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El Criptarca
en

Rompecuellos

Fusil automático · Leyenda
"Ya no hacen tecnología de la Edad Oscura como esta. Tienes suerte de que conservara la mía". (El Nómada)
Lore

"Un bar es un gran lugar para zanjar disputas. Todo el mundo va con ganas de quitarse la máscara". (El Nómada)

“Sabes”, dijo Cenric, un alzado de cuello grueso con una vena hinchada en la frente, “siempre pensé que eras un soplón, pero después de pagarme cinco rondas cada vez me caes mejor, Nómada.”

Todo el mundo se rió. El Nómada sonrió, con los pies encima de la barra. El fusil enfundado en la espalda era un buen augurio.

"Tienes mucha labia", dijo. "Me pregunto… si le susurras los mismos halagos cariñosos a tu amigo, Lord Rience".

El bar se quedó en silencio. La vena en la frente de Cenric comenzó a palpitar.

“Oye, aquí no nos metemos en líos”, dijo Jaak. “A Rience lo dejamos al margen, como dijiste”.

“Qué curioso. A ti también te vi en el valle. Y a Otto, Ayrin y Thalia…” Los fue mirando uno a uno. "Supongo que mis ojos me estarán engañando".

Cenric echó hacia atrás su taburete. "Si tienes algo que decirme, habla claro".

“Bueno, Cen, puede que mis ojos me traicionen, pero esto…” dijo señalando la nariz, “Esto funciona muy bien, y huelo a un traidor”. Olisqueó. “De hecho, huelo a un montón de traidores”.

Cenric se puso de pie. Su vena parecía a punto de estallar. En un movimiento, el Nómada bajó los pies mientras alcanzaba el fusil a la velocidad de un áspid. “Y tú sabes, hermano, lo que hago con los traidores”.

Sonando