Sucesión
Fusil de francotirador · LeyendaUna sola palabra grabada dentro del cañón: "Sylvie-1".
Eld, de cuatro años, se recostó sobre Perilla-28 con una galleta mordida y olvidada desmigajándose en sus pequeñas manos.
"¿Sabías que yo estaba en la Ciudad durante los Seis Frentes? Aunque ya estaba aquí, aún pasó un tiempo hasta que conocí a tu tatarabuela".
"En esos tiempos no existía la Ciudad", dijo Eld con seguridad. "Era todo barro".
Perilla-28 rio. "No, cuando llegué ya era una ciudad de verdad. Cuando se terminaron los muros, tuvo lugar la fiesta más grande que he visto jamás. Creíamos que por fin estábamos a salvo…".
Hizo una pausa y le pasó la mano por el pelo a Eld, perdida en sus recuerdos. Eld le tiró de la manga. "¿Y luego qué pasó?".
"Luego los guardianes nos protegieron. Mejor que cualquier muro".
La marcha del Viajero había dejado un vacío en el cielo de la Ciudad. Perilla lo contempló.
"Esa es su función. Esa ha sido siempre su función".
Eld ya no estaba escuchando. Se sacudía las migas de la galleta de las manos, que caían en el vestido de Perilla. "Tía", exclamó con el rostro muy serio, "quiero un zumo".
