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El Criptarca
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Ira Corsaria

Fusil de fusión lineal · Leyenda
"Solo somos insomnes por un tiempo. El resto de la existencia es un sueño eterno". (Sedia)
Lore

En su barricada improvisada, la corsaria recargó el arma mientras los disparos del Triturador cortaban el aire con un silbido. Deseó estar más protegida. El Salón de los Nombres no se había construido como lugar de defensa. Al parecer, nadie pensó que alguien atacaría a los insomnes aquí.

Recargó el fusil de fusión y analizó su situación. No era buena. A menos que el equipo de Leona Bryl lograra derribar el flanco sur de la colmena, su escuadra no tenía posibilidades. Al menos, el Salón de los Nombres era un lugar digno para una última batalla.

Al cargador que le quedaba solo le faltaban seis balas. Se giró hacia su izquierda para pedirle más munición a Lira, pero la encontró tendida en el suelo. El azul de su piel se estaba volviendo gris. El líquido espeso y morado de un balazo de fuego de alma rezumaba de la herida que tenía en el pecho. La corsaria apretó los dientes y registró el equipamiento de Lira en busca de munición.

La corsaria terminó de recargar y se asomó de nuevo por la barricada. Eliminó a tres acólitos rápidamente, pero, entonces, vio al ogro que los seguía. Era enorme, de unos siete metros de altura. Vació su cargador en su cabeza, intentando que las balas perforaran la armadura. Consiguió volarle un trozo de la mandíbula superior antes de quedarse sin munición.

La corsaria se refugió de nuevo en la barricada. Contempló el Salón de los Nombres una última vez, admiró las elegantes estatuas y la invadió un orgullo agridulce. Los rostros de su gente, técnidas y reinas, presenciaban la batalla. Recordó lo que Sedia le había dicho hacía tiempo, antes de que las cosas se pusieran feas: "Solo somos insomnes por un tiempo. El resto de la existencia es un sueño eterno. Y en ese sueño, todos nosotros…".

Sonando