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El Criptarca
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Aguja Enhebrada

Fusil de fusión lineal · Leyenda
"Gran parte de nuestra tecnología fue originalmente usada en nuestra contra por razas alienígenas. Es hora de devolverles el favor". (Lord Saladino)
Lore

Ignovun, elegido de los cabal, pasó todo el día recibiendo honores. Después del comunicado de la emperatriz Caiatl, todos los legionarios del tanque terrestre habían venido a felicitarlo con envidia por su ascenso. Era un título muy codiciado.

En las profundidades del Malthus Electus, Ignovun supervisaba la preparación de la arena. Era preciso colgar los estandartes de Caiatl, ungir la munición y asegurarse de que un guardián de mitos imperial entonara la letanía de los elegidos. Le hicieron una armadura a medida que brillaba bajo la luz. Le explicaron los protocolos del ritual y las expectativas de su victoria.

Pero, ahora, a solas en la arena, la duda invadía sus pensamientos. Ghaul creía que la fuerza de esos enanos residía en su Luz. Estaba convencido de que el poder del Viajero, como cualquier arma, podía arrebatarse de las manos del enemigo y empuñarse en su contra. Estaba claro que se equivocaba.

Ignovun no comparte esa opinión. Su fuerza no proviene de la Luz, sino de la muerte. Los guardianes ya son cadáveres andantes, pero siguen luchando. Cada uno de ellos ha muerto miles de veces, mientras que Ignovun no ha muerto ni una sola. ¿Cómo se puede vencer a un enemigo cuya muerte no se puede superar?

De repente, los desvaríos traicioneros de Ixel, la Trascendental, no parecían tan absurdos. Para ganar a esos enanos, los cabal deben lograr lo que Ghaul no pudo. Hay que llevar la mortalidad a la Vanguardia.

Ignovun sabe que estas reflexiones no van a salvarlo, pero no tiene miedo. Si los enanos pueden enfrentarse a la muerte, él también.

Sonando