Marchitador
Lanzagranadas · Excepcional"Como una empresa de seguridad personal". (El Nómada)
El Nómada se apoya en la mampara del Desahucio, hay un montón de motas oscuras desparramadas por la mesa. Clava la mirada en el enorme titán y la concentración de sus ojos parece contradecir su gesto despreocupado.
"Me sorprende que tengas tiempo para venir a fastidiarme por unas pequeñas motas, Joxer. Tu problema está en la órbita de Ío. Ahí es donde debería estar la Vanguardia". La mano del Nómada descansa en el mango de un gran lanzagranadas de retrocarga. "¿Y no habías terminado ya con lo de la Vanguardia?".
Joxer resopló ante tal ironía. "No he venido a importunarte, Nómada. Al contrario, considéralo una advertencia amistosa".
"Amistosa, ¿eh? ¿Ahora somos amigos?". La mano del Nómada se aferra al lanzagranadas. "Eso suena sospechoso. Habla claro, Joxer, o prepárate para desenfundar".
El titán meneó la cabeza, exasperado. "Algunos dicen que esas malditas pirámides por poco nos exterminan hace tiempo. No se sabe con seguridad. Pero si son hostiles, las cosas se pondrán feas muy pronto. Y, cuando eso pase, no vas a querer ser el idiota que encuentren ahí en medio con una bolsa de motas oscuras".
"¿Y a ti qué más te da dónde me pille a mí?" preguntó el Nómada mientras plantaba las botas en el suelo. Se alzó con el lanzagranadas colgando de la mano. "A menos que te esté cortando el paso".
Joxer levantó sus manos, simulando rendirse. "¿Sabes qué? He venido porque quiero cambiar. Compensar mis errores. Después de lo que pasó en Gambito Supremo… quiero hacer las cosas bien. Y parte de eso consiste en aconsejarte amistosamente que desaparezcas una temporada". Miró las motas oscuras. "Pero no me hagas caso si no quieres, allá tú".
Joxer avanzó hacia la parte trasera de la nave. La escotilla silbó al abrirse y se escuchó la voz del Nómada: "Bonita armadura, Joxer. No olvides de dónde la sacaste".
