Verdad
Lanzacohetes · Excepcional"… está donde la buscas". (Lomar)
El humo se va volando del campo de batalla en forma de nubes vacilantes.
Los corsarios y los cuervos merodean por el naufragio en parejas, buscando cadáveres. Cuando encuentran supervivientes insomnes, piden ayuda. Cuando encuentran un demonio o un lobo, solicitan un médico de campo y sujeciones carcelarias.
Un vándalo lo observa todo desde el ala de una galeota, rodeándose las rodillas con sus cuatro brazos. Está curtido en batalla y la muerte no le afecta. Nació, creció y se moldeó en la guerra. Sin embargo, mientras observa los cadáveres carbonizados de sus primos y los cuerpos inclinados de sus nuevos aliados...
"Vel", lo sorprende Sjur. Baja la mirada y la ve de puntillas, con la barbilla al borde del ala de la galeota. Ella levanta el dedo por encima del hombro y señala el campo de batalla a sus espaldas. "¿Npariimoqilum?".
Él frunce el ceño. "¿Res kaqilum? Psekisk".
Ahora es ella quien frunce el ceño y le lanza una mirada intimidatoria, aunque solo tiene dos ojos.
El vándalo suspira y se suelta las rodillas. "Variisis", refunfuña mientras baja de la nave deslizándose y se adelanta.
"Ja, ja", le responde, seca.
Él se abre camino hacia lo peor y se une a los demás en la búsqueda. Más tarde, se topa con un lobo al que recuerda vagamente de la ceremonia de madurez de un familiar lejano, tres demonios que lo observan confundidos y enrabietados, y un cuervo atrapado irremediablemente bajo el fuselaje de su nave.
Justo cuando va a dejar atrás el esquife destrozado de un demonio, oye un débil siseo proveniente de una rendija de ventilación. Se encarama para echar un vistazo y ve cuatro ojos brillantes y recelosos que lo observan.
Es una cría, aún suave, translúcida y con restos de su primera piel.
Él abre con cuidado la rendija y le hace señales para que se acerque. "Velask, kelekh", murmura. "Nankemrak".
La cría se acerca reptando hacia su mano y se le acelera el corazón.
