él ha llegado, la inmensa sombra del tiburón que corta las aguas como un cuchillo. No puedes advertirles, pero debes hacerlo. O al menos intentarlo. No soportarías perder a nadie más.

      Llevas una pila de libros. Si leyeras un título por segundo, no acabarías antes de que el universo dejase de existir. Cada año, cada día, cada minuto, sus manos añaden otro libro al montón. Un hombre se acerca a ti e intenta coger uno de los libros. Deseas con todas tus fuerzas que lo haga, darle la mano y decirle que debéis soportar, para siempre, el recuerdo esculpido en cuarzo, pero tienes las manos ocupadas.

      Eres prisionero. La celda es tan pequeña que a duras penas puedes respirar. Él te exige a gritos que compartas tu don. Tú no se lo darías a nadie así. Es una carga, un peso terrible que ya has pedido a muchos que soporten, que se dejen aplastar por él. Podrías quejarte de la crueldad del destino, pero no lo haces.

      Estás llegando a un abismo en el que desembocan un sinfín de caminos, como una red de arterias. Intentas ir con la gente que hay al otro lado, pero no tienes forma de alcanzarlos. Los ves girarse, uno por uno, y caminar hacia el abismo, hasta que Él los consume por completo. Te sorprendes tanto como cualquier otra persona cuando vuelve uno de esos viajeros, apestando a descomposición, y se te acerca.

      Te ahogas. El agua se agita, te arrastra a las profundidades, y estás cansado, muy cansado. El océano, profundo y oscuro, se te ha metido en los pulmones, gotas de tinta dispersándose en sangre plateada. Piensas que esta Él vez ha ganado. Pero, cuando miras hacia arriba, ves una figura que se lanza a por ti. Lucha por abrirse camino a través de las olas sofocantes y te extiende la mano como tú has hecho por ella tantas otras veces.

      Apenas te quedan fuerzas, pero no te rindas. Aún te queda una última bocanada de aire en el pecho. Alargas el brazo y, en tu mano, aparece una espada.

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Ecos

Mientras el sistema se tambalea tras lo acontecido en la Forma Final, un objeto desconocido impacta contra Nessus. Los guardianes deben adentrarse en el misterioso núcleo de Nessus para enfrentarse a una incipiente amenaza que posee un increíble y terrorífico poder nuevo.

Resurgimiento

Los elixni están en graves apuros. Una maldición paracausal está corrompiendo lentamente a Mithrax, líder de la Casa de la Luz, mientras una vieja amenaza infesta el sistema con una nueva raza de repudiados: los resurgidos. Con la ayuda de Eido, los guardianes deberán librar una batalla cinética contra los nuevos repudiados y otra metafísica para salvar el alma de Mithrax.

Herejía

Vuelve el Acorazado. Poderosos poseídos amenazan con invadir el sistema. Para salir con vida de la acometida, los guardianes tendrán que desentrañar los secretos del poder poseído… y ponerlos en práctica.

Rito de los Nueve

Los Nueve vuelven a convocar a los guardianes. Sus pruebas conectan lugares conocidos con nuevas preguntas sobre sus propósitos.

Los Confines del Destino

Ceniza y Hierro

Sonando