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El Criptarca
en

Señor del Trueno

Ametralladora · Excepcional
Regresan de tierras lejanas. El ojo ha muerto, el fin se acerca. No te vayas en silencio. Que el trueno vuelva a rugir.
Lore

Eran dos, artista y científico. La música sonaba en sus almas y llovía de sus labios.
No hacían armas de guerra, sino instrumentos de paz.

El trueno cayó y fueron separados. Su amor se cercenó mientras el mundo se derrumbaba.
Cantaron en agonía y trataron de reunirse, pero los ojos brillaban rojos en la oscuridad. Su unión no estaba predestinada.

Él sostuvo la muerte en sus manos. Las estrellas ardieron bajo sus pisadas.
En ella, renació la conflagración, ardió la pira funeraria.

Y así, eternamente, su amor alimenta a la muerte. Sus últimas palabras fueron una maldición y un lamento.
Sus nombres se han perdido, pero su amor jamás morirá.

Sonando