Anamnesis (experto)
Arco de combate · LeyendaLa Valencia se ha atenuado, pero la naturaleza de los Ecos se vuelve más nítida.
Anamnesis
Ikora baja su tabla de datos y se gira en dirección al holoproyector de su despacho. Fuera está el Viajero en miniatura; su Valencia brilla en los bordes del portal.
El halo se ha suavizado ahora. La Valencia se atenúa. En los primeros días tras la muerte del Testigo, era todo un misterio: un fenómeno capaz de alumbrar otros fenómenos.
El Testigo era un ser de gran complejidad. Cuando vivía, era un ser singular de la Oscuridad, pero esa Oscuridad contenía una constelación de consciencia. Estaba formado principalmente por su especie progenitora, pero también había otros recuerdos anidados dentro de esa Oscuridad. Cada uno distinto; cada uno un esbozo del momento del encuentro, desde un único individuo enfrentándose a la Flota Negra hasta un planeta entero colapsando bajo su sombra.
Ikora reflexiona sobre la naturaleza de los Ecos, formados en gran parte de recuerdos. El Eco en posesión de Eramis contiene el recuerdo de Riis, pero ahora, de súbito, Ikora se pregunta si es el recuerdo de un planeta o el pozo gravitacional conectado con Riis. Escribe una nota en su tabla de datos. Aún no saben qué recuerdo contenía el Eco de Maya. Y también estaba él: el Eco del Navegante.
Ikora frunce el ceño. No tiene interés en conocerlo. Los Ecos dan más problemas de los que solucionan. Sabe que, si hay más, los encontrarán.
Ikora apaga el proyector y coge la tabla de datos. Sus cálculos confirman sus sospechas: la Valencia encierra más secretos. De ella han surgido varios Ecos, pero ahora, inerte, tan solo brilla.
La atenuación de la Valencia es un buen augurio: menos armas para un mundo hambriento. Tener la seguridad de estar en control hace que sus hombros se relajen. Ikora suspira.
Un repentino pitido la saca de su ensimismamiento.
Los sensores se comportan de forma extraña. Alguien está llamando.
