Aliento de Dragón
Lanzacohetes · ExcepcionalQuema el mundo. Quémalo todo.
"¿Lo vas a comprar?", pregunta la aburrida vendedora.
Ariadna no la escucha. Refunfuña delante de la vitrina. "Mira esto, Enoch. ¿Cómo que un dragón? Como mucho, es un tiburón. El Eje debería haberlo llamado Aliento de Tiburón".
"Aliento de Tiburón no suena peligroso. A menos que estés bajo el mar, supongo", dice Enoch. A su lado, Marcus estudia la vitrina.
"¡Exacto! Al menos la fiereza de mi dragón está reconocida legalmente". Ariadna señala el brillante dragón carmesí pintado en el lateral de su colibrí. "No tiene rival".
"Eso habría que comprobarlo", dice Marcus, que mira a la vendedora. "¿Se puede probar?".
A Ariadna se le iluminan los ojos.
Veinte minutos más tarde, a las afueras de la ciudad y tras firmar varias garantías, Enoch se echa el lanzacohetes al hombro. Su cara de escualo sonríe a Ariadna.
"Tú puedes", dice Didi. El Espectro y ella se elevan sobre el grupo para grabarlo todo.
"Ari, tienes cinco segundos de ventaja, así que date prisa", dice Marcus. "Y… ¡adelante!".
El colibrí de Ariadna sale lanzado mientras Enoch cuenta, dispara y baja el lanzacohetes.
"¿De veras crees que Gris puede ganar la carrera?", pregunta Enoch. Iluminado en el cielo, el cohete dibuja un arco que se dirige hacia ella.
Marcus se inclina y le pone una mano en el hombro.
"De ninguna…".
Una bola de fuego se eleva en el cielo cuando el cohete impacta con el colibrí.
"Eso sí que es un espectáculo", dice Didi con satisfacción.
