Contienda Sangrienta
Subfusil · LeyendaMás espesa que el agua.
Tagh'al y Thagh'urn se mueven en círculo uno detrás del otro. Sus armas brillan siniestramente, incluso bajo el resplandor enfermizo de la cueva. Se vigilan con atención, a la espera del ataque del otro.
La multitud de espectadores y apostadores que los rodea no para de darse empujones: los que están al fondo avanzan hacia el frente a lo loco para ver mejor, mientras que los que están en primera fila intentan frenar la oleada de empujones por miedo a terminar en medio de las espadas de los gladiadores. En este tipo de eventos, es habitual que haya víctimas entre la audiencia.
De repente, Tagh'al rompe las tablas con un ataque dirigido a la cabeza protegida por un casco de su oponente, quien lo evita sin problemas con un paso lateral. A continuación, lanza un feroz contrataque que le abre un boquete en la coraza de metal. La audiencia enloquece.
Durante varios minutos, los gigantescos guerreros entrechocan las espadas, que resuenan al raspar la armadura del otro. Mientras tanto, la exaltación de la audiencia, en vilo ante la expectativa del inminente derramamiento de sangre, va en aumento.
Y entonces llega el momento que todos esperaban. Cuando los dos cabales chocan las espadas, Thagh'urn desenfunda un subfusil que tenía escondido y suelta una descarga de balas de pequeño calibre contra el abdomen de Tagh'al a quemarropa. El guerrero retrocede tambaleándose tras el impacto. Los que habían apostado por Tagh'al gritan indignados.
Tagh'al se quita la coraza y deja al descubierto los agujeros de bala que han atravesado su gruesa piel. Una gota de sangre comienza a salir de uno de ellos. Se mira las heridas…
Y suelta unas carcajadas profundas que suenan como ladridos. Thagh'urn se une y ambos terminan desternillándose a medida que el charco de sangre va haciéndose más grande.
Al final, la risa de Tagh'al se va haciendo más pequeña. "Bien jugado, hermano", dice. "Supongo que ahora estamos en paz".
