Curva Helada
Arco de combate · ExcepcionalUna lluvia de soluciones para cualquier disrupción.
Me agacho, con las rodillas en el suelo. Mi mundo se ha convertido en dolor, calor, movimiento errático, ruido atroz. Me protejo los ojos de la metralla, aprieto la oreja contra el hombro para acallar el aullido de mis enemigos.
Es demasiado, todo es demasiado. Mis dedos temblorosos buscan a tientas una flecha. Cargo una, dejando un rastro azul, y me cierro al mundo.
Respiro profundamente y me pongo de pie.
Si las balas me alcanzan, no las siento. Tiro de la cuerda hasta que se tensa sobre mi cuerpo y, por un momento…
Hay paz.
Mis dedos, mi brazo, las extremidades del arco, la cuerda… Todo está unido, las partes son iguales y forman un todo perfecto.
Quietud.
La ilusión se rompe cuando suelto la cuerda.
Mis dedos se abren. Mi brazo se estremece. Las extremidades del arco se flexionan de forma exagerada, la cuerda se retuerce, las flechas vuelan. Todo está en movimiento, surgiendo con un impulso caótico.
Y en el campo de batalla solo hay quietud, una hermosa y agradable quietud, donde antes estaban mis enemigos.
