Linaje Enterrado
Pistola · ExcepcionalLas tumbas superficiales dan paso a antiguas venganzas y ávidas reivindicaciones.
Fikrul está en el puente de un queche capturado. Los devastadores vigilan a unos cuantos elixni necesarios para pilotar la nave. Cinco repudiados con grandes armaduras se arrodillan ante Fikrul y le hacen una reverencia. Fikrul da un paso al frente.
"Rumores oscuros susurran desde la Ciudad Onírica. El Arrecife nos busca. La Oscuridad nos llama. Y nuestro padre no va a volver, pero, incluso sin Uldren Sov, nuevos repudiados se alzarán. Aún hay viejos repudiados vivos, ocultos". Fikrul espera a que se haga silencio antes de mirar más allá de los cinco caballeros repudiados, donde ve a una gran horda congregándose.
Se gira y señala a los pilotos con su vara. "Estos elixni hablan de repudiados que se alzan en la Tierra, donde las cosas muertas les dan caza o la Oscuridad los reclama".
"¡Solo servimos a los repudiados!", Fikrul levanta la vara por encima de su cabeza. "Los traeremos de vuelta a casa. Abriré sus mentes como lo he hecho con vosotros, y como haré con todos los repudiados".
La horda rechina los dientes y grita con entusiasmo.
"Rathil, Malaris, Vrysiks, Nymeks, Sirloks. ¡Alzaos!", ordena Fikrul en medio del tumulto.
Los cinco repudiados se ponen de pie.
"Vosotros, que habéis jurado lealtad, seréis mis caballeros". Los repudiados salen de detrás de ellos para ofrecerles bastones hechos a imagen y semejanza de su líder. "Id a la Tierra y traed a nuestros hermanos y hermanas de vuelta a casa antes de que la Oscuridad los reclame".
Los caballeros hacen una reverencia.
"Rathil". Fikrul posa la mano sobre el caballero del centro. "Tú los guiarás".
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Rathil entra en los aposentos del capitán muerto del queche y ve a Fikrul contemplando las paredes de tomos repletos de garabatos elixni. Rathil no podía entender el contenido de estos libros, pero su padre aprendió mucho de ellos. Con el tiempo, él también terminaría descubriendo sus secretos.
"Padre…, ¿me has llamado? Partiremos enseguida".
Fikrul se da la vuelta con una caja de acero pulido en los brazos inferiores. "Tengo un último regalo para ti". Fikrul abre la caja, que contiene un arma de diseño limpio: una elegante arma lanzarrayos. Rathil podía notar el diseño elixni original, que habían retorcido, alterado y remodelado para convertirlo en algo más fuerte, como él.
"Los Lobos se la arrebataron a los Reyes… y la modificaron. Ahora es repudiada, como nosotros".
"Es un honor", dice Rathil mientras levanta el arma de la caja con delicadeza y hace una reverencia.
Fikrul mira a su hijo con orgullo. "Te envío a conquistar a los Reyes, como ya hicimos con los Lobos. Lleva nuestra historia contigo y reivindícala. Tráela de vuelta a casa".
