

La curiosidad hace que los hechiceros se metan en problemas, y su fuerza de voluntad es la que los salva. Hasta los novicios saben cómo distorsionar la realidad mediante un sencillo gesto letal.


La curiosidad hace que los hechiceros se metan en problemas, y su fuerza de voluntad es la que los salva. Hasta los novicios saben cómo distorsionar la realidad mediante un sencillo gesto letal.