Rueca Eclíptica
Guja · Leyenda"Los insomnes tejemos nuestros caminos a base de Luz y Oscuridad". (Mara Sov)
Mara estaba de pie en la Villa; su cuerpo era un conducto de energía brillante. El poder fluía sin cesar desde las palmas de sus manos, hacia arriba y hacia fuera.
Poco a poco se percató de la figura borrosa que estaba ante ella.
"¿Sí, Petra?", preguntó con la voz ronca. Estaba afónica.
La figura negó con la cabeza. "Me temo que no puedes seguir con esto eternamente", dijo Devrim con suavidad.
Devrim, claro, pensó Mara. Había enviado a Petra a la Ciudad Onírica hacía horas… No, ayer. ¿Fue ayer?
"No te atrevas a…", empezó Mara, pero, en alguna parte de la ZME, una titán bajó el hombro blindado y cargó contra un grupo de la Legión de las Sombras. Y Mara le envió el poder que necesitaba.
En otro lugar, un cazador jugueteaba con un puñado de cuerdas esmeralda en la nada que lo rodeaba y, cuando fue a atravesar un hueco en el Plano Ascendente, Mara se esforzó por guiarlo hasta el otro lado.
Mara sintió que algo le rozaba los labios y abrió los ojos. Una técnida asistente estaba de puntillas frente a ella sujetando una cantimplora delante de los labios de la reina. Y bebió.
"Si me lo permites", dijo Devrim, "sé lo que es exigirse demasiado, y es justo lo que pareces estar haciendo ahora".
Algo en la voz de Devrim conmovió a Mara y el flujo de poder se esfumó en cuanto dejó caer las manos a los lados. Aceptó la cantimplora que le ofrecían, dio otro trago largo y se la devolvió a la técnida con un gesto de agradecimiento.
Se encontró con la mirada preocupada de Devrim y respiró hondo.
"Dije que ayudaría", afirmó.
Mara cerró los ojos, extendió las manos temblorosas y envió su energía hacia el cielo una vez más.
