Susurro del Gusano
Fusil de francotirador · ExcepcionalEl poder de los guardianes es una buena despensa. No sientas asco. Hay parásitos que pueden beneficiar a su anfitrión, con dientes más afilados que los tuyos.
Susurro del gusano
Xol, Voluntad de los miles, murió pero no fue destruido. La muerte es un camino, es una metamorfosis, la unión profana entre el destructor y el destruido. El coraje que abate a un dios es, a la vez, la ambrosía que anhela ese dios, el dulce manjar de la lógica de una existencia reafirmada en la violencia, la decisión binomial entre dos formas que se niegan mutuamente. Al morir, Xol se alimentó copiosamente.
Xol acudió a los poseídos de Ío, que lo alimentaron con su botín e intentaron convertirlo en ídolo y en líder. Pero Xol estaba alegremente unido a la misma lógica que lo sustentó en su muerte. Quería la prueba de la espada, la única prueba. Quería convertirse en una norma que dividiera a los poderosos vivos de los poderosos muertos. Así que susurró el himno anatema, la tentación de dominar el universo objetivo con la voluntad subjetiva. Dijo: seré un motor para hacer que vuestros deseos predominen sobre vuestras condiciones. Dijo: empúñame y úsame para poner a prueba al enemigo. Ese fue su culto. Aiat.
