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El Criptarca
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Lágrimas de Remordimiento

Fusil de explorador · Leyenda
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Lore

Mara Sov siente los latidos de su gemelo en el pecho del hombre conocido como Cuervo. A veces, sueña que se reúne con su hermano y lo abraza como cuando eran niños, con una oreja contra su esternón y escuchando…

"Lo siento", imagina que diría. "Lo siento por todo. Me he equivocado".

Pero Mara no contaba con esa oportunidad. Es en noches como esta (cuando mira a través del vacío infinito del espacio, en soledad) que recuerda que la ausencia de su hermano es lo que él desea… y lo que ella merece.

"Mi reina", murmura una voz familiar a sus espaldas. Se da la vuelta y ve la silueta robusta de Petra en la puerta.

"¿Dónde está?", pregunta Mara.

"En el Leviatán". Oculto entre las sombras, el rostro de Petra es imposible de leer. Mara entiende cómo se deben sentir otros en su propia presencia. "Eris me dice que él se ve a sí mismo ahí. Que ve a Uldren".

"Lo sé", dice Mara. Por supuesto que lo sabe. Ella siente el sufrimiento de Cuervo con la misma intensidad con la que siente el latido de su corazón.

"Quieres ir con él", sentencia Petra. No es una pregunta. "No deberías". Tiene un tono férreo en la voz y Mara entiende que es una advertencia.

"Eso también lo sé". Mara se gira hacia el océano de estrellas centelleantes, pero se concentra en la vasta nada que se extiende más allá. "Buenas noches, Petra".

"Buenas noches, mi reina". Los pasos de Petra se alejan y Mara vuelve a quedarse sola.

"No. No estoy sola", piensa. Ella y su hermano están juntos, a pesar de estar separados. Y eso es suficiente.

Debe serlo.

Sonando