Senda de la Mínima Resistencia
Fusil de rastreo · LeyendaNada pesa más.
Eramis siempre mira a los repudiados a los ojos.
"Lo hace para imponer su dominio", oyó decir una vez a uno de sus subordinados. En lugar de corregirlos, dejó que el rumor echara raíces y se volviera salvaje y feroz.
No queda nadie en quien confíe lo suficiente como para compartir la verdad: Eramis siempre mira a los repudiados a los ojos porque está desesperada por ver algún leve destello de los elixni que una vez fueron.
La primera vez que el Testigo le presenta a Phyris, junto a quien Eramis luchó en vida, su expresión se transforma en algo parecido al acero humano.
"Un regalo", afirma el Testigo, pero a Eramis no le sale la voz, ni siquiera para fingir gratitud. Levanta la mano, roza con sus garras el costado de la cara de la elixni y busca cualquier señal de su amiga.
Sin embargo, lo único que ve en los ojos de Phyris es su propio reflejo, vidrioso y ajeno.
Eramis quiere gritar; una parte de ella agradece cuando Phyris hunde los dientes en la carne de su antebrazo, dándole una excusa.
Una excusa que no la hace parecer débil.
