Precipitado
Escopeta · LeyendaLa mejor noche de tu vida aún está por venir.
Ya no tiene acceso a su tesis. Está en uno de los servidores de la Academia Central, y la conexión de red es… mala; inexistente, casi. ¡Pero no pasa nada! A estas alturas, Cadogan se sabe su trabajo al dedillo. Sabe que puede aferrarse a algo simbólico del trabajo en lugar de a una copia de la tesis. "¿Crees que un giroscopio sería apropiado?", pregunta a su tutora, moviendo las manos nerviosamente pese a no tener nada en ellas. "Podría hacerme con uno fácilmente…".
"Tranquilo", le reconforta ella. "Existen precedentes para declarar un trabajo suficientemente relevante para Kepler como para servir de símbolo, y tú has estudiado la manipulación de la gravedad que genera un cuerpo planetario… Estás más que preparado, Cadogan".
Él no está tan seguro, y se marcha para ver qué tipo de modelo en escala podría fabricar con la chatarra que logre encontrar. El… ¿Cómo llamarlo? ¿Sitio? ¿Ocupación? Resulta tan aburrido como estresante, y le tranquiliza tener algo que hacer.
Con suerte, podrán celebrar la ceremonia. El anfiteatro parece tan lejano desde aquí… Sabe cómo debería ir la cosa: la defensa de su tesis será un asunto serio y concienzudo, y la decana en persona lo interrogará sobre sus ideas. Luego, cuando se quede satisfecha, le sonreirá.
Después empezará el banquete y, cuando la introspección rigurosa se convierta en triunfo y exaltación, la decana le regalará el primero de sus instrumentos como científico de pleno derecho, construido a partir de la nave progenitora. Algo que siempre deberá llevar con él.
Cadogan imagina el peso que tendrá en las manos, la alegría de ser recibido por sus colegas de profesión entre música y bailes y el majestuoso giro de las estrellas en el cielo.
Pero aún no ha llegado ese momento, como se recuerda mientras se muerde el labio. Seguir esperando sería una tortura. Confía en que los desconocidos puedan ayudar.
