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El Criptarca
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Gran Obertura

Ametralladora · Excepcional
No se ha terminado hasta que la enorme inteligencia artificial roja no cante.
Lore

"Así que tú eres el nuevo fichaje". Ana Bray sonríe a medias. "No puedes ser peor que los últimos psiónicos con los que tuvimos que lidiar el Rojo y yo". Mueve el pie con impaciencia en su mesa de trabajo mientras el psiónico se apresura a comprobar los vínculos y los nodos en el dispositivo que tiene en la cabeza para analizar sus conexiones neuronales.

Las palabras y las imágenes cruzan la mente de Ana como una lluvia de estrellas. "Tranquila. Aunque estés indefensa, no tengo nave". Luego, suena algo similar a una risa.

"Qué gracioso". Ana, impaciente, ríe entre dientes. "¡Vale! Llevo meses preparando esto. ¿Ya has terminado con las comprobaciones de seguridad?".

Jinju revolotea junto a Ana y escanea el engrama. "Sé amable".

Un reloj digital efectúa una cuenta atrás mientras el psiónico inunda su mente con preguntas.

"Mi Luz, tecnología simbionte y tubos conectados al cerebro. Sí, vale", dice Ana. "Adelante, conecta ya mi cerebro al Rojo". Su voz, llena de entusiasmo, se acelera. El psiónico termina de conectar cables a un recipiente con tecnología simbionte que contiene el engrama de Rasputín y levanta el pulgar con torpeza.

El psiónico genera una imagen llena de conexiones en su mente: una maraña de hilos. Poco a poco, su perspectiva los revisa hasta llegar a un núcleo radiante. Oye las palabras "Vestigio olvidado que vuelve a recordarse".

"¡Ese es el plan, Pstan!", exclama Ana. "Déjame ahí, ya oigo a Tchaikovsky". Observa el temporizador con atención: "3…, 2…, 1…".

Ana pestañea. Se encuentra en mitad de un enorme matorral lleno de espinas y podredumbre. Las profundidades del matorral emiten calor.

Ana pestañea. Conforme se abre paso entre el zarzal, las púas van dejando marcas de sangre. Su autoconsciencia comienza a titubear. Se agarra a un pincho abrasador que provoca que su visión se torne rojiza, como si tuviera un subidón de adrenalina.

Ana pestañea. Se arrodilla ante el pincho y lo arranca de la tierra. Una jabalina Valquiria entre sus manos.

Ana pestañea. Las enredaderas llenas de espinas retroceden a su alrededor y se marchitan con el calor. Puede sentir algo débil y distante, a la vez que vivo, dentro de la jabalina.

Sonando