Supercúmulo
Escopeta · Leyenda"Todos estamos conectados. Lo admito, pese a haber unos pocos con los que preferiría no compartir una conexión paracausal. Solo algunos… Bueno, muchos". (Osiris)
"Osiris".
La atadura se entreteje en las manos de Osiris. Se apaga y se ilumina, lo que proyecta una luz verde sobre un montón de libros desordenados y mapas estelares esparcidos por su escritorio y sobre el suelo de alrededor.
"¡Osiris!".
"¿Qué?", Osiris baja las manos.
San-14 está ahí, un muro sólido de exo en la entrada.
San se cruza de brazos. "No has respondido a mi llamada".
"Es crucial que aprendamos cómo funcionan las líneas ley. Creo que comparten una conexión con la atadura, pero todavía no la he descubierto".
El puñado de atadura se extiende en círculos alrededor de él y gira hacia el techo, lo que hace que los galones púrpuras de San se vuelvan grises.
"Me acuerdo de la historia de Nimbus sobre el río. La atadura conecta nuestras mentes, pero ¿qué partes de nosotros tocan también las líneas ley?
"Nimbus me cae bien en tus historias", interviene San amablemente. "Deberíamos hacerle una visita".
En una atmósfera como esta, una leve interjección no puede detener a Osiris. "Las técnidas de la reina Mara pueden alterar la materia con las líneas ley. Sus voluntades unidas tiran de los hilos tejidos a través del Plano Ascendente. Dos sistemas conectados, la urdimbre y la trama del tejido de nuestro universo: uno, un carrete de hilo para este mundo y, el otro, ¿quizá para el Plano Ascendente?
La atadura de Osiris brilla con más intensidad hasta que las manos gigantes de San envuelven las suyas. San no es ningún maestro de la Oscuridad, pero toma el control con una soga de vacío reluciente mientras el brillo de la atadura se desvanece.
"¿Cuánto hace que no ves el sol?", le pregunta San.
"Justo el otro día estuve experimentando con Luz solar. Ya lo sabes".
"No es lo mismo. Ven. La testarudez es poco favorecedora". San tira de las manos a Osiris con delicadeza.
Osiris se detiene y da un bufido. "Si es cuestión de hablar de cabezas duras…".
Ikora les va a llamar la atención si la risa de San vuelve a llegar hasta su despacho insonorizado. Entonces, insiste: "Es tarde y no te había visto desde que le prendiste fuego a tu túnica. El trabajo puede esperar".
Osiris se deja guiar fuera del lugar. La conexión entre ellos sigue brillando con intensidad.
