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El Criptarca
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Pistola B-7 Modificada

Cañón de mano · Leyenda
Si crees que estás al mando, te equivocas.
Lore

El cazador apuntó con su fusil a la amalgama de vex que se acercaban a media distancia. Tras dudar un instante, de repente arqueó una ceja cuando se dio cuenta de que, en realidad, no se dirigían hacia él. De hecho, ni se habían percatado de su presencia.

Volvió a mirar a través de su mira y vio que habían formado un círculo alrededor de dos minotauros con los puños en alto. Ambos peleaban en busca del punto débil del otro, sin mucha suerte. El primer minotauro amagó al otro con un puñetazo y le propinó varias patadas que lo hicieron arrodillarse. Cuando lo agarró del torso, chorreaba radiolaria.

Otro vex saltó a la palestra para retar al vencedor. Sus circuitos pronto chisporrotearon cuando le arrancó la cabeza. El minotauro golpeó el cuerpo contra el suelo con fuerza varias veces. De un rugido, se abalanzó sobre los vex que quedaban portando la cabeza del otro contendiente, cuya mandíbula castañeaba suelta, y los tumbó de uno en uno.

El minotauro se detuvo por fin, rodeado de los restos abollados de los vex. Se había formado un espeso charco de radiolaria a sus pies, en el suelo rojo.

El cazador se colgó el fusil de francotirador del hombro y se acercó con el cañón de mano preparado. El minotauro se quedó parado un momento para admirar la capa del cazador antes de proferir un grito salvaje que desgarró el aire.

Sonando