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El Criptarca
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Historias de los olvidados, vol. 3Capítulo 3 / 33

Capítulo 3

Tras varias arduas intentonas y una magistral interpretación dramática ante un Espectro increíblemente crédulo, Immaru al fin logró agenciarse una nueva carcasa restrictiva. Gracias al último de sus disfraces, fisgoneó por pasillos, hangares y talleres, escaneando todo lo que encontraba a su paso hasta llegar al patio. Allí se ocultó flotando entre las nudosas ramas de un árbol gigante, casi invisible entre los coloridos faroles que lo adornaban.

Observó a guardianes meditar entre cirios, sus llamas meciéndose con la brisa. Otros, vestidos de insectos y arácnidos, bailaban alegremente o jugaban a intentar morder manzanas, flanqueados por un par de guardianes "galopando" con cáscaras de coco.

Entre el frenesí de disfraces y máscaras, el Espectro finalmente reparó en un grupo de personas que compartían pequeños objetos envueltos en papel. Con cautela, Immaru se acercó flotando a la base del árbol para ver mejor.

"Lárgate, colega. Yo he visto primero esos caramelos", dijo con desprecio una voz detrás de él.

Sonando