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El Criptarca
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Vulpecula

Cañón de mano · Leyenda
"La munición es la divisa universal del sistema solar. A los cabal nos viene bien que sea así". (Caiatl, emperatriz de los cabal)
Lore

La emperatriz Caiatl contemplaba un holograma de la Ciudad Onírica. El mapa mostraba objetivos de bombardeo, zonas de aterrizaje y bases de operaciones avanzadas, establecidas en una reunión de emergencia de sus consejeros militares. Solo faltaba que la emperatriz diera la orden de atacar.

Taurun entró en silencio con una tabla de datos. Dio un toque con el pie en el suelo para anunciar su llegada. Caiatl no apartó la vista del holograma.

"Cuando era princesa", dijo la emperatriz, "la guardiana de mitos de mi padre contaba muchas historias sobre los insomnes. Relatos acerca de los espacios más allá del tiempo, de los dragones que doblegaban la realidad. Historias de una ciudad entera construida a base de deseos".

Irritada, cortó el aire con los colmillos. "Sería una pena que se destruyera".

"Pero quizá sea una necesidad estratégica". Taurun dobló ligeramente las rodillas y alzó la tabla de datos, indicando un descubrimiento. "Lord Saladino se ha puesto en contacto con nosotros en nombre de la Vanguardia. Confirma lo que ya sospechábamos. Savathûn, la Reina Bruja, está en la Ciudad Onírica".

"¿Prisionera?", Caiatl por fin alzó la mirada. A Taurun le pareció detectar cierto optimismo en la voz de la gobernante.

"No está claro". Taurun soltó un chasquido de fastidio. "Los informantes de la zona indican que está encerrada, pero los psiónicos insisten en que se desplazó hasta allí por voluntad propia, para escapar de Xivu Arath".

"Prisionera voluntaria". A Caiatl le brillaron los ojos. "Esto parece algún truco de la colmena".

"En efecto, mi emperatriz". Taurun inclinó la cabeza en señal de respeto por su soberana. "Sin embargo, Mara Sov es poderosa y conoce bien esos engaños. Seguramente tendrá algún plan en marcha".

"Savathûn también". Caiatl desconectó el holograma y la oscuridad invadió la sala.

Taurun veía cómo pesaban las consecuencias de aquella decisión sobre su gobernante.

Y entonces, de pronto, ese peso desapareció: la emperatriz había tomado la decisión.

"Que Lord Saladino le entregue un mensaje a Zavala".

Sonando