Tirón Distante
Fusil de francotirador · LeyendaDesde hondonadas lejanas, una llamada pide atención.
Titán se oscureció solo instantes antes de que llegara la primera nave ataúd. Portaban los ardientes sellos de la Guerra y arrojaban fuego de alma desde sus cascos marcados como si supurara de una herida abierta.
Bajo el mar agitado, una Luz de guardianes envuelta en metal, aún carente de promesa, observaba cómo los cielos se convertían en tinta y los demonios de la colmena desembarcaban de la nave invasora.
Las proclamas se dispersaron por todo el océano de metano; palabras exaltadas que prendían en llamas de color jade las crestas de las olas. El propósito de la colmena era evidente: separar las reivindicaciones de la Hermana Bruja. Alzar los estandartes de la Guerra.
Liderados por un inmenso caballero, los acólitos descendieron a profundidades antes plagadas de moradores de la mentira, hasta donde la canción del engaño reverberaba de alaridos muertos hace tiempo. Marchaban en una procesión de adoradores rodeada de huestes de lacayos que, con gozo insaciable, vandalizaban los vestigios de los dominios de Savathûn.
Un acólito central sujetaba en el aire con sus garras el cráneo de una maga recuperado del oleaje en llamas, antes de la captura de Titán. El acólito colocó con delicadeza el cráneo sobre una mortaja andrajosa hecha de la carne de los enemigos vencidos mientras otros tallaban un círculo de runas a su alrededor.
Los acólitos tomaron posiciones sobre las runas. Echaron la cabeza hacia atrás y aullaron una melodía discordante que encendió el círculo de runas, consumiendo cada una de ellas en un incendio de fuego de alma.
La melodía se enraizó y enfervorizó la carne de los lacayos acompañantes. Estos se abalanzaron sobre sus iguales, pateándolos y clavándoles sus garras en una disparatada carrera por llegar antes que los demás hasta el cráneo. Para reclamarlo.
Cada vez que sonaba la melodía, un acólito se convertía en cenizas. Cada vez que sonaba la melodía, las vísceras desparramadas de un lacayo se retorcían con hediondas contorsiones alrededor del cráneo.
La ofrenda de sangre y ceniza continuó hasta que no quedó ninguno; el caballero avanzó blandiendo una hoja de aspecto amedrentador.
"Llamo a Xivu Arath. Invoco la presencia de la guerra. Toma estos posos, a los que tu hermana desterró. Haz tuyas sus reivindicaciones".
La mortífera hoja del caballero absorbió la turbia llamarada de fuego de alma, y este la clavó en el cráneo de la maga. El círculo rúnico proyectó un antiguo mundo, y el caballero sintió unos ojos vigilantes que lo miraban maliciosamente desde un Saliente Negro que dominaba el lugar. La atronadora respuesta lo obligó a arrodillarse.
KELGORATH, ACEPTO TUS OFRENDAS.
A TRAVÉS DE LA VOLUNTAD, SE EXHUMAN LAS MENTIRAS.
A TRAVÉS DE LA VOLUNTAD, LAS MENTIRAS SE VUELVEN VERDAD.
A TRAVÉS DE LA VOLUNTAD, LAS MENTIRAS CAEN ANTE LA CONQUISTA.
KUDAZAD, VÍNCULO, SE TE NOMBRA EN SERVICIO.
