Code Duello
Lanzacohetes · LeyendaHay una inscripción incompleta en el cañón: "Tlamus, la que…".
Hay una historia de dos armeros, ambos hábiles en su oficio.
La armera Dhutus trabajaba con metales que ella misma extraía de las montañas. Estriaba los cañones con el cuidado propio de una artesana. Sus tintes, de color cobalto e icor, brillaban como el caparazón de un escarabajo.
El otro armero, Gharhet, había nacido en las lejanas llanuras. Comerciaba con sus mercancías y las vendía caras, por eso acumuló grandes riquezas. Decoraba sus artesanías con un barniz del color de las llamas.
Cuando el Primus pidió a los guerreros más fuertes que sirvieran, el distrito sabía que la luchadora Tlamus, que había derrotado a todos los desafiantes con su afilada puntería y su fuerza, iba a representarlos. Tanto Dhutus como Gharhet deseaban armarla con sus mejores piezas, pues que una guerrera del nivel de Tlamus llevara sus colores era un gran honor.
Así que Dhutus forjó para Tlamus una poderosa hacha de guerra con un mango azul eléctrico y una ancha hoja dorada. Tlamus aceptó el regalo con gusto.
Gharhet le labró un fusil de postas con un brillante revestimiento anaranjado y Tlamus se lo colgó en la espalda con orgullo.
Luego, Dhutus creó una escopeta de metal bruñido negro como la mismísima noche, con brillantes orificios a los lados, y Tlamus la llevó a la batalla.
En respuesta, Gharhet compró un casco con un grueso chapado y astas robustas del color de la puesta de sol, y pronto quedaron manchadas con la sangre de los enemigos de Tlamus.
Dhutus no veía el fin de esta competición. Le dolían los hombros de tanto forjar y tenía las manos cubiertas de ampollas.
Así que Dhutus desafió a Gharhet, y como sabía que nadie empuñaría las armas de un cobarde, Gharhet aceptó.
Al amanecer, Dhutus llegó al campo de batalla para encontrarse con su rival. Llevaba al hombro su mejor arma: un lanzacohetes. El cañón torsionado era de color azul con ribetes dorados. Lo había forjado para Tlamus, pero ahora lo empuñaba su creadora.
Desde el otro lado del campo, una figura se acercaba a Dhutus, pero era demasiado grande como para ser Gharhet; demasiado alta, demasiado musculosa. Gharhet había contratado a un campeón para pelear en su lugar.
En el pecho llevaba una banda anaranjada y levantaba el polvo con sus pasos seguros. Llevaba sus musculosos brazos y muslos cubiertos con cueros anaranjados tachonados. De sus colmillos colgaban hebras adornadas con cuentas color coral.
Saludó a Dhutus con un puño en el pecho. "Soy Tlamus", dijo, "elegida de Gharhet".
Dhutus se quedó sin habla. Tlamus desenfundó una de sus hermosas y temibles armas, y el ritual terminó en un suspiro.
