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El Criptarca
en

XI-17-9L · La noche del Colapso

Bungie · Traducción no oficial al español

Archivo de la escriba XI-17-9L
TIPO: Registro personal
RECUPERADO DE: Ada-1, de la Armería Negra
ORIGEN: Documentos de la Armería Negra; entrada 68, continuación
PALABRAS CLAVE: Colapso; Flota Negra; Armería Negra; Meyrin, Henriette

A CONTINUACIÓN, TRANSCRIPCIÓN ANOTADA

Llegaron de noche.

Yuki me despertó. Nunca había visto aquella expresión en su rostro. Aquel miedo.

«El cielo», dijo. «El cielo, el cielo…». No podía decir nada más.

Cuando miré fuera, lo comprendí. Las estrellas se apagaban una a una. Como si un velo titánico se extendiera sobre ellas. El cielo se oscurecía más y más. Y entonces… luz.

Comprendí después lo que había ocurrido. Durante las primeras incursiones de la humanidad en el espacio, habíamos llenado la órbita terrestre baja de restos. Se había retirado parte de ellos para facilitar los viajes interplanetarios, pero siempre quedaban tantos…

Ardían. Todos. El cielo entero estaba en llamas.

Ordené que todos fueran al búnker. La tierra se alzó y se agrietó bajo nuestros pies. Una luz verde enfermiza lo impregnaba todo. Las radios siseaban estática y gritos. El viento lanzaba coches y casas como si fueran juguetes.

Para cuando llegamos a las instalaciones, el viento había cesado. Una quietud espantosa flotaba en el aire.

Al volver la vista, vi una gran nube a lo lejos. Me recordó a una tormenta de arena. Un muro de humo y polvo que avanzaba hacia nosotros con una velocidad antinatural.

Amira. Se había quedado atrás y…

La nube la engulló. Allí donde la tocaba, se marchitaba hasta quedar en los huesos. Podría haber sido veneno, una plaga o…

Helga cerró las puertas. No sé si darle las gracias o no.

FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN

NOTAS DE LA ESCRIBA
La armera negra se acercó a mí mientras me reabastecía en la Ciudad. Había oído hablar de mi búsqueda de información sobre el Testigo, la Flota Negra y el Colapso, y quería ayudar. Aunque parecía dolerle físicamente separarse de ellos, me ofreció un fajo de papeles. Estaban tan gastados por los años que temí que se deshicieran entre mis garras, y contuve la respiración mientras los transcribía.

Restó importancia a mis agradecimientos y dijo que tú habías encontrado aquellos documentos para ella tiempo atrás, y que lo considerara un favor devuelto.

Más pistas. Más piezas del rompecabezas. Fuego y humo, aire venenoso, terremotos, ciclones. ¿Por qué hacer esas cosas? ¿Por qué provocó el Testigo olas gigantescas en Titán (véase INF. N.º 904-TITAN-NPA), si podía simplemente poseer el planeta entero, como hizo después? Ni los eliksni ni la humanidad estábamos tan avanzados como el Ecúmene o tantas otras civilizaciones caídas. Podría habernos arrasado sin toda aquella… teatralidad.

Teatralidad. Como si todo fuera una representación, como esos Espectros que se ponen máscaras durante la Fiesta de las Almas Perdidas y fingen perseguir a los niños de la Ciudad. Pero no encuentro otra palabra. Parece que el Testigo montó un espectáculo, con los eliksni de Riis y los humanos de Sol como público, aunque deberíamos ser tan insignificantes para él, no digamos ya para su interés, que ni siquiera debería importarle qué nos asusta…

¡Eso es!

El Testigo no es indiferente a nosotros. Le importa lo que pensamos de su representación, aunque, por supuesto, no pretende deleitarnos ni provocarnos. No: ha hecho cuanto podía por extender el miedo y la desesperación entre los pueblos de Sol, como hizo con los de Riis. Ha elegido la forma de actuar que causaría el mayor sufrimiento posible y la ha mantenido hasta el mismo momento en que atravesó aquel horrible portal.

Dudo que sea alguna brillante maniobra táctica para desmoralizar a sus enemigos. Habría derrotado tanto a humanos como a eliksni con o sin su campaña de terror. De hecho, esas acciones parecen haber prolongado su ataque a Sol y haber sido un uso muy ineficiente de su poder. Si su único objetivo era acorralar a la Gran Máquina y usarla para impulsar sus planes, fueran cuales fueran, ¿por qué molestarse en hacer nada más? Si esta representación ha afectado de algún modo a la Gran Máquina, no hay pruebas de ello; además, las peores atrocidades del Tornado ocurrieron después de que nos abandonara y no pudiera ver sus efectos. No: creo que este despliegue de crueldad estaba dirigido a nosotros. Se hizo para maximizar nuestro tormento.

No se me ocurre atribuirle otra motivación que la malicia.

Sonando