La Reclusa
Subfusil · LeyendaMi dentellada convertirá tu dulce carne en repugnante putrefacción.
La flecha apareció de la nada. Le atravesó el hombro, penetrando su armadura como si fuera de papel en lugar de plastiacero.
No había enemigos en su rastreador. Entonces de dónde...
La segunda flecha golpeó más fuerte que la primera: directamente a través del otro hombro, ensartándose en la articulación. Giró la cabeza, vio la punta de la flecha que sobresalía en su hombrera, se rió secamente y observó a través de los árboles. En los asteroides del Arrecife no había muchos lugares donde esconderse, incluso en aquellos que habían sido terraformados para sustentar la vida de plantas y animales, así que el tirador tenía que estar...
La tercera flecha le atravesó la cadera. Se rió en voz alta.
“¿Teletransporte?”, sugirió su Espectro, una silenciosa voz en su cabeza.
“No. Ellos han empezado esto. Yo lo voy a terminar”.
Sin poder levantar ninguna de sus armas para defenderse, preocupado de que podría poner en riesgo a su Espectro si intentaba curarse con Luz, Lord Shaxx comenzó a renguear hacia la ubicación más probable del tirador.
Esto era obra de una ballesta, supuso. Armas de las Edad Oscura. Ninguna otra cosa podía golpear tan fuerte.
Mientras avanzaba, una mujer insomne en las cercanías pareció elevarse del suelo en el bosque. Echó a un lado su camuflaje y se irguió. Se detuvo para admirarla. Era tan alta como él, o más. Su arco (¡era solo un arco común!) sin duda era más grande.
“Estás invadiendo territorio insomne, guardián”, le dijo. “Identifícate”.
“¿Quién eres?”, preguntó, estupefacto.
“Soy la Ira de la Reina. Identifícate. No voy a pedírtelo de nuevo”. Elevó su arco, tensándolo a su máxima capacidad.
Él observó asombrado. Solo era un arco. Y ella solo era una mujer insomne común. Y sin embargo... “Eres una tempestad”, respondió con humildad.
Acto seguido, ella lo mató.
Fue el comienzo de una hermosa amistad.
