Hueso Susurrante
Fusil de pulsos · LeyendaTenemos tanto de qué hablar, oh mi buscador.
Nadiya dio un sorbo a su té, con calma. Shinobu se reclinó, con aspecto perplejo. "¿En serio, todo el verano?".
La víbora que afirmaba parecerse a su madre estaba sentada frente a ellos, con una gran sonrisa. "¿Por qué mentiría? Te lo estoy diciendo, llevaste ese vestido todo el verano. Tuvimos que hacerte un placaje para quitártelo y lograr que te bañaras".
La víbora arrancó la delicada taza de su platillo y la puso en sus labios antes de seguir. "Tu hermano te llamó apestosa durante años. Hasta que... ya sabes".
Nadiya alargó el brazo y cogió la mano de la otra cazadora. "Mentiría porque es cumplir tu deseo, Nobu".
Shinobu examinó la cara de la víbora. Su madre sonrió de nuevo, toda dientes y secretos. Shinobu sintió que las lágrimas le inundaban los ojos. Su voz sonó como un leve susurro. "Vale. Ahora".
La ráfaga de su fusil de pulsos sonó fuerte y Nadiya apretó el gatillo una y otra vez.
