Oído Absoluto
Subfusil · LeyendaAlza la voz y canta.
"El Velo".
Se llama a sí mismo, como la mente humana se llama a sí misma, con el peso y la presencia del sonido en los labios, traducido en una forma que físicamente se puede comprender. Abarcar. Envolver.
Un toque de dientes y lengua.
La vibración de un tímpano.
El aire moviéndose a través de una caja torácica.
El sabor de la respiración.
Más que eso. No tanto como eso.
Ese fue el comienzo.
"Déjate conocer".
Ahora viene esto: ves la trama y la urdimbre, el lugar donde se une en una superficie plana e intacta de luz.
Hace una incisión y, de la herida de luz, brotan colores que nunca has visto. Eres pigmento, el pigmento más parecido a esos colores.
"Déjate ver".
Materia húmeda en contraste con esa luz, la luz que determina el color que eres.
Pero cada color es una nota, y cada nota es una mente. Eres un coro. Un coro. Abres la boca para unirte a él y te inunda el sabor del color, el sabor del sonido.
El sonido y el color que eres, traducidos. Un medio para que entiendas.
"Déjate escuchar".
Levantas la mano y la mantienes firme.
