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El Criptarca
en

Bendición del Otorgante

Fusil automático · Leyenda
Trasciende el tiempo.
Lore

El arconte flexiona sus nuevas garras, largas y delicadas. Mientras las examina, se sorprende al ver que le faltan los dos brazos inferiores, amputados hace mucho tiempo. ¡Pero aún puede sentirlos! Es increíble.

Se ríe. La voz que emite tiene la profunda resonancia de un arconte, pero rápidamente la modifica al aflautado timbre de un escoria.

Junto a él está otro criado que lo mira con sospecha. Ambos están inclinados sobre un aguijón obsoleto, reparado hasta la saciedad.

"Dime", pregunta el arconte en su fingido falsete, "¿qué opinas de Levaszk, el nuevo arconte primario?".

"¿De eso te estabas riendo?", responde con sorna el otro escoria. "Su fascinación por la materia oscura es de locos. Se ha convertido en un aionita".

El arconte tensa sus inexistentes brazos inferiores y se calma. "¿Y si tiene razón?", contesta. "¿Y si Levaszk ha descubierto algo en la materia oscura?".

"Ese bufón no sería capaz ni de encontrar su respirador con cuatro brazos", responde el escoria. "Venga, vuelve al trabajo".

El arconte coge un punzón de la mesa de trabajo. "Te equivocas", dice con esa débil y estridente voz.

Eleva el punzón por encima de su cabeza con ambos brazos. "Ha descubierto algo que trasciende el éter, más allá del tiempo".

El arconte hunde el punzón en el surco entre la cabeza y el tórax del escoria. La debilidad del golpe lo sorprende, y se ve obligado a apuñalar al escoria doce veces más para que este deje de moverse.

"Levaszk tiene la bendición del Otorgante", le dice al cuerpo, que se sacude con espasmos. "Ya ha ascendido".

Sonando