Tránsito Extremo
Lanzagranadas · Leyenda¿Qué has dado a cambio de un salvoconducto al otro lado?
En cuanto llegó a Neu Turbach, rodearon a Devrim. Los aldeanos le daban palmaditas en los brazos, los niños tiraban de su uniforme y le llenaban los bolsillos de delicias caseras. Cada uno le daba las gracias a su manera.
Finalmente, Joacham, el jefe de la aldea, lo condujo a una pequeña vivienda. Sirvieron té con dulces. Devrim se sintió honrado, pues el té y el azúcar eran lujos que escaseaban tan lejos de la Ciudad.
"Esperamos un nuevo ataque en las próximas semanas", advirtió Devrim. "Nuestra sugerencia es que empecéis a prepararos de inmediato".
Joacham sonrió. "Llevamos preparándonos desde el último ataque. Ahora tenemos cables trampa, barricadas ¡e incluso una torreta automática!".
A Devrim se le hinchó el pecho de orgullo. No hacía mucho tiempo que había enseñado a estos mismos aldeanos a defenderse de los captores de la Legión de las Sombras. En aquel momento, se preguntó si lograrían sobrevivir al invierno. Ahora eran más fuertes que nunca.
"¿Quieres ver las mejoras?", preguntó Joacham.
A Devrim se le iluminaron los ojos. "Nada me haría más feliz".
