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El Criptarca
en

Qua Nilus II

Subfusil · Leyenda
Todo el mundo tiene su público.
Lore

Omar Saint Croix bajó por una larga escalera de hormigón a un búnker acorazado bajo la Última Ciudad. Había dos Redjacks armados a cada lado del pie de la escalera y un hombre enjuto y fuerte con una barba descuidada sentado en un taburete tras una vitrina llena de cuchillos.

"¿Qué andas buscando?", preguntó.

Omar echó un vistazo a su alrededor. Las paredes del búnker estaban cubiertas de arriba abajo por cientos de armas: una pistola Rey de las Ratas hecha polvo, un fusil automático Buen Negocio perfectamente restaurado y un lanzacohetes Zorro de Dos Colas original. Había hasta un Telesto con enorme cartel de "No tocar" colgando por encima.

"Pues un subfusil", respondió Omar con el tono callejero que había perfeccionado durante sus años de operaciones encubiertas. "Algo con pinta chunga".

"¿Quieres impresionar a alguien?".

"Necesito dejarles claro que voy en serio".

El contrabandista de armas asintió. Sacó un subfusil compacto de un estante cercano, comprobó el cañón y se lo entregó a Omar.

"No lo reconozco", respondió con suavidad.

"Es nuevo. Los amantes de los alienígenas de la Torre acaban de recibirlo", contestó el contrabandista con una sonrisita. "Los muy cerdos quieren mantener el poder lejos del pueblo. Ya sabes cómo funciona… Pero tenemos nuestros métodos".

"Tan malos no son", dijo Omar mientras fingía examinar el arma. "Se cargaron a Ghaul, ¿no?".

¿Y qué hacía él aquí en primer lugar? Intentar robar ese pedazo de chatarra del Viajero. Solo lo detuvieron para salvar su propio el pellejo. Para proteger su inmortalidad", contestó con desdén.

Omar no quiso insistir. "Algo de razón tienes, supongo. Sin Viajero, no hay Ghaul".

"Sin pirámides, no habría asedios de los vex de las narices", se desahogó el comerciante. "Hasta los caídos se irían por donde leches hayan venido. Parásitos asquerosos. Tenemos que prepararnos".

"¿Para qué?".

"Para que la gente normal como nosotros recuperemos esta maldita Ciudad. La Torre cree le pertenecemos, pero ¿sabes qué? Les espera una dura lección".

Sonando