Ataque Cobrizo
Pistola · Leyenda"Si las miradas mataran, no tendrías que usar esa cosa". (Banshee-44)
Banshee-44 sopesó la pistola, comprobando el equilibrio en su mano metálica. "Bonita pieza". Tiró de la corredera y miró por el expulsor. El cañón era auténtico y el montaje del muelle era liso como la silicona. El recubrimiento metálico y el riel Picatinny hechos a medida le daban un toque elegante. Y menuda velocidad.
Los Redjacks de construcción habían sacado el arma de la obra del CLME. Parte de su código profundo de combate debe de haberse activado, porque le trajeron esa pieza directamente a él. Banshee se preguntó cuánto tiempo había permanecido atrapada esa preciosidad entre los escombros. Quizá la hubieran enterrado a propósito, como prueba de alguna antigua acción malévola.
En cualquier caso, no queda ni rastro del pasado oscuro del arma. Banshee se dispuso a desmontar el arma; sus manos se movían tan deprisa que era imposible seguirlas. En pocos segundos, el arma había quedado reducida a piezas sobre su mesa de trabajo. Escaneó la superficie de cada componente en busca de la marca del fabricante.
¡Ahí estaba! Una diminuta inscripción en el tornillo del gatillo, casi imperceptible incluso para sus ojos digitales. Examinó el tornillo bajo la lupa: B-44.4.C-6. Parecía el número de la pieza. "Quizá nunca sepamos quién la fabricó".
De todos modos, era un arma impresionante. Quienquiera que la hubiera fabricado, tenía buena mano.
"No sé de dónde vienes, pero es hora de encontrarte un nuevo hogar", pensó.
