Mensajero Muerto
Lanzagranadas · ExcepcionalUn regalo para la emperatriz que lo tiene todo.
Caiatl y Zavala estaban juntos, viendo las imágenes en directo del asalto del guardián a las instalaciones de retransmisión de los psiónicos que emitía la aeronave de Amanda Holliday mientras volaba en círculos.
El guardián se puso a cubierto y sacó un magnífico lanzagranadas que había recuperado durante el último ataque a la base. Le disparó a un grupo de bestias de guerra que corrían a toda prisa y salieron despedidos trozos de metralla.
La emperatriz cabal emitió un gruñido grave mientras admiraba el arma. Zavala levantó la mirada y vio el ceño fruncido de la enorme dirigente. Sus ojos brillaban con sed de sangre mientras observaban atentamente el enfrentamiento.
El comandante de la Vanguardia cerró el micrófono y se aclaró la voz. "¿Quieres que te mande un lanzagranadas como ese? Puedo pedirle a Banshee que te construya una versión a tamaño cabal".
Caiatl miró al líder insomne, consciente de que se había percatado de su avaricia. Luego, bajó los colmillos, gesto que el comandante interpretó como una muestra de rubor.
"Te estaría muy agradecida, comandante", contestó Caiatl. "Me gustaría dispararlo contra el vientre de Xivu Arath y bañarme en su fuego de alma".
Zavala volvió a girarse hacia la pantalla. "Ya veo que… te mueve la pasión, emperatriz".
Aunque él no pudo verlo, la emperatriz Caiatl sonrió bajo su máscara.
La escena era aterradora.
