Quinta del Lobo
Arco de combate · Leyenda"Mantén la cuerda un poco floja. Así es como debe sonar". (Petra Venj)
Siento el frío tacto de las escurridizas sombras en la cara.
No puedo hablar, no puedo respirar, estiro el brazo para tocar a Saguira, pero, entonces, me acuerdo… Aprieto el puño, pero no siento nada. Estoy atado y, mientras me agito, las imágenes abren fisuras en mi mente.
Alguien… ¿el príncipe insomne? Me ayuda a ponerme en pie… Pero me cuesta moverme en la oscuridad, y ahora es ella la que está en pie, dándole las gracias, y habla con mi voz…
Ella ha robado mi forma, mi voz, pero alguien verá mi fracaso y la expulsará… Deben hacerlo.
Un destello de luz solar… ¿cuánto tiempo ha pasado? Zavala me mira, a ella, considera sus palabras, un veneno disfrazado de sabiduría. Grito, él tiene que saberlo. Zavala, escucha, tú me conoces, sabes que no…
El aroma de las flores nocturnas… Camino, ella camina por el jardín bajo la luz de la luna. Ahí está Ikora, habla, ríe, asiente… Mira, Ikora, mírame, ¿no lo ves?
Presta atención, te eduqué bien…
Una mujer, una exo, se sienta ante mí y se balance con la mirada vacía, pero, por dentro, ella también se hunde… Ahora la voz de ella, su verdadera voz, tararea, un remolino de sonido y la exo se balancea cada vez más rápido…
Oigo la voz de él y empujo hacia la superficie. San. ¡No, no! Grito, pero no sale ningún sonido. La mira a los ojos, sonríe, me busca, pero no soy yo. San, no soy yo, por favor…
Lloro, pero no puedo llorar. No soy nada, solo fuego y odio, solo enfermedad y vergüenza.
"Confía en mí", dice mi voz. Y vuelvo a ahogarme.
