Precipicio Estrecho
Espada · LeyendaAfilada de la punta hasta la empuñadura, destripa a cualquiera que participe en el ritual de la guerra.
Kelgorath se arrodilla ante un endeble altar en una corte vacía. El reino de un caballero muerto. Una corteza marchita y sin carne. Una historia admonitoria.
Una maga flota sobre el altar. "Los dominios de la alta Celebrante antes eran un lugar majestuoso de adoración. Esconde un tributo poderoso". Rakthrin, la maga del consejo de guerra, susurra el señuelo de Xivu Arath al caballero.
Kelgorath recuerda que Savathûn buscaba el cielo y se convirtió en su marioneta para poder usurpar la lógica de la espada. "Su favor mengua. Puede reavivarse".
"Te han desarmado. Humillado. Los portaluces te han golpeado tantas veces".
Kelgorath se levanta y se gira para mirar a Rakthrin. Extiende una de sus garras para cortarle el cuello a la maga, pero ella logra zafarse de él.
Kelgorath la mira con desdén. "No necesito una hoja; a mí me empuñan. Las placas de mi armadura son cuchillas".
"Si hubieras permanecido junto a Savathûn y rezado para que te concediera la Luz…, puede que hubieras encontrado la grandeza. Te marchitas sin su protección".
"¡Escupo sobre la Hermana Bruja! ¡Soy un instrumento de la Guerra!".
"Aún no. En realidad no".
Rakthrin crea un rayo oscuro que eclipsa la tenue iluminación de la sala y lo dispara contra el altar. Este se parte en dos con el crujido de la madera y revela una astilla esmeralda de una hoja teñida de rojo sangre que susurra el éxtasis. "Una esquirla de la hoja del rey de los poseídos. Conquistada por amor. Robada de la sombra de Saturno".
Kelgorath clava su mirada en el fragmento de la hoja. La maga le lanza una sonrisa sin labios, y el caballero avanza.
"Yo la tomaré. Para ser un instrumento de su voluntad. Para purgar el odio de los débiles con una violencia fruto del amor". Kelgorath hace una genuflexión y envuelve la empuñadura esmeralda en sus garras mientras emanan volutas sombrías entre los huecos. "Me ofrezco a esta unión".
La barrera de su carne se derrite. Una voluntad que no es la suya lo embelesa.
Kelgorath, Renacido de los Huesos, poseído por la Guerra.
