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El Criptarca
en

Reliquia Familiar

Arco de combate · Excepcional
El diseño anticuado de esta arma sugiere que se heredó de un padre o una madre que luchó en las viejas guerras del emperador, y su condición, que se desechó hace poco.
Lore

El aprendiz se arrodilló para recoger las espadas. Las carcasas de los Espectros crujieron bajo sus pies.

"¿Dos? Qué avaricioso eres". Le pareció oír un tono casi burlón en su maestro.

"No", dijo el aprendiz. "Conozco mi fuerza".

Y era cierto.

En sus manos, las dos espadas resplandecieron con Luz solar durante un instante antes de que el poder del aprendiz las envolviera. Las transformó. Las hojas se apagaron y volvieron a la vida con el frío clamor del vacío. Le congelaban las manos.

Hojas Práxicas convertidas en Hojas del Dolor. Lo había conseguido.

Su pasado ya no significaba nada para él. Torobatl, el Imperio, el superior… Sus viejas Severus que ganó en combates honorables. El arco de su madre. Todo había desaparecido. El aprendiz lloró un tiempo por la pérdida, hasta que descubrió lo que de verdad importaba.

El tiempo que pasó aislado en el Malphas Contemptus le enseñó que la única persona en la que se puede confiar es uno mismo. La única fuerza es la propia.

Su pasado se había esfumado. Ahora era alguien nuevo, mejorado.

"Bueno", exclamó Sere como si no le impresionara en absoluto que alguien pudiera crear dos Hojas del Dolor al mismo tiempo. Su larga sombra se retorcía proyectada en el campo. "Destruye los cuerpos. Y recoge todos los fragmentos de Espectros para Bael. Ya sabes cómo se pone si se nos olvida alguno".

Era una orden mezquina. Bueno, que disfrute mientras pueda. El aprendiz sabía que pronto le llegaría su momento. Por fin…

"No hay tiempo que perder, Dredgen Harrow".

Harrow sonrió.

El nombre era lo último que pensaba aceptar de Sere. El resto lo tomaría a la fuerza.

Sonando