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El Criptarca
en

XI-21-4B · Una voz en el vacío

Bungie · Traducción no oficial al español

Archivo de la escriba XI-21-4B
TIPO: Grabadora de audio del puente
RECUPERADO DE: Archivos de la Criptarquía del Arrecife; 10 Higía
ORIGEN: ARCO475B71 // Hipernave de clase Arcadia, Edad de Oro; descubierta parcialmente integrada en 31 Eufrósine; no se recuperó a ningún piloto con la nave // Datos muy degradados, restauración parcial satisfactoria
PALABRAS CLAVE: Colapso; Flota Negra; Oscuridad; poseídos
IDENTIDADES: Un [1] individuo desconocido [u.1].
//AUDIO CONSERVADO//

A CONTINUACIÓN, TRANSCRIPCIÓN ANOTADA

[Rugido lejano de motores de nave]

[u.1:01] Vamos. Vamos, montón de chatarra, ¡vamos!

[Los motores chillan, renquean y se apagan]

[Fuerte golpe metálico; respiración rápida y dificultosa]

[u.1:02] Pues ya está.

[u.1:03] Hasta el último newton que podía sacarle a esta vieja nave, y no basta. Ahí está, la Oscuridad, pisándome los talones.

[Crujidos rítmicos]

[u.1:04] Ja. Ajajá. Nuestros cañones, nuestras naves, nuestro dios silencioso… inútiles. ¡Inútiles!

[Otro fuerte golpe metálico]

[u.1:05] Siglos de progreso. ¿Adónde nos han llevado al final?

[u.1:06] ¿De qué sirves? ¡Nos estamos muriendo aquí fuera, bola enorme y estúpida! ¡Haz algo!

[Respiración dificultosa]

[u.1:07] No. No, no, no quería decir eso. Por favor, no te enfades. No nos abandones.

[u.1:08] Estaríamos muertos de todos modos, ¿verdad? Si no estuvieras aquí. ¿Verdad? Por favor, dime que tengo razón.

[Silencio]

[u.1:09] ¿Tengo suerte o no? No consigo decidirme. Están todos ahí abajo, con los ojos de pez, hinchados, fríos y azules. Fui el único que logró despegar de la plataforma.

[u.1:10] Pero ahora estoy aquí arriba. Aquí arriba, en esta… esta lata.

[u.1:11] ¡Y puedo verla ahí fuera, esa canica asquerosa, está… está flotando ahí sin más! ¡Haz algo!

[u.1:12] ¿Para qué estás aquí si no vas a ayudar? ¡Es culpa tuya! ¡Todo es culpa tuya!

[Golpes metálicos]

[u.1:13] ¡Déjame salir! ¡Déjame salir, déjame salir, déjame salir, DÉJAME SALIR!

[Los gritos, golpes y llantos continúan durante varios minutos antes de cesar poco a poco. Silencio.]

[u.1:14] Nunca deberías haber venido aquí.

FIN DE LA TRANSCRIPCIÓN

NOTAS DE LA ESCRIBA
Una vez más, agradezco las circunstancias en las que crecí. Entrar en el Arrecife no me resulta tan difícil como podría resultarles a otros, y las tecnomantes y los criptarcas del Arrecife me concedieron generosamente acceso a sus archivos. Aquí se conserva una enorme cantidad de información perdida en todas partes. El Yang Liwei llevaba exabytes de datos destinados a los colonos a los que albergaba. Aunque esperaban escapar de la sombra del Viajero, no querían perder su vínculo con el resto de la humanidad. Todos esos datos sobrevivieron al traslado de la nave al Distributario. Una parte se copió en las naves que Marakel trajo consigo al Arrecife y, de esa parte, casi todo ha sobrevivido hasta hoy en sus archivos.

Debo admitir que estuve a punto de no incluir esta transcripción. No me son ajenas las cosas perturbadoras y angustiosas: como escriba, es mi deber registrar y transmitir la historia. Incluso una historia escrita por los supervivientes tendrá sus rincones oscuros.

Sin embargo, me resultó difícil escuchar esta grabación. Evoca las amargas palabras que he oído incontables veces. De eliksni que sufrieron el Tornado. Que vieron cómo la Gran Máquina nos abandonaba y la maldijeron por ello.

Pero, al estudiar la historia, la incomodidad suele acompañar a la información más crucial para comprenderla. ¡Eso era lo que necesitaba! Aquella incomodidad, aquel eco del lamento eliksni.

El Testigo no necesita crueldad para vencer. No necesita mutilar las creaciones de la Gran Máquina. Ni inspirar miedo y desesperación. Ni siquiera necesita tentarte para que uses la Oscuridad, que ha afirmado ser él mismo, aunque sabemos, por tus experiencias en Neptuno, que no posee sobre ella un dominio tan completo como quiere hacernos creer. De hecho, su crueldad ha ralentizado y obstaculizado activamente su propósito. Si el Testigo se hubiera limitado a aplastar a la humanidad y aniquilar toda resistencia, no habría quedado nadie a quien la Gran Máquina pudiera elevar. Ningún Espectro ni guardián que pudiera desafiarlo.

He hablado con Ikora Rey sobre los textos que los humanos conocen como Presentación. He intentado conciliarlos con lo que entiendo de la Luz y lo que sé de la Gran Máquina. Mi comprensión es imperfecta, pero he deducido esto: el Cribador habla de convencerte de que tiene razón; de la existencia como verdad; de la depredación y la deserción. En ningún momento habla de malicia, odio o desesperación. No le importa que lo abraces o lo maldigas. Solo desea ganar y, con la victoria, quedar validado.

Pero, para el Testigo, la victoria por sí sola no basta. Debe arruinar todo lo que ha tocado la Gran Máquina, desde la criatura más pequeña hasta el planeta más grande. Destruir todo lo que la Luz ha construido. Ahogar la esperanza en amargura. Querría que todos maldijéramos a la Gran Máquina, rechazáramos sus dones y la traicionáramos mientras la Flota Negra nos pisotea. Nos convertiría a todos en Eramis, enfermos de desesperación y aplastando nuestros propios sueños.

Tú también lo ves, ¿verdad? El registro del Simiks-Fel. Las comunicaciones del Taliks-Syn. Esos mensajes escritos con esperanza, con optimismo. Una vez, quienes precedieron al Testigo vieron en la Gran Máquina su esperanza para el futuro. Como nosotros. Como tú.

Una vez tuvieron esperanza. La perdieron. Y ahora su sucesor, la gran fusión de sus identidades, el Testigo, pretende negarle a esa esperanza todo derecho a existir.

Sonando