XI-23-1C · Entrevista con Mara Sov
Bungie · Traducción no oficial al español
A CONTINUACIÓN, TRANSCRIPCIÓN ANOTADA
EIDO: Marakel, te saludo en la Luz.
MARA: Escriba Eido.
[Sonrió al decir mi nombre.]
// Varias líneas censuradas //
[Espero que me perdones; mi curiosidad me permitió desviarme un poco del tema. Mi padre no suele hablar de la época anterior a encontrarme. ¡Ahora tengo mucho que preguntarle!]
MARA: Pero has venido a preguntar por otro asunto. Entiendo que buscas todo lo que puedas encontrar sobre el Testigo. Las manchas que ha dejado a su paso por este universo.
EIDO: He aprendido mucho y comprendo muy poco. Espero que puedas hacer más claras y completas mis conclusiones.
MARA: Muéstrame lo que has encontrado.
[Pasó un tiempo. Hablamos de los documentos que he incluido aquí, así como de otros que consideraba redundantes o solo tangencialmente útiles. La perspicacia de Marakel es tan afilada como cualquier hoja; incluso en aquellos minutos, mi comprensión se multiplicó.]
[Por fin se recostó y cerró los ojos.]
MARA: Toqué la mente de ese ser, de ese monstruo, una sola vez.
MARA: Percibí su propósito. No el propósito en sí, sino la idea de propósito.
EIDO: La forma final. Lo que busca alcanzar con todas las herramientas que ha reunido a lo largo de los años. Esa… cosa eterna, perfecta.
MARA: El lenguaje que emplea es revelador. Pico. Cúspide. Piramidión.
MARA: La amplia base de la pirámide, que se concentra y afila al elevarse hacia su punto más alto.
MARA: Superación personal, o lo que ese ser considera superación personal.
[Aquí empecé a comprender algo. La emoción me recorrió como un relámpago.]
EIDO: Diseccionar, recomponer. Poseer, fusionar. Todo apunta hacia lo que el Testigo considera la forma final.
EIDO: No es simple destrucción, el avance de la entropía. El jardín arruinado.
EIDO: Busca… compresión. La combinación de un pasado elegido y un futuro ilimitado en un para siempre perfecto. Un estado del ser que no puede ser ninguna otra cosa, porque es todo lo que podría ser.
MARA: Taxidermia.
[Tuvo que explicarme esa práctica. ¡Qué aficiones tan extrañas tenían los humanos de la Edad de Oro! La metáfora era muy acertada.]
EIDO: Pero no puede alcanzar ese objetivo, ¿verdad? No a la perfección.
EIDO: Lo que hace, en cambio, es mutilar. Sus herramientas dejan cicatrices en la realidad. Grandes heridas que no sanan. Puede conservar algunos elementos, pero siempre estropea el proceso.
MARA: No puede lograr lo que imagina —su verdadero ideal de la forma final— sin el poder del Viajero.
MARA: Cómo debe de irritarle depender del ser al que aborrece.
[Sonrió sin humor.]
MARA: Espero que el guardián agradezca debidamente este regalo, escriba Eido. Le has mostrado más que un movimiento de apertura: has dejado al descubierto los principios rectores de su oponente.
[No pude evitar emitir un gorjeo de orgullo. Podría haberme sentido avergonzada, pero Marakel parecía divertida… y, de pronto, se puso seria.]
MARA: Anoche tuve un sueño.
[Me incorporé.]
MARA: Empezó en la nada. Ni Luz ni Oscuridad; la ausencia de ambas. Pero, en esa nada, empecé a percibir un algo imposible.
MARA: Manos de piedra aferrándose al tejido del cielo. Una montaña de huesos que gritaban. Una aguja desmoronada ahogada por kudzu. Una enorme excrecencia cancerosa. Zarcillos necróticos que se hundían en la carne, que era tierra. La Oscuridad gangrenada, estrangulando la Luz.
MARA: Pero no tenía miedo. Al despertar, sentí el calor persistente de una hoguera, que expulsaba el frío de mis manos.
[Se inclinó hacia delante. Aunque fui yo quien registró sus palabras, creo que te hablaba a ti.]
MARA: No es demasiado tarde.
FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN