Disparo Solar
Cañón de mano · Excepcional"No puedes dejar atrás el amanecer". (Liu Feng)
Inclinó la cabeza. Su puño emanaba calor. Era un saludo silencioso a la colmena que estrechaba el cerco a su alrededor. Sus ojos formaban un brillante círculo de jade.
Era una quiebrasoles. Una mercenaria de la época anterior a la Ciudad. No como las nuevas Luces de la Torre. Estaba cansada. Pero no había reposo ahí fuera, donde las Luces de la Ciudad no llegaban. Sus aliados y ella estaban comprometidos con su ardua y solitaria tarea. Pero siempre les venían bien los refuerzos.
A veces, dejaban baratijas para la Ciudad. Eran a la vez un reto y un medio de persuasión: "Os ofrecemos esto. Venid a buscarnos".
Había forjado los guanteletes de hechicero ella misma. Ouros se rio en su cara cuando le dijo cómo se llamaban. No se le daban muy bien los nombres.
Un arma. Después forjaría un arma. Hablaría como su martillo. Y ardería como el fuego. El círculo de ojos de jade se acercó a ella. Liu Feng rio con los brazos abiertos para un abrazo incandescente.
