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El Criptarca
en

Guillotina

Espada · Leyenda
Si no se obtiene por las buenas, se arrebata por las malas.
Lore

"¡ESTE SITIO TIENE EL MEJOR SAKE!", gritó el titán. El hechicero que estaba a su lado gruñó en asentimiento.

Araito rio para sus adentros desde su inadvertida posición en la parrilla. El sake de su familia se fermentaba dentro de un sirviente desechado. El característico sabor provenía del óxido y el éter.

"Deberíamos disfrutarlo mientras podamos", contestó el hechicero. "Puede que no tengamos muchas más oportunidades".

"NO TEMAS", exclamó su acompañante. "Encontraremos la forma de cruzar el portal".

A Araito le pareció reconocer la atronadora voz del titán, pero era incapaz de ponerle nombre. Al cocinero le sorprendió lo tenso que sonaba.

"Y, cuando lo hagamos, LE ARRANCAREMOS LA CABEZA AL TESTIGO. Humito incluido. ¡Como le hice yo a ese plasta de Felwinter!".

Este titán había muerto muchas veces. Había perdido a incontables camaradas. Producía fuego con sus propias manos. Y, aun así, era evidente en su voz que estaba asustado.

Araito estaba intranquilo. Esa fingida bravuconería lo aterraba más que la posible incertidumbre.

Sonando